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“Y ”Y el sancto ángel guardador de aquella ánima responde, diziendo: ‘Señor juez, ya véys que estos demonios vienen aquí a acusarla, e quántos libros traen scriptos della, e los aullidos y gritos que dan diziendo que es suya. E pues tantos peccados a hecho, hablen ellos primero, e digan lo que quisieren, e después yo hablaré, y daré cuenta çierta y verdadera della, pues estamos juramentados en la memoria de Dios y en la su sabiduría todos los ángeles que tenemos ánimas a cargo que, en el último día de su vida o quando nos lo demandasen, la daremos’. E quieren los sanctos ángeles que los demonios hablen primero. Es por mejor, porque los demonios, como son tan maliçiosos e llenos de maldad, quando las personas finan, aora sean buenas o malas, no solamente tienen guardados todos los peccados que fiçieron mortales, mas aún aun los beniales tienen por mortales, que se los acusan en el juyzio, y acen hasta el más liviano pensamiento que no sea bueno; le acusan por cosa muy creminosa, e ban muy cargados de libros muy grandes, todos scriptos, y el papel de ellos es de yerro. E dan muy grandes vozes, diziendo que les den aquel ánima, que es suya [fol. 54v] y que a ellos perteneçe, por tales y tales obras que fiço. E Sant Michael, oyendo la respuesta del sancto ángel que diçe hablen primero los demonios, llámalos y escúchalos, y escucha lo que diçen de aquel ánima, porque ansí lo quiere Dios. Porque los demonios, quexándose d’Éld’él, no digan que oye de justiçia a los otros, e no a ellos. E de que los demonios an dado sus razones e quexas, llama al sancto ángel que dé él su razón, y diga todas las obras buenas y malas de aquel ánima, el qual responde: ‘Señor, tales y tales cosas que esos demonios dizen, hizo esa ánima; verdad es que hera peccado mortal, empero ya lo confesó, y hizo penitençia dello, aunque no tanto que bastase para que del todo se le perdonase sin ninguna pena que por ellos padezca; e tales e tales cosas que le acusaron por peccado mortal, no fue sino venial; e tales e tales obras e pensamientos no fueron de esa manera, sino de esta y desta, e ya lo confesó’. Y assí da el sancto ángel públicamente cuenta y raçón de todas las cosas que aquella ánima hiço en su vida, aora sea bueno, aora sea malo.
“Y ”Y en todo esto calla el ánima, que ninguna cosa responden. Se escusa, mas está muy encogida y temerosa, temblando si la an de condenar o no. E oýdas el señor Sant Miguel ambas partes, juzga e sentencia, según la voluntad de Dios e la justiçia , del ánima, y embía cada una dellas al lugar diputado, donde por entonçes á de estar: a la gloria de ParaysoParaýso, si tan perfetas obras tiene, o penas de Purgatoriopurgatorio, si desta vida no va perfetamente acavada de purgar, o a penas infernales, si tan mala y peccadora fue que no quiso amar ni servir a Dios o si le tomó la muerte en peccado. Mas [fol. 55r] que en el estado que le tomó la muerte la juzga Dios. Después que Sant Miguel a dado la sentençia a cada ánima según la volutad de Dios, todavía tiene el sancto ángel el ánima a par de sí, la qual tuvo a su cargo, mientras en este mundo vivió. E si la tal ánima por sus peccados es condenada, aunque sea christiana, el sancto ángel, con semblante triste e de mucha compasión, llama a los demonios con çierta señal que ellos tienen. E oýda dellos, van con mucha priesa, como bestias fieras, recogiendo los dientes he hiriendo las colas, e abriendo las bocas para las tragar.
“En ”En aquel lugar que juzga Sant Miguel, ay çierto número de sanctos ángeles que tienen un offiçio, por mandamiento del poderoso Dios, que con azotes en las manos açotan las ánimas, e las hechan de allí del Çielo, donde son juzgadas, afrentándolas públicamente, diziéndoles: ‘Anda, sal fuera, e ve para las aguas de purgatorioPurgatorio, que así lo mereçes por tus peccados yr al lugar de penas, y no de [fol. 55v] gloria. Toma este azote por tal y tal peccado que hiziste contra la Divina Magestad, e toma este por la offensa que hiziste hazer a tu próximo, y este por el mal exemplo que diste’. E desta manera de vituperio e injurias, hechan los sanctos ángeles las tales ánimas del Çielo, e las embían a purgatorioPurgatorio, y ellas resçiven muy grande afrenta en ser heridas e ynjuriadas de los sanctos ángeles. Y estas tribulaçiones e otras muchas padesçen las ánimas que an offendido a Dios, aunque son christianas y se salvan.
“Ay ”Ay otra muchedumbre de ángeles, en aquel lugar diputado de juyzio, que todos juntos, en una voz acordada, tañen con trompetas, y en voz de cántico loan la justa justiçia de Dios quando condena a algunas ánimas o las salva, y embía a las penas e fuegos de Purgatorio. Y dizen aquellos sanctos ángeles con aquel gran poderío: ‘O , Señor, qué templada justiçia hazes : a quien mandas dar un infierno: mil quentos infiernos mereçe, y a quien mandas dar pena de Purgatorio, mereçe ser eternamente condenado. O , Magestad Divina, quán bien hazes e obras tu justiçia, e por ello te loamos e adoramos, e vendeçimos e damos graçias’. E desta manera tienen unos ángeles offiçio de exerçitar la justiçia de Dios con castigo, e otros de loalla con cánticos e alabanzas.
“Ay ”Ay otros sanctos ángeles, en aquel lugar de juyzio, diputados para maldezir las ánimas que se condenan, aora sean moros, o judíos o christianos. Assí como Sant Miguel acava de dar la sentençia que sean algunas ánimas condenadas para el Infierno, luego aquellos sanctos ángeles alzan todos la voz en uno de parte de Dios, maldiziendo aquellas tristes ánimas d’espantosa maldiciónmaldiçión, que de solo oýrlo es ynumerable el amargura e temor, e batimiento de dientes; tanto que los mesmos ángeles, que tal officio tienen de maldecirmaldezir, an muy gran compassión y sentimiento de la eterna pena de aquellas ánimas que maldicenmaldizen. E cada vez que lo an de haçer, se cubren los mesmos ángeles todos sus preçiosos bultos e fermosas fazes de bestiduras negras, a manera de luto, que traen señal del sentimiento que tienen del perdimento dellas. Porque diçen, con maldiciónmaldiçión, ‘que justamente son malditas e dignas de ser maldeçidas las ánimas que offenden a su Dios y criador. No solamente [fol. 56r] son maldeçidas con justa causa del poderoso Dios que las crió: , mas de nosotros, sus ángeles spíritus çelestiales fidelíssimos, deven ser maldeçidas, e por tanto las maldeçimos de aquella maldiçión que Dios hechó a Luçifer, con toda su grey e hueste de enemigos malaventurados, desterrados e despojados de la gloria del Parayso’Paraýso’.
“Luego”Luego, los sanctos ángeles alavan a Dios por la condenaçión de aquel ánima, e quitan el luto, diziendo: “Justo ‘Justo heres, Señor, e justos son tus juyzios. ''Laudamus te, benediçimus te, gratias agimus tibi''”; ’, tornando todos e alavando a Dios como de primero, e como lo hazen quando alguna ánima se salva, que ençienden candelas blancas, doradas e plateadas, dando gloria a Dios con alegría, demandando muchos perfumes odoríferos en señal que las maldades, damnaçiones, hidiondezes, todas van al Infierno con las ánimas dañadas y spíritus malinos, que son los demonios de quien proçedió la maldad, como se muestra en Eva y en Adam, y en los travajos que por su peccado se recreçieron. “Algunas vezes he visto juzgar y condenar ánimas de algunas personas que en esta vida havían sido hipróquitas. Y es tan reçio y espantable su juyzio, que es cosa maravillosa de ver. Después de haverlas juzgado y esaminado, traen allí los sanctos ángeles bestiduras, e coronas e adornamientos muy preçiosos, e adórnanlas con ellos, e pónenles cada cosa por sí, diziéndoles: ‘Por tal y tal obra que hiziste, que al pareçer de las gentes era muy buena, y si verdaderamente lo hiçieras por solo Dios, huvieras mereçido esto y esto, que nosotros agora te ponemos; e por tal e tal penitençia, si la hizieras por amor de Dios, tuvieras galardón de esto, y de esto con que agora [fol. 56v] te adornamos’. E desta manera adornan e coronan los sanctos ángeles aquellas tristes ánimas de todas las maneras de mereçimientos e galardones que tuvieran y poseyeran, si reta e verdaderamente lo hiziera por solo amor de Dios, e de su sagrada Passión e penitençia de sus peccados. Después tornan los sanctos ángeles a descomponer estas desdichadas ánimas, quitándoles cada cosa por sí, a manera de quando desgradúan en este mundo algún saçerdote. Y a cada cosa que les quitan, los sanctos ángeles los maldiçen de muchedumbre de maldiciones, diziendo: ‘Yd, malditas, al fuego eterno e perdurable, que desto soys vosotras dignas e mereçedoras, que no de esta gloria e bienaventuranzas que aquí os havemos mostrado. E para mayor pena vuestra, e para que siempre lo lloréys, os vestimos e adornamos, pues por la banidad del mundo lo hiçistes. Allá resçivistes vuestro galardón, que así es la justicia de Dios, que quien por su amor algo haçe, Él se lo bien galardona y paga, e quien por la banidad del siglo, e por su propia honra y banagloria, también se la bien demanda. Por tanto, yd, malditas, de entre la compañía de los ángeles buenos, e sed para siempre en la de los malos, que con una pena y trabajos ganastis otros. Yd adonde ay siempre dolor, e llanto, e batimiento de dientes, donde nunca alegres, ni consolados ni descansados os veréys. Mirad quán derecha es la justiçia de Dios, que por sola aquella buena haz, qual fuera mostrávades, os quiso aún dar este breve espacio, e proveheros de nobles bestidos e adornamentos, como quier que por agora, ni en ningún tiempo para vosotras, esto ni ninguna otra cosa os aprovechara’. E desta manera, desnudas e maldeçidas e menospreçiadas, son hechadas estas ánimas del lugar del juyzio, e dadas a los demonios, los quales las arrebatan e llevan en sus dientes e uñas, dándoles muchas maneras de penas. E muy más estrecho es el juyzio de los hypróquitas, e más largo que no de ningunas otras ánimas, e más penado, e más maldeçido cada vno de los miembros de los tales que otros ningunos peccadores, por ser tan engañoso e falso el tal viçio e peccado. Que es cosa de que mucho se offende y enoja Dios: atormentarse a ssí mesmos por banagloria, lo que por él mesmo se les haría muy grave de hazer e se quexaría, diziendo que hera Dios cruel, pues tales cosas les mandava hazer, las [fol. 57r] quales heran insufribles.
“Haviendo sentençiado vnas ”Algunas vezes he visto juzgar y condenar ánimas de unos algunas personas que en esta vida havían sido hipróquitas. Y es tan reçio y espantable su juyzio, que es cosa maravillosa de ver. Después de haverlas juzgado y esaminado, traen allí los sanctos ángeles bestiduras, e coronas e adornamientos muy preçiosos, e adórnanlas con ellos, e pónenles cada cosa por sí, díxome mi sancto ángeldiziéndoles: ‘¿Qué te pareçe ‘Por tal y tal obra que hiziste, que al pareçer de estas cosaslas gentes era muy buena, o qué tomas dellas para tu aviso?’. Yo le respondí: ‘Dígamey si verdaderamente lo hiçieras por solo Dios, vuestra hermosurahuvieras mereçido esto y esto, su alumbrado consejo’. Respondióme: ‘No se que nosotros agora te entiende que este fuerte juyzio se da ponemos; e por tal e tal penitençia, si la hizieras por amor de sentençia sobre los hypróquitas. Son obligadosDios, los juezes tuvieras galardón de la tierra o otras personasesto, a sentençiar y juzgar a sus próximos quando de esto con que agora [fol. 56v] te adornamos’. E desta manera adornan e coronan los vean haçer alguna obra justa sanctos ángeles aquellas tristes ánimas de todas las maneras de mereçimientos e galardones que tuvieran y sanctaposeyeran, en serviçio si reta e verdaderamente lo hiziera por solo amor de Dios , e de su sagrada Passión e salvaçión penitençia de sus peccados. Después tornan los sanctos ángeles a descomponer estas desdichadas ánimas e buena edificaçión del próximo. Porque no son todos hipróquitas ni falsos christianos, quitándoles cada cosa por sí, a manera de quando desgradúan en este mundo algún saçerdote. Y pues la a cada cosa es secreta y está solo en la yntençión e condiçión del que la obrales quitan, e Dios solo lo save e juzga al tallos sanctos ángeles los maldiçen de muchedumbre de maldiçiones, según su yntençión e obras buenas o malasdiziendo: ‘Yd, a solo Él se deve dar el juyzio dellomalditas, pues es verdadero juezal fuego eterno e perdurable, executor poderoso que desto soys vosotras dignas e galardonador mereçedoras, que no de qualquiera buena obra hecha puramente por su serviçioesta gloria e bienaventuranzas que aquí os havemos mostrado. E las personas malévolaspara mayor pena vuestra, e para que se meten en juzgar siempre lo lloréys, os vestimos e mormuraradornamos, peor pues por la banidad del mundo lo librarán con hiçistes. Allá resçivistes vuestro galardón, que así es la justicia de Dios , que los hypróquitas el día del juyzio, quien por su amor algo haçe, Él se lo bien galardona y paga, e con los ángeles; que no avrá quien abogue ni ruegue por las tales personasla banidad del siglo, e por su propia honra y ternán sobre sí muy cruel sentençia banagloria, también se la bien demanda. Por tanto, yd, malditas, de entre la compañía de Dioslos ángeles buenos, porque se atrevieron a robar e tomar el juyzio sed para sí siempre en cosas. Que a solo Dios pertenece el saber lo çierto la de aquello los malos, que los hombres o gentes juzgan sobre sospechacon una pena y trabajos ganastis otros. Yd adonde ay siempre dolor, no saviendo la verdade llanto, e como batimiento de dientes, donde nunca alegres, ni consolados ni descansados os veréys. Mirad quán derecha es la justiçia de Dios. Y el buen christiano, que obra las obras de virtudpor sola aquella buena haz qual fuera mostrávades, aunque sean exemplares públicamenteos quiso aún dar este breve espacio, según el evangelio que dize ‘luzga vuestra lumbre delante e proveheros de los hombres, porque vean vuestras buenas obras nobles bestidos e glorifiquen a vuestro Padreadornamentos, como quier que es por agora, ni en ningún tiempo para vosotras, esto ni ninguna otra cosa os aprovechara’. E desta manera, desnudas e maldeçidas e menospreçiadas, son hechadas estas ánimas del lugar del juyzio, e dadas a los Çielos’demonios, los quales las arrebatan e llevan en otra parte dize ‘no arranquéys la çizaña o ballico, mas dexaldo creçer juntamente’sus dientes e uñas, porque a bueltas dándoles muchas maneras de la çiçaña no se arranque el trigo bueno y perfeto que perteneçe para mi granero, que penas. E muy más estrecho es el día del juyzio de los ángeles harán manojos de lo unohypróquitas, e más largo que no de lo otroningunas otras ánimas, e la çizaña será hechada en el Infiernomás penado, porque allí se queme, y el trigo apartado y escogido será puesto en el [¿alholi?] e más maldeçido cada vno de Dios’, conviene a saver que los ángeles apartarán los malos miembros de los buenos [foltales que otros ningunos peccadores, por ser tan engañoso e falso el tal viçio e peccado. 57v] por mandado Que es cosa de que mucho se offende y enoja Dios: atormentarse a ssí mesmos por banagloria, lo que por él mesmo se les haría muy grave de hazer e será puesta cada ánima en el lugar se quexaría, diziendo que mereçierenhera Dios cruel, Parayso o en el Infiernopues tales cosas les mandava hazer, del qual Dios nos libre a bien’las [fol. 57r] quales heran insufribles.
“Aquel lugar del ”Haviendo sentençiado vnas ánimas de unos hipróquitas, díxome mi sancto ángel: ‘¿Qué te pareçe de estas cosas, o qué tomas dellas para tu aviso?’. Yo le respondí: ‘Dígame, vuestra hermosura, su alumbrado consejo’. Respondiome: ‘No se te entiende que este fuerte juyziose da de sentençia sobre los hypróquitas. Son obligados, con el señor San Michael, otro çierto número los juezes de ángelesla Tierra o otras personas, que heran scrivanosa sentençiar y juzgar a sus próximos quando los vean haçer alguna obra justa y sancta, en serviçio de Dios e salvaçión de sus ánimas e buena edificaçión del próximo. Porque no son todos hipróquitas ni falsos christianos. Y pues la cosa es secreta y otros notariosestá solo en la yntençión e condiçión del que la obra, e otros vehedoresDios solo lo save e juzga al tal, según su yntençión e otros examinadoresobras buenas o malas, a solo Él se deve dar el juyzio dello, y estos scrivenpues es verdadero juez, y notan y examinan todo lo que los sanctos ángeles executor poderoso e los demonios dizen galardonador de qualquiera buena obra hecha puramente por su serviçio. E las ánimas personas malévolas, que al presente están se meten en juyziojuzgar e mormurar, en las cosas peor lo librarán con Dios que les acusan o abogan para ellaslos hypróquitas el día del juyzio, e la sentencia, e causas et raçonescon los ángeles, que sant Miguel dize o da para salvar o condenar no avrá quien abogue ni ruegue por las ánimas. Y assí lo toman por testimonio tales personas, y lo llevan a presentar delante el trono real ternán sobre sí muy cruel sentençia de la Sanctíssima TrinidadDios, porque assí lo quiere su Magestad Divina se haga. E otros sanctos ángeles están en atrevieron a robar e tomar el lugar de juyzio para sí en cosas. Que a manera solo Dios pertenece el saber lo çierto de gente armada de pelea: y estos para defender las ánimas aquello que allí están presenteslos hombres o gentes juzgan sobre sospecha, assí buenas no saviendo la verdad e como malasDios, y el buen christiano, que obra las obras de los demoniosvirtud, aunque sean exemplares, públicamente, según el evangelio que allí van gran multitud dellos deseándolas tragar. Que como las ánimasdize: ‘Luzga vuestra lumbre delante de los hombres, por porque vean vuestras buenas obras e glorifiquen a vuestro Padre, que ayan sido es en este mundolos Çielos’, e en otra parte dize: ‘No arranquéys la çizaña o ballico, ninguna se halla assí justamas dexaldo creçer juntamente’, atrévense algunas vezes los demonios porque a arremeter a ellas, bueltas de la çiçaña no se arranque el trigo bueno y los sanctos ángeles no consienten perfeto que las toquenperteneçe para mi granero, ni enpezcan ni lleguen a ellas hasta que el día del juyzio dellas sea difinido. Y assí están allí los sanctos ángelesharán manojos de lo uno, en honor y serviçio del soberano Dios, y en ayuda y favor de san Michaello otro, e reguarda de las ánimas. E quanto mejores obras been la çizaña será hechada en el juyzio los demonios Infierno por que tienen las ánimasallí se queme, tanto más gritos e aullidos dany el trigo apartado y escogido será puesto en el [¿alholi?] de Dios’, diziendo se las denconviene a saver, que suyas son; los ángeles apartarán los malos de los buenos [fol. 57v] por mandado de Dios, e viendo será puesta cada ánima en el lugar que no lo pueden alcanzarmereçieren, travajasen allí donde están Paraýso o en juyzioel Infierno, de moderlas e asombrarlas. Todos los sanctos ángeles que en el lugar del juyzio están son de los nueve choros del Çieloqual Dios nos libre a bien’.
“Tienen ”Aquel lugar del juyzio, con el señor san Michael, otro çierto número de ángeles, que heran scrivanos, y otros notarios, e otros vehedores, e otros examinadores, y estos scriven, y notan y examinan todo lo que los sanctos ángeles e los demonios dizen de las ánimas que al presente están en juyzio, en las cosas que les acusan o abogan para ellas, e la sentencia, e causas et raçones, que sant Miguel dize o da para salvar o condenar las ánimas. Y assí lo toman por testimonio y lo llevan a presentar delante el trono real de la Sanctíssima Trinidad, porque assí lo quiere Su Magestad Divina se haga. E otros sanctos ángeles están en el lugar de juyzio a manera de gente armada de pelea: y estos para defender las ánimas que allí están presentes, assí buenas como malas, de los demonios, que allí van gran multitud dellos deseándolas tragar. Que como las ánimas, por buenas que ayan sido en este mundo, ninguna se halla assí justa, atrévense algunas vezes los demonios a arremeter a ellas, y los sanctos ángeles no consienten que las toquen, ni enpezcan ni lleguen a ellas hasta que el juyzio dellas sea difinido. Y assí están allí los sanctos ángeles, en honor y serviçio del soberano Dios, y en ayuda y favor de san Michael, e reguarda de las ánimas. E quanto mejores obras been en el juyzio los demonios que tienen las ánimas, tanto más gritos e aullidos dan, diziendo se las den, que suyas son; e viendo que no lo pueden alcanzar, travajasen allí donde están, en juyzio, demoderlas [sic] e asombrarlas. Todos los sanctos ángeles que en el lugar del juyzio están son de los nueve choros del Çielo. ”Tienen los demonios muy grande enemistad y miedo a Sant Michael dende que peleó con Luçifer y le hechó del Çielo. Tienen gran pesar y enojo de ber que sant Miguel tiene la sancta madre Yglesia de los christianos a cargo, y le tiene Dios dado por prínçipe e defensor dellos, e por juez de todas las ánimas, e aún por su abogado e favoreçidor. Pero antes que el ánima vaya a ser juzgada [fol. 58r] de los ángeles, la tiene ya Dios juzgada y sentençiada para condenaçión o salvación. Entre Él y el ánima, por quanto en el tiempo que cada una persona muere, antes que del todo sea acavada de arrancar el ánima del cuerpo, le apareze Nuestro Señor Jesuchristo en la manera que estava en la cruz, padesçiendo la Passión, porque esta es su sancta voluntad: que todos sus redemidos sepan, y vean y conozcan, que tuvieron redemptor que los redimiese, si ellos dello se quisiesen aprovechar. Y este aperçivimiento , que Nuestro Señor Jesuchristo haze a qualquiera de sus criaturas raçionales que él Él crió, haze tan general, que moros e judíos e christianos le veen en aquella ora de su pasamiento de esta vida a la eterna, buena o mala, y en solo una palabra que le diçe quando ella le ve, que es: ‘bendita ‘Bendita eres por tus obras, o heres por tus obras maldita’. La , la sentençia y juzga, e luego vuelve las espaldas e desapareçe, que no le ven más”.
→Capítulo X
'''De una revelaçión que a esta bienaventurada le fue mostrada'''
Dixo esta sancta virgen: “Bien supe, por la voluntad de Dios, una cosa ayer: que vino mí una persona, y me dixo rogase a Dios por el ánima de su padre y supiese en qué estado estava. Y yo rogué a mi sancto ángel me lo dixese, y él supplicó a la Divina Magestad le diese liçençia me dixese el estado de esta ánima por quien yo rogava y desseava saver. Respondiome que hera salva por la misericordia y Passión del poderoso Dios, e yo díxelo a una su hija, que el ánima de su padre havía savido que hera salva, pero tenía neçessidad hiçiese bien por él. Y ella se consoló mucho de saberlo, y hiço todo lo que pudo por el ánima de su padre; y entre todos los bienes que por él hizo [fol. 52v] ganó un gran jubileo, e todo lo offreçió a Dios por él. E vino a mí, y díxome lo que havía hecho por aquella ánima de su padre, que rogase yo a Dios le aprovechasen los bienes que por él havía hecho. E yo, en viendo a mi sancto ángel, le encomendé y supliqué tuviese cuydado de aquella ánima, e díxele todo lo que su hijo me havía dicho. E respondiome: ‘Bien hazes de rogar a Dios, que la buena obra nunca se pierde, mas a esa persona difunta no le aprovecha lo que por ella se haze; por agora , que la justiçia divina le quita todo lo que por ella haçen agora, e lo da a otra ánima de purgatorio’Purgatorio’. E maravillándome yo, le dixe: ‘¿A qué ánima, señor, le dan los tales bienes?’. ‘Al ánima de su padre de ese por quien ruegas, y es la causa porque él heredó los bienes de su padre, y no tuvo cuydado de haçer bien por él; y si él hiço algofue poco, que poco y no tanto quanto hera obligado a haçer, y su padre tiene neçessidad , que pudiera ser mediante la misericordia de Dios ser salido de purgatorioPurgatorio, si le huviera ayudado este su hijo con algunos bienes. Y pues fue descuidado, a mandado la justiçia divina le despojasen de todos los bienes que por él se an hecho, e los den a su padre, hasta tanto que basten sacalle de penas de purgatorioPurgatorio. E más te hago saber: que ese jubileo que esa su hija ganó agora en la tierraTierra, fuera bastante con el ayuda de Dios para salir él de purgatorioPurgatorio, mas quitáronsele’quitáronsele. Y el ángel del ánima de su padre, de ese por quien se hazían los bienes, le fue a llevar las nuevas de este jubileo, y le dixo: ‘Alégrate, ánima, que el poderoso Dios manda salgas de penas, por quanto todos los bienes que se an hecho por el ánima de tu hijo se te an [fol. 53r] dado a ti, porque él fue descuydado en su vida en haçer bien por ti quanto hera obligado, y agora ganó una tu nieta un jubileo para tu hijo, con el qual saliera de penas de purgatorioPurgatorio, y este se la quita e se da a ti, con el qual sales de purgatorio’Purgatorio’; con las quales nuevas se mucho consoló aquella ánima, e dio graçias al poderoso Dios. Y dixo a su ángel: ‘Señor, mucho querría ver a mi hijo, y hablalle si me diesen liçençia’. Vido a su hijo, y díxole cómo él se yba a tal gloria mediante la misericordia de Dios, ‘y por un jubileo que ganó para ti una hija tuya y nieta mía, con el qual tú salieras de penas , y quítasele la justiçia de Dios y dámele a mí, con el qual voy a la gloria, porque tú te descuydaste en tu vida de haçer bien por mí. Por eso ave paçiençia, y el Señor haga contigo la gran misericordia que conmigo a hecho’. Y su hijo, conoçiendo su culpa y descuydo, respondió: ‘Justo es Dios, e justos son sus juyzios’. Y dixo el sancto ángel, mostrando muy grande compassión: ‘¡Ay de los hijos que heredan los bienes de sus padres, e los gastan y distribuyen sin haçer bien por ellos! Pagarlo an, porque se les será bien demandado. E que no les queden bienes son obligados a rogar por sus padres, e haçer bien por ellos. E lo mesmo digo por los albazeas que façen lo mesmo, que ellos darán estrecha quenta a Dios’”.
Y traxeron una niña de teta, chiquita, para que la sanctiguase esta bienabenturada, que traýa una gran enfermedad. Y ansí como se la pusieron delante, la vieron toda cubierta de un belo negro de siliçio, de lo qual se maravilló mucho, e dixo a las religiosas: “Mirad, hermanas mías, las cosas que Nuestro Señor permite en la tierra Tierra por nuestros peccados: que esta niña ynoçente, que no á sino siete meses que nasçió, tiene ya Satanás poder para la atormentar en el cuerpo, que en el alma no [fol. 53v] puede empezer. La que os digo, en verdad, la he visto toda cubierta de un siliçio muy áspero y negro, de lo qual estoy muy maravillada. Ruegoos, amigas, roguéys por ella, que lo mesmo haré yo”. E santiguándola e rogando a Dios por ella, fue guareçida de aquel peligro.
E otras muchas cosas secretas le mostrava Dios. Algunas vezes vía las personas que conoçía que havían de enfermar muy presto, e si havían de morir de la enfermedad o no, e otras muchas cosas que Dios hera precido de mostrale espiritual y corporalmente. Dezía esta bienabenturada: “Quán temoroso es el juyzio e cuenta que a cada ánima se toma. Esto digo, hermanas mías, porque vosotras y yo nos guardemos de offender a Dios, que algo dello a sido su Divina Magestad servido de mostrarme, porque el lugar donde mi sancto ángel me pone, quando Dios es servido que yo me eleve, es muy çercano al lugar diputado donde el señor Sant Michael, con muchedumbre de ángeles, se pone a juzgar las ánimas buenas e malas, en el qual juyzio veo cosas muy espantosas e maravillosas. Está assentado el príncipe sant Michael, quando á de juzgar, en un trono muy real, con toda la auctoridad e poderío del Señor Dios Todopoderoso. Tiene corona de oro en la caveza, a manera de Rey, e pareçen ante él qualesquiera ánimas que de este mundo an salido, e junto con las ánimas, los sanctos ángeles que las guardaron mientras vivieron, e también los demonios, sus tentadores e acusadores. E a todos habla y oye, y escucha y demanda señalada cuenta de lo que cada uno hizo en esta vida, e dixo e obró, en la manera siguiente, hablando a cada un ángel guardador de cada un ánima, [fol. 54r] diziéndole: ‘Venid acá, señor fulano, dadme cuenta de esta ánima que por espaçio de tantos años tuvistes cargo, e fuystes su ayo y guardador; , porque de todo manda mi Señor señor Jesuchristo tome la cuenta e sentençia para la pena o gloria, según sus obras mereçiesen, como quier que su Divina Magestad, en sus secretos, la tiene juzgada en sola una palabra, en la qual la bendize o maldize. Empero quiere pase por juyzio de ángeles, para que todos vean y sepan con quán justa justiçia salva o condena, o le da pena o gloria’.
“Los sanctos ángeles héchanles las ánimas condenadas a manera de quien convida a canes, diziéndole: ‘[¿çito¿Çito?], tú, toma, mata tu ambre de lo que as desseado’. Luego los demonios las recogen en las bocas, e con las uñas las van despedazando, e tragándolas, haziéndoles muchos tormentos, las llevan adonde la justizia de Dios quiere que padezcan. E las ánimas que van a pagar a purgatorioPurgatorio, llévanlas los sanctos ángeles en los braços e manos, e vanlas hablando e consolando, y esforçando quanto pueden. Y ellos, por sus propias manos, las arrojan de presto em purgatorio, en el lugar de penas que Dios quiere que paguen. Y el sancto ángel vuela en alto, e sube al Çielo, e quedan las ánimas dando muy grandes gritos y alaridos, e padesçiendo muy grandes penas. E nadie por entonçes las bale ni consuela, hasta que nuestro Señor Dios otra cosa manda. Porque así es justa su justiçia, aunque las sufragias y oraçiones hechas por las ánimas de purgatorio Purgatorio quiere su Divina Magestad les aprovechen.
“Y entonçes, matan las hachas negras que están ençendidas, e cubre la cruz de luto, la qual llora como si Nuestro Señor Dios estuviese en ella, mostrando la mesma tristeza y dolor que los sanctos ángeles muestran por el perdimiento de aquella ánima, diziendo: ‘¿Cómo no aprovechó en ti mi grande y amarga Passión, que por comprarte y librarte y descautibarte del Infierno me puse a padesçer, e no forçado sino de mi grado? O , ánima, mi querida, ¿por qué heres agora perdida tú mesma? Te as dañado. Tú te as perseguido con tus malas obras. No te quexes de nadie, sino de ti mesma, que tú te as condenado, de lo qual a mí me pesa. Vesme aquí: mi justiçia no puede haver piedad de ti. Ángeles, cantad e alavad a Dios por el bien e por el mal’.
===Capítulo XI===