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→Capítulo 21. De otra revelaçión que vio estando delante de Nuestra Señora en la iglesia maior
===Capítulo 21. De otra revelaçión que vio estando delante de Nuestra Señora en la iglesia maior===
El día de la concepción de Nuestra Señora, estando esta virgen del Señor esa noche mui ahincadamente rogando por la clereçía de la Santa Iglesia, fue robada en espíritu y puesta en los amortiguamientos que suele; y pareciole que estava en la iglesia maior y veía a Nuestra Señora viva en carne, puesta en mui gran altura, y ella estaba cerca de Nuestra Señora, acompañada de San Miguel y San Juan Evangelista. Y desde aquella altura hasta abaxo avía gran profundidad y decendían cinco cordeles y atrechos1atrechos ''[14]'', puestas penas de fuego mui espantables, y debaxo un poço negro y hondo.Y aquel pozo tenía una boca de la qual salía un río, en el qual río estaban tres animales mui crueles. Y por aquellos cordeles venían muchos clérigos, entre aquellas penas, dando muchas vozes a Nuestra Señora, y desque caían en pozo perdían la forma de hombres, y los que pasan en el río luego son tragados de las animalias.
Y viendo esta virgen estas cosas, suplicava a Nuestra Señora que uviesse misericordia dellos; y como quiera que avía mançilla de todos, pero en particular la avía de un gran prelado que veía ir en las penas con los otros, con maior pena i tormento se afligía delante de Nuestra Señora que por reverentia de aquella hora [fol. 207 r] en que fue hecha arca y silla de la Santa Trinidad, que le plega de sacar a aquel prelado de las penas en que va. Y ella, hoídas estas cosas con muchas lágrimas y devoción, rogó a Nuestra Señora por él y repondiole Nuestra Señora que ansí como San Gregorio forçó la voluntad de Dios sacando a Traxano del infierno, por esta causa quedó con el dolor del estómago. Y ansí quedara esta virgen, por las plegarias que hizo por aquel prelado, abierto el çelebro de la cabeza en testimonio para que lo viese el pueblo que avía forçado la voluntad de Dios. Y preguntó la santa virgen a los señores sobredichos que por qué le aconsegavan a ella que rogase a Nuestra Señora por el salvamiento de aquel prelado, e por qué no se lo rogavan ellos y respondieron ellos que más poder tenía ella o qualquier que con firmeza y devotión rogase al Señor para forçar su voluntad que ninguno de los que estavan con Él en el cielo, porque los que estavan en la gloria saben la su voluntad del Señor y no irán contra ella.