Diferencia entre revisiones de «María de San Marcos»
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| + | Ed. de [https://visionarias.es/equipo/veronica-torres-martin// Verónica Torres Martín]; fecha de edición: mayo de 2026. | ||
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| + | * [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Juan_López López, Juan], 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, ''Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores''. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 146-147. | ||
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| + | [[Contexto material del impreso Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores]]''. | ||
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| + | Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas. Por último, se subsanan los casos de laísmo y leísmo presentes en el texto. | ||
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| + | [146] María de San Marcos fue religiosa de las que la orden llama legas. Poco después de haber tomado el hábito, la dio una enfermedad tan grave que perdió de todo punto la memoria y quedó en el estado que se puede entender de un niño recién nacido. Esta falta la tenía tan acabada que olvidó las oraciones que enseñan a los niños en la escuela, pero como la divina bondad no depende de palabras ni razones para hacer merced, viendo el alma y los afectos interiores de su sierva, dispuso las cosas de manera que una noche, día del Nacimiento de Nuestra Señora, estando en la enfermería acostada, vio en el aposento una grande claridad y, en ella, venía la imagen de la Virgen de la Consolación de la villa de Utrera con su santo Niño en los brazos. Con tan celestial visita cobró la memoria y, a grandes voces, hizo oración a la santa Virgen y comenzó a conocer a las monjas y nombrarlas por sus nombres (cosa que, en comenzando la enfermedad, con ella faltó el conocimiento de sus hermanas). Apareciole otra vez Nuestra Señora cuando se hallaba con entera salud y mandola que rezase cada día su santo rosario, y quien dio este orden le dio para reducir a la memoria las oraciones que tenía olvidadas. | ||
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| + | No sabía la religiosa leer ni escribir y, en las ocasiones que se ofrecían, decía cosas tan soberanas que, cuando salieran de la boca de un hombre muy bien enseñado, causaran admiración, y éralo grandísima ver eso en una religiosa lega (que siendo Dios el que en las lenguas de los niños pone sabiduría y discreción hizo eso en una monja que, acabando de cobrar la memoria, no tuvo otro maestro ni leyó otros libros, sino lo que Dios fue servido de comunicarle). Cuando la Virgen le dio salud, con esta merced le hizo otra sin comparación mayor, que fue avisarla del día en que había de morir, que sería dentro de dos años en la fiesta de la Natividad, y así fue. Con tan grandes favores y con tan particulares ayudas de costa vivía la buena religiosa trasformada en Dios que casi andaba siempre fuera de sí ocupada en altísimos pensamientos comunicados del Señor, que muchas veces tiene escondidos sus misterios a los que el mundo llama sabios y prudentes, comunicándolos a los que en opinión de estos tienen el entendimiento que se puede pensar de un niño acabado de nacer (en cumplimiento de lo que venido al mundo había prometido). Muchas cosas pudieran decir de esta sierva de Dios las monjas que la conocieron y trataron, que, por parecerles poco menos que increíbles, los callaron. Lo que de ella se dice es que fue grande imitadora de la [147] virgen santa Catalina de Sena, en que se dice más de lo que con un largo razonamiento se pudiera manifestar de sus virtudes, que cuando no se entiendan en la perfeción que la santa virgen les tuvo, su humildad, su penitencia, su caridad, su mortificación se parecieron algo a las grandezas que en santa Catalina Dios puso. | ||
Revisión actual del 10:46 10 may 2026

| Nombre | María de San Marcos |
| Orden | Dominicas |
| Títulos | Monja del Monasterio de Santa María de Gracia de Sevilla |
| Fecha de nacimiento | ¿Finales del s. XV? |
| Fecha de fallecimiento | ¿Primera mitad del siglo XVI? |
| Lugar de fallecimiento | Sevilla |
Vida impresa
Ed. de Verónica Torres Martín; fecha de edición: mayo de 2026.
Fuente
- López, Juan, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 146-147.
Criterios de edición
Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas. Por último, se subsanan los casos de laísmo y leísmo presentes en el texto.
Vida de María de San Marcos
[143] Capítulo XLVII
Adonde se prosigue la materia del capítulo pasado
[…] [146] María de San Marcos fue religiosa de las que la orden llama legas. Poco después de haber tomado el hábito, la dio una enfermedad tan grave que perdió de todo punto la memoria y quedó en el estado que se puede entender de un niño recién nacido. Esta falta la tenía tan acabada que olvidó las oraciones que enseñan a los niños en la escuela, pero como la divina bondad no depende de palabras ni razones para hacer merced, viendo el alma y los afectos interiores de su sierva, dispuso las cosas de manera que una noche, día del Nacimiento de Nuestra Señora, estando en la enfermería acostada, vio en el aposento una grande claridad y, en ella, venía la imagen de la Virgen de la Consolación de la villa de Utrera con su santo Niño en los brazos. Con tan celestial visita cobró la memoria y, a grandes voces, hizo oración a la santa Virgen y comenzó a conocer a las monjas y nombrarlas por sus nombres (cosa que, en comenzando la enfermedad, con ella faltó el conocimiento de sus hermanas). Apareciole otra vez Nuestra Señora cuando se hallaba con entera salud y mandola que rezase cada día su santo rosario, y quien dio este orden le dio para reducir a la memoria las oraciones que tenía olvidadas.
No sabía la religiosa leer ni escribir y, en las ocasiones que se ofrecían, decía cosas tan soberanas que, cuando salieran de la boca de un hombre muy bien enseñado, causaran admiración, y éralo grandísima ver eso en una religiosa lega (que siendo Dios el que en las lenguas de los niños pone sabiduría y discreción hizo eso en una monja que, acabando de cobrar la memoria, no tuvo otro maestro ni leyó otros libros, sino lo que Dios fue servido de comunicarle). Cuando la Virgen le dio salud, con esta merced le hizo otra sin comparación mayor, que fue avisarla del día en que había de morir, que sería dentro de dos años en la fiesta de la Natividad, y así fue. Con tan grandes favores y con tan particulares ayudas de costa vivía la buena religiosa trasformada en Dios que casi andaba siempre fuera de sí ocupada en altísimos pensamientos comunicados del Señor, que muchas veces tiene escondidos sus misterios a los que el mundo llama sabios y prudentes, comunicándolos a los que en opinión de estos tienen el entendimiento que se puede pensar de un niño acabado de nacer (en cumplimiento de lo que venido al mundo había prometido). Muchas cosas pudieran decir de esta sierva de Dios las monjas que la conocieron y trataron, que, por parecerles poco menos que increíbles, los callaron. Lo que de ella se dice es que fue grande imitadora de la [147] virgen santa Catalina de Sena, en que se dice más de lo que con un largo razonamiento se pudiera manifestar de sus virtudes, que cuando no se entiendan en la perfeción que la santa virgen les tuvo, su humildad, su penitencia, su caridad, su mortificación se parecieron algo a las grandezas que en santa Catalina Dios puso.