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Juana de la Cruz

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Capítulo XXVII
La sancta virgen, oýda la respuesta del Señor, suplicó, diziendo: “Mi Señor, la alma endureçida, ¿qué remedio o penitençia podría hazer para alcanzar la graçia y perdón de vuestra gran clemençia?”. Respondió su Divina Magestad: “La tal alma á menester desollar el pellejo y apartarlo de sí, assí como se aparta el jabón del paño de que está jabonado, y como se aparta la mano de la masa de que está amasada, y como se aparta el suero de la quajada de que es bien apretada”. La bienabenturada tornó a preguntrar al Señor, diziendo: “Señor mío y Dios mío, ¿de qué manera se á de desollar la misma persona el pellejo?”. Respondió el Señor: “Con apartar y deshechar de sí la vieja y mala costumbre del peccado, porque yo estoy mirando y contemplando toda ánima devota, y veo todos sus buenos desseos, y pensamientos y cogitaçiones, y me deleyto y goço con ellos. Y por semejante, miro el ánima endureçida en mal obrar, y la contemplo, y ayrado le estoy diziendo: ‘Conviértete, ánima, a mí, mira que soy tu Dios, y tu criador y redemptor. Conviértete a mí’. E aunque me aýro contra la tal ánima viviendo en la carne, no me aýro del todo hasta que sale del cuerpo. Y quando estoy ayrado contra las tales ánimas que no se enmiendan ninguna vez, alço mi poderoso brazo en mano, con yra, para castigar mis offendedores. Mas los abogados çelestiales, en espeçial mi madre Sancta María, con sus muy humildes ruegos, me haze abajar la mano; y algunas vezes me escondo a mi piadosa madre, porque no me ruegue ni pida virtudes para las ánimas injustas. E asta ora la veo cave mí, de rodillas, rogando por todo el humanal linaje”.
Y dixo la bienabenturada: “Mi Señor, ¿con qué castigará vuestra Divina Magestad?”. Respondió su gran clemençia: “Con una bara que yo tengo de yerro para castigar a quien yo quiero”. Y dixo la sancta virgen: [fol. 126r] “¿Cómo, mi Dios y Señor, vara tiene de yerro, y no de oro?”. Respondió el poderoso Dios: “Quando quiero, la torno de oro, y de azero u de plomo, y de otros metales, según la manera de castigar; porque algunas personas castigo con bara de oro, y a otras con bara de yerro, o de azero o plomo. Esto es para las personas muy reveldes y duras en la enmienda de sus peccados, y en esto no te quiero más declarar. Quando yo estava subido y enclavado en la cruz, tuve capítulo general a todo el mundo, assí çelestiales como terrenales e infernales, y púseme en medio de todo el mundo en aquella cruz muy alta para que me viesen y conoçiesen todos cómo hera yo, su redemptor. Porque assí como el perlado se asienta a tener capítulo en lugar donde todos sus súbditos le vean y conozcan, assí, por semejante, estuve yo en la cruz, diziendo a los ángeles y a las criaturas, y a las aves y a las piedras: ‘Ansí que muero, ¿quién me á compasión?’. Y por cada una de mis llagas y heridas salían sermones y palabras, las quales embiava el Padre mío çelestial, como ruydo de muchas aguas, las quales palabras oyen los ángeles. Y por las unas llagas, salían palabras pidiendo al Padre mío misericordia para mis atormentadores, y por las otras llagas salían palabras pidiendo justiçia, y no para que se condenasen, mas para que en esta vida les diese a sentir mi Padre çelestial qué cosa heran llagas y conoçiesen y sintiesen qué cosa heran dolores, los quales yo padesçía por ellos, y porque se mereçiesen salvar. Y por la boca me salieron siete palabras, que cada una hera un sermón, que nunca se olvidó ni olvidará, hasta la fin del mundo. Y assí estava puesto en la cruz, rogando por todas las penas nasçidas y por nasçer”.
Y dixo Dixo la bienabenturada: “Mi [fol. 126v] “O, Señormío, ¿con qué castigará vuestra Divina Magestad¿quién supiese quándo está el alma en estado de graçia?”. Respondió su gran clemençia: “Con una bara que “Ese secreto guardo yo tengo de yerro para castigar mí, que no le he revelado a quien yo quiero”ninguno, ni aun a sant Françisco con quantos secretos se le mostraron. Mas puede tener esperança el alma que está en estado de graçia cuando se viere que tiene fee y amor de Dios, y devoçión”. Y dixo Dixo la sancta virgen: [fol“Mucho supplico a vuesa Divina Magestad, mientras yo viviere no me dexe sin dolores, y enfermedades y persecuçiones que padezca por vuestro sancto amor, por que cada día y hora tenga muchas cosas sufridas y padesçidas con paçiençia para le offreçer. 126r] “¿CómoEn mucho le encomiendo, mi Dios y Señor, vara tiene de yerroa mis hermanas las religiosas, las quales le aman mucho, y no de oro?”por su amor se dan muchos azotes y le hazen otros serviçios”. Respondió el poderoso DiosSeñor, diziendo: “Quando quiero“Los azotes que tus hermanas se dan, poco les duelen, que no las hazen llorar; mas las que sus próximos les dieren, la torno de orolas harán llorar”. Y volviéndose a su bendita madre, dixo: “Por esta preçiosa muger y madre mía tan amada, soy amigo del femíneo linage de azero u de plomolas mujeres, y huelgo de otros metales, según la manera de castigar; porque algunas personas castigo estar con bara de oro, ellas y a otras con bara par de yerroellas”. Dixo la bienabenturada: “¿Y a los hombres, mi Señor, o de azero o plomono los quiere Vuestra Magestad también?”. Esto es para las personas muy reveldes Respondió: “El coraçón del hombre téngole yo en mi mano, y duras métole yo en el mío, y hágole una cosa con él”. Dixo la enmienda sancta virgen: “Señor, y los nuestros de sus peccadoslas mugeres, y ¿no los mete también en esto no te quiero más declararsu real coraçón?”. Quando yo estava subido y enclavado en la cruzRespondió: “Sí, tuve capítulo general a porque todo coraçón de hombre o muger se entiende por el mundoafiçción y voluntad devota, que el coraçón de carne los gusanos se le comen; y los que son malos, assí çelestiales de hombre como terrenales e infernalesde muger, y púseme en medio tan apartados están de todo mí como el mundo en aquella cruz muy alta para Çielo de la Tierra. Y pues diçes que tus hermanas las religiosas me viesen quieren tanto, diles que, pues yo soy Rey y conoçiesen todos cómo hera yoSeñor, su redemptoren este [fol. Porque assí como el perlado se asienta a tener capítulo 127r] sancto tiempo de Quaresma me adereçen dentro en lugar donde todos sus súbditos le vean coraçones aposento limpio y conozcanenparamentado, assícon paramientos limpios y afinados y pintados, por semejantey la casa de la consçiençia barrida, estuve yo en con la cruzconfisión devota, diziendo a y regadas con aguas olorosas de lágrimas amorosas y piadosas; y los ángeles y a paramentos an de ser virtudes, las criaturasquales son penitençia, humildad y a las aves ayuno, silençio y a las piedras: ‘Ansí que muero, ¿quién me á compasión?’. Y por cada una de mis llagas oraçión; y heridas salían sermones ponerle muchos ramos y palabrasrosas en la casa, assí adereçada, las los quales embiava el Padre mío çelestial, como ruydo an de muchas aguas, las quales palabras oyen los ángelesser buenos pensamientos y desseos. Y por las unas llagas, salían palabras pidiendo al Padre mío misericordia para mis atormentadoresacordaos, y por las otras llagas salían palabras pidiendo justiçiaellas, y no para que se condenasenescogí çenáculo emparamentado, mas para que en esta vida les diese a sentir mi Padre çelestial qué cosa heran llagas el qual se justificaron y conoçiesen y sintiesen qué cosa heran doloressanctificaron los Apóstoles, los quales yo padesçía por ellosque lo mereçieron −aunque algunos dellos estavan ya sanctificados, y porque se mereçiesen salvarsanctificaron más−. Y por la boca también quiero me salieron siete palabrasden sepultura limpia y virgen dentro de sí, que cada una hera un sermónno haya nadie entrado en ella, como hizo aquel mi amigo que nunca me dio sepultura virgen: esto se olvidó ni olvidará, hasta la fin del mundo. Y assí estava puesto en la cruz, rogando entiende por todas las penas nasçidas el coraçón y pos nasçer”voluntad, que no aya amado otra criatura más que a mí”.
Dixo la bienabenturada: [fol. 126v] ‘OY diziendo esto, Señor mío, ¿quién supiese quándo está el alma en estado de graçia?”. Respondió: “Ese secreto guardo yo para mí, que no le he revelado volvía a ninguno, ni aun a Sant Françisco con quantos secretos se le mostraron. Mas puede tener esperança el alma que está en estado mirar los pechos de graçia cuando se viere que tiene fee y amor de Dios, y devoçión”su sacratíssima Madre. Dixo Y la sancta virgen: “Mucho supplico a vuesa Divina Magestadbienabenturada, mientras yo viviere, no me dexe sin dolores, y enfermedades y persecuçiones que padezca por vuestro sancto amor, porque cada día y hora tenga muchas cosas sufridas y padesçidas con paçiençia para le offreçer. En mucho le encomiendo, Señormucha humildad, suplicó a mis hermanas las religiosas, las quales le aman mucho, y por su amor se dan muchos azotes y Divina Magestad le hazen otros serviçios”. Respondió el Señor, diziendo: “Los azotes que tus hermanas se dan, poco les duelen, que no las hazen llorar; mas las que sus próximos les dieren, las harán llorar”. Y volviéndose diese a sentir la dulçedumbre de la leche de su bendita preçiosa madre, dixo: “Por esta preçiosa muger y madre mía tan amada, soy amigo del femíneo linage de también a las mujeresreligiosas, y huelgo de estar con ellas y a par de ellas”. Dixo la bienabenturadaqual respondió el Señor: “¿Y a los hombres, “La dulçe leche de mi Señor, no los quiere Vuestra Magestad también?”. Respondió: “El coraçón amada madre es muy buena mediçina para las llagas ynteriores del hombre téngole yo en mi manoalma, las quales algunas están tan afistoladas y métole yo en el míoarraygadas que no bastan contriçión ni arrepentimiento, y hágole una cosa con él”. Dixo la sancta virgen: “Señor, y los nuestros de las mugeres, ¿no los mete también en su real coraçón?”. Respondió: “Síni propósito ni lágrimas, porque todo coraçón de hombre o muger, están tan arraygadas que luego se entiende, por el afiçción les olvida la devoçión y voluntad devota, que el coraçón de carne los gusanos se le comen; propósito y los contriçión que son malosan tenido, assí de hombre como de muger, tan apartados están de mí como y tornan a usar sus mismos peccados. Y para el Çielo remedio de esto no basta otra cosa sino la tierra. Y pues diçes que tus hermanas las religiosas me quieren tanto, diles que, pues yo soy Rey y Señor, en este verdadera emendaçión con perseverançia [fol. 127r127v] sancto tiempo de Quaresma me adereçen dentro en sus coraçones aposento limpio y enparamentado, con paramientos limpios el bien obrar. Y yo oygo −dize el Señor− en Purgatorio ahullidos y afinados y pintados, y la casa gemidos de la consçiençia barridaánimas, con la confisión devota, y regadas con aguas olorosas las quales están devajo de lágrimas amorosas y piadosas; y los paramentos an altares de ser virtudes, las quales son penitençia, humildad Purgatorio rogando y ayuno, silençio y oraçión; y ponerle muchos ramos y rosas en suplicando a la casa, assí adereçada, poderosa Trinidad las perdone los quales an pecados de ser buenos pensamientos la tivieça y desseos. Y acordaosflogedad con que lloraron sus peccados viviendo en la carne, y ellas, que escogí çenáculo emparamentado, en el qual nunca se justificaron y sanctificaron los Apóstoles, los que lo mereçieron −aunque algunos enmendaron dellos estavan ya sanctificadoshasta el fin de sus días, se sanctificaron más−y assí murieron. Y también quiero me den sepultura limpia y virgen dentro por estas tales almas huelgo de sí, que no haya nadie entrado en ella, como hizo aquel rogar a mi amigo que me dio sepultura virgen: esto se entiende por el coraçón y voluntad, que no aya amado otra criatura más que a mí”Padre çelestial las perdone”.
Y diziendo esto, volvía a mirar los pechos de su sacratíssima Madre. Y Deseando la bienabenturada, con mucha humildad, suplicó a su Divina Magestad le diese a sentir la dulçedumbre saver de la leche qué genero de su preçiosa madre, y también a las religiosas, a la qual respondió el Señor: “La dulçe leche de mi amada madre es muy buena mediçina para peccados están las llagas ynteriores del alma, las quales algunas están tan afistoladas y arraygadas , supplicó al Señor que no bastan contriçión ni arrepentimientoSu Magestad se lo dixese, y respondiole: “De los siete peccados mortales, ni propósito ni lágrimasy de sus ramos y çircunstançias, y porque están tan arraygadas que luego se les olvida soy esposo vergonçoso, y la devoçión calidad de los peccados es vergonçosa y propósito suçia, no quiero hablar en la maliçia dellos y contriçión que an tenidoqualquier alma peccadora y suçia, y tornan a usar sus mismos peccadosdeshonesta y desvergonçada. Y para el remedio de en esto no basta otra puedes ver quánta cosa sino la verdadera emendaçión con perseverançia [fol. 127v] en es el bien obrarpeccado. Y yo oygo −dize ese mundo en que vivís los humanos es dicho monte: es, a saber, cada alma buena se puede deçir monte sancto del Señor, porque así como el Señor− en Purgatorio ahullidos árbol tiene raýçes y gemidos de ánimasfrescor, las quales están devajo de los altares de Purgatorio rogando y suplicando a la poderosa Trinidad las perdone los pecados de la tivieça está verde y hecha flores y flogedad con ojas, assí el alma que lloraron tiene sus peccados viviendo raýçes en la carne, Dios hecha buenos desseos y pensamientos y nunca se enmendaron dellos hasta el fin de sus díasobras, y assí murieron. Y por estas tales almas huelgo de rogar a mi Padre çelestial las perdone”esta tal tómola yo para mí”.
Deseando la bienabenturada saver de qué genero de peccados están las llagas afistoladas y arraygadas, supplicó al Señor que su Magestad se lo dixese, y respondiole: “De los siete peccados mortales, y de sus ramos y çircunstançias, y porque soy esposo vergonçoso, y la calidad de los peccados es vergonçosa y suçia, no quiero hablar en la maliçia dellos y qualquier alma peccadora y suçia, y deshonesta y desvergonçada. Y en esto puedes ver quánta cosa es el peccado. Y ese mundo en que vivís los humanos es dicho monte: es, a saber, cada alma buena se puede deçir monte sancto del Señor, porque así como el árbol tiene raýçes y frescor, y está verde y hecha flores y ojas, assí el alma que tiene sus raýçes en Dios hecha buenos desseos y pensamientos y obras, y a esta tal tómola yo para mí”. Dixo la sancta virgen: “Mi Señor, ¿pues yo y mis hermanas no somos monte de Vuestra Magestad?”. Respondió el Señor: “Monte soys, aunque pequeño, en el qual ay árboles frondosos. Y árbol frondoso quiere deçir árbol ancho y de grandes ramas, los quales árboles no se pueden quejar no les he hecho grandes merçedes y espeçiales en sus ánimas”. Dixo la bienabenturada: [fol. 128r] “Supplico a vuestra Divina Magestad dé a este monte de mis hermanas, las religiosas, graçia con que retengan en su memoria los sus consejos y mandamientos”. Respondió el Señor: “Doyte, doyte por respuesta lo que dixese en la tierra Tierra a la muger que me dixo: ‘Bendito sea el vientre en que anduviste y las tetas que mamaste, y todo lo demás que te dio refeçión’. Assí mismoAssimismo, sea bendito el que mis palabras oye, y las guarda en su coraçón. Y assí digo a tus hermanas las guarden en sus coraçones hasta la fin de sus días, y las pongan por obra, porque merezcan la vida eterna”.
Estando esta bienabenturada virgen elevada, vio un saçerdote, el qual perdió los sentidos corporales diziendo misa, a manera de elevaçión. Y estando assí por un breve espaçio, tornó en sí, y hallose a la otra parte del altar, y dixo al Señor: “Señor mío, ¿qué es esto que a pasado por mí, que no lo entiendo?”. Y respondiole el poderoso Dios: “Como tú me havías de comer a mí, he te yo comido a ti primero. Y dígote que ansí me he deleytado, y tanto gusto he tomado en comerte como un buen panar de miel, esto a quanto comparaçión de gusto. Agora cómeme e gústame tú a mí, y deléytate conmigo”. Y assí acavó este saçerdote su misa con mucha consolaçión espiritual.
Assimismo, vido esta sancta virgen cómo los sanctos ángeles resçiven las palabras doctrinales y fructuosas para las almas, e salen por la boca del predicador en paniçuelos muy blancos, labrados de letras cordiales. Y cada uno de los ángeles [fol. 128v] envolvía el coraçón del alma que tenía a su cargo, y le recogía los sentidos para oýr las palabras de Dios; otrosí ponía en una tovaja grande y ancha, a manera de quando quieren comulgar, la qual tenía una cruz de oro en medio muy resplandeçiente, en la qual tovaja caýan todas las sanctas palabras, que salían de la boca del predicador. Algunas pareçían sacramentos, y otras rosas y flores, y otras como [¿meçia?] nieve llena de maná o roçío. Y tornávanse confites sabrosos y olorosos, e otras como manera de oro, e como joyeles hechos relicarios. E viendo la bienabenturada cómo las sanctas palabras pareçían de tantas maneras, preguntó al sancto ángel qué figura hera aquella, el qual respondió: ‘Que assí se an de aparejar las almas justas y devotas para resçivir las palabras de Dios en sus coraçones, como en relicario, y tenerlas en tanto y favoreçerse con ellas contra toda la adversidad que a la alma puede empeçer, y para tener muy çierta salvaçión. Y hágote saver que la palabra de Dios, resçivida con devoçión, fructifica y haçe raíz sembrada en el coraçón. Y qualquier persona que menospreçia la palabra de Dios, offende mucho en ello a ese mismo Dios; y por semejante quien la tiene en mucho y la guarda, le agrada y sirve en ello”.Tenía esta virgen graçia de entender las aves e los animales, e de oýrlas se consolava mucho y loava al Señor, que las crió. Havía gran compasión de los animales, en espeçial de los que trabajan, y deçía: “Más lástima y compasión tengo de los [fol. 129r] animales que de mí, que , aunque estoy tullida, tengo lengua con que pido lo que he menester, y estoy entre personas piadosas; y los animales no tienen lengua con que se quejen, ni piden su neçessidad, y con mucha ambre, y sed y cansançio les hechan ençima grandes cargas, y los dan reçios palos cuando no lo pueden llevar. E no se deven engañar en esto las gentes, [¿pieso¿puesto?] que en el juyçio de Dios toda crueldad se demanda, aunque sea hecha a las bestias, porque el Señor no las crió para que las traten y maten cruelmente, sino para que se aprovechen y sirvan dellas”. A muchos sanctos ymitaba en graçia esta sancta virgen.
===Capítulo XXVIII===

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