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Paula de los Ángeles

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Vida manuscrita
Solía decir, cuando vivía, a las que la decían que era temerosa de la muerte, que viviesen bien y agradasen a Dios, y que en la hora de la muerte las iría bien. Así la ocurrió a ella, que murió bi- [289] enaventuradamente como había vivido, virtuosa y santamente, como buena y verdadera religiosa. Y se fue a gozar de los trabajos que por amor del Señor había padecido y sufrido, que vive y reina por siempre jamás, amén.
Murió esta venerable madre en el año de mil quinientos setenta y cinco en el mes de noviembre. Y fue sepultado su cuerpo en el capítulo de esta santa casa, entre [< s] > las madres más memorables y santas que allí están enterradas. Y ocurrió que, tres semanas después q[ue] su cuerpo fue enterrado en el dicho capítulo, se juntó en él todo el convento de la[s] religiosas estando por solo su sepultura. Y fue tan grande y tan suave el olor que todos sintieron que con grande admiración se espantaron todos y alabaron a Dios, que así honra y favorece a sus siervos aun en los cuerpos corru[p]tibles. Y para más satisfacerse, algunas de las religiosas se inclinaron hasta la tierra para ver si salía de su sepultura [a]quella suavidad de olor, y fueron ciertas, y sin ninguna duda, de [290] que salía de la sepultura.
Y muchas de las religiosas que tuvieron noticias de su santidad se han ido a su sepultura a encomendarse a ella y han hallado gran consuelo en sus trabajos y necesidades, según consta por el testimonio de muchas. Y así mismo se han llevado algunas cosas de sus vestidos para enfermos, los cuales se sabe que sanaron por los méritos de esta santa mujer, como fue que una doncella estaba con modorra y la llevaron un escapulario pequeño con que solía dormir ''[11]'' la sierva de Dios, y se le pusieron a esta enferma y luego estuvo buena. Item. A un hombre que estaba tullido le llevaron una de las muletas con que andaba esta sierva de Dios, y sanó el hombre de su enfermedad. Y no solamente ocurrió esto después de su muerte, sino también viviendo ocurrió ir a ella personas enfermas y quedar sanas por las oraciones de esta santa mujer, como ocurrió que una religiosa se cortó un dedo y estaba muy acongojada y llorosa por ello, y, sabiéndolo la santa madre, la hizo venir a su celda, y to- [291] mola el dedo entre sus manos y de tal manera sanó que a otro día pudo mandar la mano. Y así iban otras con devoción y fe, y sanaban por la gracia de Dios y por los méritos de esta sierva, para gloria y alabanza de la Majesta[d] Divina, que vive y reina por todos los siglos, amén.

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