Diferencia entre revisiones de «Catalina de San Gabriel (2)»
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[333] ''[1]'' Catalina de San Gabriel vino a ser monja a esta santa casa de San Pablo siendo niña, en tiempo de las santas beatas. Se sujetó a la orden e hizo profesión el año de mil quinientos y seis, cuando la hicieron todas las que ento[n]ces eran beatas, aunque no fue de las primeras, sino de la segunda vez que hicieron profesión. | [333] ''[1]'' Catalina de San Gabriel vino a ser monja a esta santa casa de San Pablo siendo niña, en tiempo de las santas beatas. Se sujetó a la orden e hizo profesión el año de mil quinientos y seis, cuando la hicieron todas las que ento[n]ces eran beatas, aunque no fue de las primeras, sino de la segunda vez que hicieron profesión. | ||
La primera vez fue el día de la Pascua de Navidad, el cual día es costumbre en esta casa de comulgar a la primera de las tres mi- [334] sas, que debía de ser como a las dos o las tres de la madrugada. Y desde esta hora hasta que hubo comido, el convento estuvo en oración, entendiéndose que Catalina de San Gabriel estaba privada de los sentidos y debía de estar de rodillas, de manera que se cayó y se hirió el rostro, de la cual herida, mediante la oración de la madre [[María de la Cruz]] ''[2]'', se tuvo entendido que Dios Nuestro Señor la sanó, entendiéndose siempre la mucha virtud y santidad de esta monja de muchas maneras. | La primera vez fue el día de la Pascua de Navidad, el cual día es costumbre en esta casa de comulgar a la primera de las tres mi- [334] sas, que debía de ser como a las dos o las tres de la madrugada. Y desde esta hora hasta que hubo comido, el convento estuvo en oración, entendiéndose que [Catalina de San Gabriel] estaba privada de los sentidos y debía de estar de rodillas, de manera que se cayó y se hirió el rostro, de la cual herida, mediante la oración de la madre [[María de la Cruz]] ''[2]'', se tuvo entendido que Dios Nuestro Señor la sanó, entendiéndose siempre la mucha virtud y santidad de esta monja de muchas maneras. | ||
Una [manera] fue su guarda de lengua, que no hay quien la oyese murmurar ''[3]'' ni sentir mal de nadie, ni de nada. Su caridad era grandísima, y tanto sentía las ofensas de Dios, y en tanta manera, que lloraba cuando oía las cosas que le ofendían a Dios. No podía sufrir se hiciese cuento y conversación, especialmente si se tocaba en honra de alguna persona, de donde se entiende la fuerza que tenía en guardar el amor de Dios y del prójimo. Tenía grande y continua oración y era muy devota de la santísima Pasión y de la santísima [335] Encarnación del Hijo de Dios. También fue muy devota de la santísima Virgen María Madre de Dios, y tuvo por devoción toda su vida decir, en las fiestas de esta Señora, mil veces el verso “''Maria Mater'' gracia ''[4]''; ecetera ''[5]''”; además, le decía también cincuenta veces todas las noches suplicando a Nuestra Señora la ayudase en la hora de su muerte. | Una [manera] fue su guarda de lengua, que no hay quien la oyese murmurar ''[3]'' ni sentir mal de nadie, ni de nada. Su caridad era grandísima, y tanto sentía las ofensas de Dios, y en tanta manera, que lloraba cuando oía las cosas que le ofendían a Dios. No podía sufrir se hiciese cuento y conversación, especialmente si se tocaba en honra de alguna persona, de donde se entiende la fuerza que tenía en guardar el amor de Dios y del prójimo. Tenía grande y continua oración y era muy devota de la santísima Pasión y de la santísima [335] Encarnación del Hijo de Dios. También fue muy devota de la santísima Virgen María Madre de Dios, y tuvo por devoción toda su vida decir, en las fiestas de esta Señora, mil veces el verso “''Maria Mater'' gracia ''[4]''; ecetera ''[5]''”; además, le decía también cincuenta veces todas las noches suplicando a Nuestra Señora la ayudase en la hora de su muerte. | ||
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Era tanta su bondad, su sinceridad y su llaneza que ella misma decía que la decían los confesores que no decían nada por lo cual la pudiesen absolver. Y los confesores estaban admirados de su virtud y santidad y, habiendo otras muchas siervas de Dios como ento[n]ces había en esta santa casa, solo ponían los ojos en ella, dando a entender que excedía a las demás en virtud y santidad. | Era tanta su bondad, su sinceridad y su llaneza que ella misma decía que la decían los confesores que no decían nada por lo cual la pudiesen absolver. Y los confesores estaban admirados de su virtud y santidad y, habiendo otras muchas siervas de Dios como ento[n]ces había en esta santa casa, solo ponían los ojos en ella, dando a entender que excedía a las demás en virtud y santidad. | ||
Pidió a Dios que la diese el Purgatorio en esta vida, y sí se entiende que se le dio porque padeció muchos trabajos de vejez y enfermedades en muchos años. Y vino a tener su cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, todo lleno de dolores y llagas, sin entenderse de qué la procedían | Pidió a Dios que la diese el Purgatorio en esta vida, y sí se entiende que se le dio porque padeció muchos trabajos de vejez y enfermedades en muchos años. Y vino a tener su cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, todo lleno de dolores y llagas, sin entenderse de qué la procedían; pero es de creer que lo permitió el Señor para llevársela desde la [336] cama a el Cielo. | ||
Murió el día cinco del mes de diciembre del año de mil quinientos ochenta siendo de más de noventa años de edad, a gloria de Dios, que vive sin fin, amén | Murió el día cinco del mes de diciembre del año de mil quinientos ochenta siendo de más de noventa años de edad, a gloria de Dios, que vive sin fin, amén | ||