Diferencia entre revisiones de «María de la Columna»
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Revisión actual del 11:32 10 may 2026

| Nombre | María de la Columna |
| Orden | Dominicas |
| Títulos | Fundadora del Monasterio de Santa María de Gracia de Sevilla |
| Fecha de nacimiento | ¿Finales del s. XV- principios del s. XVI? |
| Fecha de fallecimiento | ¿Segunda mitad del s. XVI? |
| Lugar de nacimiento | ¿Sevilla? |
| Lugar de fallecimiento | Sevilla |
Vida impresa
Ed. de Verónica Torres Martín; fecha de edición: mayo de 2026.
Fuente
- López, Juan, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 142.
Criterios de edición
Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas.
Vida de María de la Columna
[138] Capítulo XLVI
De algunas otras siervas de Dios del dicho monasterio
[…] [142] Dos religiosas hermanas tuvo este convento, la madre María de la Corona y la madre María de la Columna, mujeres muy nobles y muy religiosas y santas, en estremo obedientes y humildes. El tratamiento de sus personas fue rigurosísimo. De esto, y de no dormir continuando las noches en oración, perdieron la salud (y, aunque muy enfermas), siempre acudían a los oficios de obediencia con tanta alegría como las que más. Nunca se les oyó palabra de impaciencia, ni en las ocasiones que se ofrecen con los oficios (que no son pocas ni ligeras). Las enfermedades jamás estorbaron la frecuencia de las confesiones y comuniones. […] La muerte de ambas fue como la vida, acabando con tan particular alegría que fue testimonio de la buena dicha que les había cabido.