Diferencia entre revisiones de «María de San Agustín»

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==Vida de María de San Agustín==
==Vida de María de San Agustín==


[199] ''[1]'' En esta santa casa hubo una religiosa señora muy principal, sobrina del comendador mayor de Castilla que entonces era, la cual se llamó de nombre seglar doña María de Ayala y de nombre de orden María de San Agustín. Fue esta señora muy [200] principal religiosa y muy gran sierva de Dios, y mujer que fue de mucho ser y valor entre(s) las que en su tiempo fueron.
[199] ''[1]'' En esta santa casa hubo una religiosa señora muy principal, sobrina del comendador mayor de Castilla que entonces era, la cual se llamó de nombre seglar doña María de Ayala y de nombre de orden María de San Agustín. Fue esta señora muy [200] principal religiosa y muy gran sierva de Dios, y mujer que fue de mucho ser y valor entre< s > las que en su tiempo fueron.


La virtud de la caridad resplandecía en esta santa mujer sobre otras. Y el ejercicio santo de la oración era muy familiar en ella y continuo. En especial, era devotísima de la santa Pasión de Nuestro Redentor, y todos los viernes ayunaba en su reverencia con grandísimo vigor, no comiendo sino unas pasas o cosa semejante y, por grave enfermedad que tuviese, nunca jamás quiso comer carne en viernes. Y era tanto lo que esta devota sierva de Dios sentía, y lo que lloraba la Pasión de su muy dulce y amado Jesuscristo ''[2]'' en todo[s] los días de la Semana Santa, que la iban a consolar las otras religiosas, porque así lo sentía ella como por sí sola ella hubiera padecido el Redentor de todos.
La virtud de la caridad resplandecía en esta santa mujer sobre otras. Y el ejercicio santo de la oración era muy familiar en ella y continuo. En especial, era devotísima de la santa Pasión de Nuestro Redentor, y todos los viernes ayunaba en su reverencia con grandísimo vigor, no comiendo sino unas pasas o cosa semejante y, por grave enfermedad que tuviese, nunca jamás quiso comer carne en viernes. Y era tanto lo que esta devota sierva de Dios sentía, y lo que lloraba la Pasión de su muy dulce y amado Jesuscristo ''[2]'' en todo[s] los días de la Semana Santa, que la iban a consolar las otras religiosas, porque así lo sentía ella como por sí sola ella hubiera padecido el Redentor de todos.
Hizo(s) muchos oficios en esta santa casa con mucha o[b]servancia y celo de la religión y, al cabo, fue priora tres años. Y gobernó [201] con mucha prudencia, y no le faltaron trabajos, antes tuvo muchos pero también mucha paciencia en ellos, porque este es el remate de los que bien vive[n] ''[3]'', y la prueba de los que son siervos de Dios, a los cuales la misericordia divina quiere probar como es probado el oro en el fuego, para que se entienda el valor y los quilates de las virtudes que en su ánima cada uno tiene, y sea remunerado según el valor de su virtud.
Hizo< s > muchos oficios en esta santa casa con mucha o[b]servancia y celo de la religión y, al cabo, fue priora tres años. Y gobernó [201] con mucha prudencia, y no le faltaron trabajos, antes tuvo muchos pero también mucha paciencia en ellos, porque este es el remate de los que bien vive[n] ''[3]'', y la prueba de los que son siervos de Dios, a los cuales la misericordia divina quiere probar como es probado el oro en el fuego, para que se entienda el valor y los quilates de las virtudes que en su ánima cada uno tiene, y sea remunerado según el valor de su virtud.


Tuvo la dicha señora María de San Agustín dos sobrinas religiosas y hermanas que también fueron en esta santa casa. A la una llamaron de nombre seglar doña Inés de Ayala y la otra se llamó de nombre seglar doña María de Zúñiga ''[4]'', y del nombre de la orden María de la Resur[r]e(r)c[c]ión ''[5]'', las cuales fueron naturales de Talavera y muy buenas religiosas, y muy hábiles. Y dieron muy buenas muestras de toda virtud y bondad, pero el Señor piadoso, en cuya voluntad [202] son todas las cosas y en cuyas manos está la vida y la muerte, llevose a estas dos hermanas muy temprano, porque la una tenía treinta y cinco años y la otra no había cumplido los treinta, que hicieron gran lástima a todas las que las conocieron y vieron, mayormente a la santa tía, que aún vivía y quiso Nuestro Señor que pasasen por ella estos trabajos y los padeciese, por que fuese coronada con doble corona. Y en todos ellos mostró el valor de su paciencia y la a<c>mistad verdadera que con Dios tenía, porque ninguna a(s)[d]versidad ni trabajo de esta vida la pudo vencer para que perdiese la paciencia. Así mismo, vio esta sierva de Dios la muerte de otra religiosa que se llamó en nombre de seglar doña María de Loaísa y de la orden María de Asunción, que fue grande amiga suya. Y sintió mucho la muerte de esta su amiga, llevándolo todo con la paciencia y consideración que tales cosas requerían.  
Tuvo la dicha señora María de San Agustín dos sobrinas religiosas y hermanas que también fueron en esta santa casa. A la una llamaron de nombre seglar doña Inés de Ayala y la otra se llamó de nombre seglar doña María de Zúñiga ''[4]'', y del nombre de la orden María de la Resur[r]e<r>c[c]ión ''[5]'', las cuales fueron naturales de Talavera y muy buenas religiosas, y muy hábiles. Y dieron muy buenas muestras de toda virtud y bondad, pero el Señor piadoso, en cuya voluntad [202] son todas las cosas y en cuyas manos está la vida y la muerte, llevose a estas dos hermanas muy temprano, porque la una tenía treinta y cinco años y la otra no había cumplido los treinta, que hicieron gran lástima a todas las que las conocieron y vieron, mayormente a la santa tía, que aún vivía y quiso Nuestro Señor que pasasen por ella estos trabajos y los padeciese, por que fuese coronada con doble corona. Y en todos ellos mostró el valor de su paciencia y la a<c>mistad verdadera que con Dios tenía, porque ninguna a< s >[d]versidad ni trabajo de esta vida la pudo vencer para que perdiese la paciencia. Así mismo, vio esta sierva de Dios la muerte de otra religiosa que se llamó en nombre de seglar doña María de Loaísa y de la orden María de Asunción, que fue grande amiga suya. Y sintió mucho la muerte de esta su amiga, llevándolo todo con la paciencia y consideración que tales cosas requerían.  


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