Diferencia entre revisiones de «María de Jesús (3)»

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| Nombre || María de Jesús
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| Orden || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Santas_Dominicas Dominicas]
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| Títulos || Fundadora del Monasterio de Santa María de Gracia de Sevilla; fundadora del Convento de Nuestra Señora de la Piedad de Lepe
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| Fecha de nacimiento || ¿Finales del s. XV?
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| Fecha de fallecimiento|| ¿Mediados del s. XVI?
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| Lugar de nacimiento || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Sevilla ¿Sevilla?]
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| Lugar de fallecimiento|| [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Lepe Lepe]
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= Vida impresa=
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Ed. de [https://visionarias.es/equipo/veronica-torres-martin// Verónica Torres Martín]; fecha de edición: mayo de 2026.
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== Fuente ==
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[[Archivo:Juan_López_1615.jpg|miniatura|250px|right| Juan López, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, ''Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores''. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 134-137.]]
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* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Juan_López López, Juan], 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, ''Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores''. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 134-137.
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[[Contexto material del impreso Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores]]''.
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== Criterios de edición ==
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Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas. Por último, se corrigen los casos de laísmo y leísmo presente en el texto.
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==Vida de María de Jesús==
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[134] '''Capit. XLV'''
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'''De la fundación del Monasterio de monjas de santa María de Gracia en Sevilla'''
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''[1]'' El Monasterio de santa María de Gracia de la ciudad de Sevilla se fundó el año de 1524. Fue la fundadora una señora viuda, que en el siglo se llamó Juana Fernández, y de monja soror María de Jesús. No comenzó la santa vida de esta señora cuando se encerró en el monasterio, en el siglo lo fue siendo singular ejemplo en toda la ciudad de Sevilla, donde se sabían sus largas oraciones, sus grandes penitencias y limosnas. Deseando que estos santos ejercicios fuesen siempre en crecimiento, dio toda su hacienda y casas a los prelados, con que se fundó la casa en tan gran rigor y con tan gran deseo de que le hubiese siempre, que sacaron una bula del pontífice Clemente VII, en la cual mandó que las religiosas vistiesen jerga, el calzado fuesen unos zuecos, la clausura grandísima y confesionarios tan cerrados que no se pudiese ver cosa ni por una parte ni por otra. Al principio andaban las más de las monjas descalzas, aunque ahora por la indisposición del sitio y achaques de las religiosas hay alguna dispensación.
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En la santidad que comenzó la casa se ha conservado hasta estos tiempos sin que en noventa años haya habido necesidad de reformación, sin que se hayan buscado ni enviado de otros conventos monjas de buen espíritu y celo para reducir las cosas de la observancia al primer estado. Antes han hecho diligencia con los prelados monjas de otros conventos queriendo retirarse a este, donde viniesen con mayor rigor. En sus principios los oficios divinos se decían en tono, pareciéndoles que de esta manera se vivía con [135] más quietud, pero, como verdaderas hijas de obediencia, en quien no había sí ni no más que la voluntad de los prelados, cuando estos tuvieron por conveniente que se cantase, (aunque no era muy conforme a la voluntad de la fundadora) vinieron tres monjas del Monasterio de la Madre de Dios de la ciudad de Sevilla, que enseñaron el canto a las demás.
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Los maitines se dicen siempre a medianoche. En la observancia de las constituciones de la Orden hubo siempre, y hay, muy gran cuidado, como también lo hay en el encerramiento (que los locutorios a veces son sangrías que enflaquecen la virtud de las religiosas cuando no sea mayor el daño). No hay locutorios con rejas ni visitas, aunque sean de padres. Las libranzas son una vez con padres y hermanos y, quien no los tiene, no entra en locutorio. El silencio es perpetuo. Con este estilo comenzó la casa y en este se conserva. Los hábitos son de jerga, señal de mucha mortificación, humildad y menosprecio de todas las cosas mundanas. En la casa de labor se leen tres liciones cada día, que se oyen con mucha devoción y muchas lágrimas. Lo que allí se trabaja es en beneficio de la comunidad a que atienden las religiosas con mayor diligencia que si fueran cosas propias las que allí cada una hacía (que son los aprovechamientos en que dijo san Agustín que se conocía la virtud del religioso). Las asperezas en que comenzó la casa se han continuado siempre. En los ejercicios de la oración (que es muy continua), se hacen de las noches días, asistiendo siempre en presencia del Santísimo Sacramento. Cuando se alza mano de esta gran labor (que no es por mucho tiempo), la cama es una tabla en que duermen. Las diciplinas son muy ordinarias y con mucho derramamiento de sangre, tales y tan frecuentes que algunas han perdido la salud y otras la vida por no usar estos rigores con la moderación que se debe. Lo que es en las diciplinas, pasa en las demás asperezas de comida y vestido.
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Que todo esto heredó la casa de la santa fundadora, la cual traía siempre en invierno y en verano una túnica gruesa de lana y un hábito de jerga. Andaba siempre descalza de todo punto, sin zapatos ni alpargatas ni choclos. No comía jamás carne, su ordinaria comida eran unas legumbres o un poco de pescado. Cada noche tomaba tres diciplinas a imitación del glorioso patriarca santo Domingo, una a prima noche y otra antes de maitines, y otra después. No se le conoció cama (que es lo que de santo Domingo refiere san Antonino) y, cuando le fatigaba el sueño, descansaba un poquito sobre la peana del altar. Guardaba perpetuo silencio. Era devotísima de la Pasión de Cristo Nuestro Señor y, en los agujeros de sus santas llagas, tenía puesto sus pensamientos. Era muy humilde, teniéndose en poco, sabiendo lo que eso importa para el acrecentamiento de la vida espiritual. No se pudo acabar jamás con ella que fuese priora. Deseaba que la tuviesen en menos que a las demás y, para asentar este pensamiento, se sentaba en tierra en el refectorio, sin haber hecho por qué.
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Esta vida continuó todo el tiempo que vivió en este convento; no murió en él porque los duques de Béjar la llevaron a Lepe por fundadora del Convento de Nuestra Señora de la Piedad. Con este ejemplo las demás monjas llevaban el mismo rigor: vestían jerga, no comían carne, cada noche tomaban dos dicipli- [136] nas, una a prima noche y otra después de maitines; ''[2]'' todos los viernes comían solas unas legumbres y pan; el silencio de los viernes era indispensable, y lo mismo el de toda la cuaresma, y eso aunque con menos rigor era todo el año; la obediencia a las preladas era grandísima (que, como era Dios el que gobernaba sus santas almas, asentaban en esta virtud, en que consiste gran parte del merecimiento de la Religión) ''[3]''; la mortificación, humildad y hermandad era la que hacía del monasterio paraíso.
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La primera prelada que tuvo el monasterio fue doña Mayor de Guzmán (que en la Orden se llamó soror María de la Cruz). Fue verdadero retrato de la virtud de la fundadora. Sucediéronla otras dos señoras muy principales, que fueron sor María de la Asunción y sor María de la Encarnación. Era tan grande el espíritu de estas tres monjas que fueron prioras, y su humildad tan particular que hacían los oficios más bajos de la casa, como era la cocina y el barrer y otras cosas semejantes. Con el respecto que a tan santas mujeres tenían las religiosas, antes que la prelada mandase, la cosa estaba ya hecha. De esta casa han sacado muchas monjas que han fundado cinco conventos. Ahora hay en la casa santas monjas viejas y mozas de grande ejemplo. El primer convento que fundaron de esta casa fue en la ciudad de Baeza, salieron de aquí tres santas monjas (de que se dará cuenta): soror María de Santo Tomás, soror María de la Trinidad y soror María de Santa Ana. Sola María de Santo Tomás se quedó y fundó el Convento de monjas de Úbeda. Para el Convento de la Piedad de Nuestra Señora de Lepe (a petición de los duques de Béjar) salieron con precepto del provincial ocho monjas. El Convento de la Pasión de la ciudad de Sevilla le fundaron tres monjas de esta casa, y otras tres del Monasterio de Portosiano.
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Lo que más ha sustentado el Monasterio de Santa María de Gracia, en virtud y en el crédito que tiene, es no haber tenido rejas abiertas desde que se fundó. De la fundadora (entre muchos milagros que por abreviar se dejan) haremos mención de tres: uno de ellos sucedió en el Convento de Nuestra Señora de la Piedad de Lepe y fue que, hallándose el convento al tiempo de comer con cuatro panes, mandó la priora que echasen la bendición a la poca comida que tenían (que el Señor por su misericordia la multiplicaría). Hízose así y partieron un poquito para cada una y hubo cumplidamente para treinta y tres monjas y sobró para los servidores. Otro día sucedió que se halló el convento con solas cuatro libras de pescado curadillo y dos panes; echole la bendición y comieron cuarenta personas. Acabando de espirar parecieron dos cilicios blancos puestos en dos blandones junto a su cuerpo, que en acabándola de enterrar desaparecieron. En este Convento de Nuestra Señora de Gracia, antes que partiese a la fundación de Lepe, sanó a una monja que se llamaba soror María de San Gregorio, de un zaratán. Estando en el oratorio a las tres de la mañana, vio a doña María de Sandoval sobre el altar, en forma de paloma blanca. Preguntola quién era y respondió: “Doña María de Sandoval, que parto al Cielo habiendo estado en el purgatorio tres horas”. Y ella dijo: “Mi señora, ¿tan presto?”. Respondió la difunta: “Madre mía, ¿tan presto os parece?” (en que quiso que se entendiese la gravedad de las penas del purgatorio), que, siendo la duración que contaba la difunta tan breve, como si fuera muy grande respondió lo que se ha dicho. Muchas [137] veces se vio la fundadora fuera de sí y elevada en contemplación y, aunque estos raptos eran muy ordinarios en ella, eran más cuando estaba en presencia del Santísimo Sacramento.
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===Notas===
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''[1]'' Al margen derecho: Año de 1524.
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''[2]'' Al margen izquierdo: Año de 1524.
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''[3]'' Se añade el paréntesis de cierre, que no aparece en el original, suponemos que a causa de un descuido.

Revisión actual del 11:26 10 may 2026

María de Jesús
Nombre María de Jesús
Orden Dominicas
Títulos Fundadora del Monasterio de Santa María de Gracia de Sevilla; fundadora del Convento de Nuestra Señora de la Piedad de Lepe
Fecha de nacimiento ¿Finales del s. XV?
Fecha de fallecimiento ¿Mediados del s. XVI?
Lugar de nacimiento ¿Sevilla?
Lugar de fallecimiento Lepe

Vida impresa

Ed. de Verónica Torres Martín; fecha de edición: mayo de 2026.

Fuente

Archivo:Juan López 1615.jpg
Juan López, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 134-137.
  • López, Juan, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 134-137.

Contexto material del impreso Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores.

Criterios de edición

Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas. Por último, se corrigen los casos de laísmo y leísmo presente en el texto.

Vida de María de Jesús

[134] Capit. XLV

De la fundación del Monasterio de monjas de santa María de Gracia en Sevilla

[1] El Monasterio de santa María de Gracia de la ciudad de Sevilla se fundó el año de 1524. Fue la fundadora una señora viuda, que en el siglo se llamó Juana Fernández, y de monja soror María de Jesús. No comenzó la santa vida de esta señora cuando se encerró en el monasterio, en el siglo lo fue siendo singular ejemplo en toda la ciudad de Sevilla, donde se sabían sus largas oraciones, sus grandes penitencias y limosnas. Deseando que estos santos ejercicios fuesen siempre en crecimiento, dio toda su hacienda y casas a los prelados, con que se fundó la casa en tan gran rigor y con tan gran deseo de que le hubiese siempre, que sacaron una bula del pontífice Clemente VII, en la cual mandó que las religiosas vistiesen jerga, el calzado fuesen unos zuecos, la clausura grandísima y confesionarios tan cerrados que no se pudiese ver cosa ni por una parte ni por otra. Al principio andaban las más de las monjas descalzas, aunque ahora por la indisposición del sitio y achaques de las religiosas hay alguna dispensación.

En la santidad que comenzó la casa se ha conservado hasta estos tiempos sin que en noventa años haya habido necesidad de reformación, sin que se hayan buscado ni enviado de otros conventos monjas de buen espíritu y celo para reducir las cosas de la observancia al primer estado. Antes han hecho diligencia con los prelados monjas de otros conventos queriendo retirarse a este, donde viniesen con mayor rigor. En sus principios los oficios divinos se decían en tono, pareciéndoles que de esta manera se vivía con [135] más quietud, pero, como verdaderas hijas de obediencia, en quien no había sí ni no más que la voluntad de los prelados, cuando estos tuvieron por conveniente que se cantase, (aunque no era muy conforme a la voluntad de la fundadora) vinieron tres monjas del Monasterio de la Madre de Dios de la ciudad de Sevilla, que enseñaron el canto a las demás.

Los maitines se dicen siempre a medianoche. En la observancia de las constituciones de la Orden hubo siempre, y hay, muy gran cuidado, como también lo hay en el encerramiento (que los locutorios a veces son sangrías que enflaquecen la virtud de las religiosas cuando no sea mayor el daño). No hay locutorios con rejas ni visitas, aunque sean de padres. Las libranzas son una vez con padres y hermanos y, quien no los tiene, no entra en locutorio. El silencio es perpetuo. Con este estilo comenzó la casa y en este se conserva. Los hábitos son de jerga, señal de mucha mortificación, humildad y menosprecio de todas las cosas mundanas. En la casa de labor se leen tres liciones cada día, que se oyen con mucha devoción y muchas lágrimas. Lo que allí se trabaja es en beneficio de la comunidad a que atienden las religiosas con mayor diligencia que si fueran cosas propias las que allí cada una hacía (que son los aprovechamientos en que dijo san Agustín que se conocía la virtud del religioso). Las asperezas en que comenzó la casa se han continuado siempre. En los ejercicios de la oración (que es muy continua), se hacen de las noches días, asistiendo siempre en presencia del Santísimo Sacramento. Cuando se alza mano de esta gran labor (que no es por mucho tiempo), la cama es una tabla en que duermen. Las diciplinas son muy ordinarias y con mucho derramamiento de sangre, tales y tan frecuentes que algunas han perdido la salud y otras la vida por no usar estos rigores con la moderación que se debe. Lo que es en las diciplinas, pasa en las demás asperezas de comida y vestido.

Que todo esto heredó la casa de la santa fundadora, la cual traía siempre en invierno y en verano una túnica gruesa de lana y un hábito de jerga. Andaba siempre descalza de todo punto, sin zapatos ni alpargatas ni choclos. No comía jamás carne, su ordinaria comida eran unas legumbres o un poco de pescado. Cada noche tomaba tres diciplinas a imitación del glorioso patriarca santo Domingo, una a prima noche y otra antes de maitines, y otra después. No se le conoció cama (que es lo que de santo Domingo refiere san Antonino) y, cuando le fatigaba el sueño, descansaba un poquito sobre la peana del altar. Guardaba perpetuo silencio. Era devotísima de la Pasión de Cristo Nuestro Señor y, en los agujeros de sus santas llagas, tenía puesto sus pensamientos. Era muy humilde, teniéndose en poco, sabiendo lo que eso importa para el acrecentamiento de la vida espiritual. No se pudo acabar jamás con ella que fuese priora. Deseaba que la tuviesen en menos que a las demás y, para asentar este pensamiento, se sentaba en tierra en el refectorio, sin haber hecho por qué.

Esta vida continuó todo el tiempo que vivió en este convento; no murió en él porque los duques de Béjar la llevaron a Lepe por fundadora del Convento de Nuestra Señora de la Piedad. Con este ejemplo las demás monjas llevaban el mismo rigor: vestían jerga, no comían carne, cada noche tomaban dos dicipli- [136] nas, una a prima noche y otra después de maitines; [2] todos los viernes comían solas unas legumbres y pan; el silencio de los viernes era indispensable, y lo mismo el de toda la cuaresma, y eso aunque con menos rigor era todo el año; la obediencia a las preladas era grandísima (que, como era Dios el que gobernaba sus santas almas, asentaban en esta virtud, en que consiste gran parte del merecimiento de la Religión) [3]; la mortificación, humildad y hermandad era la que hacía del monasterio paraíso.

La primera prelada que tuvo el monasterio fue doña Mayor de Guzmán (que en la Orden se llamó soror María de la Cruz). Fue verdadero retrato de la virtud de la fundadora. Sucediéronla otras dos señoras muy principales, que fueron sor María de la Asunción y sor María de la Encarnación. Era tan grande el espíritu de estas tres monjas que fueron prioras, y su humildad tan particular que hacían los oficios más bajos de la casa, como era la cocina y el barrer y otras cosas semejantes. Con el respecto que a tan santas mujeres tenían las religiosas, antes que la prelada mandase, la cosa estaba ya hecha. De esta casa han sacado muchas monjas que han fundado cinco conventos. Ahora hay en la casa santas monjas viejas y mozas de grande ejemplo. El primer convento que fundaron de esta casa fue en la ciudad de Baeza, salieron de aquí tres santas monjas (de que se dará cuenta): soror María de Santo Tomás, soror María de la Trinidad y soror María de Santa Ana. Sola María de Santo Tomás se quedó y fundó el Convento de monjas de Úbeda. Para el Convento de la Piedad de Nuestra Señora de Lepe (a petición de los duques de Béjar) salieron con precepto del provincial ocho monjas. El Convento de la Pasión de la ciudad de Sevilla le fundaron tres monjas de esta casa, y otras tres del Monasterio de Portosiano.

Lo que más ha sustentado el Monasterio de Santa María de Gracia, en virtud y en el crédito que tiene, es no haber tenido rejas abiertas desde que se fundó. De la fundadora (entre muchos milagros que por abreviar se dejan) haremos mención de tres: uno de ellos sucedió en el Convento de Nuestra Señora de la Piedad de Lepe y fue que, hallándose el convento al tiempo de comer con cuatro panes, mandó la priora que echasen la bendición a la poca comida que tenían (que el Señor por su misericordia la multiplicaría). Hízose así y partieron un poquito para cada una y hubo cumplidamente para treinta y tres monjas y sobró para los servidores. Otro día sucedió que se halló el convento con solas cuatro libras de pescado curadillo y dos panes; echole la bendición y comieron cuarenta personas. Acabando de espirar parecieron dos cilicios blancos puestos en dos blandones junto a su cuerpo, que en acabándola de enterrar desaparecieron. En este Convento de Nuestra Señora de Gracia, antes que partiese a la fundación de Lepe, sanó a una monja que se llamaba soror María de San Gregorio, de un zaratán. Estando en el oratorio a las tres de la mañana, vio a doña María de Sandoval sobre el altar, en forma de paloma blanca. Preguntola quién era y respondió: “Doña María de Sandoval, que parto al Cielo habiendo estado en el purgatorio tres horas”. Y ella dijo: “Mi señora, ¿tan presto?”. Respondió la difunta: “Madre mía, ¿tan presto os parece?” (en que quiso que se entendiese la gravedad de las penas del purgatorio), que, siendo la duración que contaba la difunta tan breve, como si fuera muy grande respondió lo que se ha dicho. Muchas [137] veces se vio la fundadora fuera de sí y elevada en contemplación y, aunque estos raptos eran muy ordinarios en ella, eran más cuando estaba en presencia del Santísimo Sacramento.

Notas

[1] Al margen derecho: Año de 1524.

[2] Al margen izquierdo: Año de 1524.

[3] Se añade el paréntesis de cierre, que no aparece en el original, suponemos que a causa de un descuido.