Diferencia entre revisiones de «Catalina de San Juan»
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Ed. de [http://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: febrero de 2025. | Ed. de [http://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: febrero de 2025; fecha de modificación: septiembre de 2025. | ||
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[[Archivo:Anonimo1.jpg|250px|right|Manuscrito|link=]] | [[Archivo:Anonimo1.jpg|250px|right|Manuscrito|link=]] | ||
* Biografía conservada en las páginas 172-186 del anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. La | * Biografía conservada en las páginas 172-186 del anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima [[Ana de Zúñiga]] (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. Aunque hay ciertos errores de paginación en el libro, seguimos la numeración que consta en el margen superior de las hojas. | ||
[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. | [[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. | ||
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== Criterios de edición == | == Criterios de edición == | ||
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras pero | Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Sin embargo, se ha regularizado el empleo de las vocales i/e - o/u y, además, la escritura de las siguientes consonantes: h/-, b/v, c/d, c/g, c/z, d/z, g/j, l/r, r/rr, ll/y, n/m, s/x. Por último, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. | ||
==Vida de Catalina de San Juan== | ==Vida de Catalina de San Juan== | ||
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Queriendo, pues, tratar de la vida de esta religiosa y sierva de Dios Catalina de San Juan, a quien muchas de las religiosas que ahora son conocieron y trataron: esta señora fue muy ilustre de linaje, y tuvo hermanos muy principales y valerosos, y de gran ser. Y entre ellos fue el ilustrísimo patriarca de Jerusalén y obispo de Sigüenza que fue presidente del Consejo Real, varón muy notable, y todos lo fueron en muchos cargos que tuvieron en este reino. | Queriendo, pues, tratar de la vida de esta religiosa y sierva de Dios Catalina de San Juan, a quien muchas de las religiosas que ahora son conocieron y trataron: esta señora fue muy ilustre de linaje, y tuvo hermanos muy principales y valerosos, y de gran ser. Y entre ellos fue el ilustrísimo patriarca de Jerusalén y obispo de Sigüenza que fue presidente del Consejo Real, varón muy notable, y todos lo fueron en muchos cargos que tuvieron en este reino. | ||
Entre todas las virtudes que esta sierva de Dios tuvo, fue la virtud de la humildad muy profunda, porque en ella, así como en fundamento firmísimo y muy seguro, as[i]entan todas las demás virtudes. Y así empe- [174] zó ella desde sus principios y muy temprano a ejercitarse en oficios muy bajos y humildes, haciéndolos todos con gran devoción, religión y aprovechamiento. Y con el buen ejemplo que todas las religiosas daba en estos ejercicios de humildad, después de pasado algunos años que esta valerosa señora trabajó en muchos oficios comunes de la casa, fue ocupada por la obediencia en otros mayores, como son: maestra de novicias, vicaria y procuradora, en los cuales pasó algunos años trabajando en los dichos oficios con mucha | Entre todas las virtudes que esta sierva de Dios tuvo, fue la virtud de la humildad muy profunda, porque en ella, así como en fundamento firmísimo y muy seguro, as[i]entan todas las demás virtudes. Y así empe- [174] zó ella desde sus principios y muy temprano a ejercitarse en oficios muy bajos y humildes, haciéndolos todos con gran devoción, religión y aprovechamiento. Y con el buen ejemplo que todas las religiosas daba en estos ejercicios de humildad, después de pasado algunos años que esta valerosa señora trabajó en muchos oficios comunes de la casa, fue ocupada por la obediencia en otros mayores, como son: maestra de novicias, vicaria y procuradora, en los cuales pasó algunos años trabajando en los dichos oficios con mucha o[b]servancia de religión, buen ejemplo y mucho aprovechamiento de todas las cosas que trataba y tomaba a su cargo, como por la experiencia se vio. Y todas las que lo vieron y entendieron dan testimonio de ello. | ||
Y porque, según el dicho del Evangelio, el siervo que es fiel en lo poco es digno de que su señor le ponga en cosas mayores ''[4]'', así, después que esta su sierva pasó algunos años sirviendo en [175] las cosas que hemos dicho, fue subida a otros mayores, eligiéndola el Señor y poniéndola en su lugar en medio de sus siervas para que las rigiese con su prudencia y religión, y las llevase con su sabiduría por el camino suave del Señor. Y de esta manera, rigió y fue priora esta valerosa señora y sierva de Dios veinticuatro años en esta santa casa de San Pablo, sustentándola en toda paz y religión todos estos años con increíble fervor de caridad y religión. Y no es poco de estimar haber gobernado tanto tiempo tan religiosamen[te] y tan a contento y consolación de todas sus | Y porque, según el dicho del Evangelio, el siervo que es fiel en lo poco es digno de que su señor le ponga en cosas mayores ''[4]'', así, después que esta su sierva pasó algunos años sirviendo en [175] las cosas que hemos dicho, fue subida a otros mayores, eligiéndola el Señor y poniéndola en su lugar en medio de sus siervas para que las rigiese con su prudencia y religión, y las llevase con su sabiduría por el camino suave del Señor. Y de esta manera, rigió y fue priora esta valerosa señora y sierva de Dios veinticuatro años en esta santa casa de San Pablo, sustentándola en toda paz y religión todos estos años con increíble fervor de caridad y religión. Y no es poco de estimar haber gobernado tanto tiempo tan religiosamen[te] y tan a contento y consolación de todas sus sú[b]ditas, lo cual basta para que se entienda el valor de su persona, y cuán ''[5]'' llena estaba de la gracia del Señor, que la ayudaba. | ||
Siendo, pues, priora esta religiosa, no por estar puesta en lugar más alto dejaba de humillarse y hacer todas las cosas más bajas que las novicias suelen hacer. Y si v[e]ía que faltaba quien sirviese en la cocina, lo [176] hacía esta santa mujer, fregando y barriendo sin que se lo estorbase ni la dignidad del oficio, ni los años de la edad de su persona. | Siendo, pues, priora esta religiosa, no por estar puesta en lugar más alto dejaba de humillarse y hacer todas las cosas más bajas que las novicias suelen hacer. Y si v[e]ía que faltaba quien sirviese en la cocina, lo [176] hacía esta santa mujer, fregando y barriendo sin que se lo estorbase ni la dignidad del oficio, ni los años de la edad de su persona. | ||
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Pues si queremos decir y hablar de su continua oración, no podremos contar tanto como fue porque parece cosa increíble a los que lo oye<n>ron de decir que esta sierva de Dios se estuviese en oración casi toda la noche, así en invierno como en verano, y estando ocupada en oficios por mayor, pero por ninguna ocupación que tuviese dejaba de acudir a la oración, que es el verdadero refugio por el cual se alcanza de Nuestro Señor todo el bien espiritual y temporal que se pretende. Y este ejercicio santo de ''[6]'' la oración era en ella muy ordinario porque, teniendo salud nunca ''[7]'' jamás faltó de estar en el coro a las tres de la mañana. Y cuando los maitines se decían a medianoche, las más veces se quedaba hasta la mañana sin volver a dormir. | Pues si queremos decir y hablar de su continua oración, no podremos contar tanto como fue porque parece cosa increíble a los que lo oye<n>ron de decir que esta sierva de Dios se estuviese en oración casi toda la noche, así en invierno como en verano, y estando ocupada en oficios por mayor, pero por ninguna ocupación que tuviese dejaba de acudir a la oración, que es el verdadero refugio por el cual se alcanza de Nuestro Señor todo el bien espiritual y temporal que se pretende. Y este ejercicio santo de ''[6]'' la oración era en ella muy ordinario porque, teniendo salud nunca ''[7]'' jamás faltó de estar en el coro a las tres de la mañana. Y cuando los maitines se decían a medianoche, las más veces se quedaba hasta la mañana sin volver a dormir. | ||
La penitencia en esta santa mujer era su fiel compañera, la ab[s]tinencia su vida ordinaria [178] porque continuamente ayunaba, y aún algunos días a pan y agua, mayormente las vigilias de todas las fiestas de Nuestra Señora, a quien tenía especial devoción, y en estos días eran más y más continuas sus oraciones. Sus disciplinas eran muchas y muy espesas. Y no solo las tomaba y hacía por sus culpas, sino cuando alguna de sus sú[b]ditas cometía alguna culpa hacía esta bendita mujer la penitencia, haciendo disciplinas y oraciones a Nuestro Señor por ella, y así las tenía a todas en toda guarda y seguridad. Y cuando demanándolo la culpa de alguna | La penitencia en esta santa mujer era su fiel compañera, la ab[s]tinencia su vida ordinaria [178] porque continuamente ayunaba, y aún algunos días a pan y agua, mayormente las vigilias de todas las fiestas de Nuestra Señora, a quien tenía especial devoción, y en estos días eran más y más continuas sus oraciones. Sus disciplinas eran muchas y muy espesas. Y no solo las tomaba y hacía por sus culpas, sino cuando alguna de sus sú[b]ditas cometía alguna culpa hacía esta bendita mujer la penitencia, haciendo disciplinas y oraciones a Nuestro Señor por ella, y así las tenía a todas en toda guarda y seguridad. Y cuando demanándolo la culpa de alguna sú[b]dita suya la reprendía, luego acudía con el aceite de la misericordia como madre piadosa. Y si conocía que aquella su hija había de estar sentida, enviaba por ella y consolábala, y esforzábala a sufrir por amor de Dios en todo lo que se ofreciese. De manera que a todas sus hijas era madre verdadera y piadosa. Y ninguna tenía de q[ué] quejarse, antes de todas ellas era reverenci- [179] ada, amada y temida por sus muchas virtudes, discreción y prudencia de que estaba adornada. | ||
Fue esta sierva de Dios la mujer de mayor verdad que jamás se vio porque en su boca nunca se halló mentira ni engaño, ni por ninguna ocasión que se ofreciese se halló que dijese una cosa por otra, ni trocase unas razones por otras: siempre la pura verdad se halló en ella. Y toda la vida guardó esto en tanto extremo que parece cosa no creíble, pero todas las que trataron a esta venerable sierva de Dios dan testimonio de esta gran virtud que tuvo entre otras muchas. | Fue esta sierva de Dios la mujer de mayor verdad que jamás se vio porque en su boca nunca se halló mentira ni engaño, ni por ninguna ocasión que se ofreciese se halló que dijese una cosa por otra, ni trocase unas razones por otras: siempre la pura verdad se halló en ella. Y toda la vida guardó esto en tanto extremo que parece cosa no creíble, pero todas las que trataron a esta venerable sierva de Dios dan testimonio de esta gran virtud que tuvo entre otras muchas. | ||
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Tuvo esta santa mujer otra virtud no menos loable que las ya dichas, y es q[ue] fue muy amiga de que se hablase bien de las ausentes. Y en su presencia no había de haber murmuración, ni habla[r] mala [cosa] de ninguna, ni la quería consentir ni permitir por vía alguna porque se ofendía grandemente de cualquiera murmuración. Y tanto cuanto aborrecía esto, tanto alababa a qui- [180] en hablaba bien de alguna persona ausente, y así lo estimaba, y aborrecía mucho lo malo y amaba mucho lo bueno, y lo agradecía como si fuera cosa que a su misma persona se hacía. | Tuvo esta santa mujer otra virtud no menos loable que las ya dichas, y es q[ue] fue muy amiga de que se hablase bien de las ausentes. Y en su presencia no había de haber murmuración, ni habla[r] mala [cosa] de ninguna, ni la quería consentir ni permitir por vía alguna porque se ofendía grandemente de cualquiera murmuración. Y tanto cuanto aborrecía esto, tanto alababa a qui- [180] en hablaba bien de alguna persona ausente, y así lo estimaba, y aborrecía mucho lo malo y amaba mucho lo bueno, y lo agradecía como si fuera cosa que a su misma persona se hacía. | ||
Pues su llaneza, ma[n]sedumbre y benignidad de que con todas usaba quién lo podrá decir, porque con ser prelada, y de tantos años y autoridad, era tan tratable y tan benigna para todas que una novicia que llegase hablar con ella se apartaba de otras para oírla mejor y consolarla, si era necesario. Y así recibía a todas, y con tanta mansedumbre ''[8]'' y paciencia las oía como si no tuviera más que una sola | Pues su llaneza, ma[n]sedumbre y benignidad de que con todas usaba quién lo podrá decir, porque con ser prelada, y de tantos años y autoridad, era tan tratable y tan benigna para todas que una novicia que llegase hablar con ella se apartaba de otras para oírla mejor y consolarla, si era necesario. Y así recibía a todas, y con tanta mansedumbre ''[8]'' y paciencia las oía como si no tuviera más que una sola sú[b]dita. | ||
Quiero decir una cosa de grande admiración en alabanza de esta sierva de Dios, que con ser sapientísima en las cosas de virtud, y tener toda la prudencia que pensarse puede en las cosas espirituales y en el gobierno de esta santa casa y de la santa religión, en las cosas del mundo fue ''[9]'' grandísima su inocencia y sinceridad, de lo cual se entiende el espíritu grande que tenía [181] acerca de las cosas interiores del alma, y el ejercicio y meditación acerca de las cosas espirituales, y que solo a esto y no a otros negocios exteriores atendía. Todas su[s] palabras eran graves, maduras, verdaderas, honestas, medidas y tan compuestas como si las hubiera estado estudiando mucho tiempo. Y así no permitía que en su presencia se dijese palabras ociosas, ni de risa, sino todas habían de ser de edificación y buen ejemplo, y tales cuanto la madureza de su persona y aspecto ''[10]'' representaba. | Quiero decir una cosa de grande admiración en alabanza de esta sierva de Dios, que con ser sapientísima en las cosas de virtud, y tener toda la prudencia que pensarse puede en las cosas espirituales y en el gobierno de esta santa casa y de la santa religión, en las cosas del mundo fue ''[9]'' grandísima su inocencia y sinceridad, de lo cual se entiende el espíritu grande que tenía [181] acerca de las cosas interiores del alma, y el ejercicio y meditación acerca de las cosas espirituales, y que solo a esto y no a otros negocios exteriores atendía. Todas su[s] palabras eran graves, maduras, verdaderas, honestas, medidas y tan compuestas como si las hubiera estado estudiando mucho tiempo. Y así no permitía que en su presencia se dijese palabras ociosas, ni de risa, sino todas habían de ser de edificación y buen ejemplo, y tales cuanto la madureza de su persona y aspecto ''[10]'' representaba. | ||
Tuvo esta sierva de Dios algunos trabajos, porque este es el verdadero camino de los amigos de Dios, pero todos los llevaba con mucha paciencia e igualda[d] de corazón porque, como dice San Pablo, no permite Dios que sus siervos sean tentados más de lo que pueden llevar y sufrir ''[11]''. Y así esta sierva de Dios salía siempre de ellos con | |||
Tuvo esta sierva de Dios algunos trabajos, porque este es el verdadero camino de los amigos de Dios, pero todos los llevaba con mucha paciencia e igualda[d] de corazón porque, como dice San Pablo, no permite Dios que sus siervos sean tentados más de lo que pueden llevar y sufrir ''[11]''. Y así esta sierva de Dios salía siempre de ellos con vi[c]toria aunque fueron muchos en el proceso de su vida, pero uno tuvo casi a el fin de ella que sintió en gran manera. Y fue que [182] una sobrina suya, que esta santa mujer había criado y tenido en su compañía en este monasterio desde edad de tres años, se la llevó Dios para sí tres meses antes que la buena y santa tía partiese de esta vida, que fue para ella gran quebranto y acabamiento de su vida, porque la amaba mucho por las muchas gracias y dones que el Señor había puesto en ella, así naturales de hermosura corporal como adquiridos ''[12]'' de muchas habilidades y linda voz, y sobre todo una condición angelical, por lo que no solo era amada de la piadosa tía más de todas cuantas había en el monasterio. Y quísosela llevar el Señor de eda[d] de diecisiete años antes que la malicia la comprendiese y mudase su entendimiento, y le inclinase a la[s] cosas del mundo. Llamose esta dichosa religiosa Ana de la Conce[p]ción, según el nombre de la orden, cuya muerte, según ya dijimos, sintió tanto su tía que parecía acabar con ella y así, después de tres meses, murió en el [183] Señor a veintiséis días del mes de octubre del año de mil quinientos sesenta y dos, teniendo de edad casi setenta años. Y está enterrada en el capítulo de San Pablo. | |||
Túvose muy clara evidencia de q[ue] esta sierva de Dios supo la hora de su muerte porque el día de Nuestro Padre San Jerónimo, antes que muriese, viniendo la santa mujer de comulgar dijo, oyéndola muchas, que no había de comulgar más en el coro, y así sucedió. Y su confesor dijo, después de esto, que no se levantaba de la enfermedad que tenía, y en común dijo a mucha[s] religiosas, más de ocho días antes que muriese, que no había de vivir, ni tenía que esperar más sino encomendar su ánima a Nuestro Señor, donde se entendió que el confesor supo también lo que a ella le había sido mostrado. Muchas otras cosas dijo la sierva de Dios en testimonio y prueba de su santidad, según las oyeron muchas de las religiosas que presente se hallaron y vi- [184] ven en este tiempo, y afirman que murió tan bienaventuradamente como vivió, porque es cosa muy averiguada que quien trabaja de vivir bien, eso es aparejarse para morir bien. Otras cosas se cuentan para argumento de que esta religiosa y santa mujer supo la hora de su fin y acabamiento porque estando ya, al parecer, muy próxima a ello, encendieron la candela que tenían preparada, y la santa mujer, viéndola encendida, dijo que la apagasen que aún no era hora. Y llegada la hora, volvieron a encenderla, y salió aquella bienaventurada ánima de la cárcel miserable de esta vida llena de virtudes y santidad para ir a gozar de sus trabajos a la vida perdurable con todos los santos. | Túvose muy clara evidencia de q[ue] esta sierva de Dios supo la hora de su muerte porque el día de Nuestro Padre San Jerónimo, antes que muriese, viniendo la santa mujer de comulgar dijo, oyéndola muchas, que no había de comulgar más en el coro, y así sucedió. Y su confesor dijo, después de esto, que no se levantaba de la enfermedad que tenía, y en común dijo a mucha[s] religiosas, más de ocho días antes que muriese, que no había de vivir, ni tenía que esperar más sino encomendar su ánima a Nuestro Señor, donde se entendió que el confesor supo también lo que a ella le había sido mostrado. Muchas otras cosas dijo la sierva de Dios en testimonio y prueba de su santidad, según las oyeron muchas de las religiosas que presente se hallaron y vi- [184] ven en este tiempo, y afirman que murió tan bienaventuradamente como vivió, porque es cosa muy averiguada que quien trabaja de vivir bien, eso es aparejarse para morir bien. Otras cosas se cuentan para argumento de que esta religiosa y santa mujer supo la hora de su fin y acabamiento porque estando ya, al parecer, muy próxima a ello, encendieron la candela que tenían preparada, y la santa mujer, viéndola encendida, dijo que la apagasen que aún no era hora. Y llegada la hora, volvieron a encenderla, y salió aquella bienaventurada ánima de la cárcel miserable de esta vida llena de virtudes y santidad para ir a gozar de sus trabajos a la vida perdurable con todos los santos. | ||
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Además de lo dicho, para testimonio de la santidad de esta sierva de Dios, hace mucho a el caso el testimonio que después de su muerte dio de ella su confesor [13], llamándola santa sin cesar, y así predicó y dijo que se <que> podía decir de ella, como de Nuestro [185] Padre San Jerónimo, haberla Dios puesto como candela sobre el candelero. Y, según el testimonio de todas las personas que la vieron y trataron, todas tienen la misma opinión y as[í] creemos que está gozando de los verdaderos bienes y gozos perdurables del Cielo. | Además de lo dicho, para testimonio de la santidad de esta sierva de Dios, hace mucho a el caso el testimonio que después de su muerte dio de ella su confesor [13], llamándola santa sin cesar, y así predicó y dijo que se <que> podía decir de ella, como de Nuestro [185] Padre San Jerónimo, haberla Dios puesto como candela sobre el candelero. Y, según el testimonio de todas las personas que la vieron y trataron, todas tienen la misma opinión y as[í] creemos que está gozando de los verdaderos bienes y gozos perdurables del Cielo. | ||
En tiempo de esta señora, y siendo ella priora, fue esta casa de San Pablo reedificada y renovada toda, y hechas muchas cosas de nuevo en ella, como la bóveda que está debajo del coro, con otros muchos edificio[s], con el favor de Dios, y siendo ayudada esta señora con limosnas así de sus deudos como de otras personas devotas y, principalmente, con la solicitud y trabajo del muy cristiano e ilustre caballero don Rodrigo Niño [14], hermano suyo, que tomó muy a su cargo todas las dichas obras, por su amor e intercesión; el cual trabajó muy mucho en ellas, entendiendo el servi[ci]o grande q[ue] a Nuestro Señor hacía en ello. También hizo esta señora dos estaciones en el claustro [186] bajo que son la de el Santísimo Cristo de la Coronación y la de Santa Ana, todo a gloria de Nuestro Señor, y para honra de su santo y bien y provecho de sus siervos, y para que todas alaben a Dios, y se animen y esfuercen a | En tiempo de esta señora, y siendo ella priora, fue esta casa de San Pablo reedificada y renovada toda, y hechas muchas cosas de nuevo en ella, como la bóveda que está debajo del coro, con otros muchos edificio[s], con el favor de Dios, y siendo ayudada esta señora con limosnas así de sus deudos como de otras personas devotas y, principalmente, con la solicitud y trabajo del muy cristiano e ilustre caballero don Rodrigo Niño [14], hermano suyo, que tomó muy a su cargo todas las dichas obras, por su amor e intercesión; el cual trabajó muy mucho en ellas, entendiendo el servi[ci]o grande q[ue] a Nuestro Señor hacía en ello. También hizo esta señora dos estaciones en el claustro [186] bajo que son la de el Santísimo Cristo de la Coronación y la de Santa Ana, todo a gloria de Nuestro Señor, y para honra de su santo y bien y provecho de sus siervos, y para que todas alaben a Dios, y se animen y esfuercen a imitar en todo bien a las santas madres pasadas, para que merezcan ir en compañía a gozar de Jesucristo, el cual, con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina sin fin, amén. ''Laus Deus, amen''. | ||
==Notas== | ==Notas== | ||