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Juana de la Cruz

1 byte añadido, 08:41 22 sep 2025
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Vida impresa (11)
==Vida de Juana de la Cruz==
==='''El autor al que leyere ese epítome==='''
[fol. [i]r] La vida de soror Juana de la Cruz ha sido asunto de algunas plumas bien doctas en España; pues con sus virtudes, revelaciones y milagros les dio materia esta sierva de Dios para escribir crecidos volúmenes, donde lo accesorio es más que lo principal por la necesidad que tuvieron aquellos escritores de responder a diferentes objeciones que se pusieron a los primeros libros que se publicaron, llenos de algunas maravillas que, con dificultad, hallan aceptación en la credibilidad de los vulgares. Pero tratándose hoy de la canonización de soror Juana es necesario informar al Vicario de Cristo de sus principales acciones con tal brevedad que no se le hurte el tiempo a quien le gasta todo en beneficio del orbe cristiano. No es este de los escritos en que puede ostentar sus primores la elocuencia, ni aquí puede lograr sus sentencias y aforismos la política pues, refiriéndose una vida sin artificio y una verdad desnuda, es preciso faltarle los adornos con que se visten las vidas de los príncipes y de los héroes del siglo que, con el manto de la lisonja y adulación, cubren los defectos; y para estos solamente inventó sus galas el artificio. Por eso, es nuestra relación sencilla y de estilo ordinario, pues nuestro intento solamente pretende informar al Padre Universal, a cuyos oídos han de llegar las cosas como son y no como debieran ser, para que, atendiendo a las súplicas reverentes de tantos devotos ''[1]'' como tiene soror Juana ya de superiores ya de inferiores jerarquías, mande ver el proceso que se hizo a más [fol. [i]v] de cuarenta años sobre verificar por menor lo que por mayor contiene este epítome. Y, contando de los méritos de esta virtuosa virgen, la escriba en el catálogo de los ciudadanos del Imperio con que nuestra España tendrá más este blasón que la ilustre, y la religión de san Francisco logrará las ansias con que propone esta súplica a los pies del sucesor de san Pedro.
[fol. 1r]
==='''Santísimo Padre==='''
Aunque la antigua cosmografía puso en España el ocaso del sol y fue tenida por la última de las tierras desde que sus naturales profesan la religión cristiana, ha sido Oriente de muchos soles que resplandecieron y alumbraron el mundo con rayos de virtud y santidad.
[fol. 5v]
=== '''§. I.==='''
[VI] Presidiendo en la silla de san Pedro Sixto IV, de feliz memoria, y reinando la mayor parte de las Españas los Católicos Reyes don Fernando y doña Isabel, príncipes gloriosos, nació Juana en tres ''[4]'' de mayo del año de 1482 ''[5]'' en el lugar de Azaña, pueblo del arzobispo de Toledo, cuya situación es en la provincia que llaman Sagra. Sus padres fueron Juan Vázquez y Catalina Gutiérrez, personas virtuosas y ricas.
[LXI] Otra aparición de la Virgen María con el Niño en los brazos tuvo en la sala de la labor pues, arrebatada soror Juana en espíritu y visión imaginaria, vio a la Emperatriz de los ángeles y a su Hijo preciosísimo. Y, después de varios coloquios, consiguió recibir en su escapulario al Niño alegrándose y gozándose en tan soberano bien, y los efectos de este sabor le duraron en su alma por muchos días.
==='''§. II.==='''
[LXII] Inexplicable es la devoción que soror Juana tuvo con el inefable Sacramento de la Eucaristía; el deseo de gozar siempre de aquel pan angélico la traía absorta y enajenada de sí. Todas sus oraciones, penitencias y mor- [fol. 16v] [LXIII] [LXIV] tificaciones se dedicaban a disponerse para recibirle dignamente y, juzgándose incapaz de sentarse a la mesa del Rey de los reyes, no se atrevía a recibirle cada día sino cuando su confesor lo ordenaba. Suplía la falta de la comunión sacramental con comulgar espiritualmente en que sentía grandes consuelos, con que se podía decir que toda su vida era una espiritual comunión prolongada. Esta devoción se la pagó Dios con muchos favores que recibió su sierva y milagros que acontecieron. Merece referirse uno, cuyas señales permanecen hoy en los mármoles de su convento: confesábase un día en tanto que se decía la misa mayor. Hicieron señal en la iglesia con la campanilla de que el sacerdote levantaba la hostia consagrada. El confesor mandó a soror Juana fuese por el coro a adorar a Cristo Nuestro Señor sacramentado. Salió con prisa y, reconociendo por los golpes de la campanilla que no podía llegar al coro a tiempo, se arrodilló para adorarle en espíritu. ¡Oh maravillas de Dios! Interponíase entre soror Juana y la iglesia una pared de cantería muy gruesa y, por impulso físico y sobrenatural, se abrió la pared desde la parte superior a la inferior, con que pudo la sierva de Dios ver la hostia, el sacerdote el altar y todo cuanto estaba en la iglesia. Quedó asom- [fol. 17r] [LXV] brada soror Juana con milagro tan grande y estando glorificando a Dios por él, cuando alzaron la segunda hostia, se abrió segunda vez la muralla; y, hecha la adoración, se cerró dejando un monumento a la posteridad pues, siendo todas las piedras del muro de mármol negro, quedó una de ellas blanca y abierta por tres partes en forma de cruz, la cual desde aquel tiempo es tenida en veneración; y este mármol es visitado de los prelados y de los reyes que han entrado en la clausura de aquel monasterio.
[LXXXVIII] Y, porque no se perdiese el tesoro de la doctrina singular que contenían sus sermones, obró Dios otro milagro dando repentinamente gracia de escribir a una monja llamada María Evangelista, no sabiendo si habiéndolo aprendido. Y hoy permanece en el convento un libro escrito por esta monja de todos los sermones que predicó soror Juana en el discurso de un año, incorporado en otro que se titula El Conorte. La letra es clara y legible y el estilo llano y sin artificio, pero [fol. 22r] igual al que usaban en aquel siglo los más versados en la lengua vulgar. Los hombres doctos y espirituales que han leído estos libros no saben cómo encarecer su doctrina llena de teología escolástica y mística y de muchas autoridades de la Sagrada Escritura. Ya tuvo estos libros en su poder la santa Inquisición de Toledo para registrarlos y expurgarlos si lo mereciesen, pero los restituyó al convento intactos y sin corrección alguna.
==='''§. III==='''
[LXXXIX] [XC] La mayor señal de cuán adelantada estaba la virgen Juana en la gracia del Altísimo y de su Madre bendita fue haberse desposado en un éxtasis con el Niño Jesús, en preferencia de María Santísima y de muchos coros de ángeles y santos, quedando con este favor enriquecida su alma. Las joyas y preseas con que regaló el Esposo celestial a esta su sierva fueron unos dolores acerbísimos que empezó a sentir en manos y pies desde un día del Viernes Santo inmediato al éxtasis del desposorio. Manifestáronse también unas señales de color de rosa en las mismas partes de pies y manos donde Cristo, Señor Nuestro, tuvo sus llagas y donde las [fol. 22v] [XCI] [XCII] tuvo san Francisco. Despedían de sí aquellas señales suavísimo olor y que excedía al de las flores más fragantes y, como el dolor era intenso y las fuerzas flacas, soror Juana se quejaba con grande amargura y no podía tenerse en los pies. Las monjas, con devoción y lágrimas, la llevaban en brazos al coro y a su celda, y sobre las señales ponían paños mojados en vinagre u agua para que templasen los ardores que sentía en ellas, y que no la dejaban sosegar estas preciosas señales y dolores intensos. Duraron desde aquel Viernes Santo hasta el de la Ascensión pero no continuados, pues solamente se descubrían las señales y sentía los dolores los viernes y sábados hasta el domingo, y a la hora en que Cristo resucitó cesaban.
Ante mí, Benito Martínez, secretario.”
==='''§. IV==='''
Volvamos, pues, a proseguir la narración de los empleos y acciones más memorables de la vida de soror Juana.
A este tiempo abrasaban el reino de Castilla las guerras civiles que ocasionó la plebe, desenfrenada con la ausencia del emperador Carlos V. Conocidas tanto con el nombre de comunidades, entendió soror Juana por revelación que los comuneros de la vi- [fol. 37r] [CLIII] [CLIV] lla de Torrejón querían robar y destruir su convento. Juntó luego todas las religiosas y las dijo el peligro en que estaban y que el remedio era la oración. Fuéronse al coro, donde imploraron el auxilio divino y, cuando más fervorosas solicitaban su defensa del Dios de los ejércitos, el capitán de los rebeldes y comuneros llegaba con su gente a las puertas del convento; pero en ellas y sobre las paredes vieron los rebeldes tantos hombres armados y dispuestos para la defensa que creyeron ser prevenidos de algunas tropas del emperador con que, amedrentados, se retiraron apresuradamente. Sabido el suceso, creyeron piadosamente las monjas que sus ángeles custodios las habían defendido.
==='''§. V==='''
''[14]''
[CCI] Libra un navío de manifiesto peligro de perderse.
===Notas===
[1] En el texto impreso aparece el término “votos” y una mano lo corrige posteriormente por “devotos” añadiendo la sílaba “de” a mano.

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