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Juana de la Cruz

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Capítulo XVI
'''De cómo esta bienabenturada estava muy congojada pensando en sus tribulaçiones'''
Temiendo esta sancta virgen si havía caýdo en algún peccado, pues casi por tal estava reprehendida, dixo a su sancto ángel: “Bendito, ¿qué peccados hize yo ante Nuestro Señor y ante vos, por los quales he mereçido que tantos [fol. 82r] males me vengan assí de la mano del Señor, tocada y atribulada de muchas enfermedades, como perseguida y angustiada de las criaturas; e no solamente yo, mas las religiosas de mi convento, que an sido súbditas mías por la graçia del Señor, siendo todas ellas y yo súbditas a la sancta orden del glorioso padre nuestro San Françisco, cuyas hijas somos?”. El sancto ángel dixo a esta bienabenturada, le respondió diziendo: “Criatura de Dios, no te turbes a poder que puedas por cosa alguna ni por eso dexes de tener spíritu suave y gozoso en Dios, que te crió y te redimió, y está aparejado a te dar eternos galardones, por cada tribulaçión y dolor, çient gozos en la gloria del Paraýso”. La sancta virgen dixo al ángel: “Señor, pues mis hermanas y compañeras, que conmigo padezen y an padeçido, ¿qué hará el Señor dellas, las quales yo tengo ofreçidas e resçividas para solo su serviçio y por su dulçe amor, a quien yo desseo y he desseado que siempre ellas amen?”. El sancto ángel le respondió: “Raçón tienes de haverlas lástima y aún aun dolor, más que de ti mesma o tanto, porque esta es la caridad que Dios manda tuviésedes los próximos unos a otros, y nunca siendo crueles y bengativos los unos a los otros, y aprovechándoos de la doctrina christiana e de los consejos de Sant Pablo, doctor de las gentes, baso escoxido de Dios. Y ansimismo los consejos de Sant Pedro, e Sant TiagoSantiago, e Sant Juan, e de toda la Yglesia cathólica y verdadera christiana, sin las quales virtudes nadie no se puede salvar. Conforta tú a tus hermanas. Y digo que las confortes, que no las as menester enseñar, pues tienen exemplo de los sanctos y de las sanctas, de quien pueden aprender. [fol. 82v] Lean el ''Flos sanctorum'' y liçiones devotas en que se enseñen, que tú ya poca doctrina les puedes dar: lo uno, por la privaçión del offiçio de mandar sobre ellas y serles regidora, y lo otro, por el menospreçio que a subçedido a tu persona en la opinión y crédito que de ti se tomó. Por aquella simpleza y mal miramiento en que caíste, diste enojo a tus perlados mayores, y comoquier que fuiste digna de ser reprehendida, en más cosas te culparon y juzgaron, estando tú salva, como Dios lo save e yo lo sé. Confórtate, amiga de Dios, e sele leal, y ámale, que no te desamparará. Y a tus hermanas salúdamelas, que están tristes por ti, y tú por ellas. Allegado el convento en uno que es de Dios y de su madre, Sancta María, ese mesmo Dios está y mora en medio, y conforta a cada una según su graçia y misericordia. Amonéstalas, no desfallescas por los falsos testimonios ni por las reprehensiones. Leal es Dios, y verdadero amador de las ánimas; siendo ellas leales y agradezidas a sus benefiçios, padesçer tribulaçiones fielmente por el Señor, acreçentamiento de mérito es, e añidir piedras y perlas de gran valor en la corona, que muchas maneras de méritos ay en los siervos de Dios y siervas, aunque no sean de sangre”. Dixo la sancta virgen al ángel: “Pues, señor, mis hermanas también an redamado sangre, siendo heridas y lastimadas estando ellas sin culpa de mi peccado”. Respondió el ángel: “Todo peccador y peccadora tiene peccados. Y las passiones de esa vida no son dignas ganar la vida eterna, por muchas y reçias e fuertes que sean; digo vida eterna, vida gloriosa en el acatamiento de Dios para siempre jamás, sin fin, como la tienen los sanctos en la gloria del Paraýso”. Dixo esta bienabenturada al ángel: “Señor, para el perdón [fol. 83r] de mis peccados y para resçivir digna penitençia de vuestra mano dada, y de vuestra sancta boca mandada, aprovecharme á a mí deziros las culpas, que allá ya las he dicho a mis confesores y perlados”. Respondió el sancto ángel: “Yo no te fuerzo que me las digas, ni heres obligada si no quieres, si es verdad que las as confesado a tus confesores, y conoçido tu peccado, y hecho penitençia devota y paçíficamente, lo qual se requiere a toda persona christiana”.
Allegado Dixo esta sancta virgen que, estando en esto, le vino una ynspiraçión de Dios, con lágrimas de sus ojos, y empeçó de confesar sus peccados con el convento en uno sancto ángel. Y a bueltas de sus peccados, quejávase de algunos agravios a ella hechos. Y junto con la quexa, preguntava si hera peccado quexarse, y deçir los peccados de aquella manera. El ángel le respondió: “Quando tú dizes la quexa y desabrimiento que es te hizo tu próximo, los peccados d’él confiesas, y no á de ser ansí, sino confesar los tuyos propios, y tenerlos bien pensados, y estar muy contrita dellos, y con mucho pesar por las offensas hechas a Dios , y de contra su madrehonra y gloria, y acusar tu ánima, Sancta María; ese mesmo Dios está porque el enemigo no te la pueda acusar el día del juyzio y mora el de tu muerte, la qual deves tener siempre en mediotu pensamiento, y conforta a temer el juyzio de Dios, y el ynfierno, el qual mereçes por cada una según de tus culpas, si por la misericordia de Dios y por los méritos de su sancta Passión no heres restaurada para la gloria por la su graçia y misericordiacon tu ayuda de algunas buenas obras que tengas hechas en tu vida. AmonéstalasY muchas havían de ser en cantidad, y no desfallescas pocas. Mas por los falsos testimonios ni por las reprehensionesquanto la vida de la criatura es corta no [fol. Leal es Dios83v] bastaría todo el tiempo della perfetamente y sin çesar hazer sanctas obras con fructuosos y devotos pensamientos, y religiosas costumbres, y bien ordenada vida sin defeto, para mereçer la gloria, quanto más que mucha parte del tiempo, y la mayor despendida, mala y verdaderofalsamente, amador y desfrutada de las ánimasbuenas obras; siendo ellas leales y agradezidas a sus benefiçiosla mayor parte de los peccadores, en espeçial en el tiempo de agora, que Dios está maravillado y los ángeles se maravillan, padesçer tribulaçiones fielmente por de la abundançia de las maldades que ay en el Señormundo, acreçentamiento en todos estados de mérito espersonas, e añidir piedras eclesiásticas y perlas seglares, lo qual para de raçón no havía de gran valor ser ansí en la coronacristiandad, que muchas maneras de méritos ay es espejo en los siervos de quien Dios se mira, y siervas, aunque no sean havía de sangre”ser muy esclareçido y limpio”. Dixo la sancta virgen La bienabenturada preguntó al ángel, diziendo: “Pues“Señor, señor¿quál es el mayor peccado que yo tengo en todos los que he confesado?”. El ángel le respondió: “Aquel que nunca se deviera hazer, mis hermanas también an redamado sangreque fue como el de Eva, que destruyó todo el mundo, siendo heridas e ansimesmo así tú causaste destruçción en ti mesma y lastimadasen tu fama buena que tenías por las virtudes manifiestas a las gentes que Dios te havía dado sin ser tú mereçedora dellas, estando ellas sin culpa pues de la mano de mi peccado”Dios te venían. Respondió el ángel: “Todo peccador Y fuiste causa de menoscavo en la honra de Dios y en la consolaçión y peccadora tiene peccados. Y honra de tus hermanas, las passiones religiosas de esa vida no son dignas ganar la vida eternatu compañía, por muchas las quales paçífica y reçias e fuertes ordenadamente servía a Dios, aunque no tan sin defetos que seandel todo fuesen limpias de peccados o costumbres no bien religiosas; digo vida eterna, vida gloriosa en el acatamiento lo qual no es de Dios para siempre jamásmaravillar, sin finni yo me maravillo, porque las gentes son caedizas. E como dize la tienen sagrada scriptura, si el justo cae siete vezes, el peccador quántas caerá, o quién podrá contar sus caýdas. Mas dígote que an abundado los sanctos peccados, o acreçentándose en esta morada que se dize Sancta María de la gloria del Paraýso”. Dixo esta bienabenturada al ángel: “SeñorCruz, para el perdón e andando los tiempos se pareze mejor quando [fol. 83r84r] las ánimas que de mis peccados y para resçivir digna penitençia la dicha casa salen se vieren en el juyzio de vuestra mano dadaDios, que dirán entre sí, gimiendo: ‘Mejor hera nuestra vida, y más limpias y paçíficas nuestras obras, e más fructuosos nuestros pensamientos, quando Juana de vuestra sancta boca mandadala Cruz hera viva y nos regía, aprovecharme con sanctas avisaçiones secretas a mí deziros nuestras ánimas, con reprehesiones públicas quando menester las culpashavíamos. Y aunque sea castigo, espantava a los malos; los buenos se consolavan con el mesmo castigo, obrando aquella virtud loable, que allá ya las he dicho es dicha ‘ama a mis confesores tu corrector y perlados”no le aborrezcas, porque si le aborreces, malo eres, y si le amas, la virtud de Dios está en ti’. Respondió el sancto ángel: “Yo Mas esto que te digo, no lo digo para que te fuerzo banaglories ni tengas pensamiento que me las digasfuiste buena regidora en el offiçio pastoral, ni heres obligada si no quierespara que menospreçies el regimiento de otras abadesas, si es verdad mas dígolo como profeta e ángel que sé algo de lo passado o por venir, y las as confesado a tus confesoresfaltas que subçeden de virtud, y conoçido o subçederán en el ausençia de tu peccado, y hecho penitençia devota y paçíficamente, lo qual se requiere a toda persona christiana”regimiento”.
Dixo esta sancta virgen queal ángel: “Ay, estando en estodolor, le vino una ynspiraçión dízese entre los frayles de Dios, con lágrimas de sus ojosnuestra sancta religión del bienabenturado padre nuestro Sant Francisco, y empeçó de confesar sus peccados con el sancto ángel. Y a bueltas de sus peccadoscasi en toda la orden, quejávase de algunos agravios a ella hechosque yo no tenía buen regimiento ni buenas costumbres en mí mesma ni en mis religiosas. Y junto con la quexadízeme vuestra señoría esas cosas, preguntava si hera peccado quexarselas quales parezen contrarias, y deçir lo son a los peccados de aquella manera. El ángel le respondió: “Quando tú dizes la quexa y desabrimiento que te hizo tu próximojuyzios humanos, en espeçial a los peccados d’él confiesasque juzgaron así, y no á de ser ansí, sino confesar los tuyos propiosreligiosos como seglares, y tenerlos bien pensadosaun mis propias hermanas, algunas pocas y estar muy contrita dellosno muchas, y con mucho pesar por ni todas de las quales tuve sospecha me havían juzgado o causado. Y en las offensas hechas tales ocasiones me a Diosfaltado la paçiençia, y contra su honra y gloriafáltame contino. Tengo en esto mucho que confesar. Rogá, y acusar tu ánimaseñor, porque por mí al Señor”. Respondió el enemigo no te la pueda acusar el día del juyzio y el de tu muertesancto ángel: “Consuélete Dios, la qual deves tener siempre en tu pensamiento, y temer el juyzio hija de Dios, y el ynfierno, el qual mereçes por cada una de tus culpas, si por la misericordia de Dios y por los méritos de su sancta Passión no heres restaurada para la gloria por la su graçia me maravillo que tengas pena y con tu ayuda algunas faltas de algunas buenas obras perfeçión que tengas hechas mientras estás en tu vidala carne caýble tienes. Y muchas havían de ser en cantidadSansón, y no pocas. Mas por quanto la vida de la criatura es corta no [fol. 83v] bastaría todo con quánta graçia Dios le dio desde el tiempo della, perfetamente y sin çesar, hazer sanctas obras con fructuosos y devotos pensamientos, y religiosas costumbres, y bien ordenada vida sin defeto, para mereçer la gloria, quanto más que mucha parte del tiempo, y la mayor despendida, mala y falsamente, y desfrutada vientre de buenas obras; y la mayor parte de los peccadoressu madre, no le sanctificó Dios en espeçial en el tiempo de agora, manera que Dios está maravillado, no pudiese peccar si él quisiese errar; y los ángeles se maravillanSalomón, de la abundançia de las maldades comoquier que ay en el mundo, en todos estados de personassus fines [fol. 84v] fueron malos, eclesiásticas y seglares, lo qual para de raçón no havía por eso dexaron de ser ansí en la cristiandad, buenos los dones que es espejo en quien Dios se mira, y havía de ser muy esclareçido y limpio”le dio por la graçia del Spíritu Sancto. La bienabenturada preguntó al ángelY ansí, diziendo: “Señortú no temas, ¿quál es el mayor peccado que yo tengo en todos los que he confesado?”. El ángel le respondió: “Aquel que nunca se deviera hazer, que fue como el de Eva, que destruyó todo el mundoaunque seas juzgada, e ansimesmo así tú causaste destruçción en ti mesma y en tu fama buena que tenías por las virtudes manifiestas a las gentes que Dios te havía dado sin ser tú mereçedora dellas, pues de la mano de Dios te venían. Y fuiste causa de menoscavo en la honra de Dios y en la consolaçión y honra de tus hermanas, las religiosas de sabe tu compañíacoraçón reconoçe, las quales paçífica y ordenadamente servía a Dios, aunque los sanctos no tan pueden conoçerse ni ningún juyzio humano puede dar sentençia sin defetos saver lo que del todo fuesen limpias de peccados o costumbres no bien religiosasjuzga; lo qual no es de maravillar, ni yo me maravillo, porque las gentes son caedizas. E como dize la sagrada scriptura, e si da sentençia sin saber el justo cae siete vezes, el peccador quántas caerá, o quién podrá contar sus caýdas. Mas dígote que an abundado los peccadosmal, o acreçentándose pecca en esta morada que se dize sancta María de dar la Cruz, e andando los tiempos se pareze mejor quando [foltal sentencia. 84r] las ánimas que de la dicha casa salen se vieren en Por eso es bueno dexar el juyzio a Dios de Dios, que dirán entre sí, gimiendo: ‘Mejor hera nuestra vidalas cosas secretas y no sabidas, y más limpias y paçíficas nuestras obras, e más fructuosos nuestros pensamientos, quando Juana no curar de la Cruz hera viva y nos regía, dar sentencia condenable con sanctas avisaçiones secretas a nuestras ánimassola sospecha, con reprehesiones públicas quando menester pues Dios es el savedor de las havíamos. Y aunque sea castigoverdades, espantava a mejor que los malos; los buenos se consolavan con el mesmo castigo, obrando aquella virtud loablejueçes de la Tierra, y muchas veçes aconteze que es dicha ‘ama testigos falsos matan los cuerpos a tu corrector y no le aborrezcas, porque si le aborreces, malo eres, y si le amas, la virtud de Dios está en ti’. Mas esto que te digolos hombres, mas no lo digo para pueden matar las ánimas que te banaglories ni tengas pensamiento que fuiste buena regidora en el offiçio pastoral, ni para que menospreçies el regimiento de otras abadesas; mas dígolo como profeta delante Dios son puras e ángel que sé algo salvas de lo passado o por venir, y las faltas los delitos que subçeden de virtud, fueron acusadas o subçederán en el ausençia de tu regimiento”sentençiadas”.
Dixo esta sancta virgen al ángel: “Ay, dolor, dízese entre los frayles de nuestra sancta religión del bienabenturado padre nuestro Sant Francisco, y casi en toda la orden, que yo no tenía buen regimiento ni buenas costumbres en mí mesma ni en mis religiosas. Y dízeme vuestra señoría esas cosas, las quales parezen contrarias, y lo son a los juyzios humanos, en espeçial a los que juzgaron así, religiosos como seglares, y aún mis propias hermanas, algunas pocas y no muchas, ni todas de las quales tuve sospecha me havían juzgado o causado. Y en las tales ocasiones me a faltado la paçiençia, y fáltame contino. Tengo en esto mucho que confesar. Rogá, señor, por mí al Señor”. Respondió el sancto ángel: “Consuélete Dios, hija de Dios, no me maravillo que tengas pena y algunas faltas de perfeçión que mientras estás en la carne caýble [¿tienes?]. Y Sansón, con quanta graçia Dios le dio desde el vientre de su madre, no le sanctificó Dios en manera que no pudiese peccar si él quisiese errar; y Salomón, comoquier que sus fines [fol. 84v] fueron malos, no por eso dexaron de ser buenos los dones que Dios le dio por la graçia del Spíritu Sancto. Y ansí, tú no temas, aunque seas juzgada, que Dios sabe, tu coraçón reconoçe, y los sanctos no pueden conoçerse ni ningún juyzio humano puede dar sentençia sin saver lo que juzga; e si da sentençia sin saber el mal, pecca en dar la tal sentencia. Por eso es bueno dexar el juyzio a Dios de las cosas secretas y no sabidas, y no curar de dar sentencia condenable con sola sospecha, pues Dios es el savedor de las verdades, mejor que los jueçes de la tierra, y muchas veçes aconteze que testigos falsos matan los cuerpos a los hombres, mas no pueden matar las ánimas que delante Dios son puras e salvas de los delitos que fueron acusadas o sentençiadas”. Dixo esta bienabenturada al ángel: “Ay, señor, que aquel yerro que yo hiçe, o peccado que me havéys dicho, verdad fue que le hize yo no pensando que haçía tanto mal como me havéys dicho que pareçió el de Eva. Y en ser tan malo, diría fuy, y soy, de gran penitençia. Creo que aunque me costase la vida lo mereçía todo, y después, en el otro mundo donde las ánimas penan después de muertas”. El sancto ángel respondió: “Ya saves tú qué te dixe yo quando me preguntaste si hera peccado, y te dixe que no, sino caridad, mas que podría ser venirte por ello alguna reprehensión y menospreçio a tu persona. Tú dixiste que si no hera peccado en lo demás, tú te querías atrever, aunque hubieses de resçivir reprehensión y menospreçio, que eso hera lo que deseavas, más que ser preçiada y estimada”. La bienabenturada le preguntó: “Señor, ¿pequé yo más por ser mi hermano aquel que si fuera otra persona para la qual se procurava aquella bula?”. Respondió el ángel, y dixo: “Si para alguno otro los procuraras que no fuera tu hermano, mi deudo, también peccaras, y más, salvo si no ocurriera en el caso alguna buena yntençión, simple y sin [fol. 85r] maliçia, y con codiçia de hazer bien al monasterio y no mal, como pensaste ser al monasterio en lo temporal aquella procuraçión, de la qual te culparon con razón, puesto que él tornó a deçir que la yntençión no fue peccado, mas púdose juzgar por peccado entre las gentes, en espeçial no saviendo enteramente el secreto de tu yntençión, e no se creyendo tus palabras que en su salvaçión de tu culpa dixiste; las quales yo sé que heran verdaderas, y soy testigo que lo hiçiste por dos cosas: la una, porque fuiste consejada, y la otra, por miedo que te ponían que te podía ympetrar aquel benefiçio o pitanza eclesiástica por tiempo. Y puesto que por vía de afiçción te ynclinaras a darlo a persona de tu sangre o parentela, siendo la yntençión recta y sin engaño, hera mérito y no peccado. Esto digo porque te consueles, y resçivas la penitençia fructuosamente y sin desesperaçión, pensando que por aquel peccado heres condenada. Dios te lo perdonó élÉl, y los otros”.
Dixo la sancta virgen al sancto ángel: “Señor, yo os doy muchas graçias por las virtudes de mi Señor Dios, y por esta consolaçión, que muy grande es para mí, y mi ánima a resçivido en ella grande consolaçión sin medida, según estava angustiada e ayrada conmigo mesma, y en tanta manera penada”. Respondió el sancto ángel: “No te deseo penes por ninguna cosa, que mejor es esperando en Dios padeçer que desesperando peccar, que es añidir peccado sobre peccado”.

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