Diferencia entre revisiones de «Inés de Santa Catarina»

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* Biografía conservada en las páginas 221-229 del anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.T º: San Pablo, I libro 33. La biografía fue compuesta por la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo 1540-1594) y copiada en 1881 (junto a unas setenta vidas más escritas por la mencionada monja) en el mencionado libro manuscrito.
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Ana_de_Zúñiga Zúñiga, Ana de]. Ms. A.J.T º. San Pablo, I libro 33, 1881, pp. 221-229.


[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]].
[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.


== Criterios de edición ==
== Criterios de edición ==
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 221-229.


Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras pero se conserva “a el” y “de el”. Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, además de corregir las erratas evidentes, se ha regularizado el empleo de las vocales y de las siguientes consonantes: “h”,b/v, c/d, c/z, d/z, j/g, l/ll, y/ll, n/m, r/rr, t/d . De esta manera, se escribe “grandísimo” en lugar de “grandésimo”, ´“adversario” y “admirable” en lugar de “acversario” o “acmirable”, “hostia” y “hombre” en vez de “ostia” y “onbre”, “salud” en lugar de “saluz”, “ayuno” en vez de “alluno”…
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras pero se conserva “a el” y “de el”. Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, además de corregir las erratas evidentes, se ha regularizado el empleo de las vocales y de las siguientes consonantes: “h”,b/v, c/d, c/z, d/z, j/g, l/ll, y/ll, n/m, r/rr, t/d . De esta manera, se escribe “grandísimo” en lugar de “grandésimo”, ´“adversario” y “admirable” en lugar de “acversario” o “acmirable”, “hostia” y “hombre” en vez de “ostia” y “onbre”, “salud” en lugar de “saluz”, “ayuno” en vez de “alluno”…
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==Vida de Inés de Santa Catalina==
==Vida de Inés de Santa Catalina==


[221] La madre santa Inés de Santa Catalina vino a ser religiosa a esta santa Casa de San Pablo en tiempo de las santas beatas, y vino muy niña. Fue sobrina de la santa y bienaventurada madre María de Ajofrín, y queriendo esta santa tía mudarla [222] el nombre, vio, una vez, una procesión de vírgenes santas y que, entre ellas, iba una cubierto el rostro, y preguntando quién era aquella santa que entre todas las otras iba con la cara tapada, respondiola una de aquellas vírgenes y díjola que era santa Inés, la cual se la mostraba y aparecía con aquel sentimiento porque quería quitar el nombre de Inés a su sobrina. Y así luego la santa mujer María de Ajofrín mudó el propósito y quedose la sobrina con su nombre de Inés de Santa Catalina.  
[221] La madre santa Inés de Santa Catalina vino a ser religiosa a esta santa Casa de San Pablo en tiempo de las santas beatas, y vino muy niña. Fue sobrina de la santa y bienaventurada madre [[María de Ajofrín]], y queriendo esta santa tía mudarla [222] el nombre, vio, una vez, una procesión de vírgenes santas y que, entre ellas, iba una cubierto el rostro, y preguntando quién era aquella santa que entre todas las otras iba con la cara tapada, respondiola una de aquellas vírgenes y díjola que era santa Inés, la cual se la mostraba y aparecía con aquel sentimiento porque quería quitar el nombre de Inés a su sobrina. Y así luego la santa mujer [[María de Ajofrín]] mudó el propósito y quedose la sobrina con su nombre de Inés de Santa Catalina.  


Y como la santa madre María de Ajofrín amase mucho a esta su sobrina y desease su aprovechamiento espiritual, se lo pidió muy de veras y continuamente a nuestro Señor que la hiciese su sierva. Y estando en esta oración la santa mujer, fuele revelado por su consolación que su sobrina había de tener siete grados de gloria más que la misma María de Ajofrín, de lo cual [223] ella fue muy consolada en su ánima. Y alababa siempre a Dios por la largueza y magnificiencia tan grande del Señor que para todos tiene, a todos da y con todos hace misericordia por santo y benditísimo nombre.
Y como la santa madre María de Ajofrín amase mucho a esta su sobrina y desease su aprovechamiento espiritual, se lo pidió muy de veras y continuamente a nuestro Señor que la hiciese su sierva. Y estando en esta oración la santa mujer, fuele revelado por su consolación que su sobrina había de tener siete grados de gloria más que la misma [[María de Ajofrín]], de lo cual [223] ella fue muy consolada en su ánima. Y alababa siempre a Dios por la largueza y magnificiencia tan grande del Señor que para todos tiene, a todos da y con todos hace misericordia por santo y benditísimo nombre.


Esta sierva de Dios Inés de Santa Catalina, desde sus principios, tuvo gran virtud y fue siempre creciendo en día en día por lo cual el demonio, nuestro adversario que siempre procura estorbar y contradecir a la virtud, teniendo gran envidia de la santidad de esta sierva de Dios, trabajaba mucho por estorbarla [y], poniéndola[s] muchas tentaciones y procurándola grandes trabajos, tanto que acaecía muchas veces mostrá[r]sele y ponérsele delante en diversas figuras y maneras: unas veces de león, otras de perro, y en otras maneras más espantable y feo. Y mayormente cuando esta sierva de Dios se quedaba sola en el coro, puesta en oración, la perseguía allí más con sus espantos tanto que muchas veces salía de sí y quedaba [224] como muerta. Y de esta manera fue muy atormentada del demonio, lo cual parece que, en medio de esto, era muy continua en la santa oración, y siempre estaba en el coro, de día y de noche, porque muchas veces se estaba en oración hasta el día, porque muy pocas noches se acostaba en cama, y si algún rato se echaba, era vestida; y de tal manera vivía sin dar más regalo a su cuerpo. Y el mismo rigor tenía en los ayunos, porque nunca comía carne ni aun en enfermedad por muy grave que fuese. Y en la cuaresma y en todos los viernes del año nunca comía sino pan y agua, o cuanto más algunas pasas. Sus comuniones eran muy frecuentes y con grandísima devoción. Y en los días que comulgaba guardaba con más rigor el silencio y el ayuno del manjar corporal, porque apenas comía pan y agua. Y en su última edad comulgaba cada tercer día, porque eran grandes [225] las mercedes que de el Señor recibía y los beneficio[s] que esta sagrada hostia la comunicaba. Y así la santa mujer, traída y convidada con tantos gustos y bienes espirituales, llegábase a menudo a la santa comunión y, en acabando de recibir a nuestro Señor, eran tantos los gemidos y los movimientos de su ánima que daban a entender el sentimiento y efecto que en ella hacía el soberano Señor. Y en los días de comunión nunca salía del coro.  
Esta sierva de Dios Inés de Santa Catalina, desde sus principios, tuvo gran virtud y fue siempre creciendo en día en día por lo cual el demonio, nuestro adversario que siempre procura estorbar y contradecir a la virtud, teniendo gran envidia de la santidad de esta sierva de Dios, trabajaba mucho por estorbarla [y], poniéndola[s] muchas tentaciones y procurándola grandes trabajos, tanto que acaecía muchas veces mostrá[r]sele y ponérsele delante en diversas figuras y maneras: unas veces de león, otras de perro, y en otras maneras más espantable y feo. Y mayormente cuando esta sierva de Dios se quedaba sola en el coro, puesta en oración, la perseguía allí más con sus espantos tanto que muchas veces salía de sí y quedaba [224] como muerta. Y de esta manera fue muy atormentada del demonio, lo cual parece que, en medio de esto, era muy continua en la santa oración, y siempre estaba en el coro, de día y de noche, porque muchas veces se estaba en oración hasta el día, porque muy pocas noches se acostaba en cama, y si algún rato se echaba, era vestida; y de tal manera vivía sin dar más regalo a su cuerpo. Y el mismo rigor tenía en los ayunos, porque nunca comía carne ni aun en enfermedad por muy grave que fuese. Y en la cuaresma y en todos los viernes del año nunca comía sino pan y agua, o cuanto más algunas pasas. Sus comuniones eran muy frecuentes y con grandísima devoción. Y en los días que comulgaba guardaba con más rigor el silencio y el ayuno del manjar corporal, porque apenas comía pan y agua. Y en su última edad comulgaba cada tercer día, porque eran grandes [225] las mercedes que de el Señor recibía y los beneficio[s] que esta sagrada hostia la comunicaba. Y así la santa mujer, traída y convidada con tantos gustos y bienes espirituales, llegábase a menudo a la santa comunión y, en acabando de recibir a nuestro Señor, eran tantos los gemidos y los movimientos de su ánima que daban a entender el sentimiento y efecto que en ella hacía el soberano Señor. Y en los días de comunión nunca salía del coro.  
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Ocurrió una vez que una señora de esta ciudad, muy principal y muy amiga y conocida de esta santa mujer, procuró de llevársela a su casa por algunos días para consolarse con su compañía; y tuvo tal recato y guarda la santa mujer, y conversó en aquella los días que allí estuvo con tanta religión y mortificación, que no se halló que hombre alguno la viese el rostro en todo aquel tiempo, ni salía jamás de casa, ni de un oratorio que la dicha señora tenía porque allí la decían misa y comulgaba los mismos días que en el monasterio. Y lo mismo guardaba acerca de sus ayunos [228] y comidas, que ninguna diferencia había por ser huéspeda y estar en casa de aquella señora que si estuviera en su celda. Y este rigor de no querer que ningún hombre la viese el rostro no solo le guardó estando fuera del monasterio, sino también morando en él en tanto grado que, aunque trató muchos años con un sacerdote muy siervo de Dios, no se halló que jamás la viese la cara hasta después de muerta.
Ocurrió una vez que una señora de esta ciudad, muy principal y muy amiga y conocida de esta santa mujer, procuró de llevársela a su casa por algunos días para consolarse con su compañía; y tuvo tal recato y guarda la santa mujer, y conversó en aquella los días que allí estuvo con tanta religión y mortificación, que no se halló que hombre alguno la viese el rostro en todo aquel tiempo, ni salía jamás de casa, ni de un oratorio que la dicha señora tenía porque allí la decían misa y comulgaba los mismos días que en el monasterio. Y lo mismo guardaba acerca de sus ayunos [228] y comidas, que ninguna diferencia había por ser huéspeda y estar en casa de aquella señora que si estuviera en su celda. Y este rigor de no querer que ningún hombre la viese el rostro no solo le guardó estando fuera del monasterio, sino también morando en él en tanto grado que, aunque trató muchos años con un sacerdote muy siervo de Dios, no se halló que jamás la viese la cara hasta después de muerta.


Murió esta santa mujer ocho días después de la muerte de la santa madre Mari García de Belén ''[3]'', y ya quedaba en la cama, y así la bienaventuada madre Mari García la visitó al partirse de esta vida y la consoló, y la dio firme esperanza que había de ir pronto con ella a gozar de los verdaderos gozos que son en el cielo. Y así acaeció que, como queda dicho, después de ocho días se fue en pos de ella, la cual tuvo una muerte dulcísima, con muestras de grandísimo contento y alegría, como la que estaba cierta de ir a el verdadero descanso que es Jesucristo [229]. Y así se tiene por muy cierto que se fue a la compañía de la bienaventuada Maria García, según y como ella antes la había convidado. Hará como treinta años ''[5]'' que esta santa mujer pasó de esta vida adonde ahora goza de Dios en la perdurable, que para siempre será con todos los bienaventurados sin fin: ''Itiam, Laus Deus''. Amén.
Murió esta santa mujer ocho días después de la muerte de la santa madre [[Mari García de Belén]] ''[3]'', y ya quedaba en la cama, y así la bienaventuada madre Mari García la visitó al partirse de esta vida y la consoló, y la dio firme esperanza que había de ir pronto con ella a gozar de los verdaderos gozos que son en el cielo. Y así acaeció que, como queda dicho, después de ocho días se fue en pos de ella, la cual tuvo una muerte dulcísima, con muestras de grandísimo contento y alegría, como la que estaba cierta de ir a el verdadero descanso que es Jesucristo [229]. Y así se tiene por muy cierto que se fue a la compañía de la bienaventuada Maria García, según y como ella antes la había convidado. Hará como treinta años ''[5]'' que esta santa mujer pasó de esta vida adonde ahora goza de Dios en la perdurable, que para siempre será con todos los bienaventurados sin fin: ''Itiam, Laus Deus''. Amén.


== Notas ==
== Notas ==