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Catalina de los Reyes

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sin resumen de edición
| Orden || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Santas_Jerónimas Jerónimas]
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| Títulos || Beata Corretora, maestra de novicias, vicaria y monja del Convento priora en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
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| Fecha de nacimiento || Finales del siglo XV
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| Fecha de fallecimiento ||1572
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| Lugar de nacimiento ||[http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Toledo Toledo]
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| Lugar de fallecimiento || [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Toledo Toledo]
|}
 
=Vida manuscrita=
Ed. de [https://visionarias.es/equipo/maria-del-mar-cortes-timoner// Mar Cortés Timoner]; fecha de edición: septiembre de 2025.
 
== Fuente ==
 
* Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33. La biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas 256-265, que hacemos corresponder (según los criterios de numeración seguidos para la presente edición) con las páginas 266-275.
 
[[Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo]] con la signatura A.J.T ª. San Pablo, I libro 33.
 
== Criterios de edición ==
 
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”, que transcribimos como “d´él” cuando remite al pronombre personal). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se ha regularizado la oscilación vocálica o/u (“cumunidad”, “mormuración”), el empleo de “h” y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, c/d, d/z, g/j, n/m, r/rr, r/l, y/ll.
 
==Vida de Catalina de los Reyes==
 
[266] ''[1]'' La madre Catalina de los Reyes fue natural de la ciudad de Toledo y de muy noble linaje. Y vino a esta santa casa de San Pablo a ser religiosa en ella en el tiempo de las santas beatas, e hizo profesión con ellas cuando todas se redirigieron a la orden.
 
Fue muy gran religiosa desde su mocedad, y muy inclinada a toda virtud y bondad. Y tuvo mucha habilidad para las cosas del coro, y así fue corretora ''[2]'' más de treinta años [267]. E[n] ''[3]'' el cual oficio sirvió a Nuestro Señor muy mucho, haciendo todas las cosas con grandísimo fervor y devoción. Y en todo tiempo su continuo ejercicio fue enseñar a leer y cantar a todas las que tenían necesidad de aprenderlo, animándolas a ello y persuadiéndolas a que lo supiesen por el gran deseo que tenía de que todas supiesen y entendiesen las cosas que para el servicio de Nuestro Señor era necesario saber. Y cuando enseñaba a las niñas de poca edad a leer en el Salterio, las iba la santa mujer declarando los versos y todas las cosas santas y devotas para que, juntamente con aprender a leer, aprendiesen también, y tomasen gusto y afición a las cosas santas y espirituales, y se encendiesen en el amor de Dios. Y las que veía que con más diligencia y estudio se aficionaban a las cosas virtuosas, aquellas las amaba más. Y a las que veía tibias y negligentes y distraídas, las reprendía y las trataba con aspereza y rigor, y, especialmente, a las que seguían mal el coro; y andaba buscando ocasiones para hacerlas ir a él. Y cu-[268] ando algunas la decían que, por falta de salud, dejaban de ir a el coro, mostraba tenerlas lástima, y se compadecía de ellas, pero, en llegando la hora de ir a el coro, ella buscaba ocasión y modo cómo llevarlas a él; algunas veces con donaires y otras con otros modos de que ella se valía. Y en treinta años que fue corretora nunca esta bienaventurada mujer faltó de ir a los maitines de media noche, que tal hora se decían en aquellos tiempos, sino fuese estando muy enferma.
 
Fue esta sierva de Dios mujer de grande espíritu<d> y de muy continua oración y contemplación. Y el tiempo que la sobraba de los oficios que hacía en la casa, además de [en] el oficio divino, todo lo gastaba en el coro en continua oración con tal fervor y lágrimas que no se puede contar ni decir tanto cómo era. Y aun el tiempo que estaba en la cama con enfermedad, lo más continuo d´él la oían de estar en oración y contemplación. Y muchas veces se levantaba, cuando podía, de noche a ver el cielo, y se estaba grandes ratos contemplando en la hermosura de él y en la compostura de [268] las estrellas. Y tanto se arrobaba en esta santa contemplación que, algunas veces, decía que veía a Nuestro Señor puesto en la cruz y, otras veces, a Nuestra Señora con el Niño en los brazos; y así, otras cosas semejantes. Y preguntaba ella a las otras religiosas que allí se hallaban, algunas veces, si veían ellas a[l]guna cosa de aquellas que ella la parecía que veía. Y entre las veces, que fueron muchas, [en que] las vio las cosas sobredichas ocurrió, una vez, que se puso esta santa mujer a contemplar en la Santísima Trinidad, a cuya fiesta ella hacía cada un año con muy singular devoción, porque la tenía muy particular a esta santa festividad, y fue tan gran el gusto espiritual que sintió y el sentimiento y demostración que hizo en aquella hora que, sin duda alguna, entendieron las religiosas q[ue] presentes se hallaron habérsela Dios mostrado y hecho grandes favores, regalos y mercedes a esta su sierva.
 
Hacía también esta madre venerable la fiesta del santísimo y dulcísimo nombre de Jesús, la cual pidió en un capítulo [270] general para hacerla celebrar. Y así se rezó de esta santísima fiesta por la devoción de esta su devota hasta que vino el breviario nuevo. Si se hubiera de decir y contar las muestras del espíritu y devoción de esta santa madre en particular fuera nunca acabar; esto baste en común decir que fue en su tiempo ejemplo de santidad y devoción a todas las que la conocieron y trataron.
 
Fue maestra de novicias muchos años, el cual oficio hizo con tanto celo y religión que dejó de sí perpetua memoria, porque enseñaba a sus discípulas con grande prudencia y rigor cuando era necesario, y las regalaba y consolaba con grande amor, como si fuera verdadera madre ''[4]'' de cada una de las novicias.
 
Fue vicaria esta bienaventurada mujer muchos años, y en los comienzos fue tanto el cuidado y celo que tenía de las cosas de la comunidad que jamás faltaba ninguna hora del coro si no fuese por grave enfermedad.
 
Finalmente, en su postrera edad, fue priora tres años. Y rigió con grande celo de la santa religión y con [271] deseos ferventísimos de su aumento, y tanto que lo que la santa mujer no podía con sus fuerzas corporales se iba a Dios a pedirle favor y ayuda para hacer lo que ella por sí sola no podía, y suplícábale con muchas lágrimas que quitase a las monjas todas las ocasiones que las apartasen de Él y que la tomase todas para sí, y, no advirtiendo ella que la oían las que estaban cerca de ella, entendían todo lo que trataba con Dios y las razones que le decía por sí misma y por sus hijas. Amaba a sus hijas las religiosas con amor de verdadera y espiritual madre, y tanto que, cuando alguna vez la iban a decir alguna cosa de quejas de alguna monja o de murmuración, metía otra plática espiritual para divertir y estorbar aquella otra cosa. Y, después llamaba en secreto a la monja de quien la daban la queja y la corregía. Guardaba esta sierva de Dios gran prudencia en todas las cosas juntamente con la caridad y amor maternal q[ue] a todas tenía, y, porque no se sintiesen las fal- [272] tas de ellas, muchas noches, después de acostadas todas las de su celda, se levantaba la prudente madre sin que la sintiese nadie y celaba toda la casa. Y hacía esto con este recato por que, si algún defecto hallaba, lo pudiese corregir y enmendar sin que nadie lo entendiese por que las faltas ajenas no se supiesen. Lo cual, con grande amor de sus hijas, procuró siempre guardar su honor y buen nombre, para que toda sintiesen bien de ellas <y ninguna> y de ninguna se dijese mal. Y así hizo esta sierva de Dios su priorato con tanta paz y consolación de todas, como su virtud y santidad lo requería, y con mucho aumento de lo espiritual y temporal porque, en el tiempo que fue priora, ordenándolo el Señor, por los méritos de esta su sierva, tuvo limosnas con que renovó y aderezó la iglesia para servicio de Nuestro Señor.
 
Acabado el priorato de esta santa mujer, muy pocos días después, la visitó el Señor piadoso con una enfermedad de la cual murió. Y tuvo grandes tentaciones a la hora de la muerte [273], tanto que veía a el demonio; y le respondió a las tentaciones que la ponía con grande esfuerzo, y daba voces y decía a las religiosas que con ella estaban que echasen agua bendita para que se fuese de allí el demonio. Y todo esto hacía con tanto sentido y tanta advertencia ''[5]'' que la preguntaban las religiosas, cuando estaba sosegada, si se había ido ya el demonio, y ella respondía que sí, pero que estuviesen con cuidado para cuando volviese; y esto acaeció así algunas veces. Y con esto acabó la sierva de Dios la vida muy bien y con mucha fee y fortaleza, dic[i]iendo el credo muchas veces con las religiosas que con ella estaban con tanto espíritu como ella misma. Y, de esta manera, dio el espíritu a su Criador y Redentor en tres las palabras de la confesión de la santa fee ''[6]'', y se fue a gozar de aquel Soberano Señor a quien viven todas las cosas.
 
Murió esta venerable madre Catalina de los Reyes en el mes de enero del año de mil quinientos setenta y dos, día de Santa Inés, y el Viernes Santo adelante de aquel mis- [274] mo año se apareció la santa mujer a la madre Paula de los Ángeles estando sola en su aposento ''[7]''. Y la habló con mucha afabilidad y dulzura, y la dijo cómo se iba a la gloria y que había hallado muy grande misericordia delante de Dios por lo que le había servido en el coro en los años que fue corretora. Y la dio ciertos avisos para otra religiosa que ella había criado y la quería mucho, y que la dijese que no había hablado porque no había tenido corazón para esperarla. Y se apareció la santa mujer en una nube muy clara y resplandeciente. Según de esto y de todo lo dicho dio testimonio la madre Paula de los Ángeles; también afirmó la misma religiosa a quien ella había criado la dicha madre Catalina de los Reyes, la cual también vio a esta santa mujer, aunque no tuvo valor ni ánimo para esperarla, antes dio muchos y grandes gritos diciendo que veía a su madre Catalina de los Reyes; de lo cual fueron testigos todas las religiosas que al presente se hallaron, y oyeron y entendieron todo lo sobredicho acerca de este aparecimiento.
 
Y la madre Paula de los Ángeles dijo que había preguntado a la santa [275] mujer Catalina de los Reyes, cuando se le apareció, si había tenido alguna cosa que pagar por los años que había sido priora. Y la respondió que, por esta parte, no había tenido ninguna deuda, porque en la enfermedad que tuvo antes de su muerte se le habían descontado los descuidos que había tenido y las faltas que había hecho; y así, por esta razón, no fue detenida nada en el Purgatorio, pero por otras culpas había estado en el Purgatorio treinta días ha[s]ta que fue cumplida la Voluntad Divina para que subiese a el Cielo a gozarle con todos los bienaventurados que allá están.
 
Fue esta santa mujer muy amada de todas sus hijas en vida, y lo mismo fue en la muerte porque de todas fue muy ayudada con misas y oraciones, como lo dijo ella a la madre Paula rogándola diese las gracias a todas por lo mucho que la habían ayudado y, en particular, a una religiosa que había hecho más que todas por ella, y es de creer que lo paga siempre esta santa mujer adonde ahora está suplicando a Nuestro Señor por todas para que, algún día, vayan a gozar de lo que ella goza por siempre.
 
''Laus Deus, amen''.
 
===Notas===
 
''[1]'' El epígrafe presenta el texto de la siguiente manera: “Historia de la muy religiosa y sierva de Dios Catalina de los Reyes”.
 
''[2]'' “En algunas comunidades, religiosa que dirige el coro”. Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/corretora> [septiembre 2025].
 
''[3]'' Está escrito “el” pero corregimos por “en” considerando el sentido de la oración.
 
''[4]'' Se ha corregido la errata en “madra”.
 
''[5]'' En el libro está escrito “acbentencia”, que se ha transcrito por “advertencia” teniendo en cuenta el sentido de la oración.
 
''[6]'' Conservamos la escritura de la palabra. Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. ''Corpus diacrónico del español''. <https://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll> [septiembre 2025]
 
''[7]'' El libro A.J.T ª. San Pablo, I libro 33 también incluye la vida de esta religiosa, que se halla editada en el catálogo: https://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Paula_de_los_%C3%81ngeles
= Vida impresa =

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