Diferencia entre revisiones de «María de la Asunción»

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'''Elección de priora que se hizo en la venerable madre Soror María de la Asumpción y sus admirables virtudes y trabajos'''
'''Elección de priora que se hizo en la venerable madre Soror María de la Asumpción y sus admirables virtudes y trabajos'''


Muy ''[3]'' sentidas y lastimadas quedaron las venerables religiosas de este ilustre convento de Santa Cruz de Aldeanueva con la muerte de su santa fundadora, la madre Soror María de Santo Domingo. Era esta gran sierva de Dios, madre amantísima de todas y alma y corazón de todo aquel gran cuerpo religioso y, como al ausentarse el alma del cuerpo es natural el sentimiento en todos los miembros, así fue muy justo y muy debido el llanto en todas aquellas queridas hijas por la muerte de su amantísima madre y por la falta de su corazón y de toda su alma. Trataron, luego que depositaron su venerable cadáver en el sepulchro, de darla sucesora y de elegir priora de toda aquella observantísima comunidad, en lo que hubo poco que discurrir, atendida la prudencia humana. Pues, aunque había muchas merecedoras de esta honra por su nobleza, virtud y méritos, a todas les pareció, y bien fundadas, que ninguna mejor podía ocupar mejor la silla y llenar el vacío de tan gran madre como su hermana la venerable María de la Asumpción, por lo cual de común consentimiento fue elegida (aunque con repugnancia suya) por priora, madre y maestra de toda aquella religiosísima comunidad, con tan grande aplauso y regocijo de todas aquellas siervas de Dios que sola esta elección fue bastante para mitigar su dolor y enjugar las lágrimas por la pérdida antecedente. No obstante lo que va referido, no parece ser lo más cierto el que sucediese en el oficio de priora a la venerable fundadora su hermana María de la Asum[p]ción, pues consta por algunas escrituras que existen en depósito haberla seguido la madre María de San Christóbal, ni se halla en dichas escrituras, siendo muy antiguas, la madre Asumpción priora hasta el año de mil quinientos cuarenta y uno ''[4]''.
Muy ''[3]'' sentidas y lastimadas quedaron las venerables religiosas de este ilustre convento de Santa Cruz de Aldeanueva con la muerte de su santa fundadora, la madre Soror [[María de Santo Domingo]]. Era esta gran sierva de Dios, madre amantísima de todas y alma y corazón de todo aquel gran cuerpo religioso y, como al ausentarse el alma del cuerpo es natural el sentimiento en todos los miembros, así fue muy justo y muy debido el llanto en todas aquellas queridas hijas por la muerte de su amantísima madre y por la falta de su corazón y de toda su alma. Trataron, luego que depositaron su venerable cadáver en el sepulchro, de darla sucesora y de elegir priora de toda aquella observantísima comunidad, en lo que hubo poco que discurrir, atendida la prudencia humana. Pues, aunque había muchas merecedoras de esta honra por su nobleza, virtud y méritos, a todas les pareció, y bien fundadas, que ninguna mejor podía ocupar mejor la silla y llenar el vacío de tan gran madre como su hermana la venerable María de la Asumpción, por lo cual de común consentimiento fue elegida (aunque con repugnancia suya) por priora, madre y maestra de toda aquella religiosísima comunidad, con tan grande aplauso y regocijo de todas aquellas siervas de Dios que sola esta elección fue bastante para mitigar su dolor y enjugar las lágrimas por la pérdida antecedente. No obstante lo que va referido, no parece ser lo más cierto el que sucediese en el oficio de priora a la venerable fundadora su hermana María de la Asum[p]ción, pues consta por algunas escrituras que existen en depósito haberla seguido la madre María de San Christóbal, ni se halla en dichas escrituras, siendo muy antiguas, la madre Asumpción priora hasta el año de mil quinientos cuarenta y uno ''[4]''.


Lo cierto e indubitable es que la venerable madre María de la Asumpción fue hermana por naturaleza de nuestra santa fundadora y fuelo también por la gracia, pues fue tan gran sierva de Dios como ella. Debió lo principal de su virtud a la buena y santa educación de su venerable hermana, porque, habiendo muerto sus padres en lo más tierno de su niñez, quedó bajo la tutoría y disciplina de su hermana mayor, la madre María de Santo Domingo, como ya queda dicho arriba. Procuró esta santa mujer, luego que se encargó de su crianza, apartar de su corazón el amor al mundo y a sus vanidades [fol. 12v] y falacias, criándola con grande temor de Dios y tan grande amor a la virtud, retiro y soledad como después lo declaró lo prodigioso de su vida y lo heroico de sus admirables virtudes. Luego que la edad lo permitió, se dedicó al bien y utilidad de las almas, ayudando a su santa hermana en aquel laborioso y caritativo ministerio de educar y enseñar niñas y niños, con tan singular espíritu y fervor que en nada se echaba menos el de su santa hermana. Ella era la que cuidaba de darlas lección, de enseñarles la doctrina christiana, del aseo y limpieza de todas y, sobre todo, de que fuesen buenas christianas, y sirviesen a Dios, lo que hacía más con su ejemplo que con sus palabras.
Lo cierto e indubitable es que la venerable madre María de la Asumpción fue hermana por naturaleza de nuestra santa fundadora y fuelo también por la gracia, pues fue tan gran sierva de Dios como ella. Debió lo principal de su virtud a la buena y santa educación de su venerable hermana, porque, habiendo muerto sus padres en lo más tierno de su niñez, quedó bajo la tutoría y disciplina de su hermana mayor, la madre María de Santo Domingo, como ya queda dicho arriba. Procuró esta santa mujer, luego que se encargó de su crianza, apartar de su corazón el amor al mundo y a sus vanidades [fol. 12v] y falacias, criándola con grande temor de Dios y tan grande amor a la virtud, retiro y soledad como después lo declaró lo prodigioso de su vida y lo heroico de sus admirables virtudes. Luego que la edad lo permitió, se dedicó al bien y utilidad de las almas, ayudando a su santa hermana en aquel laborioso y caritativo ministerio de educar y enseñar niñas y niños, con tan singular espíritu y fervor que en nada se echaba menos el de su santa hermana. Ella era la que cuidaba de darlas lección, de enseñarles la doctrina christiana, del aseo y limpieza de todas y, sobre todo, de que fuesen buenas christianas, y sirviesen a Dios, lo que hacía más con su ejemplo que con sus palabras.