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Juana de la Cruz

No hay cambio en el tamaño, 09:15 23 sep 2020
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”Y más me a dicho mi sancto ángel: que están conçedidas en esta iglesia, sin ninguna condición, los perdones de Sancta María de los Ángeles. En Assís, entiéndese, aunque no vengan confesados ni rezen cosa señalada, sino viniendo con devoçión a visitarla. Ansimesmo, me dixo que quien rezare nueve Avemarías, o nueve hymnos, o otras qualesquier oraçiones de Nuestra Señora, en tal que no sean menos de nueve offreçidas a los nueve apareçimientos que se apareçió a Ynés, ganará muchas graçias y le [fol. 113r] será otorgada la petiçión que justamente pidiere a Dios. Esto en qualquier día del año que lo rezaren. Y muy más lo ganaran rezándolo los propios días, que es el primo día del mes de marzo hasta el noveno del mesmo mes, todos nueve arreo, y quien hiziere dezir nueve misas a Nuestra Señora, en reverençia de estos apareçimientos, será socorrida en su tribulaçión y aprovechará mucho a los difuntos.
”La manera en que se mostrava su Su Magestad cada día de estos apareçimientos: fue el primero de pequeñito bulto, como quando fue conçepta; el segundo, como quando hera niña reçién nasçida; el terçero, como de tres años, que la offreçieron al templo; el quarto, como de la hedad que fue a visitar a sancta Iasabel; el sesto, como quando parió al Hijo de Dios −en este día, quien rezare, es bien tenga memoria de la fiesta dela−; el séptimo, como quando le presentó en el templo; el octavo, como quando fue uyendo a Egipto −en este día, quien rezare, tenga memoria del la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves−; el noveno y último, como quando estava al pie de la cruz, y a este misterio sirvió la sancta cruz, y quien rezare, tenga memoria de su muy gloriosa asumpçión, porque estos sanctos apareçimientos hizo Nuestra Señora con memoria de sus nueve fiestas”.
===Capítulo XXIV===
Dixo nuestra madre santa Juana: “Muchas vezes he visto en el año a Nuestra Señora venir a visitar a esta su santa casa, de la qual muestra tener especial cuydado y deseo que su santo aparecimiento sea estimado, porque no fue una vez sola la que su Magestad se apareció en este lugar, mas nueve días arreo me dixo mi santo ángel fueron los que se apareció. Y el primero fue el primer día del mes de março, hasta el noveno, que es el postrero aparecimiento y más público, porque en este día puso la cruz por señal, diziendo que quería le hiziessen allí su iglesia. E cada año, en este día en el qual se celebra su santo aparecimiento, la he visto [fol. 35r] venir a hora de la media noche en una processión muy admirablemente ordenada, soleníssima e apostada de muchas riquezas y resplandores de gloria, acompañada de muchedumbre de ángeles y santos y santas, e también vienen con su Magestad las religiosas difuntas hijas del monasterio y, ansimismo, vienen todas las ánimas que en vida fueron devotas del santo aparecimiento de Nuestra Señora, y las ánimas de los bienhechores del monasterio. Y estas ánimas de los bienhechores, algunas d’ellas, son libradas de penas, e a otras las trae Nuestra Señora con licencia de su precioso hijo para darles descanso en esta su fiesta. Y esta preciosa processión viene al monasterio con muy grandes cánticos e músicas celestiales e instrumentos de diversas maneras de melodía, y antes que entre en la iglesia y casa, da una buelta e bendize Nuestra Señora los campos e tierras e frutos en ella aparecidos media legua a la redonda del monasterio; y después entra dentro y va al dormitorio y bendize las religiosas con grande amor, y dize: ‘Esta casa es mía y no [fol. 35v] la tengo de olvidar. Mío es este lugar, yo no lo entiendo a olvidar, y pues no lo entiendo olvidar no quiero dejarle de visitar. Estad constantes en los trabajos e penas presentes e por venir, que ansí se ganan las coronas, las quales yo tengo en depósito, si os contentáis, siervas mías, con mi depósito; si no, daldas a quien os las guarde y guardaldas vosotras, por que deis buena quenta a Dios, mi hijo, el día del Juicio e merezcáis reynar con Él para siempre’. E manda algunas vezes a los santos ángeles guardadores de las mesmas religiosas les pongan guirnaldas en las cabeças de rosas blancas y coloradas, y d’estas cosas ellas no ven ni sienten ninguna cosa. Y desde el dormitorio va la santa processión al coro y allí está hasta que se dizen los maytines ''[7]'' y ansimismo está Nuestra Señora con toda la compañía en la missa e sermón, e bendize los pueblos que vienen a celebrar su santo aparecimiento y ruega a su precioso hijo, estando en el sacro sacramento del altar, por las religiosas que habitan e moran en su casa e por todos sus devotos, e muy en especial por los que allí presentes están, les otorga los perdones [fol. 36r] de su santa Iglesia. Y dize Nuestra Señora: ‘Norabuena venga Dios trino y uno, verdadero hombre celestial, a estar en el santo sacramento del altar, y con Él la corte celestial. Bendiga Dios a la compañía humanal. Soy la bienaventurada Madre de Dios e vosotras, bienaventuradas’. Y quando se quiere yr la processión, despidiéndose del altar alça Nuestra Señora su preciosa mano e, santiguando los pueblos dándoles su santa bendición, luego desapareció y toda la compañía celestial, y a mí tornome mi santo ángel en mis sentidos corporales. Y quando estas cosas veo e oygo, que es este día de Nuestra Señora, dize e haze algo en la processión que viene su Magestad. Y quando no estoy elevada quando viene a visitar su iglesia e casa, plaçe a Dios lo vea estando en mis sentidos y que, a la despedida, me lleve consigo, aunque no lo merezco. Son tantos los perdones e gracias que Nuestra Señora tiene alcançados del poderoso Dios, hijo suyo, para esta santa iglesia donde ella se apareció, que si las gentes lo supiessen vendrían de muchas partes de rodillas por ganar tanto bien para sus ánimas; que como Nuestra Señora, con tan gran deseo y caridad que tiene que las ánimas se aprovechen, [fol. 36v] pidió una sublimada merced a su precioso hijo, y es que le otorgasse tantos perdones en esta su santa casa y yglesia como ebras de yervas e de cosas de flores e ojas estuvieren nacidas en la tierra, media legua a la redonda del lugar donde ella puso la cruz con sus preciosas manos. Y Nuestro Señor Jesuchristo, hijo suyo, se lo otorgó, y esto desde que se edificó esta santa iglesia y casa. Y más me dixo mi santo ángel: que están concedidas en esta iglesia, sin ninguna condición, los perdones de Santa María de los Ángeles. Y ansí se entiende que, aunque no vengan confessados ni rezen cosa señalada, sino viniendo contritos a visitarla, y ansimesmo quien rezare nueve ‘Avemarías’ o otras qualesquiera oraciones (en tal que no sean menos de nueve y sean de Nuestra Señora, offrecidas a los nueve aparecimientos que se apareció a Inés), ganarán muchas gracias y les será otorgada la petición que justamente pidieren a Dios. Esto en qualquier día del año que lo rezaren, y muy más lo ganarán rezándolo los propios días, que es el primero día del mes de março hasta el noveno del mesmo mes, todos nueve arreo. Y quien hiziere dezir [fol. 37r] nueve missas a Nuestra Señora, en reverencia d’estos nueve aparecimientos, será socorrido en su tribulación y aprovechará mucho a los difuntos.
”La manera en que se mostrava su Su Magestad cada un día de los aparecimientos: fue primero de poquito bulto; el segundo como quando era niña recién nacida; el tercero como de tres años, que la offrecieron al templo; el quarto como de la edad que fue desposada con el santíssimo Joseph y el hijo de Dios encarnó en ella; el quinto de la edad que fue a visitar a santa Isabel; el sexto como quando parió al hijo de Dios (y en este día quien rezare es bien tenga memoria de la fiesta de la santa O); el séptimo como quando le presentó en el templo; el octavo como quando fue huyendo a Egipto (y en este día quien rezare tenga memoria de la fiesta de las nieves); y el noveno como quando estava al pie de la Cruz. Y quien rezare tenga memoria de su muy gloriosa asumpción, porque otros santos aparecimientos hizo Nuestra Señora con memoria de sus nueve fiestas”.
===[CELEBRACIONES DE LOS SANTOS Y ÁNGELES]===

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