Diferencia entre revisiones de «María de la Visitación»
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[291] ''[1]'' Hubo en esta santa casa de San Pablo una religiosa gran sierva de Dios que se llamó María de la Visitación, la cual fue natural de Logroño y de muy nobles parientes. Y vino a ser monja, de edad <que> de quince años, poco después que las santas beatas hicieron profesión y se sujetaron a la orden. A la cual recibiero[n] para el coro porque tenía mucha habilidad para todas las cosas de él. Y era buena tañedora para todas las cosas de él, y, así, su continuo ejercicio fue seguir el coro de noche y de día. Y fue corretora ca- [297] si toda su vida, y tomó tan de veras con tanto espíritu y devoción este santo ejercicio q[ue] se cuenta de ella que, desde su principio y siendo novicia, siguió tan de veras el coro que jamás faltó una hora si no fuese estando enferma en la cama. Ni aun siendo de mucha edad nunca tomaba unos laudes para irse a descansar, antes enviaba a todas las que más podía y se quedaba con alguna[s] pocas en el coro, pareciéndola que todas tenían más necesidad de descansar que ella. | [291] ''[1]'' Hubo en esta santa casa de San Pablo una religiosa gran sierva de Dios que se llamó María de la Visitación, la cual fue natural de Logroño y de muy nobles parientes. Y vino a ser monja, de edad <que> de quince años, poco después que las santas beatas hicieron profesión y se sujetaron a la orden. A la cual recibiero[n] para el coro porque tenía mucha habilidad para todas las cosas de él. Y era buena tañedora para todas las cosas de él, y, así, su continuo ejercicio fue seguir el coro de noche y de día. Y fue corretora ca- [297] si toda su vida, y tomó tan de veras con tanto espíritu y devoción este santo ejercicio q[ue] se cuenta de ella que, desde su principio y siendo novicia, siguió tan de veras el coro que jamás faltó una hora si no fuese estando enferma en la cama. Ni aun siendo de mucha edad nunca tomaba unos laudes para irse a descansar, antes enviaba a todas las que más podía y se quedaba con alguna[s] pocas en el coro, pareciéndola que todas tenían más necesidad de descansar que ella. | ||
Siempre estuvo en el dormitorio común con todas, y nunca quiso celda aparte. Y desde allí se levantaba a maitines ''[2]'' a la media noche, y lo<s> más continuo era llamar ella a todas para los maitines. Y lo hizo hasta que, por la mucha edad que tenía, la faltaban las fuerzas y no podía llamar con la campana, pero, entonces, iba a llamar a las monjas que lo tenían por oficio y las decía muchas cosas de Nuestro Señor, para que se esforzasen y animasen a levantarse para maitines para el servicio de Nuestro Señor [293], trayéndolas a la memoria lo que Él había padecido por todos en aquella hora, de lo cual se infiere y [se] puede entender el espíritu y fervor con que estaba siempre esta sierva de Dios. | Siempre estuvo en el dormitorio común con todas, y nunca quiso celda aparte. Y desde allí se levantaba a maitines ''[2]'' a la media noche, y lo< s > más continuo era llamar ella a todas para los maitines. Y lo hizo hasta que, por la mucha edad que tenía, la faltaban las fuerzas y no podía llamar con la campana, pero, entonces, iba a llamar a las monjas que lo tenían por oficio y las decía muchas cosas de Nuestro Señor, para que se esforzasen y animasen a levantarse para maitines para el servicio de Nuestro Señor [293], trayéndolas a la memoria lo que Él había padecido por todos en aquella hora, de lo cual se infiere y [se] puede entender el espíritu y fervor con que estaba siempre esta sierva de Dios. | ||
Tenía por costumbre de poner y quitar los libros para el servicio de el coro antes que las cantoras fuesen [a] hacerlo, y aunque fuesen mozas lo hacía ta[m]bién. Lo más de el tiempo se estaba en el coro en oración. Sus comuniones eran muy continuadas y con gran devoción. | Tenía por costumbre de poner y quitar los libros para el servicio de el coro antes que las cantoras fuesen [a] hacerlo, y aunque fuesen mozas lo hacía ta[m]bién. Lo más de el tiempo se estaba en el coro en oración. Sus comuniones eran muy continuadas y con gran devoción. | ||
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La sierva de Dios María de la Visitación, además de las que quedan dichas, tuvo otras muchas virtudes, especialmente mucha caridad, porque, si alguna monja tenía alguna pena o desconsuelo, ella la acompañaba y consolaba. Y si veía que dos monjas estaban reñidas o enojadas, no sosegaba un momento, sino que andaba de la una a la otra hasta que co[n]seguía el reconciliarlas. Y así mismo, si la priora tenía algo con alguna, o tenía alguna queja de ella, iba y la pedía que la hablase y consolase. Y nunca salía del coro, ni entraba en celdas de ninguna, sino era con el fin de obrar de esta [295] manera. Siempre amonestaba a toda[s] que tuviesen paz, y las decía que aquello era lo que Dios nos había mandado, que nos amásemos unos a otros. Si oía alguna cosa que tocase [a] alguna persona, luego la disculpaba y decía que no sería así como lo contaban, o que no lo haría por el fin a que se echaba, por manera que sie<i>[m]pre procuraba descargar la persona deshaciendo la culpa de cualquiera de sus prójimos que fuese. Mu[r]muración ni cosa que a ella pareciese no se la oyó jamás, ni enojo contra nadie, ni ser contraria a nadie. | La sierva de Dios María de la Visitación, además de las que quedan dichas, tuvo otras muchas virtudes, especialmente mucha caridad, porque, si alguna monja tenía alguna pena o desconsuelo, ella la acompañaba y consolaba. Y si veía que dos monjas estaban reñidas o enojadas, no sosegaba un momento, sino que andaba de la una a la otra hasta que co[n]seguía el reconciliarlas. Y así mismo, si la priora tenía algo con alguna, o tenía alguna queja de ella, iba y la pedía que la hablase y consolase. Y nunca salía del coro, ni entraba en celdas de ninguna, sino era con el fin de obrar de esta [295] manera. Siempre amonestaba a toda[s] que tuviesen paz, y las decía que aquello era lo que Dios nos había mandado, que nos amásemos unos a otros. Si oía alguna cosa que tocase [a] alguna persona, luego la disculpaba y decía que no sería así como lo contaban, o que no lo haría por el fin a que se echaba, por manera que sie<i>[m]pre procuraba descargar la persona deshaciendo la culpa de cualquiera de sus prójimos que fuese. Mu[r]muración ni cosa que a ella pareciese no se la oyó jamás, ni enojo contra nadie, ni ser contraria a nadie. | ||
Era tanta su caridad y liberalidad con sus hermanas, y tanto el desaprop<i> | Era tanta su caridad y liberalidad con sus hermanas, y tanto el desaprop< i >amiento de sí misma, que ninguna cosa tenía q[ue] no fuese de todas y de cualquiera ''[3]'' q[ue] la hubiese menester, ni jamás daba cosa por pequeña que fuese y de poco valor que no la registrase y mostrase antes a la prelada. Y esto lo hizo y guardó con gran rigor, no solamente en sus principios, sino en toda su ancianidad hasta que murió. | ||
Fue mujer de muy pocas palabras porque todo su hablar y conversación era con Nuestro [296] Señor y de las cosas del Cielo. Como esta sierva de Dios conversaba tan poco con nadie, no se pudieron saber las mercedes y gustos espirituales que Nuestro Señor la dio a sentir, aunque se cre[e] que fueron muchas. Sola una cosa se supo, y fue que una noche se levantó y llamó a una monja, y la rogó se fuese con ella a el coro porque iba allá a suplicar a Nuestro Señor por el ánima del padre de una monja que acababa de morir en aquella hora, y tenía temor de ir sola. Lo cual se halló ser verdad después, a la mañana, que había muerto a la misma hora que había dicho esta santa religiosa. | Fue mujer de muy pocas palabras porque todo su hablar y conversación era con Nuestro [296] Señor y de las cosas del Cielo. Como esta sierva de Dios conversaba tan poco con nadie, no se pudieron saber las mercedes y gustos espirituales que Nuestro Señor la dio a sentir, aunque se cre[e] que fueron muchas. Sola una cosa se supo, y fue que una noche se levantó y llamó a una monja, y la rogó se fuese con ella a el coro porque iba allá a suplicar a Nuestro Señor por el ánima del padre de una monja que acababa de morir en aquella hora, y tenía temor de ir sola. Lo cual se halló ser verdad después, a la mañana, que había muerto a la misma hora que había dicho esta santa religiosa. | ||
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Tenían todas las personas que la conocían gran confianza en sus oraciones y en que Nuestro Señor las oía y concedía todo lo que justamente le pedía. Y así, acudían a ella muchas gentes a encomendarse en sus oraciones por diversas necesidades. Y porque la virtud de esta santa mujer fuese más probada, quiso Nuestro Señor darla el premio de mártir enviándola una enfermedad de perlesía, para que se perfec[c]io- [297] nase más la virtud de su paciencia, la cual tuvo ''[4]'' casi dos años, padeciendo grandísimos trabajos. Los cuales llevaba con gran sufrimiento y con la consideración que siempre tenía en su memoria de lo que Cristo había padecido, ofreciéndole lo que ella padecía en su recompe[n]sa y memoria de ello. | Tenían todas las personas que la conocían gran confianza en sus oraciones y en que Nuestro Señor las oía y concedía todo lo que justamente le pedía. Y así, acudían a ella muchas gentes a encomendarse en sus oraciones por diversas necesidades. Y porque la virtud de esta santa mujer fuese más probada, quiso Nuestro Señor darla el premio de mártir enviándola una enfermedad de perlesía, para que se perfec[c]io- [297] nase más la virtud de su paciencia, la cual tuvo ''[4]'' casi dos años, padeciendo grandísimos trabajos. Los cuales llevaba con gran sufrimiento y con la consideración que siempre tenía en su memoria de lo que Cristo había padecido, ofreciéndole lo que ella padecía en su recompe[n]sa y memoria de ello. | ||
Acercándose ya el tiempo en el cual el Señor de las Misericordias quiso dar fin a los trabajos de esta su sierva, y estando muy próxima a la muerte, quince días antes de su finamiento, que fue un sábado antes de la Dominica, in passione ''[5]'', dijo, con mucha alegría, q[ue] Nuestro Señor la había hablado y que la había dicho que la quedaba muy poco que padecer. Y así, luego se aparejó para la partida<d> y se confesó, lo cual hecho, y acabada de confesar, dijo el confesor a las religiosas que tuviesen cuenta con ella y mirasen por ella <por ella>, certificando que la quedaba poco de vida y de padecer. Y todo esto se entendía ser nuevo ac[c]idente de más enfermedad que la que hasta allí había tenido. Y pasados trece días adelan- [298] te ''[6]'', que fue el Jueves Santo, se conoció que estaba | Acercándose ya el tiempo en el cual el Señor de las Misericordias quiso dar fin a los trabajos de esta su sierva, y estando muy próxima a la muerte, quince días antes de su finamiento, que fue un sábado antes de la Dominica, in passione ''[5]'', dijo, con mucha alegría, q[ue] Nuestro Señor la había hablado y que la había dicho que la quedaba muy poco que padecer. Y así, luego se aparejó para la partida<d> y se confesó, lo cual hecho, y acabada de confesar, dijo el confesor a las religiosas que tuviesen cuenta con ella y mirasen por ella <por ella>, certificando que la quedaba poco de vida y de padecer. Y todo esto se entendía ser nuevo ac[c]idente de más enfermedad que la que hasta allí había tenido. Y pasados trece días adelan- [298] te ''[6]'', que fue el Jueves Santo, se conoció que estaba< s > más agravada de la enfermedad. El Viernes Santo se le quitó el habla y la diero[n] la extremaunción. Y murió Sábado Santo, en el cual día cayó la fiesta de la Santísima Encarnación del Hijo de Dios, de quien esta sierva suya era muy devota. Y expiró cuando decían en el coro aquel tratado que se dice cuando las profecía[s]: “Cantemos Domino” ''[7]''. En la cual hora oyeron tres religiosa[s] sierva[s] de Dios muchas músicas celestiales, lo cual se entendió de todas las demás hermanas por la mudanza y sentimiento que hicieron. Pasó esta susodicha madre de <d>esta vida presente a la eterna el día venticinco de marzo. Día de Nuestra Señora de la Encarnación, año de mil quiniento[s] y setenta y cinco. | ||
Aunque sea al fin de esta historia, quiero decir como esta santa mujer María de la Visitación tuvo grandes tentaciones en el año de noviciado. Y una de ellas fue que viendo de morir a una religiosa que tuvo recio pasamiento, lo cual le causó mucho espanto, tanto que qui- [299] so dejar el hábito, y todo aquel año estuvo muy descontenta y desconsolada, y llegado el tiempo en que había de hacer la profesión, un día antes dijo a la madre priora que ella no quería hacer profesión. Y entendiendo todas que era tentación persuadiéronla a que hiciese la profesión, y después que la hizo estaba muy contenta. Y así fue que, desde el día que hizo la profesión hasta que acabó la vida, tuvo grande contento y vivió muy alegre y consolada en el estado de la santa religión. | Aunque sea al fin de esta historia, quiero decir como esta santa mujer María de la Visitación tuvo grandes tentaciones en el año de noviciado. Y una de ellas fue que viendo de morir a una religiosa que tuvo recio pasamiento, lo cual le causó mucho espanto, tanto que qui- [299] so dejar el hábito, y todo aquel año estuvo muy descontenta y desconsolada, y llegado el tiempo en que había de hacer la profesión, un día antes dijo a la madre priora que ella no quería hacer profesión. Y entendiendo todas que era tentación persuadiéronla a que hiciese la profesión, y después que la hizo estaba muy contenta. Y así fue que, desde el día que hizo la profesión hasta que acabó la vida, tuvo grande contento y vivió muy alegre y consolada en el estado de la santa religión. | ||