Catalina de Santa Ana

| Nombre | Catalina de Santa Ana |
| Orden | Jerónimas |
| Títulos | Tornera del Monasterio de San Pablo de Toledo |
| Fecha de nacimiento | 1506 |
| Fecha de fallecimiento | 1579 |
| Lugar de nacimiento | Toledo |
| Lugar de fallecimiento | Toledo |
Contenido
Vida manuscrita
Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: septiembre de 2025.
Fuente
- Zúñiga, Ana de. Ms. A.J.T º. San Pablo, I libro 33, 1881, pp. 330-333.
Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.
Criterios de edición
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada en 1881 en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas 320-323, que hacemos corresponder (para evitar confusiones en la repetición de cifras) con los números 330-333.
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”) Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las diversas erratas y, además, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica i/e (“simples”, “tiniendo”, “asestía”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/d, d/z, n/m, r/rr, s/x, y/ll.
Vida de Catalina de Santa Ana
[330] [1] Esta religiosa Catalina de Santa Ana fue natural de esta ciudad de Toledo. Muerto el esposo que en el siglo había elegido resolvió ir en busca del verdadero que es Jesucristo. Y siendo de veintidós a veintitrés años recibió el hábito de Nuestro Padre San Jerónimo en esta santa casa de San Pablo, en la cual sirvió a Dios Nuestro Señor, creciendo de en día en día en aumento de virtud, dotada de una sinceridad y sencillez tan rara que no se sabe que haya sentido un dicho mal de persona alguna, cumpliéndose en ella lo q[ue] Jesucristo enseña cuando dice: “Seréis sencillos y simples como palomas” [2].
Tenía mucha y muy frecuente devoción a la Santísima Virgen Nuestra Señora, y por muchos años la hizo y solemnizó sus fiestas, y, particularmente, la de la Asunción, en cuyo día y en todos los de la o[c]tava estaba y asistía en el coro, así en los divinos oficios como en su meditación y ora- [331] ción; fuera de que siempre era su oración muy continua, te[ni]endo siempre verdadera confianza en Dios, que nos manda que le pidamos, y corresponde a nuestras justa[s] oraciones. A tanto llegó la devoción de esta sierva de Dios que así las religiosas como seglares, todos, la elegían por medianera, para que mediante sus oraciones Dios Nuestro Señor los favoreciese. Y esta sierva de Dios conseguía favor y ayuda mediante la intercesión de la Santísima Virgen María de la Reina de los Ángeles, a quien humilde y frecuentemente acudía.
En la o[b]servancia y devoción del ayuno se hubo con tanta rectitud que, fuera de lo general y particular obligación, ayunaba doce días antes de la Asunción de Nuestra Señora y nueve antes de Todos los Santos, y otros muchos días con gran cuidado. El cual cuidado no menos la solicitaba a seguir el coro procurando de aprovechar no solo a sí misma, sino aun a las demás siendo dechado suyo; así mismo, despertando a las pe- [332] rezosas, alentando a las tibias y guardando a su verdadero Esposo con toda prudencia.
Tenía costumbre cada día, con particularísima devoción, visitar una imagen de Nuestro Señor atado y ligado a la columna, adonde una vez, entre otras, le sobrevino un espanto que no pudimos saber qué fue; nada más que, desde entonces, quedó con una enfermeda[d] que la duró muchos días, y muy pesada, que andaba siempre triste y alborotada con vanas y diversas tentaciones, así acerca de su salvación como de otras cosas que la inquietaban. Pero Nuestro Señor, que no permite que alguno sea tentado más de lo que pueda sufrir, fue servido que, al cabo de dos años, mejorase de este trabajo, pero siempre quedó con continua falta de salud hasta que fue servido de llevársela para sí, cuyo fin fue tan arrebatado que, el mismo día que murió, había asistido a su oficio, que era tornera, y se había recogido en su cama a las diez de la noche, después de haber rezado la Corona de Nuestra Señora. La cual la favoreció en tanto grado [333] que, a las once de la misma noche, dio el alma a su Criador y Redentor, y expiró [3] llamando a Nuestra Señora en su ayuda, habiendo el día ante[s], que fue domingo, recibido el verdadero cuerpo de Jesucristo, el cual la llevó para sí lunes en la noche, el día dos del mes de marzo de mil quinientos setenta y nueve, habiendo cumplido sesenta y tres de su edad, a gloria de Dios Todopoderoso.
Laus Deus, amen.
Notas
[1] Se presenta la vida con el siguiente epígrafe: “Historia de la muy religiosa Catalina de Santa Ana”.
[2] San Mateo 10: 16: “Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.”. Véase: Sagrada Biblia, Fundación Episcopal Española, Madrid, 2025 [en línea]. <https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/> [septiembre 2025]
[3] Está escrito “espiró” pero, considerando el significado de la oración (y los criterios de edición), corregimos por “expiró”.