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→Vida impresa (2)
Cosa es por cierto de contemplar la aarcia que Nuestro Señor dio a esta su sierva en los tiempos presentes. Y así podremos bien conoscer que en todas las edades obra Dios cosas maravillosas en favor de los que verdaderamente lo aman y sirven. Y cómo levanta del polvo y ensalça a los que son humildes de coraçón como lo fue esta bienaventurada María de Ajofrín la qual, entre todas sus virtudes, resplandeció singularmente por humildad, de lo qual dieron testimonio todas las religiosas que la conoscieron, mayormente la madre del monesterio que se llamava Catalina de Sant Lorençio, diziendo que era tan humilde que muchas vezes le importunava que la reprehendiesse y castigasse delante todas, mayormente los viernes en el capítulo, y le mandasse comer en tierra y prostarse a la puerta de la yglesia para que las otras hermanas pasassen sobre ella quando entravan al choro.
En las cosas dichas se da fin a las obras maravillosas de la bienaventurada María de Ajofrín y a las revelaciones que vido estando en la vida mortal, porque no fue mi intención de las escrevir aquí todas, como lo dixe al principio desta historia y después en otros lugares. Y por consiguiente se acaba el tercero libro de la presente crónica, a honrra y gloria de Nuestro Señor Jesu Christo, y alabança de sus santos y siervos, y para provecho de todos los religiosos presentes y advenideros. Amén.
=Vida impresa (3)=