Diferencia entre revisiones de «Teresa de Guevara»
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Ed. de [https://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: septiembre de 2025. | Ed. de [https://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: septiembre de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025. | ||
== Fuente == | == Fuente == | ||
* | * [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Ana_de_Zúñiga Zúñiga, Ana de]. Ms. A.J.T º. San Pablo, I libro 33, 1881, pp. 101-111. | ||
[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J. | [[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. | ||
== Criterios de edición == | == Criterios de edición == | ||
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas numeradas como 101-111. | |||
Dada la fecha de la copia manuscrita, por una parte, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Por otra parte, siguiendo las normas de la Real Academia Española, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las múltiples y diversas erratas y, además, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica “e/i” (“quiriendo”, “servieron”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, c/p, g/j, n/m, r/rr, r/l, y/ll. | Dada la fecha de la copia manuscrita, por una parte, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Por otra parte, siguiendo las normas de la Real Academia Española, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las múltiples y diversas erratas y, además, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica “e/i” (“quiriendo”, “servieron”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, c/p, g/j, n/m, r/rr, r/l, y/ll. | ||
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==Vida de Teresa de Guevara== | ==Vida de Teresa de Guevara== | ||
[101] ''[1]'' La muy santa y sierva de Dios doña Teresa de Guevara fue ilustre por linaje, pero mucho | [101] ''[1]'' La muy santa y sierva de Dios doña Teresa de Guevara fue ilustre por linaje, pero mucho< s > más ilustre en virtudes y santidad de esta santa mujer. Fue pri- [102] mero casada y, muerto el marido, quedó viuda<d> con algunos hijos, y, deseando dejar el mundo y recogerse en alguna parte donde pudiese mejor servir a Dios, pedía a el Señor con grandes instancias y devoción la diese su santa ''[2]'' gracia para que acertase en todas las cosas a hacer su santa voluntad, y que la guiase por el camino de sus santos mandamientos. Y, junto con esto, pedía a Nuestro Señor con grandes ansias la diese a entender y la mani<g>festase el estado y manera de vida que a su Majesta[d] fuera más acepta ''[3]'' y en la que ella mejor la pudiera servir, y el lugar más adecuado que, para ello, pudiese ser más conforme a la voluntad divina; porque, en todo y por todo, esta santa mujer se quería dejar en las manos de Dios, con el deseo grande que tenía de acertar en todas las cosas, y aplacer ''[4]'' a la Majestad Divina. | ||
Y, para poder alcanzar mejor de Nuestro Señor esta su santa petición ''[5]'', y comunicarle sus santos deseos y propósitos, vinose a un monasterio de re- [103] ligiosos de la Orden de San Bernardo que estaba una legua de la ciudad de Toledo. Y estaba aposentada en un cuarto de la hospedería de el dicho monasterio con sus sirvientas. Y estuvo allí algunos días perseverando siempre en sus santos deseos y peticiones ''[6]'' a Dios, no perdiendo ningún punto ni hora de el oficio divino, ni de día, ni de noche, porque había buena comodidad para ello, sin que la sierva de Dios diese molestia en cosa alguna, ni en ningún tiempo a los religiosos. Mas el Señor piadoso, que nunca deja de oír los ruegos de sus siervos cuando de corazón le llaman, no menospreció las plegarias de esta su amada sierva. Como una noche, después de maitines, saliese de la iglesia para volverse a su apose[n]tillo, oyó una voz que dijo: “Para Mí donde quiera que fueses, pa[ra] ti en la[s] beatas de doña María García”. La cual voz, como respuesta, la venía del soberano y alto Dios. Sin detenerse, se vino lue- [104] go a este monasterio que ahora se llama San Pablo y, entonces, se llamaba de las beatas de doña Mari García. Y tomó el hábito de la santa religión con toda devoción, como cosa que le era mandada por Dios. | Y, para poder alcanzar mejor de Nuestro Señor esta su santa petición ''[5]'', y comunicarle sus santos deseos y propósitos, vinose a un monasterio de re- [103] ligiosos de la Orden de San Bernardo que estaba una legua de la ciudad de Toledo. Y estaba aposentada en un cuarto de la hospedería de el dicho monasterio con sus sirvientas. Y estuvo allí algunos días perseverando siempre en sus santos deseos y peticiones ''[6]'' a Dios, no perdiendo ningún punto ni hora de el oficio divino, ni de día, ni de noche, porque había buena comodidad para ello, sin que la sierva de Dios diese molestia en cosa alguna, ni en ningún tiempo a los religiosos. Mas el Señor piadoso, que nunca deja de oír los ruegos de sus siervos cuando de corazón le llaman, no menospreció las plegarias de esta su amada sierva. Como una noche, después de maitines, saliese de la iglesia para volverse a su apose[n]tillo, oyó una voz que dijo: “Para Mí donde quiera que fueses, pa[ra] ti en la[s] beatas de doña María García”. La cual voz, como respuesta, la venía del soberano y alto Dios. Sin detenerse, se vino lue- [104] go a este monasterio que ahora se llama "San Pablo" y, entonces, se llamaba "de las beatas de doña Mari García". Y tomó el hábito de la santa religión con toda devoción, como cosa que le era mandada por Dios. | ||
Bienaventurada mujer que tanta gracia alcanzó del Señor muy alto y muy piadoso, que así se lo quiso comunicar y darla a entender que la manifestaba tan en particular su santa voluntad, que hasta la señaló el lugar donde quería que le fuese a servir. Lo tuvo por bien, por consolarla y esforzar más a esta su sierva y obligarla a usar mejor del lugar y de la disposición que en él había para poder servir a Dios, pues se le señalaba para ello, que es una cosa que todas las religiosas debían considerar con mucha atención, pues verdad [es] que a todas las saca Dios de el mundo y las da orden y señala casa adonde quiere que le sirvan. | Bienaventurada mujer que tanta gracia alcanzó del Señor muy alto y muy piadoso, que así se lo quiso comunicar y darla a entender que la manifestaba tan en particular su santa voluntad, que hasta la señaló el lugar donde quería que le fuese a servir. Lo tuvo por bien, por consolarla y esforzar más a esta su sierva y obligarla a usar mejor del lugar y de la disposición que en él había para poder servir a Dios, pues se le señalaba para ello, que es una cosa que todas las religiosas debían considerar con mucha atención, pues verdad [es] que a todas las saca Dios de el mundo y las da orden y señala casa adonde quiere que le sirvan. | ||
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Estando un día esta sierva de Dios en oración, suplicando a el Señor por parte de una persona que la había encomendado cierta necesidad, ''[9]'' la respond[i]ó el Señor que se lo pidiese delante de una imagen suya que llaman del Gladio, y la otorgaría la petición; añadiendo su Majestad que todas las personas que, en sus necesidades y tribulaciones, fuesen delante de la dicha imagen [a] hacer oración serían favorecidas y amparadas en sus necesidades de la Majestad Divina. Y la dicha imagen es hoy día en esta santa casa de San Pablo. | Estando un día esta sierva de Dios en oración, suplicando a el Señor por parte de una persona que la había encomendado cierta necesidad, ''[9]'' la respond[i]ó el Señor que se lo pidiese delante de una imagen suya que llaman del Gladio, y la otorgaría la petición; añadiendo su Majestad que todas las personas que, en sus necesidades y tribulaciones, fuesen delante de la dicha imagen [a] hacer oración serían favorecidas y amparadas en sus necesidades de la Majestad Divina. Y la dicha imagen es hoy día en esta santa casa de San Pablo. | ||
''[10]'' Y no solamente esta sierva de Dios gozaba de los privilegios y mercedes que el Señor la hacía en particular para su encomendado, también mereció ser participante<s> de otras co[n]solaciones y favores de la Majesta[d] Divina en favor de otras de sus compañeras. Según se dijo en otra historia, esta santa y bienaventurada, estando con otra religiosa en el coro, puesta en oración, vio cómo salían u- [107] nos rayos de gran resplandor de la custodia donde estaba el Santísimo Sacramento y daban en el rostro y cara de la sierva de Dios doña Inés de Cebreros ''[11]'', que [e]ra la que estaba con ella. Y, espantada de esta visión, [a] la devota mujer la fue dicha y revelado por el Señor cómo aquella Inés de Cebreros | ''[10]'' Y no solamente esta sierva de Dios gozaba de los privilegios y mercedes que el Señor la hacía en particular para su encomendado, también mereció ser participante< s > de otras co[n]solaciones y favores de la Majesta[d] Divina en favor de otras de sus compañeras. Según se dijo en otra historia, esta santa y bienaventurada, estando con otra religiosa en el coro, puesta en oración, vio cómo salían u- [107] nos rayos de gran resplandor de la custodia donde estaba el Santísimo Sacramento y daban en el rostro y cara de la sierva de Dios doña Inés de Cebreros ''[11]'', que [e]ra la que estaba con ella. Y, espantada de esta visión, [a] la devota mujer la fue dicha y revelado por el Señor cómo aquella Inés de Cebreros era tan gran sierva de Dios que tenía el Señor por bien de dar testimonio de su virtud y santidad, del cual hecho y milagro se colige y entiende cuál sería la santidad de estas dos siervas de Dios. | ||
A esta santa mujer doña Teresa, según arriba se dijo, le quedaron algunas hijas ''[12]'', una de las cuales, que se llamó doña Aldonza Carrillo, fue casada con el conde Juan Salida ''[13]''. La cual enviudó y, queriendo seguir las pisadas de su santa madre, se vino con ella y tomó el hábito de las santas beatas. Y no solo quiso esta santa imitar a su madre piadosa en tomar el hábito y estado que ella tenía, sino en la[s] virtudes y santidad de vida también la quiso imitar [108] en compañía de las santas hermanas. | A esta santa mujer doña Teresa, según arriba se dijo, le quedaron algunas hijas ''[12]'', una de las cuales, que se llamó doña Aldonza Carrillo, fue casada con el conde Juan Salida ''[13]''. La cual enviudó y, queriendo seguir las pisadas de su santa madre, se vino con ella y tomó el hábito de las santas beatas. Y no solo quiso esta santa imitar a su madre piadosa en tomar el hábito y estado que ella tenía, sino en la[s] virtudes y santidad de vida también la quiso imitar [108] en compañía de las santas hermanas. | ||
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Estas dos bienaventurada[s] siervas de Dios, madre y hija, fueron en este monasterio a los principios de su fundación, siendo beatas las religiosas que había; y acabaron en él muy santamente. Y murieron entrambas antes que hiciesen profesión y diesen la obediencia a la Orden de Nuestro Padre San Jerónimo las santa beatas. Y están las dos enterradas en el Monasterio de la Sisla ''[15]'', la madre doña Teresa de Guevara, en el capítulo que, entonces, era en el dicho monasterio, porque allí era cos- [110] tumbre, en aquel tiempo, enterrar todas las religiosas que morían. Y la condesa está enterrada en el coro de dicho monasterio, junto a un altar pequeño que está en medio de él, a los pies hay un crucifijo grande y muy devoto que en el dicho altar está, que es un entierro muy principal porque esta señora había mandado de hacer el coro a su costa, y había dado otras cosas preciosas a la dicha casa de la Sisla. Y también fue muy gran bienhechora de este Monasterio de San Pablo, que muchas alhajas y cosas de su casa q[ue]daron en él, como son: paños, alfombras y otras cosas que sirvieron en la sacristía, de las cuales algunas duran hasta el día de hoy. | Estas dos bienaventurada[s] siervas de Dios, madre y hija, fueron en este monasterio a los principios de su fundación, siendo beatas las religiosas que había; y acabaron en él muy santamente. Y murieron entrambas antes que hiciesen profesión y diesen la obediencia a la Orden de Nuestro Padre San Jerónimo las santa beatas. Y están las dos enterradas en el Monasterio de la Sisla ''[15]'', la madre doña Teresa de Guevara, en el capítulo que, entonces, era en el dicho monasterio, porque allí era cos- [110] tumbre, en aquel tiempo, enterrar todas las religiosas que morían. Y la condesa está enterrada en el coro de dicho monasterio, junto a un altar pequeño que está en medio de él, a los pies hay un crucifijo grande y muy devoto que en el dicho altar está, que es un entierro muy principal porque esta señora había mandado de hacer el coro a su costa, y había dado otras cosas preciosas a la dicha casa de la Sisla. Y también fue muy gran bienhechora de este Monasterio de San Pablo, que muchas alhajas y cosas de su casa q[ue]daron en él, como son: paños, alfombras y otras cosas que sirvieron en la sacristía, de las cuales algunas duran hasta el día de hoy. | ||
Otras muchas cosas estaban escri | Otras muchas cosas estaban escri< s >tas de la vida<d> y santidad de esta sierva de Dios doña Teresa de Guevara, la memoria de las cuales se perdió y, por eso, no sé poner más aquí ''[16]''. Aunque es verdad que vive entodavía ''[17]'' alguna persona que las leyó y tuvo en su poder, pero, para su alabanza [y] consolación de las presentes, basta entender que fue esta santa mujer muy [111] gran sierva de Dios y que, sin tener duda alguna, vive con Jesucristo Soberano Rey y Señor Nuestro, y con el Padre y el Espíritu Santo por siempre. | ||
''Laus Deus, amen''. | ''Laus Deus, amen''. | ||
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===Notas=== | ===Notas=== | ||
''[1]'' El epígrafe presenta la hagiografía de la siguiente manera: “Síguese la historia de la muy religiosa y sierva de Dios doña Teresa de Guevara y de la condesa su hija, que también fue religiosa en esta santa casa”. | ''[1]'' El epígrafe presenta la hagiografía de la siguiente manera: “Síguese la historia de la muy religiosa y sierva de Dios doña Teresa de Guevara y de la condesa su hija, que también fue religiosa en esta santa casa”. El apartado incluye la vida de [[Aldonza Carrillo]], condesa de Fuensalida. | ||
''[2]'' La -a final aparece emborronada con la misma tinta que copia la vida. | ''[2]'' La -a final aparece emborronada con la misma tinta que copia la vida. | ||
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''[13]'' Posiblemente haga referencia al segundo conde de Fuensalida, hijo de Pedro López de Ayala y Silva (primer conde de Fuensalida). Véase, Alfonso Franco Silva, “Pedro López de Ayala”, ''Real Academia de la Historia'', 2022. <https://dbe.rah.es/biografias/39315/pedro-lopez-de-ayala> [septiembre 2025] | ''[13]'' Posiblemente haga referencia al segundo conde de Fuensalida, hijo de Pedro López de Ayala y Silva (primer conde de Fuensalida). Véase, Alfonso Franco Silva, “Pedro López de Ayala”, ''Real Academia de la Historia'', 2022. <https://dbe.rah.es/biografias/39315/pedro-lopez-de-ayala> [septiembre 2025] | ||
'[14]'' Véase REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. ''Corpus diacrónico del español''. <https://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll?MfcISAPICommand=buscar&tradQuery=1&destino=1&texto=mit%EDsima&autor=&titulo=&ano1=&ano2=&medio=1000&pais=1000&tema=1000> | ''[14]'' Véase REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. ''Corpus diacrónico del español''. <https://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll?MfcISAPICommand=buscar&tradQuery=1&destino=1&texto=mit%EDsima&autor=&titulo=&ano1=&ano2=&medio=1000&pais=1000&tema=1000> | ||
''[15]'' El monasterio de Santa María de La Sisla se construyó, en la segunda mitad del siglo XIV, en la comarca de La Sisla, cerca de Toledo. Fue el segundo convento de la Orden de San Jerónimo edificado en la península. En 1835 la orden jerónima quedó extinguida y, en 1838, el edificio conventual (ya muy deteriorado por incendios y saqueos) salió a subasta. Véase: Antonio Ruiz Hernando, ''Los monasterios jerónimos españoles'', Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, Obra Social y Cultural, 1997. | ''[15]'' El monasterio de Santa María de La Sisla se construyó, en la segunda mitad del siglo XIV, en la comarca de La Sisla, cerca de Toledo. Fue el segundo convento de la Orden de San Jerónimo edificado en la península. En 1835 la orden jerónima quedó extinguida y, en 1838, el edificio conventual (ya muy deteriorado por incendios y saqueos) salió a subasta. Véase: Antonio Ruiz Hernando, ''Los monasterios jerónimos españoles'', Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, Obra Social y Cultural, 1997. | ||
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===Capítulo decimoquinto=== | ===Capítulo decimoquinto=== | ||
[fol. 267v] '''De las siervas de Dios doña Theresa de Guevara y doña | [fol. 267v] '''De las siervas de Dios doña Theresa de Guevara y doña [[Aldonza Carrillo]], su hija, que fue condesa de Fuensalida, y ambas, después de biudas, religiosas en Sanct Pablo de Toledo''' | ||
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Doña Theresa de Guevara fue persona ilustre y mostró serlo más de veras en la virtud y sanctidad que siguió porque, quedando biuda [fol. 268r] y con algunos hijos, luego se bolvió a Nuestro Señor con grandes deseos de servirle y dexar el mundo, recogiéndose en un lugar apartado y seguro donde se pudiesse occupar en oraçión y devoçión sin que la estorvase el ruido seglar. Pedíale con grande instançia se sirviese su Magestad divina manifestar y dar a entender el estado que le sería más açepto y dónde, porque ese quería escoger y permanecer en él hasta la muerte. Pareciole que, para alcançar mejor lo que deseava y pedía a Dios, que sería al propósito recogerse en el Monasterio de Sanct Bernardo, que está una legua de Toledo, como lo hizo, y cedieron aposento en la hospedería para ella y a sus criadas, acomodando para esto (y para que estubiesen sin dar pesadumbre al monasterio) un quarto, y que por él pudiesse oír los offiçios divinos de día y de noche. Estuvo allí algunos días perseverando en sus sanctos deseos y pidiendo siempre a Dios le manifestase su voluntad en el lugar y estado que le convenía para darse toda a Él y a su amor y serviçio, y no perdía puncto ni hora en esto y en seguir las horas que se deçían en la iglesia de día y de noche. Y, como el piadoso Señor Nuestro Jesucristo, Dios y hombre verdadero, no dexa de oír los ruegos de sus siervos quando le llaman con coraçón puro y verdadero, no menospreçió los de doña Theresa de Guevara, que, bolviéndose a su aposento una noche después de aver oído los maitines con devoçión, oyó una boz que le dixo: “Para mí donde quiera que fueres, para ti en las beatas de doña María Garçía, en el Monasterio de Sanct Pablo”. Oída esta boz, entendió que era del Cielo como respuesta de su petiçión y de lo que ella iva tratando desde la iglesia a su aposento con gran consideración y deseo que Nuestro Señor le manifestase, y ansí luego, sin más detenerse, se aparejó y fue por la mañana a Sanct Pablo de Toledo como le fue por la boz mandado, y recibió el hábito de la religión con grandíssima alegría y devoçión por averle sido divinalmente mostrado que aquel era el estado y lugar que más le convenía al serviçio de Dios. Començó en los principios de su vocaçión a la religión a mostrar tanto fervor [fol. 268v] de devoçión que, según el testimonio de las que la trataron y conversaron, fue sobre todas y más que todas humilde y de suave y llana condiçión y de mucha oraçión. Quando le tenían algún respecto a la nobleza que traía de seglar, se sentía dello y se humillava más y tenía por la menor de todas, y aun si la ensalçó Nuestro Señor por su humildad, cumpliéndose lo del Evangelio, que a los sobervios resiste y derriba y a los humildes ensalça y da gracia. Su occupaçión fue grande en los exerciçios sanctos y spirituales y Dios le hazía grandes favores y regalos, y alcançó de Su Magestad en esta vida tanta graçia y amistad que muchas veçes se le mostrava y apareçía y hablava con ella como un amigo con otro. La bondad y benignidad de Dios es tanta y se muestra tan familiar a sus criaturas quando las ama que pareçe hazerse igual a ellas. Estando un día esta sierva suya en oraçión, supplicándole por una persona que se le avía encomendado en çierta necesidad, le respondió Nuestro Señor que le pidiese aquella necessidad delante una imagen suya que llaman del gladio y se la concedería, añadiendo que todas las personas que en sus tribulaçiones hizieran oraçión delante de aquella imagen serían favoreçidas y amparadas y oídas en sus petiçiones. Esta imagen del gladio está oy día en el dicho Monasterio de Sanct Pablo y es estimada y reverençiada por los muchos favores que veen que Nuestro Señor les haze en lo que delante della le piden y supplican. No solamente gozava esta sierva de Dios de los privilegios y mercedes particulares que Su Magestad le hazía para el consuelo de su ánima, mas también la hazía participante y merecedora de las consolaçiones y favores que a otras de su compañía hazía. Estando esta bienaventurada muger en el coro puesta en oración, con otra religiosa que se dezía Inés de Zebreros, vio como salían unos rayos de gran resplandor de la custodia del Sanctíssimo Sacramento que llegavan al rostro y cara de Inés de Zebreros, que, espantada desta gran maravilla, le fue dicho y revelado como aquella Inés de Zebreros era grande amiga y sierva de Dios, y que tenía por [fol. 269r] bien la divina bondad de dar tal testimonio de su virtud y sanctidad. Deste milagro se collige bien la mucha sanctidad de estas dos religiosas y quan de veras agradavan a Dios sus buenas obras. | Doña Theresa de Guevara fue persona ilustre y mostró serlo más de veras en la virtud y sanctidad que siguió porque, quedando biuda [fol. 268r] y con algunos hijos, luego se bolvió a Nuestro Señor con grandes deseos de servirle y dexar el mundo, recogiéndose en un lugar apartado y seguro donde se pudiesse occupar en oraçión y devoçión sin que la estorvase el ruido seglar. Pedíale con grande instançia se sirviese su Magestad divina manifestar y dar a entender el estado que le sería más açepto y dónde, porque ese quería escoger y permanecer en él hasta la muerte. Pareciole que, para alcançar mejor lo que deseava y pedía a Dios, que sería al propósito recogerse en el Monasterio de Sanct Bernardo, que está una legua de Toledo, como lo hizo, y cedieron aposento en la hospedería para ella y a sus criadas, acomodando para esto (y para que estubiesen sin dar pesadumbre al monasterio) un quarto, y que por él pudiesse oír los offiçios divinos de día y de noche. Estuvo allí algunos días perseverando en sus sanctos deseos y pidiendo siempre a Dios le manifestase su voluntad en el lugar y estado que le convenía para darse toda a Él y a su amor y serviçio, y no perdía puncto ni hora en esto y en seguir las horas que se deçían en la iglesia de día y de noche. Y, como el piadoso Señor Nuestro Jesucristo, Dios y hombre verdadero, no dexa de oír los ruegos de sus siervos quando le llaman con coraçón puro y verdadero, no menospreçió los de doña Theresa de Guevara, que, bolviéndose a su aposento una noche después de aver oído los maitines con devoçión, oyó una boz que le dixo: “Para mí donde quiera que fueres, para ti en las beatas de doña María Garçía, en el Monasterio de Sanct Pablo”. Oída esta boz, entendió que era del Cielo como respuesta de su petiçión y de lo que ella iva tratando desde la iglesia a su aposento con gran consideración y deseo que Nuestro Señor le manifestase, y ansí luego, sin más detenerse, se aparejó y fue por la mañana a Sanct Pablo de Toledo como le fue por la boz mandado, y recibió el hábito de la religión con grandíssima alegría y devoçión por averle sido divinalmente mostrado que aquel era el estado y lugar que más le convenía al serviçio de Dios. Començó en los principios de su vocaçión a la religión a mostrar tanto fervor [fol. 268v] de devoçión que, según el testimonio de las que la trataron y conversaron, fue sobre todas y más que todas humilde y de suave y llana condiçión y de mucha oraçión. Quando le tenían algún respecto a la nobleza que traía de seglar, se sentía dello y se humillava más y tenía por la menor de todas, y aun si la ensalçó Nuestro Señor por su humildad, cumpliéndose lo del Evangelio, que a los sobervios resiste y derriba y a los humildes ensalça y da gracia. Su occupaçión fue grande en los exerciçios sanctos y spirituales y Dios le hazía grandes favores y regalos, y alcançó de Su Magestad en esta vida tanta graçia y amistad que muchas veçes se le mostrava y apareçía y hablava con ella como un amigo con otro. La bondad y benignidad de Dios es tanta y se muestra tan familiar a sus criaturas quando las ama que pareçe hazerse igual a ellas. Estando un día esta sierva suya en oraçión, supplicándole por una persona que se le avía encomendado en çierta necesidad, le respondió Nuestro Señor que le pidiese aquella necessidad delante una imagen suya que llaman del gladio y se la concedería, añadiendo que todas las personas que en sus tribulaçiones hizieran oraçión delante de aquella imagen serían favoreçidas y amparadas y oídas en sus petiçiones. Esta imagen del gladio está oy día en el dicho Monasterio de Sanct Pablo y es estimada y reverençiada por los muchos favores que veen que Nuestro Señor les haze en lo que delante della le piden y supplican. No solamente gozava esta sierva de Dios de los privilegios y mercedes particulares que Su Magestad le hazía para el consuelo de su ánima, mas también la hazía participante y merecedora de las consolaçiones y favores que a otras de su compañía hazía. Estando esta bienaventurada muger en el coro puesta en oración, con otra religiosa que se dezía Inés de Zebreros, vio como salían unos rayos de gran resplandor de la custodia del Sanctíssimo Sacramento que llegavan al rostro y cara de Inés de Zebreros, que, espantada desta gran maravilla, le fue dicho y revelado como aquella Inés de Zebreros era grande amiga y sierva de Dios, y que tenía por [fol. 269r] bien la divina bondad de dar tal testimonio de su virtud y sanctidad. Deste milagro se collige bien la mucha sanctidad de estas dos religiosas y quan de veras agradavan a Dios sus buenas obras. | ||
A doña Theresa de Guevara le quedaron algunas hijas, como se a dicho, y una dellas fue doña | A doña Theresa de Guevara le quedaron algunas hijas, como se a dicho, y una dellas fue doña [[Aldonza Carrillo]], que estuvo casada algunos días con el conde de Fuensalida y no devieran de ser muchos, porque se murió el conde y luego se fue doña Aldonça al Monasterio de Sanct Pablo a seguir el estado de su madre y tomó el hábito de las otras religiosas. De tal manera siguió y imitó a su madre en el estado, virtud y sanctidad que, biendo en ella esto las hermanas religiosas desde algunos años que avía estado y conversado con ellas en el monasterio, la eligieron por priora y mayor (aun viviendo su madre). Cosas son maravillosas las que Dios obra en sus siervos y por ellos que quiso y tuvo por bien, para ensalçamiento de la virtud y religión de la hija y para muestra de la sanctidad y humildad de la madre, que la hija tubiese nombre de priora y prelada y la madre fuesse súbdita de su propria hija. Para la quenta de las virtudes, y entre los que berdaderamente son virtuosos, ni el de mayor dignidad se tiene por sublimado, ni el menos ensalçado se deve contar por el más abatido. Pues tuvo el offiçio de prelada la condesa algunos años viviendo su bienabenturada madre, a la qual tenía ella el respecto maternal y en la veneraçión que devía a tal madre y ansí en los lugares comunes donde se juntava el convento (y particularmente en el capítulo) que la hija avía de presidir, hazía poner a su madre a su lado para darle todo el honor que ella podía. La priora era tenida por rezia y rigurosa en las observancias y guarda de la religión y, quando reprehendía a alguna con aspereza de palabras, la buena madre con su mitíssima ''[1]'' y suave condiçión yba a la mano a su hija y en el capítulo, como estava junto a ella, le tirava de la ropa disimuladamente o hazía otras señales para que dexasse la reprehensión y, en quanto podía, [fol. 269v] bolvía por las reprehendidas descargando sus culpas. | ||
Estas dos siervas de Dios, madre e hija, fueron en el Monasterio de Sanct Pablo de Toledo antes que diessen a la orden la obediençia y solamente la davan al prior de la Sisla de Toledo. Y la una y la otra están enterradas en el dicho Monasterio de la Sisla, la madre doña Theresa en el capítulo antiguo que era el entierro de las beatas religiosas de Sanct Pablo, y la hija condesa está enterrada en el coro alto del dicho monasterio a la entrada d’él, entre la baranda y el facistol, delante de un altar pequeño con un crucifixo grande y devoto, y es un entierro bien honrroso y principal que ella mandó hazer a su costa y por su devoçión, y también se hizo el coro con otras cosas a sus expensas y costa. Y dio algunas cosas preciosas y de valor a la casa y a la de Sanct Pablo fue principal bienhechora y le dexó paños y alhombras y otras preseas de casa que algunas sirven en la iglesia y sacristía por cosa conoçida que era suya. Otras muchas cosas estavan escriptas de la sanctidad de doña Theresa de Guevara que, (como dize doña Ana de Çúñiga, que juntó lo que pudo de su historia), se ha perdido la memoria dellas y ay oy día quien las vió y leyó y tuvo en su poder escriptas mas para el conoçimiento de su sanctidad, y que está reinando en el Çielo, esto bastara por agora. | Estas dos siervas de Dios, madre e hija, fueron en el Monasterio de Sanct Pablo de Toledo antes que diessen a la orden la obediençia y solamente la davan al prior de la Sisla de Toledo. Y la una y la otra están enterradas en el dicho Monasterio de la Sisla, la madre doña Theresa en el capítulo antiguo que era el entierro de las beatas religiosas de Sanct Pablo, y la hija condesa está enterrada en el coro alto del dicho monasterio a la entrada d’él, entre la baranda y el facistol, delante de un altar pequeño con un crucifixo grande y devoto, y es un entierro bien honrroso y principal que ella mandó hazer a su costa y por su devoçión, y también se hizo el coro con otras cosas a sus expensas y costa. Y dio algunas cosas preciosas y de valor a la casa y a la de Sanct Pablo fue principal bienhechora y le dexó paños y alhombras y otras preseas de casa que algunas sirven en la iglesia y sacristía por cosa conoçida que era suya. Otras muchas cosas estavan escriptas de la sanctidad de doña Theresa de Guevara que, (como dize doña Ana de Çúñiga, que juntó lo que pudo de su historia), se ha perdido la memoria dellas y ay oy día quien las vió y leyó y tuvo en su poder escriptas mas para el conoçimiento de su sanctidad, y que está reinando en el Çielo, esto bastara por agora. | ||