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→Vida manuscrita (1)
=Vida manuscrita (1)=
Ed. de [http://visionarias.es/equipo/celia-redondo-blasco/ Celia Redondo Blasco]; fecha de edición: julio de 2018; fecha de modificación: septiembre octubre de 2020.
==Fuente==
'''De cómo fue robada en spíritu e cómo Nuestra Señora le puso el niño en las manos sobre un paño de seda'''
El día octavo de la Resurretión fue robada en spíritu y vio cómo vino a ella un barón mui recto reverendo y honesto en hedad, vestido de una capa de seda colorada y díxole: «Ven, que te llama la reina»; y ella, pensando que la llamava la reina terrenal, no quiso yr con él. Él díxole otra vez: «Ven, que te llama la Reina reina del Çielo». E fue con él e fallose en una iglesia fuera de la çibdad, a do estaba Nuestra Señora, la Virgen María, con su hijo en los braços. E como la vio, hincóse de rodillas delante della y aquel honbre que la llamó, de la capa colorada, púsole un paño de seda en las manos. E Nuestra Señora puso el niño encima del dicho paño e dióle Nuestra Señora a otro honbre de menos hedad que fuese con ella e la acompañase, e díxole a ella la reina del Çielo: «Ve con estos varones a donde quiera [fol. 196r] que fueren».
E aquel varón de la capa colorada iva delante un poco, como que iva a buscar posada, e entrando a la çibdad llamava a las puertas que estaban çerradas y dava tres golpes a cada puerta e deçía estas palabras: «Abrí, que viene el Señor a posar en vuestra casa». E ninguno le abría e los que tenían las puertas abiertas corriendo las iban a çerrar, y deçían que no podían entrar allí porque estaban mui negociados con muchos libramientos, e otros decían que estaban mui depriessa e que no los podían reçebir. E desta manera anduvieron toda la çibdad que en ninguna casa hallaron posada. E bueltos por do fueron toparon con dos mugeres que iban caballeras en dos asnos e dos clérigos con ellas, e dixeron los dos clérigos a la muger que llevaba el niño en los braços: «Nosotros os acoxiéramos, mas vamos mui depriessa, mas mientra que venimos entraos en este establo». Y así le tomaron a Nuestra Señora el Niño de las manos de la dicha su sierva y con muchas lágrimas deçían así aquestas palabras: «Venido es el tienpo en el qual tan gran deshonra es venido venida a [e]l ''[5]'' Hijo de Dios, mas ia tienpo es que enbíe el Señor su ángel con azotes y aún que fiera a unos ''[6]'' y a otros con espada, e a otros con pena de fuego». E dize más esta santa mujer: que vio treçientas ánimas salidas de los querpos e no fueron más de tres al purgatorio de todas ellas, y las demás todas fueron al infierno. ¡Mas ay de aquellas que son pribadas de tan gran hermosura [fol. 196v] como es la magestad del Señor, e los sacerdotes que son dignos de maior reverencia que los ángeles, e por sus vicios son metidos en las honduras de las penas perdurables por su gran desconocimiento y vicios malos!
===Capítulo 5===