Diferencia entre revisiones de «Mari García de Belén»

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Esta santa mujer fue hermana mayor en el tiempo que esta santa casa era de beatas, y después, en tiempo que fueron monjas, fue priora. Y cuando fueron algunas religiosas de esta casa a fundar a la Conce[p]ción ''[6]'' de Madrid, fue esta sierva de Dios por principal, y así se le debe de dar el nombre de la primera fundadora de aquella casa.
Esta santa mujer fue hermana mayor en el tiempo que esta santa casa era de beatas, y después, en tiempo que fueron monjas, fue priora. Y cuando fueron algunas religiosas de esta casa a fundar a la Conce[p]ción ''[6]'' de Madrid, fue esta sierva de Dios por principal, y así se le debe de dar el nombre de la primera fundadora de aquella casa.


Era el amor de Dios en esta su sierva tan ardiente y fervoroso que era cosa increíble, porque de solo hablar de Dios se le ponía el rostro tan inflamado y [219] encendido que daba muestras muy notables del fuego del amor de Dios que en su alma moraba. Cuando quiera que esta santa mujer comulgaba, tenía grandes gustos y sentimientos de nuestro Señor y daba a entender evidentemente los efectos maravillosos que en su alma hacía y causaba la presencia del Señor, porque la oían de decir grandes dulzuras y palabras amorosísimas y de gran consolación espiritual para todas las que presentes estaban.
Era el amor de Dios en esta su sierva tan ardiente y fervoroso que era cosa increíble, porque de solo hablar de Dios se le ponía el rostro tan inflamado y [219] encendido que daba muestras muy notables del fuego del amor de Dios que en su alma moraba. Cuando quiera que esta santa mujer comulgaba, tenía grandes gustos y sentimientos de Nuestro Señor y daba a entender evidentemente los efectos maravillosos que en su alma hacía y causaba la presencia del Señor, porque la oían de decir grandes dulzuras y palabras amorosísimas y de gran consolación espiritual para todas las que presentes estaban.


Fue esta santa mujer muy devota del santísimo nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, y en este paso era su más continua meditación y conte[m]plación. Y tenía junto a su cama una ima<n>gen de este santo misterio, y allí se estaba grandes ratos por las noches, adonde la oían y entendían pasar y sentir grandes júbilos y dulzuras de espíritu en Nuestro Señor Jesucristo, según lo manifestaban sus palabras y razones, que no se pueden dar tanto [220] a entender como eran en sí. Era también muy devota de la santísisma Virgen María y de otros muchos santos en particular.
Fue esta santa mujer muy devota del santísimo Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo, y en este paso era su más continua meditación y conte[m]plación. Y tenía junto a su cama una ima<n>gen de este santo misterio, y allí se estaba grandes ratos por las noches, adonde la oían y entendían pasar y sentir grandes júbilos y dulzuras de espíritu en Nuestro Señor Jesucristo, según lo manifestaban sus palabras y razones, que no se puede<n> dar tanto [220] a entender cómo eran en sí. Era también muy devota de la santísisma Virgen María y de otros muchos santos en particular.


La humildad de esta sierva de Dios no se podía decir aunque se escribiese mucho. Y no solamente mostraba ser verdaderamente humilde en sus palabras y obras, sino también lo era en su vestido y en todas las demás cosas que poseía, porque todo era lo más pobre y despreciado que había. Y, finalmente, su virtud y santidad fue tanta que sería cosa muy dificultosa que lo quisiéramos contar y escribir todo en particular.
La humildad de esta sierva de Dios no se podía decir aunque se escribiese mucho. Y no solamente mostraba ser verdaderamente humilde en sus palabras y obras, sino también lo era en su vestido y en todas las demás cosas que poseía, porque todo era lo más pobre y despreciado que había. Y, finalmente, su virtud y santidad fue tanta que sería cosa muy dificultosa que lo quisiéramos contar y escribir todo en particular.