Inés de San Jerónimo

De Catálogo de Santas Vivas
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Inés de San Jerónimo
Nombre Inés de San Jerónimo
Orden Jerónimas
Títulos Monja del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento Finales del siglo XV o principios del siglo XVI
Fecha de fallecimiento Siglo XVI
Lugar de fallecimiento Móstoles

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: julio de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 208-210.

Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” como rasgo de estilo. Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se ha regularizado el empleo de “h” y el uso de b/p, b/v, c/cc, c/d, g/j, n/m, s/j, ll/ñ, ll/y, r/rr.

Vida de Inés de San Jerónimo

[208] Otra señora fue religiosa en esta santa casa, y se llamó de nombre seglar doña Inés de Ayala y de nombre de la orden Inés de San Jerónimo. Fue hermana del capellán mayor de Granada y A[r]cediano de Segovia don Alonso de Rojas. Esta sierva de Dios fue en todas las cosas muy buena religiosa y, especialmente, se señaló en las cosas de la obediencia porque la tomó por especial guía para no errar. Y así esta sierva de Dios, yendo siempre por este camino, y llevando por guía en todas las cosas a la santa obediencia, acertó en todas las cosas a cumplir la voluntad del Señor. Y plúgole mucho su servicio y, además de esto, queriendo la Majestad Divina dar a esta su sierva en que mereciese por otras vías, fue servido de darla una enfermedad muy prolija en que estuvo tullida muchos años. Y llevaba [209] ella los t[r]abajos y pesadumbres de esta enfermedad con tanta paciencia y conformidad que no solamente parecía estar consolada con sus trabajos, sino que aun era causa para que todas las que tenían alguna aflicción o pena se co[n]solasen y lo llevasen alegremente. Y así se iban todas las afligidas a consolar con esta sierva de Dios, porque las decía tales palabras y veían en ella tal semblante [1] que parecía una la qu[e] hablaba y otra la [que] padecía la enfermedad y [los] trabajos tal como ella tenía. Y no solo a las que se iban a consolar con ella a su celda las consolaba con palabras, pero también las daba con mano larga cuanto pedían.

Por razón de las enfermedades que tenía, la dieron licencia para que saliese del monasterio y se fuese a Móstoles, un lugar cerca de Madrid donde tenía algunos deudos, para que allí se curase, donde hacía por los pobres cuanto ella podía, teniendo particular cuenta con [210] los que había en el lugar, socorriéndoles en todo. Y plugo a el Señor, piadosamente, que allí, en aquel lugar, acabase esta sierva suya llena de virtudes y merecimientos. Fue su muerte admirable y de gran consolación para todos los que la vieron porque tuvo muy grande ánimo. Y con maravilloso esfuerzo decía a los que estaban presentes lo que habían de hacer y las cosas que habían de preparar para su muerte, e iban muchas gentes a verla por oír las cosas maravillosas que decía, y alababan todos a Dios de oír con el espíritu y fervor que hablaba y las palabras tan devotísimas que decía. Y llegada la hora de su finamiento, acabó en el Señor, a [2] quien todas las cosas viven, y se fue con Él a reinar por siempre jamás, [a]mén.

Laus Deo, amen.

Notas

[1] Siguiendo los criterios de edición, se corrige “senplante” por “semblante”.

[2] Entiéndase: “en quien todas las cosas viven”