3936
ediciones
Cambios
m
→Vida manuscrita (2)
= Vida manuscrita (2)=
Ed. de [http://visionarias.es/equipo/maria-victoria-curto/ María Victoria Curto]; fecha de edición: marzo de 2018; última actualización: mayo septiembre de 20192020.
== Fuente ==
===[SEGUNDO COLOQUIO DE JUANA CON EL SEÑOR]===
Estas palabras dixo el Señor por su sanctíssima voca estando en el dormitorio de esta santa casa de la Cruz. Dichas el día de la comunión, ganan lo que ganó el buen ladrón en la Cruz, y la Madalena. Cántanse en el refitorio la octaba del santísimo sacramentoSantísimo Sacramento.
Almas esposas amadas,
Veýa santa Juana a sus monjas en el Cielo en diferentes figuras, conforme el espíritu de cada una, y admiraba de ver a una en la de tigre (preguntolo a su santo ángel qué quería ser aquello, y díxole que porque era aquella religiosa tigre para el demonio, y le vencía) y otra de paloma y ansí en differencias.
Una religiosa estava haziendo un bolsillo y su pensamiento, en el Cielo, ofreciéndoselo a Nuestra Señora. Y este tiempo estaba nuestra madre santa Juana arrobada y vido a Nuestra Señora con el bolsillo al lado, como lo consideraba la monja, y preguntó al santo ángel qué bolsillo era aquel, y díxola: “Allá es de tu casa, que Fulana se le ha imbiado”. Y la santa, de licencia de Dios, se lo dixo a la religiosa, la qual dio gracias a Dios, que avía recebido tan pequeña obra.
Una religiosa andaba en su coraçón con actos de amor a san Juan Baptista, diziendo: “Señor, tanto como yo bien abrá [fol. 22v] quien os quiera, pero más es imposible”. Y el glorioso santo la imbió un recaudo con la santa Juana, diziendo: “Dile a Beatriz del Espíritu Santo que yo recibo sus servicios, y que sepa que ay quien más me quiera que ella, que es una romera que pide de puerta en puerta, que con las blanquillas que le dan me haze la fiesta”.
Siendo nuestra madre santa Juana tornera, llamó al torno señor san Andrés Apóstol y ella fue a responder, y como le conoció díxole nuestra madre: “¿A qué buena Vuestra Hermosura por acá?”. Respondió el apóstol: “Vamos yo y mi compañero san Nathanael en hábito de pelegrinos a Cubas”. Y en esto tañeron a vísperas en la iglesia del mismo lugar, que es vocación de san Andrés, y díxole el santo: “Quédate con Dios, que tañen a vísperas en mi yglesia y voy a hallarme en ellas”. Y las monjas supiéronlo y fueron al zaquizami a verlos.
Otra vez llamó el santo ángel san Laruel al torno, la santa respondió y el ángel bolvió el torno y dixo: “Juana, toma allá essas quentas, que se le cayeron a un pelegrino camino de Santiago, y te las traigo”. La santa las recibió, dándole muchas gracias por las [fol. 24v] mercedes que siempre la hazía. Y estas quentas son dos açules grandes, y la una está en el coro alto oi día, en la ventana de las quentas. Y no solamente el ángel y santos llegaban al torno, mas la misma Reyna del Cielo y su hijo precioso, como más largo está escrito en la vida de esta santa, puniéndole la Reyna del Cielo el Niño Jesús en el torno, llegando la santa con pensamiento que el torno era cuna para mecerle.
Estando la santa Juana arrobada en el Cielo llegó a ella un niño y díxole: “Yo soy de tal reyno, donde se me haze fiesta, que subí a este reyno de los Cielos por corona de martirio, siendo de edad de cinco años, y llámome san Andrés. Diles a tus monjas que se acuerden de mí, que yo me acordaré d’ellas, y en particular a Fulana, que la quiero para mi amiga. Mi día es a diez y siete de junio”. Y esta devoción dura en esta santa casa con este santo oy día, y dixo este santo que quería tanto a sus devotas que, si fuera menester tornar a este mundo a padecer por ellas, lo hiziera de muy buena gana.
Entre los muchos ángeles que en particular hablavan a la santa Juana en el Cielo y la pedían los ayudase a rogar por las provincias que tenían a cargo, son ochenta y quatro, y [fol. 25r] supiéronlo las monjas de esta manera, que en bolviendo de los raptos, la importunaban les dixiesse algo para su consolación, y la santa les dezía: “encomendá “Encomendá a Dios, hijas mías, a tal provincia o tal reyno, que yo os digo que el ángel su custodio, a quien Dios se la dio a cargo, me ha dicho que está dada sentencia del poderoso Dios de destruilla, y me ha pedido le ayude a rogar por ella; hazeldo vosotras también para que se enmienden y alce Dios su yra”. Y estando con ella hablando, llegaban otros y nombrávanse unos a otros, y algunos le pedían lo mismo, y ansí sabía sus nombres y los hizo escrivir; y estos ángeles dezía que eran de los muy altos. Y dixo la santa que el ángel que se llamava san Zupiel es el del güerto, quando el Señor estaba orando en él; y que señor san Laruel fue ángel de guarda del rey David y de san Gregorio y de san Jorge, “el mismo ángel san Laruel, mi guardador, me lo ha dicho, y díxome más: “Yo 'Yo he pedido al poderoso Dios que tú seas la postrera alma que guarde, y he suplicado al poderoso Dios me haga general del Purgatorio y hámelo concedido”concedido'. Y muchas vezes me lleva consigo al Purgatorio y le veo entrar por las llamas, [fol. 25v] y saca muchas y me las da a mí que las guarde mientras entra por otras ánimas, y llevamos muchíssimas. Y los demonios dan muchos ahullidos y dizen: “Este 'Este rapa almas... que no basta lo que haze con la que trae consigo, sino que viene a despojar el Purgatorio”Purgatorio'. Y véole esgrimir con ellos con una espada, otras vezes le veo echar anzuelos y pescar almas, y dízeme más mi santo ángel: que de todas las personas que os tocan tiene cuydado”.
===[JUANA DESCRIBE A SU ÁNGEL]===
Hablando la santa con sus monjas del lugar donde el ángel la ponía quando se arrobava, y fiestas de la ciudad de Dios y la ermosura de los edificios y moradores d’ella, dize: “¿Decísme, amigas, que os diga de mi santo ángel? Paréceme que no ay cosa en la tierra, por hermosa y preciada que sea, a que se pueda comparar. Es muy hermoso donzel y muy más resplandeciente que el sol, blanco y colorado, rubio y muy claríssimo, y de muy suavíssimos olores, e de bulto muy precioso, e de gesto muy sereno, e grabe persona de muy gran reverencia e dignidad. Tiene alas de colores e pinturas, las quales no le nacen de las vestiduras, mas de su mesma persona, y assí como los otros santos ángeles les nacen alas de sí mesmos. La vestidura del santo ángel [fol. 26r] mi guardador es de ynestimable valor e de incomparables colores. Yo le veo vestido de muchas maneras, mas direos los motes que trae bordados en ellas, con los quales yo mucho me consuelo: trae en su cabeça corona e diadema preciosa más que el oro, cercada de piedras preciosas, y en la frente una cruz esmaltada, hecha a manera de joyel, con letras a la redonda que dize ''confiteantur omnes lingue quoniam Christus est Rex Angelorum''; e trae otras letras bordadas en la vestidura encima del pecho, que dize ''Spiritus Sancti gratia iluminet sensus et corda vestra''; y en la manga del braço derecho trae bordada de pedrería la señal de la Cruz, con pie y con ramos muy hermosos que adornan toda la manga y la cubren, y el pie de la cruz hazia la boca de la manga y lo alto d’ella hazia el hombro, con letras en la misma cruz que dizen ''ecce erucem Domini fugite partes aduerse''; y en la manga del braço siniestro trae bordada la misma divisa de la santa Cruz, con los clavos y todas las insignias de la Passión, y letras que dizen ''dulce lignum dulces clavos dulce pondus sustinct que sola fuisti digna portare pretium suius seculi''; y en el calçado de los pies [fol. 26v] trae labradas de pedrería letras que dizen ''quam pulcri sunt gressus tui filia Principis''; y en el calçado de encima de las rodillas, letras muy ermosas que dizen ''flectamus genua levata'', encima de las muchas otras letras que dizen ''celestium torrestium et Ingernorum''. E las mismas insignias de la santa Cruz y los clavos y todas las armas de la sagrada Pasión trae pintadas e dibujadas, por muy rica manera, en un lindo pendón. E junto con ello trae figurada e dibujada la imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús en los braços, e de otras maneras e misterios, ansí como quando Él y ella estaban acá en la tierra, e como después entrambos subieron a los Cielos; en especial la trae pintada como ella está en su trono real, sentada e cercada de vírgines e santos ángeles, que la están sirviendo. Y estos motes y armas tan preciosas son ansí para defensión de las ánimas que él tiene en guarda, como para provecho de las del Purgatorio. E también los santos ángeles se arrean e precian de adornar sus personas e vestiduras de las insignias e armas con que su Dios y Señor hizo la obra de la redempción. Las ánimas del Purgatorio se gozan mucho con su visitación, que se recuerdan [fol. 27r] de su Dios en los tormentos que padecen. Este mi santo ángel siempre anda en buelo, e otras vezes de hinojos, e también en buelo véole venir algunas vezes e descender de lo alto hazia el lugar que yo estoy; deciende y viene asentado en un trono e silla, y en buelo por el ayre. Y es todo muy rico e resplandeciente e adornado de muchas pedrerías, e trae en su mano algunas vezes a manera de cetro muy precioso, e otras vezes trae un instrumento con que tañe de tan admirable especie que, en solo tocarle, haze qualquier son e armonía que quiere hazer quien lo tañe; dize las palabras como las puede dezir e cantar qualquiera persona humana, pero muy más suaves e deleytosas de oír. Múdase este laúd en otros instrumentos, los quales todos hazen muy acordado y deleytoso son, según cada uno en su especie. Este mismo santo ángel no es de los ángeles que da Dios guardadores de almas, porque es de más alto coro; las alas que yo le veo quando me lleva entre ellas algunas vezes son seis e ocho e diez. No se le encomiendan todas las almas, sino algunas señaladas, porque yo sé tubo en cargo al señor san Jorge y al rey David, y al señor san Gregorio y a otros santos singulares. A las ánimas de dignidad [fol. 27v] e santidad dáseles ángel principal, y él tiene muchos privilegios, e ansí le he oýdo yo llamar en el Cielo a los santos ángeles e santos ‘el ángel privilegiado’. Tiene licencia de Dios de responder algunas preguntas que le fueron fechas de las personas de la tierra, por intercessión de mí, su indigna sierva, o por las otras almas que ha tenido a cargo, y esta respuesta se entiende en quanto fuere la voluntad de Dios. De todos los nueve coros de los ángeles tiene gracia singular e don: el abrasamiento de Serafines, la çiençia e conocimiento de los Cherubines, y el servicio y adoración de las Dominaciones, e la holgança de los Tronos, y el mando de los Principados, y la pelea de las Potestades, e la adoración e charidad de las Virtudes, e la revelación de los Arcángeles, y el oficio de los Ángeles. Tiene otros e muy grandes e singulares dones, los quales dados de la mano de la muy poderosa Trinidad, la qual le dotó como puede e quiso y le inflamó en su divino amor. Tiene officio de ayudar a las ánimas de Purgatorio, yéndolas a visitar e consolar por los méritos de la muerte e Passión de Nuestro Señor Jesucristo, e merecimientos [fol. 28r] de su santa Madre; sácalas a fiestas e líbralas de las penas e defiéndelas de los demonios, e por eso anda vestido e adornado de tan ricas libreas e guarnecido de tan preciosas armas. Ansí como los demonios le sienten venir e le ven alçar el braço derecho con la señal de la santa Cruz, van todos huyendo e ahullando e dando muy espantosos gritos e gemidos, a manera de canes mordiéndose unos a otros. E muchas vezes va al socorro e ayuda de las ánimas e personas que están en pasamiento, llevando consigo a otros muchos ángeles que le ayuden a defender aquella persona que en tan gran batalla está de tentaciones de los demonios. E algunas veçes le digo yo, quando son difuntos mis devotos e personas que se me an encomendado, que tienen conocimiento de mí por oýdas o parientes de vosotras, señoras, o personas que os conocen, de las quales si son difuntas algunas d’ellas o están en tribulación, que le digo yo que se acuerde de tal persona que es difunta o de tal, si es viva, que está angustiada. Respondiome: “Ya 'Ya yo he hecho lo que he podido y, si es difunta, yo fui a su muerte e passamiento, e llevé conmigo otros santos ángeles, e la acompañamos e libramos [fol. 28v] de peligros hasta que fue juzgada, e tengo cuydado d’ella hasta que está en descanso”descanso’. E yo le digo: “Pues 'Pues nunca, Señor, se la havía encomendado a vuestra ermosura”ermosura’. Respondiome: “No ‘No es menester que tú me la encomiendes, que para esto basta la charidad que mora en los ángeles e saber yo que tiene memoria de ti aquella persona, o conocen a tus hermanas o tienen deudo con ellas, para hazer yo toda mi posibilidad”posibilidad’. Dezía esta Bienaventurada: “Yo ‘Yo sé, y aun por vista, que las personas que por mi intercessión tienen devoción en este mi santo ángel, de que son passadas d’esta vida y están en Purgatorio y las va él a visitar, aunque va entre otros muchos santos ángeles, le conocen e le dizen: “Paréceme'Paréceme, Señor, me da el espíritu, aunque yo no os conozco ni he visto ni nadie me lo ha dicho, que sois el ángel guardador de una persona que vive en la tierra, que se llama Juana de la Cruz”Cruz’. E las respondió: “Verdad ‘Verdad es, ánima, que yo soy, y de la mano del poderoso Dios tienes ese conocimiento”conocimiento'. Ellas entonces híncanse de hinojos e danle gracias por los bienes que les ha hecho, e le suplican no las olvide. Quando me lleva mi santo ángel [fol. 29r] veo algunas vezes muchos demonios, y házenme algunos d’ellos enojos y miedos; entonces mi santo ángel esgrime una espada muy rica que trae y ellos, viéndole esgrimir la espada, huyen todos y han muy gran miedo e tiemblan, porque él pelea con ellos e los hiere, e tiene él solo más poder para pelear e vencer que muchos demonios juntos. Trayéndome mi santo ángel una vez de la mano, vi a deshora muchedumbre de demonios muy espantables e figuras en diversas maneras, e venían hablando entre sí unos con otros: “Estos ‘Estos garçones boladores e resplandecientes, ¿en qué se andan aquí, quitándonos nuestras almas, los açemileros? Que contino andan cargados de insignias del Crucificado, acarreando ánimas christianas a Dios e buscándoselas de todas maneras que pueden, en especial este que va aquí delante, que es un rapa almas que no le basta lo que haze con la suya que Dios le dio en cargo, mas otras muchas nos quita, ansí de personas vivas como difuntas, d’entre las uñas, y las perdemos por los ruegos que él haze a Dios e por los consejos que Él le imbía con aquella que allí va con él. Mas nosotros procuraremos de echar nuestro estiércol en sus oýdos quando estén más limpios y ansí [fol. 29v] les ensuciaremos sus almas, que son nidos de Dios. Mas este Jesucristo a todos sus christianos dexó redimidos, y aun hasta los niños chiquitos; dexó remedios que no se los pudiessen quitar, y ansí nos arrebatan todos quantos ellos pueden”pueden’. E diziendo los demonios estas y otras muchas palabras contra Dios y los santos ángeles y contra los buenos christianos, bolvió contra ellos mi santo ángel esgrimiendo su muy luzida espada e, hiriéndolos muy reziamente, dezía: “¡Andad ‘¡Andad agora, demonios malignos e traidores, que vosotros soys açemileros!, que nosotros los ángeles tenemos las ánimas en guarda; no somos sino ayos de los hijos e hijas del Rey del Cielo, e como fieles siervos e leales amigos procuramos de le acarrear todas las ánimas que son suyas, e quitarlas a cuyas no son”son’. Y ansí fueron los demonios huyendo y dando muchos ahullidosahullidos”.
===[TABLA DE CORRESPONDENCIAS ENTRE MONJAS Y ÁNGELES]===
* Señor san Acaçio y sus compañeros, guarda de la casa con un santo ángel de los muy altos, a quien Dios tiene dado para guarda d’ella, lo qual se vio por experiencia quando los comuneros venían a robar la casa y vieron, antes que llegassen, muchos cavalleros armados alrededor d’ella, hasta encima de los tejados, y como esto vieron se fueron huyendo, diziendo: “¡Qué poderosa debe de ser esta casa, que tanta guarda tiene!”. Y nuestra madre santa Juana dixo cómo aquella cavallería era celestial, que Nuestra Señora avía imbiado para la defensa de su santa casa.
* El ángel san Laruel es provincial, y nuestra madre santa Juana le llamava, hablando d’él, algunas vezes [fol. 31r] ‘Su Hermosura’ y otras ‘el Señor Duque’. Y quando venía del Cielo a traer las quentas, lo echaban de ver las religiosas en la fragancia de olor que avía en la casa, y dezía: “El Señor Duque ha venido”. Y entonces iban a la cámara adonde estaba nuestra madre santa Juana y miraban el cofrecito, y hallaban cómo las avía ya traýdo. Y también echavan de ver quándo venía el Señor Duque por ellas, y iban las religiosas a ver el cofrecito y no las hallaban allí. El bendeçir el Señor las quentas a nuestra madre santa Juana duró muchos años por orden de su santo ángel. La santa estaba tullida y sobre un altar que ella tenía en su celda estaba un cofrecido, y deçíales a las monjas que truxessen quantas quentas quisiessen y las metiessen en él y le cerrasen con llave. Hazíanlo assí y llevábansela, y passado algún tiempo, quando era la voluntad de Dios, olían los olores ya dichos, aunque estubiessen en differentes officinas las religiosas, y venían corriendo adonde estava la santa tullida y dezíanle: “O, señora, ya ha venido el Señor Duque, no es posible menos porque hemos olido sus olores”. Y la santa sonrreýase y dezía: “Sí, mis amigas, [fol. 31v] abrí el cofrecito y veréis las grandezas de Dios”. Y las monjas entonces abrían el cofrecito y no hallaban las quentas, y dando muchas gracias a Dios, tornávanle a cerrar vaçío y llevávanse la llave, porque lo quería ansí la santa. Y quando el Señor era servido, passados algunos días o horas, tornaban las religiosas a oler los olores celestiales, y todas venían con mucha devoción y abrían el cofrecidocofrecito, y hallaban las quentas y, alabando a Dios, poníansele a la santa sobre la cama, y ella iba repartiendo las artas de quentas a cada una, y traýan muy grande fragancia de olor. Junto con las quentas ponían ‘Agnus Deies’ y crucifixos y otras imágenes, y junto con las quentas lo llevava el ángel. También ponía la santa, por mandado del ángel, unos torçales de hilo, y bolvían anudados, hechos nudos a modo de cordón de nuestro padre san Francisco; unos venían más gordos y otros más delgados y algunos más flojos, y dezía el ángel: “Juana, toma allá estos nudos, y estos más floxillos te digo cierto son hechos por mano de los más altos serafines, y los demás han anudado los ángeles y an estado en manos del mismo Dios, y los ha bendecido con las quentas y te los imbía para bien de las almas. Y yo te digo que todas [fol. 32r] las personas que con fe viva las truxeren serán favorecidos de Dios en esta vida, y en el Purgatorio experimentarán sus virtudes, y en el Cielo serán señalados con particulares resplandores, y sus cuerpos, en el día del Juicio, ternán gozos accidentales, por haver estado estas preciosas quentas en el Cielo y en manos de Dios y de los ángeles y de la misma Madre de Dios”. Las primeras quentas que llevó el ángel al Cielo fue el rosario de la santa, y luego las monjas que lo supieron pidieron a la santa Juana intercediesse ubiesse aquella misericordia para sus rosarios. La santa, llena de charidad, pidió a su querido Esposo para todas. Y ansí mercaban rosarios de muchos colores, unos blancos, otros negros y pardos, y de açabache y palo e de differencias de colores. Y d’esta suerte ay quentas de muchas differencias, todas bendecidas del poderoso Dios, el qual dixo a la santa Juana y al ángel san Laruel que las que tocaren a ellas tendrán las mismas bendiciones que las originales (que echarán demonios de los cuerpos de los hombres y librarán de sus açechanças, darán salud corporal y espiritual), y que las truxessen con devoción, y que [fol. 32v] rezando en ellas por los que están en peccado mortal su Magestad yrá disponiendo aquellas almas, para que salgan d’él por la virtud que ha puesto en estas quentas.
===[SUCESO OCURRIDO A LA RELIGIOSA GERMANA DE LA ASCENSIÓN CON UNA IMAGEN]===
''Revelación del aparecimiento de la Madre de Dios de la Cruz''.
Dixo nuestra madre santa Juana: “Muchas vezes he visto en el año a Nuestra Señora venir a visitar a esta su santa casa, de la qual muestra tener especial cuydado y deseo que su santo aparecimiento sea estimado, porque no fue una vez sola la que su Magestad se apareció en este lugar, mas nueve días arreo me dixo mi santo ángel fueron los que se apareció. Y el primero fue el primer día del mes de março, hasta el noveno, que es el postrero aparecimiento y más público, porque en este día puso la cruz por señal, diziendo que quería le hiziessen allí su iglesia. E cada año, en este día en el qual se celebra su santo aparecimiento, la he visto [fol. 35r] venir a hora de la media noche en una processión muy admirablemente ordenada, soleníssima e apostada de muchas riquezas y resplandores de gloria, acompañada de muchedumbre de ángeles y santos y santas, e también vienen con su Magestad las religiosas difuntas hijas del monasterio y, ansimismo, vienen todas las ánimas que en vida fueron devotas del santo aparecimiento de Nuestra Señora, y las ánimas de los bienhechores del monasterio. Y estas ánimas de los bienhechores, algunas d’ellas, son libradas de penas, e a otras las trae Nuestra Señora con licencia de su precioso hijo para darles descanso en esta su fiesta. Y esta preciosa processión viene al monasterio con muy grandes cánticos e músicas celestiales e instrumentos de diversas maneras de melodía, y antes que entre en la iglesia y casa, da una buelta e bendize Nuestra Señora los campos e tierras e frutos en ella aparecidos media legua a la redonda del monasterio; y después entra dentro y va al dormitorio y bendize las religiosas con grande amor, y dize: “Esta ‘Esta casa es mía y no [fol. 35v] la tengo de olvidar. Mío es este lugar, yo no lo entiendo a olvidar, y pues no lo entiendo olvidar no quiero dejarle de visitar. Estad constantes en los trabajos e penas presentes e por venir, que ansí se ganan las coronas, las quales yo tengo en depósito, si os contentáis, siervas mías, con mi depósito; si no, daldas a quien os las guarde y guardaldas vosotras, por que deis buena quenta a Dios, mi hijo, el día del Juicio e merezcáis reynar con Él para siempre”siempre’. E manda algunas vezes a los santos ángeles guardadores de las mesmas religiosas les pongan guirnaldas en las cabeças de rosas blancas y coloradas, y d’estas cosas ellas no ven ni sienten ninguna cosa. Y desde el dormitorio va la santa processión al coro y allí está hasta que se dizen los maytines ''[7]'' y ansimismo está Nuestra Señora con toda la compañía en la missa e sermón, e bendize los pueblos que vienen a celebrar su santo aparecimiento y ruega a su precioso hijo, estando en el sacro sacramento del altar, por las religiosas que habitan e moran en su casa e por todos sus devotos, e muy en especial por los que allí presentes están, les otorga los perdones [fol. 36r] de su santa Iglesia. Y dize Nuestra Señora: “Norabuena ‘Norabuena venga Dios trino y uno, verdadero hombre celestial, a estar en el santo sacramento del altar, y con Él la corte celestial. Bendiga Dios a la compañía humanal. Soy la bienaventurada Madre de Dios e vosotras, bienaventuradas”bienaventuradas’. Y quando se quiere yr la processión, despidiéndose del altar alça Nuestra Señora su preciosa mano e, santiguando los pueblos dándoles su santa bendición, luego desapareció y toda la compañía celestial, y a mí tornome mi santo ángel en mis sentidos corporales. Y quando estas cosas veo e oygo, que es este día de Nuestra Señora, dize e haze algo en la processión que viene su Magestad. Y quando no estoy elevada quando viene a visitar su iglesia e casa, plaçe a Dios lo vea estando en mis sentidos y que, a la despedida, me lleve consigo, aunque no lo merezco. Son tantos los perdones e gracias que Nuestra Señora tiene alcançados del poderoso Dios, hijo suyo, para esta santa iglesia donde ella se apareció, que si las gentes lo supiessen vendrían de muchas partes de rodillas por ganar tanto bien para sus ánimas; que como Nuestra Señora, con tan gran deseo y caridad que tiene que las ánimas se aprovechen, [fol. 36v] pidió una sublimada merced a su precioso hijo, y es que le otorgasse tantos perdones en esta su santa casa y yglesia como ebras de yervas e de cosas de flores e ojas estuvieren nacidas en la tierra, media legua a la redonda del lugar donde ella puso la cruz con sus preciosas manos. Y Nuestro Señor Jesuchristo, hijo suyo, se lo otorgó, y esto desde que se edificó esta santa iglesia y casa. Y más me dixo mi santo ángel: que están concedidas en esta iglesia, sin ninguna condición, los perdones de santa María de los Ángeles. Y ansí se entiende que, aunque no vengan confessados ni rezen cosa señalada, sino viniendo contritos a visitarla, y ansimesmo quien rezare nueve ‘Avemarías’ o otras qualesquiera oraciones (en tal que no sean menos de nueve y sean de Nuestra Señora, offrecidas a los nueve aparecimientos que se apareció a Inés), ganarán muchas gracias y les será otorgada la petición que justamente pidieren a Dios. Esto en qualquier día del año que lo rezaren, y muy más lo ganarán rezándolo los propios días, que es el primero día del mes de março hasta el noveno del mesmo mes, todos nueve arreo. Y quien hiziere dezir [fol. 37r] nueve missas a Nuestra Señora, en reverencia d’estos nueve aparecimientos, será socorrido en su tribulación y aprovechará mucho a los difuntos.
La manera en que se mostrava su Magestad cada un día de los aparecimientos: fue primero de poquito bulto; el segundo como quando era niña recién nacida; el tercero como de tres años, que la offrecieron al templo; el quarto como de la edad que fue desposada con el santíssimo Joseph y el hijo de Dios encarnó en ella; el quinto de la edad que fue a visitar a santa Isabel; el sexto como quando parió al hijo de Dios (y en este día quien rezare es bien tenga memoria de la fiesta de la santa O); el séptimo como quando le presentó en el templo; el octavo como quando fue huyendo a Egipto (y en este día quien rezare tenga memoria de la fiesta de las nieves); y el noveno como quando estava al pie de la Cruz. Y quien rezare tenga memoria de su muy gloriosa asumpción, porque otros santos aparecimientos hizo Nuestra Señora con memoria de sus nueve fiestasfiestas”.
===[CELEBRACIONES DE LOS SANTOS Y ÁNGELES]===
* En la cofradía que concedió el Señor para siete religiosas, de las que le cabe la suerte dichosa, a lo que son obligadas es a rezar el día de la Cruz de mayo, la de setiembre y el viernes santo cinquenta ‘Paternostres’ y ‘Avemarías’. Son tan grandes las gracias que se ganan e indulgencias que nuestro santo concedió, que causa admiración oýrlas, y esto a petición de nuestra madre santa Juana de la Cruz.
* Y el día de la santísima Trinidad y del santísimo sacramentoSantísimo Sacramento, cada día d’estos que rezan los cinquenta ‘Paternostres’ y ‘Avemarías’ sacan treynta y dos ánimas.
* Ay otra cofradía en el crucifixo del coro bajo, el de bulto, que se estendió en la Cruz, y esta cofradía concedió el Señor a sola una religiosa, y muerta aquella la hereda otra, nombrándola la que muere; [fol. 42v] y si no puede nombrarla la ha de nombrar la abbadesa, pidiéndoselo la que quisiere estar obligada a rezar cada día quince ‘Paternostres’ y ‘Avemarías’. Y rezando esto concedió el Señor quince ánimas de Purgatorio. Y este santo crucifixo es del tiempo de nuestra madre santa Juana, y la habló y veýa ella cómo tenía quince ángeles de reguarda, y tiene muchas indulgencias.
En esta capilla ay siete jubileos cada año, que son las tres fiestas de san Pedro y las quatro fiestas de los señores san Juanes.
[fol. 50v] En el crucifixo de acofar, que es el que traýa consigo nuestra madre santa Juana, con siete ‘Padresnuestros’ y ‘Avemarías’ y un ‘Credo’ se ganan siete estaciones por vivos y difuntos del santíssimo sacramento. Con este santo crucifixo resuscitó nuestra madre santa Juana una niña.
La estación de la santa Cruz es cinco ‘Padresnuestros’ y cinco ‘Avemarías’ y cinco vezes el verso que dice ‘Dulce signum dulces clavos’, con cinco estaciones. Y dixo el santo ángel san Laruel que son grandíssimas las gracias que se ganan con cada una d’ellas, y que ansí no se dexasen de dar una a sí mismas y las otras las repartiessen, por que todos goçasen de tanto bien, y dixo a nuestra madre santa Juana que eran para librar de peligros espirituales y corporales.
Estando elevada esta bienaventurada Juana de la Cruz, aparecíale Nuestro Señor Dios trayendo consigo a su santíssima Madre la Virgen María, Nuestra Señora, y al glorioso padre nuestro san Francisco, delante de los quales la dicha sierva de Dios estaba postrada, la qual oýa palabras que passaban entre los tres, en que Nuestra Señora la Virgen María dezía a su hijo precioso: “Hijo mío, encomiéndoos a aquella casa mía, donde esta sierva que está aquí delante de vos, que lo oie, mora, en la qual faltan los alimentos temporales y edificios para la conservación y perseverancia de la dicha casa”. Y díxole Nuestro Señor: “Pues ¿qué queréis vos, Madre mía?”. La Señora le respondió: “Hijo mío, ruégoos me deis una impresa en la qual confirméis los perdones que están otorgados por vuestros vicarios apostólicos de la romana Iglesia, assí a la dicha casa como a la orden de este bienaventurado que con nosotros viene, y todas [fol. 54v] las más indulgencias que de aquí adelante se alcançaren para la dicha casa, que los que fueren devotos d’ella lo ganen copiosamente”. Dixo el Señor: “A mí me plaçe de buena voluntad, con la mesma condición que sean devotos de la dicha casa, y he placer que se otorguen y se ganen otros quales que perdones e indulgencias para qualesquier personas que algún bien hizieren a la dicha casa o monjas que en ella vivieren, para aora y para siempre jamás”. Díxole Nuestra Señora: “Pues ¿qué impresa, hijo mío, me dais que sea dada en señal a los que an de ganar las dichas gracias e indulgencias?”. El Señor dixo: “Una vuestra imagen de las que suelen apropriaros, por que se junten y gozen con la devoción y codicia de ganar las dichas indulgencias”. Y respondió la Señora: “Hijo mío, hartas imágenes mías andan por la cristiandad, mas si os plubiesse que fuesse la señal de vuestra santa Cruz, ansí por lo mucho que más vale como porque la casa tiene tal apellido”. [fol. 55r] Respondió Nuestro Señor: “También ay muchas cruzes mías por el mundo, las quales se dan por señal de las indulgencias y bullas apostólicas”. Díxole Nuestra Señora: “Pues ¿qué ordenáis, hijo mío, que sea?”. Nuestro Señor miró a san Francisco y dixo: “Sea la señal de este mi siervo, el qual l’es dicho ‘menor’ por la humildad y es grande en los merecimientos, que a sí y a otros codició salvar; y siguiome en la penitencia tomando el hábito por la Cruz en que yo padecí muerte y Pasión, y la cuerda nudosa, que significa los crueles açotes con que yo fui herido y açotado. Y por esto es mi voluntad que estas dos señales sean la impresa: la una la dicha cuerda, la qual tenga nudos, y la otra unos nudos por sí hechos, a manera de manojo de açotes. Y porque las dichas religiosas por quien, madre, me rogáis son de su orden d’este mi siervo, es bien que ellas tengan esta impresa en su casa y que las puedan presentar en pago de la limosna que reciban. Los quales nudos y figura [fol. 55v] de cuerda serán llamados ‘nudos bendecidos’, y que en la virtud d’ellos se bendecirán las personas que con fe los truxeron consigo, en espacio de un año cumplido si están cerca, y si están lexos por cinco años; y cumplidos estos años, que los renueven tomando en sí otros, hechos en la mesma casa por mano de las religiosas d’ella”. Y en estas pláticas pareciole a la bienaventurada santa Juana de la Cruz que Nuestra Señora se conformava con la voluntad de Dios Nuestro Señor, y nuestro padre san Francisco dava gracias al Señor. Y ansí desapareció esta visión.
La qual dicha sierva de Dios quería callar y no se curaba de lo dezir, y fuere mandado por ciertas vezes que escribiesse la dicha revelación por el santo ángel, y las palabras que en ella avía oýdo, y que mandase hazer las dichas figuras. Y diole la forma y manera como se havían de hazer y de qué, y díxole que aprovecharían mucho a los que consigo las truxessen y que an de ser de lana, algodón o lino, y si fuessen de seda [fol. 56r] o oro o plata, en tal que no sea en cantidad, porque es por devoción y no por vanidad. Y la dicha sierva de Dios, que esto escrivió, dixo que ella se ponía en manos de sus prelados y de Dios, primeramente, y de las personas doctas que deven conocer las cosas espirituales, porque ella no se sentía digna de saber examinar la tal revelación. Después d’esto díxole el santo ángel que no dudase en aquella revelación, que sin duda era hecha por voluntad de Dios, y que los dichos nudos ternían mucha virtud y no solamente serán bendecidos ellos, en los quales se dará la gracia y perdones, mas aun serán bendecidos los materiales: si fuesse lana, por la vestidura del Señor que truxo en la tierra, y si fuesse lino, por la sábana en que fue embuelto el precioso cuerpo de Nuestro Señor Jesuchristo quando fue descendido de la Cruz y puesto en el santo Sepulcro (porque todo esto aprovecha por la penitencia de los pecados y perdón d’ellos), y si [fol. 56v]fueren de seda, por razón de la su puridad y luzimiento y olor. Las personas que los truxeren con devoción y reverencia alcançarán firmeza y perfeción por razón de la sacratíssima Passión de Nuestro Señor Jesucristo, que fue teñida la su sacratíssima carne en muy finíssima sangre, y su muy lindo y delicado cuerpo fue hecho todo matizado de colores, conviene a saber: blanco por razón de la humanidad, azul por los açotes, verde por los cardenales y heridas tan crueles que le daban, negro por los muchos tormentos, colorado por las llagas; de manera que el cuerpo precioso de Nuestro Señor Jesucristo estaba en el tiempo de su Passión todo matizado de colores. Y si fuere oro, serán las ánimas luzidas por razón de la divinidad y excelencia de Nuestro Señor Dios todopoderoso, que es figurado por el oro, que es preciado y generoso, <o> y significa las cosas celestiales y el Paraíso adonde no ay ninguna fealdad ni defecto, mas toda gloria y bienaventurançaBienaventurança. [fol. 57r] Y dixo más el santo ángel: que estas eran cosas muy excelentes, aunque encubiertas. Y no quiso dezir más por entonces el santo ángel, sino que si fuessen tenidas en reverencia y acatamiento y devoción serán provechosas para la salvación de las ánimas y provecho de los cuerpos, porque cierto el Señor puso en los dichos nudos mucha virtud, porque ansí como imbía del Cielo su virtud para consagrar el santo sacramento en las manos y ánima y entendimiento del sacerdote, por pecador que sea, ansí en su manera imbiará su bendición sobre los dichos nudos hechos por qualquiera religiosa de la dicha casa, por pecadora que sea, como desuso es ya dicho. Y qualquier que truxere sobre sí las dichas señales o las tubieren en su casa con devoción, ganará tanto como si se açotasse cada día todo un año (esto por la figura de los açotes tenidos en deboción) y, por la figura de la cuerda, gana tanto como si ayunasse todos los advientos y quaresmas y como si truxesse el hábito de san Francisco todo un año por penitencia [fol. 57v] de sus pecados. Y esto todo allende de las gracias susodichas de la orden y d’esta santa casa. Y dixo más el santo ángel: que acá los hombres de la tierra y personas entendidas entendiessen en tassar la limosna por cada una de las señales, para los que ansí quisiesen ser cofrades y tomar la dicha hermandad, pagando todo un año la limosna impuesta o todo junto los que lo tomaren por cinco años. Y dixo más el santo ángel: que si la dicha cofradía no procurassen, que a su culpa fuesse, pues que la voluntad de Dios está tan largamente aparejada, ansí para la salvación de las almas como para el provecho de la dicha casa, en la qual era su santa voluntad de Nuestra Señora la Virgen María, que se á aumentado el culto divino antes que menguado. Y dixo más el santo ángel: que permaneciendo la dicha casa, siempre pondrá en ella Nuestro Señor algunos espíritus aprovechados para su santo servicio y de su santa Madre.
Otra vez ablando a la dicha sierva de Dios Juana de la Cruz, el santo ángel la dixo la [fol. 58r] manera del bendezir los cordones con sus nudos, y dixo que en la dicha casa, como ya está dicho arriba, se haga la bendición de los nudos de la manera siguiente: después de hechas las insignias, hanlas de poner en una caxa o en cosa limpia sobre un altar, mientras se dize la missa encima, la qual dicha en la tierra, dixo el santo ángel que Nuestro Señor les daría la bendición en el Cielo, que ansí se lo prometió Nuestro Señor a su bendita Madre y a nuestro padre san Francisco en presencia de los santos ángeles. Y dixo más el santo ángel: que los dichos nudos aprovecharían para muchas cosas allende de las gracias de la ánima, que aprovecharán para mujeres de parto como para morir bien los que están en pasamiento, y también aprovecharán para otras algunas enfermedades espirituales y corporales en las personas que tubieren fe con los dichos nudos, hechos por manos de las religiosas de la casa.
[fol. 58v] Y más dixo el santo ángel a la santa Juana de la Cruz otra vez hablándola: “No pienses que estas cosas son sin misterio divinal, porque te hago saber que, después que se acabó la era del año de mill y quinientos, acá el Señor, por ruegos de Nuestra Señora la Virgen María y de muchos santos, determinó de alargar algún tiempo más el curso del mundo; lo uno por que se acabassen de inchir las sillas del Cielo y lo otro por esperar las gentes a penitencia y conversión. Y quando esto otorgó a la Virgen María, como dicho es, díxole: “Madre “‘Madre mía muy amada, yo quiero mucho a mis cristianos, que son hijos de mi sangre, y por eso este pueblo christiano, que es amado de mí y de mi Padre, son herederos de mi reyno; mas no les han de faltar tribulaciones aun a los perfectos y buenos, quánto y más a los que fueren malos, y aun más tribulaciones passarán los buenos que no los malos en tiempos y en vezes, mas yo ruego contino a mi Padre por ellos, [fol. 59r] mostrándole mis cinco llagas en medio de mis pies y manos y costado. Y el Padre me dixo: “Hijo ‘Hijo mío muy amado, querría que me dexases levantar en mi fortaleza y dexame oír a la tierra, que clama y anda quexándose que no puede sufrir tan largos tiempos servir a los hombres y a sus generaciones, porque ya sienten cansancio los cielos y estrellas, sol y luna de andar, y aguas y vientos y tierra de dar sus frutos, y las raýces de los árboles y yervas y semillas no tienen fuerças para producir, si de nuevo yo no se las doy. Pues ¿con qué justicia se lo tengo de dar, siendo las gentes tan malas en el mundo? Porque no solamente no sirven bien a la nuestra Magestad, mas aun trabájanse de despreciar y amenguar nuestro serviçio persiguiendo la Iglesia, la qual era razón de aumentar ya los nuestros siervos y siervas cathólicas, mormurándolos y tratándolos mal, tomándoles sus mantenimientos, los quales les avían de dar por que no defalleciessen en nuestro serviçio ni fuesen [fol. 59v] las órdenes y religiones santas disipadas. Que por cierto si esto no se guarda, que me levantaré”levantaré’, dixo el Padre, “y ‘y disiparé la gente y la destruiré y mandaré a los vientos y planetas, agua y tierra y sequedad y truenos y tempestades que los persigan y hieran de llagas y tormentos y temores y temblores, hambres y guerras y pestilencias. Serán açotados porque no guardan mi ley y mi fe y mandamientos. Y cada una de las personas pagarán por sí solo sus pecados, aunque las dichas tempestades y tormentos vengan en generalgeneral’”.”.” Y la dicha revelación traýa el santo ángel escrita en un libro, y mandó a esta bienaventurada Juana de la Cruz que la escribiesse o hiziesse escrivir.
Otra vez le hizo otra habla el santo ángel, diziendo: “Ya te dixe que, después que anda el mundo fuera de era, vienen tiempos muy rezios, y ansí lo es aora en este tiempo que se dan estos nudos bendeçidos por el provecho espiritual de las almas y peligros de [fol. 60r] los cuerpos, y también tendrán virtud para las animalias. Y por esso es bien que algunas se hagan en lana o lino o algodón o estopa, para las bestias, por que las demás lleven las personas, pues Dios no hizo en la tierra criatura más noble como es el ánima racional, que ha entendimiento de ángel. Y por eso toda persona es criatura noble, y muy más noble si es cristiana y devota y en virtudes acabada”. Y assí feneció el habla del santo ángel por esta vez, bendiçiendo él mismo las figuras y insignias ya dichas. Añadió diziendo: “La confirmación de todo esto da el Príncipe de la Paz, que es dicho santo Padre, Christo nuestro Redemptor, a quien tubiere fe y devoción en lo ya dicho”. Y todo esto suso escrito fue dicho y demostrado a la bienaventurada santa Juana de la Cruz en el año de mill y quinientos y veynte.