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Beatriz de Silva

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Vida impresa (2)
== Fuente ==
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Fray_Pedro_de_la_Vega Vega, Fray Pedro de la] (O.S.H) [y Martín de Lllio (O.S.F)], 1558. '''Flos santorum : La vida de nuestro señor Iesu Christo y de su santissima Madre y de los otros santos segun la orden de sus fiestas : aora de nueuo corregido y emendado, y añadidas algunas vidas de santos''', Alcalá de Henares: en casa de Iuan Brocar, segunda parte, fols. 150r-152r.
==Criterios de edición==
 
Se han seguido los criterios establecidos en el Catálogo para fuentes impresas y, considerando que se trata de una obra de mediados del siglo XVI, se ha respetado la morfología de las palabras con interés morfológico o fonológico. De esta manera, se conservan las grafías de sibilantes y las contracciones “dellos”, “desto”, “desta”, “deste” (pero se ha añadido el apóstrofo clarificador en “del” para escribir “d’él”); y el signo tironiano se ha transcrito como “et”. En cambio, se ha actualizado el empleo de mayúsculas, la puntuación y la unión o separación de palabras. También se ha modernizado el empleo de la “h” y la escritura de las grafías: c/q, j/g, i/j/y, n/m, u/v/b. Asimismo, se han simplificado las duplicaciones consonánticas pero se han mantenido los grupos consonánticos -ch-, -mpt-, -sc- y las alternancias de las formas “sancta” y “sant” con “santa” y “san”. Además, se han desarrollado las abreviaciones con o sin marca expresa. Por último, para facilitar la localización de los textos, se citan los folios en cifras arábigas (no romanas) y la columna correspondiente (col. a - col. b).
 
== Vida de Beatriz Silva ''[1]''==
 
[fol. 150r col. a] […] Y empeçose la Orden [de la Inmaculada Concepción] por una ilustre señora de la manera que se sigue. Al tiempo que vino de Portugal la reina doña Isabel a se casar con el rey de Castilla don Juan el Segundo, truxo consigo entre otras damas una de alto linaje, cercana parienta suya, llamada doña Beatriz de Sil- [fol. 150r col. b] va, que en hermosura, apostura, galanía y dulce conversación sobrepujaba no solo a las otras damas, mas aun a todas las de su tiempo. Por lo cual, y por la claridad de su linaje, començó a ser festejada y requerida de todos cuantos grandes en la corte había, y algunos dellos la demandaban en casamiento, a cuya causa había en la corte diversos ruidos y cuestiones, queriendo cada uno ser solo en su requiebro y privança. Y como estas cosas procediessen adelante, llegó a noticia de la reina y, creyendo que la dicha doña Beatriz tenía en ello alguna culpa, mandola encerrar en un lugar estrecho de madera hecho para esto, y que no le diessen en tres días de comer.
 
Viéndose esta delicada señora, siendo inocente y tan sin culpa, ser maltratada, encomendóse a la Gloriosa Virgen María Madre de Dios y votole su virginidad, ofresciéndose de todo coraçón a ella con tantas lágrimas y devoción que meresció ser visitada desta Purísima Virgen, aparesciéndole vestida del hábito de la Concepción como agora lo traen las religiosas, conviene saber: sayas y escapulario blanco y manto azul, y la consoló y confortó. Y como passados tres días fuesse puesta en su libertad, paresciéndole muy peligrosa la vida de la corte, determinó (por se poder más libremente dar al servicio de Nuestro Señor) irse a la ciudad de Toledo y meterse en Santo Domingo el Real.
 
Y viniendo camino a la passada de un monte, oyó que la llamaban en lengua portuguesa. Y, como volviesse la cabeça, vido venir dos frailes de la Orden de Sant Francisco que eran divinalmente enviados.Y no conosciendo el misterio, creyendo que la reina los enviaba para confessarla y darle luego la muerte, tomó pavor y cobró temor, por lo cual acudió a la oración y ofresciose a Nuestra Señora, a la cual tenía por abogada. Y los frailes, llegando a ella, saludáronla con palabras benignas y consolatorias. Y como conoscieron su turbación y supieron la causa della, no solo le quitaron el temor, mas le dixeron que había de ser madre de muchas hijas que serían muy nombradas y señaladas en el mundo. Y como ella replicasse que tenía ofrescida a Dios su virginidad, ellos le respondieron que sería lo que ellos dezían, y caminaron todos juntos. Y como llegassen a la posada y la ilustre señora se assentasse a comer, llamando los frailes para que comiessen, no parescieron más, en lo cual se muestra manifiestamente haber sido revelación divina y oráculo de lo que agora todos experimentamos en la multiplicación de las hijas que la han seguido.
 
Y como esta señora llegó a Toledo, metiose con dos sirvientas en el dicho monesterio de Santo Domingo el Real, y estuvo en él en hábito seglar treinta años haziendo grande penitencia y [fol. 151r col. a] abstinencia. Y en todo este tiempo, ningún hombre ni mujer le vio el rostro descubierto, sino fue la Reina Católica y la sirvienta que le administraba las cosas necessarias, ni tampoco los otros años que después vivió. Y siendo devota de la Gloriosa y siempre Virgen María, principalmente de su Puríssima Concepción, pensaba siempre cómo la pudiesse más sublimar y engrandescer y, para esto, pensó muchas vezes de instituir una nueva Orden de su Santa Concepción. Comunicó este su santo desseo con la Católica Reina doña Isabel, mujer del rey don Fernando el Quinto, y hallándola muy conforme a su voluntad, dispuso a lo poner por obra. Y queriendo esta santa reina ayudar a su propósito, diole los palacios que antiguamente se dezían de Galiana, que era uno de los alcáçares de aquella ciudad, donde agora está el monesterio de Santa Fe y antes estaba la Casa de la Moneda. Y allí se metió esta señora (dexado Santo Domingo) con otras doze religiosas, año de mil y cuatrocientos y ochenta y cuatro años. Allí estuvo en forma como de monesterio hasta el año de mil y cuatrocientos y ochenta y nueve, pensando siempre qué hábito tomaría. Y en este dicho año, a pedimiento suyo y suplicación de la Reina Católica ya dicha, le concedió el papa Inocencio Octavo la continuación de su orden con el hábito y nombre y oficio de la Concepción, según usan hoy las religiosas con ciertos ayunos, todo debaxo de la Orden de Cístel ''[2]'' y la obediencia al prelado diocesano ''[3]'', porque el papa no quiso conceder ni aprobar orden ni regla nueva. Lo cual todo le fue revelado a esta santa religiosa ansí como el papa se lo concedió. Y acaesció un milagro, que, como las bulas desta concessión se hundiessen en el mar con otras cosas que en la nao iban, fueron divinalmente halladas desta bienaventurada religiosa en una caxa del monesterio. Y, como aparejassen con gran diligencia las cosas necessarias para tomar el hábito y hazer professión y tomar el velo conforme a las letras apostólicas, el quinto día después desta determinación, estando en oración, le aparesció Nuestra Señora y le dixo que desde a diez días moriría. Y assí acontesció cómo Nuestra Señora se lo dixo, que, recebidos los santíssimos sacramentos, murió en paz y fue a gozar de Dios a la bienaventurança en el año de mil y cuatrocientos y noventa, siendo de edad de sesenta y seis años.
 
Y como poco tiempo después sacassen aquel venerable cuerpo del lugar donde estaba, para ponerle en un sumptuoso monumento que tenía hecho a la parte diestra de su choro, adonde agora está, tan grande fue el olor que d´él salió que todos fueron recreados. Muer- [fol. 151r col. b] ta esta sancta religiosa, tomaron el hábito las monjas que en el dicho monesterio de Santa Fe quedaron y hizieron professión conforme a las letras apostólicas. Passados cuatro años después desto, los Reyes Católicos, juntamente con fray Francisco Ximénez (que después fue cardenal y arçobispo de Toledo), que era provincial de los frailes menores de Observancia y reformador universal de toda la Orden, desseando reformar estas monjas de Santa Fe, que por otro nombre se llamaban de la Concepción, y también las monjas del monesterio de Sant Pedro de las Dueñas, porque no vivían conforme a la Regla de Sant Benito, debaxo de la cual militaban, y paresciéndoles que, para su autoridad y reformación convenía juntar las unas con las otras, hiziéronlo assí en el año del Señor de mil y cuatrocientos y noventa y cuatro con autoridad del papa Alexandro Sexto. Y después de ayuntadas por la dicha autoridad, dexaron la regla de Sant Benito las monjas de Sant Pedro, y las de la Concepción la de Cístel, y tomaron las unas y las otras el hábito de la Concepción y la Regla de Santa Clara. Y desta manera estuvieron juntas debaxo de la dicha regla hasta el año de mil y quinientos y uno, que, por mandamiento de los Reyes Católicos, se passaron al monesterio que antes se llamaba Sant Francisco y agora se llama la Concepción, del cual salieron para este efecto los frailes que en él estaban días había reformados, passándolos al monesterio de Sant Juan de los Reyes, para que estuviesen juntamente con otros observantes que a él antes se habían passado de la Bastida. Y esta passada destas religiosas a este monasterio se hizo con autoridad del papa Julio Segundo, y en el dicho monesterio se hizo después el célebre hospital intitulado de Santa Cruz en Jerusalem a costa y expensas del ilustrísimo príncipe don Pero Gonçález de Mendoça, cardenal de España y arçobispo de Toledo.
 
Passadas assí estas religiosas al monesterio de la Concepción, començaron a florescer en sanctas obras con grande observancia de su religión. Y no mucho después, paresciéndoles a estas prudentes vírgines ser cosa indigna de su orden tener el hábito y manera de vivir y el oficio debaxo del título de la Concepción y tener la regla de Santa Clara, con consejo y ayuda de algunos religiosos de Sant Francisco de la provincia de Castilla, compusieron la regla de la Concepción, debaxo de la cual militan, aprobándola y confirmándola el papa Julio Segundo en el año del Señor de mil y quinientos y onze. Entonces, fueron absueltas estas religiosas del primer voto de la regla de Sancta Clara [fol. 152r col. a] y hizieron nuevo voto y professión en la de la Concepción como hoy le tienen, viviendo santamente. […]
 
=== Notas ===
 
''[1]'' La vida de Beatriz de Silva se integra en la sección (de la segunda parte) presentada con el siguiente epígrafe: “De cómo fue instituida Orden de la Puríssima Concepción de la Madre de Dios en la ciudad de Toledo y los perdones que se gana el día de su fiesta” (fols. 150v-152r). La hagiografía aparece a partir de la revisión que Martín de Lilio (O.F.M), en 1558, realiza del florilegio que Pedro de la Vega (O.S.H) había impreso en 1521 y 1541 (revisando a su vez la ''editio princeps'' realizada por un anónimo monje jerónimo, en 1516, a partir de la revisión del florilegio manuscrito atribuido al fraile jerónimo Gonzalo de Ocaña c. 1450)
Véase: Aragüés Aldaz, José, "Gonzalo de Ocaña (atr.), ''Flos Sanctorum'': Compilación A”, en Comedic: Catálogo de obras medievales impresas en castellano hasta 1600, Zaragoza (España), ISSN 2530-1985 [en línea]. Publicación: 30-05-2016, DOI: https://doi.org/10.26754/uz_comedic/comedic_179
José Aragüez Aldaz, «Para el estudio del "''Flos Sanctorum'' Renacentista (I)": la conformación de un género». En Marc Vitse (ed.), ''Homenaje a Henri Guerreiro. La hagiografía entre historia y literatura en la España de la Edad Media y del Siglo de Oro'', Madrid-Frankfurt, Universidad de Navarra-Iberoamericana-Vervuert: 2005, pp. 97-147. Edición digital en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, (Alicante, 2014): https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcxw6b1
El relato en torno a Beatriz de Silva coincide en gran parte con el que compuso Pedro de Alcocer para el libro segundo de Hystoria, o descripcion dela Imperial cibdad de Toledo. Con todas las cosas acontecidad en ella, desde su principio, y fundacion. Adonde se tocan, y refieren muchas antigüedades, y cosas notables de la Hystoria general de España, Toledo: Juan Ferrer, 1558, fols. 107r– 109v. La hagiografía de [[Beatriz_de_Silva|Beatriz Silva]] compuesta por Alcocer ha sido editada en el Catálogo por Verónica Torres
 
''[2]'' Se refiere a la Orden del Císter (fundada en 1098), que sigue la regla de San Benito.
 
''[3]'' En el texto aparece escrito “diocesana”.
= Vida impresa (3)=

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