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María de Ajofrín

17 995 bytes añadidos, 14:57 19 jul 2018
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Vida de María de Ajofrín
Y todos miraron con gran diligentia que aquella llaga era divinal y no humanal, la qual sierba de Dios sufrió con gran tormento e pena, así de dentro como de fuera. Y estando ella en su cama, tan honestíssima que cosa de su cuerpo no se bio mas que la llaga por una sábana abierta, la qual llaga vieron todas las personas susodichas; y estuvo abierta, como dicho es, por el espaçio de veinte días, y ella se çerró sin medicina humana. Y quedó la señal de la abertura en el lugar a do estaba la llaga, a la qual duró el dolor muchos días.
 
===Capítulo 15. Del dolor que sintió en los pies y en las manos, como si por ellas se fueran metidos grandes clavos semejantes a los de Nuestro Señor===
 
Como la sierva del Señor estuviesse mui afligida de las cosas susodichas, estando echada en la su cama con muy gran dolor maiormente del costado, me dixo cómo sintió [fol. 203v] que alçaban el cuerpo del Señor en el altar por el son de las canpanillas, y hizo fuerza a la flaqueza y levantose de la cama y hincó las rodillas a un ymagen de un cruçifixo que tenía allí pintado en un papel, horando con gran fervor de corazón. Y fue tan grande el dolor que sintió en las manos y en los pies y amortiguamiento en los braços y piernas que dezir no se puede, como si se fueran con grandes clavos traspasadas las palmas. Y como estuviesse con aquella angustia, pareçiole que le transpasaban la mano izquierda, y tan grande fue el dolor que sintió, que puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la mano izquierda y mui sabiamente la ascondió que nadie lo viesse, traiendo la mano cubierta con un paño de lino, sin ninguna medicina humanal, la qual llaga tuvo por el espaçio de quarenta días y quedó la señal en la mano, la qual ella me mostró y io la vi con mis ojos.
 
===Capítulo 16. De la corona de dolores que sintió en su cabeza en remenbranza de la corona de Nuestro Señor===
 
Por que suçesivamente sintiose en su cuerpo las insignias y dolores de la passión del Señor, allende de los tormentos que en la cabeza tenía, supitamente sintió un mui grande y n[u]ebo dolor, y manifiestamente fue visto de gruessas gotillas en manera de tachones le çercaron la cabeza en derredor; y por cada una de ellas sentía que le metían un clabo de fuego que le duró muchos días como quiera que le trían e ponían por la dicha cabeza e llagas mediçinas de diversas maneras, mas nunca ninguna le aprovechó porque no era razón que las cosas [fol. 204r] hechas por la mano de Dios recibiessen sanidad con yndustria humana.
 
===Capítulo 17. De cómo divinalmente fue robada en espíritu y cómo fue azotada===
 
Como de estos tomentos susodichos el cuerpo estuviesse mui flaco y atormentado, no contento el Señor del trabajo susodicho, diole otro tormento grave para que remediasse al Señor y fuese mandado divinalmente que todas las cosas que avía visto revelase a las personas susodichas. El primero día del año, que es el día de la çircunçissión, y ella conoçiendo ser tan indigna y ser nada delante del Señor, respondió que tal cosa no haría y que antes consentiría la muerte que façerlo, y decía que quién era ella para facerlo ni dezir tales cosas, que más pareçía escarnio que no verdadero testimonio.
 
Y ese dicho día hizo voto en la iglesia y prometió de no lo dezir a ninguna persona, e la noche siguiente fue robada en espíritu y fue llevada delante de un gran juez, de cara mui espantable, delante del qual estaban muchos, y de un braço la tomó el ángel San Miguel y del otro la tomó San Juan Evangelista, a los quales ella sentía gran devoçión. Y como el juez gravemente la reprehendiesse de su dureza y desobediençia, mandó a un ángel que le açotase; la qual fue tan duramente açotada por las manos y espaldas y los demás mienbros del cuerpo, que apenas cabía ninguna cosa entre uno y otro mienbro del cuerpo y no parecieron llagas ningunas ni ronchas, mas todo el cuerpo estaba maçerado, lo qual todo le duró en el cuerpo quince meses, poco más o menos, lo qual no leemos de santo ninguno que tal pasase.
 
Esto nunca le dixo a ninguna persona y como la hermana maior le metiesse la mano para endereçarle una toca, halló con [fol. 204v] la mano las dichas señales y fue maravillada, y reprehendiéndola mucho pensando que ella se matava con cruel penitençia, por la qual ella le ubo de confesar la verdad de todo lo que acaeçiera. Y ansí fue conpulsa a lo revelar según arriba es dicho.
 
===Capítulo 18. De cómo fue llevada a purgatorio y de las cosas que en él vio===
 
En el transpasamiento que estuvo traspasada de las quarenta horas, quando le fue dada la llaga del costado, dixo esta santa virgen que la llevaron por las penas del purgatorio, en el qual vio tan orribles penas y tormentos que ninguna lengua humana las puede dezir ni esplicar, que tan grandes penas y tormentos sufrían los que allí estaban de mui dolorosos gritos y gemidos , bozes y llantos, y muchas figuras de diversos animales mui fieras y espantosas y abominables, que no ai hombre que las pueda ver que no muera luego de espanto, y antes fallecerían las lengua y tienpo que materia de dezir.
 
Y de las penas que aí dize que vio muchos gusanos, mui grandes, de diversas maneras, los quales corrían la tierra, que apenas cabía entre ellos la planta del pie. En los quales vio uno de largo de un palmo de un honbre y de anchura de tres dedos, y este tenía ronchas de fuego por el cuerpo y traía unas uñas mui grandes. Y deste gusano tan solamente preguntó al ángel que estas cosas le mostrava, y respondiole: «Este es el gusano que roe la conçiençia, que quando el hombre vibe y comete algún mal, entonçes ponesele la conçiençia entre el seso, y la conçiencia remuerde e quita que no se haga el mal que dize el alma a la razón. Y dízele: «Malo es esto que quieres hacer». Y muchas veces es cegada [fol. 205r] y vencida la rrazón por la cobdiçia del pecado. Y esse es aquel gusano que roe la conciençia y roe las entranas y aqusa el ánima,1 y esta es una de las maiores penas que sienten los danados, porque pudieran hazer bien como ficieron mal, y por sus culpas merecieron tan gran pena». Y uno de aquellos gusanos allegávase a ella abierta la boca, y quisola morder en el pie, mas los que estaban con ella no le consintieron morder, mas tan solamente permitieron que el gusano mordiesse tan solamente debaxo del dedo meñique, y sacó con la uña un pedazo de la carne del pie. Y ansí lo tiene mordido y hecho un hoio en el pie.
 
===Capítulo 19. De cómo en las dichas penas del purgatorio vio un clérigo penar===
 
Andando esta virgen por el purgatorio vio un clérigo, que era vibo y era cura de ánimas, en una pena de gran afliçión y vio que una grande serpiente mui espantosa que tenía dos cabezas lo tenía atado y1 cercado alrrededor, y ponía la una boca en el espinazo y la otra apegada en el estómago. Y cerca del clérigo estaba un gran dragón mui orrible y espantable, el qual tenía encima de el espinazo una esportilla en la qual estava un niño que dava mui grandes clamores y gritos, demandando justiçia al Señor de la pena que sufría y esperaba sufrir por la culpa de aquel clérigo. Y como esta santa virgen preguntase qué pena era aquella, fuele respondido: «Aquel es un niño que por culpa de aquel [fol. 205v] sacerdote murió sin baptismo siendo él su cura y demanda d´él a Dios justicia». Ella, estando mui espantada, hizo horaçión por aquel clérigo y dende a ocho días, otro día, estando diciendo missa aquel saçerdote, en acabando de alzar, fue traspuesta y vio aquel sacerdote que tenía ceñida al cuerpo una mui grande serpiente con tres cabezas: la una se comía el corazón, la otra, la lengua y la otra las espaldas. Y aquel niño clamava ante él y dezía: «Por tu causa no veo al Señor y por ti morí yo sin baptismo y soi apartado de tan gran bien y deste gran cargo no alcanzarás perdón».
 
Y desde a tres días, esta sierba de Dios llamó al saçerdote y díxole lo que vio, y él se espantó tanto que se le quitó la habla por espaçio de media hora. Y ella, de que le vio tan sin esfuerzo, esforçole, y él díxole que estaba mui espantado coómo aquel secreto le avía mostrado Dios, y conoçió ser verdad esto, así como otras cosas muchas que ella le dixo en que ofendía mucho a Dios. Y confesó este sacerdote a esta santa muger que otro día, quando volvió la hoja del misal, vio en el santo crucifixo çinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de San Miguel y encomendole ella mucho al Señor; y dos días antes de San Francisco hovo ella un gran miedo, que le pareçía que estava cerca della un mui gran bulto. Y el día de San Francisco, a la mañana antes que fuesse el día, viole mui espantable y díxole cosas mui señaladas que estaban entre él y otra persona en secreto, las quales supieron ser verdad.
 
===[fol. 206r] Capítulo 20. De cómo vio que llevavan el cuerpo de Nuestro Señor a un herexe ===
 
Entre otras cosas que la santa contó que escribir no se podían, me dixo lo siguiente: En el día de San Marçial Apostol, acabados los maitines, fue llevada en espíritu, e viose con otra su hermana que llevava por compañía, que pasavan por la iglesia maior, e vio toda la clereçía con gran solenidad que llevavan el sacramento a un enfermo, y saliendo por la puerta que va a un mercado apareçió a esta santa muger un mançebo mui fuerte vestido con unas vestiduras blancas, cavallero en un cavallo blanco, y díxole con palabra mui acelerada: «Corre, ve y di a los señores clérigos que tornen con la eucaristía a la iglesia porque aquel enfermo a quien la llevan es herexe». Y fue ella corriendo, y como buscase alguno de los que ella conoçía para se lo dezir, no halló a ninguno, y encontró con un reverendo señor, al qual dixo esto, y díxole aquel señor: «Calla y no oses decir tal esa, por ventura no nos maten a todos». Y díxole aquel que estava en el cavallo, mui feroz: «No sea en vos ninguna dubda ni temor y en todas maneras se torne el corpus cristi porque aquel honbre es herexe», y dixo a la santa virgen: «Y aquesto te será en señal que te digo la verdad: que verás hoi en la misa destilar sangre de la ostia». Y ansí se tornaron para la iglesia.
 
Y después de esto, en este día, vio esta santa virgen en la missa con los ojos abiertos la ostia llena de sangre [fol. 206v] en las manos del sacerdote, quando levantava la ostia al pueblo para que la adoren con devotión los cristianos.
 
===Capítulo 21. De otra revelaçión que vio estando delante de Nuestra Señora en la iglesia maior===
 
El día de la concepción de Nuestra Señora, estando esta virgen del Señor esa noche mui ahincadamente rogando por la clereçía de la Santa Iglesia, fue robada en espíritu y puesta en los amortiguamientos que suele; y pareciole que estava en la iglesia maior y veía a Nuestra Señora viva en carne, puesta en mui gran altura, y ella estaba cerca de Nuestra Señora, acompañada de San Miguel y San Juan Evangelista. Y desde aquella altura hasta abaxo avía gran profundidad y decendían cinco cordeles y atrechos1, puestas penas de fuego mui espantables, y debaxo un poço negro y hondo.Y aquel pozo tenía una boca de la qual salía un río, en el qual río estaban tres animales mui crueles. Y por aquellos cordeles venían muchos clérigos, entre aquellas penas, dando muchas vozes a Nuestra Señora, y desque caían en pozo perdían la forma de hombres, y los que pasan en el río luego son tragados de las animalias.
 
Y viendo esta virgen estas cosas, suplicava a Nuestra Señora que uviesse misericordia dellos; y como quiera que avía mançilla de todos, pero en particular la avía de un gran prelado que veía ir en las penas con los otros, con maior pena i tormento se afligía delante de Nuestra Señora que por reverentia de aquella hora [fol. 207 r] en que fue hecha arca y silla de la Santa Trinidad, que le plega de sacar a aquel prelado de las penas en que va. Y ella, hoídas estas cosas con muchas lágrimas y devoción, rogó a Nuestra Señora por él y repondiole Nuestra Señora que ansí como San Gregorio forçó la voluntad de Dios sacando a Traxano del infierno, por esta causa quedó con el dolor del estómago. Y ansí quedara esta virgen, por las plegarias que hizo por aquel prelado, abierto el çelebro de la cabeza en testimonio para que lo viese el pueblo que avía forçado la voluntad de Dios. Y preguntó la santa virgen a los señores sobredichos que por qué le aconsegavan a ella que rogase a Nuestra Señora por el salvamiento de aquel prelado, e por qué no se lo rogavan ellos y respondieron ellos que más poder tenía ella o qualquier que con firmeza y devotión rogase al Señor para forçar su voluntad que ninguno de los que estavan con Él en el cielo, porque los que estavan en la gloria saben la su voluntad del Señor y no irán contra ella.
 
===Capítulo 22. De cómo le apareció Nuestro Señor en figura de niño visiblemente===
 
Como esta sierva de Dios estuviesse enferma en la cama en la Quaresma, deseava mucho recibir al Señor, y no lo pudiendo aver por no ser singular, afligiosse mucho, y rogaba al Señor con lágrimas, deseando poderse levantar a oír missa. Y a la hora del alva, sintió cabe sí un niño mui hermoso, y como lo vio turbose y no osó llegar a él. Y tan maravilloso lo vio, que se le turbó la habla, y como pudo demandole [fol. 207v] si era San Miguel, y el niño meneó la cabeza y no la respondió; y preguntole si era San Francisco y él sonriyose. Y preguntole quatro vezes que le dixese su nombre y Él dixo: «Yo soi mui poderoso y el mi nombre es mui maravilloso». Y allegose a ella el santo niño i diole paz en su boca y púsole la mano en la cabeza y díxole: «Sana eres de todas tus enfermedades, levántate e irás a missa». Y desapareció; y ella, quedando llena de gran consolaçión y alegría espiritual, levantose y hallose sana de todas sus enfermedades, maiormente de las calenturas que tenía y del dolor de la cabeza que padezía y de postillas que tenía dentro de las narizes. Y más me dixo esta santa virgen, que sintió el dolor en los pies y en las manos como si fueran clavos.
 
Y desde aquel día, particularmente los viernes, sintie gran dolor en los dichos mienbros, desde la mañana hasta después de vísperas, que no pudíe hazer nada con las manos, ni comer ningún mangar hasta después de vísperas, que se le avía quitado el dolor.
 
===Capítulo 23. De cómo recibiendo el cuerpo del Señor fue llena de resplandor visiblemente y fue sana de sus enfermedades===
 
En el año de ochenta y çinco enfermó esta santa virgen, en el mes de agosto, de ericiaones1 y calenturas, y pasada la octava de nuestro Señor San Xerónimo, caió en la cama con dolor de costado, y echaba sangre por la boca, y aborreciendo todo consejo de médicos, atreviosse a tomar çinco píldoras y sintiose puesta en [fol. 208r] la hora de la muerte.
 
Y en aquellos días pareció arrincársele el ánima, y pusose sobre la llaga del corazón e apareciose la mano de San Miguel que se la tenía allí apretada. Y ella estava mui desfallecida porque avía muchos días que no comía y avía tenido muchas cámaras de sangre, y la mano del ángel que tenía encima del coraçón le dio esfuerço para hablar y confessar y recebir los santos sacramentos, y rogó a la hermana mayor enviase que por mí para que la pudiese remediar y dar los savramentos. Esto fue un sábado, en el qual, pensando ella cómo yo le avía de ir a dar los sacramentos, que deseava ella mucho ya ser salida de aquesta vida y del tormento de la carne y con mucho ahínco encomendava al Señor de la casa de la Sisla y de doña María Garçía, y vio en visión a un religioso de la dicha casa, que iba a decir misa en el dicho monesterio. Y cuando llegó a las palabras de la sacra diçe que vio en aquel traspasamiento que tenía cómo nuestra Señoría dava a aquel relixioso con mucha alegría el niño que tenía en los braços y vio cómo el sacerdote lo partió en tres partes, y era el Santo Niño vivo y alegre en cada parte, y de ambos braços le sustentavan los ángeles con mucho resplandor en el altar, y veía a Santa Caterina y a Santa Bárbara que le dezían: «Mañana, lunes, a las nueve horas recibirás el Señor en este resplandor que aquí ves y serás sana».
 
Y ansí fue, y como yo la fuese a confesar [fol. 208v] fui della mui rogado que no me partiesse de la cibdad hasta otro día, porque si el Señor la llevase fuesse presente a su muerte e que si aquella noche no muriese del todo quedaría sana. Lo qual todo ansí fue hecho, y como recibiesse de mi mano la santa comunión y me bolviese con el santo sacramento para se lo dar, vio en mis braços y en mis pies un mui gran resplandor; y como una niña de quatro años que apenas pudié hablar estaba allí con su madre, vio con sus ojos aquel resplandor, lo qual dixo a su madre, con mui gran ahínco, cómo viera en mis manos y en mí y en la santa muger mui gran resplandor, ansí como el sol que está en el cielo. Lo qual, como su madre viesse, lloró muchas lágrimas con devotión y no fue mui gran maravilla que la inocencia de tan tierna hedad viesse con ojos corporales, los que nosotros pecadores así ver ni comprehender podemos, lo qual dixo la niña muchas vezes todo lo que viera.
 
Y como recibió el cuerpo del Señor con grandes lloros, luego fue robada en espíritu y perdió todo el sentido, y estuvo nueve horas sin ningún sentido. Y como fuesse despertada como por fuerça y abriese los ojos, empezó aquel verso: «Benedic anima mea domino», y todos los dolores y enfermedades que antes tenía, de todos se halló sana y libre, así de dentro como de fuera, pesándole mucho, porque tornaba a esta vida. Y como io la importunase que tomase algún mantenimiento para dar vida a la vida humana, ella me respondió que no avía voluntad de tomar ningún manjar [fol. 209r] porque por el espacio de quarenta días desde que recibía el santíssimo sacramento, con la suavidad y dulçor que sentía, vivía sin manjar humano. Y más me certificó que vio un sacerdote que avía dicho missa en su capilla, y quando salió del vestuario para el altar, le ponía Nuestra Señora, la Virgen María, encima de su cabeza muchas guirnaldas de flores y de rosas y clavelinas, de lo qual ella recibió gran consolación.
 
===Capítulo 24. De cómo con su mano sanó una herida de la qual corría mucha sangre===
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