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→Vida de María de Ajofrín
Y ansí no nunca lo supo ninguna de las hermanas, y ansí es su voluntad que ninguna lo sepa. Y muchas vezes me dixo que quería más la muerte que esto fuesse sabido.
===Capítulo 29. ==='''De lo que vio en la missa del gallo este mismo día==='''
Como estas cosas fuesen acabadas, vino el capellán maior de la santa iglesia con deseo de hazer al Señor serviçio y dar consolaçión a aquellas siervas de Dios que esperaban su venida, el qual avía reconciliado muchas hermanas y las comulgó en esta santa misa. Y traxo consigo cantores que se oficiassen la misa, y como saliesse revestido al altar, luego aquella sierva de Dios vio claramente dos hachas de fuego de resplandor ençima del altar, y de cada una de ellas salían çinco raios que iban derechos a do estaba esta sierva de Dios [fol. 212r] hincada de rodillas, y no le impedían nada para ver las cosas que se hazían en el altar.
Y pasadas las doze horas después de mediodía, mui fatigada, algunas hermanas ansí la llevaron a su cama, y a la tarde, por satisfacer a los ruegos que le fueron hechos, comió un poco de carne de membrillo. Y ansí estuvo lunes y martes hasta el miércoles, que comió un güebo, en lo qual parece que la fuerça del manjar celestial le dava vida contra natura; [fol. 212v] y para dezir estas cosas se hizo mui gran fuerza porque le avía yo mandado por obediençia que a ninguno las dixese salvo a mí, que ninguna cosa me encubría de las que el Señor le mostraba, y rogome con grande ahínco que ninguna persona del mundo de mí lo supiese, deseando mucho la muerte y verse ya fuera de la vida.
===Capítulo 30. de ==='''De las cosas que esta santa virgen vio con sus ojos çinco días antes de la Natividad==='''
Como toda la gente estuviesse afligida por la hambre, que no avía harina ninguna por la muchedumbre de las aguas que los ríos traían, esta virgen, según me dixo, fue mui afligida y estuvo una noche que no durmió. Y estando todas durmiendo se levantó, que ninguna lo sintió, y subiose a un terrado desde donde se parecía el río, y estando el cielo estrellado bendixo el río, y después metiose en un retraimiento, que es un lugar mui espantado, en el qual ay unas imágenes del tiempo antiguo, y púsose a horar a la medianoche en aquella oscuridad, en manera de cruz de braços en el suelo, y estuvo ansí mui gran rato, haciendo de sí gran sacrifiçio al Señor de mui atenta oraçión, con lágrimas rogando a la Madre de Dios que amansase su ira. Y sintiose esta sierva de Dios estar en el aire levantada de la tierra. Y a cabo de rato vio venir un poco claridad, con la qual vio [fol. 213r] todas las imágenes que estavan pintadas mui celaramente. Y como viesse gran pavor, ofreció al Señor muchas plegarias, y como estuviesse en aquesta pena, súbitamente vio otro mui gran resplandor que resplandecía sobremanera, y apareciose Nuestra Señora descabellada de sus cabellos, con ojos mui llorosos y mui triste, y le dixo: «Sepas que todas las aguas que son venidas por tan largos días avían de caer en tres días y la maior parte dellas sobre esta cibdad, en que muchas gentes perecierán por los sus grandes pecados que en ella se cometen cada día y Dios es mui ofendido dello. Y por las plegarias que as hecho por este pueblo, al Señor y a mí me as rogado que por la gran piedad y dementia que ubo en enbiar su hijo Nuestro Redentor a nos redimir y salvar, quisiesse aún piedad de todos y yo supliqué al Señor que tu petición fuese oída y Él la oió y su ira se aplacó, y io, por piedad que tengo al pueblo cristiano, vengo a ti qual ves».
Y como la dicha virgen estuviesse con los ojos abiertos y manos alzadas, y coraçón mui espantoso, d’Él apareció la vissión y ella caió de bucos en el suelo, y ciertas horas estuvo sin sentido y amortiguada y devantose mui esforçada del cuerpo y del ánima de tan espantosa visión. Y de tan gran admiración quedó mui consolada y ninguna de las hermanas lo sintió.
===Capítulo 31. ==='''De cómo fue mostrada una gran señal del Çielo en esto==='''
[fol. 213v] La fama desta santa mujer, como ella quisiese que fuese tan oculta, no se pudo enpero que algunas personas devotas no uviesen de saber la fama de su santa vivienda, una de las quales fue el Señor obispo de Badaxoz que a la saçón era deán de Toledo. El qual con ella habló muchas veces y fue testigo de la llaga en el costado; el qual le rogó que rogase al Señor por una discordia que avía en la corte, a do estaban los Señores reies y el cardenal de España. La qual, obedeciendo lo mandado, se echó en oratión con gran ahínco y voluntad.
Y en esto parece ser mui grande la virtud del Señor y la pureza de su ánima, que con los ojos corporales pueda ver cosas tan palpables y celestiales para honra y gloria de su santo nonbre.
===Capítulo 32. ==='''De las cosas que esta virgen vio y le fueron mostradas en el santo sacramento==='''
Jueves, día de la octava de la Ascensión del Señor del sobredicho año. Como no uviese quién díxole missa aquel día en la casa, ella fuese al oratorio, y como estuviesse orando con atençión, vio con ojos claros el santo sacramento, que estava encerrado dentro del arca, levantado dentro del arca con gran [fol. 214v] resplandor, la qual lo adoró con mui gran gozo. Y estuvo reçando allí por algún espacio de tiempo y esto le á acaecido otras vezes quando no avíe misa, lo qual le puso mui grande espanto y transes ''[17]'' Y luego, el día de san pua ''[18]'' como el capellán díxole misa mayor y uviese[n] de comulgar muchas hermanas, y como se volviese con el sacramento para dárselo, vio en la manga del dicho saçerdote media ostia de las que comulgavan, y resplandecía como una estrella, de lo qual fue mui maravillada. Y como comulgasen las dos primeras hermanas, desapareció la estrella y el resplandor que pareçiera en la manga. Y luego le caió gran sospecha de lo que fue, y pensó que se le avía caído al saçerdote, y como se quitasen las que comulgavan, ella, con aviso, fuese a poner en aquel lugar a do desapareçiera la visión. Y como hincase las rodillas, vio estar en la grada del altar la dicha partícula del sacramento tan resplandeciente como una estrella, y estando el saçerdote vuelto al altar, y como se volbiese otra vez con el sacramento a comulgar a las segundas y llegase a ella para dalle el sacramento, ella le hizo señal para que se apartase y él, no lo entendiendo, pisó el sacramento y ella tornole a hazer señal con la mano más reciamente, y como él mirase abaxo y viese la parte de la ostia, abaxose y tomola con reverentia y desque esto vio esta santa muger fue tan atribulada y angustiada [fol. 215r] del coraçón que por algunos días no se levantó ni quería hablar ni comer.
Y ansí estuvo algunos días, mui desconsolada, no pudiendo dormir, ni quería que le hablasen, lo qual ninguna de la casa lo supo, ni la hermana mayor [fol, 215v] salvo que la casa penava con su pena. Y duró esto hasta que yo estuve con ella, y con grandes gemidos y miedo me lo dixo, y tomó algunas fuerças para comer deseando con gran ahínco ser fuera de aquesta vida.
===Capítulo 33. ==='''De cómo apareció a esta santa mujer el ánima de su capellán finado y de las cosas que le dixo==='''
El día de San Francisco, año de ochenta y seis, esta santa muger sentía cabe sí un bulto y sonbra que estava adonde ella estava, y con el gran miedo que tuvo conjurolo que ni hablase ni la viessse. Y a la postrera noche sintiole a par de la cama, y ella no durmió con el miedo que tenía, y dos horas después de la media noche, estando sin ningún sueño, abraçada con un libro que tenía de devotiones y con el gran pavor que tenía, estava puesta hazia la pared y el espíritu llegó a ella y meneola como quien quiere despertar a quien duerme, y ella con el temor que tenía no lo quería hablar, y haziéndole señales con gemidos. Esto por dos vezes duró hasta las quatro después de la medianoche, y entonçes ella volviose del otro lado para se levantar e ir a su capilla a orar, y luego el espíritu le habló y dixo ansí: «Esforçaos y no os vais de aquí, que también se sirve de vos Dios aquí. Y por la caridad del Señor vos plega de me oír, porque seis noches ha que ando aquí penando y por sentiros con tan grandes fallecimientos; y por [fol. 216r] daros fatiga demandoos mucho perdón de muchos enojos que vos é hecho y de una carta que vos escribí, la qual fue causa de daros mui grande trabaxo y turbaçión. Y por muchas buenas amonestaçiones y consejos que me distes acerça del buen regimiento que yo debía tener en la gobernación de aquesta casa, los quales dichos consejos con gran osadía y menospreçio no creía y menospreciava, no temiendo que érades sierva de Dios y de su manos. Y muchas veces os demandé con gran sobervia que demandásedes señales a Dios del cielo, y puso el Señor en mis manos lo que no eran mis ojos dignos de ver, y por esto vos digo que os esforcéys mucho y que lo que os fue mandado que manifestásedes al Señor cardenal no lo dexéis por ninguna pena temporal ni por no ser vista ni conocida, y si esto no cumplís antes de un año seréis azotada del Señor mui gravemente; y por que no penséis que soi vissión engañosa ni fantasma, yo soi vuestro padre cura y capellán desta casa, que poco á que falleçí, y vos digo que digáis al prior de la Sisla y a la hermana maior desta casa que por la caridad del Señor me perdonen en qualquiera manera que los aia enojado, y otrosí me quieran perdonar sis mil maravedís que doi en cargo a esta casa de un libro que vendí, lo qual todo demando en limosna me lo quieran perdonar y todo lo otro que les tengo a cargo. Y yo vos ruego, por la caridad de Dios, que me hagáis decir [fol. 216v] cinquenta misas porque el Señor me saque de pena».
Me dixo esta santa muger lo que arriba es escrito, que muchas vezes cuando ora al altar, ve visiblemente el sacramento como si no tuviose cobertura alguna, y siente muchas vezes gran dulçor por grande espaçio de rosas y lilios y flores, que decir no se puede, lo que la recibe gran fuerça y consolación, ansí spiritual como corporal.
===Capítulo 34. ==='''De la claridad que vio dos vezes en la iglesia maior día de Santa Caterina==='''
El año de ochenta y seis, estando esta bendita virgen en el oratorio rezando sus orationes en la noche de la fiesta de Santa Caterina, en la qual tiene mui grande amor, y como con atención estuviesse de rodillas delante de la su imagen y la capilla estuviose oscura, súvitamente apareció gran claridad y alunbró a la virgen Caterina [fol. 217r] y al Niño Jesucristo que estava pintado cómo ponía el anillo de su dedo a la virgen Santa Caterina, de lo qual esta santa virgen fue llena de grande gozo; la qual claridad estuvo allí por algún espaçio y luego tornose a escurezer como estava de antes. Y la noche siguiente, como se levantasse después de maitines a orar en el coro, halló la lánpara muerta y no sabiendo qué hazerse, fue a llamar a una de las hermanas que estava acostada y díxole que la fuese a ençender. Y tornose al coro como de primero y estando la iglesia mui escura, súpitamente vio una centella de fuego que salía del arca del corpus cristi y fue encendida la lámpara con tan gran claridad que resplandeçió toda la capilla, y como vino la hermana que de ella fue llamaday viesse tan gran claridad, fue mui espantada y comenzó a decir: «Milagro es este y no se puede encubrir». Y ansí quedó esta santa virgen en el oratorio llena de mucha consolaçión.
===Capítulo 35. ==='''De lo que acaeció en la imagen del Niño Jesús==='''
Como otro día adelante estuviose rezando en el oratorio y tuviese consigo dos libros en donde tenía sus orationes, demandó a una hermana que le truxese la imagen del Niño Jhesús, que estava en el altar de Nuestra Señora, el qual estava vestido de una ropilla que le abían hecho hasta los pies. Y como el dicho Niño le fuese entregado, tomolo con devotión y púsolo de pie encima [fol. 117v] de un libro. Y como por algún espaçio con alegría y devotión le hiziese oratión con artas lágrimas, alçó la ropilla por besalle los pies, y vio como uno de los pies se bullía y meneava como si estuviera en carne, y alçóse un poco el pie para que se le pudiese besar. Y como le besase con devotión quedose el pie levantado y no se baxó jamás. Y como pusiese el pie del Niño en una gran hinchazón que tenía en el ojo, luego fue abierta, la qual cosa luego fue divulgada en la casa, y el niño quedose con el pie levantado.
===Capítulo 36. ==='''De cómo fue robada en espíritu y vio un ánima cómo fue llevada a juicio==='''
En la santa iglesia de Toledo uvo un canónigo honrado y discreto y barón de mui noble condición, y de todos mui amado y querido y limosnero, que quanto tenía gastava en casar uérfanas con deseo de hazer tesoro en el cielo, adonde son las verdaderas riquezas. El qual se llamava Don Diego de Villaminaia, que era capellán maior de la iglesia maior, y como Nuestro Señor le quisiese galardonar de sus trabaxos en fin del mes de março, año de ochenta y siete, enfermó de calenturas y a los treinta días del dicho mes fallesçió, en quio fallescimiento casi toda la cristiandad uvo sentimiento, del qual cupo gran parte a la casa de Doña María García, por las grandes limosnas y bienes que les hazía, ansí corporales como espirituales, y era tenido como padre de toda la casa. [fol. 218r] Y todas las hermanas estaban en el coro, con ellas María de Axofrín, y como doblasen las canpanas en su fasllecimiento, luego la dicha María de Axofrín fue robada en espíritu y vio cómo San Juan Batista y nuestro padre San Xerónimo y Santa Caterina llevaban el ánima del dicho capellán maior a juicio delante de la Magestad divinal, en un gran canpo mui deleitoso, en el qual estaban muchas ánimas loando al Señor. Y fue acusada delante del Señor cómo tenía cargo de un finado, el qual le avía dexado por albaçea de su testamento y no lo avía hecho hazer cumplir, y como quiera que el capellán maior en su testamento dexó mandado que se cumpliese aquel cargo, mas como nuestro Señor sea justiciero, mandó que el ánima del dicho capellán estuviese detenida en aquel lugar y no entrase en la gloria del Çielo hasta que fuese satisfecha la demanda del dicho defunto.
Y como la dicha María de Axofrín vio esto, quedó fuera de sí con mui gran pena mezclada con grande alegría de lo que viera, que aunque su ánima no estava en la gloria çelestial, estava enpero en un lugar seguro. Y caió luego en la cama con mui grande amortecimiento, que muchas vezes pensaron que se muriera. Y ninguna de la casa supo esto sino io.
===Capítulo 37. ==='''De cómo Nuestro Señor mostró a esta santa mujer el principal de los testigos a quien le plaza que sea revelado lo que avía visto==='''
Un día del Corpus Cristi, recibiendo esta santa mujer al Señor, fue puesta en aquel traspasamiento que solía [fol. 218v], y pareciole estar en la iglesia maior y veía en la proçessión de la clereçía al Señor en unas andas vibo, con muchedumbre de ángeles y muchos santos que cantavan cantos mui dulces al Señor. Y el Señor señaló a uno y nonbrole por su nonbre y díxole estas palabras: «A este le señalo para que manifiestes todo lo que te mandé». Y luego el día de Nuestra Señora de agosto, recibiendo el Señor esta devota mujer, fue puesta en traspasamineto y pareciose que estava en la dicha yglesia, y vio a Nuestra Señora viva, y en toda la iglesia cantavan o gloriosa domina. Y este sobredicho prelado estava hincado de rodillas, y la Gloriosa Señora le ponía una corona de oro en la cabeza y un báculo de oro en la mano y decíanle estas palabras: «Por la limpieza de tu vida a mí eres mui agradable para que seas pastor mui escogido y io seré siempre contigo».
===Capítulo 38. ==='''De cómo por sus orationes sanó a la hermana maior del mal del costado==='''
Tres días antes de la fiesta de San Lorenço, estando enferma la hermana maior de dolor de costado, desahuziada de los físicos, con el sarrillo levantado que se finava esta santa mujer, de que la vio en la agonía de la muerte, fuese a la capilla a una hora de la noche y estuvo ante el altar de Nuestra Señora hasta las doze con muchas lágrimas, rogando mui afincadamente a Nuestra Señora que no quedase ella guérfana [fol. 219r] de tan gran bien, y que se la quisiese dar sana y viba. Y desde a poco viole sudar el rostro y pensando que se le antojava, atreviose a llegar a su rostro, y a limpiarlo con su toca tres veces el sudor, y lavose los ojos y la cara con ello, y de placer que uvo tornole a mandar la salud de su hermana y oió una boz que dixo: «Otorgada es la vida para consolaçión y remedio tuio». Y luego fue puesta en transpasamiento por dos horas y vio a San Lorenço como mozuelo de quinze años, vestido con vestiduras resplandecientes, y llevava en la mano una buxta de oro y poníasela en la cabeza y en el costado a la enferma, y santiguávala con su mano.
Y desque tornó esta santa mujer de aquel transportamiento, con mucho placer fuela a ver y hallola durmiendo, de reposo. Y desque despertó sintió grande alivio de la enfermedad.
===Capítulo 39. ==='''De como por sus orationes fue librado un hermano suio de las prisiones en que estava==='''
Estando en prisiones un hermano de esta santa mujer, orava ella a Nuestra Señora en su altar con grande ahínco. Y apareciole al preso la imagen de Nuestra Señora y sacole los hierros de los pies y díxole que por el ahínco y la fe desta santa mujer, y de otras que por él en aquella casa rogaban, sería libre de aquella prisión. Y entonces durmiose [fol. 219v] y veníanse delante de aquella imagen y esta su hermana y otras tres hermanas haciendo oratión por él y, como Nuestra Señora, presentava al niño velas y flores y una candela encendida. Y esto era sábado otavario de la Asumptión de Nuestra Señora y él hallose libre de las prisiones y de grande hichazón que tenía en los pies de los hierros. Y luego otro día, vínose a la casa adonde estava esta santa mujer a ver la imagen y contar este miragro.
Y el día octavo en que fallesçió, a las dos horas después de medianoche, [fol. 220r] estando ''[20]'' esta santa con muchas lágrimas delante la imagen de Nuestra Señora rogándole que pues ella le avía salvado de la prisión, que ella le plugiose demostrarle si estava en carrera de salvatión. Y vio el rostro de la imagen alegre, como de persona viba, y pareçía que quería hablar, y ella del gran gozo que tuvo enpezó a llorar y dos hermanas que lo sintieron llevánronla a la cama, y arrimada la cabeza a las almohadas, estando allí las hermanas con candelas ençendidas, sintió a sus espaldas un huego como de persona, y como estava hablando con ellas, no curava de mirar a aquel lugar donde aquello sentía. Y dende a poco uvo gran miedo y parávasele la lengua y sentía tan grande angustia que quería amortecer, y volvió la cabeza y vio un pedazo tan grande como de una almohada, como de nuves quando haze nublado. Y allí dentro, el rostro de su hermano mui alegre y díxole que a la ora de la muerte se viera en gran peligro, mas que Nuestra Señora fue allí con él y dixo cosas señaladas que tenía de cargo e que estava en purgatorio.
===Capítulo 40. ==='''De una visión que vido jueves de la çena en el arca del monumento==='''
Juebes de la cena, acabado de cenar, el Señor paresciole a esta santa mujer que sentía en el monumento una paloma que reboloteava. Después de tinieblas estando todas en la disciplina, y ella estava entre ellas puesta en cruz, porque estava enferma y avíanle man- [fol. 220v] dado por obediencia que no se diciplinase, y cantaba con ella el salmo de miserere mei con mucho plazer de verse entre aquellas sus hermanas, y vio salir de el arca del monumento ansí como estrella, resplandeçiente que veía por encima dellas hasta adonde ella estava. Y tan cerca estava de la santa que paresçía que podía llegar a ella con la mano, y mirava ella con mucho plazer y devotión esto, y quando hizieron señal para que las disciplina çesase, tornose la estrella al monumento y metiose dentro en él.
===Capítulo 41. ==='''De otra vissión que vio en el Viernes Santo==='''
El Viernes Santo siguiente, estando diçiendo la pasión, fue puesta en traspasamiento hasta el sábado a la misa, en la ora que el viernes adoraban la cuz, y pareçióle que estava en un campo y veía al Señor cómo le descendía de la cruz, y de cada una de las manos, cuando le desclavaban, salía un resplandor mui claro, más que el sol, y de todas la heridas del cuerpo y de la llaga del costado, a manera de un baso de oro que estava lleno de agua y revertía en manera de caños y dava en las faldas de Nuestra Señora. Y veía cómo le ponían en el monumento y cómo Nuestra Señora se partía con San Juan y la Madalena y los otros que la acompañavan, y entravan en el cenáculo donde el Señor cenó con sus discípulos.
Y después de esto, el día de Pascua, y otros días señalados, vio ese mesmo resplandor en la ostia, y en la víspera de Nuestra Señora de março, [fol. 221r] cuando tañían a vísperas, vio ençima del altar súpitamente el bulto de Nuestra Señora a un cabo y, del otro, el ángel de la custodia, donde estava el santo sacramento y salía un gran resplandor que cubría todo el altar y sintieron muchos olores de rosas.
===Capítulo 42. ==='''De otra vissión que vio en el cielo el día que los reies se partieron para la guerra ''' ''[21]''===
Rogando esta sierva de Dios por sus altezas y por todos los que con ellos iban que fuesen sus intenciones en su serviçio y les diese victoria a las doze del día, vio en el Çielo una abertura que salían della muchas llamas de fuego. Y conoció en el espíritu que muchos de los que allí iban yban en pecado mortal y que con mucho trabaxo a[l]cançarían el real ''[22]''. Y ansí fue.
===Capítulo 43. ==='''De cómo le apareçió la calavera==='''
En el mes de julio de ochenta y nueve, quando entró la pestilencia en Toledo, fue herida una de las hermanas que llamavan Sancha Díaz, sobrina del vicario de la Sisla. Estando mui fatigada, una de las hermanas, movida a compasión, rogó a esta santa mujer, que estava rezando en un libro, que rogase por la enferma. Y ella estuvo un poco, y súpitamente fue hecha en el libro donde estava rezando una calavera de muerto, y bolviose a las hermanas que la rogaban y díxoles: “No qures della, que vedes aquí [fol. 220v] que esta es su calavera”. La qual calavera estuvo allí algunos días hasta que la enferma fallesçió.
===Capítulo 44. ==='''De cómo sanó un canónigo de Toledo de una grande enfermedad==='''
Un canónigo de Toledo estava enfermo y súpolo esta santa mujer, y movida a conpasión enbiosele secretamente una granada con una mujer devota de la casa, la qual el canónigo resçibió con mucha devotión y la comió, y en comiéndola, luego tuvo salud y se levantó y fue luego a dar graçias a la dicha casa de Doña Mari García.
===Capítulo 45. ==='''Esto que se sigue acaesçió en tiempo del padre Fray Diego de Santo Domingo, siendo prior de la Sisla==='''
En el año de 1488, después de Pascua de Resuretión, me dijo esta santa mujer que estando un día en su capilla orando, contemplando en la encarnación de Jesucristo y pensando cómo la umanidad era unida con la divinidad en una persona, vio visiblemente cómo vino una luz mui clara que encendió el çirio pascual, y le pareçía que su ánima rescibía mucha consolatión en esta vissión y que çesó de pensar en la sobredicha visión.
Y en el mes de julio deste dicho año, después de Santiago, me dixo esta sierva de Dios algunos negotios de la Inquisitión, diciéndome que Nuestro Señor le avía aparecido de forma humanal, como cuando estava atado a la columna, y que le avía mostrado las espaldas cómo le corría la sangre y que le dijo: «Hija mía, quál me ponen los herejes cada día, y di esto al deán de Toledo y al prior de la Sisla, que están en la Inquisitión». Y ansí fue hecho, que estas más palabras con otras muchas dixo al dicho deán en mi presentia. Y en este dicho año me escrivió una carta en que me dijo que avía avido muchas conpasión de la fatiga que pasé en el camino cuando yba a la Inquisitión a tierra de Burgos, maiormente el martes que ella dijo. [fol. 224r] Y ansí fue cierto que aquel martes que ella dixo, yo pasé los puertos llenos de nieve, y nevava y llovía mucho, y después desto me dijo que ella iba conmigo entonçes aunque no la veía en medio de León levé ''[23]'' a do estava exsaminando los procesos de los herejes de Toledo. Otros muchos milagros à hecho Dios Nuestro Señor por los merecimientos de esta sierva y io no e mereçido de los ver; quien los à visto da testimonio dellos.
===Capítulo 46. ==='''De cómo vio una gran claridad en día de la Natividad de Nuestra Señora por setiembre==='''
Como un día este dicho religioso hablase con ella mui familiarmente, dijo ella por le consolar algo de lo que Nuestro Señor hazía por ella, y como estuviese mala y hinchada, de la garganta en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y como viose que no podía comulgar con las hermanas que avían de comulgar, aquel día mesmo levantose de la cama para oír missa, y otro día estava con mucho dolor en su coraçón. Y como las hermanas se levantasen a maitines y lo viese ella, dixo con mucho dolor de su coraçón: «Señora Gloriosa Virgen María, Madre de Dios y de los que te llaman y an en ti esperança, yo no soi digna que esté en los tus maitines, ni menos que pueda oi comulgar con las hermanas». Y como dijese estas palabras, vio una claridad sobre ella y sanola del todo, y fuese con las hermanas a maitines y comulgó con ellas el día siguiente.
===Capítulo 47===[fol. 224v] Capítulo 47. '''De cómo sanó a un enfermo de una enfermedad que se dize modorra==='''
En el año de Nuestro Señor de mil y quatrocientos y noventa en Jarahiz, lugar de la Vera de Plasentia, en el mes de noviembre, día de San Martín, vino una enfermedad a Francisco Díaz, natural de dicho lugar, de la qual enfermedad vino tanta flaqueza que recibió los sacramentos con estrema unción. Y puesto en tan estrecha necesidad y teniendo ya la candela encendida que se finava, yo Martínez Díaz, clérigo y capellán perpetuo de la iglesia de la Virgen María, siendo presente y sintiendo muchas angustias en el su fallesçer, porque era primo mío, a la saçón vino Juana Martínez, mujer de Antón Cervote que Dios perdone, y viéndome afligido díxome: «Conpadre, ya sabéis la enfermedad que yo tengo y tenía en esta mi pierna y este dicho año, quando vino aquí mi hijo Fray Gabriel, profeso de San Xerónimo de Madrid, que es dicho el paso y me informé d’él de una santa religiosa que falleció en Toledo, en el monasterio que fundó Doña Mari Garçía, y está sepultada en el monasterio que dicen de la Sisla y à mostrado el Señor por ella maravillosas cosas. y cómo fue mui gran servidora de Dios y me prometiese con gran devotión y mui verdadera fe de ir a visitar su santo cuerpo y estuviese sin dubda, que por sus santos méritos, abría salud --loores sean dados a Dios y a su Bendita Madre-- yo fui sana, prometeldo vos a esta santa y plaçera, a Dios, de libralo». Y luego [fol. 225r] respondió: «Soi pecador para ello, mas confiando en la clementia de Nuestro Señor, y en la piedad de Nuestra Señora, la Virgen María, madre suia, yo le prometo, si escapare de esta enfermedad, de llevarle a ver y visitar el su santo cuerpo de la dicha santa, y llevarle una libra de cera para le ofrecer». El qual voto hecho--sean dadas gracias a Dios y a Nuestra Señora--luego fue mejorando y tuvo mucha salud.
El qual enfermo y io vinimos a visitar esta santa María de Ajofrín con mucha salud y cunplimos nuestro voto. Y porque esto es verdad, yo el dicho Martín Díaz, clérigo, estoi presente oi sábado, a siete del mes de maio dentro del dicho monasterio, manifestando este tan gran milagro, alcançado por méritos de la bienaventurada María de Ajofrín. Y escrebí de mi mano todo lo sobredicho por más lo corroborar, y confirmé de mi nombre, oi sábado del sobredicho año de 1490, Martínez Díaz, clérigo capellán de dicho lugar ''[24]''.
===Capítulo 48. ==='''De las cosas que Nuestro Señor á demostrado por esta su sierva después que fallesçió, y muchas por negligentia no se han escrito, más las que se han escrito son las siguientes:==='''
'''De cómo sanó a un enfermo por su orationes'''
En la cibdad de Toledo estava un canónigo enfermo de calenturas y tan fatigado que le avían dado muchas purgas, y estando esperando el pasamiento de la vida enbiava a los monesterios a se encomendar y ia no avía remedio. Y estando ya oleado, envió a este [fol. 225v] monesterio de la Sisla a encomendarse a la bienaventurada virgen María de Ajofrín con mucha devotión. Y estando durmiendo de noche, el dicho canónigo avía de tomar a la mañana una purga, y apareciose la dicha María de Ajofrín, y despertando, sintiose aliviado. Viniéndole a dar la purga dijo que no la quería recebir, sino que le diesen de comer. Y luego se levantó y enbió a este monesterio para que colgasen a do estava enterrada la dicha María de Ajofrín una candela y una cabeza de cera, y después vino él, dado gratias a Dios, y dijo missa.
===Capítulo 49. ==='''De cómo sanó a Don Alonso, hijo de la Condesa de Paredes==='''
En el mes de setiembre, año de mil y quatrocientos y ochenta y nueve, enfermó Don Alonso, canónigo, hijo de la Condesa de Paredes, de calenturas continuas y fiebre mui grande en la cabeza. Y estando ya oleado y muy propinquo a la muerte, envió a este Monesterio de la Sisla a se encomendar a esta bienaventurada virgen María de Ajofrín, y fuele llevada una almohada en que avía fallesçido la dicha virgen, y luego fue sano y vino a este monesterio y tuvo novenas, y ofreçió una imagen de cera y una casulla.
===Capítulo 50. ==='''De cómo sanó una mula de un fraile de Guadalupe==='''
En este mesmo tiempo, dos frailes de Guadalupe yban camino y caió una mula y lisiiose mui mal [fol. 226r] en tal manera que no podía moverse, y encomendáronla a esta bienaventurada Santa María de Ajofrín. Y luego fue sana de todo punto y ellos con mucho placer hizieron hazer una imagen de çera y enbiaron a este monesterio.
===Capítulo 51. ==='''De cómo sanó a un tollido==='''
A nueve días del mes de setienbre año de 1499 años, vino a este monesterio un hombre que avía por nombre Juan de Pastrana y su mujer, y truxeron un niño, su hijo, que avía nonbre Nucho Sebastiano, los quales moran en Toledo. Y el niño avía grandes días que estava malo y tullido, y su padre avía gastado en físicos lo que tenía y no lo avían podido sanar; y encomendáronlo el padre y la madre a María de Ajofrín y velaron una noche en la iglesia y ubo salud a gloria de Nuestro Señor. Y fue dicha una missa.
===Capítulo 52. ==='''De cómo sanó a una mujer que estava malas de un çaratán en la teta==='''
En este tiempo, una mujer que se llamava Juana de San Migel, beata de la tercera regla de San Francisco, moradora en Toledo, estava mui mala de un çaratán que tenía en una teta, y avían çinco años que se le curavan físicos y todos ellos no avían podido sanalle. Y ya desahuizada dellos, algunas personas le aconsejaban que por que no muriese le fuese cortada la teta con consejo de los médicos. Y con esto tenía calenturas con-[fol. 226v]-tinuas seis meses, avía y ella viéndose en esta angustia, oída la fama desta santa mujer, fue a visitare su cuerpo al Monesterio de la Sisla y entrando do estava enterrada, sintió un olor celestial que salía de la sepultura, y ella con mucha devotión y lágrimas echóse sobre la sepultura rogándole la quisiere aiudar, y por su ruego sanar. Y luego fue sobre ella la mano de Dios y fue sana.
===Capítulo 53. ==='''De cómo sanó a una niña que tenía tiña==='''
Esta sobredicha beata tenía una niña enferma de tiña y encomendola con devotión a la dicha María de Ajofrín. Y luego fue sana por los sus ruegos.
===Capítulo 54. ==='''De cómo sanó a una mujer que estava enferma de los pechos==='''
A dicho monesterio vino una mujer a bisitar el cuerpo de María de Ajofrín y hazer oratión a él, la qual mujer se llamava Marina Álvarez, y dijo que ella estava enferma de los pechos de tal manera, que ya estava oleada y los físicos le avían dado dos captiverios de fuego y estava mui fatigada. Y fuela a visitar García Sánchez de Pastrana y le dijo que se encomendase a María de Ajofrín, el qual le llevó su Vida y se la leió, y ella con mucha devotión fue a la casa de Doña Mari Garçía y allí le fueron puestos sobre los pechos unos paños que fueron de la sobredicha virgen, y luego reventó la inchazón y fue sana de la dicha enfermedad sin ninguna física, ni menos mediçina.
===Capítulo 55. ==='''De cómo sanó a un relixioso que tenía una enfermedad en un ojo==='''
[fol. 227r]A ocho días del mes de otubre del dicho año, vino a este menesterio un fraile professo del Monesterio del Paso, que es San Xerónimo de Madrid, que avía por nonbre Fray Gabriel de Coacos de la Vera de Plasentia, y dijo que estando enfermo de una hinchazón que tenía en un ojo, el qual le tenía mui malo, y aviéndoselo de abrir con botones de fuego, un día antes se encomendó a esta santa mujer, y ovo remedio y se le abrió la hinchazón y luego estuvo bueno.
===Capítulo 56. ==='''De cómo sanó una mujer tullida==='''
Este dicho fraile fue a su tierra y halló una su hermana tullida y él díjole y contole lo que le avía acaeçido de la dicha enfermedad que avía tenido. Y tomando su hermana mui gran devotión a la dicha María de Ajofrín, hincose de rodillas en su casa y enpeçó a orar, rogando a Nuestro Señor que por méritos de aquella, su sierva, que ansí abía acorrido a su hermano, la quissiese a ella acorrer y sanar, que estava tullida. Y aiudándola a esto una niña que tenía chiquita, a la qual mandó que orase con ella. Y acabada la oratión, cosa de mui grande maravilla, fue sana del todo y enbió al Monesterio de la Sisla unas piernas y un rollo de çera, dando muchas gratias a Nuestro Señor dador de todos los bienes.
===Capítulo 57. ==='''De cómo sanó un hombre que estaba hinchado==='''
En el mes de otubre dese mesmo año, un mozo que estava en la cozina, que se llamava Rodrigo, estava hinchado [fol. 227v] de una enfermedad que avía pasado, y fue con devotión al sepulcro donde estava enterrada esta sierva de Dios. Y fuéronle puestos unos paños que fueron de la dicha santa y súpitamente fue sano y no sintió más fatiga de la dicha hinchazón.
===Capítulo 58. ==='''De cómo sanó a una niña==='''
En el mes de noviembre del dicho año estava una niña mui fatigada de calenturas y su madre encomendola a esta dicha santa, y luego fue sana y hizo a Dios muchas gracias traiendo la dicha niña al sepulcro.
===Capítulo 59. ==='''De cómo sanó un escudero==='''
El día de San Martín de dicho mes, vino aquí un escudero burgalés, el qual estando de calenturas y mui gran dolor de cabeza, en Toledo oió decir de la fama desta santa mujer y encomendose a ella con mucha devotión y uvo salud. Y vino con alegría a hazer oratión, el qual ofreció una cabeza de çera.
===Capítulo 60. ==='''De cómo sanó un niño==='''
Un hijo de Garci Sánchez de Pastrana, estava a la muerte de calenturas, y el padre encomendolo con mucha devotión y vino a velar a este monesterio, y uvo salud por ruegos desta santa mujer.
===Capítulo 61. ==='''De cómo sanó a una mujer==='''
El mes de diciembre dese mesmo año enfermó una mujer de Toledo y estava mui fatigada, y vino a este monesterio a hazer oratión y fue sana. Y traxo una ymagen de çera dando muchas gratias a Dios.
===Capítulo 62. ==='''De cómo sanó un niño==='''
Un niño estava mui fatigado de calenturas [fol. 228r] y su madre encomendole a esta santa mujer y uvo salud. Y trúxole a su sepultura y ofreció un bulto de çera.
===Capítulo 63. ==='''De cómo sanó un enfermo==='''
Martín de Rojas estava enfermo de muy grandes calenturas y encomendose con devotión a esta santa virgen. Y veló una noche y diole Nuestro Señor salud y puso una candela de çera en su sepultura.
===Capítulo 64. ==='''De cómo sanó un hombre que traía hinchada la cara==='''
Víspera de Nuestra Señora de la Candelaria, vino un hombre que avía por nombre Miguel Hornero y traía hinchada la cara y un ojo, y vino con intención de encomendarse a esta santa virgen. Y llegando al sepulcro fue luego sano, que no le pareçió ninguna cosa de hinchazón.
===Capítulo 65. ==='''De cómo sanó a un mozo que traía hinchada una pierna==='''
Un mozo de los frailes de Gaudalupe hinchósele una pierna y fue llevado a su sepulcro y hecha oratión, luego fue sano del todo.
===Capítulo 66. ==='''De cómo libró una mujer preñada==='''
Una muger de Pedro de Toledo Pedrero estava preñada, y llegada a la ora del parto atravesosele la criatura en el cuerpo y estava, según natura, para fallesçer, y fue encomendada a esta santa, y pusieronle unos paños desta dicha santa y luego echó la criatura.
===Capítulo 67. ==='''De cómo sanó un niño==='''
Aquí vino Alonso del Ágila y truxo un su hijo, el qual venía con calenturas, y puesto al sepulcro, luego se enfrió y se le quitaron a gloria de Dios.
===Capítulo 68===[fol. 228v] Capítulo 68. '''De cómo una carta quemada, fue sana por su orationes==='''
Una vez estava la bienaventurada María de Ajofrín escribiendo una carta para el cardenal de España Don Pedro de Mendoza, y ella la notava y otra hermana la escribía, la qual avía por nonbre Inés de San Nicolás. Y como ya la uviesen escrito y no tuviesen salvado pare le echar, llegáronla al fuego para la enjuagar, y tanto la llegaron que se quemó, en la manera que la avía de tornar a trasladar. Y sintiendo desto enojó la escribana por quanto era mui gran carta. Díxole esta santa mujer: «Ydos vos agora y no aiades turbation». Y tomó la carta y echola en un arca, y otro día fue la dicha escribana para trasladar la dicha carta, y al tiempo que la fueron a sacar halláronla sana.
Y Pedro de San Pedro, vezino deToledo, truxo aquí un bragero de un niño, el qual estava quebrado, el qual avía sanado la hermana ''[25]'' maior Catalina de San Lorenço y dixo que, entre muchas virtudes que tenía esta santa virgen, era una la humilldad, que como estuviese con su regimiento [fol. 229v] los viernes que tiníen culpas, las hermanas venían a ella, la dicha María de Ajofrín, y le rogaba que la mandasen comer en tierra y pasasen sobre ella las hermanas.
===Capítulo 69. ==='''Hablando de una carta que enbió el Cardenal a la dicha María de Ajofrín==='''
«Devota y mui amada hermana, con vuestra carta y con lo que el padre prior de la Sisla me dijo, uve gran consolación Nuestro Señor Dios que os puso en tal estado, os deje acabar en su serviçio, y a mí de graçia que pueda hazer su voluntad y poner en obra lo que vos me aconsejáis. Y ansí os pido que lo demandéis a Nuestro Señor y a la Bienaventurada Madre suia, y en vuestras orationes me enconmiendo, y porque yo hablé al padre prior, no digo aquí más. Primero de enero. Cardenal».