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Francisca de Mercado

4 bytes añadidos, 16:12 15 oct 2023
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Vida de Francisca de la Trinidad
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[43] Fueron muchas las compañeras que tuvo esta tan particular y tan reformada vida ''[1]''. Fue una de estas muy señalada la madre Francisca de Mercado, mu- [44] jer de singular humildad. En sus ojos, ni era nada ni valía nada, y valía mucho en los de Dios, que es lo que ordinariamente sucede a los santos, y aun es el camino por donde los santos y sus remiendos fueron adorados de los príncipes de la tierra, como dice San Bernardo. En la penitencia resplandeció mucho. Tuvo por cama una tabla, sin otra cosa alguna; ayunaba casi siempre y no comía jamás carne.
Particularmente, se señalaba desde el jueves santo, que encierra la iglesia el Santísimo Sacramento hasta el sábado a mediodía: no salía del coro, ni dejaba la oración en pie o de rodillas, derramando muchas lágrimas en compañía de la Virgen y de los que acompañaron al Señor en la Cruz y en la sepultura. Usaba mucho las disciplinas y el cilicio. Ceñíase un rayo y otras veces una cadena. Su mantenimiento ordinario eran lágrimas; era muy devota y, en la virtud de la mansedumbre, muy señalada. Mostraba en el rostro una apacibilidad que, con la gran hermosura que tenía, la hacía muy graciosa y amable. Para haber de morir, se puso en cama, que antes nunca la tuvo; con devotísimas lágrimas se arrodilló cuando hubo de recibir el santo viático, que es el Señor que acompaña las almas en la jornada que hacen al Cielo. Comulgó con grandísima devoción y humildad, y muerta quedó como un ángel.

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