Catalina de la Cruz (2)

| Nombre | Catalina de la Cruz |
| Orden | Jerónimas |
| Títulos | Beata del beaterio de María García y monja del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo |
| Fecha de fallecimiento | Hacia 1506 |
| Lugar de fallecimiento | Toledo |
Contenido
Vida manuscrita
Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: septiembre de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.
Fuente
- Zúñiga, Ana de. Ms. A.J.T º. San Pablo, I libro 33, 1881, pp. 117-121.
Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.
Criterios de edición
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición de la biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores) en las páginas 117-121.
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “desta” (que alterna con “de esta”), “a el” y “de el (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las diversas erratas, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación de las vocales i/e (“quiriendo”), o/u y, por último, el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, c/d, d/z, g/j, n/m, n/ñ, r/d, t/d, r/rr, r/l, s/x, y/ll.
Vida de Catalina de la Cruz
[117] [1] Esta bienaventurada y grande sierva de Dios fue de las primeras religiosas <que> en esta santa casa de San Pablo, fue en el tiempo que tenían nombres de “beatas”, e hizo profesión a la orden con todas las demás que se hallaban en este monasterio el año de mil quinientos y seis. Fue, según consta por los testimoni[o]s que hay de su virtud, muy gran religiosa y sierva de Dios, y mujer de muy grande y continua oración en tanto grado [118] que, muchas veces, se arrobaba y trasportaba en la oración. Y estaba con tal gusto que no sentía ni entendía cosa alguna de esta vida de el fervor que tenía en el espíritu, que estaba todo ocupada en Dios y en los gustos espirituales q[ue] su Majestad Divina suele dar a sus siervos q[ue] totalmente se quieren desatar de las cosas terrenales y desean unirse y atarse con Dios, y hacerse con Él una cosa.
Esta sierva de Dios, entre sus santos ejercicios espirituales que tenía, tuvo por muy particular y ordinaria <de> la santa Pasión de Nuestro Redentor, deseando y queriendo sentir con su amado Redentor los dolores y angustias en su bendita Pasión. Y así le pedía esta santa mujer, con mucho afecto y devoción, la diese a sentir sus dolores, y que no tuviese en esta vida más descanso que el que el bendito Señor había tenido en la cruz. Y el clementísimo Señor, que tiene por bien y es servido de oír las peticiones piadosas de sus siervos para te- [119] ner ocasión de hacerlos mayores mercedes, quiso condescender con los devotos de esta su sierva dándola una enfermedad muy grave y tan recia que ningún miembro de su cuerpo mandaba. Y tenía los mayores dolores y más recios que se pueden imaginar, y así estuvo algunos días con grandísima paciencia y conformidad, teniendo siempre en la memoria los dolores de Nuestro Redentor que había padecido en su sagrada Pasión. Y así acabó su vida muy santamente y muy llena de virtudes poco tiempo después que fueron monjas [2].
De esta santa mujer se dice q[ue] todos los días que comulgaba se estaba recogida en el coro, sin salir de él en todo el día, y no comía ni bebía en todo aquel día cosa de manjar corporal, porque su ánima era reficionada [3] con el verdadero manjar de ella, que es el mismo Dios que la crio, que harta y da verdadera sustancia a todas las cosas. Pero acaeció un día en que esta sierva había comulgado y, estando en el [120] coro según su santa costumbre, que una hermana religiosa de aquella santa hermandad tuvo un enojo, lo cual, como esta santa mujer, Catalina de Santa Cruz, lo supiese, salió del coro a consolar a la hermana que estaba turbada. Y diciéndola las demás hermanas qué novedad era aquella salir de el coro en tal día, respondiolas que no podía ella tener quietud ni contento sabiendo que estaba su hermana desconsolada, y que salía para consolarla. De lo cual se sigue y entiende la gran caridad y amor verdadero que [a] sus hermanas y prójimos tenía, pues quiso, por consolar y socorrer a su hermana, privarse del gusto y consolación que su espíritu recibía y tenía en aquel tiempo.
Y desta sierva de Nuestro Señor dieron siempre todas las religiosas ancianas de esta casa de San Pablo gran testimonio de su santidad y bondad, y contaban grandes virtudes de ella, pero ya están todas en el Cielo y no hay a la presente quien la conociese ni quien pueda contar cosa en particular de su san- [121] ta vida, mas de haber oído a las antiguas muchas cosas notables de esta bienaventurada mujer, por las cuales, se tiene por cierto que está gozando en el Cielo de su amado Esposo Jesucristo Redentor y Señor Nuestro, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos, amén.
Laus Deus, amen.
Notas
[1] Se presenta la vida con el siguiente epígrafe: “Comienza la vida de la muy reverenda religiosa y sierva de Dios Catalina de la Cruz”.
[2] En varias biografías recogidas en el volumen A.J.T ª. San Pablo, I libro 33 y, especialmente, en la hagiografía dedicada a Catalina de Ocaña (que ocupa las páginas numeradas 111-117), se indica que las beatas profesaron como monjas de la Orden de San Jerónimo en 1506. Véase el apartado de “Jerónimas” del Catálogo de Santas Vivas: <https://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Jer%C3%B3nimas> Cabe señalar que la adscripción a la orden jerónima se haría oficial en el capítulo general de 1510. Véase: Fernando Pastor Gómez-Cornejo, «Las monjas jerónimas de San Pablo de Toledo: más de 500 años de fidelidad monástica» en: Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla (coord.), La Clausura femenina en España e Hispanoamericana: Historia y tradición viva, San Lorenzo del Escorial, Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, 2020, vol. 2, t. 2, pp. 631-652, p. 635
[3] En el CORDE se registra la palabra “reficionar” recogida de Noche oscura de San Juan de la Cruz. Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Base de Datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <https://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll> [septiembre 2025]