María de San Agustín

De Catálogo de Santas Vivas
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María de San Agustín
Nombre María de San Agustín
Orden Jerónimas
Títulos Priora y monja del Monasterio de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento Segunda mitad del siglo XV o principios del siglo XVI
Fecha de fallecimiento 1558
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita (1)

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: julio de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 195-197.

Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el”. Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Además, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica o/u (“prodencia”, “murir”) y el uso de las siguientes consonantes: b/v, c/g, c/z, d/z, g/j, n/m, ll/y, r/l, r/rr.

Vida de María de San Agustín

[199] [1] En esta santa casa hubo una religiosa señora muy principal, sobrina del comendador mayor de Castilla que entonces era, la cual se llamó de nombre seglar doña María de Ayala y de nombre de orden María de San Agustín. Fue esta señora muy [200] principal religiosa y muy gran sierva de Dios, y mujer que fue de mucho ser y valor entre< s > las que en su tiempo fueron.

La virtud de la caridad resplandecía en esta santa mujer sobre otras. Y el ejercicio santo de la oración era muy familiar en ella y continuo. En especial, era devotísima de la santa Pasión de Nuestro Redentor, y todos los viernes ayunaba en su reverencia con grandísimo vigor, no comiendo sino unas pasas o cosa semejante y, por grave enfermedad que tuviese, nunca jamás quiso comer carne en viernes. Y era tanto lo que esta devota sierva de Dios sentía, y lo que lloraba la Pasión de su muy dulce y amado Jesuscristo [2] en todo[s] los días de la Semana Santa, que la iban a consolar las otras religiosas, porque así lo sentía ella como por sí sola ella hubiera padecido el Redentor de todos. Hizo< s > muchos oficios en esta santa casa con mucha o[b]servancia y celo de la religión y, al cabo, fue priora tres años. Y gobernó [201] con mucha prudencia, y no le faltaron trabajos, antes tuvo muchos pero también mucha paciencia en ellos, porque este es el remate de los que bien vive[n] [3], y la prueba de los que son siervos de Dios, a los cuales la misericordia divina quiere probar como es probado el oro en el fuego, para que se entienda el valor y los quilates de las virtudes que en su ánima cada uno tiene, y sea remunerado según el valor de su virtud.

Tuvo la dicha señora María de San Agustín dos sobrinas religiosas y hermanas que también fueron en esta santa casa. A la una llamaron de nombre seglar doña Inés de Ayala y la otra se llamó de nombre seglar doña María de Zúñiga [4], y del nombre de la orden María de la Resur[r]e<r>c[c]ión [5], las cuales fueron naturales de Talavera y muy buenas religiosas, y muy hábiles. Y dieron muy buenas muestras de toda virtud y bondad, pero el Señor piadoso, en cuya voluntad [202] son todas las cosas y en cuyas manos está la vida y la muerte, llevose a estas dos hermanas muy temprano, porque la una tenía treinta y cinco años y la otra no había cumplido los treinta, que hicieron gran lástima a todas las que las conocieron y vieron, mayormente a la santa tía, que aún vivía y quiso Nuestro Señor que pasasen por ella estos trabajos y los padeciese, por que fuese coronada con doble corona. Y en todos ellos mostró el valor de su paciencia y la a<c>mistad verdadera que con Dios tenía, porque ninguna a< s >[d]versidad ni trabajo de esta vida la pudo vencer para que perdiese la paciencia. Así mismo, vio esta sierva de Dios la muerte de otra religiosa que se llamó en nombre de seglar doña María de Loaísa y de la orden María de Asunción, que fue grande amiga suya. Y sintió mucho la muerte de esta su amiga, llevándolo todo con la paciencia y consideración que tales cosas requerían.

[…]

Y al cabo de todo quedó muy sola la sierva de Dios María de San Agustín, privada de sus sobrinas y amiga. Y cuando a el Señor clementisímo plugo de llevar a esta su sierva de esta vida, la dio una enfermedad muy grave de la cual murió, por que fuese más probada su paciencia y fuese a descansar con Jesucristo, que es la verdadera holganza [6] y descanso de los que en esta vida, por su amor, recibieron y padecieron trabajos.

Tuvo esta sierva de Dios, entre otras virtudes, un grande amor de Dios, y hablaba con Él palabras amorosísimas y muy regaladas, y como se las suel[e] decir los que mucho le aman. Y así fue que, la última vez que recibió a Nuestro Señor para haber de morir e i[r]se con Él, dijo grandes lindezas y palabras suavísimas de gran dulcedumbre y suavidad, y muy llenas de espiritual amor.

Murió en el año de mil quinientos [cincuenta] y ocho, día del glorioso y bienaventurado Nuestro Padre San Jerónimo, el cual llevó a esta su hija y religiosa a gozar en su compañía de los coros eternos, amén. Laus Deus, amen.

Notas

[1] El epígrafe presenta la biografía de la siguiente manera: “Síguese de la muy religiosa y sierva de Dios María de San Agustín, y también se trata de las dos hermanas Inés Evangelista y María de la Resurrección, sus sobrinas, y también de María de la Asunción (2), que fue grande amiga de la susodicha [s]”.

[2] En el libro es más habitual hallar escrito “JesuCristo” (como en las páginas 199, 204 y 213) pero en este caso leemos “Jesus Cristo”.

[3] Enmendamos la palabra escrita “vives”.

[4] No se comenta en el libro el posible vínculo de parentesco de esta religiosa con la propia Ana de Zúñiga.

[5] En el libro leemos “Resurercion”, corregimos considerando los criterios de edición.

[6] Está escrito “organza” pero transcribimos “holganza” siguiendo los criterios de edición.

Vida manuscrita (2)

Ed. de Irati Zaitegui Blanco; fecha de edición: septiembre de 2025.

Fuente

  • Cruz, Juan de la, 1591. Hystoria, de la Orden de st. Hieronymo Doctor de la yglesia, y de su restauracion y fundaçion en los Reynos de España / Por fray Joan de la cruz frayle de la dicha orden, professo de st. Bartholome el Real de Lupiana. Esc. &-II-19, fol. 389v-390r.

Contexto material del manuscrito de El Escorial, MS &-II-19 (Hystoria, de la Orden de st. Hieronymo Doctor de la yglesia, y de su restauracion y fundaçion en los Reynos de España / Por fray Joan de la cruz frayle de la dicha orden, professo de st. Bartholome el Real de Lupiana).

Criterios de edición

Al tratarse de una copia manuscrita de la segunda mitad del siglo XVI que bebe de fuentes primitivas, se han adoptado criterios de edición de carácter conservador. Se han desarrollado las abreviaturas de Capítulo, que, San y Nuestro. Se han respetado, sin embargo, las peculiaridades gráficas del manuscrito, como la oscilación v/b en su valor consonántico, la alternancia entre i/y, las variantes gráficas g/j/x y las oscilaciones de las sibilantes (z y ç ante las distintas vocales). Asimismo, se ha mantenido el grupo doble -ct- en formas como sancta, la s líquida en voces como spíritu o spiritual, así como los grupos geminados -ss-, -ll- y -cc-, además de grafías como dellas o desta. También se ha reproducido como ñ la n acompañada de vírgula, y se han conservado palabras de interés morfológico o fonológico, o bien cultismos significativos, tales como ay, charidad, riguor o ansí. Por otro lado, se han regularizado las alternancias gráficas sin valor fonético (u/v) y se han modernizado la acentuación, la puntuación y la capitalización conforme a las normas de la RAE, manteniendo, no obstante, las mayúsculas reverenciales o de respeto, como en Nuestro Señor.

Vida de María de de San Agustín

[fol. 389v] [1] Esta religiosa fue sobrina del comendador mayor de Castilla, que entonçes posseýa el Estado. Y fue muy prinçipal y de mucho ser y valor entre las religiosas que en su tiempo fueron. Resplandeçió en esta sancta muger la charidad y el exerçicio de la sancta oraçión y meditaçión; le era muy familiar y le continuava con grande perseverançia. Y espeçialmente era devotíssima de la Passión de Nuestro Redemptor, y todos los viernes ayunava a su reverençia con gran riguor, sin comer más que unas pasas o cosa muy [fol. 390r] ligera y semejante, y por grave enfermedad que tuviese, jamás quiso comer carne en viernes. Era tanto el sentimiento que los días de la Semana Sancta tenía esta sancta muger con la consideraçión de la Pasión de Nuestro Redemptor que la tenían las hermanas mucha compasión, y la consolavan para que çesasse de cansarse y fatigarse con tantas lágrimas, solloços y sospiros. Y no se podía yr a la mano en ello porque ansí sentía los tormentos que Jesuchristo padeçió, como si por ella sola los huviera sufrido. En aquella casa se occupó en muchos offiçios, por la obediençia que los hazía, con grande observançia y zelo de la religión. Y al cabo fue priora tres años y governó con mucha prudençia, aunque no le faltaron trabajos y paçiencia para llevarlos, porque este es el remate de los que viven bien y la prueva de los que son siervos de Dios, a los quales la misericordia divina quiere probar, como es probado el oro en el fuego, y que se entienda el valor y los quilates de las virtudes que cada uno tiene en su ánimo, y sea conforme a ello remunerado. Tuvo María de San Agustín dos sobrinas, hermanas religiosas en el mismo Monasterio de San Pablo, de buenas costumbres y sancta religión, con quien tenía particular contento y compañía. Mas Nuestro Señor piadoso, en cuya voluntad son todas las cosas y en cuyas manos está la vida y la muerte, las llevó muy temprano desta vida, siendo aún de poca edad, que lo sintió la tía María de San Agustín y lo sufrió como venido de la mano de Dios, mostrando su valor y paçiençia y la amistad verdadera que tenía con Dios. Y se vio en ella, siempre que le venían trabajos, que no la vençía la adversidad para que perdiesse la virtud de la paçiençia y sufrimiento, alentada con el spíritu divino y esforçada con su vigor y graçia. Por esto llamó el Propheta al Señor su paçiencia: porque no solamente [fol. 390v] nos manda que la tengamos, sino porque nos da lo que nos manda. Y por esto nos devemos siempre subiectar en todo a su divina disposiçión, y procurar, en todos los tiempos de prosperidad y de adversidad, mirar a él como el águila del mar [2] mira y no se desvía del norte. Gran fortaleza mostrava María de San Agustín en los trabajos, en llevarlos con paçiençia, que la tuvo también en la muerte de otra religiosa grande amiga y querida suya; y tenía con ella gran compañía y entretenimiento, por la sanctidad y buena religión que veýa en ella. Quando fue servido Nuestro Señor de llevar a esta su sierva desta vida, la vino una enfermedad muy grave y penosa, para que fuesse más probada su paciençia. Y entre otras virtudes que tuvo, fue grande amor de Dios, que hablava con él palabras amorosíssimas y muy regaladas, como se suelen dezir los que se aman mucho. Y ansí fue que, la postrera vez que reçibió el sanctíssimo y divino sacramento para morir, dixo grandes lindezas y palabras suavíssimas de gran dulçura y suavidad, y llenas del spiritual amor, con que consoló mucho a las que la oýan. Murió esta sancta muger el año de mill y quinientos y çinquenta y ocho, día del glorioso doctor nuestro padre Sanct Hierónymo.

Notas

[1] El texto se vincula a la sección presentada con el epígrafe: “Capítulo decimoquinto de diversas cosas que se hallan que dezir en los tres años que se siguen y de María de San Agustín, religiossa de San Pablo de Toledo”.

[2] En el manuscrito figura “marear”, aunque, atendiendo al sentido del pasaje, se ha enmendado por “mar”.


Vida impresa

Ed. de Lara Marchante Fuente; fecha de edición: mayo de 2018; fecha de modificación: junio de 2023.

Fuente

  • Sigüenza, Fray José de, 1605. “Libro Segundo de la Tercera parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo”, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, doctor de la Iglesia, dirigida al Rey, Nuestro Señor, Don Felipe III. Madrid: Imprenta Real, 505, 509.

Contexto material del impreso Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, doctor de la Iglesia, dirigida al Rey, Nuestro Señor, Don Felipe III.

Criterios de edición

Para facilitar su lectura, esta edición moderniza el texto en aquellos puntos que no suponen una pérdida de los valores fonéticos, léxicos y sintácticos del periodo y conserva la morfología de las palabras con interés morfológico o fonológico o por tratarse de cultismos (como agora, ansí, monesterio, recebir, redemptor u obscuro).

Se adaptan, por tanto, las grafías a las normas de ortografía vigentes (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.) y a la acentuación y puntuación de las normas gramaticales actuales. Igualmente, el uso de las mayúsculas y minúsculas respeta los criterios presentes del español, si bien se mantienen las mayúsculas como signos de respeto o de diferenciación con la palabra escrita en minúscula (Cielo, Esposo, Señor, Profeta, Reina del Cielo).

También se introducen las comillas para delimitar las intervenciones dialógicas de los personajes y se subsanan las erratas evidentes. En este sentido, conviene apuntar que, dentro de esta edición y en base a sus particularidades, se han incluido notas al pie en las que se especifican y desarrollan algunas ideas o palabras del texto impreso original.

Vida de María de San Agustín

CAPÍTULO LI [1]

[505] De otras muchas siervas de Dios que han florecido con gran ejemplo en el mismo Convento de San Pablo

[...] Voy como de corrida y atrancado, sin osar detenerme en tan larga letanía, porque no saldré deste convento si de todas hago memoria, y este libro se hará como Flos sanctorum. María de San Agustín no se puede olvidar, aunque no hagamos sino saludar su nombre de lejos. Era sobrina del comendador mayor de Castilla [1], religiosa de grandes prendas, devoción, paciencia, prudencia, y otras cien preciosas perlas. Fue priora, gobernó aquel convento tan santamente, y voló al cielo como paloma que rompió el hilo de que estaba presa. […]

Notas

[1] Figura en el texto como Capítulo LI pero debería ser el LII, debido al error señalado en la edición de la vida impresa de María de Ajofrín por Sigüenza, pues repite el número de capítulo XLIV.

[2] Probablemente se refiere a Juan de Zúñiga y Velasco (1488-1546).