Teresa Enríquez

| Nombre | Teresa Enríquez |
| Estado | Mujer casada |
| Títulos | Señora de Torrijos y de Maqueda; fundadora del convento de la Concepción de Torrijos y del convento de la Concepción de Maqueda. |
| Fecha de nacimiento | c. 1450 |
| Lugar de nacimiento | Valladolid |
| Fecha de fallecimiento | 4 de marzo de 1529 |
| Lugar de fallecimiento | Torrijos, Toledo |
Vida manuscrita (1)
Ed. de Verónica Torres Martín; fecha de edición: noviembre de 2025.
Fuente
- Téllez de Meneses, Alonso. Libro de los linages de Hespaña, sus principios i continuación, Real Academia de la Historia, sig. 9/234, sig. anterior C-12, fols. 396v- 398r.
Normas de edición
Se trata de una obra manuscrita que, por la letra, se sitúa a principios del siglo XVI. Por ello, los criterios de edición son conservadores. Se mantienen los grupos cultos como -ct- en sancta y ch- en Christo. Se conservan las consonantes geminadas: ss y mm, así como el uso de qu por cu (qual). Asimismo, se respetan las oscilaciones y variantes de las sibilantes, así como la oscilación entre v/b o e/i. Se conserva della, pero se separa quella por que ella, para mejorar la comprensión del texto y, de la misma forma, se separa mediante apóstrofo cuando la forma aglutinada incluye el pronombre personal masculino singular: d’él. Por último, se actualiza la puntuación, el empleo de las letras mayúsculas, la acentuación y el uso de la h según la norma actual y, del mismo modo, se moderniza la unión o separación de palabras.
Vida de Teresa Enríquez
[fol. 396v] De los hijos que dexó, de las excelencias de su muger, doña Teresa Enríques, y de las obras grandes que hizo al culto devino
Casó en tiempo de su augmento con doña Teresa Enríques, hija bastarda del almirante don Alonso Enríques, que la huvo en una esclava [1] de su casa y salió una muy noble señora. Huvo de ella dos hijos y una hija: el mayor fue don Diego de Cárdenas, que sucedió al estado y fue duque; el otro murió en las fiestas que le hicieron en Burgos a las bodas del príncipe don Juan, que se le empinó el cavallo y cayó sobre él; la hija casó con el Conde de Miranda, mayordomo mayor de la emperatriz.
La dicha doña Teresa Enríques, muger del conde comendador mayor, fue merecedora que de ella quedase nombre y fama immortal porque, muerto el comendador mayor, siempre entendió en cosas notables del servicio de Dios y no se embaraçó jamás en otra cosa. Y fundó la Iglesia Colegial de Torrijos de muy singulares edefiçios y dotola muy bien, y la proveyó de muchos capellanes, con que fue bien servida. Y començó a hazer un grande hospital en esa villa para curar enfermos [fol. 397r] y con su muerte pudo acabarse. Y la renta que para él dexó situada, que es buena, mandó que se gastase en los pobres que, a la dicha villa de Torrejos [sic], se fuese a curar en otra casa grande y muy principal entretanto que el hospital se acava, que fue obra muy sancta e meritoria, porque quántos pobres en aquella comarca hay [que] no saben otro lugar más cierto para se remediar que allí, porque hallan muy buen cobro do que han menester, por estar muy bien proveído de médicos y medicinas, y de todo lo necessario y muy cumplidamente.
Fue esta señora debotíssima del Sancto Sacramento del cuerpo de Nuestro Señor Jesuchristo y assí en las fiestas que se selebran [sic] de cada año, día de Corpuz Christe [sic], siempre las hazía soleniçar en aquella su villa de Torrijos con mucha devoción y regocijo; y embió a Roma a haçer una capilla do huviese Cofradía de Santo Sacramento y suplicó al papa por una bula para los que quisiessen ser ahí cofrades pagando cierta summa de maravedís lo pudiessen ser, aunque biviesen en España. Y el papa lo concedió, otorgando a los cofrades muchos perdones e indulgencias [2] y facultades, en espicial [sic] que, comulgando tal cofadre [3] en qualquier día de la Quaresma, cumpliesen con la Iglesia como si el Jueves Sancto o el primer día de Pascua siguiente [fol. 397v] comulgase.
Proveyó a muchas iglesias do savía que no tenían cáliz de plata y que, a su falta, consagravan en cáliç de estaño, dándoles dinero para que se comprasen y para las otras cosas que eran necesarias [4] para el culto devino, do savía que faltavan, y esto con gran liberalidad, y assí dexó renta situada que a cierto tiempo fuese un capellán de la dicha iglesia con título de besitador, con ornamientos, cáliz y patenas y cruçes, visitando por muchas partes las iglesias y proveyendo de lo que les faltava por los lugares e iglesias pobres.
En su tiempo, se començaron en los pueblos las Cofradías del Santíssimo Sacramento en estos reinos con el palio que se lleva ensima [sic] d’él y la cera que se gasta quando sale fuera de la iglesia, la qual antes no se haçía assí, porque ella dio en muchas partes borcados [5] y sedas para se haçer y dinero para la çera que se encienda y gasta todo el tiempo que ella bivió, que fue más de XX años después que murió el comendador mayor, su marido. Y en esto y en otras obras sanctas y caritativas gastava quanta [6] renta ella tenía, que eran más de 20.000 ducados cada año.
No se supo jamás de persona biviente que fuesse a socorrerse della que fuese desconsolado, y su muerte [fol. 398r] hiço falta a muchos. Comúnmente se afirma que la dicha doña Teresa fue la primera que imbentó tocar por las calles a prima noche la campanilla para que resassen [sic] por las ánimas de purgatorio, y que dexó renta en muchas partes [7] para ello, porque algunos le afirmaron que el comendador mayor, su marido, andava su ánima penando y que le havían visto.
Murió finalmente goçando de todo el estado del marido sin que su hijo le goçasse todos estos veyente [sic] años, el qual era adelantado de Granada, y él, con la esperança de su herencia, no la osó enojar. Murió muy bieja, en edad decrépita, temblándole mucho la barva. Mandose enterrar en el dicho Monasterio de San Francisco con el comendador mayor, su marido.
Notas
[1] La palabra “esclava” aparece añadida a posteriori y, además, con otra tinta distinta más amarronada y no negra, como la del texto principal. Parece, además, escrita por una mano distinta. Este detalle ya fue notado por fray Damián Yáñez Neira en su artículo de 2003: “La sierva de Dios Teresa Enríquez y Alvarado. Honra y prez de la Nobleza Española”, Hidalguía, 298-299, pp. 411- 434.
[2] Se subsana la errata, pues en el manuscrito aparece escrito “induligencias”.
[3] Se respeta la escritura de “cofadre” según el original, pues se documenta su uso en la época.
[4] Se subsana la incongruencia de género, pues en el manuscrito indica “necesarios”, pero el antecedente es “cosas”, por tanto, debería emplearse en femenino.
[5] Brocados.
[6] De nuevo, se subsana una incongruencia de género, pues “renta” es femenino, por tanto, ha de ser “quanta” y no “quanto”.
[7] Se subsana la errata, “partis” por “partes”.
Vida manuscrita (2)
Ed. de Verónica Torres Martín y Rebeca Sanmartín Bastida; fecha de edición: noviembre de 2025.
Fuente
- Fernández de Oviedo y Valdés, Gonzalo, 1556. “Acrescentados”, Tercera parte de las tres quinquagenas, Biblioteca Nacional de España, sig. MSS/ 2219, fol. 85r.
Normas de edición
Se trata de una obra manuscrita, original y autógrafa, de 1556 y, por ello, los criterios de edición son conservadores. Se conserva el uso de qu por cu (qual, quarta) y deso, y se respetan las oscilaciones y variantes de las sibilantes, así como la oscilación entre v/b e y/i. No obstante, se elimina la duplicación de consonantes. Por último, se actualiza la puntuación, el empleo de las letras mayúsculas y la acentuación según la norma actual y, del mismo modo, se moderniza la unión o separación de palabras.
Vida de Teresa Enríquez
[fol. 85 r] [1] Quarta e aun única señora de las que me acuerdo e se han visto en nuestro tiempo e patria e aun en toda la cristiandad en sus limosnas e devoçiones, según la opinión de los que la vimos e conosçimos, fue la ylustre señora doña Teresa Enríquez, en quien yo no puedo con sufiçiençia expresar sus grandes partes. La qual fue hija natural del muy ylustrísimo señor almirante de Castilla, don Alonso Enríquez segundo, de quien se ha fecho desuso memoria, ijo que fue del segundo don Fadrique Enríquez, almirante, asimismo, de Castilla (cuchillo de los comuneros), muger del notable comendador mayor de León, don Gutierre de Cárdenas, contador mayor de Castilla. El qual e esta señora fueron padres del primero adelantado de Granada, don Diego de Cárdenas, primero duque de Maqueda.
Esta señora, después que enbiudó, se retruxo en su villa de Torrijos con diez o doce cuentos de renta e muchos vasallos e riquezas, que ella supo muy bien gastar e emplear en serviçio de Dios; e dexó parte de la fazienda, que demás deso tenía el comendador mayor, al dicho duque, su fijo, e como su intento fue servir a Dios acabó aquel sumptuoso edefiçio de San Francisco de Torrijos, que el comendador mayor avía con ella conçertado, donde ambos están sepultados. El qual edefiçio es otro segundo como San Juan de los Reyes de Toledo e fizo otros monesterios e ospitales en la dicha villa de Torrijos y en su villa de Maqueda. Sus limosnas fueron grandes e muy continuas e en tiempos que muchos ombres murieron de hambre sino fueran de su mano socorridos, e no solamente ser su tierra e con sus vasallos, pero redimió muchos cativos de tierra de moros e casó muchas guérfanas. Supo que en Roma al tiempo que el Santísimo Sacramento se llevava a los enfermos no era de la manera ni con aquella solegnidad e acompañamiento que en capilla se haze, e embió allá e suplicó al sumo pontífiçe por una bula de grandes indulgencias para los que acompañasen el Santísimo Sacramento e se le conçedió plenísima e de grandes facultades e começose a exercitar en aquella santa cibdad en una confadría que fundó en la Yglesia de Sant Llorente de Roma, donde reside el vicario de Cristo, e se continúa al presente, para donde esta señora embió ornamentos e doseles ricos e plata e dio admiraçión e devoçión a aquel sacro colegio e a toda Italia con esta santa confradía. E trúxosele la bula a España, donde se le davan más de ochenta mil ducados por ella, pero no los quiso resçebir, sino fizo imprimir muchos millares de bulas de la dicha cofadría [2] e repartirlos e diolos graçiosamente a las perrochias de las yglesias de la cibdad de Toledo e de otras cibdades e villas de España donde los vezinos las tomaron e davan cada un año en çierta suma de maravedís para la renta del acompañamiento del Santísimo Sacramento. Con la qual limosna sacó de nesçesidad las dichas cofadrías e se aumentó la devoçión e patria, como era razón e se haze oy en día en España. Grandes e quasi inmensas fueron sus limosnas e dichas santas obras desta ylustríssima señora. E ymitando como ymitó en el nombre e devoçión a la ylustrísima señora doña Teresa de Quiñones, su abuela, muger que fue del ylustrísimo almirante de Castilla don Fadrique, abuelo, asimismo, del Católico rey don Fernando, rey de [3] Granada e Nápoles e Navarra [palabra ilegible]. Edificó asimismo en la villa de Torrijos una sumptuosa yglesia colegial e dotola de muy buena renta e ornamentos, llamada Corpus Christi en reverençia del Santísimo Sacramento, donde ay copia de capellanes e ministros del altar muy bien dotados e proveýdos. E en esta e otras muchas santas obras bivió treinta años más después que enbiudó e acabó santamente e goza de la gloria eterna e así méritamente onra nuestro famoso e ilustre calendario.
Notas
[1] Al margen derecho: Doña Teresa Enrríquez, 28.
[2] Se respeta la escritura y oscilación del término “cofadría” y “confadría” según el original.
[3] Lectura incierta.
Vida impresa
Ed. de María González-Díaz; fecha de edición: febrero de 2021.
Fuente
- Salazar, Pedro de, 1612. Crónica y historia de la fundación y progreso de la provincia de Castilla de la Orden del bienaventurado Padre San Francisco. Madrid: Imprenta Real, 483 y 485-486.
Contexto material del impreso Crónica y historia de la fundación y progreso de la provincia de Castilla de la Orden del bienaventurado Padre San Francisco.
Criterios de edición
El relato aparece en el libro octavo de la Crónica y Historia de la fundación y progreso de la provincia de Castilla, impreso en 1612, donde se narra la fundación de la Orden de la Concepción y los conventos que de ella se fundaron en Castilla. Concretamente, la vida de Teresa Enríquez aparece en los capítulos décimo y undécimo, en los cuales se explica la fundación del convento de la Concepción Torrijos y del convento de la Concepción de Maqueda.
Se han adoptado los criterios de edición de vidas impresas estipulados en el catálogo, esto es, se han eliminado las consonantes geminadas y se ha modernizado la ortografía (sibilantes, b/u/v, j/g, chr/cr, qu/cu, empleo de h, etc.), aunque se respeta la morfología de las palabras con interés morfológico o fonológico (“ansí”). Además, se han ajustado a los criterios actuales del español la unión y separación de palabras (“desta”, etc.), el uso de mayúsculas y minúsculas, y la acentuación y la puntuación. Asimismo, se han expandido las abreviaturas, primordialmente la expansión de las nasales con la virgulilla encima de la vocal y la abreviación de “que” o “qual”, también con el uso de la virgulilla o la diéresis. Para terminar, cabe decir que se han respetado los párrafos que aparecen en el impreso.
Vida de Teresa Enríquez
Capítulo X
[483] Del convento de la Concepción de Torrijos
El primer monasterio que, imitando la vida y recogimiento y santidad de las monjas de la Concepción de Toledo, se fundó en Castilla y en esta religiosa provincia fue la Concepción de Torrijos. Es la vocación la Concepción. Hay en este convento cuarenta monjas. Fundó este monasterio la señora doña Teresa Enríquez, señora de Torrijos y Maqueda, año de mil y quinientos y siete. Trujo bulas del papa Julio Segundo para poderle fundar. Recibiola, a la obediencia y protección perpetua de la Orden, el padre fray Martín de Vergara, vicario provincial de esta provincia de Castilla.
Estuvieron primero estas religiosas en el hospital de la Trinidad adonde, con licencia del pontífice Julio Segundo, había la señora doña Teresa Enríquez edificado un monasterio en una ermita de Santa Catalina, que también se llamó y fue de la Concepción. Y aquí en Santa Catalina estuvieron estas señoras con hábito y regla de la Concepción dos años y algo más. Y visto que no tenían allí agua para el servicio del convento y otras dificultades que en Santa Catalina había, acordó la señora doña Teresa de trasladar las monjas a este convento donde ahora están. Y para esto trujo bula y licencia apostólica, y en este breve hace relación el pontífice que cuando eran beatas estaban sujetas al ordinario y diocesano, que es el arzobispo de Toledo. Y mudando el hábito, se mudó el gobierno y regimiento, ansí como lo mandó el sumo pontífice en sus bulas, las cuales dio muy favorables para este fin. Y concede licencia a la señora doña Teresa para poder entrar en este convento con una dueña y doncella suya a comer y a dormir, y para poder traer el escapulario y imagen de la santísima Concepción, y que consiguiese las gracias y indulgencias que consiguen y están concedidas a las monjas de la Concepción. […]
Capítulo XI
[…] [485] Del convento de la Concepción de Maqueda
[486] Hay en Maqueda un monasterio de nuestra Orden, es de la Concepción y llámase la Concepción de la Madre de Dios. Tiene cuarenta monjas. Fundó este monasterio la señora doña Teresa Enríquez, señora de Torrijos y Maqueda, mujer de don Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de León. Fundole año de mil y quinientos y siete con bulas y licencia del papa Julio Segundo, las cuales les trujo la señora doña Teresa. Y en las bulas alcanzó licencia para que en una de las parroquias de esta villa, que se llamaba San Pedro, se edificase un monasterio de la santísima Concepción de Nuestra Señora. Y ansí se hizo, que el cura dio de buena gana y voluntad la iglesia de San Pedro, y él, y su beneficiado, y campanas y pila se pasaron a la parroquia más cercana de esta villa a San Pedro. Y esta fue Santa María, y allí se fue el cura, y se pasaron las rentas y aprovechamientos todos cuantos tenía la parroquia de San Pedro. Y ansí se fundó el monasterio de la Concepción de Maqueda, y fue el tercero que se fundó en España. Era cura de la parroquia de San Pedro Luis Alfonso, el cual, por la devoción grande que a Nuestra Señora de la Concepción tenía, dio y concedió el derecho que tenía a esta iglesia para que en ella se fundase esta santa y religiosa casa. Recibiola, a la obediencia y protección perpetua de la Orden, el padre fray Martín de Vergara, que era vicario provincial de la provincia de Castilla. Alcanzose el breve para fundar esta casa con mucha dificultad, mas, cuando se dio, fue favorable porque el pontífice dice en él muchas cosas en favor y loor de la religión santísima de la Concepción. Vinieron a fundar este convento monjas de la Concepción de Toledo; y fue la primera abadesa una monja de santa vida, hija del marqués de Aguilar, que se llamaba doña Ana Enríquez.
En las bulas que el papa Julio Segundo dio a la señora doña Teresa Enríquez, le concedió licencia para que con cinco criadas suyas pueda traer el escapulario y imagen de la Concepción, y que trayéndola ganen todas las indulgencias y gracias que ganan las mismas monjas de la Concepción. Era Arzobispo de Toledo cuando se tomó la parroquia de San Pedro para nuestra Iglesia el ilustrísimo y reverendísimo señor don fray Francisco Jiménez, y a él se presentó la bula del señor papa, y él la remitió a su arcediano de Toledo, y ansí se efectuó. […]