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María García

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'''De cómo se fundó el monesterio de religiossas de sanct Pablo de Toledo por doña María Garçía, y del fervor después que tuvo esta sancta muger desde su tierna hedad, y en las buenas obras que se ocupó con gran menosprecio de sí misma'''
En una escriptura bien antigua escripta en latín se halla la fundación del monesterio de sanct Pablo de Toledo y de su fundadora doña María Garçía, que después de muchos años que en él vivió con muchas siervas de Dios que tuvo en su compañía acabó sus trabajos en este que se va prosiguiendo ''[1] '' de mill y quatroçientos y sesenta y cuatro. Y es digna cosa que se ponga en este principio y fundaçión del monesterio de Sanct Pablo de Toledo, para que se sepa la vida maravillossa de esta sierva de Dios doña María Garçía, y vea y entienda, que en tiempo que tanto se olvida la charidad y abunda la maldad, quiso Nuestro Señor despertar esta su sierva fiel, cuya vida honesta, llena de buenas y sanctas costumbres, y del menospreçio del mundo y de lo que él promete y representa, se escrive aquí, juntamente con la fundación. Y será con la brevedad que dieren lugar las muchas y muy notables cosas que ay que dezir aprovechándome en parte de la dicha escriptura y de otros lugares que harán a este propósito.
Pues en el tiempo que reynava en Castilla el rey don Pedro, fue un cavallero principal en linage y sangre que se dezía don Diego Garçía de Toledo, casado con Doña Constança, hija de Hernán Gómez y hermana del Arçobispo de Toledo, don Álvaro. A estos cavalleros, don Diego Garçía de Toledo y doña Constança, dio Nuestro Señor una hija, después de otros muchos que tenían, de particular hermosura y graçia, que sobremanera la querían, miravan y estimavan sus padres como singular benefiçio que Dios les avía querido hazer. Y en una voluntad (que la tenían en todas las cosas y eran justos delante de Dios) se la ofreçieron como décima parte de sus bienes, poniéndole nombre María [fol. 209r] y el sobrenombre de su padre, y ansí se llamó siempre doña María Garçía. Pusieron mucho cuydado sus padres en criarla y que se afiçionase al temor y amor de Dios y a las sanctas costumbres. Apenas sabía hablar (como dizen) quando se fue conoçiendo en ella el spíritu que Dios quería declarar en su favor porque en ninguna cosa pareçía niña, sino llena de discreçión, de la que el Spíritu Sancto pone en las almas donde reside. Quando tuvo alguna discreçión, no solo no menospreçió el voto y ofreçimiento que sus padres tenían hecho, mas ella, con gran voluntad le confirmó, abraçó y amó, y desde luego tuvo tanto fervor en el amor de Dios que se conoçió que más eran órdenes del Spíritu Sancto y graçia divinal que consejo de hombre humano. En esto seguía el del propheta, que desde su niñez endereçó sus pensamientos al Señor muy alto, y dello dio buen testimonio su vida maravillossa, que aún en aquella tierna hedad se apartava a los lugares secretos a hazer oraçión huyendo de los que la podían ver en casa de sus padres y de los juegos y cosas que en tal hedad se suelen exerçitar y entretener los niños. Era pobrezilla de voluntad, y aun no havía oýdo el Evangelio y deseaba ya hazer thesoro en el Çielo, teniendo gran cuydado de los pobres de Jesuchristo, recogiendo las migajas que caýan de la mesa de sus padres. Y los pedazos de pan que sobraban de su comer, con todo lo demás que podía haver y recoger, lo guardava y escondidamente lo dava a los pobres.

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