Diferencia entre revisiones de «María de la Corona»

 
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[142] Dos religiosas hermanas tuvo este convento, la madre María de la Corona y la madre María de la Columna, mujeres muy nobles y muy religiosas y santas, en estremo obedientes y humildes. El tratamiento de sus personas fue rigurosísimo. De esto, y de no dormir continuando las noches en oración, perdieron la salud (y, aunque muy enfermas), siempre acudían a los oficios de obediencia con tanta alegría como las que más. Nunca se les oyó palabra de impaciencia, ni en las ocasiones que se ofrecen con los oficios (que no son pocas ni ligeras). Las enfermedades jamás estorbaron la frecuencia de las confesiones y comuniones. La madre Corona nunca se desnudó, aunque estaba enferma, que decía que de esta manera se hallaba más prompta [''sic''] y más hábil para los ejercicios de la oración. La muerte de ambas fue como la vida, acabando con tan particular alegría que fue testimonio de la buena dicha que les había cabido.
[142] Dos religiosas hermanas tuvo este convento, la madre María de la Corona y la madre [[María de la Columna]], mujeres muy nobles y muy religiosas y santas, en estremo obedientes y humildes. El tratamiento de sus personas fue rigurosísimo. De esto, y de no dormir continuando las noches en oración, perdieron la salud (y, aunque muy enfermas), siempre acudían a los oficios de obediencia con tanta alegría como las que más. Nunca se les oyó palabra de impaciencia, ni en las ocasiones que se ofrecen con los oficios (que no son pocas ni ligeras). Las enfermedades jamás estorbaron la frecuencia de las confesiones y comuniones. La madre Corona nunca se desnudó, aunque estaba enferma, que decía que de esta manera se hallaba más prompta [''sic''] y más hábil para los ejercicios de la oración. La muerte de ambas fue como la vida, acabando con tan particular alegría que fue testimonio de la buena dicha que les había cabido.