Diferencia entre revisiones de «Lucía de los Ángeles»
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Fue también esta santa mujer muy devota de las ánimas del Purgatorio, y las rezaba mucho y hacía todo cuanto bien podía por ellas. Y fue tan grande esta su devoción y tan meritoria que, cuando esta sierva de Dios vino a la postrera edad, era muy ordinario aparecérsela ánimas del Purgatorio que venían a pedirla socorro para su libramiento. Y entendíase ser esto así porque mu- [278] chas veces oyeron las religiosas que dormían en su compañía cómo hablaba de noche y respondía a quien la hablaba. Y, particularmente, se entendió un caso desastrado que ocurrió una noche en esta ciuda[d], donde murieron ciertas personas que, sin saber esta santa mujer nada del acontecimiento, lo vino a entender, porque se tuvo por cierto que se le apareció alguna de aquellas ánimas, permitiéndolo el Señor, para pedir socorro por ellas. | Fue también esta santa mujer muy devota de las ánimas del Purgatorio, y las rezaba mucho y hacía todo cuanto bien podía por ellas. Y fue tan grande esta su devoción y tan meritoria que, cuando esta sierva de Dios vino a la postrera edad, era muy ordinario aparecérsela ánimas del Purgatorio que venían a pedirla socorro para su libramiento. Y entendíase ser esto así porque mu- [278] chas veces oyeron las religiosas que dormían en su compañía cómo hablaba de noche y respondía a quien la hablaba. Y, particularmente, se entendió un caso desastrado que ocurrió una noche en esta ciuda[d], donde murieron ciertas personas que, sin saber esta santa mujer nada del acontecimiento, lo vino a entender, porque se tuvo por cierto que se le apareció alguna de aquellas ánimas, permitiéndolo el Señor, para pedir socorro por ellas. | ||
Era tan gran el espíritu de esta sierva de Dios que, muchas veces, parecía hablaba a Dios con ella, porque, algunas veces, hablándola las hermanas respondía más conforme con los pensamientos de las que la hablaban que no con las palabras que la decían. Y muchas veces que la pedían que hiciese oración por alguna cosa respondía si se debía de hacer o no. Y también ocurrió algunas veces <q> que, estando esta santa mujer oyendo misa, conocía si el sacerdote que la decía estaba en buen estado o no. Por lo cual se entiende que el espíritu de Dios moraba en su alma, pues co- [279] nocía y entendía las conciencias de los otros. Ocurrió que una vez, oyendo misa, al tiempo que alzó la hostia el sacerdote, vio a Nuestro Señor crucificado, lo cual la ocurrió un Miércoles Santo. De la cual visión la santa mujer quedó sin sentido por más de dos horas; y cuando volvió en sí fue con gran ansia de su espíritu y gran derramamiento de lágrimas. Y, cuando quiera que sabía que algunas de las hermanas estaban ''[2]'' disconformes y enojadas unas con otras, luego rogaba a Dios por ellas para que el Señor las conformase y diese paz, y a el punto ocurría que, luego, se reconciliaban y había<n> paz unas con otras, y se hablaban. | Era tan gran el espíritu de esta sierva de Dios que, muchas veces, parecía hablaba a Dios con ella, porque, algunas veces, hablándola las hermanas respondía más conforme con los pensamientos de las que la hablaban que no con las palabras que la decían. Y muchas veces que la pedían que hiciese oración por alguna cosa respondía si se debía de hacer o no. Y también ocurrió algunas veces < q > que, estando esta santa mujer oyendo misa, conocía si el sacerdote que la decía estaba en buen estado o no. Por lo cual se entiende que el espíritu de Dios moraba en su alma, pues co- [279] nocía y entendía las conciencias de los otros. Ocurrió que una vez, oyendo misa, al tiempo que alzó la hostia el sacerdote, vio a Nuestro Señor crucificado, lo cual la ocurrió un Miércoles Santo. De la cual visión la santa mujer quedó sin sentido por más de dos horas; y cuando volvió en sí fue con gran ansia de su espíritu y gran derramamiento de lágrimas. Y, cuando quiera que sabía que algunas de las hermanas estaban ''[2]'' disconformes y enojadas unas con otras, luego rogaba a Dios por ellas para que el Señor las conformase y diese paz, y a el punto ocurría que, luego, se reconciliaban y había<n> paz unas con otras, y se hablaban. | ||
Y era tanta la caridad de esta santa religiosa, juntamente con la humildad, que tuvo cargo de servir muchos años y regalar a una enferma sierva de Dios que llamaban [[Quiteria de Santo Tomás]] [3], a la cual solía dar cuenta de las mercedes y favores que Nuestro Señor la hacía, y la comunicaba y descubría todos sus secretos y revelaciones. Lo cual todo fue tanto y de tantas ma- [280] neras que si cada cosa se hubiese de decir en particular pesáramos la manera de su historia, esto empero bastará decir, en fin de todo, que esta sierva de Dios fue de todas estimada y temida, y llamada a boca llena de todos los santos, y por tal la tenían, trataban y reverenciaban aún viviendo en esta vida. | Y era tanta la caridad de esta santa religiosa, juntamente con la humildad, que tuvo cargo de servir muchos años y regalar a una enferma sierva de Dios que llamaban [[Quiteria de Santo Tomás]] [3], a la cual solía dar cuenta de las mercedes y favores que Nuestro Señor la hacía, y la comunicaba y descubría todos sus secretos y revelaciones. Lo cual todo fue tanto y de tantas ma- [280] neras que si cada cosa se hubiese de decir en particular pesáramos la manera de su historia, esto empero bastará decir, en fin de todo, que esta sierva de Dios fue de todas estimada y temida, y llamada a boca llena de todos los santos, y por tal la tenían, trataban y reverenciaban aún viviendo en esta vida. | ||