Diferencia entre revisiones de «María de Ajofrín»
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Como por la voz de Nuestro Redentor es escrito en el Evangelio que la nuestra luz alunbre delante los hombres por que ellos viendo en nós las santas obras glorifiquen a Dios y sea glorificado el Padre Celestial, que es en los Çielos, no para que seamos vistos e alabados delante del Señor, quias son las maravillas e poder, el qual es maravilloso en los sus santos e inspira en las sus Escripturas espíritu de vida según la Divina Providentia, quando quiere e como quiere, porque todas las cosas que tenemos las recibimos dˈÉl según el Apóstol dize «todos somos dˈÉl llamados para ser obreros en la su viña», que es en la su santa Yglesia, la qual á de ser luz a todos los cristianos, según el partimiento de las sus graçias e dones a que cada [fol. 193v] uno dio, para que, con ello, fielmente trabajando, doblados y con usuras en fin de la vida, gloria suya y provecho nuestro, de nós los reciba. E por temor de no ser condenados con el siervo malo e sin provecho, que ascondió en la tierra el marco de su Señor, por el qual fue condenado con el gran derecho del ensalçamiento de la honra del Rei Soberano, e a provecho e enmienda de nuestras vidas, yo, el mui indigno siervo de los siervos de Dios, fray Juan de Corrales, prior de la Sisla de Toledo, recontaré e diré a honra y gloria de su Soberano Rei Dios, Nuestro Señor, las maravillas y secretos ocultos y manifiestos que por mis ojos vi y con mis manos traté y a personas dignas de fe y dignas de gran memoria oí, las quales Nuestro Señor quiso poner y demostrar en una pobreçilla sierva suia, virgen santa llamada María de Ajofrín en el monasterio y casa de doña Mari Garçía en la cibdad de Toledo. | Como por la voz de Nuestro Redentor es escrito en el Evangelio que la nuestra luz alunbre delante los hombres por que ellos viendo en nós las santas obras glorifiquen a Dios y sea glorificado el Padre Celestial, que es en los Çielos, no para que seamos vistos e alabados delante del Señor, quias son las maravillas e poder, el qual es maravilloso en los sus santos e inspira en las sus Escripturas espíritu de vida según la Divina Providentia, quando quiere e como quiere, porque todas las cosas que tenemos las recibimos dˈÉl según el Apóstol dize «todos somos dˈÉl llamados para ser obreros en la su viña», que es en la su santa Yglesia, la qual á de ser luz a todos los cristianos, según el partimiento de las sus graçias e dones a que cada [fol. 193v] uno dio, para que, con ello, fielmente trabajando, doblados y con usuras en fin de la vida, gloria suya y provecho nuestro, de nós los reciba. E por temor de no ser condenados con el siervo malo e sin provecho, que ascondió en la tierra el marco de su Señor, por el qual fue condenado con el gran derecho del ensalçamiento de la honra del Rei Soberano, e a provecho e enmienda de nuestras vidas, yo, el mui indigno siervo de los siervos de Dios, fray Juan de Corrales, prior de la Sisla de Toledo, recontaré e diré a honra y gloria de su Soberano Rei Dios, Nuestro Señor, las maravillas y secretos ocultos y manifiestos que por mis ojos vi y con mis manos traté y a personas dignas de fe y dignas de gran memoria oí, las quales Nuestro Señor quiso poner y demostrar en una pobreçilla sierva suia, virgen santa llamada María de Ajofrín en el monasterio y casa de doña Mari Garçía en la cibdad de Toledo. | ||
'''Capítulo 1''' | |||
'''De cómo fue llamada desde su niñez al serviçio de Dios''' | '''De cómo fue llamada desde su niñez al serviçio de Dios''' | ||
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E porque no pudiese ser quitada del amor divino, siendo chica y de tierna hedad, sin consejo ni ayuda humanal ''[4]'' hizo al Señor voto de entrar en relixión. E tanta fue la fuerça que a los padres y hermanos hizo, que de todos fue aborrezida, e sobre aquesto lo hizieron la madre y hermanos mui gran sentimiento. E siendo de quinze años, su padre, con gran dolor, la sacó de su casa e la traxo a la cibdad de Toledo. E como entrase en la iglesia maior de la dicha çibdad, e no sabiendo qué se hazer, mandose llevar por inspiración divina al monasterio de doña [[María García]], en el qual sienpre conversó con mucha humildad e santidad, menospreciando mucho a sí mesma, e fue humillde con los humilldes, haciendo al Señor sienpre de sí continuo sacrifiçio. Sin querer ella su deleite e afiçión fue sienpre en la horación muy ferviente en el amor del Señor, derramando sienpre muchedumbre de lágrimas de sus ojos, con muchos suspiros, teniéndose por la más pecadora e indigna de las mugeres. | E porque no pudiese ser quitada del amor divino, siendo chica y de tierna hedad, sin consejo ni ayuda humanal ''[4]'' hizo al Señor voto de entrar en relixión. E tanta fue la fuerça que a los padres y hermanos hizo, que de todos fue aborrezida, e sobre aquesto lo hizieron la madre y hermanos mui gran sentimiento. E siendo de quinze años, su padre, con gran dolor, la sacó de su casa e la traxo a la cibdad de Toledo. E como entrase en la iglesia maior de la dicha çibdad, e no sabiendo qué se hazer, mandose llevar por inspiración divina al monasterio de doña [[María García]], en el qual sienpre conversó con mucha humildad e santidad, menospreciando mucho a sí mesma, e fue humillde con los humilldes, haciendo al Señor sienpre de sí continuo sacrifiçio. Sin querer ella su deleite e afiçión fue sienpre en la horación muy ferviente en el amor del Señor, derramando sienpre muchedumbre de lágrimas de sus ojos, con muchos suspiros, teniéndose por la más pecadora e indigna de las mugeres. | ||
'''Capítulo 2''' | |||
'''De una visión que le fue demostrada cuando con devotión quiso confesar''' | '''De una visión que le fue demostrada cuando con devotión quiso confesar''' | ||
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E como esta santa mujer rogase muchas vezes por el estado [fol. 195r] desta santa madre Yglesia, una noche quedó sola en el coro de la iglesia orando al Señor, e como rezase con atención, vio la arca en que está el corpus cristi ençendida en llama de fuego con gran claridad. E ardió por el espaçio de una hora, la qual, como acabase la oraçión, luego se amató y ella quedó mui espantada y atemorizada. | E como esta santa mujer rogase muchas vezes por el estado [fol. 195r] desta santa madre Yglesia, una noche quedó sola en el coro de la iglesia orando al Señor, e como rezase con atención, vio la arca en que está el corpus cristi ençendida en llama de fuego con gran claridad. E ardió por el espaçio de una hora, la qual, como acabase la oraçión, luego se amató y ella quedó mui espantada y atemorizada. | ||
'''Capítulo 3''' | |||
'''Cómo el día de la resurretión comulgó un cordero vivo, tamaño como una abexita, en semejanza de pan''' | '''Cómo el día de la resurretión comulgó un cordero vivo, tamaño como una abexita, en semejanza de pan''' | ||
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Y dende entonçes se quedó [fol. 195v] que cada y quando que recibié el santíssimo sacramento se traspasaba y era rrobada en spíritu sin ningún sentimiento, quando más y quando menos, según adelante se dirá. E desde aquel día que comulgó el cordero, según dicho es, le dio el Señor este don y graçia, que cada y quando que comulgava le quedava un dulçor en el coraçón y en la garganta y en la boca. Según me dixo muchas vezes que no se le quitaba aquel dulçor por quarenta horas e me dixo que podía vibir en ese tienpo sin comer, e que muchas vezes lo hiziera si no fuera por cuitar la singularidad de los que lo viesen y entendiesen. | Y dende entonçes se quedó [fol. 195v] que cada y quando que recibié el santíssimo sacramento se traspasaba y era rrobada en spíritu sin ningún sentimiento, quando más y quando menos, según adelante se dirá. E desde aquel día que comulgó el cordero, según dicho es, le dio el Señor este don y graçia, que cada y quando que comulgava le quedava un dulçor en el coraçón y en la garganta y en la boca. Según me dixo muchas vezes que no se le quitaba aquel dulçor por quarenta horas e me dixo que podía vibir en ese tienpo sin comer, e que muchas vezes lo hiziera si no fuera por cuitar la singularidad de los que lo viesen y entendiesen. | ||
'''Capítulo 4''' | |||
'''De cómo fue robada en spíritu e cómo Nuestra Señora le puso el niño en las manos sobre un paño de seda''' | '''De cómo fue robada en spíritu e cómo Nuestra Señora le puso el niño en las manos sobre un paño de seda''' | ||
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E aquel varón de la capa colorada iva delante un poco, como que iva a buscar posada, e entrando a la çibdad llamava a las puertas que estaban çerradas y dava tres golpes a cada puerta e deçía estas palabras: «Abrí, que viene el Señor a posar en vuestra casa». E ninguno le abría e los que tenían las puertas abiertas corriendo las iban a çerrar, y deçían que no podían entrar allí porque estaban mui negociados con muchos libramientos, e otros decían que estaban mui depriessa e que no los podían reçebir. E desta manera anduvieron toda la çibdad que en ninguna casa hallaron posada. E bueltos por do fueron toparon con dos mugeres que iban caballeras en dos asnos e dos clérigos con ellas, e dixeron los dos clérigos a la muger que llevaba el niño en los braços: «Nosotros os acoxiéramos, mas vamos mui depriessa, mas mientra que venimos entraos en este establo». Y así le tomaron a Nuestra Señora el Niño de las manos de la dicha su sierva y con muchas lágrimas deçían así aquestas palabras: «Venido es el tienpo en el qual tan gran deshonra es venida al ''[5]'' Hijo de Dios, mas ia tienpo es que enbíe el Señor su ángel con azotes y aún que fiera a unos ''[6]'' y a otros con espada, e a otros con pena de fuego». E dize más esta santa mujer: que vio treçientas ánimas salidas de los querpos e no fueron más de tres al purgatorio de todas ellas, y las demás todas fueron al infierno. ¡Mas ay de aquellas que son pribadas de tan gran hermosura [fol. 196v] como es la magestad del Señor, e los sacerdotes que son dignos de maior reverencia que los ángeles, e por sus vicios son metidos en las honduras de las penas perdurables por su gran desconocimiento y vicios malos! | E aquel varón de la capa colorada iva delante un poco, como que iva a buscar posada, e entrando a la çibdad llamava a las puertas que estaban çerradas y dava tres golpes a cada puerta e deçía estas palabras: «Abrí, que viene el Señor a posar en vuestra casa». E ninguno le abría e los que tenían las puertas abiertas corriendo las iban a çerrar, y deçían que no podían entrar allí porque estaban mui negociados con muchos libramientos, e otros decían que estaban mui depriessa e que no los podían reçebir. E desta manera anduvieron toda la çibdad que en ninguna casa hallaron posada. E bueltos por do fueron toparon con dos mugeres que iban caballeras en dos asnos e dos clérigos con ellas, e dixeron los dos clérigos a la muger que llevaba el niño en los braços: «Nosotros os acoxiéramos, mas vamos mui depriessa, mas mientra que venimos entraos en este establo». Y así le tomaron a Nuestra Señora el Niño de las manos de la dicha su sierva y con muchas lágrimas deçían así aquestas palabras: «Venido es el tienpo en el qual tan gran deshonra es venida al ''[5]'' Hijo de Dios, mas ia tienpo es que enbíe el Señor su ángel con azotes y aún que fiera a unos ''[6]'' y a otros con espada, e a otros con pena de fuego». E dize más esta santa mujer: que vio treçientas ánimas salidas de los querpos e no fueron más de tres al purgatorio de todas ellas, y las demás todas fueron al infierno. ¡Mas ay de aquellas que son pribadas de tan gran hermosura [fol. 196v] como es la magestad del Señor, e los sacerdotes que son dignos de maior reverencia que los ángeles, e por sus vicios son metidos en las honduras de las penas perdurables por su gran desconocimiento y vicios malos! | ||
'''Capítulo 5''' | |||
'''De çinco procesiones que vio salir a una yglesia en la qual solamente fue celebrada una missa''' | '''De çinco procesiones que vio salir a una yglesia en la qual solamente fue celebrada una missa''' | ||
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Y estas cosas de todos oídas, vino un sacerdote honrado por canas y hedad, mucho más que los otros, e vistiose para dezir missa, e como hordenadamente procediesse llegando al lugar para tomar la hostia para consagrar, Nuestra Señora le dio el su Hijo que [fol. 197v] tenía en los sus brazos, el qual se tornó en ostia. Como el saçerdote lo levantase en alto, fue visto como el rraio de sol y poco a poco se deshizo la ostia y se subió al Çielo. E recibiola el padre en su seno, e fueron hechos una mesma cosa e fue dicha una box del padre: «Aqueste es mi Hijo mui amado». Entonces, un saçerdote difunto, que fue cura de aquella casa de doña [[María García]], conocido desta sierba de Dios, llegose a ella y díxole: «Esto que as visto hazer de la santa ostia significa aquellos que tan solamente reciben la forma del sacramento, e no la virtud y mérito del sacramento». E díxole más el saçerdote a esta santa virgen: «Ve y di por horden todo lo que viste a tu confesor para que lo diga al deán y al capellán maior para que de todos sea sabido, por que no carezcan estas cosas de mui grandes méritos». Y así desaparecieron todos. | Y estas cosas de todos oídas, vino un sacerdote honrado por canas y hedad, mucho más que los otros, e vistiose para dezir missa, e como hordenadamente procediesse llegando al lugar para tomar la hostia para consagrar, Nuestra Señora le dio el su Hijo que [fol. 197v] tenía en los sus brazos, el qual se tornó en ostia. Como el saçerdote lo levantase en alto, fue visto como el rraio de sol y poco a poco se deshizo la ostia y se subió al Çielo. E recibiola el padre en su seno, e fueron hechos una mesma cosa e fue dicha una box del padre: «Aqueste es mi Hijo mui amado». Entonces, un saçerdote difunto, que fue cura de aquella casa de doña [[María García]], conocido desta sierba de Dios, llegose a ella y díxole: «Esto que as visto hazer de la santa ostia significa aquellos que tan solamente reciben la forma del sacramento, e no la virtud y mérito del sacramento». E díxole más el saçerdote a esta santa virgen: «Ve y di por horden todo lo que viste a tu confesor para que lo diga al deán y al capellán maior para que de todos sea sabido, por que no carezcan estas cosas de mui grandes méritos». Y así desaparecieron todos. | ||
'''Capítulo 6''' | |||
'''Del gran temor que quedó en su corazón y las dudas que le acaezieron''' | '''Del gran temor que quedó en su corazón y las dudas que le acaezieron''' | ||
| Línea 110: | Línea 116: | ||
[Fol. 198r] Y afligida qué haría acordó, y pareciole más seguro no decírselo a ninguno. E como fuese a confesar, dixo a su confesor todo lo que avía visto, e como el confesor lo oió no le dio crédito, antes la menospreçió, que fue cosa de mucha admiratión, e prudentemente lo disimuló como que no entendía por no creer de ligeras fantasías de mugeres, con esperança que avría fin este negoçio para ser de ello más certificado. | [Fol. 198r] Y afligida qué haría acordó, y pareciole más seguro no decírselo a ninguno. E como fuese a confesar, dixo a su confesor todo lo que avía visto, e como el confesor lo oió no le dio crédito, antes la menospreçió, que fue cosa de mucha admiratión, e prudentemente lo disimuló como que no entendía por no creer de ligeras fantasías de mugeres, con esperança que avría fin este negoçio para ser de ello más certificado. | ||
'''Capítulo 7''' | |||
'''De cómo vio a Nuestro Señor correr sangre de sus piernas''' | '''De cómo vio a Nuestro Señor correr sangre de sus piernas''' | ||
Después desto susodicho, en el día del vencimiento de la cruz, acabados de dezir los maitines, ya que rompía el alva, según aquella me dixo, quedose sola esta santa virgen en la iglesia echada de brazos delante del altar. Y como fuese robada en spíritu, apareciole Nuestro Señor en figura de hombre e tenía la cara mui espantosa, e tenía vestida una sobrepelliz y una estola al cuello, y corríale mucha sangre de las piernas. Y el Señor allegose a ella, que estava de brazos delante el altar, e fízola alzar la cabeza y díxole así: «Como me ves corriendo sangre, ansí ando por las iglesias desde esta hora hasta que tañen a la plegaria». Y acabando de dezir esto, desapareçió. | Después desto susodicho, en el día del vencimiento de la cruz, acabados de dezir los maitines, ya que rompía el alva, según aquella me dixo, quedose sola esta santa virgen en la iglesia echada de brazos delante del altar. Y como fuese robada en spíritu, apareciole Nuestro Señor en figura de hombre e tenía la cara mui espantosa, e tenía vestida una sobrepelliz y una estola al cuello, y corríale mucha sangre de las piernas. Y el Señor allegose a ella, que estava de brazos delante el altar, e fízola alzar la cabeza y díxole así: «Como me ves corriendo sangre, ansí ando por las iglesias desde esta hora hasta que tañen a la plegaria». Y acabando de dezir esto, desapareçió. | ||
'''Capítulo 8''' | |||
'''De cómo se vido puesta en una tormenta''' ''[9]'' | '''De cómo se vido puesta en una tormenta''' ''[9]'' | ||
El día de San Agustín, con mucha atención rogava al Señor esta santa virgen por todos. [Fol. 198v] Después de algunos días, fue otra vez traspasada en sueño y viose puesta en alto y colgada de las manos en un madero, en una gran altura, quanto la vista humana podía alcançar, e fuele dicho divinamente: «Aquí estarás, hasta que prometas de dezir y recontar todas las cosas que viste y oíste». De lo qual ella no curó. | El día de San Agustín, con mucha atención rogava al Señor esta santa virgen por todos. [Fol. 198v] Después de algunos días, fue otra vez traspasada en sueño y viose puesta en alto y colgada de las manos en un madero, en una gran altura, quanto la vista humana podía alcançar, e fuele dicho divinamente: «Aquí estarás, hasta que prometas de dezir y recontar todas las cosas que viste y oíste». De lo qual ella no curó. | ||
'''Capítulo 9''' | |||
'''De cómo vido carne y sangre en la boca de la Verónica que tenía pintada''' | '''De cómo vido carne y sangre en la boca de la Verónica que tenía pintada''' | ||
El día de San Agustín, con mucha atención rogava al Señor por todos los sacerdotes. Y como estuviese rezando y mirase a una Verónica que tenía en un libro pintada, por el espaçio de una hora vido en ella y sobre ella gran resplandor, y vio carne y sangre. Y desde que vio esta vissión tan maravillosa, ansí se le cerró el estómago que desde aquel día en sanidad ni enfermedad nunca jamás quiso comer carne, ni se la quería tener el estómago; su manxar era pasas y cosa de dieta. La qual Verónica le tomó su confesor e la sierva de Dios fue mui maravillada desto, e puesta como fuera de sí. E aflixiose mucho por todas maneras de penas por que el Señor más manifiestamente le descubriese esta palabra e le mostrase quál era su voluntad. | El día de San Agustín, con mucha atención rogava al Señor por todos los sacerdotes. Y como estuviese rezando y mirase a una Verónica que tenía en un libro pintada, por el espaçio de una hora vido en ella y sobre ella gran resplandor, y vio carne y sangre. Y desde que vio esta vissión tan maravillosa, ansí se le cerró el estómago que desde aquel día en sanidad ni enfermedad nunca jamás quiso comer carne, ni se la quería tener el estómago; su manxar era pasas y cosa de dieta. La qual Verónica le tomó su confesor e la sierva de Dios fue mui maravillada desto, e puesta como fuera de sí. E aflixiose mucho por todas maneras de penas por que el Señor más manifiestamente le descubriese esta palabra e le mostrase quál era su voluntad. | ||
'''Capítulo 10''' | |||
'''Cómo Nuestra Señora le mandó que rebelase las cosas que avía visto''' | '''Cómo Nuestra Señora le mandó que rebelase las cosas que avía visto''' | ||
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La qual, estando ansí, sin ningún recordamiento, fue robada en spíritu al capítulo primero, adonde vio el claustro e proçessiones. Y como fuese por el camino, vio cómo encontró con el Enemigo, e quísose llegar a ella; y ella vio luego a Nuestra Señora que enpuxó e increpó al Enemigo con su mano propia. Y la Señora tomola por la mano y metiola en el dicho claustro, dentro del qual vio salir las primeras dichas proçesiones, y díxole Nuestra Señora: «Este es el lugar a do te fue mandado que dixeses aquellas cosas que avías visto, pero, otra vez de parte de Dios, tomando que lo que entonzes y agora as visto lo digas y requentes a tu confessor y no se lo ascondas, y él se lo diga a los otros varones católicos suso nombrados, y ellos lo digan al arçobispo y sea sabido por todas las partes de la santa Yglesia, y sea sonado y divulgado». Y díxole más Nuestra Señora: «Ya el hijo de Dios no puede sufrir las injurias y escarnios que le son hechos en la Iglesia por los malos sacerdotes». Estas e otras cosas muchas que esta sierva de Dios vido y hoió ella misma las siente, y otro ninguno no lo puede dezir ni sentir. | La qual, estando ansí, sin ningún recordamiento, fue robada en spíritu al capítulo primero, adonde vio el claustro e proçessiones. Y como fuese por el camino, vio cómo encontró con el Enemigo, e quísose llegar a ella; y ella vio luego a Nuestra Señora que enpuxó e increpó al Enemigo con su mano propia. Y la Señora tomola por la mano y metiola en el dicho claustro, dentro del qual vio salir las primeras dichas proçesiones, y díxole Nuestra Señora: «Este es el lugar a do te fue mandado que dixeses aquellas cosas que avías visto, pero, otra vez de parte de Dios, tomando que lo que entonzes y agora as visto lo digas y requentes a tu confessor y no se lo ascondas, y él se lo diga a los otros varones católicos suso nombrados, y ellos lo digan al arçobispo y sea sabido por todas las partes de la santa Yglesia, y sea sonado y divulgado». Y díxole más Nuestra Señora: «Ya el hijo de Dios no puede sufrir las injurias y escarnios que le son hechos en la Iglesia por los malos sacerdotes». Estas e otras cosas muchas que esta sierva de Dios vido y hoió ella misma las siente, y otro ninguno no lo puede dezir ni sentir. | ||
'''Capítulo 11''' | |||
'''Cómo dixo todas estas cosas a su confesor Juan Velma''' | '''Cómo dixo todas estas cosas a su confesor Juan Velma''' | ||
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Y como la sierva del Señor oiese estas cosas, fue mui turbada y dio muchos suspiros y gemidos, y propuso en su corazón de responderle por carta, lo que después así cunplió. | Y como la sierva del Señor oiese estas cosas, fue mui turbada y dio muchos suspiros y gemidos, y propuso en su corazón de responderle por carta, lo que después así cunplió. | ||
'''Capítulo 12''' | |||
'''De las cosas que divinamente halló escritas en su regazo''' | '''De las cosas que divinamente halló escritas en su regazo''' | ||
| Línea 156: | Línea 168: | ||
Vençido el Señor por su plegarias y llenas su orexas de las sus [fol. 201r] rogativas, plúgole de la visitar en muchas maneras. Quiso que fuese parçionera e mediadora de los tormentos y passión que su hijo, Jesucristo Nuestro Señor, recibió e pasó en la su santa pasión con señales mui manifiestas, las quales no fueron vistas en nuestros tienpos ni en muchos de los santos, según que adelante se dirán. | Vençido el Señor por su plegarias y llenas su orexas de las sus [fol. 201r] rogativas, plúgole de la visitar en muchas maneras. Quiso que fuese parçionera e mediadora de los tormentos y passión que su hijo, Jesucristo Nuestro Señor, recibió e pasó en la su santa pasión con señales mui manifiestas, las quales no fueron vistas en nuestros tienpos ni en muchos de los santos, según que adelante se dirán. | ||
'''Capítulo 13''' | |||
'''De cómo se propuso de no dar aquellas cartas a ninguna persona''' | '''De cómo se propuso de no dar aquellas cartas a ninguna persona''' | ||
Como ella viose aquella maravilla de la una carta que caiera en la tinaxa y no se moxara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como ella supiese, y llevó papel y una ollita con lunbre para encender una candela que llevava muerta, y luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como enpezó a escrevir la carta, vínose tanta sangre de nariçes que no se pudo restañar por espacio de una hora, y puso la carta en las sienes y luego cesó la sangre. Y el día de la Conceptión de Nuestra Señora, estaba una niña muerta más avía de siete horas, y ella enbió aquella carta con mucha fe para que se la pusiesen, y luego que se la pusieron resuçitó y enpezó a bostezar, y bibió después por luengo tienpo. Y una mujer, tenía el pecho abierto, e como se la pusiesen enzima, luego fue sana. Y un clérigo iva a Santiago y llevava consigo la dicha carta con mui grande devozión, y caió en un brazo de mar e toda la ropa se mojó, mas la carta nunca se moxó. | Como ella viose aquella maravilla de la una carta que caiera en la tinaxa y no se moxara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como ella supiese, y llevó papel y una ollita con lunbre para encender una candela que llevava muerta, y luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como enpezó a escrevir la carta, vínose tanta sangre de nariçes que no se pudo restañar por espacio de una hora, y puso la carta en las sienes y luego cesó la sangre. Y el día de la Conceptión de Nuestra Señora, estaba una niña muerta más avía de siete horas, y ella enbió aquella carta con mucha fe para que se la pusiesen, y luego que se la pusieron resuçitó y enpezó a bostezar, y bibió después por luengo tienpo. Y una mujer, tenía el pecho abierto, e como se la pusiesen enzima, luego fue sana. Y un clérigo iva a Santiago y llevava consigo la dicha carta con mui grande devozión, y caió en un brazo de mar e toda la ropa se mojó, mas la carta nunca se moxó. | ||
'''Capítulo 14''' | |||
'''De la comunión que hizo el día de los Santos y de las penas que le fueron dadas''' | '''De la comunión que hizo el día de los Santos y de las penas que le fueron dadas''' | ||
| Línea 174: | Línea 188: | ||
Y todos miraron con gran diligentia que aquella llaga era divinal y no humanal, la qual sierba de Dios sufrió con gran tormento e pena, así de dentro como de fuera. Y estando ella en su cama, tan honestíssima que cosa de su cuerpo no se bio más que la llaga por una sábana abierta, la qual llaga vieron todas las personas susodichas; y estuvo abierta, como dicho es, por el espaçio de veinte días, y ella se çerró sin medicina humana. Y quedó la señal de la abertura en el lugar a do estaba la llaga, a la qual duró el dolor muchos días. | Y todos miraron con gran diligentia que aquella llaga era divinal y no humanal, la qual sierba de Dios sufrió con gran tormento e pena, así de dentro como de fuera. Y estando ella en su cama, tan honestíssima que cosa de su cuerpo no se bio más que la llaga por una sábana abierta, la qual llaga vieron todas las personas susodichas; y estuvo abierta, como dicho es, por el espaçio de veinte días, y ella se çerró sin medicina humana. Y quedó la señal de la abertura en el lugar a do estaba la llaga, a la qual duró el dolor muchos días. | ||
'''Capítulo 15''' | |||
'''Del dolor que sintió en los pies y en las manos, como si por ellas se fueran metidos grandes clavos semejantes a los de Nuestro Señor''' | '''Del dolor que sintió en los pies y en las manos, como si por ellas se fueran metidos grandes clavos semejantes a los de Nuestro Señor''' | ||
Como la sierva del Señor estuviesse mui afligida de las cosas susodichas, estando echada en la su cama con muy gran dolor maiormente del costado, me dixo cómo sintió [fol. 203v] que alçaban el cuerpo del Señor en el altar por el son de las canpanillas, y hizo fuerza a la flaqueza y levantose de la cama y hincó las rodillas a un ymagen de un cruçifixo que tenía allí pintado en un papel, horando con gran fervor de corazón. Y fue tan grande el dolor que sintió en las manos y en los pies y amortiguamiento en los braços y piernas que dezir no se puede, como si se fueran con grandes clavos traspasadas las palmas. Y como estuviesse con aquella angustia, pareçiole que le transpasaban la mano izquierda, y tan grande fue el dolor que sintió que puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la mano izquierda y mui sabiamente la ascondió que nadie lo viesse, traiendo la mano cubierta con un paño de lino, sin ninguna medicina humanal, la qual llaga tuvo por el espaçio de quarenta días y quedó la señal en la mano, la qual ella me mostró y io la vi con mis ojos. | Como la sierva del Señor estuviesse mui afligida de las cosas susodichas, estando echada en la su cama con muy gran dolor maiormente del costado, me dixo cómo sintió [fol. 203v] que alçaban el cuerpo del Señor en el altar por el son de las canpanillas, y hizo fuerza a la flaqueza y levantose de la cama y hincó las rodillas a un ymagen de un cruçifixo que tenía allí pintado en un papel, horando con gran fervor de corazón. Y fue tan grande el dolor que sintió en las manos y en los pies y amortiguamiento en los braços y piernas que dezir no se puede, como si se fueran con grandes clavos traspasadas las palmas. Y como estuviesse con aquella angustia, pareçiole que le transpasaban la mano izquierda, y tan grande fue el dolor que sintió que puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la mano izquierda y mui sabiamente la ascondió que nadie lo viesse, traiendo la mano cubierta con un paño de lino, sin ninguna medicina humanal, la qual llaga tuvo por el espaçio de quarenta días y quedó la señal en la mano, la qual ella me mostró y io la vi con mis ojos. | ||
'''Capítulo 16''' | |||
'''De la corona de dolores que sintió en su cabeza en remenbranza de la corona de Nuestro Señor''' | '''De la corona de dolores que sintió en su cabeza en remenbranza de la corona de Nuestro Señor''' | ||
Por que suçesivamente sintiese en su cuerpo las insignias y dolores de la passión del Señor, allende de los tormentos que en la cabeza tenía súpitamente sintió un mui grande y n[u]ebo dolor, y manifiestamente fue visto de gruessas gotillas en manera de tachones le çercaron la cabeza en derredor; y por cada una de ellas sentía que le metían un clabo de fuego que le duró muchos días, como quiera que le traían e ponían por la dicha cabeza e llagas mediçinas de diversas maneras, mas nunca ninguna le aprovechó porque no era razón que las cosas [fol. 204r] hechas por la mano de Dios recibiessen sanidad con yndustria humana. | Por que suçesivamente sintiese en su cuerpo las insignias y dolores de la passión del Señor, allende de los tormentos que en la cabeza tenía súpitamente sintió un mui grande y n[u]ebo dolor, y manifiestamente fue visto de gruessas gotillas en manera de tachones le çercaron la cabeza en derredor; y por cada una de ellas sentía que le metían un clabo de fuego que le duró muchos días, como quiera que le traían e ponían por la dicha cabeza e llagas mediçinas de diversas maneras, mas nunca ninguna le aprovechó porque no era razón que las cosas [fol. 204r] hechas por la mano de Dios recibiessen sanidad con yndustria humana. | ||
'''Capítulo 17''' | |||
'''De cómo divinalmente fue robada en espíritu y cómo fue azotada''' | '''De cómo divinalmente fue robada en espíritu y cómo fue azotada''' | ||
| Línea 193: | Línea 210: | ||
Esto nunca le dixo a ninguna persona, y como la hermana maior le metiesse la mano para endereçarle una toca, halló con [fol. 204v] la mano las dichas señales y fue maravillada, y reprehendiéndola mucho pensando que ella se matava con cruel penitençia, por la qual ella le ubo de confesar la verdad de todo lo que acaeçiera. Y ansí fue conpulsa a lo revelar según arriba es dicho. | Esto nunca le dixo a ninguna persona, y como la hermana maior le metiesse la mano para endereçarle una toca, halló con [fol. 204v] la mano las dichas señales y fue maravillada, y reprehendiéndola mucho pensando que ella se matava con cruel penitençia, por la qual ella le ubo de confesar la verdad de todo lo que acaeçiera. Y ansí fue conpulsa a lo revelar según arriba es dicho. | ||
'''Capítulo 18''' | |||
'''De cómo fue llevada a purgatorio y de las cosas que en él vio''' | '''De cómo fue llevada a purgatorio y de las cosas que en él vio''' | ||
| Línea 200: | Línea 218: | ||
Y de las penas que aí dize que vio muchos gusanos, mui grandes, de diversas maneras, los quales corrían la tierra, que apenas cabía entre ellos la planta del pie. En los quales vio uno de largo de un palmo de un honbre y de anchura de tres dedos, y este tenía ronchas de fuego por el cuerpo y traía unas uñas mui grandes. Y deste gusano tan solamente preguntó al ángel que estas cosas le mostrava, y respondiole: «Este es el gusano que roe la conçiençia, que quando el hombre vibe y comete algún mal, entonçes pónesele la conçiençia entre el seso, y la conçiencia remuerde e quita que no se haga el mal que dize el alma a la razón. Y dízele: «Malo es esto que quieres hacer». Y muchas veces es cegada [fol. 205r] y vencida la rrazón por la cobdiçia del pecado. Y esse es aquel gusano que roe la conciençia y roe las entranas y aqusa el ánima, ''[14]'' y esta es una de las maiores penas que sienten los danados, porque pudieran hazer bien como ficieron mal, y por sus culpas merecieron tan gran pena». Y uno de aquellos gusanos allegávase a ella abierta la boca, y quisola morder en el pie, mas los que estaban con ella no le consintieron morder, mas tan solamente permitieron que el gusano mordiesse tan solamente debaxo del dedo meñique, y sacó con la uña un pedazo de la carne del pie. Y ansí lo tiene mordido y hecho un hoio en el pie. | Y de las penas que aí dize que vio muchos gusanos, mui grandes, de diversas maneras, los quales corrían la tierra, que apenas cabía entre ellos la planta del pie. En los quales vio uno de largo de un palmo de un honbre y de anchura de tres dedos, y este tenía ronchas de fuego por el cuerpo y traía unas uñas mui grandes. Y deste gusano tan solamente preguntó al ángel que estas cosas le mostrava, y respondiole: «Este es el gusano que roe la conçiençia, que quando el hombre vibe y comete algún mal, entonçes pónesele la conçiençia entre el seso, y la conçiencia remuerde e quita que no se haga el mal que dize el alma a la razón. Y dízele: «Malo es esto que quieres hacer». Y muchas veces es cegada [fol. 205r] y vencida la rrazón por la cobdiçia del pecado. Y esse es aquel gusano que roe la conciençia y roe las entranas y aqusa el ánima, ''[14]'' y esta es una de las maiores penas que sienten los danados, porque pudieran hazer bien como ficieron mal, y por sus culpas merecieron tan gran pena». Y uno de aquellos gusanos allegávase a ella abierta la boca, y quisola morder en el pie, mas los que estaban con ella no le consintieron morder, mas tan solamente permitieron que el gusano mordiesse tan solamente debaxo del dedo meñique, y sacó con la uña un pedazo de la carne del pie. Y ansí lo tiene mordido y hecho un hoio en el pie. | ||
'''Capítulo 19''' | |||
'''De cómo en las dichas penas del purgatorio vio un clérigo penar''' | '''De cómo en las dichas penas del purgatorio vio un clérigo penar''' | ||
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Y desde a tres días, esta sierba de Dios llamó al saçerdote y díxole lo que vio, y él se espantó tanto que se le quitó la habla por espaçio de media hora. Y ella, de que le vio tan sin esfuerzo, esforçole, y él díxole que estaba mui espantado coómo aquel secreto le avía mostrado Dios, y conoçió ser verdad esto, así como otras cosas muchas que ella le dixo en que ofendía mucho a Dios. Y confesó este sacerdote a esta santa muger que otro día, quando volvió la hoja del misal, vio en el santo crucifixo çinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de San Miguel y encomendole ella mucho al Señor; y dos días antes de San Francisco hovo ella un gran miedo, que le pareçía que estava cerca della un mui gran bulto. Y el día de San Francisco, a la mañana antes que fuesse el día, viole mui espantable y díxole cosas mui señaladas que estaban entre él y otra persona en secreto, las quales supieron ser verdad. | Y desde a tres días, esta sierba de Dios llamó al saçerdote y díxole lo que vio, y él se espantó tanto que se le quitó la habla por espaçio de media hora. Y ella, de que le vio tan sin esfuerzo, esforçole, y él díxole que estaba mui espantado coómo aquel secreto le avía mostrado Dios, y conoçió ser verdad esto, así como otras cosas muchas que ella le dixo en que ofendía mucho a Dios. Y confesó este sacerdote a esta santa muger que otro día, quando volvió la hoja del misal, vio en el santo crucifixo çinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de San Miguel y encomendole ella mucho al Señor; y dos días antes de San Francisco hovo ella un gran miedo, que le pareçía que estava cerca della un mui gran bulto. Y el día de San Francisco, a la mañana antes que fuesse el día, viole mui espantable y díxole cosas mui señaladas que estaban entre él y otra persona en secreto, las quales supieron ser verdad. | ||
'''Capítulo 20''' | |||
[Fol. 206r] '''De cómo vio que llevavan el cuerpo de Nuestro Señor a un herexe''' | [Fol. 206r] '''De cómo vio que llevavan el cuerpo de Nuestro Señor a un herexe''' | ||
| Línea 214: | Línea 234: | ||
Y después de esto, en este día, vio esta santa virgen en la missa con los ojos abiertos la ostia llena de sangre [fol. 206v] en las manos del sacerdote, quando levantava la ostia al pueblo para que la adoren con devotión los cristianos. | Y después de esto, en este día, vio esta santa virgen en la missa con los ojos abiertos la ostia llena de sangre [fol. 206v] en las manos del sacerdote, quando levantava la ostia al pueblo para que la adoren con devotión los cristianos. | ||
'''Capítulo 21''' | |||
'''De otra revelaçión que vio estando delante de Nuestra Señora en la iglesia maior''' | '''De otra revelaçión que vio estando delante de Nuestra Señora en la iglesia maior''' | ||
| Línea 221: | Línea 242: | ||
Y viendo esta virgen estas cosas, suplicava a Nuestra Señora que uviesse misericordia dellos; y como quiera que avía mançilla de todos, pero en particular la avía de un gran prelado que veía ir en las penas con los otros, con maior pena i tormento se afligía delante de Nuestra Señora, que, por reverentia de aquella hora [fol. 207r] en que fue hecha arca y silla de la Santa Trinidad, que le plega de sacar a aquel prelado de las penas en que va. Y ella, hoídas estas cosas con muchas lágrimas y devoción, rogó a Nuestra Señora por él y repondiole Nuestra Señora que ansí como San Gregorio forçó la voluntad de Dios sacando a Traxano del infierno, por esta causa quedó con el dolor del estómago. Y ansí quedara esta virgen, por las plegarias que hizo por aquel prelado, abierto el çelebro de la cabeza en testimonio para que lo viese el pueblo que avía forçado la voluntad de Dios. Y preguntó la santa virgen a los señores sobredichos que por qué le aconsegavan a ella que rogase a Nuestra Señora por el salvamiento de aquel prelado, e por qué no se lo rogavan ellos, y respondieron ellos que más poder tenía ella o qualquier que con firmeza y devotión rogase al Señor para forçar su voluntad que ninguno de los que estavan con Él en el Cielo, porque los que estavan en la gloria saben la su voluntad del Señor y no irán contra ella. | Y viendo esta virgen estas cosas, suplicava a Nuestra Señora que uviesse misericordia dellos; y como quiera que avía mançilla de todos, pero en particular la avía de un gran prelado que veía ir en las penas con los otros, con maior pena i tormento se afligía delante de Nuestra Señora, que, por reverentia de aquella hora [fol. 207r] en que fue hecha arca y silla de la Santa Trinidad, que le plega de sacar a aquel prelado de las penas en que va. Y ella, hoídas estas cosas con muchas lágrimas y devoción, rogó a Nuestra Señora por él y repondiole Nuestra Señora que ansí como San Gregorio forçó la voluntad de Dios sacando a Traxano del infierno, por esta causa quedó con el dolor del estómago. Y ansí quedara esta virgen, por las plegarias que hizo por aquel prelado, abierto el çelebro de la cabeza en testimonio para que lo viese el pueblo que avía forçado la voluntad de Dios. Y preguntó la santa virgen a los señores sobredichos que por qué le aconsegavan a ella que rogase a Nuestra Señora por el salvamiento de aquel prelado, e por qué no se lo rogavan ellos, y respondieron ellos que más poder tenía ella o qualquier que con firmeza y devotión rogase al Señor para forçar su voluntad que ninguno de los que estavan con Él en el Cielo, porque los que estavan en la gloria saben la su voluntad del Señor y no irán contra ella. | ||
'''Capítulo 22''' | |||
'''De cómo le apareció Nuestro Señor en figura de niño visiblemente''' | '''De cómo le apareció Nuestro Señor en figura de niño visiblemente''' | ||
| Línea 228: | Línea 250: | ||
Y desde aquel día, particularmente los viernes, sintie gran dolor en los dichos mienbros, desde la mañana hasta después de vísperas, que no pudíe hazer nada con las manos, ni comer ningún mangar hasta después de vísperas, que se le avía quitado el dolor. | Y desde aquel día, particularmente los viernes, sintie gran dolor en los dichos mienbros, desde la mañana hasta después de vísperas, que no pudíe hazer nada con las manos, ni comer ningún mangar hasta después de vísperas, que se le avía quitado el dolor. | ||
'''Capítulo 23''' | |||
'''De cómo recibiendo el cuerpo del Señor fue llena de resplandor visiblemente y fue sana de sus enfermedades''' | '''De cómo recibiendo el cuerpo del Señor fue llena de resplandor visiblemente y fue sana de sus enfermedades''' | ||
| Línea 239: | Línea 262: | ||
Y como recibió el cuerpo del Señor con grandes lloros, luego fue robada en espíritu y perdió todo el sentido, y estuvo nueve horas sin ningún sentido. Y como fuesse despertada como por fuerça y abriese los ojos, empezó aquel verso: «Benedic anima mea domino», y todos los dolores y enfermedades que antes tenía, de todos se halló sana y libre, así de dentro como de fuera, pesándole mucho, porque tornaba a esta vida. Y como io la importunase que tomase algún mantenimiento para dar vida a la vida humana, ella me respondió que no avía voluntad de tomar ningún manjar, [fol. 209r] porque por el espacio de quarenta días desde que recibía el santíssimo sacramento, con la suavidad y dulçor que sentía, vivía sin manjar humano. Y más me certificó, que vio un sacerdote que avía dicho missa en su capilla, y quando salió del vestuario para el altar, le ponía Nuestra Señora, la Virgen María, encima de su cabeza muchas guirnaldas de flores y de rosas y clavelinas, de lo qual ella recibió gran consolación. | Y como recibió el cuerpo del Señor con grandes lloros, luego fue robada en espíritu y perdió todo el sentido, y estuvo nueve horas sin ningún sentido. Y como fuesse despertada como por fuerça y abriese los ojos, empezó aquel verso: «Benedic anima mea domino», y todos los dolores y enfermedades que antes tenía, de todos se halló sana y libre, así de dentro como de fuera, pesándole mucho, porque tornaba a esta vida. Y como io la importunase que tomase algún mantenimiento para dar vida a la vida humana, ella me respondió que no avía voluntad de tomar ningún manjar, [fol. 209r] porque por el espacio de quarenta días desde que recibía el santíssimo sacramento, con la suavidad y dulçor que sentía, vivía sin manjar humano. Y más me certificó, que vio un sacerdote que avía dicho missa en su capilla, y quando salió del vestuario para el altar, le ponía Nuestra Señora, la Virgen María, encima de su cabeza muchas guirnaldas de flores y de rosas y clavelinas, de lo qual ella recibió gran consolación. | ||
'''Capítulo 24''' | |||
'''De cómo con su mano sanó una herida de la qual corría mucha sangre''' | '''De cómo con su mano sanó una herida de la qual corría mucha sangre''' | ||
Estando una de las hermanas de la casa puniendo una sarga en una pared, subió en una escalera a poner un clabo con un medio ladrillo para lo hincar, y calló el ladrillo y dio a una de las hermanas en la cabeza, que estaba cabe de la escalera, el qual se hizo tan gran golpe y llaga que la corrió mucha sangre. Lo qual, como esta sierba de Dios lo viesse, fuese para ella y puso su mano derecha encima de la llaga diciendo tres vezes el nombre de Jesús, y hinchósele la mano y dedos de sangre y cessó de correr y no salió más y juntósele quero con cuero sin otra medicina. | Estando una de las hermanas de la casa puniendo una sarga en una pared, subió en una escalera a poner un clabo con un medio ladrillo para lo hincar, y calló el ladrillo y dio a una de las hermanas en la cabeza, que estaba cabe de la escalera, el qual se hizo tan gran golpe y llaga que la corrió mucha sangre. Lo qual, como esta sierba de Dios lo viesse, fuese para ella y puso su mano derecha encima de la llaga diciendo tres vezes el nombre de Jesús, y hinchósele la mano y dedos de sangre y cessó de correr y no salió más y juntósele quero con cuero sin otra medicina. | ||
'''Capítulo 25''' | |||
'''De cómo sanó a su madre de una gran enfermedad''' | '''De cómo sanó a su madre de una gran enfermedad''' | ||
| Línea 251: | Línea 276: | ||
E inspirada divinalmente, respondió a quien le traxo estas nuebas que el domingo siguiente sería sana por la virtud divinal. Y ansí fue hecho. | E inspirada divinalmente, respondió a quien le traxo estas nuebas que el domingo siguiente sería sana por la virtud divinal. Y ansí fue hecho. | ||
'''Capítulo 26''' | |||
'''De la claridad divinal que le fue mostrada en el mes de noviembre, año ochenta y çinco''' | '''De la claridad divinal que le fue mostrada en el mes de noviembre, año ochenta y çinco''' | ||
| Línea 258: | Línea 284: | ||
Y como estuviese algún espacio ansí, transpúsose y estuvo ansí hasta que vinieron algunas hermanas que la hallaron, y disimuló con ellas, que a ninguna lo dixo hasta que conmigo habló con deseo mui grande de que ninguno lo supiese. | Y como estuviese algún espacio ansí, transpúsose y estuvo ansí hasta que vinieron algunas hermanas que la hallaron, y disimuló con ellas, que a ninguna lo dixo hasta que conmigo habló con deseo mui grande de que ninguno lo supiese. | ||
'''Capítulo 27''' | |||
'''De las cosas que vido y le fueron mostradas la vigilia de la Santa Natividad de Nuestro Señor''' | '''De las cosas que vido y le fueron mostradas la vigilia de la Santa Natividad de Nuestro Señor''' | ||
| Línea 267: | Línea 294: | ||
Y ansí se fue a la cama con su fatiga y dolores mezclados con gran suavidad de la dulcedumbre del Señor y suavidad de las cosas celestiales que avía visto y gustado. Y ansí estuvo hasta las diez de la noche. | Y ansí se fue a la cama con su fatiga y dolores mezclados con gran suavidad de la dulcedumbre del Señor y suavidad de las cosas celestiales que avía visto y gustado. Y ansí estuvo hasta las diez de la noche. | ||
'''Capítulo 28''' | |||
'''De los secretos celestiales que visiblemente le fueron mostrados en la santa noche de Navidad''' | '''De los secretos celestiales que visiblemente le fueron mostrados en la santa noche de Navidad''' | ||
| Línea 280: | Línea 308: | ||
Y ansí no nunca lo supo ninguna de las hermanas, y ansí es su voluntad que ninguna lo sepa. Y muchas vezes me dixo que quería más la muerte que esto fuesse sabido. | Y ansí no nunca lo supo ninguna de las hermanas, y ansí es su voluntad que ninguna lo sepa. Y muchas vezes me dixo que quería más la muerte que esto fuesse sabido. | ||
'''Capítulo 29''' | |||
'''De lo que vio en la missa del gallo este mismo día''' | '''De lo que vio en la missa del gallo este mismo día''' | ||
| Línea 289: | Línea 318: | ||
Y pasadas las doze horas después de mediodía, mui fatigada, algunas hermanas ansí la llevaron a su cama, y a la tarde, por satisfacer a los ruegos que le fueron hechos, comió un poco de carne de membrillo. Y ansí estuvo lunes y martes hasta el miércoles, que comió un güebo, en lo qual parece que la fuerça del manjar celestial le dava vida contra natura; [fol. 212v] y para dezir estas cosas se hizo mui gran fuerza porque le avía yo mandado por obediençia que a ninguno las dixese salvo a mí, que ninguna cosa me encubría de las que el Señor le mostraba, y rogome con grande ahínco que ninguna persona del mundo de mí lo supiese, deseando mucho la muerte y verse ya fuera de la vida. | Y pasadas las doze horas después de mediodía, mui fatigada, algunas hermanas ansí la llevaron a su cama, y a la tarde, por satisfacer a los ruegos que le fueron hechos, comió un poco de carne de membrillo. Y ansí estuvo lunes y martes hasta el miércoles, que comió un güebo, en lo qual parece que la fuerça del manjar celestial le dava vida contra natura; [fol. 212v] y para dezir estas cosas se hizo mui gran fuerza porque le avía yo mandado por obediençia que a ninguno las dixese salvo a mí, que ninguna cosa me encubría de las que el Señor le mostraba, y rogome con grande ahínco que ninguna persona del mundo de mí lo supiese, deseando mucho la muerte y verse ya fuera de la vida. | ||
'''Capítulo 30''' | |||
'''De las cosas que esta santa virgen vio con sus ojos çinco días antes de la Natividad''' | '''De las cosas que esta santa virgen vio con sus ojos çinco días antes de la Natividad''' | ||
| Línea 296: | Línea 326: | ||
Y como la dicha virgen estuviesse con los ojos abiertos y manos alzadas, y coraçón muy espantoso d'él gozo, y estuvio, apareció la vissión y ella caió de bucos en el suelo, y ciertas horas estuvo sin sentido y amortiguada y devantose mui esforçada del cuerpo y del ánima de tan espantosa visión. Y de tan gran admiración quedó mui consolada y ninguna de las hermanas lo sintió. | Y como la dicha virgen estuviesse con los ojos abiertos y manos alzadas, y coraçón muy espantoso d'él gozo, y estuvio, apareció la vissión y ella caió de bucos en el suelo, y ciertas horas estuvo sin sentido y amortiguada y devantose mui esforçada del cuerpo y del ánima de tan espantosa visión. Y de tan gran admiración quedó mui consolada y ninguna de las hermanas lo sintió. | ||
'''Capítulo 31''' | |||
'''De cómo fue mostrada una gran señal del Çielo en esto''' | '''De cómo fue mostrada una gran señal del Çielo en esto''' | ||
| Línea 305: | Línea 336: | ||
Y en esto parece ser mui grande la virtud del Señor y la pureza de su ánima, que con los ojos corporales pueda ver cosas tan palpables y celestiales para honra y gloria de su santo nonbre. | Y en esto parece ser mui grande la virtud del Señor y la pureza de su ánima, que con los ojos corporales pueda ver cosas tan palpables y celestiales para honra y gloria de su santo nonbre. | ||
'''Capítulo 32''' | |||
'''De las cosas que esta virgen vio y le fueron mostradas en el santo sacramento''' | '''De las cosas que esta virgen vio y le fueron mostradas en el santo sacramento''' | ||
| Línea 316: | Línea 348: | ||
Y ansí estuvo algunos días, mui desconsolada, no pudiendo dormir, ni quería que le hablasen, lo qual ninguna de la casa lo supo, ni la hermana mayor, [fol. 215v] salvo que la casa penava con su pena. Y duró esto hasta que yo estuve con ella, y con grandes gemidos y miedo me lo dixo, y tomó algunas fuerças para comer deseando con gran ahínco ser fuera de aquesta vida. | Y ansí estuvo algunos días, mui desconsolada, no pudiendo dormir, ni quería que le hablasen, lo qual ninguna de la casa lo supo, ni la hermana mayor, [fol. 215v] salvo que la casa penava con su pena. Y duró esto hasta que yo estuve con ella, y con grandes gemidos y miedo me lo dixo, y tomó algunas fuerças para comer deseando con gran ahínco ser fuera de aquesta vida. | ||
'''Capítulo 33''' | |||
'''De cómo apareció a esta santa mujer el ánima de su capellán finado y de las cosas que le dixo''' | '''De cómo apareció a esta santa mujer el ánima de su capellán finado y de las cosas que le dixo''' | ||
| Línea 325: | Línea 358: | ||
Me dixo esta santa muger lo que arriba es escrito, que muchas vezes cuando ora al altar, ve visiblemente el sacramento como si no tuviose cobertura alguna, y siente muchas vezes gran dulçor por grande espaçio de rosas y lilios y flores, que decir no se puede, lo que la recibe gran fuerça y consolación, ansí spiritual como corporal. | Me dixo esta santa muger lo que arriba es escrito, que muchas vezes cuando ora al altar, ve visiblemente el sacramento como si no tuviose cobertura alguna, y siente muchas vezes gran dulçor por grande espaçio de rosas y lilios y flores, que decir no se puede, lo que la recibe gran fuerça y consolación, ansí spiritual como corporal. | ||
'''Capítulo 34''' | |||
'''De la claridad que vio dos vezes en la iglesia maior día de Santa Caterina''' | '''De la claridad que vio dos vezes en la iglesia maior día de Santa Caterina''' | ||
El año de ochenta y seis, estando esta bendita virgen en el oratorio rezando sus orationes en la noche de la fiesta de Santa Caterina, en la qual tiene mui grande amor, y como con atención estuviesse de rodillas delante de la su imagen y la capilla estuviose oscura, súvitamente apareció gran claridad y alunbró a la virgen Caterina [fol. 217r] y al Niño Jesucristo, que estaba pintado cómo ponía el anillo de su dedo a la virgen Santa Caterina, de lo qual esta santa virgen fue llena de grande gozo; la qual claridad estuvo allí por algún espaçio y luego tornose a escurezer como estava de antes. Y la noche siguiente, como se levantasse después de maitines a orar en el coro, halló la lánpara muerta y no sabiendo qué hazerse, fue a llamar a una de las hermanas que estava acostada y díxole que la fuese a ençender. Y tornose al coro como de primero y estando la iglesia mui escura, súpitamente vio una centella de fuego que salía del arca del corpus cristi, y fue encendida la lámpara con tan gran claridad que resplandeçió toda la capilla, y como vino la hermana que de ella fue llamada y viesse tan gran claridad, fue mui espantada y comenzó a decir: «Milagro es este y no se puede encubrir». Y ansí quedó esta santa virgen en el oratorio llena de mucha consolaçión. | El año de ochenta y seis, estando esta bendita virgen en el oratorio rezando sus orationes en la noche de la fiesta de Santa Caterina, en la qual tiene mui grande amor, y como con atención estuviesse de rodillas delante de la su imagen y la capilla estuviose oscura, súvitamente apareció gran claridad y alunbró a la virgen Caterina [fol. 217r] y al Niño Jesucristo, que estaba pintado cómo ponía el anillo de su dedo a la virgen Santa Caterina, de lo qual esta santa virgen fue llena de grande gozo; la qual claridad estuvo allí por algún espaçio y luego tornose a escurezer como estava de antes. Y la noche siguiente, como se levantasse después de maitines a orar en el coro, halló la lánpara muerta y no sabiendo qué hazerse, fue a llamar a una de las hermanas que estava acostada y díxole que la fuese a ençender. Y tornose al coro como de primero y estando la iglesia mui escura, súpitamente vio una centella de fuego que salía del arca del corpus cristi, y fue encendida la lámpara con tan gran claridad que resplandeçió toda la capilla, y como vino la hermana que de ella fue llamada y viesse tan gran claridad, fue mui espantada y comenzó a decir: «Milagro es este y no se puede encubrir». Y ansí quedó esta santa virgen en el oratorio llena de mucha consolaçión. | ||
'''Capítulo 35''' | |||
'''De lo que acaeció en la imagen del Niño Jesús''' | '''De lo que acaeció en la imagen del Niño Jesús''' | ||
Como otro día adelante estuviose rezando en el oratorio y tuviese consigo dos libros en donde tenía sus orationes, demandó a una hermana que le truxese la imagen del Niño Jhesús, que estava en el altar de Nuestra Señora, el qual estava vestido de una ropilla que le abían hecho hasta los pies. Y como el dicho Niño le fuese entregado, tomolo con devotión y púsolo de pie encima [fol. 217v] de un libro. Y como por algún espaçio con alegría y devotión le hiziese oratión con artas lágrimas, alçó la ropilla por besalle los pies, y vio como uno de los pies se bullía y meneava como si estuviera en carne, y alçóse un poco el pie para que se le pudiese besar. Y como le besase con devotión quedose el pie levantado y no se baxó jamás. Y como pusiese el pie del Niño en una gran hinchazón que tenía en el ojo, luego fue abierta, la qual cosa luego fue divulgada en la casa, y el niño quedose con el pie levantado. | Como otro día adelante estuviose rezando en el oratorio y tuviese consigo dos libros en donde tenía sus orationes, demandó a una hermana que le truxese la imagen del Niño Jhesús, que estava en el altar de Nuestra Señora, el qual estava vestido de una ropilla que le abían hecho hasta los pies. Y como el dicho Niño le fuese entregado, tomolo con devotión y púsolo de pie encima [fol. 217v] de un libro. Y como por algún espaçio con alegría y devotión le hiziese oratión con artas lágrimas, alçó la ropilla por besalle los pies, y vio como uno de los pies se bullía y meneava como si estuviera en carne, y alçóse un poco el pie para que se le pudiese besar. Y como le besase con devotión quedose el pie levantado y no se baxó jamás. Y como pusiese el pie del Niño en una gran hinchazón que tenía en el ojo, luego fue abierta, la qual cosa luego fue divulgada en la casa, y el niño quedose con el pie levantado. | ||
'''Capítulo 36''' | |||
'''De cómo fue robada en espíritu y vio un ánima cómo fue llevada a juicio''' | '''De cómo fue robada en espíritu y vio un ánima cómo fue llevada a juicio''' | ||
| Línea 342: | Línea 378: | ||
Y como la dicha María de Axofrín vio esto, quedó fuera de sí con mui gran pena mezclada con grande alegría de lo que viera, que aunque su ánima no estava en la gloria çelestial, estava enpero en un lugar seguro. Y caió luego en la cama con mui grande amortecimiento, que muchas vezes pensaron que se muriera. Y ninguna de la casa supo esto sino io. | Y como la dicha María de Axofrín vio esto, quedó fuera de sí con mui gran pena mezclada con grande alegría de lo que viera, que aunque su ánima no estava en la gloria çelestial, estava enpero en un lugar seguro. Y caió luego en la cama con mui grande amortecimiento, que muchas vezes pensaron que se muriera. Y ninguna de la casa supo esto sino io. | ||
'''Capítulo 37''' | |||
'''De cómo Nuestro Señor mostró a esta santa mujer el principal de los testigos a quien le plaza que sea revelado lo que avía visto''' | '''De cómo Nuestro Señor mostró a esta santa mujer el principal de los testigos a quien le plaza que sea revelado lo que avía visto''' | ||
Un día del Corpus Cristi, recibiendo esta santa mujer al Señor, fue puesta en aquel traspasamiento que solía [fol. 218v], y, pareciole estar en la iglesia maior y veía en la proçessión de la clereçía al Señor en unas andas vibo, con muchedumbre de ángeles y muchos santos que cantavan cantos mui dulces al Señor. Y el Señor señaló a uno y nonbrole por su nonbre y díxole estas palabras: «A este le señalo para que manifiestes todo lo que te mandé». Y luego el día de Nuestra Señora de agosto, recibiendo el Señor esta devota mujer, fue puesta en traspasamineto y pareciose que estava en la dicha yglesia, y vio a Nuestra Señora viva, y en toda la iglesia cantavan ''O gloriosa domina''. Y este sobredicho prelado estava hincado de rodillas, y la gloriosa Señora le ponía una corona de oro en la cabeza y un báculo de oro en la mano y decíanle estas palabras: «Por la limpieza de tu vida a mí eres mui agradable para que seas pastor mui escogido y io seré sienpre contigo». | Un día del Corpus Cristi, recibiendo esta santa mujer al Señor, fue puesta en aquel traspasamiento que solía [fol. 218v], y, pareciole estar en la iglesia maior y veía en la proçessión de la clereçía al Señor en unas andas vibo, con muchedumbre de ángeles y muchos santos que cantavan cantos mui dulces al Señor. Y el Señor señaló a uno y nonbrole por su nonbre y díxole estas palabras: «A este le señalo para que manifiestes todo lo que te mandé». Y luego el día de Nuestra Señora de agosto, recibiendo el Señor esta devota mujer, fue puesta en traspasamineto y pareciose que estava en la dicha yglesia, y vio a Nuestra Señora viva, y en toda la iglesia cantavan ''O gloriosa domina''. Y este sobredicho prelado estava hincado de rodillas, y la gloriosa Señora le ponía una corona de oro en la cabeza y un báculo de oro en la mano y decíanle estas palabras: «Por la limpieza de tu vida a mí eres mui agradable para que seas pastor mui escogido y io seré sienpre contigo». | ||
'''Capítulo 38''' | |||
'''De cómo por sus orationes sanó a la hermana maior del mal del costado''' | '''De cómo por sus orationes sanó a la hermana maior del mal del costado''' | ||
| Línea 354: | Línea 392: | ||
Y desque tornó esta santa mujer de aquel transportamiento, con mucho placer fuela a ver y hallola durmiendo, de reposo. Y desque despertó sintió grande alivio de la enfermedad. | Y desque tornó esta santa mujer de aquel transportamiento, con mucho placer fuela a ver y hallola durmiendo, de reposo. Y desque despertó sintió grande alivio de la enfermedad. | ||
'''Capítulo 39''' | |||
'''De cómo por sus orationes fue librado un hermano suio de las prisiones en que estava''' | '''De cómo por sus orationes fue librado un hermano suio de las prisiones en que estava''' | ||
| Línea 365: | Línea 404: | ||
Y el día octavo en que fallesçió, a las dos horas después de medianoche, [fol. 220r] estando ''[22]'' esta santa con muchas lágrimas delante la imagen de Nuestra Señora rogándole que, pues ella le avía salvado de la prisión, que ella le plugiose demostrarle si estava en carrera de salvatión. Y vio el rostro de la imagen alegre, como de persona viba, y pareçía que quería hablar, y ella del gran gozo que tuvo enpezó a llorar y dos hermanas que lo sintieron llevánronla a la cama, y arrimada la cabeza a las almohadas, estando allí las hermanas con candelas ençendidas, sintió a sus espaldas un huego como de persona, y como estava hablando con ellas, no curava de mirar a aquel lugar donde aquello sentía. Y dende a poco uvo gran miedo y parávasele la lengua y sentía tan grande angustia que quería amortecer, y volvió la cabeza y vio un pedazo, tan grande como de una almohada, como de nuves quando haze nublado. Y allí dentro, el rostro de su hermano mui alegre y díxole que a la ora de la muerte se viera en gran peligro, mas que Nuestra Señora fue allí con él y dixo cosas señaladas que tenía de cargo e que estava en purgatorio. | Y el día octavo en que fallesçió, a las dos horas después de medianoche, [fol. 220r] estando ''[22]'' esta santa con muchas lágrimas delante la imagen de Nuestra Señora rogándole que, pues ella le avía salvado de la prisión, que ella le plugiose demostrarle si estava en carrera de salvatión. Y vio el rostro de la imagen alegre, como de persona viba, y pareçía que quería hablar, y ella del gran gozo que tuvo enpezó a llorar y dos hermanas que lo sintieron llevánronla a la cama, y arrimada la cabeza a las almohadas, estando allí las hermanas con candelas ençendidas, sintió a sus espaldas un huego como de persona, y como estava hablando con ellas, no curava de mirar a aquel lugar donde aquello sentía. Y dende a poco uvo gran miedo y parávasele la lengua y sentía tan grande angustia que quería amortecer, y volvió la cabeza y vio un pedazo, tan grande como de una almohada, como de nuves quando haze nublado. Y allí dentro, el rostro de su hermano mui alegre y díxole que a la ora de la muerte se viera en gran peligro, mas que Nuestra Señora fue allí con él y dixo cosas señaladas que tenía de cargo e que estava en purgatorio. | ||
'''Capítulo 40''' | |||
'''De una visión que vido Jueves de la Cena en el arca del monumento''' | '''De una visión que vido Jueves de la Cena en el arca del monumento''' | ||
Juebes de la cena, acabado de cenar, el Señor paresciole a esta santa mujer que sentía en el monumento una paloma que reboloteava. Después de tinieblas estando todas en la disciplina, y ella estava entre ellas puesta en cruz, porque estava enferma y avíanle man- [fol. 220v] dado por obediencia que no se diciplinase, y cantaba con ella el salmo de miserere mei con mucho plazer de verse entre aquellas sus hermanas, y vio salir de el arca del monumento ansí como estrella resplandeçiente que veía por encima dellas hasta adonde ella estava. Y tan cerca estava de la santa que paresçía que podía llegar a ella con la mano, y mirava ella con mucho plazer y devotión esto, y quando hizieron señal para que las disciplina çesase, tornose la estrella al monumento y metiose dentro en él. | Juebes de la cena, acabado de cenar, el Señor paresciole a esta santa mujer que sentía en el monumento una paloma que reboloteava. Después de tinieblas estando todas en la disciplina, y ella estava entre ellas puesta en cruz, porque estava enferma y avíanle man- [fol. 220v] dado por obediencia que no se diciplinase, y cantaba con ella el salmo de miserere mei con mucho plazer de verse entre aquellas sus hermanas, y vio salir de el arca del monumento ansí como estrella resplandeçiente que veía por encima dellas hasta adonde ella estava. Y tan cerca estava de la santa que paresçía que podía llegar a ella con la mano, y mirava ella con mucho plazer y devotión esto, y quando hizieron señal para que las disciplina çesase, tornose la estrella al monumento y metiose dentro en él. | ||
'''Capítulo 41''' | |||
'''De otra vissión que vio en el Viernes Santo''' | '''De otra vissión que vio en el Viernes Santo''' | ||
| Línea 377: | Línea 418: | ||
Y después de esto, el día de Pascua, y otros días señalados, vio ese mesmo resplandor en la ostia, y en la víspera de Nuestra Señora de março, [fol. 221r] cuando tañían a vísperas, vio ençima del altar súpitamente el bulto de Nuestra Señora a un cabo y, del otro, el ángel de la custodia, donde estava el santo sacramento, y salía un gran resplandor que cubría todo el altar y sintieron muchos olores de rosas. | Y después de esto, el día de Pascua, y otros días señalados, vio ese mesmo resplandor en la ostia, y en la víspera de Nuestra Señora de março, [fol. 221r] cuando tañían a vísperas, vio ençima del altar súpitamente el bulto de Nuestra Señora a un cabo y, del otro, el ángel de la custodia, donde estava el santo sacramento, y salía un gran resplandor que cubría todo el altar y sintieron muchos olores de rosas. | ||
'''Capítulo 42''' | |||
'''De otra vissión que vio en el Cielo el día que los reies se partieron para la guerra''' ''[23]'' | '''De otra vissión que vio en el Cielo el día que los reies se partieron para la guerra''' ''[23]'' | ||
Rogando esta sierva de Dios por sus altezas y por todos los que con ellos iban que fuesen sus intenciones en su serviçio y les diese victoria a las doze del día, vio en el Çielo una abertura que salían della muchas llamas de fuego. Y conoció en el espíritu que muchos de los que allí iban yban en pecado mortal y que con mucho trabaxo a[l]cançarían el real ''[24]''. Y ansí fue. | Rogando esta sierva de Dios por sus altezas y por todos los que con ellos iban que fuesen sus intenciones en su serviçio y les diese victoria a las doze del día, vio en el Çielo una abertura que salían della muchas llamas de fuego. Y conoció en el espíritu que muchos de los que allí iban yban en pecado mortal y que con mucho trabaxo a[l]cançarían el real ''[24]''. Y ansí fue. | ||
'''Capítulo 43''' | |||
'''De cómo le apareçió la calavera''' | '''De cómo le apareçió la calavera''' | ||
En el mes de julio de ochenta y nueve, quando entró la pestilencia en Toledo, fue herida una de las hermanas que llamavan Sancha Díaz, sobrina del vicario de la Sisla. Estando mui fatigada, una de las hermanas, movida a compasión, rogó a esta santa mujer, que estava rezando en un libro, que rogase por la enferma. Y ella estuvo un poco, y súpitamente fue hecha en el libro donde estava rezando una calavera de muerto, y bolviose a las hermanas que la rogaban y díxoles: “No qures della, que vedes aquí [fol. 221v] que esta es su calavera”. La qual calavera estuvo allí algunos días hasta que la enferma fallesçió. | En el mes de julio de ochenta y nueve, quando entró la pestilencia en Toledo, fue herida una de las hermanas que llamavan Sancha Díaz, sobrina del vicario de la Sisla. Estando mui fatigada, una de las hermanas, movida a compasión, rogó a esta santa mujer, que estava rezando en un libro, que rogase por la enferma. Y ella estuvo un poco, y súpitamente fue hecha en el libro donde estava rezando una calavera de muerto, y bolviose a las hermanas que la rogaban y díxoles: “No qures della, que vedes aquí [fol. 221v] que esta es su calavera”. La qual calavera estuvo allí algunos días hasta que la enferma fallesçió. | ||
'''Capítulo 44''' | |||
'''De cómo sanó un canónigo de Toledo de una grande enfermedad''' | '''De cómo sanó un canónigo de Toledo de una grande enfermedad''' | ||
Un canónigo de Toledo estava enfermo y súpolo esta santa mujer, y movida a conpasión enbiósele secretamente una granada con una mujer devota de la casa, la qual el canónigo resçibió con mucha devotión y la comió, y en comiéndola, luego tuvo salud y se levantó y fue luego a dar graçias a la dicha casa de Doña Mari García. | Un canónigo de Toledo estava enfermo y súpolo esta santa mujer, y movida a conpasión enbiósele secretamente una granada con una mujer devota de la casa, la qual el canónigo resçibió con mucha devotión y la comió, y en comiéndola, luego tuvo salud y se levantó y fue luego a dar graçias a la dicha casa de Doña Mari García. | ||
'''Capítulo 45''' | |||
'''Esto que se sigue acaesçió en tiempo del padre Fray Diego de Santo Domingo, siendo prior de la Sisla''' | '''Esto que se sigue acaesçió en tiempo del padre Fray Diego de Santo Domingo, siendo prior de la Sisla''' | ||
| Línea 413: | Línea 458: | ||
Y en el mes de julio deste dicho año, después de Santiago, me dixo esta sierva de Dios algunos negotios de la Inquisitión, diciéndome que Nuestro Señor le avía aparecido de forma humanal, como cuando estava atado a la columna, y que le avía mostrado las espaldas cómo le corría la sangre y que le dijo: «Hija mía, mira quál me ponen los herejes cada día, y di esto al deán de Toledo y al prior de la Sisla, que están en la Inquisitión». Y ansí fue hecho, que estas más palabras, con otras muchas, dixo al dicho deán en mi presentia. Y en este dicho año me escrivió una carta en que me dijo que avía avido mucha conpasión de la fatiga que pasé en el camino cuando yba a la Inquisitión a tierra de Burgos, maiormente el martes que ella dijo. [Fol. 224r] Y ansí fue cierto que aquel martes que ella dixo, yo pasé los puertos llenos de nieve, y nevava y llovía mucho, y después desto me dijo que ella iba conmigo entonçes, aunque no la veía en medio de León e levé ''[25]'' adonde estava exsaminando los procesos de los herejes de Toledo. Otros muchos milagros à] hecho Dios Nuestro Señor por los merecimientos de esta sierva y io no é mereçido de los ver; quien los a visto da testimonio dellos. | Y en el mes de julio deste dicho año, después de Santiago, me dixo esta sierva de Dios algunos negotios de la Inquisitión, diciéndome que Nuestro Señor le avía aparecido de forma humanal, como cuando estava atado a la columna, y que le avía mostrado las espaldas cómo le corría la sangre y que le dijo: «Hija mía, mira quál me ponen los herejes cada día, y di esto al deán de Toledo y al prior de la Sisla, que están en la Inquisitión». Y ansí fue hecho, que estas más palabras, con otras muchas, dixo al dicho deán en mi presentia. Y en este dicho año me escrivió una carta en que me dijo que avía avido mucha conpasión de la fatiga que pasé en el camino cuando yba a la Inquisitión a tierra de Burgos, maiormente el martes que ella dijo. [Fol. 224r] Y ansí fue cierto que aquel martes que ella dixo, yo pasé los puertos llenos de nieve, y nevava y llovía mucho, y después desto me dijo que ella iba conmigo entonçes, aunque no la veía en medio de León e levé ''[25]'' adonde estava exsaminando los procesos de los herejes de Toledo. Otros muchos milagros à] hecho Dios Nuestro Señor por los merecimientos de esta sierva y io no é mereçido de los ver; quien los a visto da testimonio dellos. | ||
'''Capítulo 46''' | |||
'''De cómo vio una gran claridad en día de la Natividad de Nuestra Señora por setiembre''' | '''De cómo vio una gran claridad en día de la Natividad de Nuestra Señora por setiembre''' | ||
Como un día este dicho religioso hablase con ella mui familiarmente, dijo ella por le consolar algo de lo que Nuestro Señor hazía por ella, y como estuviese mala y hinchada de la garganta en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y como viose que no podía comulgar con las hermanas que avían de comulgar, aquel día mesmo levantose de la cama para oír missa, y otro día estava con mucho dolor en su coraçón. Y como las hermanas se levantasen a maitines y lo viese ella, dixo con mucho dolor de su coraçón: «Señora Gloriosa Virgen María, Madre de Dios y de los que te llaman y an en ti esperança, yo no soi digna que esté en los tus maitines, ni menos que pueda oi comulgar con las hermanas». Y como dijese estas palabras, vio una claridad sobre ella y sanola del todo, y fuese con las hermanas a maitines y comulgó con ellas el día siguiente. | Como un día este dicho religioso hablase con ella mui familiarmente, dijo ella por le consolar algo de lo que Nuestro Señor hazía por ella, y como estuviese mala y hinchada de la garganta en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y como viose que no podía comulgar con las hermanas que avían de comulgar, aquel día mesmo levantose de la cama para oír missa, y otro día estava con mucho dolor en su coraçón. Y como las hermanas se levantasen a maitines y lo viese ella, dixo con mucho dolor de su coraçón: «Señora Gloriosa Virgen María, Madre de Dios y de los que te llaman y an en ti esperança, yo no soi digna que esté en los tus maitines, ni menos que pueda oi comulgar con las hermanas». Y como dijese estas palabras, vio una claridad sobre ella y sanola del todo, y fuese con las hermanas a maitines y comulgó con ellas el día siguiente. | ||
'''Capítulo 47''' | |||
[Fol. 224v] '''De cómo sanó a un enfermo de una enfermedad que se dize modorra''' | [Fol. 224v] '''De cómo sanó a un enfermo de una enfermedad que se dize modorra''' | ||
| Línea 425: | Línea 472: | ||
El qual enfermo y io vinimos a visitar esta Santa María de Ajofrín con mucha salud y cunplimos nuestro voto. Y porque esto es verdad, yo el dicho Martín Díaz, clérigo, estoi presente oi sábado, a siete del mes de maio dentro del dicho monasterio, manifestando este tan gran milagro, alcançado por méritos de la bienaventurada María de Ajofrín. Y escrebí de mi mano todo lo sobredicho por más lo corroborar, y confirmé de mi nombre, oi sábado del sobredicho año de 1490, Martínez Díaz, clérigo capellán de dicho lugar ''[26]''. | El qual enfermo y io vinimos a visitar esta Santa María de Ajofrín con mucha salud y cunplimos nuestro voto. Y porque esto es verdad, yo el dicho Martín Díaz, clérigo, estoi presente oi sábado, a siete del mes de maio dentro del dicho monasterio, manifestando este tan gran milagro, alcançado por méritos de la bienaventurada María de Ajofrín. Y escrebí de mi mano todo lo sobredicho por más lo corroborar, y confirmé de mi nombre, oi sábado del sobredicho año de 1490, Martínez Díaz, clérigo capellán de dicho lugar ''[26]''. | ||
'''Capítulo 48''' | |||
'''De las cosas que Nuestro Señor á demostrado por esta su sierva después que fallesçió, y muchas por negligentia no se han escrito, más las que se han escrito son las siguientes:''' | '''De las cosas que Nuestro Señor á demostrado por esta su sierva después que fallesçió, y muchas por negligentia no se han escrito, más las que se han escrito son las siguientes:''' | ||
| Línea 432: | Línea 480: | ||
En la cibdad de Toledo estava un canónigo enfermo de calenturas y tan fatigado que le avían dado muchas purgas, y estando esperando el pasamiento de la vida enbiava a los monesterios a se encomendar y ia no avía remedio. Y estando ya oleado, envió a este [fol. 225v] monesterio de la Sisla a encomendarse a la bienaventurada virgen María de Ajofrín con mucha devotión. Y estando durmiendo de noche el dicho canónigo, avía de tomar a la mañana una purga, y apareciose la dicha María de Ajofrín, y despertando, sintiose aliviado. Viniéndole a dar la purga dijo que no la quería recebir, sino que le diesen de comer. Y luego se levantó y enbió a este monesterio para que colgasen a do estava enterrada la dicha María de Ajofrín una candela y una cabeza de cera, y después vino él, dado gratias a Dios, y dijo missa. | En la cibdad de Toledo estava un canónigo enfermo de calenturas y tan fatigado que le avían dado muchas purgas, y estando esperando el pasamiento de la vida enbiava a los monesterios a se encomendar y ia no avía remedio. Y estando ya oleado, envió a este [fol. 225v] monesterio de la Sisla a encomendarse a la bienaventurada virgen María de Ajofrín con mucha devotión. Y estando durmiendo de noche el dicho canónigo, avía de tomar a la mañana una purga, y apareciose la dicha María de Ajofrín, y despertando, sintiose aliviado. Viniéndole a dar la purga dijo que no la quería recebir, sino que le diesen de comer. Y luego se levantó y enbió a este monesterio para que colgasen a do estava enterrada la dicha María de Ajofrín una candela y una cabeza de cera, y después vino él, dado gratias a Dios, y dijo missa. | ||
'''Capítulo 49''' | |||
'''De cómo sanó a Don Alonso, hijo de la Condesa de Paredes''' | '''De cómo sanó a Don Alonso, hijo de la Condesa de Paredes''' | ||
En el mes de setiembre, año de mil y quatrocientos y ochenta y nueve, enfermó Don Alonso, canónigo, hijo de la Condesa de Paredes, de calenturas continuas y fiebre mui grande en la cabeza. Y estando ya oleado y muy propinquo a la muerte, envió a este Monesterio de la Sisla a se encomendar a esta bienaventurada virgen María de Ajofrín, y fuele llevada una almohada en que avía fallesçido la dicha virgen, y luego fue sano y vino a este monesterio y tuvo novenas, y ofreçió una imagen de cera y una casulla. | En el mes de setiembre, año de mil y quatrocientos y ochenta y nueve, enfermó Don Alonso, canónigo, hijo de la Condesa de Paredes, de calenturas continuas y fiebre mui grande en la cabeza. Y estando ya oleado y muy propinquo a la muerte, envió a este Monesterio de la Sisla a se encomendar a esta bienaventurada virgen María de Ajofrín, y fuele llevada una almohada en que avía fallesçido la dicha virgen, y luego fue sano y vino a este monesterio y tuvo novenas, y ofreçió una imagen de cera y una casulla. | ||
'''Capítulo 50''' | |||
'''De cómo sanó una mula de un fraile de Guadalupe''' | '''De cómo sanó una mula de un fraile de Guadalupe''' | ||
En este mesmo tiempo, dos frailes de Guadalupe yban camino y caió una mula y lisiose mui mal, [fol. 226r] en tal manera que no podía moverse, y encomendáronla a esta bienaventurada Santa María de Ajofrín. Y luego fue sana de todo punto y ellos con mucho placer hizieron hazer una imagen de çera y enbiaron a este monesterio. | En este mesmo tiempo, dos frailes de Guadalupe yban camino y caió una mula y lisiose mui mal, [fol. 226r] en tal manera que no podía moverse, y encomendáronla a esta bienaventurada Santa María de Ajofrín. Y luego fue sana de todo punto y ellos con mucho placer hizieron hazer una imagen de çera y enbiaron a este monesterio. | ||
'''Capítulo 51''' | |||
'''De cómo sanó a un tollido''' | '''De cómo sanó a un tollido''' | ||
A nueve días del mes de setienbre año de 1499 años, vino a este monesterio un hombre que avía por nombre Juan de Pastrana y su mujer, y truxeron un niño, su hijo, que avía nonbre Nucho Sebastiano, los quales moran en Toledo. Y el niño avía grandes días que estava malo y tullido, y su padre avía gastado en físicos lo que tenía y no lo avían podido sanar; y encomendáronlo el padre y la madre a María de Ajofrín y velaron una noche en la iglesia y ubo salud a gloria de Nuestro Señor. Y fue dicha una missa. | A nueve días del mes de setienbre año de 1499 años, vino a este monesterio un hombre que avía por nombre Juan de Pastrana y su mujer, y truxeron un niño, su hijo, que avía nonbre Nucho Sebastiano, los quales moran en Toledo. Y el niño avía grandes días que estava malo y tullido, y su padre avía gastado en físicos lo que tenía y no lo avían podido sanar; y encomendáronlo el padre y la madre a María de Ajofrín y velaron una noche en la iglesia y ubo salud a gloria de Nuestro Señor. Y fue dicha una missa. | ||
'''Capítulo 52''' | |||
'''De cómo sanó a una mujer que estava mala de un çaratán en la teta''' | '''De cómo sanó a una mujer que estava mala de un çaratán en la teta''' | ||
En este tiempo, una mujer que se llamava Juana de San Migel, beata de la tercera regla de San Francisco, moradora en Toledo, estava mui mala de un çaratán que tenía en una teta, y avían çinco años que se le curavan físicos y todos ellos no avían podido sanalle. Y ya desahuizada dellos, algunas personas le aconsejaban que por que no muriese le fuese cortada la teta con consejo de los médicos. Y con esto tenía calenturas con- [fol. 226v] -tinuas seis meses avía y ella viéndose en esta angustia, oída la fama desta santa mujer, fue a visitar su cuerpo al Monesterio de la Sisla y, entrando do estava enterrada, sintió un olor celestial que salía de la sepultura, y ella con mucha devotión y lágrimas echóse sobre la sepultura rogándole la quisiere aiudar, y por su ruego sanar. Y luego fue sobre ella la mano de Dios y fue sana. | En este tiempo, una mujer que se llamava Juana de San Migel, beata de la tercera regla de San Francisco, moradora en Toledo, estava mui mala de un çaratán que tenía en una teta, y avían çinco años que se le curavan físicos y todos ellos no avían podido sanalle. Y ya desahuizada dellos, algunas personas le aconsejaban que por que no muriese le fuese cortada la teta con consejo de los médicos. Y con esto tenía calenturas con- [fol. 226v] -tinuas seis meses avía y ella viéndose en esta angustia, oída la fama desta santa mujer, fue a visitar su cuerpo al Monesterio de la Sisla y, entrando do estava enterrada, sintió un olor celestial que salía de la sepultura, y ella con mucha devotión y lágrimas echóse sobre la sepultura rogándole la quisiere aiudar, y por su ruego sanar. Y luego fue sobre ella la mano de Dios y fue sana. | ||
'''Capítulo 53''' | |||
'''De cómo sanó a una niña que tenía tiña''' | '''De cómo sanó a una niña que tenía tiña''' | ||
Esta sobredicha beata tenía una niña enferma de tiña y encomendola con devotión a la dicha María de Ajofrín. Y luego fue sana por los sus ruegos. | Esta sobredicha beata tenía una niña enferma de tiña y encomendola con devotión a la dicha María de Ajofrín. Y luego fue sana por los sus ruegos. | ||
'''Capítulo 54''' | |||
'''De cómo sanó a una mujer que estava enferma de los pechos''' | '''De cómo sanó a una mujer que estava enferma de los pechos''' | ||
A dicho monesterio vino una mujer a bisitar el cuerpo de María de Ajofrín y hazer oratión a él, la qual mujer se llamava Marina Álvarez, y dijo que ella estava enferma de los pechos de tal manera que ya estava oleada y los físicos le avían dado dos captiverios de fuego y estava mui fatigada. Y fuela a visitar García Sánchez de Pastrana y le dijo que se encomendase a María de Ajofrín, el qual le llevó su Vida y se la leió, y ella con mucha devotión fue a la casa de Doña Mari Garçía y allí le fueron puestos sobre los pechos unos paños que fueron de la sobredicha virgen, y luego reventó la inchazón y fue sana de la dicha enfermedad sin ninguna física, ni menos mediçina. | A dicho monesterio vino una mujer a bisitar el cuerpo de María de Ajofrín y hazer oratión a él, la qual mujer se llamava Marina Álvarez, y dijo que ella estava enferma de los pechos de tal manera que ya estava oleada y los físicos le avían dado dos captiverios de fuego y estava mui fatigada. Y fuela a visitar García Sánchez de Pastrana y le dijo que se encomendase a María de Ajofrín, el qual le llevó su Vida y se la leió, y ella con mucha devotión fue a la casa de Doña Mari Garçía y allí le fueron puestos sobre los pechos unos paños que fueron de la sobredicha virgen, y luego reventó la inchazón y fue sana de la dicha enfermedad sin ninguna física, ni menos mediçina. | ||
'''Capítulo 55''' | |||
[Fol. 227r] '''De cómo sanó a un relixioso que tenía una enfermedad en un ojo''' | [Fol. 227r] '''De cómo sanó a un relixioso que tenía una enfermedad en un ojo''' | ||
A ocho días del mes de otubre del dicho año, vino a este menesterio un fraile professo del Monesterio del Paso, que es San Xerónimo de Madrid, que avía por nonbre Fray Gabriel de Coacos de la Vera de Plasentia, y dijo que estando enfermo de una hinchazón que tenía en un ojo, el qual le tenía mui malo, y aviéndoselo de abrir con botones de fuego, un día antes se encomendó a esta santa mujer, y ovo remedio y se le abrió la hinchazón y luego estuvo bueno. | A ocho días del mes de otubre del dicho año, vino a este menesterio un fraile professo del Monesterio del Paso, que es San Xerónimo de Madrid, que avía por nonbre Fray Gabriel de Coacos de la Vera de Plasentia, y dijo que estando enfermo de una hinchazón que tenía en un ojo, el qual le tenía mui malo, y aviéndoselo de abrir con botones de fuego, un día antes se encomendó a esta santa mujer, y ovo remedio y se le abrió la hinchazón y luego estuvo bueno. | ||
'''Capítulo 56''' | |||
'''De cómo sanó una mujer tullida''' | '''De cómo sanó una mujer tullida''' | ||
Este dicho fraile fue a su tierra y halló una su hermana tullida y él díjole y contole lo que le avía acaeçido de la dicha enfermedad que avía tenido. Y tomando su hermana mui gran devotión a la dicha María de Ajofrín, hincose de rodillas en su casa y enpeçó a orar, rogando a Nuestro Señor que por méritos de aquella su sierva, que ansí abía acorrido a su hermano, la quissiese a ella acorrer y sanar, que estava tullida. Y aiudándola a esto una niña que tenía chiquita, a la qual mandó que orase con ella, y acabada la oratión, cosa de mui grande maravilla, fue sana del todo y enbió al Monesterio de la Sisla unas piernas y un rollo de çera, dando muchas gratias a Nuestro Señor dador de todos los bienes. | Este dicho fraile fue a su tierra y halló una su hermana tullida y él díjole y contole lo que le avía acaeçido de la dicha enfermedad que avía tenido. Y tomando su hermana mui gran devotión a la dicha María de Ajofrín, hincose de rodillas en su casa y enpeçó a orar, rogando a Nuestro Señor que por méritos de aquella su sierva, que ansí abía acorrido a su hermano, la quissiese a ella acorrer y sanar, que estava tullida. Y aiudándola a esto una niña que tenía chiquita, a la qual mandó que orase con ella, y acabada la oratión, cosa de mui grande maravilla, fue sana del todo y enbió al Monesterio de la Sisla unas piernas y un rollo de çera, dando muchas gratias a Nuestro Señor dador de todos los bienes. | ||
'''Capítulo 57''' | |||
'''De cómo sanó un hombre que estaba hinchado''' | '''De cómo sanó un hombre que estaba hinchado''' | ||
En el mes de otubre dese mesmo año, un mozo que estava en la cozina, que se llamava Rodrigo, estava hinchado [fol. 227v] de una enfermedad que avía pasado, y fue con devotión al sepulcro donde estava enterrada esta sierva de Dios. Y fuéronle puestos unos paños que fueron de la dicha santa y súpitamente fue sano y no sintió más fatiga de la dicha hinchazón. | En el mes de otubre dese mesmo año, un mozo que estava en la cozina, que se llamava Rodrigo, estava hinchado [fol. 227v] de una enfermedad que avía pasado, y fue con devotión al sepulcro donde estava enterrada esta sierva de Dios. Y fuéronle puestos unos paños que fueron de la dicha santa y súpitamente fue sano y no sintió más fatiga de la dicha hinchazón. | ||
'''Capítulo 58''' | |||
'''De cómo sanó a una niña''' | '''De cómo sanó a una niña''' | ||
En el mes de noviembre del dicho año estava una niña mui fatigada de calenturas y su madre encomendola a esta dicha santa, y luego fue sana y hizo a Dios muchas gracias traiendo la dicha niña al sepulcro. | En el mes de noviembre del dicho año estava una niña mui fatigada de calenturas y su madre encomendola a esta dicha santa, y luego fue sana y hizo a Dios muchas gracias traiendo la dicha niña al sepulcro. | ||
'''Capítulo 59''' | |||
'''De cómo sanó un escudero''' | '''De cómo sanó un escudero''' | ||
El día de San Martín de dicho mes, vino aquí un escudero burgalés, el qual estando de calenturas y mui gran dolor de cabeza, en Toledo oió decir de la fama desta santa mujer y encomendose a ella con mucha devotión y uvo salud. Y vino con alegría a hazer oratión, el qual ofreció una cabeza de çera. | El día de San Martín de dicho mes, vino aquí un escudero burgalés, el qual estando de calenturas y mui gran dolor de cabeza, en Toledo oió decir de la fama desta santa mujer y encomendose a ella con mucha devotión y uvo salud. Y vino con alegría a hazer oratión, el qual ofreció una cabeza de çera. | ||
'''Capítulo 60''' | |||
'''De cómo sanó un niño''' | '''De cómo sanó un niño''' | ||
Un hijo de Garci Sánchez de Pastrana, estava a la muerte de calenturas, y el padre encomendolo con mucha devotión y vino a velar a este monesterio, y uvo salud por ruegos desta santa mujer. | Un hijo de Garci Sánchez de Pastrana, estava a la muerte de calenturas, y el padre encomendolo con mucha devotión y vino a velar a este monesterio, y uvo salud por ruegos desta santa mujer. | ||
'''Capítulo 61''' | |||
'''De cómo sanó a una mujer''' | '''De cómo sanó a una mujer''' | ||
El mes de diciembre dese mesmo año enfermó una mujer de Toledo y estava mui fatigada, y vino a este monesterio a hazer oratión y fue sana. Y traxo una ymagen de çera dando muchas gratias a Dios. | El mes de diciembre dese mesmo año enfermó una mujer de Toledo y estava mui fatigada, y vino a este monesterio a hazer oratión y fue sana. Y traxo una ymagen de çera dando muchas gratias a Dios. | ||
'''Capítulo 62''' | |||
'''De cómo sanó un niño''' | '''De cómo sanó un niño''' | ||
Un niño estava mui fatigado de calenturas [fol. 228r] y su madre encomendole a esta santa mujer y uvo salud. Y trúxole a su sepultura y ofreció un bulto de çera. | Un niño estava mui fatigado de calenturas [fol. 228r] y su madre encomendole a esta santa mujer y uvo salud. Y trúxole a su sepultura y ofreció un bulto de çera. | ||
'''Capítulo 63''' | |||
'''De cómo sanó un enfermo''' | '''De cómo sanó un enfermo''' | ||
Martín de Rojas estava enfermo de muy grandes calenturas y encomendose con devotión a esta santa virgen. Y veló una noche y diole Nuestro Señor salud y puso una candela de çera en su sepultura. | Martín de Rojas estava enfermo de muy grandes calenturas y encomendose con devotión a esta santa virgen. Y veló una noche y diole Nuestro Señor salud y puso una candela de çera en su sepultura. | ||
'''Capítulo 64''' | |||
'''De cómo sanó un hombre que traía hinchada la cara''' | '''De cómo sanó un hombre que traía hinchada la cara''' | ||
Víspera de Nuestra Señora de la Candelaria, vino un hombre que avía por nombre Miguel Hornero y traía hinchada la cara y un ojo, y vino con intención de encomendarse a esta santa virgen. Y llegando al sepulcro fue luego sano, que no le pareçió ninguna cosa de hinchazón. | Víspera de Nuestra Señora de la Candelaria, vino un hombre que avía por nombre Miguel Hornero y traía hinchada la cara y un ojo, y vino con intención de encomendarse a esta santa virgen. Y llegando al sepulcro fue luego sano, que no le pareçió ninguna cosa de hinchazón. | ||
'''Capítulo 65''' | |||
'''De cómo sanó a un mozo que traía hinchada una pierna''' | '''De cómo sanó a un mozo que traía hinchada una pierna''' | ||
Un mozo de los frailes de Guadalupe, hinchósele una pierna y fue llevado a su sepulcro y hecha oratión, luego fue sano del todo. | Un mozo de los frailes de Guadalupe, hinchósele una pierna y fue llevado a su sepulcro y hecha oratión, luego fue sano del todo. | ||
'''Capítulo 66''' | |||
'''De cómo libró una mujer preñada''' | '''De cómo libró una mujer preñada''' | ||
Una muger de Pedro de Toledo Pedrero estava preñada, y llegada a la ora del parto atravesosele la criatura en el cuerpo y estava, según natura, para fallesçer, y fue encomendada a esta santa, y pusieronle unos paños desta dicha santa y luego echó la criatura. | Una muger de Pedro de Toledo Pedrero estava preñada, y llegada a la ora del parto atravesosele la criatura en el cuerpo y estava, según natura, para fallesçer, y fue encomendada a esta santa, y pusieronle unos paños desta dicha santa y luego echó la criatura. | ||
'''Capítulo 67''' | |||
'''De cómo sanó un niño''' | '''De cómo sanó un niño''' | ||
Aquí vino Alonso del Ágila y truxo un su hijo, el qual venía con calenturas, y puesto al sepulcro, luego se enfrió y se le quitaron a gloria de Dios. | Aquí vino Alonso del Ágila y truxo un su hijo, el qual venía con calenturas, y puesto al sepulcro, luego se enfrió y se le quitaron a gloria de Dios. | ||
'''Capítulo 68''' | |||
[Fol. 228v] '''De cómo una carta quemada, fue sana por su orationes''' | [Fol. 228v] '''De cómo una carta quemada, fue sana por su orationes''' | ||
| Línea 538: | Línea 606: | ||
Y Pedro de San Pedro, vezino deToledo, truxo aquí un bragero de un niño, el qual estava quebrado, el qual avía sanado. La maior Catalina de San Lorenço dixo que, entre muchas virtudes que tenía esta santa virgen, era una la humilldad, que como estuviese con su regimiento [fol. 229v] los viernes que tiníen culpas, las hermanas venían a ella, la dicha María de Ajofrín, y le rogaba que la mandasen comer en tierra y pasasen sobre ella las hermanas. | Y Pedro de San Pedro, vezino deToledo, truxo aquí un bragero de un niño, el qual estava quebrado, el qual avía sanado. La maior Catalina de San Lorenço dixo que, entre muchas virtudes que tenía esta santa virgen, era una la humilldad, que como estuviese con su regimiento [fol. 229v] los viernes que tiníen culpas, las hermanas venían a ella, la dicha María de Ajofrín, y le rogaba que la mandasen comer en tierra y pasasen sobre ella las hermanas. | ||
'''Capítulo 69''' | |||
'''Hablando de una carta que enbió el Cardenal a la dicha María de Ajofrín''' | '''Hablando de una carta que enbió el Cardenal a la dicha María de Ajofrín''' | ||
| Línea 654: | Línea 723: | ||
==Vida de María de Ajofrín== | ==Vida de María de Ajofrín== | ||
'''Capítulo undécimo''' | |||
[fol. 258v] '''De la vida sancta y maravillosa de María de Ajofrín, religiosa en el Monasterio de Sant Pablo de Toledo''' | [fol. 258v] '''De la vida sancta y maravillosa de María de Ajofrín, religiosa en el Monasterio de Sant Pablo de Toledo''' | ||
| Línea 674: | Línea 743: | ||
Aunque todo su quydado era encubrirse, que no lo supiessen ni entendiesen las hermanas, era trabajo escusado querer cubrir el sol quando está más claro en medio del día, y así lo veýan y entendían todas, y que todo el resto de la noche velava, oraba y llorava, si no era algún pequeño espaçio que tomava para repararse el sueño. Al mismo prior manifestó estas maravillas del santíssimo sacramento, y que los días que sentía el divino y celestial dulçor los pudiera pasar sin comer ni tomar cosa alguna de mandamiento, si no fuera por huyr de la singularidad y juizios que suelen tener los hombres. | Aunque todo su quydado era encubrirse, que no lo supiessen ni entendiesen las hermanas, era trabajo escusado querer cubrir el sol quando está más claro en medio del día, y así lo veýan y entendían todas, y que todo el resto de la noche velava, oraba y llorava, si no era algún pequeño espaçio que tomava para repararse el sueño. Al mismo prior manifestó estas maravillas del santíssimo sacramento, y que los días que sentía el divino y celestial dulçor los pudiera pasar sin comer ni tomar cosa alguna de mandamiento, si no fuera por huyr de la singularidad y juizios que suelen tener los hombres. | ||
'''Capítulo duodécimo''' | |||
'''De otras cosas maravillosas que acaescieron a esta sierva de Dios y la manifestación de la llaga en el costado''' | '''De otras cosas maravillosas que acaescieron a esta sierva de Dios y la manifestación de la llaga en el costado''' | ||
| Línea 694: | Línea 763: | ||
Como estuviese en esta pena y en la consideraçión de aquellos altíssimos misterios, pareçiole que le traspasaban la mano yzquierda, y fue el dolor tan vehemente que se puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la yzquierda, y apretando con el gran dolor que sentía rebentó la sangre, de que ella quedó bien admirada. Procuró encubrirlo con estremado gozo de regalo tan singular de Dios, y traýa la mano cubierta con un lienço sin poner otra medicina, y durole quarenta días, y después de pasados que sanó le quedó señal en la mano izquierda, que fue la que rompió en sangre. Y porque sucessivamente sintiesse en su cuerpo las insignias y dolores de la passión de Nuestro Señor Jesuchristo, sin los tormentos que de ordinario tenía en la cabeça, sintió en ella súbitamente un nuebo y gravíssimo dolor, que le pareçía que le ponían una guirnalda o corona que le çercava la cabeça alrededor y le entraban por ella puntas de clabos con tormento suyo exçesivo, cayéndole gotas de sangre. Aplicábanle diversas medicinas, y ninguna le era de provecho ni era razón que lo fuese, ni que las llagas hechas por la mano del Señor se curasen con la industria humana, y quando su Magestad fue servido y tuvo por bien, le alçó los dolores a su sierva y quedó con entera sanidad de las llagas de la cabeça y costado. | Como estuviese en esta pena y en la consideraçión de aquellos altíssimos misterios, pareçiole que le traspasaban la mano yzquierda, y fue el dolor tan vehemente que se puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la yzquierda, y apretando con el gran dolor que sentía rebentó la sangre, de que ella quedó bien admirada. Procuró encubrirlo con estremado gozo de regalo tan singular de Dios, y traýa la mano cubierta con un lienço sin poner otra medicina, y durole quarenta días, y después de pasados que sanó le quedó señal en la mano izquierda, que fue la que rompió en sangre. Y porque sucessivamente sintiesse en su cuerpo las insignias y dolores de la passión de Nuestro Señor Jesuchristo, sin los tormentos que de ordinario tenía en la cabeça, sintió en ella súbitamente un nuebo y gravíssimo dolor, que le pareçía que le ponían una guirnalda o corona que le çercava la cabeça alrededor y le entraban por ella puntas de clabos con tormento suyo exçesivo, cayéndole gotas de sangre. Aplicábanle diversas medicinas, y ninguna le era de provecho ni era razón que lo fuese, ni que las llagas hechas por la mano del Señor se curasen con la industria humana, y quando su Magestad fue servido y tuvo por bien, le alçó los dolores a su sierva y quedó con entera sanidad de las llagas de la cabeça y costado. | ||
'''Capítulo décimo tercio''' | |||
[Fol. 263r] '''De muchas mercedes y fabores que alcançó de Nuestro Señor esta su sierva''' | [Fol. 263r] '''De muchas mercedes y fabores que alcançó de Nuestro Señor esta su sierva''' | ||
| Línea 714: | Línea 783: | ||
Buenas prendas tiene de ser hija de Dios la que tiene el alma tan pacífica como esto, que como el mismo Dios dize en el evangelio, naçe todo esto de la charidad, reyna y señora de todas las virtudes. Esta sancta la tenía bien raygada en su coraçón y aposentada con mucha riqueza de adereços de adorno y serviçio, como a madre de todas las otras sanctas virtudes. | Buenas prendas tiene de ser hija de Dios la que tiene el alma tan pacífica como esto, que como el mismo Dios dize en el evangelio, naçe todo esto de la charidad, reyna y señora de todas las virtudes. Esta sancta la tenía bien raygada en su coraçón y aposentada con mucha riqueza de adereços de adorno y serviçio, como a madre de todas las otras sanctas virtudes. | ||
'''Capítulo décimo quarto''' | |||
[Fol. 265r] '''De algunas cosas que tuvo spíritu de prophezía María de Ajofrín, y de su bienaventurada muerte''' | [Fol. 265r] '''De algunas cosas que tuvo spíritu de prophezía María de Ajofrín, y de su bienaventurada muerte''' | ||
| Línea 755: | Línea 825: | ||
=Vida manuscrita (3)= | =Vida manuscrita (3)= | ||
Ed. de [http://visionarias.es/equipo/veronica-torres-martin/ Verónica Torres Martín]; fecha de edición: diciembre de 2022. | Ed. de [http://visionarias.es/equipo/veronica-torres-martin/ Verónica Torres Martín]; fecha de edición: diciembre de 2022; fecha de modificación: septiembre de 2026. | ||
==Fuente== | ==Fuente== | ||
[[Archivo:Historia de la villa de Ajofrín Manuscrito.jpg|miniatura|250px|right| Francisco de Ajofrín, | [[Archivo:Historia de la villa de Ajofrín Manuscrito.jpg|miniatura|250px|right| Francisco de Ajofrín, 1770. ''Historia sacro-profana de la ilustre y noble villa de Ajofrín, y aparición milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Gracia, venerada a siete leguas de dicha villa, en el Convento de Reverendos Padres Agustinos Calzados del lugar de San Pablo de los montes de Toledo'', Madrid, BNE, MSS/2169, vol. 1. (Fuente: Biblioteca Digital Hispánica. Imagen procedente de los fondos de la Biblioteca Nacional de España). ]] | ||
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Francisco_de_Ajofrín Ajofrín, Francisco de], ''Historia sacro-profana de la ilustre y noble villa de Ajofrín, y aparición milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Gracia, venerada a siete leguas de dicha villa, en el Convento de Reverendos Padres Agustinos Calzados del lugar de San Pablo de los montes de Toledo'', | * [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Francisco_de_Ajofrín Ajofrín, Francisco de], ''Historia sacro-profana de la ilustre y noble villa de Ajofrín, y aparición milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Gracia, venerada a siete leguas de dicha villa, en el Convento de Reverendos Padres Agustinos Calzados del lugar de San Pablo de los montes de Toledo'', 1770, volumen 1 (ms. 2169, BNE), fols. 87r- 145r. | ||
[[Contexto material del manuscrito Historia sacro-profana de la ilustre y noble villa de Ajofrín]], ''y aparición milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Gracia, venerada a siete leguas de dicha villa, en el Convento de Reverendos Padres Agustinos Calzados del lugar de San Pablo de los montes de Toledo''. | [[Contexto material del manuscrito Historia sacro-profana de la ilustre y noble villa de Ajofrín]], ''y aparición milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Gracia, venerada a siete leguas de dicha villa, en el Convento de Reverendos Padres Agustinos Calzados del lugar de San Pablo de los montes de Toledo''. | ||
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==Vida de María de Ajofrín== | ==Vida de María de Ajofrín== | ||
'''Capítulo 5. Personas que han floxeado en santidad y milagros naturales de Ajofrín''' | |||
[87r] | [87r] | ||
| Línea 803: | Línea 873: | ||
12.- Continuaba esta en sus santos exercicios de oración, retiro y penitencia, estimada de Dios, venerada de los hombres y favorecida de los ánge- [105r] les, pidiendo siempre a Su Majestad con fervorosas lágrimas por el estado feliz de la Iglesia y salvación de las almas redimidas con su preciosa sangre. Este era el objeto común de sus oraciones y, como fundado en caridad, le era a Dios muy agradable y por eso le regalaba con frecuentes apariciones, manifestándola sus más escondidos tesoros. En cierta ocasión, fue llevada por un ángel al Purgatorio, donde vio penas y tormentos tan terribles que no hay lengua que los pueda explicar. Oyó allí gemidos, gritos y aullidos formidables, vio también figuras de animales tan estraños y peregrinos que jamás había visto en la tierra, y tan fieros y espantosos que bastaba solo su vista para quitar la vida al hombre más animoso y valiente. Vio, igualmente, gran multitud y variedad de gusanos que roían y atormentaban a aquellas pobres almas. Examinó uno la sierva de Dios con cuidado y dice tendría [105v] como un cuarto de largo y tres o cuatro dedos de ancho, cubierto por encima de unas conchas menudas, pero encendidas de un fuego muy activo. Reparó también que tenía unas uñas sumamente fuertes y aguzadas. Preguntó al ángel qué significaban aquellos gusanos y respondió: “Estos son los gusanos de la conciencia, que están royendo las almas de los que ves aquí detenidos, y esto les mortifica más que ninguna otra pena. ¡Que no fuese yo mejor! Exclaman noche y día. ¡Que no fuese yo más solícito en ganar indulgencias! ¡Que anduviese tan descuidado! ¡Que pude haber evitado estas penas y no lo hice! Este es el gusano roedor que más los atormenta. ¡Que pude y no lo hice! Y este también – prosiguió el ángel- es el que más aflige y desconsuela a los míseros condenados: ver que pudieron salvarse y no lo hicieron, que pudieran estar en el Cielo para siempre y se ven en el infierno por toda una eternidad. Este roedor nunca se acaba, siempre vive [106r] y nunca muere”. Vio allí la santa a varias personas, entre ellas a un sacerdote que aún vivía y era cura de una parroquia de Toledo y muy conocido de la santa. Tenía enroscada por el cuerpo una grande y espantosa culebra de dos cabezas, que con la una le roía el espinazo y, con la otra, el estómago, y junto a él un dragón horrible y espantoso que llevaba sobre su lomo un niño que a grandes gritos pedía a Dios justicia contra aquel párroco. Quedó espantada la santa y preguntó al ángel qué significaba aquella visión, y el ángel le respondió: “Sábete que este niño se queja contra el párroco porque no recibió el bautismo por descuido suyo, y así pide a Dios le castigue tan gran pecado”. Desapareció la visión y, vuelta en sí, hizo oración fervorosa por él, y sucedió que, pasados algunos días, diciendo misa este párroco y oyéndola la santa, después que se acabó, fue arrebatada en éxtasis y le vio [106v] que aquel miserable sacerdote tenía rodeada al cuerpo una espantosa culebra, pero con tres cabezas: con la una le mordía la lengua, la otra el corazón y, con la tercera, las espaldas. Vio también al niño, que daba gritos delante d’él y decía: “Por tu causa no recibí el bautismo, por ti me veo desterrado del Cielo, por ti no veré a Dios jamás. Venga, pues, sobre ti el castigo de tan gran culpa”. Pasados tres días, llamó la santa a este párroco y le dijo cuánto había visto, y otras muchas cosas secretas que nadie las sabía, y le amonestó de enmendarse de tales y tales pecados graves que había cometido, y porque tenía al Señor muy ofendido. Al oír descubierto su interior, quedó desmayado aquel sacerdote y cayó como muerto en tierra; animole la sierva de Dios exhortándole a hacer penitencia y que confiase en [que] el Señor [107r] le perdonaría sus culpas, si de corazón se arrepintiese dellas. Estando otro día diciendo misa, aparecieron en la hoja del canon cinco gotas de sangre fresca y reciente, y refiriéndolo a la santa le dijo, vestido de luz su pensamiento, que en ello le daba el Señor a entender le quedaban de vida solo cinco años, como se verificó. Murió pasado este tiempo, día de San Miguel, y, haciendo oración por él la sierva de Dios, se le apareció en una figura horrible y lastimera en que daba a entender se había condenado. Adoremos los juicios de Dios siempre inescrutables mientras damos principio al capítulo siguiente. | 12.- Continuaba esta en sus santos exercicios de oración, retiro y penitencia, estimada de Dios, venerada de los hombres y favorecida de los ánge- [105r] les, pidiendo siempre a Su Majestad con fervorosas lágrimas por el estado feliz de la Iglesia y salvación de las almas redimidas con su preciosa sangre. Este era el objeto común de sus oraciones y, como fundado en caridad, le era a Dios muy agradable y por eso le regalaba con frecuentes apariciones, manifestándola sus más escondidos tesoros. En cierta ocasión, fue llevada por un ángel al Purgatorio, donde vio penas y tormentos tan terribles que no hay lengua que los pueda explicar. Oyó allí gemidos, gritos y aullidos formidables, vio también figuras de animales tan estraños y peregrinos que jamás había visto en la tierra, y tan fieros y espantosos que bastaba solo su vista para quitar la vida al hombre más animoso y valiente. Vio, igualmente, gran multitud y variedad de gusanos que roían y atormentaban a aquellas pobres almas. Examinó uno la sierva de Dios con cuidado y dice tendría [105v] como un cuarto de largo y tres o cuatro dedos de ancho, cubierto por encima de unas conchas menudas, pero encendidas de un fuego muy activo. Reparó también que tenía unas uñas sumamente fuertes y aguzadas. Preguntó al ángel qué significaban aquellos gusanos y respondió: “Estos son los gusanos de la conciencia, que están royendo las almas de los que ves aquí detenidos, y esto les mortifica más que ninguna otra pena. ¡Que no fuese yo mejor! Exclaman noche y día. ¡Que no fuese yo más solícito en ganar indulgencias! ¡Que anduviese tan descuidado! ¡Que pude haber evitado estas penas y no lo hice! Este es el gusano roedor que más los atormenta. ¡Que pude y no lo hice! Y este también – prosiguió el ángel- es el que más aflige y desconsuela a los míseros condenados: ver que pudieron salvarse y no lo hicieron, que pudieran estar en el Cielo para siempre y se ven en el infierno por toda una eternidad. Este roedor nunca se acaba, siempre vive [106r] y nunca muere”. Vio allí la santa a varias personas, entre ellas a un sacerdote que aún vivía y era cura de una parroquia de Toledo y muy conocido de la santa. Tenía enroscada por el cuerpo una grande y espantosa culebra de dos cabezas, que con la una le roía el espinazo y, con la otra, el estómago, y junto a él un dragón horrible y espantoso que llevaba sobre su lomo un niño que a grandes gritos pedía a Dios justicia contra aquel párroco. Quedó espantada la santa y preguntó al ángel qué significaba aquella visión, y el ángel le respondió: “Sábete que este niño se queja contra el párroco porque no recibió el bautismo por descuido suyo, y así pide a Dios le castigue tan gran pecado”. Desapareció la visión y, vuelta en sí, hizo oración fervorosa por él, y sucedió que, pasados algunos días, diciendo misa este párroco y oyéndola la santa, después que se acabó, fue arrebatada en éxtasis y le vio [106v] que aquel miserable sacerdote tenía rodeada al cuerpo una espantosa culebra, pero con tres cabezas: con la una le mordía la lengua, la otra el corazón y, con la tercera, las espaldas. Vio también al niño, que daba gritos delante d’él y decía: “Por tu causa no recibí el bautismo, por ti me veo desterrado del Cielo, por ti no veré a Dios jamás. Venga, pues, sobre ti el castigo de tan gran culpa”. Pasados tres días, llamó la santa a este párroco y le dijo cuánto había visto, y otras muchas cosas secretas que nadie las sabía, y le amonestó de enmendarse de tales y tales pecados graves que había cometido, y porque tenía al Señor muy ofendido. Al oír descubierto su interior, quedó desmayado aquel sacerdote y cayó como muerto en tierra; animole la sierva de Dios exhortándole a hacer penitencia y que confiase en [que] el Señor [107r] le perdonaría sus culpas, si de corazón se arrepintiese dellas. Estando otro día diciendo misa, aparecieron en la hoja del canon cinco gotas de sangre fresca y reciente, y refiriéndolo a la santa le dijo, vestido de luz su pensamiento, que en ello le daba el Señor a entender le quedaban de vida solo cinco años, como se verificó. Murió pasado este tiempo, día de San Miguel, y, haciendo oración por él la sierva de Dios, se le apareció en una figura horrible y lastimera en que daba a entender se había condenado. Adoremos los juicios de Dios siempre inescrutables mientras damos principio al capítulo siguiente. | ||
'''Capítulo 6. Recibe la sierva de Dios, María de Ajofrín, por admirable modo las llagas de Jesús, con otros favores extraordinarios''' | |||
1.- Siempre ha sido y será célebre en la Iglesia el favor sin segundo que la Majestad [107v] de Cristo hizo a mi seráfico padre san Francisco en la impresión de sus sagradas llagas. Este prodigio, a todas luces grande, que se ha merecido por todas sus circunstancias la admiración de los siglos, en nada deroga la omnipotencia del Altísimo para que, con sus siervos, se muestre el Señor liberal derramando, a manos llenas, favores y beneficios. Así lo hizo con nuestra santa virgen, la sierva de Dios María de Ajofrín. Habíala escogido el Señor no solo para fiel dechado de virtudes y perfecciones, sino para que fuera instrumento idóneo que arrancase del campo de su Iglesia la cizaña que el enemigo cautelosamente iba sembrando. La había escogido entre millares para que fuese vivo oráculo de su voluntad eterna y por eso la quiso sellar con el sello de su amor más puro, para que le diesen fe y creyesen su testimonio. | 1.- Siempre ha sido y será célebre en la Iglesia el favor sin segundo que la Majestad [107v] de Cristo hizo a mi seráfico padre san Francisco en la impresión de sus sagradas llagas. Este prodigio, a todas luces grande, que se ha merecido por todas sus circunstancias la admiración de los siglos, en nada deroga la omnipotencia del Altísimo para que, con sus siervos, se muestre el Señor liberal derramando, a manos llenas, favores y beneficios. Así lo hizo con nuestra santa virgen, la sierva de Dios María de Ajofrín. Habíala escogido el Señor no solo para fiel dechado de virtudes y perfecciones, sino para que fuera instrumento idóneo que arrancase del campo de su Iglesia la cizaña que el enemigo cautelosamente iba sembrando. La había escogido entre millares para que fuese vivo oráculo de su voluntad eterna y por eso la quiso sellar con el sello de su amor más puro, para que le diesen fe y creyesen su testimonio. | ||
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Llegábase la fiesta de Nuestra Señora de septiembre del año 1486 y, estando postrada en una cama con vehementes dolores y un tumor grande en la garganta, consideraba que las demás religiosas se levantarían a los maitines, asistirían al coro, oirían misa y comulgarían en tan gran festividad. De todo lo que se veía privada por sus dolores y achaques, afligíase sobremanera y esto le era más doloroso que todos sus dolores. Tocaban ya a maitines de la fiesta y, no pudiendo contener en su virginal pecho sus afectuosos deseos, hablando con María Santísima, se quejaba tiernamente en estas dulces y cordialísimas expresiones: “Reina gloriosa de mi alma, amparo de los que te invocan, consuelo de afligidos, alegría de los tristes, salud de los enfermos. ¿Es posible Señora y Madre mía que me tengo de privar de [126v] asistir a tus divinas alabanzas? ¿Que no pueda cantar con mis hermanas tus maitines? Bien conozco, Reina de los cielos, que no merezco alabaros ni estar en compañía de tan santas hermanas. Pero, Señora, ¿para cuándo son las gracias? ¿Para cuándo tus piedades y clemencias? Ahora las habéis de derramar liberal en esta indigna esclava vuestra”. Al decir esto, bajó del Cielo una gran claridad sobre la santa y luego se sintió sin dolores, sana y buena. Se levantó al punto y, llena de alegría y gozo, fue a maitines, comulgó y oyó misa a otro día. Admirándose todas las religiosas de lo que veían, pues estaba fuerte y sin aquel gran tumor que había tenido en la garganta, que todo estaba publicando un conjunto raro de prodigios. Enamora<da> salamandra de su Divino Esposo, se hallaba un día leyendo un libro devoto para divertir sus amorosas ansias y, no pudiendo por sus dolores ir a visitar a Su Majestad en la iglesia, pidió a una religiosa [127r] le trajese el Niño de la Virgen para adorarle. Recibiole con suma reverencia y le puso encima del libro, en cuyas hermosas hojas se puso a contemplar por un rato, derramando dulces y tiernas lágrimas. Llevada de tan fervoroso impulso, fue a besar el pie del divino infante y, anticipando este los favores, levantó él mismo su piececito ofreciéndoselo a su sierva con estremada caricia. Diole el ósculo llena de consuelo y el Niño se quedó con el pie levantado para eterna memoria de tan gran fineza. Notaron esto todas las religiosas y empezó aquella sagrada efigie a obrar mil prodigios y milagros. Uno solo historiaremos brevemente por haberlo obrado con la santa: tenía una peligrosísima apostema la bendita virgen, que la afligía no poco, pero luego que la tocó el pie divino del Niño se abrió y quedó sana a vista cuasi de toda la comunidad. Este Niño se mantiene en el convento con el mayor culto y devoción, es el Esposo que sirve para las profesiones de las religiosas y obra mil prodigios con los enfermos, se llama “El Niño de la Paz”. | Llegábase la fiesta de Nuestra Señora de septiembre del año 1486 y, estando postrada en una cama con vehementes dolores y un tumor grande en la garganta, consideraba que las demás religiosas se levantarían a los maitines, asistirían al coro, oirían misa y comulgarían en tan gran festividad. De todo lo que se veía privada por sus dolores y achaques, afligíase sobremanera y esto le era más doloroso que todos sus dolores. Tocaban ya a maitines de la fiesta y, no pudiendo contener en su virginal pecho sus afectuosos deseos, hablando con María Santísima, se quejaba tiernamente en estas dulces y cordialísimas expresiones: “Reina gloriosa de mi alma, amparo de los que te invocan, consuelo de afligidos, alegría de los tristes, salud de los enfermos. ¿Es posible Señora y Madre mía que me tengo de privar de [126v] asistir a tus divinas alabanzas? ¿Que no pueda cantar con mis hermanas tus maitines? Bien conozco, Reina de los cielos, que no merezco alabaros ni estar en compañía de tan santas hermanas. Pero, Señora, ¿para cuándo son las gracias? ¿Para cuándo tus piedades y clemencias? Ahora las habéis de derramar liberal en esta indigna esclava vuestra”. Al decir esto, bajó del Cielo una gran claridad sobre la santa y luego se sintió sin dolores, sana y buena. Se levantó al punto y, llena de alegría y gozo, fue a maitines, comulgó y oyó misa a otro día. Admirándose todas las religiosas de lo que veían, pues estaba fuerte y sin aquel gran tumor que había tenido en la garganta, que todo estaba publicando un conjunto raro de prodigios. Enamora<da> salamandra de su Divino Esposo, se hallaba un día leyendo un libro devoto para divertir sus amorosas ansias y, no pudiendo por sus dolores ir a visitar a Su Majestad en la iglesia, pidió a una religiosa [127r] le trajese el Niño de la Virgen para adorarle. Recibiole con suma reverencia y le puso encima del libro, en cuyas hermosas hojas se puso a contemplar por un rato, derramando dulces y tiernas lágrimas. Llevada de tan fervoroso impulso, fue a besar el pie del divino infante y, anticipando este los favores, levantó él mismo su piececito ofreciéndoselo a su sierva con estremada caricia. Diole el ósculo llena de consuelo y el Niño se quedó con el pie levantado para eterna memoria de tan gran fineza. Notaron esto todas las religiosas y empezó aquella sagrada efigie a obrar mil prodigios y milagros. Uno solo historiaremos brevemente por haberlo obrado con la santa: tenía una peligrosísima apostema la bendita virgen, que la afligía no poco, pero luego que la tocó el pie divino del Niño se abrió y quedó sana a vista cuasi de toda la comunidad. Este Niño se mantiene en el convento con el mayor culto y devoción, es el Esposo que sirve para las profesiones de las religiosas y obra mil prodigios con los enfermos, se llama “El Niño de la Paz”. | ||
'''Capit. VII. Continúan los favores del Cielo con que dispone el Señor a su sierva, María de Ajofrín, para su dichosa muerte, y se refieren algunos prodigios que ha obrado después de su feliz tránsito''' | |||
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Un canónigo de la Santa Iglesia, varón espiritual y devoto, enfermó tan gravemente que, en pocos días, cerró todos los pasos aun a la más remota esperanza. Agotáronse los esfuerzos todos del arte y de la medicina, pero sin fruto alguno. Súpolo [132r] la santa y, haciendo oración por él, le reveló el Señor no moriría. Enviole una granada y, con ella, la alegre noticia de su salud, que tanto deseaba. Recibió el enfermo con mucha devoción y fe el regalo de la granada y, luego que comió della, se puso instantáneamente bueno, se levantó y fue a dar las gracias a su bienhechora por haber alcanzado del Señor la salud o, por mejor decir, la vida. | Un canónigo de la Santa Iglesia, varón espiritual y devoto, enfermó tan gravemente que, en pocos días, cerró todos los pasos aun a la más remota esperanza. Agotáronse los esfuerzos todos del arte y de la medicina, pero sin fruto alguno. Súpolo [132r] la santa y, haciendo oración por él, le reveló el Señor no moriría. Enviole una granada y, con ella, la alegre noticia de su salud, que tanto deseaba. Recibió el enfermo con mucha devoción y fe el regalo de la granada y, luego que comió della, se puso instantáneamente bueno, se levantó y fue a dar las gracias a su bienhechora por haber alcanzado del Señor la salud o, por mejor decir, la vida. | ||
3.- Ya es razón que pongamos fin a las revelaciones, profecías, éxtasis y otro favores que recibió del Señor esta asombrosa mujer, nacida más para el Cielo que para la Tierra, pues su vida, si así se puede llamar, fue siempre extática y divina, su trato más con los ángeles que con los hombres, su espíritu siempre inflamado, su caridad siempre ardiente tan apartado de todo lo terreno, que solo vivía a Dios y por Dios, de suerte que pudiéramos dudar si vivía en la tierra o en el cielo, pues los ángeles o la llevaban desde su celda al Cielo, o el Cielo se bajaba con [132v] los ángeles a su celda. Sus éxtasis profundos y visiones misteriosas fatigan con el número la memoria y la admiración con la grandeza. Todos los historiadores de su pasmosa vida dicen que omiten muchas revelaciones y nosotros hemos omitido no pocas de las que ellos escribieron, con que de aquí podrá inferir el curioso cuán habrán sido. El historiador de la orden (N) dice estas palabras: “Ya que me determiné a escribir la vida desta santa, acordé de decir las más notables cosas que Nuestro Señor le mostró y las obras milagrosas que por ella hizo, aunque omita algunas por no molestar”. Lo mismo dice Villegas en el ''Flos Sanctorum''. Una cosa debemos advertir en crédito de la santa, que es que en las vidas que corren de la sierva de Dios, particularmente manuscritas, se han introducido por error de los escribientes o mala inteligencia de los autores, algunas inversiones en los pasajes que hacen la historia fastidiosa y poco deleitable. También hemos notado no pocas equivocaciones o adiciones nada conducentes a la historia y que pudieran servir de algún tropiezo, por eso hemos puesto gran cuidado en referir los hechos desnu- [133r] dos de todo follaje y circunstancias impertinentes, mirando solo la verdad de la sustancia y despreciando los accidentes inútiles. Las revelaciones (como en otro lugar quedó insinuado) tienen todo cuanto puede pedir la crítica más escrupulosa para acreditarlas verdaderas, pues están fundadas sobre las basas firmes de la humildad y penitencia, y se dirigen al bien y utilidad de las almas. De los milagros que obró en vida la santa, podemos decir lo mismo que de las revelaciones, fueron muchos, admirables y estupendos, pues su gran virtud abría los Cielos a milagros en favor de los enfermos y desvalidos, pero también los omitimos en gran parte haciendo este sacrificio a favor de la brevedad que profesamos, aunque quedaran quejosos los devotos de la santa. En estos últimos años de su vida, iba disponiendo su alma con mayor fervor para lograr la dulce vista de su amado Esposo. Vivió siempre tan honesta y recatada que rarísima vez se le vio el rostro, trayéndolo siempre cubierto con un velo, de suerte que su confesor no se lo vio jamás [133v] y, así, apartando su vista y consideración de lo terreno, pensaba en las cosas celestiales. Rarísima vez hablaba ni aun con las mismas religiosas, andando siempre extática y como fuera de sí. Aunque en aquel tiempo salían las religiosas del convento con decente compañía, por no tener clausura, no se dice saliese la santa alguna vez. Vivía tan ''[22]'' retirada por huir los peligros del aplauso y la lisonja. ¿Cuántas generosas virtudes se vician ''[23]'' al alhago de quien las mira o alaba? ¡Con cuánta facilidad se marchita la flor a los rayos de los ojos que lo aclaman! Padece, también, sus epidemias la virtud, como la sangre. La santidad de María, tan recatada como discreta, se teme y se retira, no solo de los aplausos, sino aun de las conversaciones. Con esta prudente cautela de vivir separada de los contagios del siglo, crecieron en asombrosa proceridad sus virtudes. | 3.- Ya es razón que pongamos fin a las revelaciones, profecías, éxtasis y otro favores que recibió del Señor esta asombrosa mujer, nacida más para el Cielo que para la Tierra, pues su vida, si así se puede llamar, fue siempre extática y divina, su trato más con los ángeles que con los hombres, su espíritu siempre inflamado, su caridad siempre ardiente tan apartado de todo lo terreno, que solo vivía a Dios y por Dios, de suerte que pudiéramos dudar si vivía en la tierra o en el cielo, pues los ángeles o la llevaban desde su celda al Cielo, o el Cielo se bajaba con [132v] los ángeles a su celda. Sus éxtasis profundos y visiones misteriosas fatigan con el número la memoria y la admiración con la grandeza. Todos los historiadores de su pasmosa vida dicen que omiten muchas revelaciones y nosotros hemos omitido no pocas de las que ellos escribieron, con que de aquí podrá inferir el curioso cuán habrán sido. El historiador de la orden (N) dice estas palabras: “Ya que me determiné a escribir la vida desta santa, acordé de decir las más notables cosas que Nuestro Señor le mostró y las obras milagrosas que por ella hizo, aunque omita algunas por no molestar”. Lo mismo dice Villegas en el ''Flos Sanctorum''. Una cosa debemos advertir en crédito de la santa, que es que en las vidas que corren de la sierva de Dios, particularmente manuscritas, se han introducido por error de los escribientes o mala inteligencia de los autores, algunas inversiones en los pasajes que hacen la historia fastidiosa y poco deleitable. También hemos notado no pocas equivocaciones o adiciones nada conducentes a la historia y que pudieran servir de algún tropiezo, por eso hemos puesto gran cuidado en referir los hechos desnu- [133r] dos de todo follaje y circunstancias impertinentes, mirando solo la verdad de la sustancia y despreciando los accidentes inútiles. Las revelaciones (como en otro lugar quedó insinuado) tienen todo cuanto puede pedir la crítica más escrupulosa para acreditarlas verdaderas, pues están fundadas sobre las basas ''[sic]'' firmes de la humildad y penitencia, y se dirigen al bien y utilidad de las almas. De los milagros que obró en vida la santa, podemos decir lo mismo que de las revelaciones, fueron muchos, admirables y estupendos, pues su gran virtud abría los Cielos a milagros en favor de los enfermos y desvalidos, pero también los omitimos en gran parte haciendo este sacrificio a favor de la brevedad que profesamos, aunque quedaran quejosos los devotos de la santa. En estos últimos años de su vida, iba disponiendo su alma con mayor fervor para lograr la dulce vista de su amado Esposo. Vivió siempre tan honesta y recatada que rarísima vez se le vio el rostro, trayéndolo siempre cubierto con un velo, de suerte que su confesor no se lo vio jamás [133v] y, así, apartando su vista y consideración de lo terreno, pensaba en las cosas celestiales. Rarísima vez hablaba ni aun con las mismas religiosas, andando siempre extática y como fuera de sí. Aunque en aquel tiempo salían las religiosas del convento con decente compañía, por no tener clausura, no se dice saliese la santa alguna vez. Vivía tan ''[22]'' retirada por huir los peligros del aplauso y la lisonja. ¿Cuántas generosas virtudes se vician ''[23]'' al alhago de quien las mira o alaba? ¡Con cuánta facilidad se marchita la flor a los rayos de los ojos que lo aclaman! Padece, también, sus epidemias la virtud, como la sangre. La santidad de María, tan recatada como discreta, se teme y se retira, no solo de los aplausos, sino aun de las conversaciones. Con esta prudente cautela de vivir separada de los contagios del siglo, crecieron en asombrosa proceridad sus virtudes. | ||
4.- Ya era tiempo que esta bendita alma subiese a gozar de la dulce presencia de su amado Esposo y, así, se lo dio a entender repetidas veces por medio de angélicas embajadas. Gusto- [134r] sa noticia para quien vivió siempre suspirando por la presencia de su Dueño. Crecía el gozo de su espíritu cuando se apresuraba el desatarse aquel lazo con que le aprisionó Dios en la cárcel de su cuerpo. Sea horroroso el año de la muerte a quien vivió tan olvidado de su memoria como medroso de su cercanía. Sea desapacible su semblante al que, habiendo vivido desbocado en la carrera de los vicios, muere despeñado en el principio del infierno. Pero a nuestra santa, que había atesorado tanto caudal de virtudes en el discurso todo de su vida, ¿cómo había de ser desapacible la muerte? Cuanto su vida se iba acercando al ocaso iba esforzando sus agitaciones el amor en aquel pecho, no teniendo sus potencias otro estudio ni los sentidos otro empleo que el amar solo, reduciendo a esta todas las operaciones del alma. Andaba tan absorta en su dulcísimo amado objeto que, | 4.- Ya era tiempo que esta bendita alma subiese a gozar de la dulce presencia de su amado Esposo y, así, se lo dio a entender repetidas veces por medio de angélicas embajadas. Gusto- [134r] sa noticia para quien vivió siempre suspirando por la presencia de su Dueño. Crecía el gozo de su espíritu cuando se apresuraba el desatarse aquel lazo con que le aprisionó Dios en la cárcel de su cuerpo. Sea horroroso el año de la muerte a quien vivió tan olvidado de su memoria como medroso de su cercanía. Sea desapacible su semblante al que, habiendo vivido desbocado en la carrera de los vicios, muere despeñado en el principio del infierno. Pero a nuestra santa, que había atesorado tanto caudal de virtudes en el discurso todo de su vida, ¿cómo había de ser desapacible la muerte? Cuanto ''[sic]'' su vida se iba acercando al ocaso iba esforzando sus agitaciones el amor en aquel pecho, no teniendo sus potencias otro estudio ni los sentidos otro empleo que el amar solo, reduciendo a esta todas las operaciones del alma. Andaba tan absorta en su dulcísimo amado objeto que, al desasirse de entre sus brazos, se le arrancaba el corazón de su sitio. Así vivía extáticamente enajenada robando el amor todos los demás afectos, pudiendo cantar entonces la fama que María ni miraba, ni oía, ni sentía, sino que solo amaba. [134v] Eran, en este tiempo, más frecuentes los favores que recibía del Cielo, pero también era más profunda su humildad, confesando su miseria y viviendo recelosa de sí misma, por eso ahora más que nunca suplicaba a los santos, sus devotos, la ayudasen con sus ruegos. Quien primero ocupaba altar en su alma para la veneración y culto era María Santísima, a esta Señora acudía en sus necesidades con la mayor confianza, amándola como fiel vasalla. Después veneraba con singular devoción al glorioso San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias del Cielo y al santo ángel de la guarda. Tenía otros muchos santos y santas a quien se encomendaba muy de veras, diremos algunos, omitiendo otros: San Pedro y San Pablo, San Juan Evangelista, San Lorenzo, San Jerónimo, San Ildefonso, Nuestro Padre San Francisco, Santa Catalina mártir, Santa Bárbara, Santa Leocadia y Santa Casilda. Esto, y aún más larga, era la letanía de sus santos, con quien tenía dulces coloquios, gozando de su presencia muchas veces, como si fuera cortesana del Cielo. Enfermó últimamente para serlo y, habiendo dado singulares muestras de tolerancia y resignación, recibió los santos sacramentos [135r] bañada su bendita alma de un extraordinario gozo que, comunicándose también al cuerpo, la transformó en un bello serafín. Abrazose después con una imagen de Cristo crucificado (cuyo sangriento retrato tenía esculpido en su virginal cuerpo) y, aplicándole a sus labios con ternísimos ósculos, le decía tan dulces palabras que causaba a todas las religiosas sentimiento y gozo. Encomendaba muy de veras al Señor los dos conventos de la Sisla y de San Pablo, pidiendo afectuosísimamente los conservase en observancia, virtud y religión, como vemos que hoy florecen acaso por las oraciones y ruegos de nuestra santa. Abrazada así con Jesucristo y con señales de crucificada, exaló su espíritu, entregándole en manos de su querido Esposo, sábado 17 de julio a las tres de la mañana del año de 1489. Su muerte más pareció dulce sueño que congojosa agonía, ni se vio gesto alguno que mirase con desagrado a la parca, pues a la verdad ella estaba bien con la muerte y, así, observaron las demás religiosas algún rato dudosas de si estaba muerta o vivía extática, como no pocas veces había sucedido y tenían repetidos exemplares. Pero de allí a poco depusieron toda la duda, pues salió su última respiración tan olorosa que se conocía en la fragrancia haberse quebrado el alabastro desta María, como en otro tiempo el de la Magdalena, y haber derramado el [135v] nardo su preciosa vida. Percibiose en todo el convento un olor suavísimo que excedía sobremanera a los bálsamos más puros, a los jazmines más blancos, en cuya comparación los aromas, flores, tomillos, ámbares, cantuesos, y cuanta fragancia exalan los mejores jardines de la Acaya, sería ofensa del olfato. Quedó tan hermoso y tratable su virginal cuerpo que más parecía bulto de quien duerme que cadáver exánime y frío. Aun agostada la vida desta mística planta, no decayó su hermosura ni su olorosa fragrancia. Verdad es que murió, pero no tuvieron en ella jurisdicción los horrores de la muerte, pues indultada de la común deformidad que ocasiona en un cadáver, era la agradable hermosura del suyo devoto asombro de quien le miraba. Finalmente, conservándose hermosa y odorífera entre los ultrajes de la muerte, manifestaba bien en los privilegios del cuerpo haberse trasplantado su alma a ser vistoso recreo del celestial paraíso. | ||
[136r] 5.- Temiendo las religiosas que, divulgándose la muerte de su santa hermana por Toledo, sería crecidísimo el concurso del pueblo que viniese a venerar su venerable cadáver y que, pasando a devoción indiscreta, cometerían no pocos excesos. La llevaron luego al Monasterio de la Sisla, situado entre unos ásperos montes a media legua de distancia de Toledo. Aquí le dieron honorífica sepultura los religiosos en la sala que llaman de capítulo y, aquí también, se enterraron por muchos años todas las religiosas que morían en el Convento de San Pablo. Pero no se enterró con su cuerpo su fama, pues ni la muerte ni el sepulcro pudieron borrar el crédito de la vida asombrosa y portentos ilustres de María. La tierra en que se depositaba difunta pudo usurpar a la vista su cadáver, pero no estrechar la fragrancia de sus milagros, ni la fama de sus virtudes. Pudiéramos decir que no se enterró su cuerpo, sino que se sembró su memoria para que, multiplicada, exalase aún mayor suavidad de portentos y milagros. [136v] No pusieron lápida a su sepulcro, sirviendo de más decoroso epitafio las maravillas que el Señor empezó a obrar en su túmulo, que las majestuosas vanidades que esculpe la soberbia en las losas frías de sus tristes panteones. Apenas la enterraron cuando en repetidos prodigios y milagros empezó a gritar la fama desde la cima de aquellos montes, haciéndola a todos espectables. Consumido y cuasi exánime se hallaba un canónigo de Toledo a fuerza de unas calenturas ardientes y malignas sin hallar alivio en la medicina. Amor dio confiado a la santa por las muchas noticias que tenía de su gran virtud y prodigios estupendos que había obrado en vida. Envió un criado a la Sisla suplicando a los padres que le encomendasen muy de veras a la sierva de Dios, María de Ajofrín. Hiciéronlo los religiosos y, aquella noche, le apareció la santa al enfermo rodeada de vistosos resplandores y le dijo: “Ya estás sano, pero de aquí adelante procura arreglar tu vida emendándote de tales [137r] y tales defectos”, señalándolos distintamente. Quedose dulcemente dormido y, por la mañana, entrando los criados y dispertándole, se halló con fuerzas, conoció había faltado la calentura y que estaba bueno. Pidió a los criados le traxesen de comer, asombrados estos y temiendo no fuese algún letargo, lo suspendían, pero viendo guardaba consecuencia en lo que hablaba y oyendo que aquella santa se le había aparecido, le trajeron de comer, comió con gusto, levantose luego y, aquel mismo día, envió a la Sisla, en reconocimiento de tan singular beneficio, un cirio grande para que ardiese en el sepulcro de la santa y una cabeza de cera para que la colgasen por voto y, a otro día, fue él mismo a dar las gracias a la sierva de Dios, María de Ajofrín, y postrándose en su sepultura, la regaba con muchas lágrimas sin saber apartarse della. Dijo misa y quedó tan agradecido a su bienhechora que, a boca llena, la llamaba santa. Fue tan público y tan patente este milagro que no solo en Toledo, sino en otras muchas partes se estendió [137v] la fama de la sierva de Dios. | [136r] 5.- Temiendo las religiosas que, divulgándose la muerte de su santa hermana por Toledo, sería crecidísimo el concurso del pueblo que viniese a venerar su venerable cadáver y que, pasando a devoción indiscreta, cometerían no pocos excesos. La llevaron luego al Monasterio de la Sisla, situado entre unos ásperos montes a media legua de distancia de Toledo. Aquí le dieron honorífica sepultura los religiosos en la sala que llaman de capítulo y, aquí también, se enterraron por muchos años todas las religiosas que morían en el Convento de San Pablo. Pero no se enterró con su cuerpo su fama, pues ni la muerte ni el sepulcro pudieron borrar el crédito de la vida asombrosa y portentos ilustres de María. La tierra en que se depositaba difunta pudo usurpar a la vista su cadáver, pero no estrechar la fragrancia de sus milagros, ni la fama de sus virtudes. Pudiéramos decir que no se enterró su cuerpo, sino que se sembró su memoria para que, multiplicada, exalase aún mayor suavidad de portentos y milagros. [136v] No pusieron lápida a su sepulcro, sirviendo de más decoroso epitafio las maravillas que el Señor empezó a obrar en su túmulo, que las majestuosas vanidades que esculpe la soberbia en las losas frías de sus tristes panteones. Apenas la enterraron cuando en repetidos prodigios y milagros empezó a gritar la fama desde la cima de aquellos montes, haciéndola a todos espectables. Consumido y cuasi exánime se hallaba un canónigo de Toledo a fuerza de unas calenturas ardientes y malignas sin hallar alivio en la medicina. Amor dio confiado a la santa por las muchas noticias que tenía de su gran virtud y prodigios estupendos que había obrado en vida. Envió un criado a la Sisla suplicando a los padres que le encomendasen muy de veras a la sierva de Dios, María de Ajofrín. Hiciéronlo los religiosos y, aquella noche, le apareció la santa al enfermo rodeada de vistosos resplandores y le dijo: “Ya estás sano, pero de aquí adelante procura arreglar tu vida emendándote de tales [137r] y tales defectos”, señalándolos distintamente. Quedose dulcemente dormido y, por la mañana, entrando los criados y dispertándole, se halló con fuerzas, conoció había faltado la calentura y que estaba bueno. Pidió a los criados le traxesen de comer, asombrados estos y temiendo no fuese algún letargo, lo suspendían, pero viendo guardaba consecuencia en lo que hablaba y oyendo que aquella santa se le había aparecido, le trajeron de comer, comió con gusto, levantose luego y, aquel mismo día, envió a la Sisla, en reconocimiento de tan singular beneficio, un cirio grande para que ardiese en el sepulcro de la santa y una cabeza de cera para que la colgasen por voto y, a otro día, fue él mismo a dar las gracias a la sierva de Dios, María de Ajofrín, y postrándose en su sepultura, la regaba con muchas lágrimas sin saber apartarse della. Dijo misa y quedó tan agradecido a su bienhechora que, a boca llena, la llamaba santa. Fue tan público y tan patente este milagro que no solo en Toledo, sino en otras muchas partes se estendió [137v] la fama de la sierva de Dios. | ||
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*[Fol. a6va] "Tabula alphabetica eorum quę pręcipue in his Chronicis annotantur": ⸿Marię de Ajofrin laudes & vita. li. iii. a cap. 40. usque ad finem libri, folio. lxxviii. | *[Fol. a6va] "Tabula alphabetica eorum quę pręcipue in his Chronicis annotantur": ⸿Marię de Ajofrin laudes & vita. li. iii. a cap. 40. usque ad finem libri, folio. lxxviii. | ||
'''[Capítulo 41]''' | |||
[Fol. 78va] DE BEATA MARIA DE AIO- / frin magnę religionis magnarumque/ revelationum fœmina / CAPUT XL[I]. | [Fol. 78va] DE BEATA MARIA DE AIO- / frin magnę religionis magnarumque/ revelationum fœmina / CAPUT XL[I]. | ||
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Fuit igitur hæc virgo ex territorio Toletano loco qui Ajofrin appellatur oriunda, ex parentibus honorabilibus ac deum timentibus orta. Pater eius Petrus Martinus vocabatur: mater vero Marina Garsias. Qui cum hanc filiam locare vellent: & a multis ob coniugii gratiam peteretur: puella constanter renuit. & ne a tam alto proposito ab aliquo inpediretur: cum adhuc teneræ esset ætatis sine humano consilio religionis ingressum vouit. Et cum ob id quotidie molesta esset parentibus: tandem cum quindecim esset annorum, & nullo modo ad coniugium eam parentes inclinare valerent: illam pater cum magno cordis dolore e domo subtraxit, & ad ciuitatem Toletanam adduxit. Cumque ecclesiam maiorem christi ancilla ingrederetur ignorans quo iret, diuina disponente clementia ad monasterium ordinis nostri quod in eadem ciuitate a nobili Maria Garsia est constructum deducta fuit. Quo ingressa in omnibus excercitiis spiritualibus religionis multum breui profecit. Conuersabatur sancte , humiliter & sine quærela in domo domini. Sanctæ orationis meditationisque exercitium voluptas sibi erat; lachrymis abundans omnium fœminarum se vilissimam: ac super ipsas peccatricem reputabat. Decem annis a suæ religionis ingressu transactis, cum ei dominus sua secreta pandere vellet: illa generalem confessionem facere decernens se nimis affligebat, ac multis lachrymis deum omnium peccato- [fol. 79ra] rum suorum remissionem postulabat. Cum igitur tali proposito staret: optans scire an sua peccata sibi dimissa essent, dies suæ confessionis aduenit. ingressaque domunculam in qua cæteræ sorores confiteri solent: coram imagine beatissimę dei genitricis filium in brachiis habente, ibi in tabula depicta se deiecit: eamque innumeris lachrymis deprecari cœpit ut sibi veniam a suo filio impetraret. Cumque attente per hoc virginem rogaret: subito claritatem magnam imaginem & partem domunculę illius illuminantem aspexit: & claritate imaginis vidit filium quem mater tenebat in brachiis manum contra se eleuantem, sicuti a sacerdote cum pœnitentem absoluit eleuari solet. Ex huiuscemodi visione nimis territa confessionem cum magno labore fecit. qua peracta, cum iterum coram imagine oraret: claritatem priorem & filii manum eleuatam ut prius vidit: ex cuius visione robore animi recuperato valde lęta remansit, quod semper celauit: & nulli nisi priori qui hęc in literas misit patefecit. Ex hac enim hora ut prędicto priori ipsa manifestauit, motus magnus in corde illius relictus est: ac sæpius tales cordis ictus sentiebat. veluti si a corpore vellet exire. Cum iterum nocte quadam pro statu ecclesię oraret attente: ipsa sola cęteris recedentibus in choro orans remansit: & in sacrario ubi sacratissimum domini nostri Iesu christi corpus stabat flammam ignis accensam vidit: quę dimidię horę spacio ardens extincta est: ex qua visione nimis pauida remansit. | Fuit igitur hæc virgo ex territorio Toletano loco qui Ajofrin appellatur oriunda, ex parentibus honorabilibus ac deum timentibus orta. Pater eius Petrus Martinus vocabatur: mater vero Marina Garsias. Qui cum hanc filiam locare vellent: & a multis ob coniugii gratiam peteretur: puella constanter renuit. & ne a tam alto proposito ab aliquo inpediretur: cum adhuc teneræ esset ætatis sine humano consilio religionis ingressum vouit. Et cum ob id quotidie molesta esset parentibus: tandem cum quindecim esset annorum, & nullo modo ad coniugium eam parentes inclinare valerent: illam pater cum magno cordis dolore e domo subtraxit, & ad ciuitatem Toletanam adduxit. Cumque ecclesiam maiorem christi ancilla ingrederetur ignorans quo iret, diuina disponente clementia ad monasterium ordinis nostri quod in eadem ciuitate a nobili Maria Garsia est constructum deducta fuit. Quo ingressa in omnibus excercitiis spiritualibus religionis multum breui profecit. Conuersabatur sancte , humiliter & sine quærela in domo domini. Sanctæ orationis meditationisque exercitium voluptas sibi erat; lachrymis abundans omnium fœminarum se vilissimam: ac super ipsas peccatricem reputabat. Decem annis a suæ religionis ingressu transactis, cum ei dominus sua secreta pandere vellet: illa generalem confessionem facere decernens se nimis affligebat, ac multis lachrymis deum omnium peccato- [fol. 79ra] rum suorum remissionem postulabat. Cum igitur tali proposito staret: optans scire an sua peccata sibi dimissa essent, dies suæ confessionis aduenit. ingressaque domunculam in qua cæteræ sorores confiteri solent: coram imagine beatissimę dei genitricis filium in brachiis habente, ibi in tabula depicta se deiecit: eamque innumeris lachrymis deprecari cœpit ut sibi veniam a suo filio impetraret. Cumque attente per hoc virginem rogaret: subito claritatem magnam imaginem & partem domunculę illius illuminantem aspexit: & claritate imaginis vidit filium quem mater tenebat in brachiis manum contra se eleuantem, sicuti a sacerdote cum pœnitentem absoluit eleuari solet. Ex huiuscemodi visione nimis territa confessionem cum magno labore fecit. qua peracta, cum iterum coram imagine oraret: claritatem priorem & filii manum eleuatam ut prius vidit: ex cuius visione robore animi recuperato valde lęta remansit, quod semper celauit: & nulli nisi priori qui hęc in literas misit patefecit. Ex hac enim hora ut prędicto priori ipsa manifestauit, motus magnus in corde illius relictus est: ac sæpius tales cordis ictus sentiebat. veluti si a corpore vellet exire. Cum iterum nocte quadam pro statu ecclesię oraret attente: ipsa sola cęteris recedentibus in choro orans remansit: & in sacrario ubi sacratissimum domini nostri Iesu christi corpus stabat flammam ignis accensam vidit: quę dimidię horę spacio ardens extincta est: ex qua visione nimis pauida remansit. | ||
'''[Capítulo 42]''' | |||
QUOMODO IN DIE RESUR- / rectionis ad communionem accedens / agnum viuum in similitudine panis / (ut sibi videbatur) accepit: & post / hac quoties communicabat alie- / nabatur a sensibus. CAPUT. XLII. | QUOMODO IN DIE RESUR- / rectionis ad communionem accedens / agnum viuum in similitudine panis / (ut sibi videbatur) accepit: & post / hac quoties communicabat alie- / nabatur a sensibus. CAPUT. XLII. | ||
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CUM IN SABBATO sancto ad communionem sequentis resurrectionis dominicæ diei se prępararet: totam [fol. 79rb] illam noctem huc ac illuc per domum discurrens duxit insomnis: instanterque a domino cordis puritatem ad digne dominici corporis sacramentum recipiendum cum lachrymis postulabat. Tandem cum communionis hora aduenisset, cum cæteris sororibus ad communionem accessit: & sacrosanctam eucharistiam in similitudine agni viui sub specie panis recipiens, statim bullire eum in ore sensit: illumque cum magno timore deglutiuit. post cuius sumptionem illum super ipsius pręcordia insedere pręsensit: & adeo tanto gaudio cordisque lęticia fuit repleta, ut per quindecim dies orationem cum fletu miscens absque somno transierit, statimque rapta in spiritu fuit: & ex tunc ei accidit ut quoties christi corpus recipiebat: spiritu rapiebatur: ac alienabatur a sensibus quandoque magis quandoque minus ut in sequentibus apparebit. Ab hac igitur die hoc donum a domino in communicando promeruit: ut quoties sacramentum recepit, toties quidam admirabilis dulcor in corde, gutture, atque ore remansit: qui quadraginta dierum spacio perdurabat. & his quidem diebus absque corporali cibo transire poterat: ut ipsa prædicto priori dixit: propter singularitatem tamen euitandam: hominumque iudicia fugienda hoc facere renuit. In octauo vero die resurrectionis dominicę rapta spiritu fuit: & virum ætate vultuque reuerendum capa serica rubri coloris indutum ad se venire vidit: cui & dixit: Veni, a regina vocaris. Cæterum illa se a regina terrestri vocari existimans, cum illo ire recusabat: sed postquam cognouit quod a regina cœli vocabatur, cum illo libentissime abiit: ac se in quadam ecclesia extra ciuitatem inuenit: ubi sanctissima virgo aderat in brachiis filium suum tenens; quam cum illa vidit genua coram illa flexit. Et cum genibus flexis staret, vir qui eam vocauerat ad illam accessit: & pannum sericum in manibus eius posuit. quo facto statim dei genitrix super pannum filium suum collocauit: alioque viro iuniore sibi dato qui eam cum priore [fol. 79va] sociaret, dixit illi. Cum filio meo quo isti duo viri ibunt, perge. Vir autem qui capa rubra erat indutus paululum veluti hospitium quærens pręcedebat, & ingressus ciuitatem ad ianuas clausas clamabat: ac ter portas omnes percutiebat dicens. Aperite: ecce enim dominus venit ad hospitandum vobiscum. Et vidit neminem domus suæ portas reserantem: quinimo si qui eas apertas tenebant, eas velociter obturabant: dicentes, multis negociis impliciti hospitium vobis dare non possumus. Et ita (ut sibi videbatur) totam perambulauerunt urbem diuersorium in ea non inuenientes. Et cum illac qua ierant reuerterentur: mulieribus duabus in singulis asinis sedentibus obuiauerunt: quas duo clerici sociabant: & illis clerici dixerunt. Vos quidem recepissemus, sed nunc properamus: interea tamen quo reuertimur in stabulum hoc intrate. Sic itaque ubi gloriosa dei genitrix remanserat reuersi sunt: quæ filium suum de manu ancillæ suæ accipiens dixit. Ecce tempus aduenit in quo sic despicitur dei filius. iam nunc tempus est ut dominus angelum suum mittat: ad quosdam flagellis, quosdam gladio, alios igne percutiendos. sed ne prælatis, quos dominus sui gregis pastores fecit, ipsi vero in vestibus ouium lupi rapaces inueniuntur. dignitates cupiunt: easque summa solicitudine procurant, non ut christo seruiant: sed ut splendide viuant. Hac denique visione transacta, christi mater discessit. & illa in se reuersa ea quæ viderat cogitabat: & non post multos dies omnia hæc mala completa sunt: nam venit pestis, famis & scabies quædam quæ alio nomine morbus gallicus appellatur in viros ac fœminas quæ nullo medicorum adiutorio curari poterat. A peste quidem infecti: hi sunt quos angelus gladio percussit. qui vero fame peribant: quos flagellis cecidit: a scabie autem tacti quos igne combussit. nam (ut diximus) nullo penitus medicorum iuuamine poterat hæc scabies mederi. Iterum hæc christi famula in die ascensìonis domini rapitur: & beatissimam [fol. 79vb] virginem filium suum in brachiis tenentem vidit, magnisque vocibus clamantem, Videte filium meum, videte inquam fructum ventris mei. accipite illum & comedite: quinque enim modis quotidie per malos sacerdotes crucifigitur: videlicet defectu fidei, cupiditate, luxuria, ignorantia, & irreuerentia quasacerdotes ad altare accedunt, Cum iterum hæc domini ancilla attente pro omnibus sacerdotibus deum oraret: & ad saluatoris faciem quam depiêtam in quodam libro tenebat, aspiceret: super illam magnum fulgorem vidit: qui unius horæ durauit spacio: ac in ea carnem & sanguinem aspexit. & ab hac die adeo carnem abhorruit: ut eam deinceps etiam cum infirmaretur comedere nullatenus potuerit: & si sororii importunitate deuiôta aliquando carnem manducabat: statim stomachus illam reiiciebat. Fuit postea eius cibus uua, passa & cæterę res dictę. Hanc saluatoris faciem abstulit postea ab ea confessor eius: & ipsa ex hac visione stupefacta: & quasi extra se posita remansit. Multis se afflixit pœnis ut apertius factum hoc ei dominus indicaret. Postea tandem in diebus ultimis mensis Septembris in grauem valitudinem cordis incidit. & cum de sua salute desperaretur: correpta spiritu velut mortua per tres horas stetit: quam adhęrentes sorores multis suppliciis spergiscere interim nitebantur. & stas sicin extasi posita dominam nostramvidit: quę pręcepit eiutomnia quę viderat suo confessori narraret: ut ipse manifestaretea duobusviris catholicis Toletanę ecclesię; videlicet decano & capellano maiori, quos suis nominib”designauit: ut & ipsi cuncta archiepiscopo apperirent: & sic prędicta clericorum mala corrigerent. Verum cum illa suo confessori cuncta narras set: prudenter ille incredulum se ostendens dixit. Licet mihi hoc quod ais certum sit: quo pacto illis erit: quibus per me ut dicis reuelandum venit. Eapropter signo ad veritatem huius rei cognoscendam indigentis: ut sic credatur id de quo potest dubitari. | CUM IN SABBATO sancto ad communionem sequentis resurrectionis dominicæ diei se prępararet: totam [fol. 79rb] illam noctem huc ac illuc per domum discurrens duxit insomnis: instanterque a domino cordis puritatem ad digne dominici corporis sacramentum recipiendum cum lachrymis postulabat. Tandem cum communionis hora aduenisset, cum cæteris sororibus ad communionem accessit: & sacrosanctam eucharistiam in similitudine agni viui sub specie panis recipiens, statim bullire eum in ore sensit: illumque cum magno timore deglutiuit. post cuius sumptionem illum super ipsius pręcordia insedere pręsensit: & adeo tanto gaudio cordisque lęticia fuit repleta, ut per quindecim dies orationem cum fletu miscens absque somno transierit, statimque rapta in spiritu fuit: & ex tunc ei accidit ut quoties christi corpus recipiebat: spiritu rapiebatur: ac alienabatur a sensibus quandoque magis quandoque minus ut in sequentibus apparebit. Ab hac igitur die hoc donum a domino in communicando promeruit: ut quoties sacramentum recepit, toties quidam admirabilis dulcor in corde, gutture, atque ore remansit: qui quadraginta dierum spacio perdurabat. & his quidem diebus absque corporali cibo transire poterat: ut ipsa prædicto priori dixit: propter singularitatem tamen euitandam: hominumque iudicia fugienda hoc facere renuit. In octauo vero die resurrectionis dominicę rapta spiritu fuit: & virum ætate vultuque reuerendum capa serica rubri coloris indutum ad se venire vidit: cui & dixit: Veni, a regina vocaris. Cæterum illa se a regina terrestri vocari existimans, cum illo ire recusabat: sed postquam cognouit quod a regina cœli vocabatur, cum illo libentissime abiit: ac se in quadam ecclesia extra ciuitatem inuenit: ubi sanctissima virgo aderat in brachiis filium suum tenens; quam cum illa vidit genua coram illa flexit. Et cum genibus flexis staret, vir qui eam vocauerat ad illam accessit: & pannum sericum in manibus eius posuit. quo facto statim dei genitrix super pannum filium suum collocauit: alioque viro iuniore sibi dato qui eam cum priore [fol. 79va] sociaret, dixit illi. Cum filio meo quo isti duo viri ibunt, perge. Vir autem qui capa rubra erat indutus paululum veluti hospitium quærens pręcedebat, & ingressus ciuitatem ad ianuas clausas clamabat: ac ter portas omnes percutiebat dicens. Aperite: ecce enim dominus venit ad hospitandum vobiscum. Et vidit neminem domus suæ portas reserantem: quinimo si qui eas apertas tenebant, eas velociter obturabant: dicentes, multis negociis impliciti hospitium vobis dare non possumus. Et ita (ut sibi videbatur) totam perambulauerunt urbem diuersorium in ea non inuenientes. Et cum illac qua ierant reuerterentur: mulieribus duabus in singulis asinis sedentibus obuiauerunt: quas duo clerici sociabant: & illis clerici dixerunt. Vos quidem recepissemus, sed nunc properamus: interea tamen quo reuertimur in stabulum hoc intrate. Sic itaque ubi gloriosa dei genitrix remanserat reuersi sunt: quæ filium suum de manu ancillæ suæ accipiens dixit. Ecce tempus aduenit in quo sic despicitur dei filius. iam nunc tempus est ut dominus angelum suum mittat: ad quosdam flagellis, quosdam gladio, alios igne percutiendos. sed ne prælatis, quos dominus sui gregis pastores fecit, ipsi vero in vestibus ouium lupi rapaces inueniuntur. dignitates cupiunt: easque summa solicitudine procurant, non ut christo seruiant: sed ut splendide viuant. Hac denique visione transacta, christi mater discessit. & illa in se reuersa ea quæ viderat cogitabat: & non post multos dies omnia hæc mala completa sunt: nam venit pestis, famis & scabies quædam quæ alio nomine morbus gallicus appellatur in viros ac fœminas quæ nullo medicorum adiutorio curari poterat. A peste quidem infecti: hi sunt quos angelus gladio percussit. qui vero fame peribant: quos flagellis cecidit: a scabie autem tacti quos igne combussit. nam (ut diximus) nullo penitus medicorum iuuamine poterat hæc scabies mederi. Iterum hæc christi famula in die ascensìonis domini rapitur: & beatissimam [fol. 79vb] virginem filium suum in brachiis tenentem vidit, magnisque vocibus clamantem, Videte filium meum, videte inquam fructum ventris mei. accipite illum & comedite: quinque enim modis quotidie per malos sacerdotes crucifigitur: videlicet defectu fidei, cupiditate, luxuria, ignorantia, & irreuerentia quasacerdotes ad altare accedunt, Cum iterum hæc domini ancilla attente pro omnibus sacerdotibus deum oraret: & ad saluatoris faciem quam depiêtam in quodam libro tenebat, aspiceret: super illam magnum fulgorem vidit: qui unius horæ durauit spacio: ac in ea carnem & sanguinem aspexit. & ab hac die adeo carnem abhorruit: ut eam deinceps etiam cum infirmaretur comedere nullatenus potuerit: & si sororii importunitate deuiôta aliquando carnem manducabat: statim stomachus illam reiiciebat. Fuit postea eius cibus uua, passa & cæterę res dictę. Hanc saluatoris faciem abstulit postea ab ea confessor eius: & ipsa ex hac visione stupefacta: & quasi extra se posita remansit. Multis se afflixit pœnis ut apertius factum hoc ei dominus indicaret. Postea tandem in diebus ultimis mensis Septembris in grauem valitudinem cordis incidit. & cum de sua salute desperaretur: correpta spiritu velut mortua per tres horas stetit: quam adhęrentes sorores multis suppliciis spergiscere interim nitebantur. & stas sicin extasi posita dominam nostramvidit: quę pręcepit eiutomnia quę viderat suo confessori narraret: ut ipse manifestaretea duobusviris catholicis Toletanę ecclesię; videlicet decano & capellano maiori, quos suis nominib”designauit: ut & ipsi cuncta archiepiscopo apperirent: & sic prędicta clericorum mala corrigerent. Verum cum illa suo confessori cuncta narras set: prudenter ille incredulum se ostendens dixit. Licet mihi hoc quod ais certum sit: quo pacto illis erit: quibus per me ut dicis reuelandum venit. Eapropter signo ad veritatem huius rei cognoscendam indigentis: ut sic credatur id de quo potest dubitari. | ||
'''[Capítulo 43]''' | |||
[Fol. 80ra] DE DUABUS EPISTOLIS / quas diuinitus reperit scriptas./ CAPUT XLIII. | [Fol. 80ra] DE DUABUS EPISTOLIS / quas diuinitus reperit scriptas./ CAPUT XLIII. | ||
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IGITUR CUM DEI ANcilla responsum hoc audiuit valde turbata est: & suspirans ac gemens suo confessori per epistolam respondere in corde suo proposuit, ut ipsa facto conplemit. Et cum sic afflicta collapsaque animo staret: huc ac illuc p domum discurrebat requiem non inueniens: & cum casu per quendam locum transisset ubi fenestra aderat una: in ea papyraceam chartam duplicem in qua nihil erat descriptumvidit: & ignorans aquo ibi positafuerat eam accepit: & quoddam anæ trum ingreditur: ubi aliquando lignorum strues ponebantur: ibi parieti innixa resedit. Et cum sicstaret, subito claritatem in papyracea charta fulgentem aspexit: & sicut ipsa prædicto priori patefecit, quis manu eius accipiens duas epistolas in charta prędicta scripserit, ignorabat, quarum una suo confessori: altera venerabilibus patribus quibus hæc manifestanda erant dirigebatur: cum luce clarius sit nec ipsam scribere, nec literas per artem pingeredidicis se: nec in monasterio erat qui tales formaret apices. Epistolis tandem eo quo diximus modo descriptis, claritas disparuit, & iuxtase prędictas chartas inuenit: quas accipiens in manicasua posuit. Et cum ad hauriendam aquam ex dolio aheno iret: una de epistolis in dolium cecidit: quę supra aquam stetit in ære: mittensque manu, illam sine madefactione ex dolio subtraxit. Ex epistolis istis una ad capellani maioris Toletanę ecclesię (viri profecto magni meriti) manus peruenit: qui supradictum priorem certiorem fecit quod cum epistolam hanc super tres posuisset ęgrotos: a diuersis langoribus curati sunt. Cum itaque christi ancilla litteras has suo confessori dedisset, valde admiratus est: tum quia ipsa scribere nesciebat: tum etiam quia non erat aliquis in monasterio cuius notæ illæ fuisset: [fol. 80rb] ex quo coniectabat epistolas diuinitus fuisse descriptas, & ex hoc nimium admiratus est: cum in charta quæ ad ipsum dirigebatur nonnulla reperit scripta sibi sòli comperta, nec tamen ob id hoc factum diuulgare ausus est: quia nondum venerat hora in qua dominus manifestari disposuerat. Dubitabat enim ut alter Thomas: ad omnium dubitationem postea effugandam. Cum prædictus denique confessor pro tunc ad ei confabulandum oportunitate careret: ei literas misit. & inter cætera demonstrabat se nullatenus posse credere: quod illa epistolas has scripsisset ut in publicum egrederentur. De qua re valde turbata in corde suo domino quęrebatur. Postea confessoris pręsentia habita, grauiter eum de cordis eius duritia increpauit; ostendens ei per euidentes rationes neminem pręter illam angeli tamen adminiculo epistolas scripsisse. Ex hac hora misericordiam domini in corde suo deprecari proposuit: ut de tantis discriminibus eam liberare dignaretur, & sìlentium in talibus deinceps tenere voluntate firmauit; quod & fecit. Orabat autem dominum ut prędicto confessori suo aliquod signum ad credendum si tali capax fuisset daret; sin autem dure eum flagellaret, ut sic credere posset propter incredulitatem suam hoc sibi euenisse. Cęterum christi famula [n]ouem mensibus tacuit: coram domino tamen gemitibus & suspiriis non tacebat. O quam suauis & mitis est dominus sanctis suis, de se presumentes humilians: & humiles in oculis suis exaltans. Orationibus tandem suis dominus victus eam multis modis visitare dignatus est: passionis suę participem illam faciens euidentibus signis, qualia nostris diebus, nec in multis sanctis pręteritis visa non sünt: ut in suo loco dicetur. Considerans igitur hęc religiosa fœmina signum in epistola illa factum, quę in dolio cadens madefacta non fuerit; eam secum retinere cogitauit: & nocte quadam prędictum antrum ingrediens, supradictam epistolam transcribere ut potuisset cupiebat: nam ut diximus [fol. 80va] ipsa notas arte nesciebat formare, & cum ignem in ollula portaret ad candelam quam extinctam manu gerebat accendendam: subito candela sine applicatione ad ignem accensa est. Et statim ut epistolam transcribere voluit: sanguis ex eius naribus distilare cœpit: quem unius horę spacio stringere non potuit. Quo ab caviso epistolam illam temporibus suisapplicans: mox sanguinis emanatio cessauit. Post hęc cum in die conceptionis dei genitricis Mariæ quædam puella paruula per septem horas mortuaiaceret: & christi famulæ in monasterio hoc nunciatum fuisset: magna fide prædictam misit epistolam quam super mortuam imponi iussit: & eo ipso oscitauit resurrexitque sana. Et cum mulier quædam pectus haberetapertum: mox ut hæc chartasuper illud posita fuit curata remansit. Clericus itidem ad diuum Iacobum pergens hancepistolam secum magna deuotione ferebat: & cum infortunio in flumen cecidisset: vestibus omnibus madefactis epistola supradicta illęsa permansit, | IGITUR CUM DEI ANcilla responsum hoc audiuit valde turbata est: & suspirans ac gemens suo confessori per epistolam respondere in corde suo proposuit, ut ipsa facto conplemit. Et cum sic afflicta collapsaque animo staret: huc ac illuc p domum discurrebat requiem non inueniens: & cum casu per quendam locum transisset ubi fenestra aderat una: in ea papyraceam chartam duplicem in qua nihil erat descriptumvidit: & ignorans aquo ibi positafuerat eam accepit: & quoddam anæ trum ingreditur: ubi aliquando lignorum strues ponebantur: ibi parieti innixa resedit. Et cum sicstaret, subito claritatem in papyracea charta fulgentem aspexit: & sicut ipsa prædicto priori patefecit, quis manu eius accipiens duas epistolas in charta prędicta scripserit, ignorabat, quarum una suo confessori: altera venerabilibus patribus quibus hæc manifestanda erant dirigebatur: cum luce clarius sit nec ipsam scribere, nec literas per artem pingeredidicis se: nec in monasterio erat qui tales formaret apices. Epistolis tandem eo quo diximus modo descriptis, claritas disparuit, & iuxtase prędictas chartas inuenit: quas accipiens in manicasua posuit. Et cum ad hauriendam aquam ex dolio aheno iret: una de epistolis in dolium cecidit: quę supra aquam stetit in ære: mittensque manu, illam sine madefactione ex dolio subtraxit. Ex epistolis istis una ad capellani maioris Toletanę ecclesię (viri profecto magni meriti) manus peruenit: qui supradictum priorem certiorem fecit quod cum epistolam hanc super tres posuisset ęgrotos: a diuersis langoribus curati sunt. Cum itaque christi ancilla litteras has suo confessori dedisset, valde admiratus est: tum quia ipsa scribere nesciebat: tum etiam quia non erat aliquis in monasterio cuius notæ illæ fuisset: [fol. 80rb] ex quo coniectabat epistolas diuinitus fuisse descriptas, & ex hoc nimium admiratus est: cum in charta quæ ad ipsum dirigebatur nonnulla reperit scripta sibi sòli comperta, nec tamen ob id hoc factum diuulgare ausus est: quia nondum venerat hora in qua dominus manifestari disposuerat. Dubitabat enim ut alter Thomas: ad omnium dubitationem postea effugandam. Cum prædictus denique confessor pro tunc ad ei confabulandum oportunitate careret: ei literas misit. & inter cætera demonstrabat se nullatenus posse credere: quod illa epistolas has scripsisset ut in publicum egrederentur. De qua re valde turbata in corde suo domino quęrebatur. Postea confessoris pręsentia habita, grauiter eum de cordis eius duritia increpauit; ostendens ei per euidentes rationes neminem pręter illam angeli tamen adminiculo epistolas scripsisse. Ex hac hora misericordiam domini in corde suo deprecari proposuit: ut de tantis discriminibus eam liberare dignaretur, & sìlentium in talibus deinceps tenere voluntate firmauit; quod & fecit. Orabat autem dominum ut prędicto confessori suo aliquod signum ad credendum si tali capax fuisset daret; sin autem dure eum flagellaret, ut sic credere posset propter incredulitatem suam hoc sibi euenisse. Cęterum christi famula [n]ouem mensibus tacuit: coram domino tamen gemitibus & suspiriis non tacebat. O quam suauis & mitis est dominus sanctis suis, de se presumentes humilians: & humiles in oculis suis exaltans. Orationibus tandem suis dominus victus eam multis modis visitare dignatus est: passionis suę participem illam faciens euidentibus signis, qualia nostris diebus, nec in multis sanctis pręteritis visa non sünt: ut in suo loco dicetur. Considerans igitur hęc religiosa fœmina signum in epistola illa factum, quę in dolio cadens madefacta non fuerit; eam secum retinere cogitauit: & nocte quadam prędictum antrum ingrediens, supradictam epistolam transcribere ut potuisset cupiebat: nam ut diximus [fol. 80va] ipsa notas arte nesciebat formare, & cum ignem in ollula portaret ad candelam quam extinctam manu gerebat accendendam: subito candela sine applicatione ad ignem accensa est. Et statim ut epistolam transcribere voluit: sanguis ex eius naribus distilare cœpit: quem unius horę spacio stringere non potuit. Quo ab caviso epistolam illam temporibus suisapplicans: mox sanguinis emanatio cessauit. Post hęc cum in die conceptionis dei genitricis Mariæ quædam puella paruula per septem horas mortuaiaceret: & christi famulæ in monasterio hoc nunciatum fuisset: magna fide prædictam misit epistolam quam super mortuam imponi iussit: & eo ipso oscitauit resurrexitque sana. Et cum mulier quædam pectus haberetapertum: mox ut hæc chartasuper illud posita fuit curata remansit. Clericus itidem ad diuum Iacobum pergens hancepistolam secum magna deuotione ferebat: & cum infortunio in flumen cecidisset: vestibus omnibus madefactis epistola supradicta illęsa permansit, | ||
'''[Capítulo 44]''' | |||
DE LATERIS VULNERE, AC / aliis pœnis eius. / CAPUT. XLIIII. | DE LATERIS VULNERE, AC / aliis pœnis eius. / CAPUT. XLIIII. | ||
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POSTEA PRAESAGIens sibi ventura, cum omnium sanctorum dies aduenisset: matrem monasterii deprecauit ut communione illius diei per acta: eam in aliquo loco domus recluderet, ubi a nemine videretur. Dominici tandem corporis sacramento percepto: adeo fletus illius magni fuerunt antequam raperetur, & cordis ictus quos intrinsice sentiebat: ut nullus effari possit: fecitque sìbi tantam vim ne audiretur exterius quod intus patiebatur: ut sicut cuppę musto plenę quę citius sine spiraculo rumpitur ei acciderit: nam sic illa in capitis apice crepuit apertura ipsa usque ad frontem apparente : ac tam grandis cæsa in capite visa est, veluti si nouacula facta fuisset: quæ multis aperta stetit diebus / pluribus eam videntibus: & non est humano beneficio medicata. sensitque tam grandem dolorem [fol. 80vb] atque cruciatum ex vulnere: ut sibi velut mors fuerit. Visum est postea hoc vulnus a testibus fide dignis: & a notario ut infra dicetur. Postea itaque priuatur a sensibus: & quadraginta horarum spacio in extasi mansit, & in hoc tempore sorores (multis suppliciis in naribus, pedibus, manibusque eius factis) eam reuocare procurabant: ut nonnihil cibi posset recipere. Et usque adeo ad aperiendum os eius vim fecere: ut ei molarem dentem frangerent. Et cum sic in extasi posita esset, defunctorum nocte ter vel quater magnasuspiria magnosque gemitus dedit cum grandi sui corporis motu. & ex hoc raptu ante cœleists regis thronum deducta fuit: viditque ibi res magni pauoris, quæ humana lingua bene explicari non possunt. vidit enim dominum nostrum Iesum christum in throno magno sedentem: magnamque turbam in conspectu eius stantem: habentem gladium transuersum ex utraque parte acutum in ore: diuinoque oraculo intellexit quod gladius ille designabat iram magnam quam rex super ecclesiam eiusque pręlatos tenebat. Et illi hęc cernenti imperatum est, ut viris quibus antea secundum præceptum sibi factum res sunt patefactę diceret, qua de causa sibi dicta obliuioni tradebant: erantque negligentes in præceptis diuinis adimplendis: & quod si diuinum iudicium euadere cupiebant: statim ad archiepiscopum irent: ut ipse ad ciuitatem ad quinque peccata supradicta corrigenda personaliter accederet: quę secundum annotationem superius factam sunt defectus fidei, cupiditas, luxuria, ignorantia sacerdotum: & illorum in sacerdotali ministerio irreuerentia: quibus peccatis quotidie dominus noster Iesus christus blasphemabatur: destrueretque hęreses quę in illa ciuitate vigebant. Dictumque est illi postea, hoc signum e cælo ut credaris tibi dominus dat: videlicet ut gladius ille quem in ore regis transuersum vides scindet cor tuum atque illud pertransiet: facietque in eo uulnus ex quo sanguis viuus exibit: quod cunctis testimonium verum erit: & tu passionis filii dei imitatrix atque particeps eris. Sic igitur factum est, [fol. 81ra] nam mox dolore indicibili latus sinistrum super cor apertum reperit. Tantę crat magnitudinis hoc vulnus, ut pollicis caput bene in vulnere intromitti poterat. statimque ex eo ita sanguinem decurrere sensit: ut vix rem potuerit celare. Huius autem vulneris apertio viginti diebus durauit: & in sextis feriis sanguinis emanatio cæteris maior erat: nam his diebus sine impedimento pannorum in vulnere positorum sanguis usque ad crura decurrebat. Nunquam putredinis signum in hoc vulnere apparuit: nec medicamen humanum in illo positum est: sed pannis mundis impositis cum priores cruentabantur, alii de nouo ponebantur in vulnere, Sanguis hic mundus & purus erat: ut apparet in pannis qui in vulnere illo positi fuerunt. Et licet hæc christi ancilla ad celandum hoc vulnus, & dolores magnos quos patiebatur pro viribus quandiu potuit operam dederit: decem tamen diebus transactis deficientibus iam viribus diuinitus sibi reuelatum est, ut quod habebat monasterii matri & alteri ex sororibus quę Teresa vocabatur, ostenderet: his enim pannos sanguinolentos patefecit: ex quorum visione nimis illę territę, confessore secrete accersito, rem ei pandunt, Verum confessor ne hoc factum extra domum diuulgaretur omni studio egit: timebat enim ne aliqua illusio esset vel fictio: ideo ad omnem dubietatem abigendam, rei veritatem omni solicitudine inuestigare curauit. Tandem suis propriis oculis vulnus considerans admiratione repletus, et rei fidem adhibtiit: & eam fidelibus testibus reuelatuit: ut fideliter de illa testimonium omnibus perhiberent. Fuerunt enim eiusmodi rei testes ecclesię maioris Decanus, ac eiusdem ecclesię Capellanus maior: cui Didacus de Villaminaya nomen erat: qui, pręsentibus notario & confessore prędicto & monasterii matre aliaque ex sororibus (de qua supra diximus) uulnus viderunt per lintei aperturam, christi ancilla in lectulo iacente nulla alia corporis sui parte discooperta. Hi sex testes quatuor viri & duæ fœminę vulnus recens & cruentum suis oculis viderunt, & manibus contrectarunt: videtes etiam pannos qui [Fol. 81rb] nouiter in vulnere positi sunt, & capellanus maior filorum copiam sanguinolentorum manu sua ex vulnere subtraxit. Omnes itaque hi testes magna cum diligentia vulnus considerantes: non humanitus nec casu sed diuinitus esse factum apertissime cognouerunt: & sic (ut diximus) aliquo medicamine humano curatum non est: tametsi ex ipso dei famula magnum cruciatum interius exteriusque sustinuerit. Stetit hoc vulnus supradicto modo viginti diebus apertum: quibus transactis se absque aliquo beneficio clausit, cicatrice tantum in loco vulneris remanente: & dolore continuo quem in parte illa sentiebat: qui quidem multis diebus durauit. His quoque diebus in capite manibus & pedibus cruciatur. cum enim valde debilis & afflicta ex pręteritis in lectulo iaceret: surrexit in eo: & coram crucifixi signo quod ibi depictum tenebat genua flectens, statim dolorem grandem in pedibus manibusque pręsensit ac si illę partes quibusdam clauis perforarentur. Et cum in hoc esset cruciatu: & eius manus sinistra (ut sibi videbatur) transigeretur: tam grandi cruciabatur dolore: ut, pollice manus dexterę in palma sinistræ posito, adeo palmam ob doloris magnitudinem compressit, quod sanguis super manum crepuerit. et sapienter hoc vulnus abscondit tenens manum panno coopertam: quod diebus quadraginta durauit: et sine humano denique remedio signo tantum in manu remanente, curatum est. Et ut omnium pœnarum passionis dominicæ particeps esset: ultra supplicia que antea in capite passa est, subito tunc in eo nouum & magnum dolorem sensit: ac si caput illius spinarum circumdaretur corona. & licet diuersa remedia capiti fuissent imposita, nullum tamen penitus profuit: iustum enim erat ut diuinitus facta humana industria non sanarentur. Cum igitur ex supradictis pœnis corpus eius satis debile staret. non his contentus dominus aliam grauiorem pœnam et dare disposuit: nam in circuncisionis domini nocte in spiritu rapitur: & ante quendam magnum iudicem vultu terribilem ducitur: ubi quia in reuelandis rebus visis his quibus manifestandę erant obedire contempsit, dure a iudice increpatur, & Mi- [fol. 81va] chaële suo iudicio ex uno brachio, ac ex altero beato Ioanne euangelista eam tenente: quos singulari obsequio venerabatur; flagellis iussit iudicis a quodam angelo cęditur. Tam dure itaque flagellata est, ut totum eius corpus (facie, manibus pedibusque exceptis) fuerit plenum verberibus, non tamen vibices nec vulnera in corpore eius apparuerunt: sed quidam scobriculi tantum: erantque ita coniuncti, ut vix inter eos aliquid poterat apponi: & ex hac punitione grauissìmum dolorem sensit in corpore. Hęc quidem flagellorum signa quindecim mensibus vel quasi in corpore eius durarunt. Ipsa autem hoc factum tacuit nemini illud referens quousque. monasterii mater quadam die mittendo manum recontinuationis velaminis causa super scapulam eius signa prædicta inuenit: qua de re nimis territa eam durius increpauit, credens ipsam se crudeli pœnitentia mactauisse: propter quod tunc christi ancilla ei rei veritatem (sicut scriptum est supra) aperuit. Omnia hæc ad notitiam pontificis Toletani Petri a Mendoça cardinalis postea peruenere: ut ex epistola ipsius ad Priorem Sislanum missa patet, cuius verba hæc erant. Venerabilis pater: hac pręcedenti nocte hora post eiusdem noctis medium secunda / libellum quem mihi dimisistis accepi, & nunquam illum ab oculis separaui, donec omnia eius capita integre perlegi. & quod magis admiror sic cordi meo adhęsit: ut nihil, &si in his reuelationibus credendis tardus, de eo dubitauerim. In fine notarii testimonium vidi: & testium confirmationem: quibus utique omnis fides adhibenda est: ego nanque eorum cuilibet equidem fidem pręberem: quanto magis omnibus illis iunctis. Omnes testes mihi noti sunt: monasterii matre excepta, quæ propter officium merito approbanda venit. Notarium esse virum bonum & fidei dignum non me latet. Tantarum quippe visionum in spiritu & corpore admiror: sed quam maxime tantam duritiam in fœmina inueniri in celando quæ sępissime viderat: pręsertim cum de reuelandis mysteriis sibi ostensis [fol. 81vb] ab eo qui omnia imperat & gubernat mandatum acceperit: quod profecto suæ profundissìmæ humilitatis atque inanis gloriæ contemptus indicium est. Cęterum pater venerabilis pro mea parte & p hoc quod ad me attinet date illi gratias: quas dominus noster sibi largiatur abunde: & pœna quam patitur sìt ei centuplum ad gloriam: & si quid pro eius consolatione ego facere possim, vos ex parte mea illi omnia integre offerte. meque illi recommendate ut in orationibus suis mei sit memor: ut in domini nostri seruitio hanc vitam consummare valeam, in omnibus eius voluntatem adimplendo. Post hac vero cardinalis memoratus epistolam de manu huius sanctissimæ fœminę suscepit: & per hunc modum eidem rescripsit. Deuota ac in christo dilectissima soror: epistola tua & his quę prior Sislanus mihi retulit magnam suscepi consolationem. at dominus noster qui te in talem posuit statum in eo te usque ad finem feliciter conseruare dignetur: & mihi gratiam prestet ut eius voluntatem facere possim: & quę mihi consulis adimplere valeam: quod pro te a domino eiusque genitrice impetrare cupio: & ob id tuis orationibus me multum recommendo: & quia priori Sislano latius sum locutus, plura non dicam. Vale in domino. Obiit autem hic memoratus antistes post mortem huius sanctissimę fœminæ, langore prolixo multis diebus laborans: in quibus plurima pia opera executioni mandauit. | POSTEA PRAESAGIens sibi ventura, cum omnium sanctorum dies aduenisset: matrem monasterii deprecauit ut communione illius diei per acta: eam in aliquo loco domus recluderet, ubi a nemine videretur. Dominici tandem corporis sacramento percepto: adeo fletus illius magni fuerunt antequam raperetur, & cordis ictus quos intrinsice sentiebat: ut nullus effari possit: fecitque sìbi tantam vim ne audiretur exterius quod intus patiebatur: ut sicut cuppę musto plenę quę citius sine spiraculo rumpitur ei acciderit: nam sic illa in capitis apice crepuit apertura ipsa usque ad frontem apparente : ac tam grandis cæsa in capite visa est, veluti si nouacula facta fuisset: quæ multis aperta stetit diebus / pluribus eam videntibus: & non est humano beneficio medicata. sensitque tam grandem dolorem [fol. 80vb] atque cruciatum ex vulnere: ut sibi velut mors fuerit. Visum est postea hoc vulnus a testibus fide dignis: & a notario ut infra dicetur. Postea itaque priuatur a sensibus: & quadraginta horarum spacio in extasi mansit, & in hoc tempore sorores (multis suppliciis in naribus, pedibus, manibusque eius factis) eam reuocare procurabant: ut nonnihil cibi posset recipere. Et usque adeo ad aperiendum os eius vim fecere: ut ei molarem dentem frangerent. Et cum sic in extasi posita esset, defunctorum nocte ter vel quater magnasuspiria magnosque gemitus dedit cum grandi sui corporis motu. & ex hoc raptu ante cœleists regis thronum deducta fuit: viditque ibi res magni pauoris, quæ humana lingua bene explicari non possunt. vidit enim dominum nostrum Iesum christum in throno magno sedentem: magnamque turbam in conspectu eius stantem: habentem gladium transuersum ex utraque parte acutum in ore: diuinoque oraculo intellexit quod gladius ille designabat iram magnam quam rex super ecclesiam eiusque pręlatos tenebat. Et illi hęc cernenti imperatum est, ut viris quibus antea secundum præceptum sibi factum res sunt patefactę diceret, qua de causa sibi dicta obliuioni tradebant: erantque negligentes in præceptis diuinis adimplendis: & quod si diuinum iudicium euadere cupiebant: statim ad archiepiscopum irent: ut ipse ad ciuitatem ad quinque peccata supradicta corrigenda personaliter accederet: quę secundum annotationem superius factam sunt defectus fidei, cupiditas, luxuria, ignorantia sacerdotum: & illorum in sacerdotali ministerio irreuerentia: quibus peccatis quotidie dominus noster Iesus christus blasphemabatur: destrueretque hęreses quę in illa ciuitate vigebant. Dictumque est illi postea, hoc signum e cælo ut credaris tibi dominus dat: videlicet ut gladius ille quem in ore regis transuersum vides scindet cor tuum atque illud pertransiet: facietque in eo uulnus ex quo sanguis viuus exibit: quod cunctis testimonium verum erit: & tu passionis filii dei imitatrix atque particeps eris. Sic igitur factum est, [fol. 81ra] nam mox dolore indicibili latus sinistrum super cor apertum reperit. Tantę crat magnitudinis hoc vulnus, ut pollicis caput bene in vulnere intromitti poterat. statimque ex eo ita sanguinem decurrere sensit: ut vix rem potuerit celare. Huius autem vulneris apertio viginti diebus durauit: & in sextis feriis sanguinis emanatio cæteris maior erat: nam his diebus sine impedimento pannorum in vulnere positorum sanguis usque ad crura decurrebat. Nunquam putredinis signum in hoc vulnere apparuit: nec medicamen humanum in illo positum est: sed pannis mundis impositis cum priores cruentabantur, alii de nouo ponebantur in vulnere, Sanguis hic mundus & purus erat: ut apparet in pannis qui in vulnere illo positi fuerunt. Et licet hæc christi ancilla ad celandum hoc vulnus, & dolores magnos quos patiebatur pro viribus quandiu potuit operam dederit: decem tamen diebus transactis deficientibus iam viribus diuinitus sibi reuelatum est, ut quod habebat monasterii matri & alteri ex sororibus quę Teresa vocabatur, ostenderet: his enim pannos sanguinolentos patefecit: ex quorum visione nimis illę territę, confessore secrete accersito, rem ei pandunt, Verum confessor ne hoc factum extra domum diuulgaretur omni studio egit: timebat enim ne aliqua illusio esset vel fictio: ideo ad omnem dubietatem abigendam, rei veritatem omni solicitudine inuestigare curauit. Tandem suis propriis oculis vulnus considerans admiratione repletus, et rei fidem adhibtiit: & eam fidelibus testibus reuelatuit: ut fideliter de illa testimonium omnibus perhiberent. Fuerunt enim eiusmodi rei testes ecclesię maioris Decanus, ac eiusdem ecclesię Capellanus maior: cui Didacus de Villaminaya nomen erat: qui, pręsentibus notario & confessore prędicto & monasterii matre aliaque ex sororibus (de qua supra diximus) uulnus viderunt per lintei aperturam, christi ancilla in lectulo iacente nulla alia corporis sui parte discooperta. Hi sex testes quatuor viri & duæ fœminę vulnus recens & cruentum suis oculis viderunt, & manibus contrectarunt: videtes etiam pannos qui [Fol. 81rb] nouiter in vulnere positi sunt, & capellanus maior filorum copiam sanguinolentorum manu sua ex vulnere subtraxit. Omnes itaque hi testes magna cum diligentia vulnus considerantes: non humanitus nec casu sed diuinitus esse factum apertissime cognouerunt: & sic (ut diximus) aliquo medicamine humano curatum non est: tametsi ex ipso dei famula magnum cruciatum interius exteriusque sustinuerit. Stetit hoc vulnus supradicto modo viginti diebus apertum: quibus transactis se absque aliquo beneficio clausit, cicatrice tantum in loco vulneris remanente: & dolore continuo quem in parte illa sentiebat: qui quidem multis diebus durauit. His quoque diebus in capite manibus & pedibus cruciatur. cum enim valde debilis & afflicta ex pręteritis in lectulo iaceret: surrexit in eo: & coram crucifixi signo quod ibi depictum tenebat genua flectens, statim dolorem grandem in pedibus manibusque pręsensit ac si illę partes quibusdam clauis perforarentur. Et cum in hoc esset cruciatu: & eius manus sinistra (ut sibi videbatur) transigeretur: tam grandi cruciabatur dolore: ut, pollice manus dexterę in palma sinistræ posito, adeo palmam ob doloris magnitudinem compressit, quod sanguis super manum crepuerit. et sapienter hoc vulnus abscondit tenens manum panno coopertam: quod diebus quadraginta durauit: et sine humano denique remedio signo tantum in manu remanente, curatum est. Et ut omnium pœnarum passionis dominicæ particeps esset: ultra supplicia que antea in capite passa est, subito tunc in eo nouum & magnum dolorem sensit: ac si caput illius spinarum circumdaretur corona. & licet diuersa remedia capiti fuissent imposita, nullum tamen penitus profuit: iustum enim erat ut diuinitus facta humana industria non sanarentur. Cum igitur ex supradictis pœnis corpus eius satis debile staret. non his contentus dominus aliam grauiorem pœnam et dare disposuit: nam in circuncisionis domini nocte in spiritu rapitur: & ante quendam magnum iudicem vultu terribilem ducitur: ubi quia in reuelandis rebus visis his quibus manifestandę erant obedire contempsit, dure a iudice increpatur, & Mi- [fol. 81va] chaële suo iudicio ex uno brachio, ac ex altero beato Ioanne euangelista eam tenente: quos singulari obsequio venerabatur; flagellis iussit iudicis a quodam angelo cęditur. Tam dure itaque flagellata est, ut totum eius corpus (facie, manibus pedibusque exceptis) fuerit plenum verberibus, non tamen vibices nec vulnera in corpore eius apparuerunt: sed quidam scobriculi tantum: erantque ita coniuncti, ut vix inter eos aliquid poterat apponi: & ex hac punitione grauissìmum dolorem sensit in corpore. Hęc quidem flagellorum signa quindecim mensibus vel quasi in corpore eius durarunt. Ipsa autem hoc factum tacuit nemini illud referens quousque. monasterii mater quadam die mittendo manum recontinuationis velaminis causa super scapulam eius signa prædicta inuenit: qua de re nimis territa eam durius increpauit, credens ipsam se crudeli pœnitentia mactauisse: propter quod tunc christi ancilla ei rei veritatem (sicut scriptum est supra) aperuit. Omnia hæc ad notitiam pontificis Toletani Petri a Mendoça cardinalis postea peruenere: ut ex epistola ipsius ad Priorem Sislanum missa patet, cuius verba hæc erant. Venerabilis pater: hac pręcedenti nocte hora post eiusdem noctis medium secunda / libellum quem mihi dimisistis accepi, & nunquam illum ab oculis separaui, donec omnia eius capita integre perlegi. & quod magis admiror sic cordi meo adhęsit: ut nihil, &si in his reuelationibus credendis tardus, de eo dubitauerim. In fine notarii testimonium vidi: & testium confirmationem: quibus utique omnis fides adhibenda est: ego nanque eorum cuilibet equidem fidem pręberem: quanto magis omnibus illis iunctis. Omnes testes mihi noti sunt: monasterii matre excepta, quæ propter officium merito approbanda venit. Notarium esse virum bonum & fidei dignum non me latet. Tantarum quippe visionum in spiritu & corpore admiror: sed quam maxime tantam duritiam in fœmina inueniri in celando quæ sępissime viderat: pręsertim cum de reuelandis mysteriis sibi ostensis [fol. 81vb] ab eo qui omnia imperat & gubernat mandatum acceperit: quod profecto suæ profundissìmæ humilitatis atque inanis gloriæ contemptus indicium est. Cęterum pater venerabilis pro mea parte & p hoc quod ad me attinet date illi gratias: quas dominus noster sibi largiatur abunde: & pœna quam patitur sìt ei centuplum ad gloriam: & si quid pro eius consolatione ego facere possim, vos ex parte mea illi omnia integre offerte. meque illi recommendate ut in orationibus suis mei sit memor: ut in domini nostri seruitio hanc vitam consummare valeam, in omnibus eius voluntatem adimplendo. Post hac vero cardinalis memoratus epistolam de manu huius sanctissimæ fœminę suscepit: & per hunc modum eidem rescripsit. Deuota ac in christo dilectissima soror: epistola tua & his quę prior Sislanus mihi retulit magnam suscepi consolationem. at dominus noster qui te in talem posuit statum in eo te usque ad finem feliciter conseruare dignetur: & mihi gratiam prestet ut eius voluntatem facere possim: & quę mihi consulis adimplere valeam: quod pro te a domino eiusque genitrice impetrare cupio: & ob id tuis orationibus me multum recommendo: & quia priori Sislano latius sum locutus, plura non dicam. Vale in domino. Obiit autem hic memoratus antistes post mortem huius sanctissimę fœminæ, langore prolixo multis diebus laborans: in quibus plurima pia opera executioni mandauit. | ||
'''[Capítulo 45]''' | |||
DE OMNIUM LANGORUM / eius curatione: deque his quæ in sacratissima natiuitatis nocte vidit. CAP. XLV. | DE OMNIUM LANGORUM / eius curatione: deque his quæ in sacratissima natiuitatis nocte vidit. CAP. XLV. | ||
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CUM IGITUR HÆC christi ancilla continuis ęgrotationibus vexaretur: octavo die solemnitatis diui patris nostri Hieronymi peracto lateris dolore in lectum decidit, sanguinem per os euomens. & cum omne medicorum consilium abhorreret: suo iudicio quinque pillulas sumere ausa est: quibus sumptis ad mortem peruenit. At cum sic staret, anima (ut sibi videbatur) a corpore eius euulsa super vulnus cordis insedit: quam archangelus Michael (ut si- [fol. 82ra] bi videbatur) manu sua illic tenebat compressam: & sic viuebat: & virtus ad sacramenta sancta suscipienda sibi non defuit. Matrem autem monasterii deprecabatur ut priorem qui hæc in literas misit vocaret: ut eius confessione audita cętera ministraret sacramenta. Contigit hoc in mense Octobris. anno octuagesimo quinto supra millesimum ac quadringentesimum. eratque dies ille sabbatum: in cuius nocte sanctam communionem quam receptura erat meditans: cupiensque a corpore absolui magna deuotione suum monasterium, & Sislanum domino commendabat. Ei quidem sic stanti monachus a quo in ipsa dominica die res diuina in monasterio erat agenda in visione demonstratus est. cui domina nostra cum ad consecrationis verba peruenit, filium suum quem tenebat in brachiis dedit: qui a sacerdote in tres partes diuisus in qualibet ipsarum puer viuus & lætus remanebat. Vidit etiam splendorem super altare: & angelos ex utroque brachio sacerdotem sustentantes: aliosque plures circa altare ambulantes: & diuam Caterinam & Barbaram sibi dicentes. Cras feria secunda hora nona ante meridiem in splendore quem hic cernis dominum recipies: statimque sanaberis: quod sic factum est. Cum igitur prior ad confessionem eius audiendam peruenisset, ne illa die ad monasterium reiterteretur eum humiliter rogauit: ut si forsan eam mori contingeret sua non careret presentia: sin autem ipsa nocte non migraret a sęculo: pro certo sciret: se perfectam sanitatem adepturam. Quod sic euenit ut ipsa prędixerat: nam cum in die lunæ communionem de manu prioris vellet accipere: prioreque ad eam cum corpore domini conuerso, in ipsius pectore & manibus ingentem vidit splendorem: quem etiam in illa hora paruula quædam quatuor annorum vix fari sciens conspexit, quę ibi cum matre sua aderat: splendoremque magnum tanquam solis quem in manibus prioris & in christi famula cernebat matri indicauit: sed mater videre non valuit quod filia videbat. Corpore domini itaque suscepto satim rapta est spiritu: omnibusque sensibus per- [fol. 82rb] ditis sic per nouem horas stetit, & cum quæ si violenter expergisceretur: oculosque aperuisset: psalmistę versum recitauit dicens. Benedic anima mea dominum: & omnia quę intra me fiunt nomini sancto eius, qui propiciatur omnibus iniquitatibus tuis, qui sanat omnes infirmitates tuas. & mox se sanam reperit: & reuersionis ad pręsentem vitam eam pœnituit. Alia complurima secreta cœlestia hęc christi famula vidit quæ quidem sibi visibiliter ostensa sunt, pręsertim in sacratissimę natiuitatis dominicæ nocte: de quibus tantum sequentia annotabimus. Cum semel itaque in ipsa natiuitatis domini nocte, noctis medium summa cum attentione expectaret: eo quod illam esse horam, in qua redemptor noster in carne visibiliter apparuit, non ignorabat. & genibus flexis in oratione insisteret coram sacratissimę christi matris altari, in quo eiusdem virginis effigies astabat: ac etiam altare ipsum mire compositum, candelisque accensis plenum esset: & cuna opulenter adornata cum pannis ceruicalibus in eo posita: faceretque in cuna coram matre sua puer paruulus vestibus pręciosis indutus ecce noctis medium aduenit. & cum sìc multis suspiriis ac lachrymis dominicæ natiuitatis sacramentum contemplarci: oculis corporeis magnam claritatem super altare descendentem vidit: & dominum nostrum in paruuli speciem nimis fulgentem, quem angelorum multitudo reuerenter adorabat. Angelorum itaque adoratione, quæ per dimidiæ horæ spacium durauit, finita: pastores festiuantes ad infantem adorandum venire prospexit: illisque recedentibus, mox tres orientales reges magna cum societate ingressi sit: quos tres soles nimis fulgentes comitabantur, qui cum ad altare accessìssent: statim ex tribus unus sol effectus est. Reges vero procidentes puerum adorauerunt: eique sua munera obtulere. & in hac regum adoratione dei genitricis imago que in altari erat, ter contra puerum arrisit. Post regum angeli admonitione recessum, Herodem sęuissimum puerum ad perdendam quęrentem vidit: vidit etiam quomodo [fol. 82va] beata Maria filium brachiis tenens Ioseph comitata tristes in Ægytum fugiebant. Huiusmodi autem visio a noctis medio usque tres subsequentes horas in oculis eius perdurauit. Quibus finitis, cathedralis ecclesię capellanus maior desiderio seruiendi christo attractus ad monasterium venit. ad primam missam galli cantus vocabulo appellatam celebrandam: & ut sorores communicarent in ea: cantores itidem qui solemniter rem diuinam agerent secum adducens. Et cum ipse sacris indutus ad altare exiret: statim hęc christi ancilla oculis apertis duos cereos magnos super altare vidit: & ab uno quoque illorum quinque radii usque ad ipsam directi procedebant: nullumque impedimentum cortinę quę ante chorum erant extensæ ei prestabant ad videndum omnia que in altari erant facienda. Cum itaque magna solemnitate res sacra inchoaretur: & suo ordine perueniretur ad sanctus: magnam angelorum cateruam ad altare descendere vidit: qui quidem sacerdotem ipsum a pedibus usque ad caput cooperuere: & ipsi ascendentes ac descendentes cum magno gaudio sacrificio assistebant. & cum sacerdos hostiam consecratam eleuaret: prędictos angelos brachia eius attollere vidit. Ad pater noster tandem peruento, non valuit ultra super genua sua stare: nimisque spiritu defatigata cecidit super faciem suam: & sic in eodem loco usque ad horam diei duodecimam iacuit: qua transacta ex sororibus quędam eam ad lectulum suum deportauere; (nam ab hora noctis decima: in qua ad matutinum pulsatum est usque ad hanc quam pdiximus horam, semp genibus flexis in supradicto loco stetit immobilis). In sero autem illius diei ob sororum deprecationem parum conditaneæ cidoneę comedit: & sic sine alio cibo feria secunda & tertia permansit. Feria vero quarta uno tantum ouo contenta aperte demonstrauit quod spirituali alimonia ei vitam contra conditionem humane naturę prestabat. Iterum die quinta ante natiuitatis dominicę solemnitatem ob famem, quę propter farinæ defectum ex fluuiorum incrementis tunc vigebat: nimis esset afflicta absque dormitione noctem illam tran- [fol. 82vb] segit, & cęteris sororibus dormientibus, surtexit ipsa: & in pauimentum subdiale ex quo fluuius conspici poterat, ascendit: & cœlo nut dosignum crucis contra amnem faciens, mox ad orandum in quodam cubiculo se recepit: & brachiis ad modum crucis extensis super terram procidens per magnum interuallum in orationem pdurauit. dei enim genitricem deprecabatur attente: ut filium suum exorans eum placabilem faceret populo. Et cum in hac pœna posita christi matrem exoraret deuote: subito quendam magnum splendorem vidit totam domunculam illam in qua erat illuminantem. aspexitque in claritate dominam nostram: quę lachrymosis oculis voceque tristi illi dixit. Omnes has pręteritas aquas per tot dies diuisas in tribus diebus per alluuionem emittendas esse scito filia; ac earum maiorem partem super istam ciuitatem perfluendam propter maximapeccata quę in ea quotidie perpetrantur: ego tamen tuis precibus inclinata: & propter orationes quas pro populo effudisti: filium meum exoraui, ut petitio tua acceptabilis coram eo esset: & exaudiri pmerui: & sic ira eius placata est. Stabat hęc famula christi ocfis apertis manibusque eleuatis cum dei genitricem videbat: que attamen recedente in terram cecidit: & absque sensu aliquot horis pdurauit. Postea in se reuersa, corpore & spiritu roborataad dormitorium reucrtitur: nulla ex sororibus hoc sentiente. Cum igitur fama eius non usque adeo tegi potuisset, quin ad aliquorum piorum hominum notitiam deuenisset: inter alios apud quos latere non potuit, episcopus Pacensis fuit: qui tunc erat ecclesię Toletanæ Decanus: q & cum illa sępe locutus est: & fuit testis vulneris lateris. Huic ergo semel eam deprecanti pro cuiusdam discordię sedatione quę erat in curia ipsa libentissime obediens: ante solis ortum orationis causa superiora domus ascendit: & magnum splendorem in cœlo ubi sol oriturus erat aspexit. soleque orto, oculis claris eum sine claritatis obstaculo intuebatur: viditque intra ipsum solem foramen grande quod in cœlum intrabat: ex quo magni claritatis radii ad diuersas partes exierunt. crux etiam aurea magni quidem fulgoris intra foramen apparebat: quę tam- [fol. 83ra] diu demonstrata est donec ad primam factum estsignüm. In ære etiam quendam haud procul a se distantem aspexit: qui suo iudicio erat ut luna, cum ali[o] pugnantem: & interuallo modici téporis transacto: scapulis adinuicem auersis recessere. Et cum quedam ex sororibus illuc ascendisset: statim illa a loco discessit: & sic visionis pdictæ finem videre non valuit. Verum credi potest pręcibus illius discordiam postea sedatam fuisse quæ inter nonnullos viros illustres vigebat in curia: pro cuius sedatione cum supradicta vidit, orabat. Contigit hoc infra octauas resurrectionis dominicę; anno octuagesimo sexto supra millesimum ac quadringentesimum, Cum iterum in mense Iulii in aurora illius dici quo sanctę crucis triumphum colit ecclesia, oculis sursum eleuatis oraret: vidit quasdam flammas in cælo. & interuallo horę unius consumpto: ipsum cælum aptum notauit: & solem itidem per aperturam quamviderat egredientem: ac in illo om nesicgli pulchritudines cognoscebantur: & statim insubsequenti die in quodam libro hora tertia orans attente: iuxta fenestramex qua cælum poterat intueri: tertie hilem cuiuspiam vultum veluti lunę apud se vidit duasque hominum effigies deintus stantes unum contra alium gerentes bellum: & ibi etiam occisorum aderat multitudo. Hac nempe die comes Cifontanus captus fuit a Mauris. | CUM IGITUR HÆC christi ancilla continuis ęgrotationibus vexaretur: octavo die solemnitatis diui patris nostri Hieronymi peracto lateris dolore in lectum decidit, sanguinem per os euomens. & cum omne medicorum consilium abhorreret: suo iudicio quinque pillulas sumere ausa est: quibus sumptis ad mortem peruenit. At cum sic staret, anima (ut sibi videbatur) a corpore eius euulsa super vulnus cordis insedit: quam archangelus Michael (ut si- [fol. 82ra] bi videbatur) manu sua illic tenebat compressam: & sic viuebat: & virtus ad sacramenta sancta suscipienda sibi non defuit. Matrem autem monasterii deprecabatur ut priorem qui hæc in literas misit vocaret: ut eius confessione audita cętera ministraret sacramenta. Contigit hoc in mense Octobris. anno octuagesimo quinto supra millesimum ac quadringentesimum. eratque dies ille sabbatum: in cuius nocte sanctam communionem quam receptura erat meditans: cupiensque a corpore absolui magna deuotione suum monasterium, & Sislanum domino commendabat. Ei quidem sic stanti monachus a quo in ipsa dominica die res diuina in monasterio erat agenda in visione demonstratus est. cui domina nostra cum ad consecrationis verba peruenit, filium suum quem tenebat in brachiis dedit: qui a sacerdote in tres partes diuisus in qualibet ipsarum puer viuus & lætus remanebat. Vidit etiam splendorem super altare: & angelos ex utroque brachio sacerdotem sustentantes: aliosque plures circa altare ambulantes: & diuam Caterinam & Barbaram sibi dicentes. Cras feria secunda hora nona ante meridiem in splendore quem hic cernis dominum recipies: statimque sanaberis: quod sic factum est. Cum igitur prior ad confessionem eius audiendam peruenisset, ne illa die ad monasterium reiterteretur eum humiliter rogauit: ut si forsan eam mori contingeret sua non careret presentia: sin autem ipsa nocte non migraret a sęculo: pro certo sciret: se perfectam sanitatem adepturam. Quod sic euenit ut ipsa prędixerat: nam cum in die lunæ communionem de manu prioris vellet accipere: prioreque ad eam cum corpore domini conuerso, in ipsius pectore & manibus ingentem vidit splendorem: quem etiam in illa hora paruula quædam quatuor annorum vix fari sciens conspexit, quę ibi cum matre sua aderat: splendoremque magnum tanquam solis quem in manibus prioris & in christi famula cernebat matri indicauit: sed mater videre non valuit quod filia videbat. Corpore domini itaque suscepto satim rapta est spiritu: omnibusque sensibus per- [fol. 82rb] ditis sic per nouem horas stetit, & cum quæ si violenter expergisceretur: oculosque aperuisset: psalmistę versum recitauit dicens. Benedic anima mea dominum: & omnia quę intra me fiunt nomini sancto eius, qui propiciatur omnibus iniquitatibus tuis, qui sanat omnes infirmitates tuas. & mox se sanam reperit: & reuersionis ad pręsentem vitam eam pœnituit. Alia complurima secreta cœlestia hęc christi famula vidit quæ quidem sibi visibiliter ostensa sunt, pręsertim in sacratissimę natiuitatis dominicæ nocte: de quibus tantum sequentia annotabimus. Cum semel itaque in ipsa natiuitatis domini nocte, noctis medium summa cum attentione expectaret: eo quod illam esse horam, in qua redemptor noster in carne visibiliter apparuit, non ignorabat. & genibus flexis in oratione insisteret coram sacratissimę christi matris altari, in quo eiusdem virginis effigies astabat: ac etiam altare ipsum mire compositum, candelisque accensis plenum esset: & cuna opulenter adornata cum pannis ceruicalibus in eo posita: faceretque in cuna coram matre sua puer paruulus vestibus pręciosis indutus ecce noctis medium aduenit. & cum sìc multis suspiriis ac lachrymis dominicæ natiuitatis sacramentum contemplarci: oculis corporeis magnam claritatem super altare descendentem vidit: & dominum nostrum in paruuli speciem nimis fulgentem, quem angelorum multitudo reuerenter adorabat. Angelorum itaque adoratione, quæ per dimidiæ horæ spacium durauit, finita: pastores festiuantes ad infantem adorandum venire prospexit: illisque recedentibus, mox tres orientales reges magna cum societate ingressi sit: quos tres soles nimis fulgentes comitabantur, qui cum ad altare accessìssent: statim ex tribus unus sol effectus est. Reges vero procidentes puerum adorauerunt: eique sua munera obtulere. & in hac regum adoratione dei genitricis imago que in altari erat, ter contra puerum arrisit. Post regum angeli admonitione recessum, Herodem sęuissimum puerum ad perdendam quęrentem vidit: vidit etiam quomodo [fol. 82va] beata Maria filium brachiis tenens Ioseph comitata tristes in Ægytum fugiebant. Huiusmodi autem visio a noctis medio usque tres subsequentes horas in oculis eius perdurauit. Quibus finitis, cathedralis ecclesię capellanus maior desiderio seruiendi christo attractus ad monasterium venit. ad primam missam galli cantus vocabulo appellatam celebrandam: & ut sorores communicarent in ea: cantores itidem qui solemniter rem diuinam agerent secum adducens. Et cum ipse sacris indutus ad altare exiret: statim hęc christi ancilla oculis apertis duos cereos magnos super altare vidit: & ab uno quoque illorum quinque radii usque ad ipsam directi procedebant: nullumque impedimentum cortinę quę ante chorum erant extensæ ei prestabant ad videndum omnia que in altari erant facienda. Cum itaque magna solemnitate res sacra inchoaretur: & suo ordine perueniretur ad sanctus: magnam angelorum cateruam ad altare descendere vidit: qui quidem sacerdotem ipsum a pedibus usque ad caput cooperuere: & ipsi ascendentes ac descendentes cum magno gaudio sacrificio assistebant. & cum sacerdos hostiam consecratam eleuaret: prędictos angelos brachia eius attollere vidit. Ad pater noster tandem peruento, non valuit ultra super genua sua stare: nimisque spiritu defatigata cecidit super faciem suam: & sic in eodem loco usque ad horam diei duodecimam iacuit: qua transacta ex sororibus quędam eam ad lectulum suum deportauere; (nam ab hora noctis decima: in qua ad matutinum pulsatum est usque ad hanc quam pdiximus horam, semp genibus flexis in supradicto loco stetit immobilis). In sero autem illius diei ob sororum deprecationem parum conditaneæ cidoneę comedit: & sic sine alio cibo feria secunda & tertia permansit. Feria vero quarta uno tantum ouo contenta aperte demonstrauit quod spirituali alimonia ei vitam contra conditionem humane naturę prestabat. Iterum die quinta ante natiuitatis dominicę solemnitatem ob famem, quę propter farinæ defectum ex fluuiorum incrementis tunc vigebat: nimis esset afflicta absque dormitione noctem illam tran- [fol. 82vb] segit, & cęteris sororibus dormientibus, surtexit ipsa: & in pauimentum subdiale ex quo fluuius conspici poterat, ascendit: & cœlo nut dosignum crucis contra amnem faciens, mox ad orandum in quodam cubiculo se recepit: & brachiis ad modum crucis extensis super terram procidens per magnum interuallum in orationem pdurauit. dei enim genitricem deprecabatur attente: ut filium suum exorans eum placabilem faceret populo. Et cum in hac pœna posita christi matrem exoraret deuote: subito quendam magnum splendorem vidit totam domunculam illam in qua erat illuminantem. aspexitque in claritate dominam nostram: quę lachrymosis oculis voceque tristi illi dixit. Omnes has pręteritas aquas per tot dies diuisas in tribus diebus per alluuionem emittendas esse scito filia; ac earum maiorem partem super istam ciuitatem perfluendam propter maximapeccata quę in ea quotidie perpetrantur: ego tamen tuis precibus inclinata: & propter orationes quas pro populo effudisti: filium meum exoraui, ut petitio tua acceptabilis coram eo esset: & exaudiri pmerui: & sic ira eius placata est. Stabat hęc famula christi ocfis apertis manibusque eleuatis cum dei genitricem videbat: que attamen recedente in terram cecidit: & absque sensu aliquot horis pdurauit. Postea in se reuersa, corpore & spiritu roborataad dormitorium reucrtitur: nulla ex sororibus hoc sentiente. Cum igitur fama eius non usque adeo tegi potuisset, quin ad aliquorum piorum hominum notitiam deuenisset: inter alios apud quos latere non potuit, episcopus Pacensis fuit: qui tunc erat ecclesię Toletanæ Decanus: q & cum illa sępe locutus est: & fuit testis vulneris lateris. Huic ergo semel eam deprecanti pro cuiusdam discordię sedatione quę erat in curia ipsa libentissime obediens: ante solis ortum orationis causa superiora domus ascendit: & magnum splendorem in cœlo ubi sol oriturus erat aspexit. soleque orto, oculis claris eum sine claritatis obstaculo intuebatur: viditque intra ipsum solem foramen grande quod in cœlum intrabat: ex quo magni claritatis radii ad diuersas partes exierunt. crux etiam aurea magni quidem fulgoris intra foramen apparebat: quę tam- [fol. 83ra] diu demonstrata est donec ad primam factum estsignüm. In ære etiam quendam haud procul a se distantem aspexit: qui suo iudicio erat ut luna, cum ali[o] pugnantem: & interuallo modici téporis transacto: scapulis adinuicem auersis recessere. Et cum quedam ex sororibus illuc ascendisset: statim illa a loco discessit: & sic visionis pdictæ finem videre non valuit. Verum credi potest pręcibus illius discordiam postea sedatam fuisse quæ inter nonnullos viros illustres vigebat in curia: pro cuius sedatione cum supradicta vidit, orabat. Contigit hoc infra octauas resurrectionis dominicę; anno octuagesimo sexto supra millesimum ac quadringentesimum, Cum iterum in mense Iulii in aurora illius dici quo sanctę crucis triumphum colit ecclesia, oculis sursum eleuatis oraret: vidit quasdam flammas in cælo. & interuallo horę unius consumpto: ipsum cælum aptum notauit: & solem itidem per aperturam quamviderat egredientem: ac in illo om nesicgli pulchritudines cognoscebantur: & statim insubsequenti die in quodam libro hora tertia orans attente: iuxta fenestramex qua cælum poterat intueri: tertie hilem cuiuspiam vultum veluti lunę apud se vidit duasque hominum effigies deintus stantes unum contra alium gerentes bellum: & ibi etiam occisorum aderat multitudo. Hac nempe die comes Cifontanus captus fuit a Mauris. | ||
'''[Capítulo 46]''' | |||
DE ANIMA SACERDOTIS / defuncti qui eidem apparuit: & de aliis visionibus eiusdem. / CAPUT. XLVI. | DE ANIMA SACERDOTIS / defuncti qui eidem apparuit: & de aliis visionibus eiusdem. / CAPUT. XLVI. | ||
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CUM HÆC CHRISTI ancilla in supradicto anno quadam nocte in stratu suo faceret: noctisque medio finito nondum esset pręoccupata somno: sacerdos monasterii nuper defunctus ei apparuit: qui Ioannes Hulmensis vocabatur de quo supra mentionem fecimus (nam Hic fuit ille confessor eius qui vulnus lateris vidit) & propter molestias quas sibi intulerat veniam ab ea humiliter postulauit ob epistolam pręsertim quam ad eam [fol. 83rb] rescripserat: quæ magnæ perturbationis causa extitit ei: ac etiam quia illius verbis fidem non præbens, eius consilia temerarius spreuerat. Supradictis etiam sequentia adiecit. Dicito quęso priori Sislano: & huius monasterii matri: ut omnium molestiarum quas illis feci veniam mihi concedere dignentur: ac etiam sex milia dipondia quæ huic monasterio debeo mihi indulgeant: pariterque librum quem vendidi remittant: & eleemosynę gratia quinquagies altaris sacrificium pro me faciant celebrare: ut sic eruar ab hac pœna quam modo sustineo: & tu christi famula pro me ora. Et his dictis disparuit. Cęterum illa cum ex hac visione nimis terreretur: semianimis & sine loquela quatuor horis remansit: & in se r[e]uersa magna deuotione cuncta quę defunctus ab ea petiit adimplere curauit. Nec est hoc loco tacendum visionem quam vidit eo die quo capellanus maior in humanis agere desiit. Hic enim Didacus de Villaminaya appellabatur vir sane religiosus & prudens, charitatisque operibus plenus: de quo nuper multis in locis mentionem fecimus. Cum igitur hic vir venerabilis esset pro suis laboribus a deo remunerandus: in fine mensis Martii anni octuagesimi septimi egrotauit: & tandem ingrauescente langore ex hac vita migrauit, cuius mortem quasi ciuitas tota deplanxit: sed doloris huius maxima pars Marię Garsię monasterium occupauit: propter beneficia magna tum spiritualia tum temporalia quæ sororibus veluti earum pater quotidie faciebat. Et cum vitę eius finis parum post decimam diei horam euenisset: stabant in ecclesia sorores & cum illis hæc christi famula rem sacram audientes: & campanarum pulsatione propter illius obitum in ecclesia maiori facta: statim illa rapta spiritu fuit: & vidit defuncti animam a Ioanne baptista, & diuo Hieronymo sanctaque Caterina ad iudicium coram diuina magestate in quendam magnum nimisque deliciosum campum deferri, animabus plurimis ibi astantibus laudantibus deum. Accusatus est itaque propter obmisionem quam fecerat in adim- [fol. 83va] pletione cuiusdam defuncti voluntátem qui illum sui testamenti reliquerat executorem. etiam licet predictus capellanus hoc ante mortem suo testamento emendare curauerat: tamen a domino nostro Iesu christo iusto iudice iudicatum est ut eius anima in loco illo detineretur donec compleretur legatum: quo soluto mox ad gternam beatitudinem perueniret. Cęterum illa hęc omnia in ipsa ritu videns, statim ut ad se est reuersa: multospacio quasi extra se mansit: inagna pœna gaudioque adinixta ob prędictam visionem poccupata. Et ita magnis exanimationibus in lectulum cecidit: ut de eius desperaretur vita. & nemini hanc rem dempto priori prędicto patefecit: qui eam obedientię pręcepto ad reuelationem omnium quæ sibi dominus ostendisset constrinxerat. Huius igitur visìonis certitudo ex supradicti patris testamento liquet: cuius ordinationem hæc christi famula ante hanc visionem penitus ignorabat. In raptu quadraginta horarum cum vulnus lateris suscepit (de quo nuper diximus) se purgatorias pœnas vidisse asseruit: ubi tormenta horribilia (que dici non possunt) aspexit. & cum circumquaque respiceret quendam sacerdotem adhuc viuentem aiarum curionem in magno cruciatu inuenit positum: serpens nanque horribilis cui duo capita duoque ora erant eum pręcinctum ac ligatum in circuitu tenebat. viditque etiam iuxta illum drachonem ingentem: qui super spinam cuiusdam infantis aiam in sportula habebat: que quidem magnis quærellis ob pœnam quam patiebatur iudiciuma deo fieri instantissime postulabat propter culpam solummodo sacerdotis illius. Cumque famula christi quęnam pœna esset illa angelum qui eihęc omnia ostendebat interrogaret: ei angelus dixitque infans ille propter sacerdotis illius culpam nondum. regeneratus baptismo obierat: ac ob id quęrebundus iusticiam a deo postulabat de illo. Postquam vero ad se rediit valde territa, p sacerdote illo quotidic dum orabat: & dierum octo interuallo transa & o hic sacerdos rem sacram in monasterio agebat: corporeque domini iam eleuato iterum illa rapta fuit spiritu: & vidit sacerdotem hunc [fol. 83vb] serpente præcinctum tria habente capita, quorum primum cor, secundum linguam, tertium vero scapulas sacerdotis comedebat. Viditque ctiam infantem coram eo clamantem & dicentem. A dei visione tua negligentia priuor: tua culpa sine baptismo mortuus sum: tanti peccati veniam a deo non consequeris. Tertio itaque die post hanc visionem sacerdotem istum vocari fecit: & omnia quæ viderat secreto eidem aperuit. Quod cum ille audisset adeo territus est, ut loquelam medię horæ spacio perdiderit. quem christi famula sic afflictum pusillanimemque videns: in domino confortauit. Tandem ad se rediens quomodo hoc secretum dominus sibi reuelauerat vehementer admirari cœpit. & ita in veritate fuisse sicut illa dicebat aperte confessus est: tam de puero qui sine baptismo sua obierat culpa: quam de cæteris rebus quibus hactenus deum se offendisse cognouerat: prout ab illa eidem sunt enarrata. Post hęc dei famula dixit illi. Ne de his valeas quiquam dubitare: cras dum in altari fueris dominum ostendere tibi signum pro certo tibi sit. Quod sic euenit: nam hic sacerdos confessus est postea, quod dum sequenti die sacrificium christianum ageret: & rerum diuinarum codicis verteret folium, ubi effigies crucifixi erat depicta: quinque guttas sanguinis inuenit in illo: et post annos quinque in diui Michæelis archangeli festo hic sacerdos ex hac luce recessit: quem dei ancilla suis orationibus iuuit. Postea denique in aurora diei sancti Francisci in figura horribili eidem apparuit: plurima quæ inter ipsum & alia personam secreto transierant, ei aperiens: quę quidem ita in veritate comperta sunt. | CUM HÆC CHRISTI ancilla in supradicto anno quadam nocte in stratu suo faceret: noctisque medio finito nondum esset pręoccupata somno: sacerdos monasterii nuper defunctus ei apparuit: qui Ioannes Hulmensis vocabatur de quo supra mentionem fecimus (nam Hic fuit ille confessor eius qui vulnus lateris vidit) & propter molestias quas sibi intulerat veniam ab ea humiliter postulauit ob epistolam pręsertim quam ad eam [fol. 83rb] rescripserat: quæ magnæ perturbationis causa extitit ei: ac etiam quia illius verbis fidem non præbens, eius consilia temerarius spreuerat. Supradictis etiam sequentia adiecit. Dicito quęso priori Sislano: & huius monasterii matri: ut omnium molestiarum quas illis feci veniam mihi concedere dignentur: ac etiam sex milia dipondia quæ huic monasterio debeo mihi indulgeant: pariterque librum quem vendidi remittant: & eleemosynę gratia quinquagies altaris sacrificium pro me faciant celebrare: ut sic eruar ab hac pœna quam modo sustineo: & tu christi famula pro me ora. Et his dictis disparuit. Cęterum illa cum ex hac visione nimis terreretur: semianimis & sine loquela quatuor horis remansit: & in se r[e]uersa magna deuotione cuncta quę defunctus ab ea petiit adimplere curauit. Nec est hoc loco tacendum visionem quam vidit eo die quo capellanus maior in humanis agere desiit. Hic enim Didacus de Villaminaya appellabatur vir sane religiosus & prudens, charitatisque operibus plenus: de quo nuper multis in locis mentionem fecimus. Cum igitur hic vir venerabilis esset pro suis laboribus a deo remunerandus: in fine mensis Martii anni octuagesimi septimi egrotauit: & tandem ingrauescente langore ex hac vita migrauit, cuius mortem quasi ciuitas tota deplanxit: sed doloris huius maxima pars Marię Garsię monasterium occupauit: propter beneficia magna tum spiritualia tum temporalia quæ sororibus veluti earum pater quotidie faciebat. Et cum vitę eius finis parum post decimam diei horam euenisset: stabant in ecclesia sorores & cum illis hæc christi famula rem sacram audientes: & campanarum pulsatione propter illius obitum in ecclesia maiori facta: statim illa rapta spiritu fuit: & vidit defuncti animam a Ioanne baptista, & diuo Hieronymo sanctaque Caterina ad iudicium coram diuina magestate in quendam magnum nimisque deliciosum campum deferri, animabus plurimis ibi astantibus laudantibus deum. Accusatus est itaque propter obmisionem quam fecerat in adim- [fol. 83va] pletione cuiusdam defuncti voluntátem qui illum sui testamenti reliquerat executorem. etiam licet predictus capellanus hoc ante mortem suo testamento emendare curauerat: tamen a domino nostro Iesu christo iusto iudice iudicatum est ut eius anima in loco illo detineretur donec compleretur legatum: quo soluto mox ad gternam beatitudinem perueniret. Cęterum illa hęc omnia in ipsa ritu videns, statim ut ad se est reuersa: multospacio quasi extra se mansit: inagna pœna gaudioque adinixta ob prędictam visionem poccupata. Et ita magnis exanimationibus in lectulum cecidit: ut de eius desperaretur vita. & nemini hanc rem dempto priori prędicto patefecit: qui eam obedientię pręcepto ad reuelationem omnium quæ sibi dominus ostendisset constrinxerat. Huius igitur visìonis certitudo ex supradicti patris testamento liquet: cuius ordinationem hæc christi famula ante hanc visionem penitus ignorabat. In raptu quadraginta horarum cum vulnus lateris suscepit (de quo nuper diximus) se purgatorias pœnas vidisse asseruit: ubi tormenta horribilia (que dici non possunt) aspexit. & cum circumquaque respiceret quendam sacerdotem adhuc viuentem aiarum curionem in magno cruciatu inuenit positum: serpens nanque horribilis cui duo capita duoque ora erant eum pręcinctum ac ligatum in circuitu tenebat. viditque etiam iuxta illum drachonem ingentem: qui super spinam cuiusdam infantis aiam in sportula habebat: que quidem magnis quærellis ob pœnam quam patiebatur iudiciuma deo fieri instantissime postulabat propter culpam solummodo sacerdotis illius. Cumque famula christi quęnam pœna esset illa angelum qui eihęc omnia ostendebat interrogaret: ei angelus dixitque infans ille propter sacerdotis illius culpam nondum. regeneratus baptismo obierat: ac ob id quęrebundus iusticiam a deo postulabat de illo. Postquam vero ad se rediit valde territa, p sacerdote illo quotidic dum orabat: & dierum octo interuallo transa & o hic sacerdos rem sacram in monasterio agebat: corporeque domini iam eleuato iterum illa rapta fuit spiritu: & vidit sacerdotem hunc [fol. 83vb] serpente præcinctum tria habente capita, quorum primum cor, secundum linguam, tertium vero scapulas sacerdotis comedebat. Viditque ctiam infantem coram eo clamantem & dicentem. A dei visione tua negligentia priuor: tua culpa sine baptismo mortuus sum: tanti peccati veniam a deo non consequeris. Tertio itaque die post hanc visionem sacerdotem istum vocari fecit: & omnia quæ viderat secreto eidem aperuit. Quod cum ille audisset adeo territus est, ut loquelam medię horæ spacio perdiderit. quem christi famula sic afflictum pusillanimemque videns: in domino confortauit. Tandem ad se rediens quomodo hoc secretum dominus sibi reuelauerat vehementer admirari cœpit. & ita in veritate fuisse sicut illa dicebat aperte confessus est: tam de puero qui sine baptismo sua obierat culpa: quam de cæteris rebus quibus hactenus deum se offendisse cognouerat: prout ab illa eidem sunt enarrata. Post hęc dei famula dixit illi. Ne de his valeas quiquam dubitare: cras dum in altari fueris dominum ostendere tibi signum pro certo tibi sit. Quod sic euenit: nam hic sacerdos confessus est postea, quod dum sequenti die sacrificium christianum ageret: & rerum diuinarum codicis verteret folium, ubi effigies crucifixi erat depicta: quinque guttas sanguinis inuenit in illo: et post annos quinque in diui Michæelis archangeli festo hic sacerdos ex hac luce recessit: quem dei ancilla suis orationibus iuuit. Postea denique in aurora diei sancti Francisci in figura horribili eidem apparuit: plurima quæ inter ipsum & alia personam secreto transierant, ei aperiens: quę quidem ita in veritate comperta sunt. | ||
'''[Capítulo 47]''' | |||
QUOD SPIRITU PROPHE / tię multa arcana reuelauit. / CAPUT. XLVII. | QUOD SPIRITU PROPHE / tię multa arcana reuelauit. / CAPUT. XLVII. | ||
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MULTA OCCULTA hæc christi ancilla spiritu prophetię repleta indicauit: ut ex supradictis faciliter agnoscitur: & per alia quæ de ea scripta reperiuntur, gratiam quam ei dominus in cognoscendis secretis dederit, aperte in- [fol. 84ra] telligimus. Cum igitur illis diebus iam inquisitionis negocium contra hęreticam prauitatem in Toletana ciuitate ageretur: nonnulla archana huic sancto officio attinentia priori Sislano aperuit: & ipsi quonammodo ista sciebat interroganti respondit. Dominus noster Iesus christus ea forma qua ad columnam ligatus stetit mihi apparuit: scapulas habens sanguinolentas: & mihi dixit. Aspice filia qualis ab hęreticis contrector quotidie: idcirco dic ecclesię huius Decano, & Sislano priori, qui inquisitionis rem tractant, omnia quę nunc oculis cernis. Quod sic adiplere curauit. nam hęc eadem verba (supradicto priore presente) ecclesię decano dixit; aperiens utrisque quędam occulta ad sanctum inquisitionis officium ptinentia. Cum alia vice staret mente eleuata, sacrosanctam eucharistiam magna cum solemnitate a clericis de maiori ecclesia depromi vidit: & cuidam egro hęretico deferri: iussumque est ei ut omni velocitate ad clericos iret: ac eis diceret. Ad ecclesiam cum sacramento reuertimini: hæreticus namque est ad que illum defertis. Et sic factum est. verum angelus qui hęc sibi imperabat sequentia postea adiecit dicens. Ut quę tibi dico vera esse comperias: hodie cum res diuina celebrabitur sanguinis guttas ab hostia distillare videbis. In hac itaque die hęc christi famula hostiam cruentatam oculis claris aspexit, cum post consecrationem fuit eleuata. Semel etiam futura cognoscens priori Sislano dixit. Curam pater adhibe in domo: duo enim in ea sitnt qui tale peccatum perpetrare procurant. Quod postmodum rei euentus eam vera dixisse comprobauit. nam post paucos dies duo famuli deprefensisunt: qui malum grande eodem modo eademque forma ut ipsa prędixerat perpetrare volebant: & mox a monasterio. fucrunt expulsi. Monachus quidam eam proptereius famam videre & alloqui cupiens: pro hacre impetranda magnopere laborabat: tandem quod desiderabat obtinuit. & cum ad colloquium illius fuisset admissus: hęc ipsa inter cętera illi dixit. Iamdiu pater est q te meum colloquium. expetere scio: & causam cur hoc deside- [fol. 84rb] rio laboras: scio etiam quod tali die scriptionem faciebas: quam ea die optabas perficere: & non potuisti: & consummasti eam nocte sequenti. His auditis stupefactus monachus quomodo secreti huius notitiam potuit habere eam interrogauit: cui ipsa respondit se omnia hęc in spiritu vidisse. Et postea sequentia adiecit. Dic pater tali monacho (illum nomine suo designans) quod multum tristatur spiritu: videat vias suas: & si aliquid fecit punitione dignum, indulgentiam petat: alias magno subiacebit periculo. Et cum huic monacho & cęteris domus hoc esset experimento cognitum: valde admiratus est: intellexitque eam spiritu dei esse repletam. Contigit hoc cum ordinis nostri primarius in Sislano monasterio inquisitionis causa erat. Cum isdem etiam monachus iterum illam alloquens, alterius monachi cuius nomen tacebat vitam multum commendaret: christi ancilla eum deprecari cœpit, ut fratris illius nomen vellet sibi aperire: sed cum monachus hoc negaret: tunc illa dixit. Monachus de quo pater dicis sic appellatur, vir quidem religiosus est: partem habens cum deo. Quod monachus audiens nimis territus est: videns quomodo spiritu dei sciebat, quod ille ei noluérat indicare. Dificiliter & non sine magno tędio cum exteris loquebatur licet viri religiosi fuissent. & cum talium colloquium vitare non poterat: breuis in sermone erat. | MULTA OCCULTA hæc christi ancilla spiritu prophetię repleta indicauit: ut ex supradictis faciliter agnoscitur: & per alia quæ de ea scripta reperiuntur, gratiam quam ei dominus in cognoscendis secretis dederit, aperte in- [fol. 84ra] telligimus. Cum igitur illis diebus iam inquisitionis negocium contra hęreticam prauitatem in Toletana ciuitate ageretur: nonnulla archana huic sancto officio attinentia priori Sislano aperuit: & ipsi quonammodo ista sciebat interroganti respondit. Dominus noster Iesus christus ea forma qua ad columnam ligatus stetit mihi apparuit: scapulas habens sanguinolentas: & mihi dixit. Aspice filia qualis ab hęreticis contrector quotidie: idcirco dic ecclesię huius Decano, & Sislano priori, qui inquisitionis rem tractant, omnia quę nunc oculis cernis. Quod sic adiplere curauit. nam hęc eadem verba (supradicto priore presente) ecclesię decano dixit; aperiens utrisque quędam occulta ad sanctum inquisitionis officium ptinentia. Cum alia vice staret mente eleuata, sacrosanctam eucharistiam magna cum solemnitate a clericis de maiori ecclesia depromi vidit: & cuidam egro hęretico deferri: iussumque est ei ut omni velocitate ad clericos iret: ac eis diceret. Ad ecclesiam cum sacramento reuertimini: hæreticus namque est ad que illum defertis. Et sic factum est. verum angelus qui hęc sibi imperabat sequentia postea adiecit dicens. Ut quę tibi dico vera esse comperias: hodie cum res diuina celebrabitur sanguinis guttas ab hostia distillare videbis. In hac itaque die hęc christi famula hostiam cruentatam oculis claris aspexit, cum post consecrationem fuit eleuata. Semel etiam futura cognoscens priori Sislano dixit. Curam pater adhibe in domo: duo enim in ea sitnt qui tale peccatum perpetrare procurant. Quod postmodum rei euentus eam vera dixisse comprobauit. nam post paucos dies duo famuli deprefensisunt: qui malum grande eodem modo eademque forma ut ipsa prędixerat perpetrare volebant: & mox a monasterio. fucrunt expulsi. Monachus quidam eam proptereius famam videre & alloqui cupiens: pro hacre impetranda magnopere laborabat: tandem quod desiderabat obtinuit. & cum ad colloquium illius fuisset admissus: hęc ipsa inter cętera illi dixit. Iamdiu pater est q te meum colloquium. expetere scio: & causam cur hoc deside- [fol. 84rb] rio laboras: scio etiam quod tali die scriptionem faciebas: quam ea die optabas perficere: & non potuisti: & consummasti eam nocte sequenti. His auditis stupefactus monachus quomodo secreti huius notitiam potuit habere eam interrogauit: cui ipsa respondit se omnia hęc in spiritu vidisse. Et postea sequentia adiecit. Dic pater tali monacho (illum nomine suo designans) quod multum tristatur spiritu: videat vias suas: & si aliquid fecit punitione dignum, indulgentiam petat: alias magno subiacebit periculo. Et cum huic monacho & cęteris domus hoc esset experimento cognitum: valde admiratus est: intellexitque eam spiritu dei esse repletam. Contigit hoc cum ordinis nostri primarius in Sislano monasterio inquisitionis causa erat. Cum isdem etiam monachus iterum illam alloquens, alterius monachi cuius nomen tacebat vitam multum commendaret: christi ancilla eum deprecari cœpit, ut fratris illius nomen vellet sibi aperire: sed cum monachus hoc negaret: tunc illa dixit. Monachus de quo pater dicis sic appellatur, vir quidem religiosus est: partem habens cum deo. Quod monachus audiens nimis territus est: videns quomodo spiritu dei sciebat, quod ille ei noluérat indicare. Dificiliter & non sine magno tędio cum exteris loquebatur licet viri religiosi fuissent. & cum talium colloquium vitare non poterat: breuis in sermone erat. | ||
'''[Capítulo 48]''' | |||
DE EO QUOD SUIS ORA / tionibus salutem multis impetrauit. / CAPUT. XLVIII. | DE EO QUOD SUIS ORA / tionibus salutem multis impetrauit. / CAPUT. XLVIII. | ||
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PLURIMUM HÆC christi ancilla orationibus valuit: erat enim feruidę orationis, ut ex prędictis coniectari potest: idcirco multis suis pręcibus obtinuit salutem. Unde cum semel monasterii mater tertia mensis Augusti ante diui Laurentii festum pleuritidis morbo laboraret: essetque a medicis iam derelicta: valde hęc sancta de matris morte tam propinqua affligebatur: & nocte adue- [fol. 84va] niente sacellum ingreditur: & cum multis lachrymis coram deiparę virginis effigie pro matris salute cœpit orare. Oratione tandem finita, vultum virginis quam candela explorabat, veluti viuentis inflammatum: & post paululum sudantem aspexit. Cæterum illa oculis se falli opinans: ad virginis faciem pręsumpsit accedere: at rei veritate comperta, ter capitis sui velamine sudorem imaginis abstergens: oculos suos ac faciem cum sudore lauit. Et magno gaudio repleta iterum obnixius pro matris vita dei genitricem cœpit orare: & facta est ad eam vox, dicens. Propter consolationem tuam & remedium vita illi conceditur. & statim in excessum mentis eleuata est: & vidit diuum Laurentium in forma pueri quindecim annorum splendida veste indutum pyxidem auream in manu ferentem: quam supra caput & latus posuit ęgrotę: signans eam manu sua signaculo crucis: quo facto discessit. Statimque illa ad se rediens intellexit dei parę virginis meritis quod petebat impetrasse. Et confestim ad infirmam pergens, illam quieto somno dormientem inuenit, quę quidem expergiscens a dolore subleuatam se sensit: & post modicum perfecte conualuit. Cum iterum importune in ecesfa dei genitricem oraret pro quodam fratre suo in vinculis existente: fratri dormienti sanctissimavirgo apparuit in effigie ut in monasterii sacello habetur depicta: & a compedibus eum absoluens dixit. Propter sororis tuę & aliorum monialium præces quas ob tuam liberationem feruenter apud me fundunt a carcere erueris. Et ipse expergiscens liberum a compedibus, & tumore quem in pedibus ob vincula ferrea fabebat: se reperit. & diesequenti ad monasterium veniens, liberationis suę mos dum sorori cæterisque religiosis enarrauit: & pro certo compertum est quod hora qua ille se dixit per dei genitricem a vinculis fuisse absolutum: eadem hęc christi ancilla & aliæ sorores pro eo specialem orationem faciebant. Ipse itaque virginis Mariæ effigiem in altari monasterii positam cernens: simili figura ipsamsibi apparuisse [fol. 84vb] asseruit. ob idque deinceps ceram, ut omnibus sabbatis coram prædicta imagine arderet, per totum vitę suæ tempus se daturum repromisit. Verum post hac annis nouem transactis, cum in vigilia assumptionis eiusdem sacratissimę virginis hic virsui promissi non obliuiosus factus, ceram ad prędictam imaginem illuminanæ dam portaret: in via morte subitanea pręoccupatus defecit. Quod christi ancilla audiens magna tristitia affecta est: pręsertim ob mortis casum: & multis lachrymis multaque instantiaprofratresicdefunctocoram dei genitricis imagine orabat: hoc inter cętera scire cupiens: an in via salutis esset. Et tandem cum pro hac refm portune deprecaretur: octauo post fratris obitum die hora secunda post noctis medium vultum supradictę imaginis aspexit: & illum lætum veluti personæ viuentis & loqui volentis vidit: & ex hac visione magno gaudio repleta flere cœpit. Quod duæ ex sororibus cernentes eam ad lectulum deduxerunt: & sororibus illic iuxta eam cum candelis accensis stantibus, cuiuspiam flatum frigidissimum post scapulas sensit: sed propter sorores quę cum illa colloquebantur, ad locum illum respicere non curabat. sed post paululum magno timore concussa caput illic conuertit: & frustrum nubis obscurę aspiciens: intus fratrem suum faciem nimis lętam habentem vidit: qui dixit ei. In magno nempe periculo fui cum spiritu exhalaui: sed affuit mihi dulcissima virgo Maria auxilium pręstans: ac propter eius merita euasi: sumque ad purgatorias pœnas transmissus. & his dictis, de cæteris rebus ad quarum soltationem erat astri & us mentionem faciens: ab oculis sororis eius euanuit. Et cum alius eiusdem sanctę virginis ff in loco suo equi currentis lapsu valdetorsus, grauique oculorîi passioneremansisset: ob idque eius mater (quę propter mortem alterius filii nuper defuncti satis erat afflicta) hoc factum audiens adeo amaritudine atque tristitia repleta est: ut os & oculi eius fucrint obuarati. Post aliquot itaque dies huicsanctæ fœminæ hoc in monasterionunciato, ad altare [fol. 85ra] dei genitricis a cessit pro matris salute oratura: inspirataque diuinitus nuncio qui casum ei narrauerat respondit. In dominica sequenti sanabitur mater mea: quod sic factum est ut ipsa prædixit. Accidit quoque semel ut hæc sancta graui langore correpta in stratu iaceret. & sacratissimæ virginis natiuitatis die superueniente, videns quod nec cum cęteris sororibus communicare hac solemnitate, nec diuinis interesse poterat: dolore magno percussa est. Cum igitur ea nocte sorores ad matutinum exurgerent: & ipsa que non procul a choro iacebat eas cantare inuitatorium audisset: sic cum grandi sui cordis dolore orauit. O gloriosa domina dei genitrix virgo Maria peccatorum spes: ego peccatrix tuis matutinis hac nocte ut indigna priuor: & ctiam in crastinuin sacratissimi filii tui corpus participatione: tu pietatis mater ct desiderium meum: & pœnam quam pro his patior non ignoras. Tandem super ipsam hęc dicentem claritas magna descendit. & claritate recedente se sanam reperies: mox surrexit: & ad horas matutinas pergens, cum cęteris etiam sororibus ipsa die sacrosanctum christi corpus in ecclesia recepit: dei genitrice cordis sui desiderium ex audiente. | PLURIMUM HÆC christi ancilla orationibus valuit: erat enim feruidę orationis, ut ex prędictis coniectari potest: idcirco multis suis pręcibus obtinuit salutem. Unde cum semel monasterii mater tertia mensis Augusti ante diui Laurentii festum pleuritidis morbo laboraret: essetque a medicis iam derelicta: valde hęc sancta de matris morte tam propinqua affligebatur: & nocte adue- [fol. 84va] niente sacellum ingreditur: & cum multis lachrymis coram deiparę virginis effigie pro matris salute cœpit orare. Oratione tandem finita, vultum virginis quam candela explorabat, veluti viuentis inflammatum: & post paululum sudantem aspexit. Cæterum illa oculis se falli opinans: ad virginis faciem pręsumpsit accedere: at rei veritate comperta, ter capitis sui velamine sudorem imaginis abstergens: oculos suos ac faciem cum sudore lauit. Et magno gaudio repleta iterum obnixius pro matris vita dei genitricem cœpit orare: & facta est ad eam vox, dicens. Propter consolationem tuam & remedium vita illi conceditur. & statim in excessum mentis eleuata est: & vidit diuum Laurentium in forma pueri quindecim annorum splendida veste indutum pyxidem auream in manu ferentem: quam supra caput & latus posuit ęgrotę: signans eam manu sua signaculo crucis: quo facto discessit. Statimque illa ad se rediens intellexit dei parę virginis meritis quod petebat impetrasse. Et confestim ad infirmam pergens, illam quieto somno dormientem inuenit, quę quidem expergiscens a dolore subleuatam se sensit: & post modicum perfecte conualuit. Cum iterum importune in ecesfa dei genitricem oraret pro quodam fratre suo in vinculis existente: fratri dormienti sanctissimavirgo apparuit in effigie ut in monasterii sacello habetur depicta: & a compedibus eum absoluens dixit. Propter sororis tuę & aliorum monialium præces quas ob tuam liberationem feruenter apud me fundunt a carcere erueris. Et ipse expergiscens liberum a compedibus, & tumore quem in pedibus ob vincula ferrea fabebat: se reperit. & diesequenti ad monasterium veniens, liberationis suę mos dum sorori cæterisque religiosis enarrauit: & pro certo compertum est quod hora qua ille se dixit per dei genitricem a vinculis fuisse absolutum: eadem hęc christi ancilla & aliæ sorores pro eo specialem orationem faciebant. Ipse itaque virginis Mariæ effigiem in altari monasterii positam cernens: simili figura ipsamsibi apparuisse [fol. 84vb] asseruit. ob idque deinceps ceram, ut omnibus sabbatis coram prædicta imagine arderet, per totum vitę suæ tempus se daturum repromisit. Verum post hac annis nouem transactis, cum in vigilia assumptionis eiusdem sacratissimę virginis hic virsui promissi non obliuiosus factus, ceram ad prędictam imaginem illuminanæ dam portaret: in via morte subitanea pręoccupatus defecit. Quod christi ancilla audiens magna tristitia affecta est: pręsertim ob mortis casum: & multis lachrymis multaque instantiaprofratresicdefunctocoram dei genitricis imagine orabat: hoc inter cętera scire cupiens: an in via salutis esset. Et tandem cum pro hac refm portune deprecaretur: octauo post fratris obitum die hora secunda post noctis medium vultum supradictę imaginis aspexit: & illum lætum veluti personæ viuentis & loqui volentis vidit: & ex hac visione magno gaudio repleta flere cœpit. Quod duæ ex sororibus cernentes eam ad lectulum deduxerunt: & sororibus illic iuxta eam cum candelis accensis stantibus, cuiuspiam flatum frigidissimum post scapulas sensit: sed propter sorores quę cum illa colloquebantur, ad locum illum respicere non curabat. sed post paululum magno timore concussa caput illic conuertit: & frustrum nubis obscurę aspiciens: intus fratrem suum faciem nimis lętam habentem vidit: qui dixit ei. In magno nempe periculo fui cum spiritu exhalaui: sed affuit mihi dulcissima virgo Maria auxilium pręstans: ac propter eius merita euasi: sumque ad purgatorias pœnas transmissus. & his dictis, de cæteris rebus ad quarum soltationem erat astri & us mentionem faciens: ab oculis sororis eius euanuit. Et cum alius eiusdem sanctę virginis ff in loco suo equi currentis lapsu valdetorsus, grauique oculorîi passioneremansisset: ob idque eius mater (quę propter mortem alterius filii nuper defuncti satis erat afflicta) hoc factum audiens adeo amaritudine atque tristitia repleta est: ut os & oculi eius fucrint obuarati. Post aliquot itaque dies huicsanctæ fœminæ hoc in monasterionunciato, ad altare [fol. 85ra] dei genitricis a cessit pro matris salute oratura: inspirataque diuinitus nuncio qui casum ei narrauerat respondit. In dominica sequenti sanabitur mater mea: quod sic factum est ut ipsa prædixit. Accidit quoque semel ut hæc sancta graui langore correpta in stratu iaceret. & sacratissimæ virginis natiuitatis die superueniente, videns quod nec cum cęteris sororibus communicare hac solemnitate, nec diuinis interesse poterat: dolore magno percussa est. Cum igitur ea nocte sorores ad matutinum exurgerent: & ipsa que non procul a choro iacebat eas cantare inuitatorium audisset: sic cum grandi sui cordis dolore orauit. O gloriosa domina dei genitrix virgo Maria peccatorum spes: ego peccatrix tuis matutinis hac nocte ut indigna priuor: & ctiam in crastinuin sacratissimi filii tui corpus participatione: tu pietatis mater ct desiderium meum: & pœnam quam pro his patior non ignoras. Tandem super ipsam hęc dicentem claritas magna descendit. & claritate recedente se sanam reperies: mox surrexit: & ad horas matutinas pergens, cum cęteris etiam sororibus ipsa die sacrosanctum christi corpus in ecclesia recepit: dei genitrice cordis sui desiderium ex audiente. | ||
'''[Capítulo 49]''' | |||
DE OBITU EIUSDEM: ET / quam statim cœpit fulgere miraculis. / CAPUT. XLIX. | DE OBITU EIUSDEM: ET / quam statim cœpit fulgere miraculis. / CAPUT. XLIX. | ||
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SI CUNCTA QUÆ de hac sanctissima fœmina in literas missa sunt: & reuelationes quas vidit hoc loco annotarentur: grandis quidem liber exurgeret: cum pene nulla fuerit dies in qua dominici corporis sacramentum susceperit: quinspiritu raperetur: in raptuque illo mirabilia dei videret: idcirco omnibus his ob breuitatis causam, ac lectorum fastidium dimissis: ad obitum illius transiens nonnulla etiam miracula ex multis quæ post mortem eius facta sunt, annotabo. Igitur cum hæc christi ancilla tam magnifice in hac vita signis & reuelationibus adeo (ut supra est anno- [fol. 85rb] tatum) sublimaretur: eam de corporis carcere eruere diuinę pietati placuit: quod quidem desiderio suo consonum erat: cupiebat enim multis iam antea diebus dissolui & esse cum christo: & illa beata ęternaque beatitudine frui/quam sanctis & dilectis suis se daturum repromisit. Obiit itaque hęc sanctissima fœmina septima die Iulii sabbato tunc cadente: anno octuagesimo nono supra millesimum ac quadringentesimum, tempore quo Toleti pestis vigebat: ad horam tertiam post noctis medium. Fuit autem eius obitus cœlesti odore honoratus, ut sorores quę ibi aderant testatę sunt: dicentes mirabilem odoris fragrantiam se eadem hora sensisse. Sepulta fuit in illius diei vespera in monasterii Sislani capitulo: tunc enim sorores illius cœnobii ibi sepeliebantur. quam statim signis dominus magnificare cœpit: de quibus hęc quę sequuntur pauca (cęteris ob breuitatem dimissis) referam. Contigit in die sancti Martini, anno nonagesimo supra millesimum ac quadringentesimum in mense Nouębri ut quidam Franciscus Diaz nomine de Xarahiz incola grauiter egrotaret: factusque morio cum iam in extremis sacro oleo perunctus esset: & quidam sacerdos qui Martinus Diaz appellabatur, eiusdem egroti patruelis qui & ipsum a primis nutrierat cunabulis, atque uxorem ducere fecerat: magnum de eius morte dolorem haberet: quedam vidua Ioanna Martina nomine quę visitationis causa illuc venerat: sacerdoti afflicto sic ait. Non vos latet compater langor quem ego in crure cum coxendice habui. & hoc anno cum Gabriel frater meus Hieronymitani ordinis monachus ex cœnobio de Madrid profectus ''[1]'' huc venit: & me inueniret egrot[a]m: hoc mihi dedit consilium: ut cuidam religiosę magnę sanctitatis fœminę quæ Toleti in Marię Garsię monasterio obierat: & in Sislano iacebat humata: quę quidem magnis fulgebat miraculis: me commendarem ex corde: peregrinationem ad eius tumulum vouens: & sine dubio sanitatem propter eius merita recuperarem integram. acquieui equidem fratris consilio: et per dei mise- [fol. 85va] ricordiam sanitati perfectę restituta sum. Sic vos infirmum hunc isti sanctę religiosę vouete: & propter eius merita domino placebit sanum & incolumen vobis illum restituere. Quod sacerdos audiens votum statim emisit: ut si eger ille huius sanctę meritis pristinę restitueretur sanitati: ambo pariter illius visitarent sepulchrum. Cuius petitionem dominus exaudiens sanitatem integerrimam donauit infirmo: & postea ambo votum suum compleuere. Huius itaque miraculi prędictus sacerdos testimonium dedit, cum esset in monasterio ubi huius sanctę corpus requiescit: ibique illud sua descripsit manu sabbato septima die Maii anni nonagesimii primi supra millesimum ac quadringentesimum. In Toletana quoque ciuitate canonicus quidam grauiter egrotabat: & omnibus beneficiis humanis factis semp virtus deficiebat in illo: quo cognito huic sanctę virgini se deuote commendans: eius sepulchrum visitare fecit. & cum nonnihil terrę illius sepulturæ sibi fuisset allatum: collo illam suspendit. Et in nocte sequenti hęc virgo beata visibiliter ei apparuit: qui postea euigilans sanum se reperit. & cum Inane illo potionem sumere debuisset: accipere eam renuit: sed cibum co quem se sentiebat incolumem postulauit: & statim surrexit: & sepulchrum huius sanctę debita religione visitans. gfas de sua salute deo egit: offerens ibidem oblationes suas. In mense Septembri, eodem anno quo hęc christi virgo humanę naturę debitum soluit, Alphonsus comitis de Paredes filius Toletanęque ecclesię canonicus eadem in ciuitate gratiissime egrotauit: & cum iam in extremis sacro esset oleo unctus, huic virgini se deuote cômendauit: & ceruicali in quo hęc sancta obierat sibi allato: mox ut illud super se posuit perfecte conualuit. Suscepti beneficii memor ad monasterium Sislanum postea venit: & nouem diebus ibidem deuote pmanens: ceream effigiem & vestem sacram ibidem obtulit. Is (ut opinor) fuit Alphonsus Manricus Hispalensis antistes: qui superiori anno in humanis agere desiit. In supradicto anno nona Septembris die, ad monasterium ubi hec sancta condita iacet quidam vir Ioannes de [fol. 85vb] Pastrana vocatus cum uxore sua venit: filium paruulum paralysis morbo laborantem secum afferens: qui nullo medicorij remedio curari potuit: tametsi propter huiuscemodi causam non modicam substantię partem in physicis impenderat. Et cum parentes in ecclesia deuotius pernoctarent, filium suum huic virgini commendantes: mox pręcum suarum obtinere fructum meruerunt: quandoquidem puerum quem membris debilem ad sepulchrum huius virginis attulerant: sanum in domum suam reduxere. His quoque diebus quędam mulier Ioanna de sancto Michaele nomine tertii ordinis diui Francisci religiosa Toleti cohabitans carcinomatis siue cancri morbo in mammilla periclitabatur sua, & cum quinque annorum spacio a physicis mederi nequaquam potuerit: tandem ab illis relinquitur. eratque quorundam consilium ut abscideretur mammilla in qua cancrum habebat ne moreretur. Cęterum illa (huius sanctę virginis fama audita) magna cum deuotione sepulchrum eius visitare properauit: & cum locum in quo condita iacet ingrederetur, cęlestem odorem a sepultura procedere sensit, seque super illam inclinans, magna pietate ac multis lachrymis sanctam pro salute deprecari cœpit: moxque super illam manus domini facta est: & perfectę restituta est sanitati. Alia multa signa diuinitus per eam facta statim post mortem scripta reperi: quę breuitatis (ut dixi) causa prętermittuntur: sequens tamen miraculum quod in vita eius factum est prędictis subnectam. Cum dei famula semel dictaret epistolam quam cardinali Petro Mendocio destinare erat illi in animo: & chartam notis exciperet quędam ex sororibus cui Agnes sancti Nicolai nomen erat, & exsiccationis causa ad ignem post descriptionem illam applicuisset: adeo igni coniuncta est, & combusta: ut a nemine postea legi potuerit. Et cum iterum scribenda esset epistola: & de hac re Agnes prędicta nimis affligeretur ob longitudinem eius: epistolam christi ancilla accipiens, in quadam arca eam iniecit. Altera die prędicta soror chartam voluit scribere: & aperiente virgine archam epistolam sanam inuenerunt. | SI CUNCTA QUÆ de hac sanctissima fœmina in literas missa sunt: & reuelationes quas vidit hoc loco annotarentur: grandis quidem liber exurgeret: cum pene nulla fuerit dies in qua dominici corporis sacramentum susceperit: quinspiritu raperetur: in raptuque illo mirabilia dei videret: idcirco omnibus his ob breuitatis causam, ac lectorum fastidium dimissis: ad obitum illius transiens nonnulla etiam miracula ex multis quæ post mortem eius facta sunt, annotabo. Igitur cum hæc christi ancilla tam magnifice in hac vita signis & reuelationibus adeo (ut supra est anno- [fol. 85rb] tatum) sublimaretur: eam de corporis carcere eruere diuinę pietati placuit: quod quidem desiderio suo consonum erat: cupiebat enim multis iam antea diebus dissolui & esse cum christo: & illa beata ęternaque beatitudine frui/quam sanctis & dilectis suis se daturum repromisit. Obiit itaque hęc sanctissima fœmina septima die Iulii sabbato tunc cadente: anno octuagesimo nono supra millesimum ac quadringentesimum, tempore quo Toleti pestis vigebat: ad horam tertiam post noctis medium. Fuit autem eius obitus cœlesti odore honoratus, ut sorores quę ibi aderant testatę sunt: dicentes mirabilem odoris fragrantiam se eadem hora sensisse. Sepulta fuit in illius diei vespera in monasterii Sislani capitulo: tunc enim sorores illius cœnobii ibi sepeliebantur. quam statim signis dominus magnificare cœpit: de quibus hęc quę sequuntur pauca (cęteris ob breuitatem dimissis) referam. Contigit in die sancti Martini, anno nonagesimo supra millesimum ac quadringentesimum in mense Nouębri ut quidam Franciscus Diaz nomine de Xarahiz incola grauiter egrotaret: factusque morio cum iam in extremis sacro oleo perunctus esset: & quidam sacerdos qui Martinus Diaz appellabatur, eiusdem egroti patruelis qui & ipsum a primis nutrierat cunabulis, atque uxorem ducere fecerat: magnum de eius morte dolorem haberet: quedam vidua Ioanna Martina nomine quę visitationis causa illuc venerat: sacerdoti afflicto sic ait. Non vos latet compater langor quem ego in crure cum coxendice habui. & hoc anno cum Gabriel frater meus Hieronymitani ordinis monachus ex cœnobio de Madrid profectus ''[1]'' huc venit: & me inueniret egrot[a]m: hoc mihi dedit consilium: ut cuidam religiosę magnę sanctitatis fœminę quæ Toleti in Marię Garsię monasterio obierat: & in Sislano iacebat humata: quę quidem magnis fulgebat miraculis: me commendarem ex corde: peregrinationem ad eius tumulum vouens: & sine dubio sanitatem propter eius merita recuperarem integram. acquieui equidem fratris consilio: et per dei mise- [fol. 85va] ricordiam sanitati perfectę restituta sum. Sic vos infirmum hunc isti sanctę religiosę vouete: & propter eius merita domino placebit sanum & incolumen vobis illum restituere. Quod sacerdos audiens votum statim emisit: ut si eger ille huius sanctę meritis pristinę restitueretur sanitati: ambo pariter illius visitarent sepulchrum. Cuius petitionem dominus exaudiens sanitatem integerrimam donauit infirmo: & postea ambo votum suum compleuere. Huius itaque miraculi prędictus sacerdos testimonium dedit, cum esset in monasterio ubi huius sanctę corpus requiescit: ibique illud sua descripsit manu sabbato septima die Maii anni nonagesimii primi supra millesimum ac quadringentesimum. In Toletana quoque ciuitate canonicus quidam grauiter egrotabat: & omnibus beneficiis humanis factis semp virtus deficiebat in illo: quo cognito huic sanctę virgini se deuote commendans: eius sepulchrum visitare fecit. & cum nonnihil terrę illius sepulturæ sibi fuisset allatum: collo illam suspendit. Et in nocte sequenti hęc virgo beata visibiliter ei apparuit: qui postea euigilans sanum se reperit. & cum Inane illo potionem sumere debuisset: accipere eam renuit: sed cibum co quem se sentiebat incolumem postulauit: & statim surrexit: & sepulchrum huius sanctę debita religione visitans. gfas de sua salute deo egit: offerens ibidem oblationes suas. In mense Septembri, eodem anno quo hęc christi virgo humanę naturę debitum soluit, Alphonsus comitis de Paredes filius Toletanęque ecclesię canonicus eadem in ciuitate gratiissime egrotauit: & cum iam in extremis sacro esset oleo unctus, huic virgini se deuote cômendauit: & ceruicali in quo hęc sancta obierat sibi allato: mox ut illud super se posuit perfecte conualuit. Suscepti beneficii memor ad monasterium Sislanum postea venit: & nouem diebus ibidem deuote pmanens: ceream effigiem & vestem sacram ibidem obtulit. Is (ut opinor) fuit Alphonsus Manricus Hispalensis antistes: qui superiori anno in humanis agere desiit. In supradicto anno nona Septembris die, ad monasterium ubi hec sancta condita iacet quidam vir Ioannes de [fol. 85vb] Pastrana vocatus cum uxore sua venit: filium paruulum paralysis morbo laborantem secum afferens: qui nullo medicorij remedio curari potuit: tametsi propter huiuscemodi causam non modicam substantię partem in physicis impenderat. Et cum parentes in ecclesia deuotius pernoctarent, filium suum huic virgini commendantes: mox pręcum suarum obtinere fructum meruerunt: quandoquidem puerum quem membris debilem ad sepulchrum huius virginis attulerant: sanum in domum suam reduxere. His quoque diebus quędam mulier Ioanna de sancto Michaele nomine tertii ordinis diui Francisci religiosa Toleti cohabitans carcinomatis siue cancri morbo in mammilla periclitabatur sua, & cum quinque annorum spacio a physicis mederi nequaquam potuerit: tandem ab illis relinquitur. eratque quorundam consilium ut abscideretur mammilla in qua cancrum habebat ne moreretur. Cęterum illa (huius sanctę virginis fama audita) magna cum deuotione sepulchrum eius visitare properauit: & cum locum in quo condita iacet ingrederetur, cęlestem odorem a sepultura procedere sensit, seque super illam inclinans, magna pietate ac multis lachrymis sanctam pro salute deprecari cœpit: moxque super illam manus domini facta est: & perfectę restituta est sanitati. Alia multa signa diuinitus per eam facta statim post mortem scripta reperi: quę breuitatis (ut dixi) causa prętermittuntur: sequens tamen miraculum quod in vita eius factum est prędictis subnectam. Cum dei famula semel dictaret epistolam quam cardinali Petro Mendocio destinare erat illi in animo: & chartam notis exciperet quędam ex sororibus cui Agnes sancti Nicolai nomen erat, & exsiccationis causa ad ignem post descriptionem illam applicuisset: adeo igni coniuncta est, & combusta: ut a nemine postea legi potuerit. Et cum iterum scribenda esset epistola: & de hac re Agnes prędicta nimis affligeretur ob longitudinem eius: epistolam christi ancilla accipiens, in quadam arca eam iniecit. Altera die prędicta soror chartam voluit scribere: & aperiente virgine archam epistolam sanam inuenerunt. | ||
'''[Capítulo 50]''' | |||
[Fol. 86ra] DE TRANSLATIONE EIUS / dem: & odore cœlesti quem astantes sen/ sere: deque pluuia diuinitus propter / eius merita data. / CAPUT. L. | [Fol. 86ra] DE TRANSLATIONE EIUS / dem: & odore cœlesti quem astantes sen/ sere: deque pluuia diuinitus propter / eius merita data. / CAPUT. L. | ||
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CUM FAMA MIraculorum quę deus propter sanctæ suæ merita operabatur in dies cresceret: iamque glorificationis illius rumor in omnes peruenisset: multorum virorum honorabilium deuotioni placuit operam dare: ut huius sanctę virginis corpus de capitulo in quo prius sepultum fuerat ad ecclesiæ monasterii locum honorabilem transferretur. Hac autem in re illustris comes de Fuensalida fœmina religiosavalde obnixius supra cæteros laborauit: ob cuius deprecationes sanctæ virginis corpus de loco illo ubi statim postmortem conditum fuerat translatum est: & collocatum in sepulchro quod ipsa comes ad dexteram partem ecclesię ędificari fecerat. Factaque est translatio hæc vicesima quinta die mensis Aprilis: anno nonagesimo quinto supra millesimum ac quadringentesimum, ab obitu eiusdem sanctę anne sexto. Aderant itaque huic translationi venerabilis prior eiusdem monasterii frater Ioannes de Morales appellatus: ac alii multi eiusdem cœnobii monachi: clauicularius Calatrauę militię, illustris Alphonsus a Silua: cæterique religiosi viri. Inuenta sunt autem eius ossa multum odorifera: oleoque peruncta: & odor qui fragabat ex ossibus suauissimus ac cœlestis erat: qui ab omnibus pręsentibus tum religiosis, tum sęcularibus sensibilis fuit. Verum cum prior monasterii hęc cerneret omnia: quod hactenus quasi in occulto, & non monachis omnibus pręsentibus facere disposuerat: omnes vocari iussit: & organis campanisque pulsatis, corpus cum magna solennitate ad ecclesiam transferri ordinauit. Ossibus itaque in quadam arca intus adornata serico positis, quam Alphonsus a Silua secum attulerat: & cereos [fol. 86rb] accensos quos et Alphonsus prędictus ad hoc traxerat omnibus tenentibus sacrisque ministri induti arcam in qua huius sanctæ virginis ossa posita fuere: ad ecclesiam magna cum deuotione perduxerunt: monachis, Hec dies quam fecit dominus, & Te deum laudamus cantantibus. Et cum omnis illa regio magna siccitate tunc laboraret: omnesque pro pluuia deum deprecarentur: huius sanctę meritis mox pluuia grandis super terram descendit. adeo ut nullus fuerit qui dubitare posset: quin ob merita eius pluuię beneficium patria illa susceperat: qua panes cęterique fructus ad maturitatem deuenere perfectam. Stetit corpus eius in ecclesia in arca (de qua supra diximus) tredecim dies: propter fideles qui deuotionis causa ad ossa eius visenda veniebant quotidie: sepultumque est postea ad dexteram ecclesię partem in supradicto sepulchro. Gratia quam dominus huic sanctę virgini hac ætate dederit dignissimæ consideranda venit: ut omni tempore erga famulos suos mirabilia dominum operari cognoscamus: et quomodo diligentes se & in eum sperantes in suisque oculis humiles exaltat: qualis hęc sanctissìma fœmina fuit: mirabiliter nanque humilitatis virtute resplenduit. quod quidem omnium sororum fuit testimonio comprobatum: sed quam maxime monasterii matris, cuius nomen Caterina de sancto Laurentio erat: hęc enim multa secreta eiusdem sanctę post eius obitum aperuit: dicens illam tantæ fuisse humilitatis, ut sæpe magna instantia eam deprecaretur ut in sextis feriis cum capitulum culparum tenebat, durius illam increparet: ac pœnitudinis causa tempore refectionis in terra cibum sumere: & refectione finita, ad chori ostium prostratam iacere præciperet: ut cęterę sorores super eam intrarent & exirent. Omnium igitur quę de vita, reuelationibus & miraculis huius sanctissimæ fœminę scripta reperi hic finis erit: non enim ad longum (ut in principio testatus sum) omnia quę de illa in literas sunt missa scribere proposui. Et sic explicitus est liber tertius. | CUM FAMA MIraculorum quę deus propter sanctæ suæ merita operabatur in dies cresceret: iamque glorificationis illius rumor in omnes peruenisset: multorum virorum honorabilium deuotioni placuit operam dare: ut huius sanctę virginis corpus de capitulo in quo prius sepultum fuerat ad ecclesiæ monasterii locum honorabilem transferretur. Hac autem in re illustris comes de Fuensalida fœmina religiosavalde obnixius supra cæteros laborauit: ob cuius deprecationes sanctæ virginis corpus de loco illo ubi statim postmortem conditum fuerat translatum est: & collocatum in sepulchro quod ipsa comes ad dexteram partem ecclesię ędificari fecerat. Factaque est translatio hæc vicesima quinta die mensis Aprilis: anno nonagesimo quinto supra millesimum ac quadringentesimum, ab obitu eiusdem sanctę anne sexto. Aderant itaque huic translationi venerabilis prior eiusdem monasterii frater Ioannes de Morales appellatus: ac alii multi eiusdem cœnobii monachi: clauicularius Calatrauę militię, illustris Alphonsus a Silua: cæterique religiosi viri. Inuenta sunt autem eius ossa multum odorifera: oleoque peruncta: & odor qui fragabat ex ossibus suauissimus ac cœlestis erat: qui ab omnibus pręsentibus tum religiosis, tum sęcularibus sensibilis fuit. Verum cum prior monasterii hęc cerneret omnia: quod hactenus quasi in occulto, & non monachis omnibus pręsentibus facere disposuerat: omnes vocari iussit: & organis campanisque pulsatis, corpus cum magna solennitate ad ecclesiam transferri ordinauit. Ossibus itaque in quadam arca intus adornata serico positis, quam Alphonsus a Silua secum attulerat: & cereos [fol. 86rb] accensos quos et Alphonsus prędictus ad hoc traxerat omnibus tenentibus sacrisque ministri induti arcam in qua huius sanctæ virginis ossa posita fuere: ad ecclesiam magna cum deuotione perduxerunt: monachis, Hec dies quam fecit dominus, & Te deum laudamus cantantibus. Et cum omnis illa regio magna siccitate tunc laboraret: omnesque pro pluuia deum deprecarentur: huius sanctę meritis mox pluuia grandis super terram descendit. adeo ut nullus fuerit qui dubitare posset: quin ob merita eius pluuię beneficium patria illa susceperat: qua panes cęterique fructus ad maturitatem deuenere perfectam. Stetit corpus eius in ecclesia in arca (de qua supra diximus) tredecim dies: propter fideles qui deuotionis causa ad ossa eius visenda veniebant quotidie: sepultumque est postea ad dexteram ecclesię partem in supradicto sepulchro. Gratia quam dominus huic sanctę virgini hac ætate dederit dignissimæ consideranda venit: ut omni tempore erga famulos suos mirabilia dominum operari cognoscamus: et quomodo diligentes se & in eum sperantes in suisque oculis humiles exaltat: qualis hęc sanctissìma fœmina fuit: mirabiliter nanque humilitatis virtute resplenduit. quod quidem omnium sororum fuit testimonio comprobatum: sed quam maxime monasterii matris, cuius nomen Caterina de sancto Laurentio erat: hęc enim multa secreta eiusdem sanctę post eius obitum aperuit: dicens illam tantæ fuisse humilitatis, ut sæpe magna instantia eam deprecaretur ut in sextis feriis cum capitulum culparum tenebat, durius illam increparet: ac pœnitudinis causa tempore refectionis in terra cibum sumere: & refectione finita, ad chori ostium prostratam iacere præciperet: ut cęterę sorores super eam intrarent & exirent. Omnium igitur quę de vita, reuelationibus & miraculis huius sanctissimæ fœminę scripta reperi hic finis erit: non enim ad longum (ut in principio testatus sum) omnia quę de illa in literas sunt missa scribere proposui. Et sic explicitus est liber tertius. | ||
== Notas == | ===Notas=== | ||
''[1]'' “professus”, corrección de una mano posterior en el ejemplar impreso señalado de la Biblioteca de la Universidad Complutense. | ''[1]'' “professus”, corrección de una mano posterior en el ejemplar impreso señalado de la Biblioteca de la Universidad Complutense. | ||
| Línea 1089: | Línea 1159: | ||
[Fol. 94va] | [Fol. 94va] | ||
'''Capítulo 41''' | |||
'''De la vida y obras maravillosas de la sancta y bienaventurada María de Ajofrín, religiosa del monesterio de sant Pablo de Toledo''' | '''De la vida y obras maravillosas de la sancta y bienaventurada María de Ajofrín, religiosa del monesterio de sant Pablo de Toledo''' | ||
| Línea 1100: | Línea 1170: | ||
[Fol. 95rb] | [Fol. 95rb] | ||
'''Capítulo 42''' | |||
'''De cómo comulgando el día de la Resurrectión le pareció que rescibió un cordero bivo so las especies del pan; y cómo desde este día cada vez que comulgava se trasportava en espíritu, y de la visión que vido el día octavo de la Resurrectión''' | '''De cómo comulgando el día de la Resurrectión le pareció que rescibió un cordero bivo so las especies del pan; y cómo desde este día cada vez que comulgava se trasportava en espíritu, y de la visión que vido el día octavo de la Resurrectión''' | ||
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Y fue el día octavo de la Resurrectión arrebatada en espíritu: y vido cómo vino a ella un varón [fol. 95va] muy reverendo por gesto y edad vestido de una capa de seda colorada, y díxole: “Ven, que te llama la reyna”. Y ella pensando que la llamava la reyna terrenal no quiso yr con él. Entonces aquel varón díxole otra vez: “Ven que te llama la reyna del Cielo”. Y ella entonces fue con él, y hallose en una yglesia fuera de la ciudad, onde estava Nuestra Señora con su Hijo en los braços. Y como la vido, púsose de rodillas delante della, y el varón que la llamó púsole en las manos un paño de seda, y la Sanctíssima Virgen puso su Hijo encima del dicho paño, e dándole a otro honbre de menor edad para que la acompañasse junto con el que la avía llamado, díxole: “Ve con mi Hijo onde fueren estos dos varones”. Y el que llevava la capa colorada yva un poco delante como a buscar posada. Y entrando por la ciudad llamava a las puertas que estavan cerradas: y dava tres golpes a cada puerta, diziendo: “Abrid que viene el Señor a posar en vuestra casa”. Y vido cómo ninguno las abría, mas antes los que las tenían abiertas corriendo las cerravan diziendo que no avía allí posada porque estavan allí negociados. Y desta manera le pareció que anduvieron toda la ciudad sin hallar posada. Y tornándose después por donde fueron, encontraron con dos mugeres que yvan cavalleras en dos asnos y dos clérigos que las acompañavan. Y los clérigos dixeron: “Nosotros os acogiéramos si no fuérmos de priessa, mas entre tanto que venimos entraos en esse establo”. Y así se tornaron onde la gloriosa Virgen, madre de Nuestro Señor, estava, y ella tomando su Hijo de las manos de su sierva, dixo: “Venido es el tienpo en que es tan menospreciado el Hijo de Dios, mas tienpo es que embíe el Señor su ángel para que a unos hiera con açotes, y a otros con espada y a otros con fuego. Mas, ¡ay de los perlados de la yglesia que hizo el Señor pastores de su grey y de las ánimas, y ellos traen vestiduras de corderos y coraçones de lobos robadores! Procuran dignidades y honrras y no para ser- [fol. 95vb] vir con ellas a Jesu christo, mas para se dar a muchos plazeres”. Y después de toda esta visión passada, desapareció la Nuestra Señora, y ella tornando en sí pensava en lo que viera. | Y fue el día octavo de la Resurrectión arrebatada en espíritu: y vido cómo vino a ella un varón [fol. 95va] muy reverendo por gesto y edad vestido de una capa de seda colorada, y díxole: “Ven, que te llama la reyna”. Y ella pensando que la llamava la reyna terrenal no quiso yr con él. Entonces aquel varón díxole otra vez: “Ven que te llama la reyna del Cielo”. Y ella entonces fue con él, y hallose en una yglesia fuera de la ciudad, onde estava Nuestra Señora con su Hijo en los braços. Y como la vido, púsose de rodillas delante della, y el varón que la llamó púsole en las manos un paño de seda, y la Sanctíssima Virgen puso su Hijo encima del dicho paño, e dándole a otro honbre de menor edad para que la acompañasse junto con el que la avía llamado, díxole: “Ve con mi Hijo onde fueren estos dos varones”. Y el que llevava la capa colorada yva un poco delante como a buscar posada. Y entrando por la ciudad llamava a las puertas que estavan cerradas: y dava tres golpes a cada puerta, diziendo: “Abrid que viene el Señor a posar en vuestra casa”. Y vido cómo ninguno las abría, mas antes los que las tenían abiertas corriendo las cerravan diziendo que no avía allí posada porque estavan allí negociados. Y desta manera le pareció que anduvieron toda la ciudad sin hallar posada. Y tornándose después por donde fueron, encontraron con dos mugeres que yvan cavalleras en dos asnos y dos clérigos que las acompañavan. Y los clérigos dixeron: “Nosotros os acogiéramos si no fuérmos de priessa, mas entre tanto que venimos entraos en esse establo”. Y así se tornaron onde la gloriosa Virgen, madre de Nuestro Señor, estava, y ella tomando su Hijo de las manos de su sierva, dixo: “Venido es el tienpo en que es tan menospreciado el Hijo de Dios, mas tienpo es que embíe el Señor su ángel para que a unos hiera con açotes, y a otros con espada y a otros con fuego. Mas, ¡ay de los perlados de la yglesia que hizo el Señor pastores de su grey y de las ánimas, y ellos traen vestiduras de corderos y coraçones de lobos robadores! Procuran dignidades y honrras y no para ser- [fol. 95vb] vir con ellas a Jesu christo, mas para se dar a muchos plazeres”. Y después de toda esta visión passada, desapareció la Nuestra Señora, y ella tornando en sí pensava en lo que viera. | ||
Y cumpliéronse dende a poco estas plagas que Nuestra Señora dixo que avía de embiar el Señor, porque vino gran hambre y pestilencia, y los que con açotes los que murían de hambre, y los que con fuego los que fueron tocados de las bubas, las quales no podían ser curadas por los físicos. | Y cumpliéronse dende a poco estas plagas que Nuestra Señora dixo que avía de embiar el Señor, porque vino gran hambre y pestilencia, y el mal de las buvas sobre muchos hombres y mugeres, de manera que los que el ángel hirió con la espada fueron los heridos de la pestilencia, y los que con açotes los que murían de hambre, y los que con fuego los que fueron tocados de las bubas, las quales no podían ser curadas por los físicos. | ||
Y vido después el día de la Ascensión cómo Nuestra Señora tenía en el altar a su Hijo en los braços así bivo como lo parió y que llamava a altas bozes con lágrimas, y dezía: “Mirad el mi Hijo, mirad el fructo de mi vientre: tomaldo y comeldo, porque en cinco maneras es cada día crucificado en las manos de los malos sacerdotes. La primera por mengua de fe, la segunda por cobdicia, la tercera por luxuria, la quarta por ignorancia y no saber lo que conviene al estado sacerdotal, la quinta por la poca reverencia con que se llegan a celebrar”. | Y vido después el día de la Ascensión cómo Nuestra Señora tenía en el altar a su Hijo en los braços así bivo como lo parió y que llamava a altas bozes con lágrimas, y dezía: “Mirad el mi Hijo, mirad el fructo de mi vientre: tomaldo y comeldo, porque en cinco maneras es cada día crucificado en las manos de los malos sacerdotes. La primera por mengua de fe, la segunda por cobdicia, la tercera por luxuria, la quarta por ignorancia y no saber lo que conviene al estado sacerdotal, la quinta por la poca reverencia con que se llegan a celebrar”. | ||
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Y después en fin del mes de setiembre cayó en una gran enfermedad del coraçón: y no avien- [fol. 96ra] do esperança de su salud fue arrebatada en espíritu y estuvo como muerta espacio de tres horas, y las hermanas que estavan presentes dávanle muchos tormentos por la retornar. Y estando así transpuesta vido a Nuestra Señora, la qual le mandó que dixesse a su confessor todas las cosas que avía visto para que él las dixesse a dos varones católicos de la sancta yglesia de Toledo que le nombró —conviene saber, el deán y el capellán mayor— para que estos las dixessen al arçobispo y desta manera se remediassen los males suso dichos de la clerezía. Y como ella dixesse estas cosas a su confessor, él demostró con prudencia dureza de coraçón en las creer, y díxole: “Aunque a mí sea esto cierto, ¿cómo lo será a aquellos a quien vos dezís que se aya de revelar? Por ende, menester es alguna señal para conoscer la verdad deste hecho y para que sea creýdo lo que puede ser dubdoso”. | Y después en fin del mes de setiembre cayó en una gran enfermedad del coraçón: y no avien- [fol. 96ra] do esperança de su salud fue arrebatada en espíritu y estuvo como muerta espacio de tres horas, y las hermanas que estavan presentes dávanle muchos tormentos por la retornar. Y estando así transpuesta vido a Nuestra Señora, la qual le mandó que dixesse a su confessor todas las cosas que avía visto para que él las dixesse a dos varones católicos de la sancta yglesia de Toledo que le nombró —conviene saber, el deán y el capellán mayor— para que estos las dixessen al arçobispo y desta manera se remediassen los males suso dichos de la clerezía. Y como ella dixesse estas cosas a su confessor, él demostró con prudencia dureza de coraçón en las creer, y díxole: “Aunque a mí sea esto cierto, ¿cómo lo será a aquellos a quien vos dezís que se aya de revelar? Por ende, menester es alguna señal para conoscer la verdad deste hecho y para que sea creýdo lo que puede ser dubdoso”. | ||
'''Capítulo 43''' | |||
'''De las cartas que divinalmente halló escriptas cerca de sí no sabiendo escrevir''' | '''De las cartas que divinalmente halló escriptas cerca de sí no sabiendo escrevir''' | ||
| Línea 1130: | Línea 1200: | ||
Viendo, pues, esta sierva de Dios de la maravilla de la una carta que cayera en el agua y no se mojara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como supiesse porque, como diximos, ella no sabia escrevuir ni formar las letras por arte. Y como llevasse en una ollica un poco de fuego para encender una candela que llevava muerta, luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como quiso començar de escrevir la carta, le començó a salir sangre por las narizes; y duró tanto el salir de la sangre que por espacio de una hora que no la pudo restañar. Y ella viendo esto, puso la carta en las sienes y luego cessó de salir la sangre. Y fueron después hechos los miraglos siguientes. Como el día de la Concepción de Nuestra Señora, estuviesse una niña muerta siete ho- [fol. 96vb] ras avía, y esta sierva de Dios lo supiesse en el monesterio, embió aquella carta con mucha fe para que se la pusiessen, y luego que se la pusieron bostezó y resusçitó y sanó perfectamente. Y como una mujer tuviesse el pecho abierto, luego que le pusieron encima esta cara se le cerró y sanó. Y un clérigo yva a Santiago y llevava consigo con gran devoción aquella carta, y cayó en un braço de mar y mojándosele toda la ropa, la carta no se le mojó. | Viendo, pues, esta sierva de Dios de la maravilla de la una carta que cayera en el agua y no se mojara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como supiesse porque, como diximos, ella no sabia escrevuir ni formar las letras por arte. Y como llevasse en una ollica un poco de fuego para encender una candela que llevava muerta, luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como quiso començar de escrevir la carta, le començó a salir sangre por las narizes; y duró tanto el salir de la sangre que por espacio de una hora que no la pudo restañar. Y ella viendo esto, puso la carta en las sienes y luego cessó de salir la sangre. Y fueron después hechos los miraglos siguientes. Como el día de la Concepción de Nuestra Señora, estuviesse una niña muerta siete ho- [fol. 96vb] ras avía, y esta sierva de Dios lo supiesse en el monesterio, embió aquella carta con mucha fe para que se la pusiessen, y luego que se la pusieron bostezó y resusçitó y sanó perfectamente. Y como una mujer tuviesse el pecho abierto, luego que le pusieron encima esta cara se le cerró y sanó. Y un clérigo yva a Santiago y llevava consigo con gran devoción aquella carta, y cayó en un braço de mar y mojándosele toda la ropa, la carta no se le mojó. | ||
'''Capítulo 44''' | |||
'''De la llaga del costado y de las otras penas que divinalmente le fueron dadas''' | '''De la llaga del costado y de las otras penas que divinalmente le fueron dadas''' | ||
| Línea 1158: | Línea 1228: | ||
Y murió el cardenal suso dicho después de la muerte desta sancta muger en la ciudad de Guadalajara. Y estuvo enfermo primero muchos días, en los quales hizo por su ánima muchas obras pías. | Y murió el cardenal suso dicho después de la muerte desta sancta muger en la ciudad de Guadalajara. Y estuvo enfermo primero muchos días, en los quales hizo por su ánima muchas obras pías. | ||
'''Capítulo 45''' | |||
'''De cómo rescibiendo una vez una vez el cuerpo de Nuestro Señor fue llena de fe e un resplandor visible y quedó sana de todas las enfermedades que entonces tenía. Y de las cosas que vido la noche sancta de la Natividad y de otras maravillassí que divinalmente le fueron mostradas''' | '''De cómo rescibiendo una vez una vez el cuerpo de Nuestro Señor fue llena de fe e un resplandor visible y quedó sana de todas las enfermedades que entonces tenía. Y de las cosas que vido la noche sancta de la Natividad y de otras maravillassí que divinalmente le fueron mostradas''' | ||
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Y aun como otra vez esta sancta virgen en el día [fol. 99vb] del Triumpho de la Cruz cerca del alva estuviesse rezando hazia el cielo, vio así como unas llamas en él. Y dende a una hora vido el cierlo abierto y que salía el sol por aquella abertura; y en aquel sol se conosçían todas las hermosuras del cielo. Y luego otro día, estando rezando en un libro a una ventana que salía al cielo, a hora de tercia vido cerca de sí un rostro como el de la luna, muy espantable, y dentro como dos formas de hombres y peleaban el uno contra el otro; y cayó mucha gente muerta. Y en este este día prendieron los moros al Conde de Cifuentes. | Y aun como otra vez esta sancta virgen en el día [fol. 99vb] del Triumpho de la Cruz cerca del alva estuviesse rezando hazia el cielo, vio así como unas llamas en él. Y dende a una hora vido el cierlo abierto y que salía el sol por aquella abertura; y en aquel sol se conosçían todas las hermosuras del cielo. Y luego otro día, estando rezando en un libro a una ventana que salía al cielo, a hora de tercia vido cerca de sí un rostro como el de la luna, muy espantable, y dentro como dos formas de hombres y peleaban el uno contra el otro; y cayó mucha gente muerta. Y en este este día prendieron los moros al Conde de Cifuentes. | ||
'''Capítulo 46''' | |||
'''De cómo le apareció desspués de finado el capellán del monesterio, y de cóm vido en espírituo ser lleva a juyzio el anima del capellán mayor de la yglesia de Toledo en la hora que murió y de la visión que vido de otro clérigo bivo''' | '''De cómo le apareció desspués de finado el capellán del monesterio, y de cóm vido en espírituo ser lleva a juyzio el anima del capellán mayor de la yglesia de Toledo en la hora que murió y de la visión que vido de otro clérigo bivo''' | ||
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Y andando por el purgatorio, vido un clérigo que era bivo y tenía cura de ánimas en una pena muy grande, que una grande serpiente muy espantosa que tenía dos cabeças y dos bocas le tenía atado y cercado alrededor. Y vido un dragón horrible que estava cerca del clérigo, el qual tenía encima del espinazo una esportilla en que estava el ánima de un niño chiquillo que dava quexas, demandando justicia de la pena que suffría por culpa de aquel clérigo. Y como ella preguntasse al ángel que le mostrava estas cosas qué pena era aquella, respondióle que aquel niño que por culpa de aquel sacerdote muriera sin baptismo y demandava justicia al Señor. Y ella, espantada desto, desque tornó en sí hazía oraçión especial por aquel sacerdote. Y a cabo de ocho días, diziendo aquel clérigo mismo missa en la iglesa del monesterio, acabando de alçar, fue otra vez esta Sierva de Dios levantada en espíritu y vio cómo aquel sacer- [fol. 100va] dote tenía ceñida al cuerpo serpiente con tres cabeças: y la primera se comía el corazón, la segunda la lengua y la terçera cabeça le comía las espaldas; Y al niño que dava bozes ante él y dezía: “Por tu causa no veo a Dios, porque por ti morí sin baptismo y no alcançarás perdón deste grande cargo”. Y dende a tres días, esta sancta muger llamó a este saçerdote y díxole en secreto lo que viera. El qual se espantó tanto que se le quitó la habla por espacio de media hora. Y ella, desque lo vido tan pusillánime y sin esfuerzo, esforçolo mucho. Y tornado en sí, le dixo que estaba muy maravilado cómo Nuestro Señor le avía revelado aquel secreto. Y conosció que era verdad así esto del niño que murió por su culpa sin baptismo como otras cosas muchas que le dixo, en que ofendía mucho a Dios. Y díxole despues la sancta muger: “Tened por cierto, padre, que esto lo mostrará el Señor por señal otro día”. Y este sacerdote confessó después que otro día diziendo missa, quando bolvió la hoja del missal onde estava la imagen del crucifixo vido en él cinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de Sant Miguel, y ella encomendolo mucho a Nuestro Señor; y apareciole después el día de Sant Francisco, por la mañana, muy espantable, y díxole cosas muy señaladas que passaran en secreto entre él y otra persona, las quales hallaron ser así en verdad. | Y andando por el purgatorio, vido un clérigo que era bivo y tenía cura de ánimas en una pena muy grande, que una grande serpiente muy espantosa que tenía dos cabeças y dos bocas le tenía atado y cercado alrededor. Y vido un dragón horrible que estava cerca del clérigo, el qual tenía encima del espinazo una esportilla en que estava el ánima de un niño chiquillo que dava quexas, demandando justicia de la pena que suffría por culpa de aquel clérigo. Y como ella preguntasse al ángel que le mostrava estas cosas qué pena era aquella, respondióle que aquel niño que por culpa de aquel sacerdote muriera sin baptismo y demandava justicia al Señor. Y ella, espantada desto, desque tornó en sí hazía oraçión especial por aquel sacerdote. Y a cabo de ocho días, diziendo aquel clérigo mismo missa en la iglesa del monesterio, acabando de alçar, fue otra vez esta Sierva de Dios levantada en espíritu y vio cómo aquel sacer- [fol. 100va] dote tenía ceñida al cuerpo serpiente con tres cabeças: y la primera se comía el corazón, la segunda la lengua y la terçera cabeça le comía las espaldas; Y al niño que dava bozes ante él y dezía: “Por tu causa no veo a Dios, porque por ti morí sin baptismo y no alcançarás perdón deste grande cargo”. Y dende a tres días, esta sancta muger llamó a este saçerdote y díxole en secreto lo que viera. El qual se espantó tanto que se le quitó la habla por espacio de media hora. Y ella, desque lo vido tan pusillánime y sin esfuerzo, esforçolo mucho. Y tornado en sí, le dixo que estaba muy maravilado cómo Nuestro Señor le avía revelado aquel secreto. Y conosció que era verdad así esto del niño que murió por su culpa sin baptismo como otras cosas muchas que le dixo, en que ofendía mucho a Dios. Y díxole despues la sancta muger: “Tened por cierto, padre, que esto lo mostrará el Señor por señal otro día”. Y este sacerdote confessó después que otro día diziendo missa, quando bolvió la hoja del missal onde estava la imagen del crucifixo vido en él cinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de Sant Miguel, y ella encomendolo mucho a Nuestro Señor; y apareciole después el día de Sant Francisco, por la mañana, muy espantable, y díxole cosas muy señaladas que passaran en secreto entre él y otra persona, las quales hallaron ser así en verdad. | ||
'''Capítulo 47''' | |||
'''De cómo resplandeció por espíritu de profecía y dixo por la gracia de Nuestro Señor muchas cosas secretas''' | '''De cómo resplandeció por espíritu de profecía y dixo por la gracia de Nuestro Señor muchas cosas secretas''' | ||
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Rescebía esta Sierva de Dios gran [fol. 101rb] pena en salir a hablar con las personas que venían a ella aunque fuessen religiosas. Y trabajava de abreviar las tales hablas lo más que podía, y hablava con pocas personas por más graves y honestas que fuessen. | Rescebía esta Sierva de Dios gran [fol. 101rb] pena en salir a hablar con las personas que venían a ella aunque fuessen religiosas. Y trabajava de abreviar las tales hablas lo más que podía, y hablava con pocas personas por más graves y honestas que fuessen. | ||
'''Capítulo 48''' | |||
'''De cómo alcançó por sus oraciones salud a la madre del monesterio y libró a un su hermano de las prisiones y a su madre de la enfermedad que tenía''' | '''De cómo alcançó por sus oraciones salud a la madre del monesterio y libró a un su hermano de las prisiones y a su madre de la enfermedad que tenía''' | ||
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Y acaesció otra vez que estando esta bienaventurada virgen muy mala en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y co- [fol. 102ra] mo viesse que no podía comulgar con las otras hermanas de aquel sancto día ni estar presente con ellas al officio, rescibió gran dolor en su coraçón. Y como las otras religiosas se levantassen a los maytines y ella estuviesse tan cerca del choro que las pudiesse oýr, luego que començaron el Invitatiorio, dixo con gran dolor de su coraçón orando a Nuestra Señora: “¡O[h] gloriosa madre de Dios, esperança de los peccadores! Yo no soy digna de estar en tus maytines, ni menos de poder comulgar con las otras; tú, Señora mía sabes la pena que en esto rescibo”. Y como acabó de dezir estas palabras vino una claridad sobre ella. Y sintiose luego sana del todo. Y levantándose de la cama fuese a los maytines, y comulgó esse día con mucho gozo con las otras hermanas. | Y acaesció otra vez que estando esta bienaventurada virgen muy mala en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y co- [fol. 102ra] mo viesse que no podía comulgar con las otras hermanas de aquel sancto día ni estar presente con ellas al officio, rescibió gran dolor en su coraçón. Y como las otras religiosas se levantassen a los maytines y ella estuviesse tan cerca del choro que las pudiesse oýr, luego que començaron el Invitatiorio, dixo con gran dolor de su coraçón orando a Nuestra Señora: “¡O[h] gloriosa madre de Dios, esperança de los peccadores! Yo no soy digna de estar en tus maytines, ni menos de poder comulgar con las otras; tú, Señora mía sabes la pena que en esto rescibo”. Y como acabó de dezir estas palabras vino una claridad sobre ella. Y sintiose luego sana del todo. Y levantándose de la cama fuese a los maytines, y comulgó esse día con mucho gozo con las otras hermanas. | ||
'''Capítulo 49''' | |||
'''De la muerte de la bienaventurada María de Ajoffrín y cómo luego començó a resplandecer por miraglos''' | '''De la muerte de la bienaventurada María de Ajoffrín y cómo luego començó a resplandecer por miraglos''' | ||
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Otros muchos miraglos hizo Nuestro Señor por los merescimientos desta su sierva luego después de su muerte, como se hallan escriptos en el libro de su vida. Y aun hasta tiempo presente no cessa Nuestro Señor de la mangnificar por señales maravillosas, mas yo no quiero escrevir más en este lugar y sólo diré aquí un miraglo que acaesció en su vida acerca de una carta quemada que por sus oraciones fue hallada sana y restituyda en su primero ser. Como una vez esta [fol. 103ra] sierva de Dios notasse una carta para el cardenal Don Pero González de Mendoça, y la escriviesse otra religiosa que se llamava Ynés de Sant Nicolás. Y acabada la carta de escrevir, por no tener allí polvos para la enxugar, la llegassen al fuego. Tanto la allegaron, que se quemó en tal manera que era necessario tornarla a escrevir otra vez. Y como desto rescibiesse mucha pena la religiosa que la escriviera, porque la carta era muy grande, díxole ella: “Ýos agora, hermana, y no rescibáys pena, porque después se podrá escrevir”. Y tomó ella la carta quemada y echóla en un arca. Y como otro día viniesse la otra religiosa para la tornar a escrevir, abrió la sierva de Dios el arca y hallaron la carta sana. | Otros muchos miraglos hizo Nuestro Señor por los merescimientos desta su sierva luego después de su muerte, como se hallan escriptos en el libro de su vida. Y aun hasta tiempo presente no cessa Nuestro Señor de la mangnificar por señales maravillosas, mas yo no quiero escrevir más en este lugar y sólo diré aquí un miraglo que acaesció en su vida acerca de una carta quemada que por sus oraciones fue hallada sana y restituyda en su primero ser. Como una vez esta [fol. 103ra] sierva de Dios notasse una carta para el cardenal Don Pero González de Mendoça, y la escriviesse otra religiosa que se llamava Ynés de Sant Nicolás. Y acabada la carta de escrevir, por no tener allí polvos para la enxugar, la llegassen al fuego. Tanto la allegaron, que se quemó en tal manera que era necessario tornarla a escrevir otra vez. Y como desto rescibiesse mucha pena la religiosa que la escriviera, porque la carta era muy grande, díxole ella: “Ýos agora, hermana, y no rescibáys pena, porque después se podrá escrevir”. Y tomó ella la carta quemada y echóla en un arca. Y como otro día viniesse la otra religiosa para la tornar a escrevir, abrió la sierva de Dios el arca y hallaron la carta sana. | ||
'''Capítulo 50''' | |||
'''De cómo fue trasladado el cuerpo de la bienaventurada María de Ajoffrín y puesto en una sepultura muy honrrada que le fue hecha en la yglesia, y del olor maravilloso que sintieron todos los que se hallaron presentes y de cómo llovió luego y se remedió la tierra''' | '''De cómo fue trasladado el cuerpo de la bienaventurada María de Ajoffrín y puesto en una sepultura muy honrrada que le fue hecha en la yglesia, y del olor maravilloso que sintieron todos los que se hallaron presentes y de cómo llovió luego y se remedió la tierra''' | ||
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''[15]'' En el texto figura: “relignoso maastro”. Se han subsanado las erratas. | ''[15]'' En el texto figura: “relignoso maastro”. Se han subsanado las erratas. | ||
''[16]'' Alude a las dos religiosas que centralizan el apartado 193 de la Adición a la ''Tercera parte del Flos Sanctorum'': María García y María de Ajofrín. | ''[16]'' Alude a las dos religiosas que centralizan el apartado 193 de la Adición a la ''Tercera parte del Flos Sanctorum'': [[María García]] y María de Ajofrín. | ||
''[17]'' A continuación, en el ejemplar mencionado de la BNE ‒en el mismo apartado 193‒ leemos: “Antes de poner fin en las vidas destas dos siervas de Dios, Marías religiosas de Sant Pablo de Toledo, quiero hacer mención de algunas otras monjas del mismo convento, dignas de que, en los siglos por venir, se tenga honorífica memoria y su propria casa y la ciudad de Toledo reciban honra y les sea de importante provecho el tener y gozar de sus benditos cuerpos. Lo que dijere se ha sacado de un libro que recopiló de memoriales y relaciones antiguas y modernas de aquel convento doña Ana de Zúñiga, de cuyas virtudes pudiera yo escribir mucho si llegara mi atrevimiento adonde llega el deseo y la verdad.” | ''[17]'' A continuación, en el ejemplar mencionado de la BNE ‒en el mismo apartado 193‒ leemos: “Antes de poner fin en las vidas destas dos siervas de Dios, Marías religiosas de Sant Pablo de Toledo, quiero hacer mención de algunas otras monjas del mismo convento, dignas de que, en los siglos por venir, se tenga honorífica memoria y su propria casa y la ciudad de Toledo reciban honra y les sea de importante provecho el tener y gozar de sus benditos cuerpos. Lo que dijere se ha sacado de un libro que recopiló de memoriales y relaciones antiguas y modernas de aquel convento doña Ana de Zúñiga, de cuyas virtudes pudiera yo escribir mucho si llegara mi atrevimiento adonde llega el deseo y la verdad.” | ||
Y se añaden diez vidas breves que se hallan editadas en el Catálogo: Aldonza Carrillo, condesa de Fuensalida; su madre Teresa de Guevara; Inés de Cebreros; Inés de Santa Catarina, sobrina de María de Ajofrín; Lucía de los Ángeles; Catalina San Juan; María de San Ildefonso; María de la Visitación; Paula de los Ángeles y, por último, Quiteria de San Francisco. | Y se añaden diez vidas breves que se hallan editadas en el Catálogo: Aldonza Carrillo, condesa de Fuensalida; su madre [[Teresa de Guevara]]; [[Inés de Cebreros]]; [[Inés de Santa Catarina]], sobrina de [[María de Ajofrín]]; [[Lucía de los Ángeles]]; [[Catalina San Juan]]; [[María de San Ildefonso]]; [[María de la Visitación]]; [[Paula de los Ángeles]] y, por último, [[Quiteria de San Francisco]]. | ||
A doña Ana de Zúñiga, Alonso de Villegas dedicará una reseña hagiográfica en impresiones posteriores a la de 1589, como evidencia el ejemplar de 1595 guardado en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona con la signatura B-50/5/11. | A doña Ana de Zúñiga, Alonso de Villegas dedicará una reseña hagiográfica en impresiones posteriores a la de 1589, como evidencia el ejemplar de 1595 guardado en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona con la signatura B-50/5/11. | ||
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=Vida impresa (4)= | =Vida impresa (4)= | ||
Ed. [http://visionarias.es/equipo/lara-marchante-fuente/ Lara Marchante Fuente]; fecha de edición: septiembre de 2017; fecha de modificación: | Ed. [http://visionarias.es/equipo/lara-marchante-fuente/ Lara Marchante Fuente]; fecha de edición: septiembre de 2017; fecha de modificación: mayo de 2026. | ||
==Fuente== | ==Fuente== | ||
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==Vida de María de Ajofrín== | ==Vida de María de Ajofrín== | ||
'''CAPÍTULO XLIV''' | |||
[465] '''La vida de la sierva de Dios María de Ajofrín, religiosa de San Pablo de Toledo''' | [465] '''La vida de la sierva de Dios María de Ajofrín, religiosa de San Pablo de Toledo''' | ||
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Estos extremos, sin duda, son dañosos y aun peligrosos, y no sé cuál más, porque el uno parece temerario y poco pío, y el otro da ocasión con su facilidad que pierda el crédito y reverencia aun lo más verdadero y calificado. Confieso que en aquellos primeros tiempos de la Iglesia, y en aquellas primicias del espíritu, se halla poco o nada destas cosas, y la santidad y milagros con que Dios confirmaba su fe y la autoridad de sus ministros (estas son las dos principales razones o fines de los milagros) eran muy diferentes en aquella feliz era, y que algunos centenares de años después, cuando florecieron tantos mártires y, tras ellos, tantos y tan ilustres confesores, y Dios tenía poblados los desiertos de tan admirables hombres, tampoco se hallaba nada desto, y si se ha escrito algo (no faltaron entonces algunos hombres varones que sembraron muchas niñerías) tuvo siempre poco crédito. | Estos extremos, sin duda, son dañosos y aun peligrosos, y no sé cuál más, porque el uno parece temerario y poco pío, y el otro da ocasión con su facilidad que pierda el crédito y reverencia aun lo más verdadero y calificado. Confieso que en aquellos primeros tiempos de la Iglesia, y en aquellas primicias del espíritu, se halla poco o nada destas cosas, y la santidad y milagros con que Dios confirmaba su fe y la autoridad de sus ministros (estas son las dos principales razones o fines de los milagros) eran muy diferentes en aquella feliz era, y que algunos centenares de años después, cuando florecieron tantos mártires y, tras ellos, tantos y tan ilustres confesores, y Dios tenía poblados los desiertos de tan admirables hombres, tampoco se hallaba nada desto, y si se ha escrito algo (no faltaron entonces algunos hombres varones que sembraron muchas niñerías) tuvo siempre poco crédito. | ||
De doscientos años poco más a esta parte, ha habido algunas mujeres santas con quien parece que [466] Nuestro Señor ha querido (digámoslo ansí, aunque con miedo y reverencia) mudar estilo, facilitarse tanto con ellas y allanar el trato de suerte que no haya sino encoger los hombros y dejar el juicio y determinación dello a la Iglesia que, como a su esposa querida, no le encubre los secretos de su pecho. Junto con esto (que también aprieta mucho), parece que ha querido hacer excepción de la regla de su Apóstol, que no permite que las mujeres enseñen en la iglesia, y ha permitido (como algunos dicen) que dejen estas santas muchas epístolas y libros grandes de revelaciones y doctrinas para enseñamiento de los fieles, cosa que en ninguna de aquellas santísimas hembras que florecieron de mil años arriba, nunca la vimos ni tenemos, sino es de alguna cosa de ingenio, | De doscientos años poco más a esta parte, ha habido algunas mujeres santas con quien parece que [466] Nuestro Señor ha querido (digámoslo ansí, aunque con miedo y reverencia) mudar estilo, facilitarse tanto con ellas y allanar el trato de suerte que no haya sino encoger los hombros y dejar el juicio y determinación dello a la Iglesia que, como a su esposa querida, no le encubre los secretos de su pecho. Junto con esto (que también aprieta mucho), parece que ha querido hacer excepción de la regla de su Apóstol, que no permite que las mujeres enseñen en la iglesia, y ha permitido (como algunos dicen) que dejen estas santas muchas epístolas y libros grandes de revelaciones y doctrinas para enseñamiento de los fieles, cosa que en ninguna de aquellas santísimas hembras que florecieron de mil años arriba, nunca la vimos ni tenemos, sino es de alguna cosa de ingenio, qué ya saben los que algo han leído que son. Todas estas razones hemos de tragar y atravesar por todo con sumisión de la regla que he dicho, y decir que no se ha abreviado la mano del Señor. | ||
Esto he dicho antes de entrar en la vida desta santa, que sin duda me hace gran admiración. Diré con la mayor fidelidad que pudiere lo que ya otros han publicado, y lo que en un cuaderno antiguo de mano he hallado, que en sustancia todo es uno. El original de todo, o la mayor parte, fue el padre fray Juan de Corrales, religioso desta Orden, profeso y prior de la Sisla de Toledo, hombre docto y gran fraile, y que confesó a esta santa casi todo el tiempo en que Nuestro Señor la hacía las mercedes que diremos; y ansí dice en la última cláusula del Prólogo que hizo en la relación de su vida desta suerte: “Yo, el muy indigno siervo de los siervos de Dios, fray Juan de Corrales, prior de la Sisla de Toledo, recontaré a honra y gloria del soberano Rey Dios, Nuestro Señor, las maravillas y secretos que por mis ojos vi, y por mis manos traté, y oí a personas dignas de fe y de gran memoria, las cuales Nuestro Señor quiso poner y demostrar en una pobrecilla sierva suya, llamada María de Ajofrín, virgen y santa, en el Monasterio y Casa de doña [[María García]], en la ciudad de Toledo”. | Esto he dicho antes de entrar en la vida desta santa, que sin duda me hace gran admiración. Diré con la mayor fidelidad que pudiere lo que ya otros han publicado, y lo que en un cuaderno antiguo de mano he hallado, que en sustancia todo es uno. El original de todo, o la mayor parte, fue el padre fray Juan de Corrales, religioso desta Orden, profeso y prior de la Sisla de Toledo, hombre docto y gran fraile, y que confesó a esta santa casi todo el tiempo en que Nuestro Señor la hacía las mercedes que diremos; y ansí dice en la última cláusula del Prólogo que hizo en la relación de su vida desta suerte: “Yo, el muy indigno siervo de los siervos de Dios, fray Juan de Corrales, prior de la Sisla de Toledo, recontaré a honra y gloria del soberano Rey Dios, Nuestro Señor, las maravillas y secretos que por mis ojos vi, y por mis manos traté, y oí a personas dignas de fe y de gran memoria, las cuales Nuestro Señor quiso poner y demostrar en una pobrecilla sierva suya, llamada María de Ajofrín, virgen y santa, en el Monasterio y Casa de doña [[María García]], en la ciudad de Toledo”. | ||
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Vuelta en sí, la santa comenzó a pensar en lo que había visto, y púsole mucho miedo, pensando no fuese alguna ilusión del enemigo que le había puesto aquello en la imaginación, porque de todo punto se tenía por indigna de cosas tan altas; por otra parte, dentro de sí misma, le parecía que tenía aquello una certeza tan grande que no pudiera el demonio entremeterse en cosa tan admirable. Ni sabía si lo diría o callaría. Al fin, se determinó de no decirlo a nadie sino a su confesor, debajo del sello de aquel Sacramento, pensando que se comprendía en él. El confesor quedó admirado cuando lo oyó, y aunque entendió que aquella visión venía de buenos principios, porque tocaba en lo fino, y declaraba la raíz de la corrupción de las costumbres del pueblo y de las faltas de los que habían de ser espejo de la iglesia, cosas que el demonio no había de procurar se enmendasen, con todo eso, mostró no hacer caso dello y la reprendió, diciendo que eran burlerías, antojos y fantasías de cabezas flacas de mujeres, quedando a la mira y ver en qué paraba el caso. Estas fueron las primeras cosas que pasaron por esta santa Virgen, que las refieren otros cortamente, y yo las relato con la fidelidad que las escribió su confesor, fray Juan de Corrales. | Vuelta en sí, la santa comenzó a pensar en lo que había visto, y púsole mucho miedo, pensando no fuese alguna ilusión del enemigo que le había puesto aquello en la imaginación, porque de todo punto se tenía por indigna de cosas tan altas; por otra parte, dentro de sí misma, le parecía que tenía aquello una certeza tan grande que no pudiera el demonio entremeterse en cosa tan admirable. Ni sabía si lo diría o callaría. Al fin, se determinó de no decirlo a nadie sino a su confesor, debajo del sello de aquel Sacramento, pensando que se comprendía en él. El confesor quedó admirado cuando lo oyó, y aunque entendió que aquella visión venía de buenos principios, porque tocaba en lo fino, y declaraba la raíz de la corrupción de las costumbres del pueblo y de las faltas de los que habían de ser espejo de la iglesia, cosas que el demonio no había de procurar se enmendasen, con todo eso, mostró no hacer caso dello y la reprendió, diciendo que eran burlerías, antojos y fantasías de cabezas flacas de mujeres, quedando a la mira y ver en qué paraba el caso. Estas fueron las primeras cosas que pasaron por esta santa Virgen, que las refieren otros cortamente, y yo las relato con la fidelidad que las escribió su confesor, fray Juan de Corrales. | ||
'''CAPÍTULO XLV''' | |||
''[2]'' '''Prosíguese la vida de la santa virgen María de Ajofrín, y las cosas admirables que Nuestro Señor obró en ella''' | ''[2]'' '''Prosíguese la vida de la santa virgen María de Ajofrín, y las cosas admirables que Nuestro Señor obró en ella''' | ||
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Cosas son estas ocultas y divinas; yo confieso que no sé qué decirme a ellas, aunque no faltan ejemplos harto parecidos a este en los Profetas del Viejo Testamento a quien Dios de hecho mandó profetizar y decir con sus mismas penas las cosas que quería reprender a su pueblo, y los castigos que por sus culpas quería darles. Mas esto es para otro lugar, que excede los lindes de historiador. | Cosas son estas ocultas y divinas; yo confieso que no sé qué decirme a ellas, aunque no faltan ejemplos harto parecidos a este en los Profetas del Viejo Testamento a quien Dios de hecho mandó profetizar y decir con sus mismas penas las cosas que quería reprender a su pueblo, y los castigos que por sus culpas quería darles. Mas esto es para otro lugar, que excede los lindes de historiador. | ||
'''CAPÍTULO XLVI''' | |||
'''Padece la sierva de Dios María de Ajofrín mucha parte de los dolores y tormentos que Nuestro Señor sufrió en su Pasión, y otras visiones admirables''' | '''Padece la sierva de Dios María de Ajofrín mucha parte de los dolores y tormentos que Nuestro Señor sufrió en su Pasión, y otras visiones admirables''' | ||
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Estuvo desta manera postrada hasta las doce del día, sin moverse de aquel lugar; dadas las doce estaba muy fatigada, porque había estado allí desde la diez de la noche. Levantáronla algunas de aquellas hermanas, y lleváronla a la cama, y a la tarde, por satisfacer a los ruegos dellas, comió un poco de carne de membrillo, y sin tomar otra cosa alguna pasó lunes y martes, y el miércoles comió solamente un huevo, donde se vía harto claro que el manjar divino la sustentaba contra toda la condición de la carne. De todo esto no descubrió cosa alguna a persona viviente jamás sino solo a su confesor, que era el prior de la Sisla, que le tenía mandado, por obediencia, no le encubriese cosa alguna de cuanto el Señor le mostrase. | Estuvo desta manera postrada hasta las doce del día, sin moverse de aquel lugar; dadas las doce estaba muy fatigada, porque había estado allí desde la diez de la noche. Levantáronla algunas de aquellas hermanas, y lleváronla a la cama, y a la tarde, por satisfacer a los ruegos dellas, comió un poco de carne de membrillo, y sin tomar otra cosa alguna pasó lunes y martes, y el miércoles comió solamente un huevo, donde se vía harto claro que el manjar divino la sustentaba contra toda la condición de la carne. De todo esto no descubrió cosa alguna a persona viviente jamás sino solo a su confesor, que era el prior de la Sisla, que le tenía mandado, por obediencia, no le encubriese cosa alguna de cuanto el Señor le mostrase. | ||
'''CAPITULO XLVII''' | |||
'''Prosiguen se las revelaciones y visiones grandes que mostró el Señor a su sierva María de Ajofrín, y las cosas señaladas que por ella hizo''' | '''Prosiguen se las revelaciones y visiones grandes que mostró el Señor a su sierva María de Ajofrín, y las cosas señaladas que por ella hizo''' | ||
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Estando una vez entre otras haciendo oración delante la misma imagen, el día octavo después que murió, a las dos horas de la noche, vio el rostro de la imagen más alegre que otras veces, y que le parecía como vivo, y como con semblante de quererle hablar. La santa, con el alegría que recibió desto, comenzó a derramar muchas lágrimas y comenzose a trasportar. Estaban allí con ella dos hermanas, y como sintieron esto lleváronla a la cama. Estándose allí con ella, con dos candelas encendidas, vuelta en sí, razonando con las compañeras, sintió a sus espaldas como un huelgo de persona, aunque muy fría. Como hablaba con las hermanas, no curó de volver a mirar qué era. Diole luego un espeluzamiento grande, y volviendo la cabeza, vio como un pedazo de nube obscura, y dentro, el rostro de su hermano con semblante alegre. Hablole y díjole cómo a la hora de su muerte se vio en grande aprieto, mas que Nuestra Señora vino y le ayudó a salir d’él. Declarole ciertas obligaciones que tenía, rogándole pusiese cuidado para que saliese dellas, y que estaba en penas de purgatorio detenido; diciendo esto, desapareció. | Estando una vez entre otras haciendo oración delante la misma imagen, el día octavo después que murió, a las dos horas de la noche, vio el rostro de la imagen más alegre que otras veces, y que le parecía como vivo, y como con semblante de quererle hablar. La santa, con el alegría que recibió desto, comenzó a derramar muchas lágrimas y comenzose a trasportar. Estaban allí con ella dos hermanas, y como sintieron esto lleváronla a la cama. Estándose allí con ella, con dos candelas encendidas, vuelta en sí, razonando con las compañeras, sintió a sus espaldas como un huelgo de persona, aunque muy fría. Como hablaba con las hermanas, no curó de volver a mirar qué era. Diole luego un espeluzamiento grande, y volviendo la cabeza, vio como un pedazo de nube obscura, y dentro, el rostro de su hermano con semblante alegre. Hablole y díjole cómo a la hora de su muerte se vio en grande aprieto, mas que Nuestra Señora vino y le ayudó a salir d’él. Declarole ciertas obligaciones que tenía, rogándole pusiese cuidado para que saliese dellas, y que estaba en penas de purgatorio detenido; diciendo esto, desapareció. | ||
'''CAPÍTULO XLVIII''' | |||
'''Otras muchas visiones y revelaciones de esta sierva de Dios, en que se mostró claro tener espíritu profético''' | '''Otras muchas visiones y revelaciones de esta sierva de Dios, en que se mostró claro tener espíritu profético''' | ||
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No acabaría si menudease en la infinidad de visiones y revelaciones que esta sierva de Dios tuvo, pues apenas comulgó vez que no fuese elevada sobre sí y le demostraba Dios grandes secretos. Bien veo que es una extraña manera de proceder y fuera del curso ordinario que ni lo alcanzan nuestras reglas ni discreciones; y que nunca se allanó tanto Dios con sus mayores profetas según lo que hallamos escrito en el texto sagrado, mas yo refiero, como dije al principio, lo que otros han dicho, y aun no tanto, porque son infinitas las cosas deste jaez. Estas que he referido fueron las más públicas y que palpablemente vieron muchos. Aunque algunas se refieren aquí, y otras he callado que, o no las entendieron bien o no las escribieron como ella las reveló, y ansí parece que tienen algunos inconvenientes, especialmente en las visiones imaginarias, que las relaciones no se aciertan a hacer como ello se demostró en lo secreto del alma, y muchas cosas no se sabe cómo fueron, y ansí padecen muchas dudas y dificultades que se salen mal dellas, y la mejor solución es decir que no se entendían bien o se refirieron mal. | No acabaría si menudease en la infinidad de visiones y revelaciones que esta sierva de Dios tuvo, pues apenas comulgó vez que no fuese elevada sobre sí y le demostraba Dios grandes secretos. Bien veo que es una extraña manera de proceder y fuera del curso ordinario que ni lo alcanzan nuestras reglas ni discreciones; y que nunca se allanó tanto Dios con sus mayores profetas según lo que hallamos escrito en el texto sagrado, mas yo refiero, como dije al principio, lo que otros han dicho, y aun no tanto, porque son infinitas las cosas deste jaez. Estas que he referido fueron las más públicas y que palpablemente vieron muchos. Aunque algunas se refieren aquí, y otras he callado que, o no las entendieron bien o no las escribieron como ella las reveló, y ansí parece que tienen algunos inconvenientes, especialmente en las visiones imaginarias, que las relaciones no se aciertan a hacer como ello se demostró en lo secreto del alma, y muchas cosas no se sabe cómo fueron, y ansí padecen muchas dudas y dificultades que se salen mal dellas, y la mejor solución es decir que no se entendían bien o se refirieron mal. | ||
'''CAPÍTULO XLIX''' | |||
'''La muerte de la santa María de Ajofrín. Y algunos de los muchos milagros que Nuestro Señor obró por ella después de su muerte''' | '''La muerte de la santa María de Ajofrín. Y algunos de los muchos milagros que Nuestro Señor obró por ella después de su muerte''' | ||
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== Fuente == | == Fuente == | ||
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Francisco_de_Pisa Pisa, Francisco de], 1605. ''Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo e Historia de sus antigüedades y grandeza y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado y gobernado en sucesión de tiempo, y de los arzobispos de Toledo, principalmente de los más celebrados''. Toledo: Pedro Rodríguez, Imprenta Real, | * [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Francisco_de_Pisa Pisa, Francisco de], 1605. ''Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo e Historia de sus antigüedades y grandeza y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado y gobernado en sucesión de tiempo, y de los arzobispos de Toledo, principalmente de los más celebrados''. Toledo: Pedro Rodríguez, Imprenta Real, fol. 276v. | ||
[[Contexto material del impreso Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo e Historia de sus antigüedades]] ''y grandeza y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado y gobernado en sucesión de tiempo, y de los arzobispos de Toledo, principalmente de los más celebrados''. | [[Contexto material del impreso Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo e Historia de sus antigüedades]] ''y grandeza y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado y gobernado en sucesión de tiempo, y de los arzobispos de Toledo, principalmente de los más celebrados''. | ||
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==Vida de María de Ajofrín== | ==Vida de María de Ajofrín== | ||
'''Capítulo XXXVI''' | |||
[Libro Quinto] | [Libro Quinto] | ||
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[Fol. 276v] […] María de Ajofrín, monja del monesterio de San Pablo de Toledo, y su cuerpo está enterrado en el de la Sisla, a la mano derecha del altar mayor, donde es visitado y venerado por muchos, y ha Dios obrado por ella milagros y dado sanidades: falleció año de mil y cuatrocientos y ochenta y nueve. | [Fol. 276v] […] María de Ajofrín, monja del monesterio de San Pablo de Toledo, y su cuerpo está enterrado en el de la Sisla, a la mano derecha del altar mayor, donde es visitado y venerado por muchos, y ha Dios obrado por ella milagros y dado sanidades: falleció año de mil y cuatrocientos y ochenta y nueve. | ||
= Vida impresa (6)= | |||
Ed. de [https://visionarias.es/equipo/maria-gonzalez-diaz/ María González-Díaz]; fecha de edición: septiembre de 2025. | |||
== Fuente == | |||
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Blas_Franco_Fernández Franco Fernández, Blas], 1675. ''Vida de la Venerable Sierva de Dios María de Jesús, natural de Villa-Robledo, de la Tercera Orden del Seráfico Padre S. Francisco, virgen extática, prodigiosa, admirable, en favores que Nuestro Señor la hizo''. […] Tomo primero. Madrid: por Ioseph Fernández Buendía, pp. 454-455. | |||
== Criterios de edición== | |||
El fragmento sobre María de Ajofrín aparece en el capítulo diecinueve de la vida sobre la religiosa María de Jesús (1625-1653), que elabora el escrito murciano Blas Franco Fernández en 1675. Este fragmento es mencionado en la vida que escribe sobre la jerónima Francisco de Ajofrín en el siglo XVIII, la cual también está editada en el ''Catálogo de Santas Vivas'' (vida manuscrita 3). | |||
Se adoptan los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el ''Catálogo'', es decir, se moderniza la ortografía (b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.), las sibilantes y se eliminan las consonantes geminadas. El uso de mayúsculas y minúsculas se moderniza, así como la acentuación y la puntuación, que se adaptan a las actuales. | |||
==Vida de María de Ajofrín== | |||
'''Capítulo XIX''' | |||
[449] […] '''Refiérense algunos ejemplos de donde consta haber concedido Nuestro Señor a algunas siervas suyas el singular favor de la impresión de sus llagas''' | |||
[454] […] No es razón que pasemos silencio haber concedido Nuestro Señor este especialísimo don a la gloriosa virgen María de Ajofrín, natural de dicha villa, religiosa del glorioso Padre San Jerónimo en el antiguo convento de San Pablo de la ciudad de Toledo, [455] que por ser esta santa nuestra paisana y estar tan cerca su cuerpo, como es en el muy religioso y observanto monasterio de la Sisla, fuera ingratitud el dejar de hacer memoria de este prodigioso caso. Habíasele aparecido Nuestro Señor a esta bendita virgen y mandole dijese de su parte al arzobispo de Toledo viniese por sí mismo a poner remedio en cinco pecados públicos que había en dicha ciudad, por los cuales era este divino Señor gravemente ofendido. Y los pecados eran: falta de fe, demasiada codicia de las cosas del mundo, lujurias y sensualidades, ignorancia de las cosas divinas y poca reverencia en ellas, y que no permitiese dicho arzobispo se dijese misa en casa de personas seglares porque había tanto exceso que ya cualquier hombre particular quería le dijesen misa junto a su cama, cosa de grande escarnio y menosprecio de las cosas sagradas. Hizo esta santa virgen de la manera que pudo esta diligencia, pero no fue creída. Y así apareciéndosele Cristo Nuestro Señor, le dijo: ‘Para que seas creída, se te dará esta señal del Cielo: que este cuchillo que está en la boca de Dios traspasará tu corazón y hará en él una llaga de donde saldrá sangre viva, que será verdadero testimonio a todos, y tú serás participante y como un trasunto en quien se vean las llagas y los tormentos que el Hijo de Dios padeció en su Pasión’. | |||