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María de Ajofrín

18 bytes añadidos, 16:14 11 ene 2025
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Vida manuscrita (1)
'''De cómo fue robada en espíritu y vio un ánima cómo fue llevada a juicio'''
En la santa iglesia de Toledo uvo un canónigo honrado y discreto y barón de mui noble condición, y de todos mui amado y querido y limosnero, que quanto tenía gastava en casar uérfanas con deseo de hazer tesoro en el Cielo, adonde son las verdaderas riquezas. El qual se llamava Don Diego de Villaminaia, que era capellán maior de la iglesia maior, y como Nuestro Señor le quisiese galardonar de sus trabaxos , en fin del mes de março, año de ochenta y siete, enfermó de calenturas y a los treinta días del dicho mes fallesçió, en quio fallescimiento casi toda la cristiandad uvo sentimiento, del qual cupo gran parte a la casa de Doña [[María García]], por las grandes limosnas y bienes que les hazía, ansí corporales como espirituales, y era tenido como padre de toda la casa. [fol. 218r] Y todas las hermanas estaban en el coro, con ellas María de Axofrín, y como doblasen las canpanas en su fasllecimiento, luego la dicha María de Axofrín fue robada en espíritu y vio cómo San Juan Batista y nuestro padre San Xerónimo y Santa Caterina llevaban el ánima del dicho capellán maior a juicio delante de la Magestad divinal, en un gran canpo mui deleitoso, en el qual estaban muchas ánimas loando al Señor. Y fue acusada delante del Señor cómo tenía cargo de un finado, el qual le avía dexado por albaçea de su testamento y no lo avía hecho hazer cumplir, y como quiera que el capellán maior en su testamento dexó mandado que se cumpliese aquel cargo, mas como Nuestro Señor sea justiciero, mandó que el ánima del dicho capellán estuviese detenida en aquel lugar y no entrase en la gloria del Çielo hasta que fuese satisfecha la demanda del dicho defunto.
Y como la dicha María de Axofrín vio esto, quedó fuera de sí con mui gran pena mezclada con grande alegría de lo que viera, que aunque su ánima no estava en la gloria çelestial, estava enpero en un lugar seguro. Y caió luego en la cama con mui grande amortecimiento, que muchas vezes pensaron que se muriera. Y ninguna de la casa supo esto sino io.
'''De cómo Nuestro Señor mostró a esta santa mujer el principal de los testigos a quien le plaza que sea revelado lo que avía visto'''
Un día del Corpus Cristi, recibiendo esta santa mujer al Señor, fue puesta en aquel traspasamiento que solía [fol. 218v], y, pareciole estar en la iglesia maior y veía en la proçessión de la clereçía al Señor en unas andas vibo, con muchedumbre de ángeles y muchos santos que cantavan cantos mui dulces al Señor. Y el Señor señaló a uno y nonbrole por su nonbre y díxole estas palabras: «A este le señalo para que manifiestes todo lo que te mandé». Y luego el día de Nuestra Señora de agosto, recibiendo el Señor esta devota mujer, fue puesta en traspasamineto y pareciose que estava en la dicha yglesia, y vio a Nuestra Señora viva, y en toda la iglesia cantavan o ''O gloriosa domina''. Y este sobredicho prelado estava hincado de rodillas, y la Gloriosa gloriosa Señora le ponía una corona de oro en la cabeza y un báculo de oro en la mano y decíanle estas palabras: «Por la limpieza de tu vida a mí eres mui agradable para que seas pastor mui escogido y io seré siempre contigo».
===Capítulo 38===
'''De cómo por sus orationes sanó a la hermana maior del mal del costado'''
Tres días antes de la fiesta de San Lorenço, estando enferma la hermana maior de dolor de costado, desahuziada de los físicos, con el sarrillo levantado que se finava esta santa mujer, de que la vio en la agonía de la muerte, fuese a la capilla a una hora de la noche y estuvo ante el altar de Nuestra Señora hasta las doze con muchas lágrimas, rogando mui afincadamente a Nuestra Señora que no quedase ella guérfana güérfana [fol. 219r] de tan gran bien, y que se la quisiese dar sana y viba. Y desde a poco viole sudar el rostro y pensando que se le antojava, atreviose a llegar a su rostro, y a limpiarlo con su toca tres veces el sudor, y lavose los ojos y la cara con ello, y de placer que uvo tornole a mandar la salud de su hermana y oió una boz que dixo: «Otorgada es la vida para consolaçión y remedio tuio». Y luego fue puesta en transpasamiento por dos horas y vio a San Lorenço como mozuelo de quinze años, vestido con vestiduras resplandecientes, y llevava en la mano una buxta de oro y poníasela en la cabeza y en el costado a la enferma, y santiguávala con su mano.
Y desque tornó esta santa mujer de aquel transportamiento, con mucho placer fuela a ver y hallola durmiendo, de reposo. Y desque despertó sintió grande alivio de la enfermedad.
===Capítulo 39===
'''De como cómo por sus orationes fue librado un hermano suio de las prisiones en que estava'''
Estando en prisiones un hermano de esta santa mujer, orava ella a Nuestra Señora en su altar con grande ahínco. Y apareciole al preso la imagen de Nuestra Señora y sacole los hierros de los pies y díxole que por el ahínco y la fe desta santa mujer, y de otras que por él en aquella casa rogaban, sería libre de aquella prisión. Y entonces durmiose [fol. 219v] y veníanse delante de aquella imagen y esta su hermana y otras tres hermanas haciendo oratión por él y, como Nuestra Señora, presentava al niño velas y flores y una candela encendida. Y esto era sábado otavario de la Asumptión de Nuestra Señora , y él hallose libre de las prisiones y de grande hichazón que tenía en los pies de los hierros. Y luego otro día, vínose a la casa adonde estava esta santa mujer a ver la imagen y contar este miragro.
Y aquella hora que él señaló se halló que ella y otras hermanas hazían oratión señalada por él, y de que vio la imagen, con muchas lágrimas prometió de traer cera que ardiese ante ella todos los sábados mientras viviese. Y acaeció que un sábado, mientras maitines, estaba la candela en un candelero y llegose esta santa mujer y otras al altar para dezir ''el antífona de benedita'' , y salía del pie del candelero humo, como de incensario, y violo primero ella y dixo a las otras, y a la una le dio olor de encienso, y a la otra de flores, y a la otra un olor mui suave, y a otra, que estava en el sicoro, olor de pan tostado.
Y dende a nueve años la víspera de Nuestra Señora de agosto, traiendo este su hermano çera para alunbrar la imagen, como avía prometido, plugo al Señor que en el camino súpitamente fallesçió. Y estando esta sierva de Dios mui angustiada de la muerte, rogó a Nuestra Señora que ella mostrase a algún saçerdote de los que dieron misa por él, si estava en carrera de su salvatión.
Y el día octavo en que fallesçió, a las dos horas después de medianoche, [fol. 220r] estando ''[20]'' esta santa con muchas lágrimas delante la imagen de Nuestra Señora rogándole que , pues ella le avía salvado de la prisión, que ella le plugiose demostrarle si estava en carrera de salvatión. Y vio el rostro de la imagen alegre, como de persona viba, y pareçía que quería hablar, y ella del gran gozo que tuvo enpezó a llorar y dos hermanas que lo sintieron llevánronla a la cama, y arrimada la cabeza a las almohadas, estando allí las hermanas con candelas ençendidas, sintió a sus espaldas un huego como de persona, y como estava hablando con ellas, no curava de mirar a aquel lugar donde aquello sentía. Y dende a poco uvo gran miedo y parávasele la lengua y sentía tan grande angustia que quería amortecer, y volvió la cabeza y vio un pedazo , tan grande como de una almohada, como de nuves quando haze nublado. Y allí dentro, el rostro de su hermano mui alegre y díxole que a la ora de la muerte se viera en gran peligro, mas que Nuestra Señora fue allí con él y dixo cosas señaladas que tenía de cargo e que estava en purgatorio.
===Capítulo 40===
'''De una visión que vido jueves Jueves de la çena Cena en el arca del monumento'''
Juebes de la cena, acabado de cenar, el Señor paresciole a esta santa mujer que sentía en el monumento una paloma que reboloteava. Después de tinieblas estando todas en la disciplina, y ella estava entre ellas puesta en cruz, porque estava enferma y avíanle man- [fol. 220v] dado por obediencia que no se diciplinase, y cantaba con ella el salmo de miserere mei con mucho plazer de verse entre aquellas sus hermanas, y vio salir de el arca del monumento ansí como estrella, resplandeçiente que veía por encima dellas hasta adonde ella estava. Y tan cerca estava de la santa que paresçía que podía llegar a ella con la mano, y mirava ella con mucho plazer y devotión esto, y quando hizieron señal para que las disciplina çesase, tornose la estrella al monumento y metiose dentro en él.
===Capítulo 41===
'''De otra vissión que vio en el Viernes Santo'''
El Viernes Santo siguiente, estando diçiendo la pasiónPasión, fue puesta en traspasamiento hasta el sábado a la misa, en la ora que el viernes adoraban la cuz, y pareçióle que estava en un campo y veía al Señor cómo le descendía de la cruz, y de cada una de las manos, cuando le desclavaban, salía un resplandor mui claro, más que el sol, y de todas la heridas del cuerpo y de la llaga del costado, a manera de un baso de oro que estava lleno de agua y revertía en manera de caños y dava en las faldas de Nuestra Señora. Y veía cómo le ponían en el monumento y cómo Nuestra Señora se partía con San Juan y la Madalena y los otros que la acompañavan, y entravan en el cenáculo donde el Señor cenó con sus discípulos.
Y después de esto, el día de Pascua, y otros días señalados, vio ese mesmo resplandor en la ostia, y en la víspera de Nuestra Señora de março, [fol. 221r] cuando tañían a vísperas, vio ençima del altar súpitamente el bulto de Nuestra Señora a un cabo y, del otro, el ángel de la custodia, donde estava el santo sacramento , y salía un gran resplandor que cubría todo el altar y sintieron muchos olores de rosas.
===Capítulo 42===
'''De cómo sanó un canónigo de Toledo de una grande enfermedad'''
Un canónigo de Toledo estava enfermo y súpolo esta santa mujer, y movida a conpasión enbiosele enbiósele secretamente una granada con una mujer devota de la casa, la qual el canónigo resçibió con mucha devotión y la comió, y en comiéndola, luego tuvo salud y se levantó y fue luego a dar graçias a la dicha casa de Doña Mari García.
===Capítulo 45===
'''Esto que se sigue acaesçió en tiempo del padre Fray Diego de Santo Domingo, siendo prior de la Sisla'''
En el año de 1488, después de Pascua de Resuretión, me dijo esta santa mujer que estando un día en su capilla orando, contemplando en la encarnación de Jesucristo y pensando cómo la umanidad era unida con la divinidad en una persona, vio visiblemente cómo vino una luz mui clara que encendió el çirio pascual, y le pareçía que su ánima rescibía mucha consolatión en esta vissión visión, y que çesó de pensar en la sobredicha visión.
Ansímesmo ese mesmo año, después de la fiesta de Nuestro Señor, le acaeció que como quedase el corpus christi en el altar para que lo adorasen, como es de costumbre en muchas casas [fol. 222r] de nuestra orden, y ella, movida con gran devotión al santo sacramento, estando las hermanas comiendo, quedose orando en su capilla, y como sintiese que la buscavan para darla de comer, fuese al bistuario, que está cerca del altar, adonde acostumbran a bestirse los sacerdotes para celebrar, y comenzó a orar con gran fe y devotión. Y estando mui grande espaçio de tiempo casi absorta en este deseo y devotión, vidose alcada de tierra casi dos codos, y que salían de la ostia unos raios mui claros a manera de cordones y se ponían en los lugares que Nuestro Señor fue crucificado en el costado, y en las manos y en los pies.
Y de allí en adelante se le fue acrecentando más y más de recebir al santo sacramento y tan crecido fue el deseo que deçía que se le quería salir el corazón del cuerpo. Y como yo estuviese en la examinación en los procesos de la Inquisitión de Toledo, rogome que la confesase y comulgase, porque no podía sufrir el dolor del corazón. Y io, movido a conpasión, dexé todos los negocios y fuila a confesar, y como se empeçase a confesar fue robada en espíritu, de manera que padescía el cuerpo sin el alma.
Y este robamiento le acaeçió quatro o çinco vezes, y rogé a una hermana que llamase a la hermana maior para que viese cómo estava traspasada. Y como la dicha hermana maior viniese dijo: «Mandalde en virtud de santa obedientia que requerde y os hable»hable, que luego lo haráhará». Y yo hize ansí, y díxome: «Perdoneos Dios padre». Y a la postrimera vez [fol. 222v] de su traspasamiento sentí como resollo que suele salir de los costados de hombres feridos con lanza, y recordela en la forma sobredicha y pregúntele si tenía el costado abierto como solía. Y después de muchas importunidades díxome que sí tenía y que la comulgase, que luego se le cerraría. Y hízelo ansí, y antes que la comulgase díjome que la maldición de Dios y de sus santos fuese sobre mí si en su vida yo descubriese lo susodicho.
Y esta sierva de Dios comulgó antes de las nueve, y luego fue robada en espíritu y estuvo traspuesta hasta las seis después de mediodía, que cierto estuviera más si no le mandara por obedientia que recordase. Y recordando tenía tan gran gozo que paresçía que venía de algún lugar grande. Y como otro día deseose yo saber qué era lo que sentía en aquellos robamientos, sentía ella mui gran pena en que la inportunaba, que me lo dijese por el mérito de la santa obedientia, y díjome que cada vez que era robada que la llevavan a una güerta muy hermosa en que estava un altar, y allí veía a Nuestro Señor con muchedumbre de santos y ángeles y que allí conocía las maldades grandes que en el mundo se hazían y sabía grandes secretos de concientia, maiormente de los viçios y pecados que en la cibdad eran cometidos.
Y estando con esta sierva de Dios, entre otras cosas que me dixo para mi consolación fue una que me dixo que estuviose fuerte en las batallas del Señor porque avía de pasar muchos trabajos [fol. 223r] por el su amor.
Y dende a pocos días en la noche de la vigilia de los gloriosos apóstoles, San Pedro y San Pablo, sentime mui fatigado de manera que paresçía que quería reventar, y como fuese a decir missa a las dichas beatas, sentime luego mejor. Y dije misa, y víneme a comer, y como me asentase a la mesa, comiendo el primero bocado, diome dolor de costado en la parte derecha, y por no contristar a los guéspedes güéspedes que estaban a la mesa sufrí el dolor hasta que acabaron, y luego tomé algún reparo para el dolor y fuime a la cama, y estando en ella acordome que esta sierva de Dios me avía dicho que avía de pasar muchos trabaxos. Y luego, a la ora me levanté con mucha pena diçiendo en mí mesmo: «Los buenos cavalleros no suelen morir en la cama». Y ansí, con mi dolor fuime con compañía onesta a donde estava la sierva de Dios, y ella començóme a consolar; y ella hízome la señal de la cruz en las espaldas, sobre el manto, y no lo viendo yo, la segunda vez, hizo otra señal de la cruz y comencé a juzgarla en mí mesmo y notarla de liviana, que nunca le avía visto hazer otro tanto, que apenas avía visto la boca, tanto andava de cubierta con su mantillo, y tornó otra tercera vez a hazer la señal de la cruz y díjome: «Sano sois, pero no en vuestra fe, porque vos no creístes que os avía de sanar y burlastes de mí en vuestro coraçón. Verdad es que yo no os sané, mas la virtud de la cruz obró en mi fe y no por la vuestra causa, que sois mui incrédulo , y no os pese dello porque creer de ligero es cosa mui peligrosa».
[Fol. 223v] Y dichas estas cosas, sentí gran alivio del dolor del costado, salvo que me quedó en la espalda derecha por algunos pocos días el amortiguamiento de la carne en do estava el dolor. Y ansí fui sano por los méritos y orationes de esta santa. Y en este tiempo me dixo esta sierva de Dios que viniese a este monasterio y pusiesse recabdo en la casa porque andavan dos personas por cometer un pecado, y io hízelo ansí y puse guardas diligentes. Y dende a pocos días hallaron dos mozos que querían cometer el pecado de la manera y forma que ella me lo avía dicho. Y fueron despedidos de la casa, y cierto ella sabía mui grandes secretos de las conçiençias que sobrepujavan el juicio y poder humanal.
Y en el mes de julio deste dicho año, después de Santiago, me dixo esta sierva de Dios algunos negotios de la Inquisitión, diciéndome que Nuestro Señor le avía aparecido de forma humanal, como cuando estava atado a la columna, y que le avía mostrado las espaldas cómo le corría la sangre y que le dijo: «Hija mía, mira quál me ponen los herejes cada día, y di esto al deán de Toledo y al prior de la Sisla, que están en la Inquisitión». Y ansí fue hecho, que estas más palabras, con otras muchas, dixo al dicho deán en mi presentia. Y en este dicho año me escrivió una carta en que me dijo que avía avido mucha conpasión de la fatiga que pasé en el camino cuando yba a la Inquisitión a tierra de Burgos, maiormente el martes que ella dijo. [Fol. 224r] Y ansí fue cierto que aquel martes que ella dixo, yo pasé los puertos llenos de nieve, y nevava y llovía mucho, y después desto me dijo que ella iba conmigo entonçes , aunque no la veía en medio de León e levé ''[23]'' a do adonde estava exsaminando los procesos de los herejes de Toledo. Otros muchos milagros à ] hecho Dios Nuestro Señor por los merecimientos de esta sierva y io no e é mereçido de los ver; quien los a visto da testimonio dellos.
===Capítulo 46===
'''De cómo vio una gran claridad en día de la Natividad de Nuestra Señora por setiembre'''
Como un día este dicho religioso hablase con ella mui familiarmente, dijo ella por le consolar algo de lo que Nuestro Señor hazía por ella, y como estuviese mala y hinchada, de la garganta en la cama, vino la fiesta de Nuestra Señora de setiembre y como viose que no podía comulgar con las hermanas que avían de comulgar, aquel día mesmo levantose de la cama para oír missa, y otro día estava con mucho dolor en su coraçón. Y como las hermanas se levantasen a maitines y lo viese ella, dixo con mucho dolor de su coraçón: «Señora Gloriosa Virgen María, Madre de Dios y de los que te llaman y an en ti esperança, yo no soi digna que esté en los tus maitines, ni menos que pueda oi comulgar con las hermanas». Y como dijese estas palabras, vio una claridad sobre ella y sanola del todo, y fuese con las hermanas a maitines y comulgó con ellas el día siguiente.
===Capítulo 47===

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