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[fol. 85v, col. a] ''[3]'' Para llevarla Nuestra Señora a gozar de sí a esta su sierva quiso que pasase por una grave enfermedad, que fue tullirla de pies y manos, y de todos los demás miembros y huesos de su cuerpo, como si no fuera persona. Sola la lengua le quedó sana y libre, con la cual mostraba gran conformidad con Dios en sus enfermedades, con quien razonando una vez dijo: “Señor, ¿cómo es posible que un cuerpo tan quebrantado como este mío viva? O me dad paciencia, o me quitad tanto mal como padezco, o la vida siendo vuestra voluntad”. Pareciole que le respondía el Señor y le decía: “¿Qué maravilla es que padezcas lo que padeces, pues me escogiste por esposo, que fui tenido en el mundo por leproso y lleno de dolores? Pues siendo tú mi esposa, cierto es que se te habían de pegar algunas de mis enfermedades, y quien ama, razón es que padezca algo por su amado, cuanto más que todo es procurado por mí para provecho tuyo. Así tú, hija mía, más no te aflija, ni te desconsueles si padeces mucho, porque merecerás mucho. Está cierta que cuando yo vea que llegas al punto señalado de gloria para ti, yo te llamaré luego”. Así fue que, habiendo padecido esta enfermedad algunos años, llegado el día de la invención de la Santa Cruz, que es a los tres días del mes de mayo, año de mil y quinientos y treinta y cuatro, habiendo recebidos todos los santos Sacramentos, siendo de edad de cincuenta y tres años, dio su alma a Nuestro Señor. Luego se sintió una fragancia y olor suave como de cuerpo santo, al cual tuvieron cinco días por sepultar por razón de las gentes que venían de las comarcas a reverenciarle. En este tiempo hizo nuestro Señor algunos milagros en diversos enfermos, que venían a valerle de los méritos de santa Juana. Está su cuerpo [fol. 85v, col. b] al presente sepultado junto al altar mayor al lado del evangelio, puesto en alto, en el mismo convento de monjas donde es venerado.
===Notas===
''[1]'' Al margen: “En 3 de mayo”.