Diferencia entre revisiones de «María de la Visitación»

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| Orden || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Santas_Jerónimas Jerónimas]
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| Títulos || Monja del Convento de San Pablo de Toledo
| Títulos || Tañedora y corretora del Convento de San Pablo de Toledo
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| Fecha de nacimiento || 1505
| Fecha de nacimiento || 1505
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| Fecha de fallecimiento|| 1570-1575
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| Lugar de nacimiento|| [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Logroño Logroño]
| Lugar de nacimiento|| [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Logroño Logroño]
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| Fecha de fallecimiento|| 1570
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| Lugar de fallecimiento || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Toledo Toledo]
| Lugar de fallecimiento || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Toledo Toledo]
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= Vida manuscrita=
Ed. de [https://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: septiembre de 2025.
== Fuente ==
* Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. La composición de la biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro. El texto se halla, según los criterios de numeración seguidos para la presente edición, en las páginas 291-300 (aunque, debido a los errores de paginación que integra la fuente, en el margen superior de las hojas correspondientes se leen las cifras “281” y consecutivas).
[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33.
== Criterios de edición ==
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”) y la escritura de los números. Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se ha modernizado la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las diversas erratas (como “casa/casas” con el sentido de “cosa/cosas” o viceversa) y se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica e/i, o/u (“demaseado”, “mormuración”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, g/j, n/m, r/rr, r/l, t/d, s/x, y/ll. 
==Vida de María de la Visitación==
[291] ''[1]'' Hubo en esta santa casa de San Pablo una religiosa gran sierva de Dios que se llamó María de la Visitación, la cual fue natural de Logroño y de muy nobles parientes. Y vino a ser monja, de edad <que> de quince años, poco después que las santas beatas hicieron profesión y se sujetaron a la orden. A la cual recibiero[n] para el coro porque tenía mucha habilidad para todas las cosas de él. Y era buena tañedora para todas las cosas de él, y, así, su continuo ejercicio fue seguir el coro de noche y de día. Y fue corretora ca- [297] si toda su vida, y tomó tan de veras con tanto espíritu y devoción este santo ejercicio q[ue] se cuenta de ella que, desde su principio y siendo novicia, siguió tan de veras el coro que jamás faltó una hora si no fuese estando enferma en la cama. Ni aun siendo de mucha edad nunca tomaba unos laudes para irse a descansar, antes enviaba a todas las que más podía y se quedaba con alguna[s] pocas en el coro, pareciéndola que todas tenían más necesidad de descansar que ella.
Siempre estuvo en el dormitorio común con todas, y nunca quiso celda aparte. Y desde allí se levantaba a maitines ''[2]'' a la media noche, y lo<s> más continuo era llamar ella a todas para los maitines. Y lo hizo hasta que, por la mucha edad que tenía, la faltaban las fuerzas y no podía llamar con la campana, pero, entonces, iba a llamar a las monjas que lo tenían por oficio y las decía muchas cosas de Nuestro Señor, para que se esforzasen y animasen a levantarse para maitines para el servicio de Nuestro Señor [293], trayéndolas a la memoria lo que Él había padecido por todos en aquella hora, de lo cual se infiere y [se] puede entender el espíritu y fervor con que estaba siempre esta sierva de Dios.
Tenía por costumbre de poner y quitar los libros para el servicio de el coro antes que las cantoras fuesen [a] hacerlo, y aunque fuesen mozas lo hacía ta[m]bién. Lo más de el tiempo se estaba en el coro en oración. Sus comuniones eran muy continuadas y con gran devoción.
Tuvo esta santa una muy grande amiga que se llamó Catalina de San Jerónimo, la cual fue muy grande religiosa y sierva de Dios y vivió muchos años, y cuando murió tenía ochenta años. Y quiso tanto a esta su amiga la santa madre María de la Visitación que, después q[ue] Nuestro Señor se la llevó para sí, pidió licencia a la madre priora para estarse siempre en el coro, para consuelo de la soledad que su amiga la causaba. Y fue tan continua la oración que por ella hizo que al cabo de [294] un año la fue revelada a esta santa mujer María de la Visitación cómo su amiga estaba en el Cielo gozando de Dios. Y por más consolación suya permitió la Majestad Divina q[ue] se le apareciera su buena amiga y la consolase en su tristeza. Murió la dicha Catalina de San Jerónimo en el año de mil quinientos cincu[e]nta y tres llena de toda virtud y buenas obras, y se fue a gozar de la bienaventuranza en el Cielo.
La sierva de Dios María de la Visitación, además de las que quedan dichas, tuvo otras muchas virtudes, especialmente mucha caridad, porque, si alguna monja tenía alguna pena o desconsuelo, ella la acompañaba y consolaba. Y si veía que dos monjas estaban reñidas o enojadas, no sosegaba un momento, sino que andaba de la una a la otra hasta que co[n]seguía el reconciliarlas. Y así mismo, si la priora tenía algo con alguna, o tenía alguna queja de ella, iba y la pedía que la hablase y consolase. Y nunca salía del coro, ni entraba en celdas de ninguna, sino era con el fin de obrar de esta [295] manera. Siempre amonestaba a toda[s] que tuviesen paz, y las decía que aquello era lo que Dios nos había mandado, que nos amásemos unos a otros. Si oía alguna cosa que tocase [a] alguna persona, luego la disculpaba y decía que no sería así como lo contaban, o que no lo haría por el fin a que se echaba, por manera que sie<i>[m]pre procuraba descargar la persona deshaciendo la culpa de cualquiera de sus prójimos que fuese. Mu[r]muración ni cosa que a ella pareciese no se la oyó jamás, ni enojo contra nadie, ni ser contraria a nadie.
Era tanta su caridad y liberalidad con sus hermanas, y tanto el desaprop<i>iamiento de sí misma, que ninguna cosa tenía q[ue] no fuese de todas y de cualquiera ''[3]'' q[ue] la hubiese menester, ni jamás daba cosa por pequeña que fuese y de poco valor que no la registrase y mostrase antes a la prelada. Y esto lo hizo y guardó con gran rigor, no solamente en sus principios, sino en toda su ancianidad hasta que murió.
Fue mujer de muy pocas palabras porque todo su hablar y conversación era con Nuestro [296] Señor y de las cosas del Cielo. Como esta sierva de Dios conversaba tan poco con nadie, no se pudieron saber las mercedes y gustos espirituales que Nuestro Señor la dio a sentir, aunque se cre[e] que fueron muchas. Sola una cosa se supo, y fue que una noche se levantó y llamó a una monja, y la rogó se fuese con ella a el coro porque iba allá a suplicar a Nuestro Señor por el ánima del padre de una monja que acababa de morir en aquella hora, y tenía temor de ir sola. Lo cual se halló ser verdad después, a la mañana, que había muerto a la misma hora que había dicho esta santa religiosa.
Tenían todas las personas que la conocían gran confianza en sus oraciones y en que Nuestro Señor las oía y concedía todo lo que justamente le pedía. Y así, acudían a ella muchas gentes a encomendarse en sus oraciones por diversas necesidades. Y porque la virtud de esta santa mujer fuese más probada, quiso Nuestro Señor darla el premio de mártir enviándola una enfermedad de perlesía, para que se perfec[c]io- [297] nase más la virtud de su paciencia, la cual tuvo ''[4]'' casi dos años, padeciendo grandísimos trabajos. Los cuales llevaba con gran sufrimiento y con la consideración que siempre tenía en su memoria de lo que Cristo había padecido, ofreciéndole lo que ella padecía en su recompe[n]sa y memoria de ello.
Acercándose ya el tiempo en el cual el Señor de las Misericordias quiso dar fin a los trabajos de esta su sierva, y estando muy próxima a la muerte, quince días antes de su finamiento, que fue un sábado antes de la Dominica, in passione ''[5]'', dijo, con mucha alegría, q[ue] Nuestro Señor la había hablado y que la había dicho que la quedaba muy poco que padecer. Y así, luego se aparejó para la partida<d> y se confesó, lo cual hecho, y acabada de confesar, dijo el confesor a las religiosas que tuviesen cuenta con ella y mirasen por ella <por ella>, certificando que la quedaba poco de vida y de padecer. Y todo esto se entendía ser nuevo ac[c]idente de más enfermedad que la que hasta allí había tenido. Y pasados trece días adelan- [298] te ''[6]'', que fue el Jueves Santo, se conoció que estaba[s] más agravada de la enfermedad. El Viernes Santo se le quitó el habla y la diero[n] la extremaunción. Y murió Sábado Santo, en el cual día cayó la fiesta de la Santísima Encarnación del Hijo de Dios, de quien esta sierva suya era muy devota. Y expiró cuando decían en el coro aquel tratado que se dice cuando las profecía[s]: “Cantemos Domino” ''[7]''. En la cual hora oyeron tres religiosa[s] sierva[s] de Dios muchas músicas celestiales, lo cual se entendió de todas las demás hermanas por la mudanza y sentimiento que hicieron. Pasó esta susodicha madre de <d>esta vida presente a la eterna el día venticinco de marzo. Día de Nuestra Señora de la Encarnación, año de mil quiniento[s] y setenta y cinco.
Aunque sea al fin de esta historia, quiero decir como esta santa mujer María de la Visitación tuvo grandes tentaciones en el año de noviciado. Y una de ellas fue que viendo de morir a una religiosa que tuvo recio pasamiento, lo cual le causó mucho espanto, tanto que qui- [299] so dejar el hábito, y todo aquel año estuvo muy descontenta y desconsolada, y llegado el tiempo en que había de hacer la profesión, un día antes dijo a la madre priora que ella no quería hacer profesión. Y entendiendo todas que era tentación persuadiéronla a que hiciese la profesión, y después que la hizo estaba muy contenta. Y así fue que, desde el día que hizo la profesión hasta que acabó la vida, tuvo grande contento y vivió muy alegre y consolada en el estado de la santa religión.
También quiero contar un caso que acaeció a esta santa religiosa, que, estando un día en el coro, vio a una monja que era demasiado curiosa en el tocado que tenía puesto, y la manera de la postura era diferente de como las otras la traían. Y mirando esto, la sierva de Dios vio a el demonio estar junto a la dicha monja entendiendo en sus tocados y persuadiéndola a ello, y causola tan gran espanto esta visión que la dio súbitamente un de[s]mayo muy grande, y volvió de él con mucha congoja y lágrimas. Y luego [300] avisó a la monja y la amonestó a que dejase aquella curiosidad y se conformase con las demás en todo, lo cual hizo así, y se enmendó ''[8]'' de veras.
''Laus Deus, [a]men''.
===Notas===
''[1]'' La vida se presenta con el siguiente epígrafe: “Historia de la muy sierva de Dios María de la Visitación”.
''[2]'' “Primera de las horas canónicas, rezada antes de amanecer”. Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: ''Diccionario de la lengua española'', 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/maitines> [septiembre 2025]
''[3]'' Se ha corregido “cualquiera” considerando los criterios de edición.
''[4]'' Se ha corregido “tuba” teniendo en cuenta los criterios de edición.
''[5]'' Está escrito “Dominica inpasione”. Remite al Domingo de la Pasión que, actualmente, se identifica con el quinto Domingo de Cuaresma (que, en la liturgia católica, antecede al Domingo de Ramos).
''[6]'' Se ha corregido “adelanta”.
''[7]'' Cántico o salmo responsorial “Cantemos al Señor” que acompañaba a la lectura de las profecías bíblicas.
''[8]'' Corregimos “ermendó”.


= Vida impresa (1)=
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