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=== '''Capítulo 41 ==='''
==='''Capítulo 42 ==='''
==='''Capítulo 43 ==='''
=== '''Capítulo 44 ==='''
==='''Capítulo 45==='''
==='''Capítulo 46==='''
==='''Capítulo 47==='''
==='''Capítulo 48==='''
==='''Capítulo 49==='''
==='''Capítulo 50==='''
→Vida impresa (2)
[Fol. 94va]
'''De la vida y obras maravillosas de la sancta y bienaventurada María de Ajofrín, religiosa del monesterio de sant Pablo de Toledo'''
[Fol. 95rb]
'''De cómo comulgando el día de la Resurrectión le pareció que rescibió un cordero bivo so las especies del pan; y cómo desde este día cada vez que comulgava se trasportava en espíritu, y de la visión que vido el día octavo de la Resurrectión'''
Y después en fin del mes de setiembre cayó en una gran enfermedad del coraçón: y no avien- [fol. 96ra] do esperança de su salud fue arrebatada en espíritu y estuvo como muerta espacio de tres horas, y las hermanas que estavan presentes dávanle muchos tormentos por la retornar. Y estando así transpuesta vido a Nuestra Señora, la qual le mandó que dixesse a su confessor todas las cosas que avía visto para que él las dixesse a dos varones católicos de la sancta yglesia de Toledo que le nombró —conviene saber, el deán y el capellán mayor— para que estos las dixessen al arçobispo y desta manera se remediassen los males suso dichos de la clerezía. Y como ella dixesse estas cosas a su confessor, él demostró con prudencia dureza de coraçón en las creer, y díxole: “Aunque a mí sea esto cierto, ¿cómo lo será a aquellos a quien vos dezís que se aya de revelar? Por ende, menester es alguna señal para conoscer la verdad deste hecho y para que sea creýdo lo que puede ser dubdoso”.
'''De las cartas que divinalmente halló escriptas cerca de sí no sabiendo escrevir'''
Viendo, pues, esta sierva de Dios de la maravilla de la una carta que cayera en el agua y no se mojara, pensó de no la dar a nadie. Y una noche tornose a aquel sótano con intención de la trasladar como supiesse porque, como diximos, ella no sabia escrevuir ni formar las letras por arte. Y como llevasse en una ollica un poco de fuego para encender una candela que llevava muerta, luego súbitamente se encendió sin llegar a la lunbre. Y así como quiso començar de escrevir la carta, le començó a salir sangre por las narizes; y duró tanto el salir de la sangre que por espacio de una hora que no la pudo restañar. Y ella viendo esto, puso la carta en las sienes y luego cessó de salir la sangre. Y fueron después hechos los miraglos siguientes. Como el día de la Concepción de Nuestra Señora, estuviesse una niña muerta siete ho- [fol. 96vb] ras avía, y esta sierva de Dios lo supiesse en el monesterio, embió aquella carta con mucha fe para que se la pusiessen, y luego que se la pusieron bostezó y resusçitó y sanó perfectamente. Y como una mujer tuviesse el pecho abierto, luego que le pusieron encima esta cara se le cerró y sanó. Y un clérigo yva a Santiago y llevava consigo con gran devoción aquella carta, y cayó en un braço de mar y mojándosele toda la ropa, la carta no se le mojó.
'''De la llaga del costado y de las otras penas que divinalmente le fueron dadas'''
Y murió el cardenal suso dicho después de la muerte desta sancta muger en la ciudad de Guadalajara. Y estuvo enfermo primero muchos días, en los quales hizo por su ánima muchas obras pías.
'''De cómo rescibiendo una vez una vez el cuerpo de Nuestro Señor fue llena de fe e un resplandor visible y quedó sana de todas las enfermedades que entonces tenía. Y de las cosas que vido la noche sancta de la Natividad y de otras maravillassí que divinalmente le fueron mostradas'''
Y aun como otra vez esta sancta virgen en el día [fol. 99vb] del Triumpho de la Cruz cerca del alva estuviesse rezando hazia el cielo, vio así como unas llamas en él. Y dende a una hora vido el cierlo abierto y que salía el sol por aquella abertura; y en aquel sol se conosçían todas las hermosuras del cielo. Y luego otro día, estando rezando en un libro a una ventana que salía al cielo, a hora de tercia vido cerca de sí un rostro como el de la luna, muy espantable, y dentro como dos formas de hombres y peleaban el uno contra el otro; y cayó mucha gente muerta. Y en este este día prendieron los moros al Conde de Cifuentes.
'''De cómo le apareció desspués de finado el capellán del monesterio, y de cóm vido en espírituo ser lleva a juyzio el anima del capellán mayor de la yglesia de Toledo en la hora que murió y de la visión que vido de otro clérigo bivo'''
Y andando por el purgatorio, vido un clérigo que era bivo y tenía cura de ánimas en una pena muy grande, que una grande serpiente muy espantosa que tenía dos cabeças y dos bocas le tenía atado y cercado alrededor. Y vido un dragón horrible que estava cerca del clérigo, el qual tenía encima del espinazo una esportilla en que estava el ánima de un niño chiquillo que dava quexas, demandando justicia de la pena que suffría por culpa de aquel clérigo. Y como ella preguntasse al ángel que le mostrava estas cosas qué pena era aquella, respondióle que aquel niño que por culpa de aquel sacerdote muriera sin baptismo y demandava justicia al Señor. Y ella, espantada desto, desque tornó en sí hazía oraçión especial por aquel sacerdote. Y a cabo de ocho días, diziendo aquel clérigo mismo missa en la iglesa del monesterio, acabando de alçar, fue otra vez esta Sierva de Dios levantada en espíritu y vio cómo aquel sacer- [fol. 100va] dote tenía ceñida al cuerpo serpiente con tres cabeças: y la primera se comía el corazón, la segunda la lengua y la terçera cabeça le comía las espaldas; Y al niño que dava bozes ante él y dezía: “Por tu causa no veo a Dios, porque por ti morí sin baptismo y no alcançarás perdón deste grande cargo”. Y dende a tres días, esta sancta muger llamó a este saçerdote y díxole en secreto lo que viera. El qual se espantó tanto que se le quitó la habla por espacio de media hora. Y ella, desque lo vido tan pusillánime y sin esfuerzo, esforçolo mucho. Y tornado en sí, le dixo que estaba muy maravilado cómo Nuestro Señor le avía revelado aquel secreto. Y conosció que era verdad así esto del niño que murió por su culpa sin baptismo como otras cosas muchas que le dixo, en que ofendía mucho a Dios. Y díxole despues la sancta muger: “Tened por cierto, padre, que esto lo mostrará el Señor por señal otro día”. Y este sacerdote confessó después que otro día diziendo missa, quando bolvió la hoja del missal onde estava la imagen del crucifixo vido en él cinco gotas de sangre. Y dende çinco años murió el sacerdote, día de Sant Miguel, y ella encomendolo mucho a Nuestro Señor; y apareciole después el día de Sant Francisco, por la mañana, muy espantable, y díxole cosas muy señaladas que passaran en secreto entre él y otra persona, las quales hallaron ser así en verdad.
'''De cómo resplandeció por espíritu de profecía y dixo por la gracia de Nuestro Señor muchas cosas secretas'''
Rescebía esta Sierva de Dios gran [fol. 101rb] pena en salir a hablar con las personas que venían a ella aunque fuessen religiosas. Y trabajava de abreviar las tales hablas lo más que podía, y hablava con pocas personas por más graves y honestas que fuessen.
'''De cómo alcançó por sus oraciones salud a la madre del monesterio y libró a un su hermano de las prisiones y a su madre de la enfermedad que tenía'''
Y acaesció otra vez que estando esta bienaventurada virgen muy mala en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y co- [fol. 102ra] mo viesse que no podía comulgar con las otras hermanas de aquel sancto día ni estar presente con ellas al officio, rescibió gran dolor en su coraçón. Y como las otras religiosas se levantassen a los maytines y ella estuviesse tan cerca del choro que las pudiesse oýr, luego que començaron el Invitatiorio, dixo con gran dolor de su coraçón orando a Nuestra Señora: “¡O[h] gloriosa madre de Dios, esperança de los peccadores! Yo no soy digna de estar en tus maytines, ni menos de poder comulgar con las otras; tú, Señora mía sabes la pena que en esto rescibo”. Y como acabó de dezir estas palabras vino una claridad sobre ella. Y sintiose luego sana del todo. Y levantándose de la cama fuese a los maytines, y comulgó esse día con mucho gozo con las otras hermanas.
'''De la muerte de la bienaventurada María de Ajoffrín y cómo luego començó a resplandecer por miraglos'''
Otros muchos miraglos hizo Nuestro Señor por los merescimientos desta su sierva luego después de su muerte, como se hallan escriptos en el libro de su vida. Y aun hasta tiempo presente no cessa Nuestro Señor de la mangnificar por señales maravillosas, mas yo no quiero escrevir más en este lugar y sólo diré aquí un miraglo que acaesció en su vida acerca de una carta quemada que por sus oraciones fue hallada sana y restituyda en su primero ser. Como una vez esta [fol. 103ra] sierva de Dios notasse una carta para el cardenal Don Pero González de Mendoça, y la escriviesse otra religiosa que se llamava Ynés de Sant Nicolás. Y acabada la carta de escrevir, por no tener allí polvos para la enxugar, la llegassen al fuego. Tanto la allegaron, que se quemó en tal manera que era necessario tornarla a escrevir otra vez. Y como desto rescibiesse mucha pena la religiosa que la escriviera, porque la carta era muy grande, díxole ella: “Ýos agora, hermana, y no rescibáys pena, porque después se podrá escrevir”. Y tomó ella la carta quemada y echóla en un arca. Y como otro día viniesse la otra religiosa para la tornar a escrevir, abrió la sierva de Dios el arca y hallaron la carta sana.
'''De cómo fue trasladado el cuerpo de la bienaventurada María de Ajoffrín y puesto en una sepultura muy honrrada que le fue hecha en la yglesia, y del olor maravilloso que sintieron todos los que se hallaron presentes y de cómo llovió luego y se remedió la tierra'''