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→Capítulo 14. De la comunión que hizo el día de los Santos y de las penas que le fueron dadas
[fol. 201v] El día antes de la Fiesta de todos los Santos rogó a la hermana maior que ansí como comulgasse la pusiese en una casa adonde no oviese ninguno conoçiendo por spíritu lo que le avía de venir. Y como recibiesse la santa comunión antes que sestias pusiesse, tan grande fueron los sus lloros y suspiros y golpes del coraçón, que en sí mesma sintió que ninguna criatura humana lo podría sentir. Y hizo tan grande fuerça en sí misma por que las cosas que sentía de dentro no fuesen sabidas ni oídas, ansí como la cuba hierbe sin respiradero que mui de ligero rebienta, ansí ésta rebentó por encima de la cabeza, y lo que no pudo salir por la boca salió por las llagas que encima de la cabeza le fueron hechas. Y en la frente le apareció una tan cuchillada que pareçía ser abierta con navaja, la qual estubo muchos días abierta, y de muchos fue vista, y nunca recibió benefiçio ninguno de medicina humana. Y abriósele el celebro por parte de detrás, y partiósele el cafeo por medio quedando el quero de ençima sano (lo qual yo i otras persona emos tratado e conoçido), lo qual nunca se le çerró.
Y sintió dello tan gran dolor y pena que le llegó a par de muerte, lo qual vieron los testigos que adelante se dirán, y notario. Y como esto fue hecho, acabada la comunión, luego fue traspuesta fuera de desí y pribada de todos los sesos humanales y estuvo allí por espaçio de quarenta horas. Y en este tienpo que estubo ansí, aviendo las hermanas conpasión della, probaron de dalle algunos tormentos, metiéndole plumas en las narizes hasta arriba, que le hizieron llagas de dentro, y en las manos, y en los pies, y en todos los otros mien- [fol. 202r] bros le daban pena por la hazer tragar alguna cosa de comer, y tanta fue la fuerza que le hizieron que le quebraron una muela. La qual, estando en este tan gran tormento, la noche de los Finados dio muy grandes gemidos, por tres vezes u quatro, e hizo mui grande estremecimiento en el cuerpo. La qual, estando ansí, fue llevada al trono del Rei Celestial a do vido cosas de gran espanto, que lengua humana no puede dezir, e vido un rei mui espantable estar en un mui gran trono, ante el qual estaban muy grandes gentes de diversas calidades e de maravillosa hermosura, y el rei tenía atravesado en la boca un cuchillo agudo de entreanbas partes, y fue dicho a ésta: «Pobreçilla, ¿ves el quchillo que está de anbas partes agudo, que está en la boca del rei Sepas que significa la grande yra que tiene sobre la Iglesia y sobre los prelados y rexidores della». Y fuele dicho: «Ve y di aquellos varones lo que te à sido mandado, que porque echan en olvido y son negligentes en qumplir lo que les es dicho y demostrado, no curando de la vox divinal, como si fuesse cosa de los honbres amenázolos una vez y dos, so pena de la divinal sentencia, que dexadas todas las cosas, luego tomen camino e lo digan al arçobispo de la iglesia. E venga por sí mesmo e ponga gran remedio en aquellos çinco pecados suso escritos, conviene a saber: en la mengua de la santa fe, y en la cobdiçia de la luxuria, y en la ignorancia y mengua de reverentia, en los quales pecados cada día es blasfemado y crucificado Nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios y que destruyga [fol. 202v]1 ''[11]'' las herexías desta cibdad y de los clérigos, y haga çerrar las misas que dizen en casa de los legos porque es gran deshonra y escarnio al qulto divino. Y esta señal del cielo te da porque seas creída en estas cosas que has visto y en las pasadas, y este quchillo que es en la boca de Dios poderoso traspasará tu coraçón y ará en él llaga, y saldrá sangre biba que será verdadero testimonio a todos, y tú serás remediadora y parçionera en la passión del hijo de Dios».
Y así fue luego hecho. Y luego halló ençima del coraçón tan gran dolor que dezir no se puede, e de tan gran abertura y grandeza era la llaga que pudiera caber por ella la cabeza del dedo pulgar de un honbre. Y duró abierta esta llaga veinte días enteros y los viernes corría mucha más sangre que todos estos días. Y con paños puestos en la llaga, corría sangre hasta la pierna, en la qual llaga nunca apareçió gota de materia, ni tampoco se puso medicina humana, sino los paños linpios, unos ensangrentados y otros puestos. Y la sangre era tan limpia y viba y tan colorada, que no podía ser más, como lo demuestran los paños que tenía en la llaga, los más de los quales están en mi poder.