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→Capítulo 1. De cómo fue llamada desde su niñez al serviçio de Dios
Como por la voz de Nuestro Redentor es escrito en el Evangelio que la nuestra luz alunbre delante los hombres por que ellos viendo en nós las santas obras glorifiquen a Dios y sea glorificado el Padre Celestial, que es en los Çielos, no para que seamos vistos e alabados delante del Señor, quias son las maravillas e poder, el qual es maravilloso en los sus santos e inspira en las sus Escripturas espíritu de vida según la Divina Providentia, quando quiere e como quiere, porque todas las cosas que tenemos las recibimos dˈÉl según el Apóstol dize «todos somos dˈÉl llamados para ser obreros en la su viña», que es en la su santa Yglesia, la qual á de ser luz a todos los cristianos, según el partimiento de las sus graçias e dones a que cada [fol. 193v] uno dio, para que, con ello, fielmente trabajando, doblados y con usuras en fin de la vida, gloria suya y provecho nuestro, de nós los reciba. E por temor de no ser condenados con el siervo malo e sin provecho, que ascondió en la tierra el marco de su Señor, por el qual fue condenado con el gran derecho del ensalçamiento de la honra del Rei Soberano, e a provecho e enmienda de nuestras vidas, yo, el mui indigno siervo de los siervos de Dios, fray Juan de Corrales, prior de la Sisla de Toledo, recontaré e diré a honra y gloria de su Soberano Rei Dios, Nuestro Señor, las maravillas y secretos ocultos y manifiestos que por mis ojos vi y con mis manos traté y a personas dignas de fe y dignas de gran memoria oí, las quales Nuestro Señor quiso poner y demostrar en una pobreçilla sierva suia, virgen santa llamada María de Ajofrín en el monasterio y casa de doña María Garçía en la cibdad de Toledo.
===Capítulo 1. ==='''De cómo fue llamada desde su niñez al serviçio de Dios==='''
En la villa de Ajofrín, villa de la cibdad de Toledo, fue un varón que llamavan Pedro Martín Maestro y a su mujer Marina Garçía, los quales siempre temieron mucho al Señor, andando siempre en sus mandamientos. Y estos ubieron abundançia de los bienes temporales, de los quales naçió esta santa virgen, la qual el Señor, dende su niñez, para sí quiso y por destino llamola dándole grandes honras de amor con su santa ynspiración. E como sus padres e parientes la quixeron casar, e de muchos [fol. 194r] fuese pedida para casarse con ella, nunca ella consintió en ello, antes baronilmente resistió al mundo y a los parientes.