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Mari García de Belén

No hay cambio en el tamaño, 06:54 5 oct 2023
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Siendo esta sierva de Dios muy niña y de poca edad, cayose en el fuego y se hirió mucho en la cabeza y la tuvo abierta toda su vida, y, con todo esto, fue muy seguidora de la comunidad, y tenía grandísimo celo de las cosas de la santa religión. Y por su parte guardaba esta mujer todas las cosas con increíble rigor, y procuraba que así se guardase por todas las demás que en este santo convento había y estaban en su compañía.
Era esta sierva de Dios de gran espíritu y muy fervorosa en el servicio de Dios, y ninguna pereza reinaba en ella. Y toda su vida fue muy seguidora de los maitines y aun en las enfermedades, si no eran muy graves, nunca los dejaba de seguir. Y siempre se levantaba y se iba a [215] a ellos una hora antes que tañesen la campana por manera que era tanto su fervor y espíritu que, por ninguna causa, dejaba de ir a ellos, porque sabía bien que es una hora, aquella<[s>], cuando las ánimas santas y devotas reciben particulares consolaciones de su amado y dulcísimo Esposo Jesucristo si con toda devoción se esfuerzan y disponen para alabarle y contemplarle en la quietud y silencio de la noche.
Tuvo esta sierva de Dios muy buen entendimiento y muy alumbrado en todas las cosas espirituales, y así hablaba en todas como si fuesen un gran teólogo. Y sus palabras eran muy enseñada[s] y encendidas en el enseñamiento del Espíritu Santo, el cual, adonde quiere, i[n]spira y enseña y, adonde mora, hace saber y decir grandes cosas y muy maravillosas, y así las decía esta sierva de Dios tantas y tan grandes que ponía en grande admiración a cuantos las oían.

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