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→Vida impresa (8)
* [http://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Categor%C3%ADa:Juan_Carrillo Carrillo, Juan], 1613. ''Segunda parte de la Historia de los santos y personas en virtud y santidad ilustres de la Tercera Orden del glorioso Padre San Francisco'', Zaragoza: Juan Lanaja, pp. 258-325.
[[Contexto material del impreso Segunda parte de la Historia de los santos y personas en virtud y santidad ilustres de la Tercera Orden de nuestro Seraphico P. S. del glorioso Padre San Francisco]]''.
==Criterios de edición==
Mas luego echaba de ver que el fundamento de todo aquello ni era carne ni tampoco era espíritu humano ni angélico, sino divino y soberano, que es el artífice de todas las cosas grandiosas y el que sabe poner peso en el aire (esto es), que las cosas que son tan flacas como la carne y tan ligeras como el viento, asentadas por la mano de Dios y tocadas con la virtud de su espíritu permanecen firmes y constantes para poder fundar sobre ellas tan eminente alteza de santidad como veremos en esta Iglesia Santa. Finalmente, todo será fácil de entender si, como dije al principio, pusiéramos los ojos en el poder infinito de Dios y en la singular providencia que siempre ha mostrado en querer enriquecer y honrar a sus santos.
La vida de esta santa salió escrita en un libro que sacó de ella el venerable padre fray Antonio Daza, coronista de nuestra sagrada religión, y pareció tan bien en todos estos reinos de España, así por la devoción que comunmente se tenía a la santa como por elegancia y buen espíritu con que salían escritas cosas tan admirables, como eran las que de su santa vida se decían, en breves días se hicieron muchas impresiones de él y andaba ya en manos de todos los que se preciaban de tener alguna centella de [260] de devoción y buen espíritu. Mas en breves días también (permitiéndolo así el Señor, para más honra de su sierva) se mandaron recoger todos los dichos libros por la Santa Inquisición. No porque se dudase de la santidad del sujeto, sino por ser cosas tan extraordinarias y raras las que en él se decían, especialmente en materia de revelaciones y éxtasis, que pareció convenía que se notificasen y declarasen algo más para quitar escrúpulos y algunos inconvenientes que pudiera haber para los ignorantes. Estando esto así, el Católico y Cristianísimo rey de España don Felipe III mandó que revisto el dicho libro por personas de toda satisfacción tornase a salir a la luz. ''[1]'' Cometiose la revista al señor Obispo don fray Francisco de Sosa, del Supremo Consejo de la Santa Inquisición y con su aprobación y censura salió de nuevo ilustrado con tan ingeniosas y admirables advertencias y prevenciones que con ellas es ahora doblada estimación y preciosidad de lo que antes era. Y aunque ni para la honra de la santa, ni para la verdad de la historia importaba mucho que yo emprendiera de nuevo el referir su vida (pues personas tales, y por sí misma está tan autorizada y calificada) pero para el adorno de esta historia y para singular decoro y hermosura de esta santa orden tercera (cuya profesora fue) era de grandísima importancia. Y así me pareció ponerla entre las demás, fundando la verdad y autoridad de lo que dijere en el dicho libro que salió a luz el año de mil seiscientos y trece impreso en Madrid y en la aprobación y censura de que dije y también en el libro original de la vida y milagros de esta sierva de Dios escrito de mano de una religiosa discípula suya llamada sor María Evangelista, el cual está originalmente guardado en el archivo del convento de Santa Cruz del lugar de Cubas, donde vivió y murió santísimamente esta sierva de Dios. Y aunque algunas cosas pienso referir con más brevedad por no alargar demasiado esta historia, pero no dejaré de decir lo que me pareciere más importante, referiéndome en lo demás al dicho libro y al original del guardado en aquel convento. Las cosas que en esta segunda revista del libro se han advertido o quitado irán ya anotadas en sus propios lugares, o del todo dejadas, de manera que podrá el lector sin algún escrúpulo proceder en esta lectura.
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