María de Santo Tomás (2)

| Nombre | María de Santo Tomás |
| Orden | Dominicas |
| Títulos | Monja del Monasterio de Santa María de Gracia de Sevilla |
| Fecha de nacimiento | ¿Finales del s. XV? |
| Fecha de fallecimiento | ¿Primera mitad del siglo XVI? |
| Lugar de fallecimiento | Sevilla |
Vida impresa
Ed. de Verónica Torres Martín; fecha de edición: mayo de 2026.
Fuente
- López, Juan, 1615. “Libro primero de la quarta parte de la historia de Santo Domingo y de su orden”, Quarta parte de la historia general de Santo Domingo, y de su orden de predicadores. Valladolid: Francisco Fernández de Córdoba, 142.
Criterios de edición
Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.). Se mantiene el uso del paréntesis para indicar observaciones digresivas según el original. Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, “deste”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas. Por último, se corrigen los casos de laísmo y leísmo presentes en el texto.
Vida de María de Santo Tomás
[138] Capítulo XLVI
De algunas otras siervas de Dios del dicho monasterio
[…] [142] Soror María de Santo Tomás fue tan gran religiosa que lo más del día y buena parte de la noche asistía en presencia del Santísimo Sacramento. Tenía don de lágrimas con que alcanzó grandes mercedes de Dios. Andaba descalza. Revelole el Señor muchas cosas particulares; una de ellas fue que hacía grandísima instancia en la oración, suplicando a la Reina del Cielo que le alcanzase de su Hijo perdón de sus pecados y buen fin y acabamiento (que es cuanto puede desear una alma). Un día le apareció la Virgen, y le dijo: “Hija, ya te he alcanzado perdón de tus pecados, aparéjate, que de aquí a cuatro meses morirás”. Y así fue. Este caso se supo por relación del maestro fray Juan de Burboa, su confesor. Estando en el tránsito de la muerte se comenzó a reír. Preguntaron el confesor y su compañero: “Madre, ¿qué es esto?”. Respondió: “Padres, reír”. Y espiró.