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María de Ajofrín

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Vida manuscrita (2)
=Vida manuscrita (2)=
Ed. de [http://visionarias.es/equipo/celia-redondo-blasco/ Celia Redondo Blasco] y [http://visionarias.es/equipo/rebeca-sanmartin-bastida-investigadora-principal/ Rebeca Sanmartín Bastida]; fecha de edición: septiembre de 2017; fecha de modificación: agosto septiembre de 2020.
==Fuente==
Dos moços livianos tractavan de hazer algún desconçierto en el monasterio, y por spíritu del Çielo lo entendió la sierva de Dios y embió a llamar al prior de la Sisla, y díxole que pusiese con tiempo remedio en el desconçierto que tratavan aquellos moços desasosegados, y el prior lo hizo, y halló ser verdad todo lo que la sierva de Dios le havía dicho.
Reçebía gran pesadumbre esta religiosa quando se offreçía salir a hablar con personas de fuera de la casa (aunque fuessen religiosos), y quando la importunaban y no se podía excusar abreviava las pláticas y las palabras con todos, personas graves y de auctoridad, y que no lo fuessen. Un religioso deseava mucho hablar con ella por solo oýa de su virtud y sanctidad, y anduvo en esto muchos días y tiempo sin poderlo alcançar, y la sierva de Dios, que ya lo sabía, le dio un día audiencia y le dixo en las primeras palabras: “Bien sabía que ha días que me queríades hablar y la causa también, y que tal día començastes tal escriptura y no la acabastes con quanta priessa os distes hasta la noche, quando tuvistes más lugar”. El religioso, espantado de las verdades que le dezía, pidiole encaraçidamente le dixese cómo lo sabía. Díxole que lo vio en spiritu, y más le dixo, que avisase a otro otros religiosos que él conocía que mirase en el desasosiego que traýa en su conçiençia, y que si avía hecho alguna offensa pidiese perdón de ella porque de otra manera ni saldría del trabajo ni satisfaría a Dios ni a los próximos.
No fueron estas solas la que por spíritu de prophezía entendió y manifestó María de Ajofrín, sino otras muchas, las que por sus oraçiones hizo Nuestro Señor cosas maravillosas. Sanó a la madre priora de una grave enfermedad, y a su misma madre sanó y libró de otra por sus sanctas oraçiones, y a un hermano libró también de la cárcel, puniendo en todo por intercesora a la Sacratíssima Virgen María, Nuestra Señora, a quien ella acudía con gran confiança. Sería la hystoria desta sierva de Dios muy larga si en particular nos detuviésemos [fol . 266r] a decir todas las cosas que se hallan de sus maravillas, revelaçiones y milagros, que apenas comulgó vez que no fuesse alçada y arrabatada en spíritu y viesse y entendiesse grandes secretos.
Llegole la hora de la muerte (bien deseada por ella) y enfermó el año mill y quatroçientos ochenta y nueve, aviendo pestilençia en la çiudad de Toledo, y a los diez y ocho días del mes de julio, que fue sábbado, murió muy sanctamente a las tres horas de la medianoche, habiendo reçebido los divinos sacramentos con grandíssima devoçión. El mismo día, a la hora de las vísperas, la enterraron en el capítulo de la Sisla de Toledo, adonde en aquellos días se enterravan las religiosas de Sant Pablo. Sintiose en su muerte un olor suavíssimo y çelestial, como lo testificaron todas las hermanas religiosas que se hallaron presentes. Hizo Dios por ella algunos milagros, y entre otros fue que en el mes de septiembre siguiente del mismo año, estando muy enfermo (y aun dada la extrema unctión) Don Alonso, hijo de la condesa de Paredes y canónigo de la sancta yglesia de Toledo, se encomendó a la bienaventurada María de Ajofrín, y trayéndole una de las almohadas que tenía en la cama al tiempo que murió, se sintió (en puniéndosela sobre sí) con grande mejoría y fuera de peligro. No fue desagradeçido el canónigo Don Alonso a este beneficio, que, en levantándose de la enfermedad, fue a la Sisla de Toledo a visitar la sepultura desta sierva de Dios, y le offreçió de sus dones, y estuvo allí nueve días continuos en hazimiento de graçias.
En el año de mill y quatro çientos y noventa Francisco Díaz, vezino de Xaraiz, estava bien al cabo de la vida y reçebido el sacramento de la extrema unctión, de que tenía mucha pena un clérigo tío suyo, y acordándose que avía oýdo los milagros que hazía la sancta María de Ajofrín, luego le encomendó con mucha fee y devotión la salud del enfermo su sobrino, prometiendo que si la tuviesse lo llevaría a visitar su sepultura. El enfermo tuvo luego salud, y los dos, tío y sobrino, fueron a la Sisla de Toledo a hazer graçias a Nuestro Señor y a esta sancta por su intercesión, y el clérigo escrivió por su mano este [fol. 267r] milagro en el mismo Monasterio de la Sisla el año de mill y quatro çientos y noventa y uno, a siete días del mes de mayo, certificando ser verdadero y que como lo dezía avía succedido.
Otros muchos milagros hizo Nuestro Señor por mereçimientos desta su sierva con personas que visitavan su sepulcro o se encomendavan a ella en diversas partes, por lo qual se acordó que su cuerpo fuesse trasladado del capítulo a la yglesia del monasterio, a un sepulcro que le hizo una señora devota y prinçipal que era Condesa de Fuensalida. Hízose la traslaçión el año de mill y quatroçientos y noventa y çinco, en veinte y çinco días de abril, hallándose presentes, con el prior del monasterio fray Juan de Morales y los religiosos, el clavero de Alcántara y Don Alonso de Silva con otras personas, donde luego que abrieron la sepultura sintieron todos tanta suavidad de olor que salía de la huessa como si se abrierauna abriera una arca llena de todas las flores olorosas que naturaleza produze, y sus huessos pareçía que estavan vañados en un liquor a manera de óleo.
Mandó el prior que la translaçión se hiziese con la mayor solemnidad que pudiesen, y se tañesen los órganos y las campanas y fuesen todos con velas ençendidas en las manos y en una processión bien conçertada y ordenada.

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