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María de Ajofrín

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Vida de María de Ajofrín
A ocho días del mes de otubre del dicho año, vino a este menesterio un fraile professo del Monesterio del Paso, que es San Xerónimo de Madrid, que avía por nonbre Fray Gabriel de Coacos de la Vera de Plasentia, y dijo que estando enfermo de una hinchazón que tenía en un ojo, el qual le tenía mui malo, y aviéndoselo de abrir con botones de fuego, un día antes se encomendó a esta santa mujer, y ovo remedio y se le abrió la hinchazón y luego estuvo bueno.
 
===Capítulo 56. De cómo sanó una mujer tullida===
 
Este dicho fraile fue a su tierra y halló una su hermana tullida y él díjole y contole lo que le avía acaeçido de la dicha enfermedad que avía tenido. Y tomando su hermana mui gran devotión a la dicha María de Ajofrín, hincose de rodillas en su casa y enpeçó a orar, rogando a Nuestro Señor que por méritos de aquella, su sierva, que ansí abía acorrido a su hermano, la quissiese a ella acorrer y sanar, que estava tullida. Y aiudándola a esto una niña que tenía chiquita, a la qual mandó que orase con ella. Y acabada la oratión, cosa de mui grande maravilla, fue sana del todo y enbió al Monesterio de la Sisla unas piernas y un rollo de çera, dando muchas gratias a Nuestro Señor dador de todos los bienes.
 
===Capítulo 57. De cómo sanó un hombre que estaba hinchado===
 
En el mes de otubre dese mesmo año, un mozo que estava en la cozina, que se llamava Rodrigo, estava hinchado [fol. 227v] de una enfermedad que avía pasado, y fue con devotión al sepulcro donde estava enterrada esta sierva de Dios. Y fuéronle puestos unos paños que fueron de la dicha santa y súpitamente fue sano y no sintió más fatiga de la dicha hinchazón.
 
===Capítulo 58. De cómo sanó a una niña===
 
En el mes de noviembre del dicho año estava una niña mui fatigada de calenturas y su madre encomendola a esta dicha santa, y luego fue sana y hizo a Dios muchas gracias traiendo la dicha niña al sepulcro.
 
===Capítulo 59. De cómo sanó un escudero===
 
El día de San Martín de dicho mes, vino aquí un escudero burgalés, el qual estando de calenturas y mui gran dolor de cabeza, en Toledo oió decir de la fama desta santa mujer y encomendose a ella con mucha devotión y uvo salud. Y vino con alegría a hazer oratión, el qual ofreció una cabeza de çera.
 
===Capítulo 60. De cómo sanó un niño===
 
Un hijo de Garci Sánchez de Pastrana, estava a la muerte de calenturas, y el padre encomendolo con mucha devotión y vino a velar a este monesterio, y uvo salud por ruegos desta santa mujer.
 
===Capítulo 61. De cómo sanó a una mujer===
 
El mes de diciembre dese mesmo año enfermó una mujer de Toledo y estava mui fatigada, y vino a este monesterio a hazer oratión y fue sana. Y traxo una ymagen de çera dando muchas gratias a Dios.
 
===Capítulo 62. De cómo sanó un niño===
 
Un niño estava mui fatigado de calenturas [fol. 228r] y su madre encomendole a esta santa mujer y uvo salud. Y trúxole a su sepultura y ofreció un bulto de çera.
 
===Capítulo 63. De cómo sanó un enfermo===
 
Martín de Rojas estava enfermo de muy grandes calenturas y encomendose con devotión a esta santa virgen. Y veló una noche y diole Nuestro Señor salud y puso una candela de çera en su sepultura.
 
===Capítulo 64. De cómo sanó un hombre que traía hinchada la cara===
 
Víspera de Nuestra Señora de la Candelaria, vino un hombre que avía por nombre Miguel Hornero y traía hinchada la cara y un ojo, y vino con intención de encomendarse a esta santa virgen. Y llegando al sepulcro fue luego sano, que no le pareçió ninguna cosa de hinchazón.
 
===Capítulo 65. De cómo sanó a un mozo que traía hinchada una pierna===
 
Un mozo de los frailes de Gaudalupe hinchósele una pierna y fue llevado a su sepulcro y hecha oratión, luego fue sano del todo.
 
===Capítulo 66. De cómo libró una mujer preñada===
 
Una muger de Pedro de Toledo Pedrero estava preñada, y llegada a la ora del parto atravesosele la criatura en el cuerpo y estava, según natura, para fallesçer, y fue encomendada a esta santa, y pusieronle unos paños desta dicha santa y luego echó la criatura.
 
===Capítulo 67. De cómo sanó un niño===
 
Aquí vino Alonso del Ágila y truxo un su hijo, el qual venía con calenturas, y puesto al sepulcro, luego se enfrió y se le quitaron a gloria de Dios.
 
===[fol. 228v] Capítulo 68. De cómo una carta quemada, fue sana por su orationes===
 
Una vez estava la bienaventurada María de Ajofrín escribiendo una carta para el cardenal de España Don Pedro de Mendoza, y ella la notava y otra hermana la escribía, la qual avía por nonbre Inés de San Nicolás. Y como ya la uviesen escrito y no tuviesen salvado pare le echar, llegáronla al fuego para la enjuagar, y tanto la llegaron que se quemó, en la manera que la avía de tornar a trasladar. Y sintiendo desto enojó la escribana por quanto era mui gran carta. Díxole esta santa mujer: «Ydos vos agora y no aiades turbation». Y tomó la carta y echola en un arca, y otro día fue la dicha escribana para trasladar la dicha carta, y al tiempo que la fueron a sacar halláronla sana.
 
Y en diez y seis de abril de 1490 años fue sacado de la sepultura en que estava el cuerpo desta santa mujer, a ruego de la Condesa de Fuensalida y el clavero de Calatrava y Don Alonso de Silva, y fueron hallados sus güesos parecer manar un licor a manera de aceite y dieron suaves olores, lo qual sintió el prior Fray Juan de Corrales y otros muchos religiosos y seglares. Y mandó el prior llamar al convento y tañer los órganos y las canpanas, y el dicho Don Alonso de Silva traxo una arca guarneçida de seda, por dentro y candelas para todos los frailes. Y mui honradamente con cruz, y cirios y ministros, los sacerdotes la llevaron con mucha alegría cantando te deum laudamus. Y fue pedida agua, y luego llovió después tan abundantemente que claramente paresció a todos que por sus méritos el Señor lo hazía. Y fueron remediados los panes, al qual sea gloria, amén.
 
[fol. 229r] Esta santa mujer estuvo en la iglesia para la mostrar a los que venían treçe días, y fue después sepultada en la sepultura que edificó la dicha condesa a la mano derecha de la iglesia. Y Santos Fernández de Xara ¿oleado, estando a la muerte y oleado, fue prometido a esta santa virgen por Juana Martínez, la de Antón Sánchez, y alcançó salud. Y el dicho con su mujer vino a cunplir el voto, que fue esto martes a cinco de maio del dicho año; afirmose ansí ser verdad, estando presentes Antón Nejas y su hermano Martín de Cálix, y Fra Migel de Ocaña, y Fra Alonso de San Migel, y el dicho prior. Y el conde de Oropesa enbió aquí un su hijo y una su hija a visitar y a velar a esta santa mujer. Y dixeron los que venían con ellos que los susodichos hijos del conde avían estando mui enfermos y que la hija avía estado en el artículo de la muerte, y que más la tenían por muerta que por biba; y que la encomendaron sus padres a la dicha María de Ajofrín, y que avía tenido salud, amos a dos, los quales ofrecieron una imagen de platea y una palia y una cruz de oro broslada y tres imágines de cera, a veinte días del mes de novienbre del año de 95.
Y Pedro de San Pedro, vezino deToledo, truxo aquí un bragero de un niño, el qual estava quebrado, el qual avía sanado la hermana1 maior Catalina de San Lorenço y dixo que, entre muchas virtudes que tenía esta santa virgen, era una la humilldad, que como estuviese con su regimiento [fol. 229v] los viernes que tiníen culpas, las hermanas venían a ella, la dicha María de Ajofrín, y le rogaba que la mandasen comer en tierra y pasasen sobre ella las hermanas.
 
===Capítulo 69. Hablando de una carta que enbió el Cardenal a la dicha María de Ajofrín===
 
«Devota y mui amada hermana, con vuestra carta y con lo que el padre prior de la Sisla me dijo, uve gran consolación Nuestro Señor Dios que os puso en tal estado, os deje acabar en su serviçio, y a mí de graçia que pueda hazer su voluntad y poner en obra lo que vos me aconsejáis. Y ansí os pido que lo demandéis a Nuestro Señor y a la Bienaventurada Madre suia, y en vuestras orationes me enconmiendo, y porque yo hablé al padre prior, no digo aquí más. Primero de enero. Cardenal».
 
Después de la muerte de María de Ajofrín, murió dicho cardenal, el qual estuvo enfermo muchos días, en los quales hizo por su ánima muchas obras pías, y mandó después de su muerte se hiziesen aquí, en Toledo. Y murió el padre en estos tienpos santamente. Y se cumplió lo que dixo María de Ajofrín en la revelatión quando le puso Nuestra Señora el niño en las manos sobre un paño de seda, y le dijo que vería gran mortandad en todos estos reinos. Y aquí se cunplió lo que dijo, que feriría el ángel a unos con açote y a otros con espada, y los otros con pena de fuego; a los que firió el ángel con azotes cunpliose: que se entiende de las hanbres [fol. 230r] que uvo en todos estos reinos; a los que fería el ángel con espada, cunpliose: que uvo en todos estos reinos mui gran mortandad; a los que firió el ángel con pena de fuego, cunpliose: porque vinieron muchas bubas sobre muchos honbres y mugeres, los quales no podían ser sanos por los físicos.
 
'''Fin de los mirragros que hizo la bienabenturada María de Ajofrín a honra y gloria de Dios Nuestro Señor, por quien se hacen todas las cosas'''
 
Traslado de una carta del cardenal Don Pedro González de Mendoza, Arçobispo de Toledo, para el prior de la Sisla sobre la visión que vio María de Ajofrín en el capítulo que habla quando vio a Nuestra Señora en la iglesia maior, lo qual está a diez hojas de este libro.
«Venerable padre y especial amigo, esta noche pasada, a las dos de medianoche, tomé letura que me dexastes, y nunca la partí de mis ojos hasta que capítulo por capítulo la leí toda. Que magis admiror, si cordi meo a desil ut niquit in his Revelationibus exercendis tardius duo dubitarum ultimum vidi fillud celesti nisi nimum nota vii confirmatur de tales testigos, varones y mugeres, a quien toda fe se deve dar; y a qualquiera dellos yo la daría aunque solo fuese, quánto más a todos juntos, excepto a la hermana maior que por tener el cargo que tiene [fol. 230v] está aprobada de suio. Y también conozco al prior que es hombre de bien y digno de fe. Y maravillome de tantas visiones yn spirítu y corpore, y principalmente me maravillo en mujer hallarse tanta dureza y no querer decir lo que tantas vezes sintió, maiormente siendo mandada por quien todo lo manda. Los quales señal de su gran humilldad, y del menospreçio que tenía de la gloria mundana. Allende desto, venerable prior, por mi parte para lo que me toca, dalde las gracias; y Dios, Nuestro Señor se las dé, y la pena que pasó le sea endoblada gloria, y siendo alguna cosa que io pueda hazer por su consolación, ofrécesela vos de mi parte mui enteramente y recomendadme a ella rogándole que me aia por encomendado, rogando a Nuestro Señor me deje acabar en su santo serviçio, y encomendalde ansimesmo ruege por el estado de la Santa Yglesia y destos reinos, reies y príncipe, y por la reina, Nuestra Señora, que es sostenimiento y justiçia y paz dellos, que les dé vida y esfuerço para llevar adelante los trabajos que pasan sobre ellos y conservarlos.
El quaderno os enbío, el qual será secreto y ansí va atado que persona sino io no sea visto ni sabrá, ni se vos permite. Válete en Jhesucristo. Fecha: oi martes a çinco de dizienbre. Cardenal».
 
Hablado del testimonio que da el notario que se halló presente a ver la llaga del costado de la bienaventurada María de Ajofrín, el qual está signado y firmado de su nonbre.
 
[Fol. 231r] «Deçente y cosa conveniente es escrevir por memoria las buenas obras y vidas de las personas que nos precedieron, porque podamos por los buenos ejemplos de aquellos obrar siempre bien e nos esforçemos siempre a apartarnos del mal. Cosa cierta es que, si lo preçioso no fuese apartado de[l]lo, no falsa cuncupiscencia loca, no bastante deste temperar sería demergida por discurso mui ligero en un escuro hundimiento. Por tanto, yo, Garçía de Borlanja, capellán de la serenísima reina Doña Isabel, notario y arçobispal, afirmo y doi fe que en el año de la Natividad del Señor de 1484, a diezinueve de noviembre, casi seis horas después de mediodía, por ruego y instançia de Juan de Biezma, que entonces era rector de la casa de Doña Mari Garçía, entré en la dicha casa para que notase lo que viese, y ansí notado lo guardase. Después pasados algunos días, aunque no muchos, quise demostrar lo que avía visto al reverendo prior de la Sisla, Fray Juan de Corrales, considerando aquel dicho del eclesiástico en el cap. Xi, que provecho ai en el tesoro abscondido. Por el qual dicho por muchas vezes me mandó que aquello que avía visto se lo diese por escrito, más yo por entonces no pude satisfazer a su voluntad por muchas ocupaciones que tenía aunque, allende de lo tener escrito en el coraçón, lo tenía en mi protocolo hasta diez días de noviembre del año de nuestro Señor de 1496, y es que el dicho Juan de Biezma me metió en un palaçio de la dicha casa, en el qual estaban los reverendos Señores, Don Pedro de Préxamo, deán de Toledo, y don Diego de Vidaminaia, capellán maior en el coro de [fol. 231v] la santa iglesia de Toledo, y dos o tres religiosas de la dicha casa. Y vi una cama en aquel palaçio que estava una donzella que verdaderamente parecía bulto de ángel y tenía una llaga en el costado, donde Nuestro Redentor fue herido, tan grande como un real, y no tenía hinchazón y careçía de toda putrefaçión, y tenía un color mui fino ansí como grana Y después que todos lo vimos y uvimos mirado, a poco de rato habló aquella doncella estas palabras: “Dios, Nuestro Señor vos lo demande sino pusiéredes aquello en executión”. Y ansí espantado me aparté dende y me torné a salir, en fe de lo qual lo signé y firmé de mi nonbre, que fue hecho en Toledo, año mes y día».
Quibus supra graciamus aff notarial por terceras nonas augusti.
 
Per labor inprobus homnia vincit
 
Fray Bonifacio de Chinchón
 
Per hec est que nesçivit torf in delicto
=Vida manuscrita=

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