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[fol. †4va] ‘Tabla de los capítulos’: ⸿Cap. xli. de la vida y obras maravillosas de la sancta y bienaventurada María de Ajofrín religiosa del monesterio de sant Pablo de Toledo. folio. xciiii. [Transcripción con acentuación].
[fol. 94va] === '''Capítulo 41 ''' ===
'''De la vida y obras maravillosas de la sancta y bienaventurada María de Ajofrín, religiosa del monesterio de sant Pablo de Toledo'''
No será fuera de propósito escrevir en fin deste tercero libro así como en suma la sanctidad y obras maravillosas de la bienaventurada María de Ajofrín, y las revelaciones que vido y los miraglos que Nuestro Señor hizo por ella, y ayuntar los hechos desta sancta virgen que fue maravillosa [fol. 94vb] en esta nuestra edad a las obras del sancto arçobispo que floreció en este mismo tiempo según de suso son escriptas. La vida desta sanctíssima muger que vino a mis manos, y las grandes revelaciones que vido y obras que hizo, escrivió el venerable fray Juan de Corrales, prior del monesterio de la Sisla de Toledo, parte como las vido y trató con sus manos, parte según las oyó a personas dignas de fe, mas yo no escriviré aquí sino pocas de muchas por abreviar y quitar el enojo a los lectores que les suele causar la prolixidad. Fue pues esta sancta virgen natural de un lugar que se dize Ajofrín, de tierra de Toledo; hija de padres honrrados y temerosos de Dios: su padre se llamava Pedro Martín y su madre, Mariana García. Y como ellos tuviessen tuviessen voluntad de casarla, y muchos la demandassen, nunca la santa donzella consentió en ello, mas antes varonilmente resistió a sus padres y a todos los otros que hablavan del casamiento.
Y siempre guardó el secreto desta visión, que nunca lo dixo a ninguno, sino al prior suso dicho que escrivió estas cosas. Y desde esta hora certificó al suso dicho prior que le avía quedado tan gran movimiento en el coraçón, que muchas vezes le dava golpes que parecía que le quería salir del cuerpo. Y como en estos días orasse una noche con mucha atención por el estado de la Sancta Yglesia, quedose sola en el choro rezando y vido en el sagrario, onde estava el cuerpo de nuestro señor Jesu Christo, una llama de fuego encendida con gran resplandor; y ardió por espacio de una hora, la qual acabada se mató y quedó muy espantada desto.
[fol. 95rb] ==='''Capítulo 42 ''' ===
'''De cómo comulgando el día de la Resurrectión le pareció que rescibió un cordero bivo so las especies del pan; y cómo desde este día cada vez que comulgava se trasportava en espíritu, y de la visión que vido el día octavo de la Resurrectión'''
Como esta sierva de Dios se aparejasse un Sábado Sancto antes para comulgar el día siguiente, no dormió toda aquella sancta noche de Pascua, mas andava de lugar en lugar por la casa llorando, y orando al Señor, y demandando limpieza y aparejo para rescebir el sancto sacramento. Y venida la hora de la communión, fue con las otras hermanas a comulgar y recebió el sanctíssimo sacramento en semejança de un cordero bivo en especie de pan. Y como lo rescibió en la boca, sintiólo luego bullir y andar de un cabo a otro como cosa biva; y tragolo con gran pavor y mucho temor y sintió cómo se le puso sobre las telas del coraçón. Y tanta fue la alegría y consolación que entonces rescibió que en quinze días con sus noches no dormió llorando y orando continuamente; y luego fue arrebatada en espíritu, y dende entonces le quedó que cada vez que rescebía el sanctíssimo sacramento se transportava en espíritu y se enajenava de los sentidos exteriores, quando más, quando menos, como adelante se dirá. Y desde este día le dio el Señor este don y gracia que cada vez que comulgava le quedava un dulçor maravilloso en el coracón y garganta y en la boca que no se le quitava por espacio de quarenta días. Y dixo al prior suso dicho que bien podía bivir y passar todo este tiempo sin comer cosa alguna, mas por evitar la singularidad y juyzio de los hombres no lo hazía.
Y después en fin del mes de setiembre cayó en una gran enfermedad del coraçón: y no avien- [fol. 96ra] do esperança de su salud fue arrebatada en espíritu y estuvo como muerta espacio de tres horas, y las hermanas que estavan presentes dávanle muchos tormentos por la retornar. Y estando así transpuesta vido a Nuestra Señora, la qual le mandó que dixesse a su confessor todas las cosas que avía visto para que él las dixesse a dos varones católicos de la sancta yglesia de Toledo que le nombró —conviene saber, el deán y el capellán mayor— para que éstos las dixessen al arçobispo y desta manera se remediassen los males suso dichos de la clerezía. Y como ella dixesse estas cosas a su confessor, él demostró con prudencia dureza de coraçón en las creer, y díxole: “Aunque a mí sea esto cierto, ¿cómo lo será a aquellos a quien vos dezís que se aya de revelar? Por ende, menester es alguna señal para conoscer la verdad deste hecho y para que sea creýdo lo que puede ser dubdoso”.
==='''Capítulo 43 ''' ===
'''De las cartas que divinalmente halló escriptas cerca de sí no sabiendo escrevir'''
Como la sierva de Dios oyó la respuesta de su confessor fue muy turbada y dio muchos sospiros y affligiose mucho y propuso en su coraçon de le responder por carta como lo hizo. Y estando así affligida y muy quebrantada andava en lugar por la casa no podiendo reposar su espíritu. Y como pasasse por un lugar donde estava una ventana, vio estar en ella un pliego de papel blanco. Y no sabiendo quién lo avía allí puesto y tomolo y llevolo en las manos. Y como se metiesse en un sótano onde algunas vezes ponían la leña, y asentasse muy affligida y se arrimase a una pared, vio súbitamente una claridad que resplandecía y daba el resplandor en el papel, y según ella dixo al prior suso dicho, [fol. 96rb] no supo quién le tomó su mano y escrivió dos cosas: la una para el su confessor y la otra para los venerables padres a quienes tal cosas se avían de dezir, siendo muy clara verdad y a todos los que la conocían manifiesta que ella nunca sabía escrivir, ni lo supo jamás, y que no avía en monesterio quién hiciesse tal letra. Y como las cartas fuesen escriptas por la manera suso dicha, desapareçió la claridad. Y hallando las cartas cerca de sí, tomolas y metiolas en la manga. Y como fuesse a sacar una caldera de agua de una tinaxa, cayó una de las cartas dentro; y detúvose en el ayre y no llegó al agua, y metió la mano y sacola no llegando la mano al agua. Y una destas cartas ovo después el capellán mayor de la yglesia de Toledo, que era varón de gran merescimiento. El qual dixo al prior que escrivió estas cosas que poniéndola sobre tres enfermos fueron sanos de diversas enfermedades.
Viendo, pues, esta sierva de Dios de la maravilla de la una carta que cayera en el agua y no se mojara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como supiesse porque, como diximos, ella no sabia escrevuir ni formar las letras por arte. Y como llevasse en una ollica un poco de fuego para encender una candela que llevava muerta, luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como quiso començar de escrevir la carta, le començó a salir sangre por las narizes; y duró tanto el salir de la sangre que por espacio de una hora que no la pudo restañar. Y ella viendo esto, puso la carta en las sienes y luego cessó de salir la sangre. Y fueron después hechos los miraglos siguientes. Como el día de la Concepción de Nuestra Señora, estuviesse una niña muerta siete ho- [fol. 96vb] ras avía, y esta sierva de Dios lo supiesse en el monesterio, embió aquella carta con mucha fe para que se la pusiessen, y luego que se la pusieron bostezó y resusçitó y sanó perfectamente. Y como una mujer tuviesse el pecho abierto, luego que le pusieron encima esta cara se le cerró y sanó. Y un clérigo yva a Santiago y llevava consigo con gran devoción aquella carta, y cayó en un braço de mar y mojándosele toda la ropa, la carta no se le mojó.
=== '''Capítulo 44 ''' ===
'''De la llaga del costado y de las otras penas que divinalmente le fueron dadas'''
Teniendo después de la Fiesta de todos los Santos, rogó a la madre de monesterio que como oviesse comulgado la pusiese en un lugar de la casa donde no oviesse ninguno, conosciendo por Espíritu lo que le avía de venir. Y así rescebida la sancta comunión, antes que se traspusiesse, tan grande fueron los sus lloros y suspiros y golpes del coraçón, que dentro de sí sentía que ninguna criatura humana lo podría dezirr. Y hízose tan gran fuerça para que las cosas que sentía de dentro no fuessen oýdas, que le acaesció como a la cuba que está lleña de mosto sin respiradero que muy presto rebient; y así ella rebentó por encima de la cabeça, que se le abrió hasta encima de la frente. Y pareció en ella una tan gran cuchillada como si fuera hecha con navaja, la qual estuvo muchos días abierta y fue vista de muchos, y nunca recibió benefiçio humano ni melezina alguna en ella. Y sintió dello tan gran dolor y pena que le llegó a par de muerte. Y viéronla testigos y notario, como se dirá adelante.
Y murió el cardenal suso dicho después de la muerte desta sancta muger en la ciudad de Guadalajara. Y estuvo enfermo primero muchos días, en los quales hizo por su ánima muchas obras pías.
=== '''Capítulo 45 ''' ===
'''De cómo rescibiendo una vez una vez el cuerpo de Nuestro Señor fue llena de fe e un resplandor visible y quedó sana de todas las enfermedades que entonces tenía. Y de las cosas que vido la noche sancta de la Natividad y de otras maravillassí que divinalmente le fueron mostradas'''
Como está sierva de Dios estuviesse de contino enferma, acaesció en el año del señor de mil y quatrocientos y ochenta y cinco del mes de octubre, passada la octava del bienaventurado nuestro señor padre Sant Hierónymo, que le sobrevino dolor del costado y lançava sangre por la boca. Y aborresciendo todo consejo de físicos, atreviose a tomar cinco píldoras y llegó casi a la muerte. Y pareciole que se le arrincava el ánima del cuerpo y que se puso sobre la llaga del coraçón, y que el bien- [fol. 98vb] aventurado Archángel Sant Miguel por su mano se la tenía allí apretada, y que desta manera tenía aun vida y esfuerço para rescebir los santos sacramentos. Y rogó a la madre del monesterio que embiasse al prior de la Sisla para que la viniesse a confessar y dar los sacramentos. Y esto fue un sábado, en el qual pensando ella en la sancta comunión que avía de de rescibir y desseando ser libre del cuerpo, encomendava con mucha devoción a Nuestro Señor el monesterio suyo y el de la Sisla.
Y aun como otra vez esta sancta virgen en el día [fol. 99vb] del Triumpho de la Cruz cerca del alva estuviesse rezando hazia el cielo, vio así como unas llamas en él. Y dende a una hora vido el cierlo abierto y que salía el sol por aquella abertura; y en aquel sol se conosçían todas las hermosuras del Cielo. Y luego otro día, estando rezando en un libro a una ventana que salía al cielo, a hora de tercia vido cerca de sí un rostro como el de la luna, muy espantable, y dentro como dos formas de hombres y peleaban el uno contra el otro; y cayó mucha gente muerta. Y en este este día prendieron los moros al Conde de Cifuentes.
=== '''Capítulo 46 ''' ===
'''De cómo le apareció desspués de finado el capellán del monesterio, y de cóm vido en espírituo ser lleva a juyzio el anima del capellán mayor de la yglesia de Toledo en la hora que murió y de la visión que vido de otro clérigo bivo'''
Como esta sierva de Dios estuviese una noche acostada en su cama, y passada la medianoche no dormiesse, apareciole el ánima del capellán del monesterio, que se llamava Joan de Huelma, con quien ella se avía confessdo algún tiempo, que avía pocos días que finara. Y demandole perdón de muchos enojos que le avía hecho, mayormente por la carta que le escriviera que le fuera causa de mucha turbación y porque avía despreciado con osadía sus consejos y no avía creýdo las cosas que le avía dicho. Y después díxole: “Yo os ruego hermana que digáis al prior de la Sisla y a la [fol. 100ra] hermana mayor desta casa que por la caridad de Dios me perdonen todos los enojos que aya hecho, y seis mil maravedís que soy en cargo a esta casa y un libro que vendí, y que me hagan por limosna dezir cinquenta missas. Y vos rogad por mí, por que el Señor me saque desta pena”. Y estas cosas dichas, desapareciole y ella quedó amortecida sin habla; y estuvo así quatro horas.
Y andando por el purgatorio, vido un clérigo que era bivo y tenía cura de ánimas en una pena muy grande, que una grande serpiente muy espantosa que tenía dos cabeças y dos bocas le tenía atado y cercado alrededor. Y vido un dragón horrible que estava cerca del clérigo, el qual tenía encima del espinazo una esportilla en que estava el ánima de un niño chiquillo que dava quexas, demandando justicia de la pena que suffría por culpa de aquel clérigo. Y como ella preguntasse al ángel que le mostrava estas cosas qué pena era aquella, respondióle que aquel niño que por culpa de aquel sacerdote muriera sin baptismo y demandava justicia al Señor. Y ella, espantada desto, desque tornó en sí hazía oraçión especial por aquel sacerdote. Y a cabo de ocho días, diziendo aquel clérigo mismo missa en la iglesa del monesterio, acabando de alçar, fue otra vez esta Sierva de Dios levantada en espíritu y vio cómo aquel sacer- [fol. 100va] dote tenía ceñida al cuerpo serpiente con tres cabeças: y la primera se comía el corazón, la segunda la lengua y la terçera cabeça le comía las espaldas; Y al niño que dava bozes ante él y dezía: “Por tu causa no veo a Dios, porque por ti morí sin baptismo y no alcançarás perdón deste grande cargo”. Y dende a tres días, esta sancta muger llamó a este saçerdote y díxole en secreto lo que viera. El qual se espantó tanto que se le quitó la habla por espacio de media hora. Y ella, desque lo vido tan pusillánime y sin esfuerzo, esforçolo mucho. Y tornado en sí, le dixo que estaba muy maravilado cómo Nuestro Señor le avía revelado aquel secreto. Y conosció que era verdad así esto del niño que murió por su culpa sin baptismo como otras cosas muchas que le dixo, en que ofendía mucho a Dios. Y díxole despues la sancta muger: “Tened por cierto, padre, que esto lo mostrará el Señor por señal otro día”. Y este sacerdote confessó después que otro día diziendo missa, quando bolvió la hoja del missal onde estava la imagen del crucifixo vido en él cinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de Sant Miguel, y ella encomendolo mucho a Nuestro Señor; y apareciole después el día de Sant Francisco, por la mañana, muy espantable, y díxole cosas muy señaladas que passaran en secreto entre él y otra persona, las quales hallaron ser así en verdad.
=== '''Capítulo 47 ''' ===
'''De cómo resplandeció por espíritu de profecía y dixo por la gracia de Nuestro Señor muchas cosas secretas'''
Resplandeció también esta sancta virgen por espíritu de profecía, como se puede conoscer por algunas de las cosas que [fol. 100vb] ya son de suso escriptas, y por otras muchas que reveló y manifestó seyendo ocultas. Onde como en aquel tiempo se començasse la Inquisición en la ciudad de Toledo, dixo ella muchos secretos al prior de la Sisla tocantes al Santo Officio. Y preguntándole el prior cómo sabía aquellas cosas que le dezía, respondiole y le dixo: “Nuestro Señor Jesu Christo se a aparecido en la manera que fue atado a la coluna, y tenía las espaldas sangrientas, y díxome: ‘Verás, hija, quán me paran cada día los hereges. Por ende di todo esto que has visto al deán de Toledo y al prior de la Sisla, que entienden en las cosas de la Inquisiçión para que pongan remedio en ello’”. Y así lo hizo, porque estas mismas palabras con otras cosas secretas tocantes al Santo Offiçio dixo después al dean suso dicho en presencia del prior que escrivió estas cosas.
Rescebía esta Sierva de Dios gran [fol. 101rb] pena en salir a hablar con las personas que venían a ella aunque fuessen religiosas. Y trabajava de abreviar las tales hablas lo más que podía, y hablava con pocas personas por más graves y honestas que fuessen.
=== '''Capítulo 48 ''' ===
'''De cómo alcançó por sus oraciones salud a la madre del monesterio y libró a un su hermano de las prisiones y a su madre de la enfermedad que tenía'''
Era esta bienaventurada virgen muy ferviente en la oración y alcançó a muchos salud y remedios de sus males biviendo en la vida presente rogando a Nuestro Señor por ellos. Onde como una vez la madre del monesterio enfermasse en el mes de agosto del dolor del costado, y tres días antes de la fiesta de Sant Lorencio llegasse a la muerte y los físicos la tuviessen ya desamparada, viéndola esta sierva de Dios estar tan cercana a la muerte, fuesse a la yglesia siendo ya de noche y púsose a orar con muchas lágrimas ante el altar de Nuestra Señora, rogándole affincadamente que no quedasse ella huérfana de tan bienaventurada madre y que tuviesse por bien de se la dar sana y biva. Y ende a un rato mirando ella con una candela en el rostro de la imagen de Nuestra Señora, viole encendido y como de persona biva. Y dende a poco vídole sudar, y pensando que se le antojava, atreviose allegar a su rostro y con su toca alimpió el sudor tres vezes, y lavose los ojos y cara con ello. Y del plazer que ovo tornó a le demandar con importunidad la salud de su madre espiritual, y oyó una boz que le dixo: “Otorgada le es la vida para consolación y remedio tuyo”. Y luego fue levantada en espíritu y [fol. 101va] vido a Sant Lorencio en semejança de moço de quinze años vestido de vestidura muy esplandeciente. Y levava en la mano una buxeta de oro y púsola sobre la cabeça y costado de la enferma, y santiguóla con su mano. Y después que tornó en sí, entendió que avía alcançado lo que a Nuestro Señor pidiera por intercessión de su gloriosa madre. Y vino luego con mucho plazer a visitar la enferma y hallola dormiendo con reposo. Y desque despertó sintiose muy aliviada de la enfermedad y dende a poco sanó perfectamente.
Y acaesció otra vez que estando esta bienaventurada virgen muy mala en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y co- [fol. 102ra] mo viesse que no podía comulgar con las otras hermanas de aquel sancto día ni estar presente con ellas al officio, rescibió gran dolor en su coraçón. Y como las otras religiosas se levantassen a los maytines y ella estuviesse tan cerca del choro que las pudiesse oýr, luego que començaron el Invitatiorio, dixo con gran dolor de su coraçón orando a Nuestra Señora: “¡O[h] gloriosa madre de Dios, esperança de los peccadores! Yo no soy digna de estar en tus maytines, ni menos de poder comulgar con las otras; tú, Señora mía sabes la pena que en esto rescibo”. Y como acabó de dezir estas palabras vino una claridad sobre ella. Y sintiose luego sana del todo. Y levantándose de la cama fuese a los maytines, y comulgó esse día con mucho gozo con las otras hermanas.
=== '''Capítulo 49 ''' ===
'''De la muerte de la bienaventurada María de Ajoffrín y cómo luego començó a resplandecer por miraglos'''
Luengo tratado el libro se haría si particularmente quisiesse aquí hazer memoria de todas las cosas que hallé escriptas desta sancta muger, y así no quiero más detenerme en relatar sus virtudes y las otras revelaciones que vido, porque apenas comulgó vez que no fuesse luego arrebatada y alçada en espíritu y le fuessen demostrados muy grandes secretos; mas escribiré agora brevemente cómo murió y cómo después de su muerte començó luego a resplandecer por miraglos.
Otros muchos miraglos hizo Nuestro Señor por los merescimientos desta su sierva luego después de su muerte, como se hallan escriptos en el libro de su vida. Y aun hasta tiempo presente no cessa Nuestro Señor de la mangnificar por señales maravillosas, mas yo no quiero escrevir más en este lugar y sólo diré aquí un miraglo que acaesció en su vida acerca de una carta quemada que por sus oraciones fue hallada sana y restituyda en su primero ser. Como una vez esta [fol. 103ra] sierva de Dios notasse una carta para el cardenal Don Pero González de Mendoça, y la escriviesse otra religiosa que se llamava Ynés de Sant Nicolás. Y acabada la carta de escrevir, por no tener allí polvos para la enxugar, la llegassen al fuego. Tanto la allegaron, que se quemó en tal manera que era necessario tornarla a escrevir otra vez. Y como desto rescibiesse mucha pena la religiosa que la escriviera, porque la carta era muy grande, díxole ella: “Ýos agora, hermana, y no rescibáys pena, porque después se podrá escrevir”. Y tomó ella la carta quemada y echóla en un arca. Y como otro día viniesse la otra religiosa para la tornar a escrevir, abrió la sierva de Dios el arca y hallaron la carta sana.
=== '''Capítulo 50 ''' ===
'''De cómo fue trasladado el cuerpo de la bienaventurada María de Ajoffrín y puesto en una sepultura muy honrrada que le fue hecha en la yglesia, y del olor maravilloso que sintieron todos los que se hallaron presentes y de cómo llovió luego y se remedió la tierra'''
Como la fama de los mirgalos que Nuestro Señor hazía para glorificar a esta sancta virgen cresciesse de cada día, muchos devotos, movidos con zelo de la honrra de Dios, trabajavan que fuesse su cuerpo trasladado del capítulo onde estava enterrado y pasado a la yglesia del monesterio. Y en- [fol. 103rb] tre las otras personas que en esto más diligencia pusieron fue la condesa de Fuensalida, por cuyo ruego, a veynte y cinco días del mes de abril del año de mil y quatrocientos y noventa y cinco, aún no seys años cumplidos después de su muerte, fue sacada de la sepultura en que estava en el capítulo y passada a la sepultura que avía edificado la dicha condesa a la mano derecha de la yglesia. Y estuvieron presentes a esta translación el prior del monesterio fray Juan de Morales y otros religiosos, y el clavero de Calatrava y Don Alonso de Silva, y otras algunas personas devotas. Y luego que abrieron la sepultura, sintieron todos un olor celestial y fueron hallados los huessos desta bienaventurada sancta muy olorosos, de los quales parecía que manava un licor a manera de azeyte. Y el olor suavíssimo que salía de los huessos fue sentido de todos los que estavan presentes, así religosos como seglares. Y viendo esta maravilla, el prior mandó llamar al convento —el qual hasta aquella hora no avía parte desta translaçión— a todos, y tañer los órganos y campanas. Y puestos los huessos en un arca que truxo Don Alonso de Silva enforrada de seda por partes de dentro y teniendo todos en las manos cirios encendidos, que el dicho Don Alonso avía traýdo para todos los frayles, y vestidos el sacerdote y ministros de las vestiduras sagradas, llevaronla en provessión con mucha alegria a la yglesia cantando ''Hec dies quam fecit Dominus'' y el ''Te Deum laudamus''. Y fue pedida agua, que estava la tierra en gran necessidad, y Nuestro Señor, por magnificar su sancto nombre en su sierva, llovió luego en grande abundançia, de manera que todos pudieron claramente conoscer que aquella agua les era dada por los merescimientos desta sancta virgen. Y así fueron remediados los panes, que estavan ya para se perder todos. Y estuvo su cuerpo en la yglesia en el ar- [fol. 103va] ca suso dicha treze días para lo mostar a los que lo venían a ver. Y fue después sepultado en la sepultura que la condesa hiziera a la mano derecha de la yglesia, como es ya dicho.