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Ninguna cosa le movía a la sierva de Dios, porque ni eran essos sus pensamientos ni havía entrado en su camino y deseo gana de querer y apeteçer de ser perlada, sino sierva humillde, y por esta humilldad lo menospreçiava todo y lo hollava y acoçeava todo, y no quería que los hombres la viessen sino en este menospreçio, ni reçibir dellos el galardón de sus obras, si algunas tuviese que fuessen buenas y aceptas a Nuestro Señor, y d´Él quería el premio y galardón, y entrar en su apartado cubículo a solas (como lo dize el Sancto Evangelio) para que solo Él la entendiesse y diesse la retribución conforme a los merecimientos.
Después que se detuvo en aquel monesterio algunos años y sabía ya bien las observançias de la religión que se praticavan y enseñavan en él (y sin haber tomado hábito ni manera de religiossa), pareçiole que era bien bolverse a la casa de sus padres, más por voluntad de Dios que lo inspirava que por tener gana de bolver atrás de sus buenos y sanctos propósitos. Pidiole licençia para ello a la priora, su hermana, que con mucha dificultad y gran desgusto se la huvo de dar. [fol. 210r] Y ansí se fue como lo avía dicho a la casa de sus padres. Aunque estava en ella y vivía entre los hermanos y criados de casa, y pareçía que se havía buelto al mundo como cosa que le dava gusto y contento ''[2]'', andava tan abrasada y ençendida en el fuego del amor divino que siempre pensaba, codiciava y tratava cómo seguir y ymitar (según su flaqueza) a Jesuchristo, su esposo. En lo que asentó, después de muy mirado y consultado y pedido a Nuestro Señor, fue negarse a ssí misma y no mirar a su hedad y flaqueza y que era muger, ni a lo que podrían decir y juzgar los hombres faltos de consideraçión, y con esto començó a darse al despreçio suyo y de las cosas mundanas, y tomó consigo, como aya y compañera, a doña María Gómez, matrona biuda y noble, que con una misma voluntad la quiso acompañar en sus designos y trabajos. Su principio fue començar a andar por las puertas de los vecinos de la ciudad a pedir limosna cada día, públicamente, para los pobres necessitados. Pues dezir que llevavan en su compañía quien recogiese las limosnas y pedaços de pan que les davan, era cosa de bendezir a Dios en sus marabillas, que la donzella pobre de Jesuchristo llevava sobre sus ombros una talega o alforja en que las echava, con un fervor y ánimo de hazer serviçio en ello a su esposo que no aprovecharon promessas, ruegos ni amenazas de sus padres para apartarla dello, y ansí la dexaban continuar su sancta ocupación y daban lugar a ello aunque no dexavan de sentir ellos y los hermanos de la sancta donzella alguna afrenta de aquel menospreçio tan público. No dexavan por esso las dos su exerçiçio cotidiano de andar por las calles de la çiudad pidiendo limosna como pobres peregrinas, y estavan en la sancta yglesia mayor entre los dos coros al tiempo que los canónigos salían de las horas, que los ponían en confusión y compelían a que les diessen muy buenas limosnas. Desde allí pasavan con las que llevavan en sus alforjuelas a la casa de sus padres, y ya era para ellos de gran consuelo y regalo ver de aquella manera a su hija, y la animavan y esforçavan en ello (aunque por otra parte la carne y la sangre hazían su oficio en [fol. 210v] sentir aquel difraçe). Pero pasados los primeros días, y viendo a su hija contenta, y que era bien inclinada, devota y charitativa con los pobres de Jesuchristo, no había cosa temporal que para ellos se les pudiesse comparar a esto. Bendezían a Dios y alçavan las manos al Çielo con mucho plazer y alegría, haziéndole infinitas gracias por haverles dado hija que aun antes de tener discreçión ni hedad había en la tierra vida çelestial y obrava en ella tantas marabillas. Todos los de su casa, hijos y criados, hazían lo mismo, y la sancta donzella, con una profunda humilldad y llena de spíritu de Dios, se derribava a los pies de todos besándoselos, agradeciéndoles el contento que mostravan de la vida que seguía.
Acaeçió un día que andando pidiendo limosna por la çiudad la sancta donçella con su compañera por no perder costumbre de remediar a los que tenían necessidad, que encontraron en una calle al arçobispo de Toledo, su tío, hermano de su madre, y a su mismo padre, que le acompañava con otros cavalleros y gente principal de la çiudad, y quando el arçobispo vio a su sobrina en aquella postura que llevava y cargada en los hombros la talega con las limosnas que había recogido, volvió a su padre y díxole con algún enojo y como reprehendiéndole: “Mucho me maravillo, que como seáis hombre prudente, no remediéys un desconçierto tan grande como este y consintáys a una hija de tan poca hedad y tan hermosa y de linaje, que es que ande ansí despreçiada y con tanta libertad que days a entender que la tenéys aborreçida, pues no la recogéys y tratáys de casarla con otro que sea su igual”. El cavallero prudente le oyó y respondió con mucha mansedumbre y en breves palabras le dixo: “¡Qué esposo le parece a Vuestra Señoría que puedo yo dar a mi hija más rico y generosso que a Jesuchristo, Hijo del Padre Eterno! Por ventura podemos resistir al Spíritu Sancto. Ella ha escogido este estado por la mejor parte y yo no se le quiero estorvar, ni me pareçe que se açertaría en ello”. [fol. 211r] El arçobispo calló con esta respuesta y no supo qué le replicar, entendiendo que aquello era obra de Dios.
Su sepulcro está junto al altar mayor a la parte del Evangelio, cavado en la pared, con un vulto de la sierva de Dios ençima, hincada de rodillas, puestas las manos mirando al sanctíssimo saçramento, con el hábito que traýa [fol. 216r] de beata, y con una letra que dize que “está allí enterrada doña María Garçía, fundadora del monesterio de Sanct Pablo de Toledo”.7
''[1] '' Subrayado desde “acabó… prosiguiendo”. Nota marginal: “Gran ignorantia, pues la hace compañera de fray Pedro Fernández Pecha el año 1374, que según esto vivió más de ciento y quince años”.
''[2] '' El manuscrito lee «con contenta», con una diplografía por error.
= Vida manuscrita (2)=
En cuanto al grupo de sibilantes, se mantiene ç ante a, o, y también ante e, i. Se respetan, también, los grafemas z, s/ss ante las distintas vocales.
== VIDA DE MARI MARÍA GARCÍA ==
[fol. 252r] Aquí comienza la vida e ystoria de la bienaventurada y loable memoria doña Mari Garçía, virgen consagrada a Dios, fundadora del monesterio y casa de las beatas llamadas de doña Mari Garçía que es en la çibdad de Toledo [3], la qual se trasladó del latín en romanze en el año del Señor de mill y quatrocientos y ochenta y siete años.
===Capítulo séptimo===
Pasado este tienpo con tanto fructo que la piedad divinal dar quiso a su pelea y su inmensa bondad y justicia, quiso dar el galardón a esta su sierva, que corrió sin tardanza por la carrera. Y llegada al postrimero día, pensaba la quenta que avía de dar de aquella maiordomía. Y ansí como ella en la vida avía instruido a sus hijas en el serviçio divinal, ansí quiso consolar y esforçallas en el postrimero día de su vida a exenplo de nuestro padre San Xerónimo, amonestándoles con toda afectión que no tornasen atrás ni desfalleçiesen en aquel camino espiritual, mas perseverando viniesen a la fin con vencimiento de la pelea para que pudiesen gustar y gozar de la bienaventurança perdurable, para lo qual es necesario que con toda humilldad y menospreçio y mortificatión perseveren.
Avía entonzes en el claustro veinte y cinco [fol. 261r] beatas, las quales ella todas mandó llamar con gran alegría, siguiendo el exenplo de nuestro padre San Xerónimo. Y de que fueron todas llamadas, abraçolas y dioles paz diçiendo: «Amadas hijas, acordaos cómo, no por nuestros merecimientos, mas por su sola misericordia y bondad aparta el Señor a nós, para sus siervas, de las tinieblas del siglo y nos trujo a esta esclarecida solidunbre, adonde vos ruego que no seáis de poco corazón fingiendo vos ser flacas para perseverar en la religión; oíd, no a mí, sino a Vuestro Maestro, que dize: “Mi jugo es suave y la mi carga liviana”. Oíd otra vez que dize: “El que pone la mano al arado y torna atrás no es capaz de el Reino de los Çielos”». Y dichas estas cosas y otras de grande edificaçión, llamó a cada una particularmente y amonestávala con aquel deseo que según su calidad y manera le era menester. Ca como ella desde sus primeros comienzos las ubiese instruydo en las doctrinas santas, conoçía el corazón de cada una tan perfectamente que por verisímiles conjeturas, antes de su muerte, dijo a algunas dellas lo que les avía de acaezer acerca de la perfectión en las virtudes o si avían de errar en los viçios y en otras semejables cosas, casi por espíritu de profeçía. Después de esto, encomendó a todas dos [fol. 261v] cosas: y es que guardasen en sí un mandamiento y un consejo. El mandamiento, que se amasen unas a otras y que con toda caridad cada una sufriese soportando la carga de la otra por que pudiesen estar en paz y en concordia; el consejo, que estuviesen sienpre en el claustro guardando mucho silençio, ni quisiesen ser vistas por las calles, y huyesen mucho de comunicar con los seglares, porque guardando estas dos cosas se apartasen del lazo del Enemigo, que busca de contino a quien trag[u]e.
===Capítulo octavo===
''[4]''
Luego que espiró, fue llevado secretamente su cuerpo al dicho monesterio de Nuestra Señora de la Sisla y sepultado con grande honra cerca del altar maior, y esto fue hecho porque se esperava gran disensión entre los çibdadanos sobre el enterramiento del cuerpo y ansí fuera inpedido de llevar al dicho monesterio donde ella, quiriendo aun en su muerte huir la vanagloria, se mandó enterrar; que pudiera çierto ser sepultada dignamente y con grande reverençia en la iglesia maior de la dicha çibdad, açerca de su tío, el arçobispo don Álvaro.
Madre nuestra mui hermosa, que menospreciaste todas las cosas prósperas del siglo y por no ensuçiar tu vida dejaste el mundo asconjiendo a solo Jesucristo, dístenos camino siguiendo a Nuestro Maestro. Abnegando a ti misma, venciste al Enemigo. Presa: Agora gozando de santa gloria ruega por nós, desterradas, por que después desta batalla seamos aiuntadas a la çibdad soberana. Verso: ¡O bienaventurada [fol.264r] virginidad que excede todas las virtudes, que pasando por fuego y agua es llevada a la gloria que jamás le será quitada! Pressa: Agora. Verso: Gloria sea al Padre y al Hijo y al Spíritu Santo. Responso: Madre nuestra. Verso: A esta escogió Dios así en sierva. Respuesta: Por que diese a nós flacas fuerzas. Oratión: Dios todopoderoso, que, con la grandeza de tu bondad, tu Santa Yglesia hordenas y rijes, y en nuestros tienpos para exenplo y fortaleza de la flaqueza femínea quisiste escoger a nuestra cibdadana Mari Garçía, virgen, para que fuese del cuento de las escogidas, devotamente te suplicamos oigas nuestras orationes y gemidos, y benignamente recibas la flaqueza de nuestros pequeños serviçios, y por los piadosos ruegos de aquesta santa madre y patrona nuestra piadosamente nos otorges que sienpre encedidas en tu santo amor, fijas para sienpre, permanezcamos en tu santo temor por que en el postrimero juicio al juez recibamos con lánparas adornadas de santas obras y nos lleve consigo a las bodas çelestiales el verdadero Esposo de las vírgines, Jesucristo tu Hijo, Nuestro Señor, el qual contigo y con el Spíritu Santo vibe y reina un Dios para sienpre jamás. Amén.
Finis: Fray Bonifacio de Chinchón''[5]''
''[3] '' Apostilla marginal: «que ahora se llama de San Pablo».
''[4] '' Tachado: dézimo.
''[5] '' Rubrica
= Vida impresa=