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→Capítulo 15. Del dolor que sintió en los pies y en las manos, como si por ellas se fueran metidos grandes clavos semejantes a los de Nuestro Señor
Y todos miraron con gran diligentia que aquella llaga era divinal y no humanal, la qual sierba de Dios sufrió con gran tormento e pena, así de dentro como de fuera. Y estando ella en su cama, tan honestíssima que cosa de su cuerpo no se bio mas que la llaga por una sábana abierta, la qual llaga vieron todas las personas susodichas; y estuvo abierta, como dicho es, por el espaçio de veinte días, y ella se çerró sin medicina humana. Y quedó la señal de la abertura en el lugar a do estaba la llaga, a la qual duró el dolor muchos días.
===Capítulo 15. ==='''Del dolor que sintió en los pies y en las manos, como si por ellas se fueran metidos grandes clavos semejantes a los de Nuestro Señor==='''
Como la sierva del Señor estuviesse mui afligida de las cosas susodichas, estando echada en la su cama con muy gran dolor maiormente del costado, me dixo cómo sintió [fol. 203v] que alçaban el cuerpo del Señor en el altar por el son de las canpanillas, y hizo fuerza a la flaqueza y levantose de la cama y hincó las rodillas a un ymagen de un cruçifixo que tenía allí pintado en un papel, horando con gran fervor de corazón. Y fue tan grande el dolor que sintió en las manos y en los pies y amortiguamiento en los braços y piernas que dezir no se puede, como si se fueran con grandes clavos traspasadas las palmas. Y como estuviesse con aquella angustia, pareçiole que le transpasaban la mano izquierda, y tan grande fue el dolor que sintió, que puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la mano izquierda y mui sabiamente la ascondió que nadie lo viesse, traiendo la mano cubierta con un paño de lino, sin ninguna medicina humanal, la qual llaga tuvo por el espaçio de quarenta días y quedó la señal en la mano, la qual ella me mostró y io la vi con mis ojos.