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Juana Rodríguez

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Vida de Juana Rodríguez
== Vida de Juana Rodríguez==
===Capítulo. XVII. === '''Vida de la bienaventurada Juana Rodríguez en el mesmo convento de santa Isabel de los Reyes==='''
En el dicho convento de santa Isabel ''[1]'' descansa en el Señor la bienaventurada religiosa Juana Rodríguez, compañera y muy familiar amiga de la dicha bienaventurada María pobre, la cual también por la gran pureza de su vida fue de muchas virtudes y divinas revelaciones illustrada y enriquescida. Era esta sierva de Dios de noble generación, de los ciudadanos de Toledo, y sus padres, siendo mucho tiempo casados sin haber hijos, hicieron voto a la Madre de Dios que, si les daba hijo o hija, todos los años harían la fiesta de su gloriosa concepción y ordenarían confradía en que se criassen doce niñas pobres, y alcançaron esta hija. ''[2]'' Su conversación, ansí antes de casada como después, fue maravillosa porque gozaba de suavíssimas meditaciones y contemplaciones, y muchas veces era elevada fuera de todo sentimiento natural. En breve tiempo muerto el marido, quedando viuda, tomó luego el camino de la vida espiritual, haciéndose compañera de la bienaventurada María pobre, de cuya santidad muchas veces tenía oído, con la cual, antes que entrassen en religión y después, hizo vida angélica, e imitando a su maestra en toda humildad, rigor y aspereza de vida y obras de charidad, con mucha diligencia perseveró hasta la muerte. Con los pobres enfermos y afligidos, de tan maravillosa y entrañable charidad se enternescía que, por la consolación dellos, toda se resolvía en lágrimas. [Fol. 212v] Finalmente, acabándosele los días del presente destierro, en su última y grave enfermedad apparescióle la Madre de Dios confortándola para el trabajo de la salida del alma de la carne ''[3]''. Aparesció también allí el demonio con un muy grande libro que traía y, volviéndole las hojas, trabajaba desmayar la sierva de Christo, con muchos peccados que en aquel libro leía, a los cuales la madre de Dios respondió que ya aquellos peccados eran confessados y perdonados, y el demonio confuso huyó, y la Reina de los cielos desaparesció, dexando la sierva de Christo muy consolada. Después de recebidas muchas consolaciones divinas, con grande alegría espiritual passó su alma a su Criador en el año de mil y quinientos y cinco, día de los Reyes, a la hora que levantaban el Señor en la missa conventual.

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